Noche 6: El deseo de Bianca
El cuerpo de Wanda se quedó congelado ante las palabras de Kyubey mientras observaba como los familiares recogían el cuerpo de Trisha. Todo a su alrededor parecía estar cubierto de un extraño zumbido que no la dejaba moverse. Notó las manos de Bianca en sus hombros y vio a su amiga tratando de decirle algo pero su voz no le llegó. Sus ojos no podían apartarse de la bruja que se movía dando saltitos en la barrera, como haciendo una danza macabra. La criatura tomó el cuerpo de Trisha y comenzó a cortarlo con sus extremidades en forma de tijera. Dejó caer los restos que fueron recogidos por los familiares. Estos cosieron de nuevo el cuerpo decorándolo con distintas telas y cintas de la barrera, dejándolo a los pies de la bruja. Los familiares entonces se giraron mirándolas a ellas y comenzaron a correr en su dirección. Bianca, viendo que Wanda estaba demasiado trastornada, cogió una de las agujas que estaban hundidas en el suelo y la sacó para tratar de defenderse. Golpeó a un par de maniquís que se acercaban pero estos empezaron a rodearla. Nerviosa, tropezó hacia atrás, perdiendo la aguja. Los maniquíes la agarraron por las piernas y comenzaron a arrastrarla.
- ¡No! – gritó - ¡Dejadme! – trató de liberarse pero no pudo - ¡Kyubey escucha, ya he pensado un deseo! ¡Yo deseo que…!
Antes de que pudiese decir nada más los maniquíes fueron cortados por la mitad por la guadaña de Wanda. Bianca fue incapaz de ver la cara de su amiga mientras esta se adelantaba como un rayo hacia los familiares. Bianca solo había visto a Wanda pelear como puella magi una vez, pero hasta ella se daba cuenta de que este no era su estilo habitual. La chica movía su guadaña con gestos peligrosos y llenos de rabia, destrozando todo lo que se ponía en su paso. Un grupo bastante grande de familiares empezó a acercarse pero Wanda lanzo una de sus esferas negras para atraparlos. Alzándolos en el aire, cortó la esfera en miles de pedazos. Wanda resopló y comenzó a acercarse a la bruja a paso lento, arrastrando la guadaña. La bruja la golpeó con una de sus tijeras lanzándola contra una madeja enorme. La criatura saltó entonces sobre ella y bajó una de las tijeras con intención de cortarle la cabeza. Wanda levantó la guadaña parando el brazo de la bruja. Lentamente, se levantó con dificultad y sin previo aviso comenzó a reírse como una loca. La bruja giró sobre sí misma y la golpeó con una patada en la cara. El cuerpo de Wanda voló hacia el otro lado de la sala mientras esta no paraba de reírse. Se levantó con un hilillo de sangre resbalándole por la mejilla. La bruja comenzó a abrir y cerrar las tijeras con furia y se lanzó a atacarla. Wanda saltó a la misma vez y echó hacia atrás su guadaña. La hoja rasgada se hizo más grande y con una voltereta en el aire, Wanda cortó un brazo de la bruja. Esta emitió una especie de chillido y se alejó lanzando su otro brazo contra Wanda. La tijera le rozó el brazo abriendo un corte profundo pero la chica no pareció notarlo. Cogiendo carrerilla, Wanda se abalanzó contra la bruja con la guadaña en alto. Sus manos parecieron vacilar un segundo observando a la bruja, antes de bajar para cortarla en dos.
- ¡STIRB[i]! – gritó con furia
La bruja se dividió en dos mitades y la barrera comenzó a disolverse como si fuese humo. Bianca se levantó y comenzó a acercarse a su amiga, cuya risa todavía podía oírse por lo bajo. Wanda cayó de rodillas y alzó el rostro al cielo, mostrando su cara manchada de sangre y lágrimas.
- ¡La he matado! ¿Lo has visto Bianca? La he cortado en dos mitades – soltó una carcajada macabra – Ella dijo que no podía salvarla y era verdad ¿no es divertido?
