Hola... lamento mucho la demora... lo siento de verdad... ´pero bueno ya les traigo un nuevo capitulo, espero les guste ^^ gracias por sus comentarios

Sebastian se encontró en la puerta con la visita inesperada de una persona que no esperaba ver.

-¿Alice? ¿Qué haces aquí? Preguntó sorprendido Sebastian al ver a la persona que menos pensaba ver por el momento.

-Solo... yo... Musitaba nerviosa y algo molesta la joven al estar frente a Sebastian que solo tenía puesto sus pantalones.

-Ciel y tu están juntos... ¿verdad? Dijo con la mirada llena de coraje y las lágrimas amenazaban por salir, Sebastian pensaba que decir a la vez que veía a la joven que gimoteaba frente a él.

-No debes inventar una mentira... acabo de verlo salir... Hablaba la joven tratando de contener el llanto pero le parecía muy difícil,

-Supongo que no lo puedo negar... Dijo resignado el joven en medio de un suspiro.

-¿Por qué? Cuestionó Alice con coraje.

-¿El por qué estoy con Ciel? Acertaba a decir algo desconcertado Sebastian, la verdad es que no estaba muy contento con la visita, pues era quien amenazaba su romance.

-Si pudiera definirlo en palabras tal vez sería... amor. Respondió Sebastian con firmeza y sinceridad después de unos segundos.

-¿Cómo puedes decir que lo amas cuando apenas se conocen? Le recriminaba la joven mirándolo fijamente.

-Que egoísta eres, seguramente si te hubiera elegido a ti, el tiempo de conocernos no habría sido tan importante, Le dijo Sebastian de forma muy fría, y la joven apretaba los puños porque sabía que en parte eso era verdad, una dolorosa verdad.

-En parte tienes razón, aunque eres muy cruel. Murmuraba Alice apretando los puños por la frustración que sentía.

-Lo siento... pues tú también lo fuiste en la mañana con Ciel, me ha contado lo que ha pasado. Dijo el joven con algo de enojo recordando la conversación de Ciel, quien se sentía lastimado por las palabras de su amada hermana.

-Me dejé llevar por el coraje... Exclamó la joven mientras desviaba la mirada.

-No le veo mucho sentido a esta conversación, así que será mejor que te vayas. No quiero discutir contigo. Aclaraba Sebastian disponiéndose a cerrar la puerta para que la joven se marchara de una vez, la joven con tristeza miraba el interior de la casa, evidencia de que algo muy intenso había pasado allí entre su hermano y el joven frente a ella, que su apariencia solo daba más firmeza a esa suposición.

-Veo que ustedes fortalecieron su relación... dijo en un murmullo algo avergonzada y agachaba la mirada, no podía imaginarse que su hermanito fuese capaz de haberse entregado a alguien a quien apenas conocía,

-Eso no te interesa... Dijo molesto Sebastian ya cerraba la puerta pero la joven lo detuvo.

-Solo quiero decirte algo antes de irme. Susurraba la joven viendo que no tenía caso interponerse entre ellos, si Ciel había llegado a ese punto de relación con ese joven, entonces en verdad estaba enamorado, pero no sabía las intenciones de Sebastian.

-Dime una razón por la cual no tenga que contarles a mis padres de su relación. Hablaba Alice con una mirada desafiante a Sebastian que arqueaba su ceja por el coraje que sentía ante esa aclaración o amenaza, no sabía cómo tomarlo.

-¿Pretendes intimidarme? Fue lo que respondió con molestia.

-Solo contesta y se sincero. Dijo ella con firmeza al joven que suspirando resignado, decidía responder para no complicar la situación sobre todo para su pequeño amante.

-Creo que la principal es que Ciel sufriría. Pero creo que a ti no te importaría eso. Respondió Sebastian con sinceridad pero aun así un poco molesto.

-Sabes, estoy dispuesto a enfrentar a todos por Ciel, y él también lo hará, ¿Por qué crees que regresó a casa? Aclaraba Sebastian con una pequeña sonrisa, pues lo amaba sinceramente y afrontaría a su familia, la familia de Ciel, a la sociedad por él, y su bello amante estaba dispuesto a lo mismo, la joven sintió que era sincero, se quedó pensando ya no sabía que pensar.

-Estoy muy confundida… Murmuraba Alice algo en su interior debatia, el amor por su hermano menor o el supuesto amor por el joven frente a ella, se dejaría llevar por los celos y la decepción o al amor por su hermano, frustrada no acertaba que pensar.

-Lamento mucho si alguna vez te hice dar a entender algo más que una amistad, tú fuiste la única que se me acercó cuando llegué a la escuela, los chicos me miraban con recelo y las chicas se intimidaban, me sentía solo. Eran las palabras sinceras que decía Sebastian para calmar un poco a la joven y tal vez ayudarla a que su confusión desapareciera.

-También me intimidabas pero desde que te vi, quería tenerte cerca y me armé de valor. Murmuraba entre lágrimas la joven, con esas lágrimas era como trataba de deshacer los recuerdos junto a Sebastian, la primera vez que lo vio y su ser se removió por completo, de deshacer sus ilusiones.

