Aprecio
-Himeko!- la nombraba un joven, desesperado en el acto –hi...meko!- finalizo su llamado, cayendo exhausto en el pecho de esta.
La rubia lo abrazo protectoramente, sin embargo su mente no se encontraba allí.
Souma se reincorporo para observarla, preocupado ante su silencio –oye...estas aquí? que sucede hime-chan? últimamente te noto muy distante- le cuestiono, acariciando su rostro.
Esta le sonrió –no te preocupes, es solo que...- se detuvo un momento, mirando penetrantemente a los honestos ojos de su novio, para luego negar con sutileza la cabeza.
–no es nada, estoy bien- atino a decir, manteniendo su sonrisa.
El joven la miro un poco desentendido. Comenzaron a vestirse con lentitud, ninguno modulaba palabra alguna.
Himeko se despidió de souma, dejándolo aun confundido, y emprendió su camino.
No quería volver a su departamento, aun se encontraba deprimida por el ultimo encuentro que tuvo con himemiya. Ya que desde ese día...en lo único que podía pensar...era en ella.
*algo esta sucediendo conmigo...estos sueños que estoy teniendo...estos nuevos sentimientos, que significan?* pensó, perdida en su abismo interno.
-mierda! no entiendo que carajo sucede conmigo!- se detuvo en seco, tapándose el rostro con ambas manos, y ahogando un grito.
En la casa de la rubia, una peliazul observaba con interés la entrada.
-que hago aquí? no lo entiendo pero...necesito verla- se dijo para si, una princesa.
De repente la puerta se abrió. –oye! te conozco?- la cuestiono una joven de pelo anaranjado.
Chikane reacciono al escuchar su voz –m-mi nombre es himemiya chikane, soy ami...compañera de clase de kurusugawa-san, se encontraría ella?- tartamudeo.
Mako se quedo en silencio, para luego hablar sorprendida –ara...tu eres himemiya-san! increíble! eres compañera de mi común amiga? eso si que es una sorpresa- rió, acercándose a ella y estrechándole la mano.
La nombrada la miro con desconfianza –a mi no me parece común...al contrario, pienso que es una persona realmente admirable- sentencio, mirándola seriamente.
La pelinaranja al escuchar su determinación, sonrió para si –lo se, solo te estaba probando...desde pequeña que me gusta proteger a himeko...gomen...ya es una costumbre- finalizo, dándole el paso.
Himemiya lo acepto, mientras dentro de su ser, unos pequeños celos afloraban.
Ya dentro de la habitación, ambas se quedaron en silencio, tornándose tenso el ambiente.
-así que...hace mucho eres amiga de kurusugawa-san?- hablo finalmente la ojiazul.
-pues si, desde que tengo 6 años que la conozco, y debo decir que himeko a cambiado mucho realmente...- rió un poco, sentándose en una silla.
-de veras...? y eso por que?- inquirió la joven, aun de pie, inspeccionando el lugar.
Mako guardo silencio un momento, para luego hablar –...desde que sus padres murieron...himeko se convirtió en una persona diferente, antes era tímida y frágil y ahora...bueno, tu sabes como es ahora-.
Chikane abrió enormemente sus azulados ojos –sus padres...fallecieron?- repitió.
-si, no lo sabias? me imagine que siendo amiga de ella...te lo habría contado, pero ahora que lo pienso...creo que es normal el no querer hablar de ello, no crees?- trato de tranquilizarla, mientras la princesa se tornaba triste.
La joven suspiro largamente, para luego volver a hablar –esa tonta...pretende hacerse la fuerte y evita sus problemas, sin pensar en las consecuencias...por eso te pido, que la cuides bien...nee?- finalizo, guiñándole un ojo.
Himemiya se sonrojo al escuchar aquello. La puerta abriéndose de forma pausada, las sorprendió a ambas.
La ojiazul alzo la vista, encontrándose con la castaña.
