¡Último día!

La verdad es que ha sido una semana interesante con este reto. Agradecer la locura que tenemos para este tipo de situaciones y todos aquellos que lo hayan leído y que hayan pasado un buen rato. No es una maravilla, pero si al menos entretiene es lo único que se puede pedir. Gracias nuevamente y no olvidéis pasar por mi perfil para encontrar el reto de mis compañeras.


Day 07: Saliendo con amigos

Kurt tenía los ojos fijos en la carretera, pero no necesitaba mirar al rubio que se sentaba a su lado para darse cuenta de que los nervios lo estaban consumiendo por dentro. No creía que tuviese motivos para estarlo, pero tampoco iba a decirle que estuviese tranquilo porque conocía lo suficiente a su pareja para saber que eso tan solo haría que sintiese peor y no quería que le empezase a temblar la voz antes de llegar.

—¿Estás completamente seguro de que no es mejor que me quede en el coche? — Volvió a preguntar, a pesar de que la noche anterior le había dejado claro en varias ocasiones que estaba bien que fuese con él a la reunión. — Quiero decir, son tus amigos del instituto, el gran glee club del que cuentas leyendas. — Podía jurar que había escuchado claramente cuando tomaba una bocanada de aire innecesaria. — Quitando que a Rachel no le caigo bien y Santana tiene un obsesión insana por llamarme Doctor Who, cosa que tampoco me molesta tanto. — El castaño iba asintiendo a sus palabras mientras giraba en uno de los cruces. — Y para rematar estará tu ex, y sinceramente cada vez que me cruzo con él tiene cara de que quiere arrancarme la cabeza.

El menor hizo una mueca, la situación con Blaine podía haber sido la más delicada de todo el asunto de llevar a Adam a la reunión de grupo, pero ya que iba a pasar un fin de semana con su padre y Carole quería aprovechar para presentarlas al rubio. El hecho de asistir a la reunión con él tan solo era un extra, no era como si algunos de sus amigos no hubiesen ido con sus parejas antes, y lo cierto es que el chico que había traído Quinn… Todos agradecieron que lo tirara al cubo de basura.

—Tienes que dejar de exagerar. — Respondió con total calma, entrando por fin al aparcamiento del instituto. — Primero, no eres un intruso, llevamos saliendo más de un año y es perfectamente normal que te traiga en estas ocasiones. — Fin de la historia respecto a aquella queja. — Segundo, no te odian, quitando que Santana tiene formas particulares de demostrar afecto. — Habían pasado años y seguiría siendo Lady Hummel para el resto de su eternidad. — En cuanto a Blaine, es inofensivo, si se pasa de la raya seré yo quien le pare los pies, tú dedicate a ignorar sus miradas.

Adam cerró los ojos apoyando la cabeza en el asiento mientras Kurt terminaba de aparcar. Era agotador, pero no podía hacer nada más, quitando que si se quedaba en el coche dejaría a su pareja en ridículo o daría una imagen que no quería dar.

—Vale, pero que conste que él me cae peor de lo que yo le caigo a él. — Salió del coche antes que Kurt y el joven no pudo evitar reírse cogiendo las gafas de sol. Estaba seguro de que le esperarían un par de horas difíciles hasta que decidieran ir a cenar, al final la tensión se acumulaba en el ambiente.


Aquel lugar era más grande de lo que había imaginado, y si tenía que ser sincero se encontraba más nervioso de caer bien al grupo en general de lo que había estado al conocer a Burt. Algunos ya los conocía, y por ejemplo Mercedes se había portado bien con él desde un principio, pero conocía la historia, y era consciente de que muchos de ellos creían que Kurt acabaría con Blaine a pesar de sus problemas y sinceramente se sentía como la pieza que fastidiaba aquella ilusión de instituto.

El castaño tomó su mano y el joven intentó sonreír, pero el nudo en su estómago hacía que todo fuese más complicado de lo que era en realidad. El joven caminaba decidido y el rubio tan solo se fijaba en cada pequeño, sobre todo cuando Kurt se paraba para explicarle pequeños detalles o decirle por donde caminaba para ir a sus diferentes clases, consiguiendo calmar un poco sus nervios hasta que estuvieron en las puertas del auditorio. Adam se obligó a tomar aire y lo retuvo cinco segundos, antes de que su pareja abriese la puerta y ambos entrasen.

Se escuchaban murmullos y una vez la puerta se cerró las miradas de los presentes subieron directamente hacia donde ellos. Adam limpió las palmas de sus manos en sus pantalones, pidiéndole a su cerebro que dejase de sudar como si la vida le fuese en ello. Los saludos a su pareja fueron efusivos y agradeció enormemente que Mercedes se acercará a él para darle un abrazo, porque de alguna forma eso no lo dejaba tan fuera de lugar.

—Al final no te has escondido Doctor Who. — El chico rodó los ojos al escuchar a Santana, en parte tenía la esperanza de que la chica no se comportará con él un poco mejor, al menos en aquella ocasión.