- Wanda por favor escúchame, tienes que calmarte – Bianca trató de acercarse a ella
- ¡¿Calmarme?! – le apartó la mano de un manotazo - ¿Por qué debería hacerlo? ¡Mírame Bianca! Estas hablando con una chica condenada a la muerte. Si mi destino es convertirme en una bruja y destrozar el mundo, ¿qué sentido tiene continuar esta obra sin sentido? El telón debe caer y yo seré arrastrada por ese cruel destino. – las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas – Y aun así, espero todavía a que me digas que tienes algún plan maravilloso para solucionar esto. Porque ¿sabes qué? No quiero morir – Bianca la abrazó con fuerza – Todavía me quedan tantas cosas por hacer. Quería que Trisha viese el festival por primera vez pero… ya no va a poder.
Wanda comenzó a llorar en el hombro de Bianca mientras esta trataba de contener las lágrimas. El ver el cuerpo de su amiga temblando por la tristeza, Bianca echó a llorar también. Pasado un tiempo, ambas se levantaron secándose las lágrimas.
- El cuerpo… - empezó a decir Wanda.
- No está – explicó Bianca con una mirada triste – La bruja…
- Lo sé… si tan solo hubiese sido más rápida.
- Es normal Wanda, no es culpa tuya – su amiga asintió levemente destransformándose - ¿están mejor tus heridas?
- Soy una puella magi, un par de heridas no son nada para mí – sonrió hacia un lado mientras ambas empezaban a andar hacia la ciudad.
- Wanda… si te digo que con mi deseo puedo salvarte, a ti y a todas las futuras puellas magi…. ¿me apoyarás?
- Ahora mismo estoy muy cansada para pensar en eso.
- Lo entiendo pero… solo pensaba que si encontraba una forma me gustaría seguir con lo de la patrulla. A Trisha le hacía mucha ilusión.
- Trisha… – suspiró Wanda visiblemente agotada - Haz lo que quieras Bianca, de todas maneras no creo que pueda hacerte cambiar de opinión. Pero prométeme que te lo pensaras varias veces. – Las chicas llegaron a la mansión y Bianca se encaminó hacia la puerta.
Wanda caminó hacia su casa con la mano metida en el bolsillo. Sus dedos jugaron con la semilla que había dejado caer la bruja que había sido Trisha. La sacó observando los dibujos del cascaron mientras abría la puerta. Se quedó parada en su salón al ver una figura blanca que movía la cola.
- Tienes valor para mostrarte aquí después de lo que has hecho – dijo Wanda – Eso tengo que admitírtelo.
- No veo que haya hecho nada malo – explicó Kyubey – Ninguna me pregunto nada sobre la verdadera naturaleza de las puella magi – saltó para subirse a la mesa para mirar a Wanda a los ojos – Aun así no quiero que por ese motivo haya problemas entre nosotros Wanda, tú tienes un gran potencial. – Wanda pasó de largo como si no estuviese ahí – Wanda espera, escúchame.
- Kyubey, Kyubey, Kyubey – lo reprendió como a un niño pequeño – Deberías saber que a los muertos no se les escucha.
En apenas unos segundos, Wanda se transformó y cortó a la criatura en dos mitades, rompiendo mitad de su salón en el proceso.
- No deberías ser tan impulsiva – le dijo una voz desde atrás – Matarme no te servirá de nada.
- ¿Pero cómo? – frente a ella apareció otro Kyubey que comenzó a comerse las cenizas del otro.
- Tengo miles de clones – explicó – Cada vez que uno muere, me alimento de su materia orgánica.
- Eso es asqueroso.
- No es diferente a lo que hacéis vosotros – contestó Kyubey – Cuando enterráis un cuerpo, este se degrada hasta formar parte de la tierra que alimenta las plantas que coméis y dais a la carne que usáis.
- ¡Cállate! – Wanda lo cortó de nuevo con furia.
- Podrías… - otro Kyubey apareció por la derecha pero Wanda lo atacó de nuevo
- … por favor… - Wanda agarró la cabeza del nuevo Kyubey y la estampó contra la pared.
- … parar… - la guadaña le rasgó el estómago antes de poder decir nada más.
- … de una… - Wanda lo encerró en una esfera negra que le hizo explotar.
- …. vez. – Kyubey espero hasta que Wanda se destransformó – Gracias.
- No te creas que lo he hecho por ti. – miró su Gema del Alma – Ya está suficientemente oscura, no necesitó gastar más magia.
- Deberías usar la semilla que has recogido hoy entonces.
- La semilla de Trisha. – Wanda la apretó tanto en la mano que un hilillo de sangre salió de su mano – Preferiría no hacerlo.
- Si no vas a usarla deberías dármela, así no habrá peligro de que la bruja vuelva a aparecer.