-Lo siento de verdad si confundiste aquello, pero ahora, queda en ti lo que hagas con lo que sabes de la relación de tu hermano y yo. También sabes lo que haremos nosotros. Hablaba Sebastian de forma comprensiva, pero a la vez era firme.

-Si lo sé… Dijo Alice y su mente se iba aclarando en lo que iba a hacer, pasaron segundos de silencio, la joven seguía llorando.

-No les diré a mis padres, pero si llegas a lastimar a Ciel, juro que haré que lo pagues. Murmuraba la joven mirando fijamente a Sebastian, luego salió corriendo.

-entendido. Susurró el joven viendo a esa jovencita correr con el corazón herido, era algo inevitable pensaba él, ahora solo le quedaba confiar en su palabra de no decirles.

Había llegado la noche, y por orden de sus padres Ciel y Alice tenían que reunirse con ellos, para hablar de ese inconveniente de la noche pasada, ambos no habían salido de su habitación en toda la tarde, el jovencito se sentía presionado y tenso pues no sabía cómo resultaría esa reunión, aunque estaba un poco tranquilo porque Sebastian lo había llamado en la tarde para hablarle de su conversación con Alice, pero con ella no daba todo por seguro, ¿si era mentira?, y lo desenmascaraba delante de sus padres, aunque estaba firme en su decisión de afrontarla, igual no sabía si de verdad actuaria firme una vez enfrentando la realidad. Con recelo y un poco adolorido bajaba las escaleras a enfrentar la situación, en su interior maldecía a Sebastian porque no podía caminar bien, le dolían las caderas, a pesar de que había pasado la tarde masajeándose, su caminar era medio complicado, llegando al comedor miraba a sus padres ya sentados en la mesa.

-Ciel… ¿Estas bien? Preguntó preocupada su madre al ver la dificultad de Ciel al caminar, aunque trataba de disimularla era imposible.

-Si… es que me caí de la cama y me golpee un poco, estaré bien… Dijo un poco sonrojado, pensando el verdadero motivo de su dolor, aunque también lo había disfrutado y no se arrepentía.

-Debes ser más cuidadoso… le recalcaba su padre mientras Ciel se sentaba, cuando todos escucharon que Alice entraba al comedor.

-Alice… ya que están aquí los dos podemos hablarles. Dijeron sus padres, el joven no se atrevía a mirar a su hermana, ambos callados escuchaban los sermones de sus padres sobre el amor de hermanos que no debían pelear, de encontrar siempre la solución a sus problemas, y demás cosas.

-Bien, nosotros hemos hablado y ahora lo harán ustedes, reconsideren nuestras palabras y solucionen sus asuntos. Los amamos. Dijeron sus padres sin insistir en que compartieran con ellos sus problemas, alejándose dejaban a los hermanos para que hablaran, los segundos pasaban y ninguno se atrevía a romper el silencio.

-Esto es incómodo… Dijo Alice rompiendo de una vez ese silencio, ya un poco más tranquila.

-un poco… Murmuró su hermano un poco avergonzado, por lo menos se sentía aliviado de que Alice cumpliera su palabra de decirles a sus padres de su secreta relación.

-Ciel… yo te quiero mucho y… si tu felicidad es él… yo lo respetaré… Habló la joven en voz baja, y las lágrimas rodaban por sus mejillas.

-Yo lamento… haber sido yo el causante de tu tristeza, pero te juro que no lo planee así, no lo planeamos… lo juro… Decía algo ansioso Ciel sintiendo pesar por su hermana que lloraba, sabía que sus palabras eran sinceras.

-Está bien Ciel, no debes hacer juramentos, te creo… supongo que cuando el amor te llega solo llega y no importa los pequeños detalles alrededor. Dijo la joven con tristeza mirando el rostro de su hermano, que no sabía cómo consolarla.

-Sabes encontrarás a alguien mejor que Sebastian… él no es tan lindo como aparenta… es medio gruñón a veces y es muy celoso, además a veces solo habla y habla sin parar… le encanta fastidiar, es un idiota… Hablaba Ciel pensando en su amado y en sus innumerables defectos pero a la vez en sus virtudes, era una manera de hacer sentir algo mejor a su hermana que sonreía al ver la mirada enamorada de su hermano que no podía ocultar su amor.

-Tú amas a ese idiota… Murmuraba Alice con una pequeña sonrisa y se secaba las lágrimas, nunca había visto a Ciel con esa mirada, su hermano sonrojado y avergonzado agachaba la mirada al verse descubierto.

-Aunque no puedo decir que me siento bien, aun me duele un poco, porque me había hecho muchas ilusiones con él… puedo decir que me alegra verte sonreír… Aclaraba ella con ternura acariciando el rostro de su hermano que sonreía tímidamente.

-Siempre fuiste tan un niño tan triste, yo quería llenar ese vacío que parecías tener, pero no lo logré… con Sebastian veo que has cambiado. Decía Alice con nostalgia.