—No creo que haya razón para esconderme. — Respondió el rubio de forma amable, sintiendo como Kurt volvía de abrazar a un par de personas. Sabiendo que había llegado la hora de presentarse al mundo que no conocía.

La presentación fue incómoda, demasiados nombres que recordar, pero al menos no se llevó demasiadas miradas de odio, tal vez porque estaban intentando que Kurt no se sintiese mal por ello, pero no pudo hacer más que agradecerselo, al menos hasta que su mirada se cruzó con la de Blaine.

—Blaine. — Sonrisa falsa como la suya sola, no le caía bien, aquel hombre le ponía los nervios de punta, sobre todo sabiendo cómo había acabado su historia con Kurt, porque no importaba la situación, no podía llegar a entender cómo alguien podía cometer semejante error.

—Adam. — La misma sonrisa falsa, casi estaba seguro de que estaba imaginando diferentes formas de colgarlo boca abajo en el escenario, pero había decidido que sería agradable y que no iba a armar la guerra entre ellos, a pesar de la tensión que empezaba a respirar. — Es un placer volver a verte.

—Pues díselo a tu expresión gelman. — La voz de Santana salió de su espalda, y hasta ese momento ni siquiera se había dado cuenta de lo tenso que se había puesto. La latina tomó el brazo del rubio y le sonrió suavemente. — Disculpalo, es que se le ha endurecido el cerebro de los años que lleva con la gomina.

—Santana. — La reprendieron, puedes que tuviesen razón en hacerlo, pero el chico no podía ocultar la expresión divertida que estaba intentando ocultar cuando el otro chico lo miró del todo ofendido y fue a sentarse con Rachel.

—Siéntate con nosotros Doctor. — Santana tiró del brazo del chico hasta el lugar donde se encontraba un grupito un poco más grande y Kurt le sonrió desde el otro lado con una pequeña sonrisa. No estaba del todo a gusto, pero tenía que intentar integrarse por él.


Llevaban dos horas allí y habían intercambiado algunas batallas de las que Adam no pudo evitar reír mientras Kurt intentaba esconderse detrás de sus manos. Y lo peor de todo es que parecía que todo se centraba en hacerle quedar un mal delante de él o al menos que se riese con lo que había sido su actual pareja.

—Os estoy odiando tanto ahora mismo que no os lo podeis ni imaginar. — La mano de Adam buscó la de Kurt mientras este intentaba invocar una agujero en la tierra para que lo tragase.

—¡Oh vamos! — La voz divertida de Mercedes hizo que el joven la mirase con cara de pocos amigos. — ¡No es para tanto!

—Además, ahora has aprendido a controlar el movimiento distractivo. — Kurt acabó por fulminar a Mike con la mirada mientras las risas volvían a cundir en el grupo.

—No me puedo creer que me haya parecido una buena idea venir. — Kurt volvió a rodar los ojos dejándose caer en el asiento y mirando a Adam suspirando, el rubio le dedicó una sonrisa y dejo un pequeño beso en los dedos del castaño.

Los aplausos del escenario captaron la atención de todos los presentes, para ver a Rachel subida en él con una gran sonrisa.

—Aquí vamos. — Pronunció Kurt haciendo que Adam lo mirase extrañado sin entender muy bien lo que sucedía.

—¿Quién ha dejado que se suba? — Siseó Santana mirando por encima de donde estaban ellos, fuese lo que fuese ninguno parecía cómodo con lo que iba a pasar y eso que Kurt no era de los que se metía con las formas de actuar de nadie.

—Como sabéis estas reuniones no son solo un momento en el cual nos juntamos todos para hablar de viejos tiempos y de cuanto hemos cambiado en el año que llevamos fuera. — Parecía un discurso muy elaborado, demasiado a decir verdad.

—Rachel, nos vemos todos cada dos o tres meses. — Una chica rubia habló con total calma, pero Adam no podía recordar su nombre en ese instante.

—Si, los cumpleaños siempre son un buen momento o las visitas que nos hacemos, obviamente no estamos siempre todos, pero ni siquiera ahora estamos todos. — Sam, al chico modelo si era capaz de recordarlo. Otro de la lista de los que le miraba peor que mal.

—No se trata de eso. — El tono de Rachel parecía realmente molesto por como se habían tomado su intento de atención. — Quiero decir que no puede ser una reunión en este auditorio sin que terminemos por cantar.

—Si quieres que todos te escuchemos cantar como siempre, hazlo y deja de torturarnos. — Santana parecía molesta y Kurt había terminado por apoyar su mejilla contra su puño.

—En realidad había pensado que podíamos hacer una pequeña competición. — La castaña se movió hasta donde estaba Blaine que le entregó una tabla, suponía que para apuntar los nombres. — Cantaremos por parejas, la canción que queramos y después votaremos, a la pareja que gane se le pagará la cena de después.

—Interesante. — Comentó Adam sin darse cuenta.

—Ridículo. — Contradijo Santana. — Siempre es la misma historia.