- Creía que eso era lo que querías – Wanda cogió una silla para sentarse pero descubrió que las había roto todas, así que se sentó en el suelo. – Llenar el mundo de brujas y destruirlo.
- Eso no tendría ningún sentido. – replicó Kyubey – El verdadero motivo es la entropía. – Wanda puso una cara extraña dejando claro que no sabía a qué se refería – En el universo, hay una gran cantidad de energía que se pierde y que provoca un desequilibrio. Para solucionar esto, mi raza viajo por el universo hasta encontrar a los humanos. – Wanda de repente vio cómo su habitación desparecía para mostrar imágenes flotantes – Nos sorprendimos mucho al principio ya que nuestra raza no tiene emociones. Pero descubrimos que es gracias a esas emociones a las que podemos contrarrestar la pérdida de energía. – unas chicas empezaron a aparecer frente a Wanda – Así fue como se crearon las puella magi. A cambio de un deseo, el alma de una chica es extraída de su cuerpo hasta el momento en el que se sume en la desesperación y se transforma en lo que llamamos bruja, liberando una energía que estabiliza el universo. – las visiones acabaron volviendo a mostrar el salón de Wanda.
- Ya veo. – Wanda se rascó la barbilla de forma pensativa – Debo decir que te respeto por tratar de salvar el universo si eso es cierto, pero no apruebo tus métodos. Eso no cambia el hecho de que te aprovechas de los sueños de chicas inocentes y las engañas. Eso no puedo perdonártelo Kyubey. – le lanzó una severa mirada – Dado que no sirve de nada librarse de ti, quiero que a partir de ahora estés en todo momento a mi lado. No voy a dejar que transformes a ninguna otra chica más sin mi consentimiento.
- De acuerdo. – contestó Kyubey – Como ya te he dicho antes, estoy muy interesado en ti Wanda, tienes un gran potencial.
La chica hizo una mueca desagradable y ser marchó a dormir. En su sueño, Wanda corría por un desierto perseguida por el ruido de un reloj. Una figura con la forma de Trisha se encontraba a lo lejos, y Wanda trató de alcanzarla pero esta se desvaneció en el aire. Fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba dentro de un reloj de arena. Este estaba suspendido en la nada por una mano blanca desde arriba. La mano soltó el reloj y este se precipitó rompiéndose en mil pedazos con Wanda dentro. La chica se despertó con un sobresalto. Una mano le ofreció un vaso de agua y descubrió a su amiga sentada en el borde de su cama.
- Siempre te despiertas con la boca seca cuando tienes una pesadilla – explicó Bianca alcanzándole el vaso.
- Gracias – contestó Wanda todavía un poco dormida - ¡Espera un momento! ¿Qué haces en mi habitación? ¿Y qué hora es?
- Espero que no te importe que te haya dejado dormir un poco más – sonrió – Ayer fue un día muy duro.
- Maldita sea Bianca tengo que ir a trabajar – se levantó y empezó a vestirse saltando sobre su pantalón – y luego tengo que organizar la obra del festival.
- Le he dicho a la gente de la fábrica que hoy te tomabas el día libre. Además la reunión para el festival ya se ha hecho, todos los actores han sido elegidos.
- He dormido casi todo el día. - comprendió Wanda mirando el reloj – Gracias por la ayuda Bianca, pero la próxima vez llámame antes de tomar decisiones imprudentes.
Su amiga solo se rio ante su comentario y le arregló los botones de la camisa mal abotonados. Wanda refunfuñó por lo bajo como si fuese una niña pequeña. Un recuerdo vino a su mente y se puso a buscar a Kyubey por todos lados, pero la criatura había desaparecido durante su sueño. Wanda gritó un improperio que asusto a Bianca mientras le explicaba lo ocurrido la otra noche. Su amiga trató de tranquilizarla pero sabía que Wanda no se sentiría tranquila hasta encontrar a Kyubey y asegurarse de que no estaba convenciendo a nadie para hacer el contrato. Ambas se marcharon a la ciudad para buscar a Kyubey. Buscaron por las calles principales y los alrededores de la fábrica. A lo lejos vieron a las tres chicas de las que alguna vez había hablado Trisha. Wanda creyó recordar que una de ellas era una especie de admiradora suya, y se entristeció. Adelantándose a Bianca, se acercó a las chicas. La que estaba en el centro, una pelirroja de pelo cardado, se quedó mirándola de hito en hito.