-chikane-chan...? que haces aquí?- pregunto, acercándose a las jóvenes, con cautela.
-bueno...yo me voy a hacer mi rutina diaria, te la encargo himemiya!- se despidió, saliendo velozmente por la puerta.
-te la encargo?- repitió, observando de reojo a la bella joven. Esta solo sonrió, nerviosa.
Himeko se sentó pesadamente sobre su cama, dándole palmaditas a esta animadamente, para que chikane se sentara junto a ella. La princesa obedeció su pedido.
–himeko...- la nombro, casi en un susurro.
La joven de ojos amatistas la miro penetrantemente. Su mente no formulaba idea alguna, se encontraba perdida en aquel par de ojos marinos.
-a que has venido chikane-chan? no tuve un buen día sabes...- le reprocho, desviando su vista al suelo.
*por que le digo esto?* formulo un pensamiento, arrepentida
Chikane se entristeció al escuchar su reto -l-lo siento, me iré enseguida-.
Atino a levantarse inmediatamente, pero himeko, reaccionando, la tomo del brazo con fuerza.
-espera! yo lo lamento...no quise decir eso...- trato de en mediar su error.
-no, esta bien, nos veremos en la escuela...- comenzó a decir, tratando de safarce del agarre.
-chikane-chan! espera! no seas obstinada!- le dijo ya en un grito, aferrándose mas a su brazo, provocando que esta perdiera el equilibrio y cayera sobre ella.
El silencio inundo el lugar nuevamente. La peliazul observaba perpleja, a una sonrojada rubia.
Las miradas se hicieron presentes –chi...-.
-me odias?- la corto su amiga, aun en esa posición.
-q-que?- pregunto, confundida.
-te estoy preguntando si me odias- reforzó su voz, con una tonada dolorosa –por que si es así...yo...-.
*que es esto? este sentimiento de soledad que emana de ella...* pensó, con angustia.
-chikane-chan...- la nombro, despertándola de sus pensamientos, mientras posaba su mano en el cristalino rostro de la princesa.
Esta solo se quedo admirándola, con un tenue sonrojo.
-como podría odiarte? eres la persona mas increíble y amable que he conocido, jamás...podría...- detuvo su hablar, posando su otra mano en su rostro.
-himeko...- la nombro, perdida en sus palabras, comenzando a acercarse lentamente hacia su rostro.
-odiarte...- finalizo su confesión, atrayendo mas con sus manos a la ojiazul.
*himeko...himeko...por favor no...si esto sigue así...* pensó con la poca cordura que le quedaba, hundiéndose en la mirada de su amiga.
-hime...- .La joven no pudo culminar su llamado, ya que sus labios se encontraban sellados con los himeko.
Se besaban con ternura e inocencia. Dentro de ellas lo único que importaba era ese momento.
La castaña soltó sus labios finalmente, aun sin abrir sus ojos.
Chikane por su parte, entreabrió sus ojos lentamente, sin querer despertarse de aquella hermosa entrega. La miraba confundida y sonrojada, no sabia si hablar, quizás eso...ya no era necesario.
Sin embargo, parece que su amiga no pensaba igual.
-l-lo...siento...- se disculpo, de forma entrecortada, tocando sus propios labios y observándola estupefacta –no se...por que lo hice...-.
Himemiya la observo con tristeza –no lo sabes...?- inquirió, agarrando con fuerza la sabana.
-no...- atino a decir la joven, desviando su mirada.
-entiendo...entonces, fue solo un error verdad? esto...no debió haber pasado...- comenzó a decir, fijando su mirada en ella.
Himeko se sorprendió ante lo dicho –tienes razón...solo fue...un error- repitió, adoloridamente.
-así es- .Al escuchar aquel tono indiferente en su amiga, un rencor comenzó a fluir dentro de la rubia.
-lo que sucede es que...estaba arrepentida por lo del otro día, y pensé que con esto te alegraría un poco...- hablo, sonriendo ensombrecidamente, volviendo a su inusual personalidad.