—Cada pareja se da un voto a sí misma y Rachel acaba por ganar porque Tina la adora con locura. — Le explicó Kurt en un susurro intentando que nadie más lo escuchase. — Estamos condenados a donar aplausos y pagar cenas.

—Cualquiera le dice que no. — Atacó Mike mientras Mercedes suspiraba suavemente.

—Lo que se puede hacer es dar las votaciones por voz, así os evitais el problema de que la gente se vote a sí misma. — Todos se giraron hacia el rubio.

—¿En serio quieres entrar en el juego? — Todas las miradas se centraron en él por un momento y de repente se dio cuenta de que tal vez no debería haber abierto la boca.

—Bueno… — Tartamudeó por un segundo. — Si a Kurt no le importa, yo no tendría ningún inconveniente en cantar algo.

—Tenemos un buen repertorio. — Kurt se encogió de hombros y sin necesidad de alzar la mirada Adam pudo notar la mirada del Hobbit clavada en él, pero no pensaba levantar la cabeza y darle el gusto de que podía darse cuenta de cuando no lo querían en el lugar.

—Si, a mi me parece bien. — Puck se giró para mirarlos desde donde estaba con una sonrisa divertida. — ¿Os parece? Somos amigos, nadie se va a enfadar con nadie porque no le voten.

Eso significaba ser adultos, pensó Kurt de manera fugaz, pero desgraciadamente había gente dentro de aquel auditorio que Se había plantado en los quince y no había querido salir de ellos. Rachel los miró con una sonrisa de oreja a oreja y una confianza impecable en si misma, había situaciones que por mucho tiempo que pasara no iba a cambiar en absoluto.

—No importa, estoy segura de que el resultado no va a variar demasiado. — Kurt levantó la mano más rápido de lo que Santana fue a replicar, demasiado tiempo conviviendo juntos como para no saber en que momento la morena iba a lanzar alguna de sus perlas contra alguien.

No tardaron demasiado en hacer las parejas, Adam empezó a revisar la lista de canciones de su móvil poniendo caras extrañas, no estaba muy seguro de lo que sería bueno o no para cantar allí, principalmente porque casi había dado un salto al plantear cantar en aquel auditorio, tampoco quería que todos lo mirasen como si fuese un intruso más de lo que ya era. Kurt le arrebató el móvil de las manos para abrir el buscador y poner la canción que quería.

—Si te parece bien. — Los ojos del rubio lo observaron atentos.

—¿Estás seguro? — Volvió a torcer el gesto sin darse cuenta.

—Claro, no puedes decir que no nos queda bien. —Estaba siendo natural como siempre, pero por desgracia Adam aún no estaba cómodo.

—Lo sé, pero quiero decir delante de él. — Remarcó la última palabra sabiendo que Kurt podría darse de quien hablaba, bueno, cualquiera que los estuviese escuchando.

—No pasa nada, vamos a cantar, somos pareja y es completamente normal. No es como si tuviese que ocultar que estoy contigo. — La sonrisa que apareció en su rostro fue única en ese instante, y simplemente se relajó mientras asentía suavemente.

Tenían talento, aunque también era normal, casi todos ellos se habían decidido por una carrera de artes o alguna parecida y los que no, no dejaban de tener esas nociones básicas que daban a entender a la perfección que habían cantado en algún momento de sus vidas. El dueto de Blaine y Rachel fue exagerado, no importaba como se pudiese poner, demasiado teatro, demasiado movimiento y sobre todo el hecho de que pareciese que se moviesen como si todo lo supieran. Tenían talento, no lo dudaba y era un hecho que ambos habían entrado en NYADA, pero la actitud no era la correcta.

—Os toca. — Anunció Mercedes y tardó unos segundos en despegar el culo del asiento. Un cruce de miradas con Blaine hizo que la situación fuese un tanto más incómoda de lo que pretendía, pero el rubio tan solo le dedicó una sonrisa.

Se humedeció los labios, grabando la canción en su mente como antes de cada actuación y calentando las cuerdas vocales con la mayor discreción posible y entonces la música comenzó a sonar. All About us siempre había sido una canción que le había enamorado y la primera vez que la cantó con Kurt fue tan sencillo que ni siquiera parecía de aquel mundo. Así que simplemente se olvidó de donde estaba y para quien actuaban y se dedicó a hacer lo que se le daba bien y tener su química usual con su pareja.

Al final de la canción, tras los diferentes pasos de baile que habían realizado casi sin darse cuenta se encontraba rodeandolo con los brazos y acabó dejando un beso en su cabeza. Y entonces cayó en todas las miradas que había fijas en ellos y Kurt carraspeó antes de que alguien dijera nada, más avergonzado de lo que lo había visto en mucho tiempo bajando del escenario.

Adam tuvo que guardar la sonrisa, no por la actitud de Kurt si no por la cara de Blaine, porque realmente una pequeña parte de él se seguía sintiendo amenazada por su presencia, pero ver su expresión en ese instante fue una especie de triunfo, por muy mala persona que se pudiese sentir quitando el hecho de que por aquel pequeño se acabaría ganando una cena gratis junto a su pareja.