Capítulo 6: Los Angeles y la mafia.

N/A: Hola ¿Cómo han estado? Les traigo la continuación, espero que les guste.

Habían pasado años desde que Kira mató a L, desde que Mello y yo habíamos huido del orfanato, no había sido fácil, pasamos hambre, frio, hubo una época en la que Mello empezó a arrepentirse de lo que hicimos, pero lo hicimos, logramos llegar a L.A y teníamos modo de empezar nuestra persecución contra Kira, ahora pertenecíamos a la mafia. Habíamos encontrado a ese hombre moribundo, nuestro plan era ayudarlo, pero murió irremediablemente, entonces se nos ocurrió que como era un mafioso podríamos llevarlo con una mafia rival. Fue lo que hicimos y nos aceptaron, teníamos "estabilidad" aunque el hecho de pertenecer a la mafia era malo, era mejor que estar en la calle.

Mello y yo bajábamos por unas escaleras, solo se oían unos quejidos lejanos y el eco que producían mis tacones, llegamos al lugar donde lo tenían, el director de la policía japonesa Kitamura, Mello saco una barra de chocolate y la mordió, en su rostro se veía dibujado el sentimiento de éxito al ver que su plan iba tal y como lo había pensado.

-¿Ha dicho algo?- pregunto Mello observando al hombre atado en una silla.

-Solo que la policía japonesa ya no colabora con L en la investigación de Kira y un pequeño grupo de ex-agentes colabora con él- mi mente trabajaba rápidamente ¿Acaso no sabía nada de la death note?

-¿No sabes nada de la death note?- pregunte fríamente, el hombre negó -la policía japonesa es inútil-

En los últimos años me había vuelto fría solo mostraba emociones con Mello, intentaba ser más prudente que él para mantenerlo en control pero era imposible, eramos igual de impulsivos el único que nos controlaba era Matt, lo extrañaba mucho me sentía mal por haberme ido sin más, sin haberme despedido de él y por dejarlo solo con esa odiosa de Layla, sacudí la cabeza y me concentré en lo que estábamos haciendo.

-Tengo la teoría de que existen dos cuadernos, uno lo tiene el segundo L y el otro Kira, obtendremos ambos ¿Tu qué piensas Luka?- sonreí.

-Suena lógico, pronto obtendremos uno y averiguáremos los secretos de Kira- Mello sonrió -Y claro tú superarás a Near-

-Entonces pongamos las condiciones del rescate- Mello y yo salimos de la habitación.

Después de eso Mello llamo a "L" no podía creer que alguien se atreviera a suplantar a L, realmente eso me hacía sentir molesta. Según Mello tal vez Kira sabía del secuestro y haría algún movimiento, aunque realmente no entendí a qué se refería con eso, no quise preguntar más pero sonaba a que todo se volvería una locura.

Todo parecía ir relativamente tranquilo cuando el director de la policía japonesa se suicidó, entonces Mello lo uso a su favor secuestrando a Sayu Yagami, era la hija de él jefe Yagami, la chica era prácticamente de mi edad, se veía aterrada, le tenía algo de lastima por lo que le estaba pasando. Me recosté en la cama de mi habitación, mi vida había cambiado mucho, extrañaba Wammy's house, extrañaba a mi hermano, rayos incluso extrañaba pelear con Layla. Me quede acostada hasta que alguien entro a mí habitación.

-Luka- llamo un chico rubio cerrando la puerta y sentándose en mi cama, me senté para ver bien a Mello –necesito que mantengas a Sayu en un buen estado de salud-

-Entonces todo va según tu plan- Mello sonrió triunfante –Genial, seguro que lo lograremos- intentaba sonar animada, pero era difícil.

-¿Estas bien?- pregunto.

-Sí, solo pensaba un poco en Matt, eso es todo- Mello me miro con preocupación.

-Puedes volver si quieres- negué de inmediato.

-Te quiero ayudar Mells, estoy bien mientras estés conmigo- él me sonrió y yo le devolví el gesto.

-Así será siempre- respiro con pesadez -¿Has sabido algo de Near?- Mello me había pedido mantenerlo al tanto de lo que hacía el albino pero era difícil.

-Solo que ayudara a la fuerza especial con el rescate- el rubio me miro con frustración –No es tan fácil seguirle la pista, si te sirve de algo está en Nueva York, probablemente en Manhattan- reproche molesta.

-Lo sé pero me estresa no saber qué hace- me acerque a él.

-No te estreses Mells, no querrás que afecte tu rendimiento mental ¿Verdad?- Mello sonrió y se acercó a mi rostro –Hace mucho que no estábamos solos- comente rosando sus labios con los míos.

-Es cierto- concordó tomando mi cintura e intentando besarme, me separe de él un poco solo para torturarlo.

Enrede mis dedos en su cabello tirando levemente de este, Mello rio entre dientes mientras me jalaba para sentarme en sus piernas a horcajadas, tomando mi cuello para acercarme a él y besarme, estaba ansiosa de que me besara casi no me prestaba atención últimamente, extrañaba el sabor de sus labios, pero quería que sintiera la misma desesperación que yo sentía cuando tenía ganas de besarlo pero no podía.

-No juegues conmigo Jeevas- advirtió Mello –no te conviene provocarme-

Hice caso omiso y comencé a besar la comisura de sus labios sin permitir que me besara en la boca, sintiendo sus reacciones.

-Te lo advertí- no tuve ni tiempo de reaccionar cuando Mello me tumbo en la cama y él se colocaba encima de mí.