- Vosotras sois las amigas de Trisha ¿no es así?
- Bueno, normalmente solo hablamos en los turnos de descanso de la fábrica y cuando se viene con nosotras al volver a casa… - empezó a decir Viveka – Pero lo cierto es que yo sí la considero una amiga.
- Trisha es una chica muy amable y considerada – añadió Dama.
- Sí, además es bastante sincera y eso me gusta – dijo Bluma.
- Entiendo – se quedó mirándolas un largo rato hasta que se dio la vuelta y empezó a alejarse – Gracias por cuidar de ella.
Bianca no dijo nada cuando Wanda volvió a su lado pero le cogió la mano y la apretó con fuerza para darle su apoyo. Las dos se marcharon a buscar por la plaza pero tampoco encontraron a Kyubey. Wanda observó entonces a unas niñas jugando a la rayuela. Miró entones a su amiga y observó una gran tristeza en sus ojos. No era justo que ella fuese la única afectada por la muerte de su amiga, cuando Bianca también había forzado lazos con Trisha. Tirando de la mano de Bianca, Wanda corrió hasta las niñas y les pregunto si podían jugar. Estas asintieron con energía y Wanda le cedió la piedra a Bianca. Esta la tiro sin mucha gana y cayó fuera de la casilla. Las niñas y Wanda empezaron a reírse mientras Bianca se ponía colorada. Wanda le tironeó de las mejillas burlándose mientras tiraba la piedra en la casilla. Saltando como si fuese una bailarina, Wanda pasó todas las casillas en unos segundos y cogió la piedra sin caerse. Bianca bufó agarrándola decidida a demostrar que ella también sabía jugar. Cogió las faldas de su vestido y comenzó a saltar hasta que casi había llegado al final, cuando tropezó con sus zapatos. Wanda se rio comentando que un vestido tan caro no era adecuado para jugar a algo así. Bianca se acercó a ella enfurruñada y comenzó a hacerle cosquillas en el estómago. Las niñas se unieron a ella en un ataque contra Wanda que no podía parar de reírse. Pasaron toda la tarde jugando con las niñas en la plaza como si volviesen a ser dos niñas pequeñas. El sol se ocultó dando lugar a la noche y sus compañeras de juego se marcharon a casa. Wanda y Bianca se quedaron un momento sentadas. No hizo falta decirse nada, ya que con una mirada ambas se comprendieron. Wanda se levantó y se transformó en puella magi.
- Esta noche también voy de caza – explicó – Te pediría que vinieses, pero estando yo sola no estoy segura de poder protegerte.
- Podrás – dijo Bianca muy segura – Además, ya he pensado un deseo.
- ¿Estás segura Bianca? Yo… no quiero que te transformes en una bruja.
- Eso no pasará – sonrió – Pero si alguna vez ocurre… sé que tú estarás allí para destruirme, así que no hay de qué preocuparse.
Wanda desvió la mirada un tanto molesta por las palabras de Bianca pero decidió no decir nada más. Su amiga se subió a su espalda y ella empezó a saltar por los tejados buscando rastros de magia. Encontró uno bastante fuerte en un callejón cercano a la fábrica. La barrera se liberó de forma violenta nada más acercarse y las dos se encontraron en una especie de castillo antiguo lleno de maleza. Wanda hizo unas indicaciones a Bianca para que le siguiera de cerca mientras caminaban por el castillo atenta a la aparición de cualquier familiar. Un ruido llamó su atención hasta que vio a Kyubey caminando sobre un rosal. Wanda se quedó mirándolo pero pasó de largo y siguió caminando. Kyubey caminó hasta colocarse al lado de Bianca, que lo agarró para subirlo a su hombro pero sin dirigirle la mirada. A ella tampoco le gustaba depender de aquel ser pero sería mejor tenerlo cerca por si surgía algún problema. Wanda iba a pasar a un pasillo pero retrocedió escondiéndose. Unos familiares con la apariencia de niños deformes pasaron a su lado sin darse cuenta. Observó que al fondo había una gran puerta pero antes había que pasar un patio lleno de familiares. Todavía guardaba la semilla de Trisha por si acaso, pero lo mejor sería ahorrar toda la magia que pudiese. Cogió la cadena y la lanzó para engancharse a la lámpara de araña que había. Bianca se agarró con fuerza a su espalda y comenzó a balancearse. Pero en mitad del trayecto, Bianca se resbaló y comenzó a caer en dirección a los familiares. Wanda