Chikane se entristeció aun mas luego de aquellas palabras. –creo que debiste pensarlo mejor antes de hacerlo, no me gustan este tipo de bromas, kurusugawa-san- pronuncio, enfadada.
Se levanto y comenzó a caminar rápidamente hacia la puerta, saliendo de esta, dejando a una joven en lagrimas.
-por que estoy llorando? por que la...bese...por que?- grito para si, tirandose boca a bajo en la cama.
En la mansión de la peliazul, esta se encontraba de pie, observando a través de la ventana, la luna que comenzaba a emerger.
-por que himeko? por que me lo haces tan difícil? maldición...que es lo que debo hacer ahora?- se decía, inmersa en su angustia.
Golpeo con fuerza aquel cristalino ventanal –acaso...soy un juguete para ti?...debe ser eso, de otra forma no me hubieras...- se detuvo en seco, acariciando sus labios, mientras pequeñas lagrimas emanaban de sus ojos –besado...- finalizo, cayendo de rodillas, emprendiendo su llanto.
Al otro día, ya dentro de la escuela, ambas compañeras no pronunciaban palabra alguna. El sonido del timbre, despertó a una pensativa rubia.
Volteo para su costado, y observo como chikane se levantaba de su asiento, y emprendía camino hacia la puerta.
Himeko bajo la mirada con resignación –bah...que haga lo que quiera...- se dijo, saliendo de la clase, para encontrarse con su novio.
-que raro que finalmente decidieses almorzar conmigo hime-chan- hablo felizmente el joven.
La castaña le sonrió –es que últimamente no pasamos mucho tiempo juntos...te extrañé- dijo, para luego apoyarse en su hombro. Souma le devolvió la sonrisa complacidamente, y apoyo su cabeza sobre la de ella.
Aun así, dentro de la joven, un sentimiento amargo la invadía.
Desde lo lejos, una adolorida peliazul observaba la escena.
-no llores...no llores...no llores...- imploraba para si, dándose media vuelta y abandonando el lugar.
Las clases terminaron, pero la rubia tuvo que quedarse un poco mas, debido a que era su día de limpieza.
-uff, por fin termine, hora de irme- formulo, saliendo de la escuela.
Antes de llegar a la puerta principal, visualizo una silueta conocida.
-chikane-chan...- la nombro, parándose en seco.
Esta solo se giro lentamente. Himeko se sorprendió al notar tristeza en sus ojos.
*a pesar de lo que hice...tu estas aquí...* pensó, con dolor.
Emprendió su camino lentamente hacia ella, quedándose a su lado. Himemiya solo la observo.
-por que estas aquí? sabes...no deberías meterte con una persona como yo...soy bastante problemática- comenzó a decirle, sin mirarla.
-creo que puedo manejarlo, pero...no sin ti...yo...himeko...yo...- trato de hablar.
Su amiga finalmente le regalo una mirada, llena de arrepentimiento.
-lo siento, chikane-chan...la verdad es que...te aprecio mucho sabes?- dijo honestamente.
La ojiazul abrió sus ojos enormemente, al escuchar aquello.
-vamos- la alentó himeko, tomando su mano –es hora de irnos- culmino, sonriéndole.
Chikane, sonrió por primera vez en ese día, mientras se aferraba a esta.
-si, vamos- acepto, manteniendo aquel radiante gesto.
Ambas comenzaron a caminar tomadas de las manos, tratando de no pensar en el futuro y viviendo el presente.
Ninguna de las dos entendía que sucedía en sus corazones, pero aun así...ya era muy tarde para separarse...ya que el aprecio que se tienen...pronto florecerá.
ok, lo admito, tarde un poco de nuevo, disculpeeeeeeeeen D:
pero ya estoy aca ^^ espero que les guste este caap, chikane y himeko ya estan teniendo un fuerte acercamiento (L
asi que nada, los veo en el prox! besiiitos grandootes