-Es un amor extraño… dice él… Musitaba Ciel con timidez, pensando en la extraña historia de amor de ambos, pero eso no le diría a su hermana, no todavía.

-Ahora que lo pienso los dos tenían esa mirada vacía… por eso creo que me atrajo Sebastian, quería quitar su tristeza… pero… Aclaraba la joven pero se quedó callada al pensar que no pudo hacer algo por los dos, lloraba en silencio, entonces Ciel la abrazó fuertemente para consolarla.

-Gracias… susurraba Ciel a su hermana, porque aunque era difícil para ella todo esta situación la estaba afrontando con madurez, el admiraba a su hermana y ahora lo hacía mucho más, los dos hermanos se abrazaban en esa noche en que solucionaron sus problemas, deseando que nada los separará ahora.

Pasaron varios días y la relación de Ciel y Sebastian parecía fortalecerse cada vez más, vivían en el éxtasis de vivir una relación secreta, debían ingeniar sus encuentros por lo menos Ciel era quien más debía dar razones porque sus padres sospechaban que algo extraño ocurría con él, porque salía con más frecuencia, aunque en parte les hacía feliz que ya fuera más "un adolescente normal" como decían ellos, igual controlaban un poco sus salidas, por ese motivo a veces junto a Sebastian se escapaban del colegio para verse, Alice solo era muda testigo del idílico amor de su hermano menor, a veces lo veía correr por algún pasillo del colegio, por llegar tarde a una clase, y detrás de él iba Sebastian a paso lento, era como una dulce sombra detrás de Ciel, la joven sentía celos a veces pero para curar la herida de su ilusionado corazón, mejor se hacia la desentendida. Un lunes por la tarde se veía a los jóvenes amantes disfrutando de sus besos apasionados en medio de caricias algo atrevidas en la habitación de Sebastian, a veces iban ahí cuando escapaban de clase,

-Ciel… Susurraba con erotismo en su voz Sebastian cuando sentía como su cuerpo se encendía, al tener debajo suyo al jovencito de mirada azulina, que sonrojado no dejaba de abrazarse a su amante.

-¿Qué? Preguntó excitado el joven sintiendo como Sebastian le quitaba sus prendas,

-Te amo… Susurró Sebastian llenando su mirada de amor al más joven quien solo acertó a posicionarse de los labios del otro, después de unos minutos se los veía haciendo el amor intensamente entre jadeos y gemidos, Sebastian lo embestía con delicia y ambos lo disfrutaban, Ciel debajo del cuerpo de su sudoroso amante lo abrazaba firmemente, compenetrándose más con el pasar de los segundos, pero al cerrar de repente los ojos sintió una horrible sensación, el bello rostro que amaba parecía transformarse en uno maligno y sintió una fría punzada en su corazón, ¿Acaso de nuevo regresaban las ensoñaciones y recuerdos extraños? Ya que no eran frecuentes en los últimos días, sintió como en esa fuerte estocada sintió vergüenza y dolor, que lo hizo tensarse al sentir eso Sebastian se detuvo algo asustado.

-¿Qué sucede Ciel? ¿Te lastimé? Preguntó preocupado Sebastian saliendo del interior de su amante que parecía desconcertado con la mirada perdida.

-No… no sé… Musitaba confundido Ciel, el otro no acertaba a pensar que pasaba.

-Tuve esta sensación… Decía Ciel segundos después desnudo se sentaba en la cama, abrazando atemorizado sus piernas, para esconderse a Sebastian.

-¿Cuál? ¿Qué? Cuestionaba confundido Sebastian sentándose a su lado y abrazarlo sutilmente.

-De que me tomabas a la fuerza… me lastimabas… se sintió tan real… Decía el jovencito con la voz quebrada, abrazándose a su amante con fuerza, era el recuerdo de cuando en su vida pasada Sebastian lo había violado en esa noche cuando él estaba afiebrado, que fue lo que marcó su final, claro que ninguno lo sabía con claridad.

-Otro recuerdo… susurró Sebastian dándole apoyo a Ciel que parecía llorar, la angustia inexplicablemente lo había invadido, pasaron varios minutos en silencio

-No podemos seguir sin saber que nos pasó antes… no podemos seguir con esta incertidumbre… Se escuchaba decir a Ciel cuando se calmó un poco mirando fijamente a su amante.

-¿Qué hacemos? Preguntó con curiosidad Sebastian.

-Este fin de semana, vamos a esa mansión… debemos averiguarlo de una vez por todas, Respondió con firmeza Ciel, aunque era algo que no hubiera querido hacer porque en parte le asustaba saber esa verdad que no parecía dolorosa, Sebastian también denotaba su recelo a ir averiguar esa verdad, pero si querían vivir a plenitud su amor, debían hacerlo, en medio de sus miedos los dos se refugiaban mutuamente.

gracias por haber leído... sé que siempre prometo que lo actualizaré pronto y lo hago después de semanas... lo siento... si les gustó o no déjenme saber su opinión... espero les haya gustado :D a este fic le quedan pocos capítulos... así que manténganse atentos, besos :*