reaccionó con rapidez e hizo aparecer una colchoneta justo debajo de ella. Apoyándose en la pared de piedra del castillo, Wanda se impulsó hacia allí para proteger a su amiga. Cercenó a varios familiares hasta que consiguió llegar a Bianca. Enrollando la cadena en su brazo, Wanda comenzó a golpear con latigazos a los familiares, destrozándolos. Sintió un pinchazo en el corazón y observó que su gema estaba peligrosamente oscura. Sacó la semilla de Trisha y la puso junto a su pecho limpiándola y tirando la semilla hacia Kyubey. Dibujó un círculo con su guadaña creando una barrera para proteger a Bianca mientras se encaminaba a destruir a los familiares. En mitad de la pelea se oyó un gruñido y la estancia entera comenzó a moverse hacia la puerta. Esta se abrió mostrando un amplio dormitorio con una cama de dosel y un caldero. En este se cocinaban los cuerpos de las víctimas mientras al fondo se veía una especie de bulto. La bruja comenzó a despertarse y se elevó mostrando su forma. Se trataba de una sábana flotante con una rosa en descomposición como cabeza. Wanda saltó para enfrentarse a la bruja y trató de golpearla varias veces, pero esta era demasiado rápida y se escabullía por las paredes. Bianca observó cómo Wanda trataba de lidiar con la bruja y los familiares al mismo tiempo.
- Algunas veces se esfuerza demasiado. – Bianca se sentó junto a Kyubey – Me gustaría que confiase en mi más veces, pero al fin de al cabo yo soy solo el cerebro. – suspiró – En una situación normal no me preocuparía por ella. Pero parece ser que esta bruja es bastante fuerte, y Wanda todavía está afectada por lo de Trisha. Seguro que ahora está pensando en el pasado de esa bruja.
- ¿Quieres decir que vas a ayudarla?
- Quiero decir que mi tiempo de reflexionar se ha acabado Kyubey – le sonrió – Voy a hacer un contrato contigo.
- En ese caso solo tienes que decirme tu deseo.
- Mi deseo… mi deseo es poder limpiar las Gemas del Alma sin que eso tenga repercusión en la mía.
Una luz blanca salió entonces del pecho de Bianca iluminando la estancia entera. Wanda se giró observando como esa luz se transformaba en una Gema del Alma blanca que caía en manos de su amiga. Ambas se miraron y Bianca asintió poniendo su gema frente a ella. Su traje se transformó en un vestido con un cuello amplio de volantes. La parte de arriba era de color azul con decorados blancos y amarillos por el centro. La falda era de color azul muy ancha y se abría por la mitad mostrando una capa inferior menos ancha de volantes blancos. La capa superior quedaba de esa forma visiblemente más grande que la inferior. A partir de los codos aparecían unas mangas azules amplias que no dejaban ver las manos. En sus pies aparecieron unos zapatos de tacón azules con unos volantes blancos en los talones. Su Gema del Alma estaba en el pie derecho con forma de una estrella blanca. En su pelo apareció una cofia azul anudada con dos lados a los lados. De la primera capa de su falda sacó una especie de escudo plateado con una gema azul en el que había ensamblado cuatro cuchillos. Con un movimiento de su manga, los cuchillos se separaron del escudo y se lanzaron contra la bruza, clavando su cuerpo de sabana en la pared. Wanda sonrió y aprovechó para cortar la cabeza de la rosa. Mientras esta caía, Wanda comenzó a asestarle varios golpes dividiéndola en mil trozos. La barrera comenzó a desaparecer mientras la bruza se desvanecía dejando caer una semilla.
- Bueno Wanda – Bianca se acercó a su amiga – Me parece que ya no vamos a necesitar más de estas.
Próximo mes: Noche 7: La patrulla
Bruja
Nombre: Aureola
Naturaleza: Princesa
Descripción: La bruja de los cuentos de hada. Atrae a las niñas pequeñas a través de sus sueños mostrándoles un mundo de cuento de hada. Su barrera es tan grande que es muy fácil perderse en ella, pero si uno sigue a sus familiares siempre los encontraran sirviendo a su princesa. La bruja pasa gran parte del tiempo dormida hasta que siente que hay alguien perturbando su sueño.
Razón: "Quiero ser la más hermosa de todas, para que todos me adoren como en aquel cuento"
Familiares: Kimillode
[i] "Muere" en alemán