Soló sentí como prácticamente mis labios eran devorados por su boca, intentaba abrirse paso por mi boca con su lengua, abrí un poco más mi boca permitiéndole a su lengua entrar con libertad, rodee su nuca con mis brazos, nos besábamos como nunca antes, con un ritmo ansioso y algo salvaje, sentía calor y ganas de más, iba a intentar quitarle su chaleco de cuero cuando alguien llamo a la puerta.

-¡¿Qué?!- grito Mello de mal humor separándose de mí por completo, me senté en la cama y acomode mi cabello.

Un hombre se asomó por la puerta, posiblemente temeroso de la reacción que podría tener Mello contra él.

-El jefe quiere verlos- me levante de la cama y salí de la habitación confundida.

Pasaron tres días después de eso y todo iba bien y estaba listo para el intercambio, Mello hablaba con el señor Yagami mientras que yo monitoreaba los alrededores, me sentía nerviosa ya que solo un error mandaría al diablo todo, pasaron menos de dos minutos cuando un hombre al piso víctima de un ataque al corazón, ya no cabía duda alguna de que todo saldría bien, la libreta sería nuestra.

Cambiamos de ubicación, era un edificio alejado, viejo pero parecía abandonado así que nadie sospecharía que estábamos ahí. Mello y yo estábamos sentados en un sillón leyendo las reglas de la Death note, Mello comía chocolate mientras que yo armaba un cubo rubik, las reglas eran bastante extrañas y algo aterradoras, analizaba las reglas en mi cabeza cuando esta salió volando de las manos de Mello, sentí miedo.

-La libreta voló- dije torpemente.

-Bueno puede matar personas, no me sorprendería que tuviera vida- dijo uno de los mafiosos con un tono de burla.

Entonces un tipo cuyo nombre olvide comenzó a gritar diciendo incoherencias, balbuceando algo sobre un shinigami, la única referencia que tenía de esa palabra era una criatura fea que salía en uno de los videojuegos de Matt, no pidió que tocáramos la libreta y lo hicimos, repentinamente frente a nosotros apareció una criatura muy aterradora, hubo disparos pero esa cosa ni se inmuto.

-Buen intento los humanos no pueden matar a un shinigami- hablo la criatura –me llamo Sidoh-

Estaba totalmente perpleja, había un dios de la muerte frente a nosotros, comiendo un chocolate que Mello le había dado y explicándonos las reglas, diciéndonos que las últimas dos eran falsas, me preguntaba si esa era la libreta que usaba Kira y si sabía que las reglas eran falsas, entonces las pudo haber usado a su favor.

-Sidoh ve a vigilar, el que no te puedan ver será de utilidad para nosotros- exclamo Mello con cara de maniático.

-Das miedo- comente volviendo a concentrarme en mi cubo.

Pasamos un buen rato en paz hasta que paso, fue tan rápido que ni siquiera puede reaccionar, tres hombres cayeron muertos, seguro que era Kira, ya nos tenía, la puerta principal cayo, Mello se levantó de su asiento.

-¡Muévete Jeevas!- me hizo reaccionar el rubio jalándome de mi brazo -¡La libreta!- ordeno a otro hombre que fue por ella de inmediato.

Corrimos a una habitación donde habían unos monitores apagados, vi con miedo a Mello, este llevaba una pistola en una mano y un control en la otra.

-Vete Luka, nos veremos luego- me aferre a su chaleco.

-No me iré Mello- él me vio enojado.

-No seas tonta- dijo fríamente -¡Lárgate!-

-¡Que no te dejare!- grite de igual forma que él.

La puerta se abrió y entro alguien armado y con la cabeza cubierta.

-Quédate atrás de mí- ordeno presionando un botón del control, hubo una explosión –Ya he hecho explotar la entrada del lugar, la próxima explosión volara todo el edificio a menos que haga todo lo que le pida- dijo Mello al hombre.

Mello hizo que se quitara el casco y su equipo, era el Señor Yagami, no imaginaba que lo volvería a ver después de lo de su hija.

-Yagami, nunca pensé que volvería a negociar la libreta con usted- el señor Yagami murmuraba algo que no entendía.

-Sus verdaderos nombres son Mihael Keehl y Kendra Jeevas- sentí que me iba a desmayar.

-¿Cómo es que…?- comencé a preguntar con temor.

-Suelta el arma y no te matare ni a ti ni a tu amiga- exclamo el señor Yagami.

-Yagami- iba a empezar a hablar Mello cuando Yagami saco la libreta y empezó a escribir.

-Ya escribí tu nombre, no tardare mucho en escribir tu apellido y luego seguirá ella- él parecía algo nervioso.

-Nunca ha matado a nadie ¿Verdad?- pregunte al ver su inseguridad, pero aun así tome la mano de Mello cerrando los ojos lista para morir.

Entonces hubo disparos, abrí los ojos y vi al señor Yagami en el piso abrazando la libreta contra su pecho, reaccione cuando sentí que me ponían un casco.

-Ve a la salida, te veré en unos minutos- dijo empujándome.

Lo hice corrí lo más rápido que me fue posible hasta que una explosión me hizo salir volando por una ventana, sentía un fuerte ardor en la parte derecha de mi cuerpo, era tan fuerte que me daba ganas de arrancarme el brazo, intentaba levantarme pero algo estaba aplastando mi pie, seguí intentando hasta que sentí como alguien levantaba lo que aprisionaba mi pie, una sombra se acercó a mí.

-¿Mello?- pregunte -¿Eres tú Mells?-

-Tranquila Kendra, él estará bien, te pondré a salvo- sentí como me cargaban delicadamente.

-¿Mail?- pregunte antes de que todo a mí alrededor se volviera oscuridad.

N/A: ¿Cuántos los siento debería decirles? Creo que no serían suficientes, realmente me bloquee de verdad. Bueno, espero que sigan ahí y me dejen un review, hasta la otra.