Otro capitulo! Estoy enganchada a este Fic, de verdad xD Vuelvo a repetir, escribo muy seguido porque no se si tendré mucho tiempo con el bachillerato y todo eso, a parte odio tener que esperar una eternidad a que suban un capitulo de un Fic, asi que no os hago sufrir a vosotros 3

Ahora vamos con la locura de Zoro de pasar por Mariejoa, a ver si lo consigue xD

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Pov.: Zoro

-¡¿Pero te has vuelto loco chico?! Tu querías ver a tus nakamas, así que dime por que cojones te quieres suicidar ahora.- Dijo Jinbe asustado. Shanks me miraba sorprendido, pero soltó una gran carcajada cuando salió de su asombro.

-¡Me encanta este muchacho! Estas loco, como yo, pero tu idea no me parece tan mala. Al fin y al cabo Mariejoa tiene unos tres Kilómetros de ancho. Tres kilometros los puedes correr en un minuto si no te pierdes o te pillan los marines.- Dijo posándo una mano en mi hombro y riendose.- Nosotros podemos lanzar unos cañonazos a la pared del red line para que nos persigan algunos de los marines, pero si te pierdes y tardas mas de tres minutos estas perdido.

-¡¿Pero nadie le va a decir que eso es un suicidio?!- Gritó Jinbe perdiendo los nervios.

-Bueno, Jinbe no creo que tarde mas de una hora en pasar de lado a lado con su velocidad en el agua, así que cuando pase media hora iremos al red line y te podremos lanzar unos diez metros, los demás los tendrás que escalar tu solo, ¿Bien?

-A mi me viene perfecto.- Dije con una sonrisa arrogante.- Jinbe, ve pasando al otro lado, dentro de un rato nos vemos eh.

-¡No voy a participar en esta locura! Yo iré y dejaré un bote al otro lado, pero ni loco dejo que me relacionen con el intruso de Mariejoa.- Dijo enfadado y se tiró al agua.

-Parece que se ha enfadado un poco.- Dijo Shanks riéndose.- Bueno amigo, vamos a brindar por tu entrada en el nuevo mundo, por tu intrusión en Mariejoa y por tu reencuentro con los Mugiwaras. ¡Chico, revolucionarás el mundo!- continuó riéndose pero ahora con una botella de sake en la mano.

Pasada algo mas de media hora bajamos del barco Shanks, Benn, Lucky Roo, Yasopp y yo. Hablé con Yasopp de su hijo por el camino y me pidió que le dijera algo. Cuando vimos el muro rojo que era la red line me puse una túnica oscura con capucha para intentar ocultar mi identidad en mariejoa. Shanks y yo usamos el haki del rey a la vez y la mayoría de guardias se desplomaron. Entonces me despedí y entre todos me lanzaron con gran fuerza. Impacté contra la piedra y hundí mis dedos en ella para empezar a escalar. Se dieron las alarmas y se escucharon disparos de cañones. Shanks había empezado con el ataque y la mayoría de guardias que había en el sitio al que iba a llegar en la cima se fueron en dirección a donde estaban atacando. Cuando estuve arriba golpeé a los pocos guardias que quedaban dejándolos inconscientes y empecé a correr por las calles que formaban esa ciudad sagrada. Me perdí un par de veces y llegué a una plaza que tenía una especie de Phoneglyp blanco en el centro. Allí me paré a mirar por donde podía ir, pero vi que los guardias comenzaban a venir, así que corrí hacia el primer edificio alto que vi y lo empecé a escalar. Escuchaba gritos y alarmas. Cuando estaba casi en la cima de ese edificio vi por la ventana de ese edificio que estaba abierto a cinco ancianos mirándome indiferentemente. Parecían indefensos, pero a la vez muy poderosos y sabios.

-Roronoa Zoro... Así que estabas vivo.- Dijo uno que era Calvo y tenía una espada. Entonces caí en la cuenta de que ellos eran el mayor poder del Gobierno mundial, conocidos como el Gorosei. Tenían mucho poder, no sabia si de pelea o de influencia, pero no iba a comprobarlo.

-Los ancianos del Gorosei... Me gustaría ver cuan fuertes sois, pero eso ya lo haré cuando descubramos que esconde el gobierno mundial, Monkey D. Luffy el Rey de los Piratas y yo sea el mejor espadachín del mundo.- dije con una sonrisa arrogante y seguí escalando.

-Muchacho insolente...- Dijo uno de los ancianos con una risa.

Cuando llegué a a cima miré a mi derecha y vi el barco de Shanks. Luego miré a la izquierda y ví como el Sunny emergía del agua a unos tres kilometros de un pequeño bote que había en el agua a medio kilometro del red line. Allí en la cima me quité la capucha y salté al agua al desde allí. Cuando subí al bote me volví a poner la capucha para que no me reconociesen y empecé a remar todo lo rápido que pude esquivando los tiros y los cañonazos que iban dirigidos a mi.

Pov.: Luffy

Se sentía bien volver a estar con mis nakamas. Después de una dura lucha con Hody conseguimos salir de la isla y ahora estábamos emergiendo en el nuevo mundo. Estaba usando el tiempo de Zoro bien y no pensaba perder a otro de mis nakamas. Cuando salimos a la superficie esperaba escuchar la brisa y las olas del nuevo mundo, pero lo que se escuchaba eran gritos cañonazos y alarmas.

-Parece que alguien se ha colado en Mariejoa... Pobre de el.- Dijo Sanji encendiendo su cigarro.

-Hay gente que está loca.- Dijo Nami negado con la cabeza.

-Me pregunto quien habrá sido...- Dije pensando.

-Algún suicida, seguro. Ese no saldrá vivo de allí.- Respondió Robin.

Tras unos minutos mirando hacia Mariejoa volvimos a nuestros quehaceres. Esto era el nuevo mundo y debíamos estar atentos a cualquier cosa. Media hora pasó en la que todos hacían sus cosas, hasta que se escuchó un grito en cubierta.

-Se aproxima una tormenta! Preparad todo, recoged las velas y sujetaros!- Gritó Nami mientras empezaba a llover fuertemente y a tronar. Debían ser las nueve y media de la noche, por lo que en la oscuridad todo se hacía algo mas difícil.

Pov.: Nami

Me dirigí a la parte delantera del barco, donde se encontraba el timón. Me caí unas tres veces antes de llegar a la parte delantera, y cuando llegué me dirigía lentamente al timón cuando me quedé congelada. Un hombre alto y robusto acababa de saltar al barco y me miraba fijamente. Pensé atacarle, pero a penas podía moverme sin caerme, así que decidí enderezar el timón y esperar que ese hombre no hiciese nada malo. Llegué al timón y luché por mantenerlo firme, pero con mi fuerza no era suficiente. No podía rendirme, así que cogí el timón con todas mis fuerzas e intenté mantenerlo firme otra vez, pero una gran ola hizo que el timón girase bruscamente y me lanzase con brusquedad al suelo. Esperaba un gran golpe, pero en vez de eso el hombre de la túnica me cogió de la cintura y me puso de pie. Tomó el timón y con gran fuerza lo mantuvo estable con una mano mientras que con la otra me sujetaba.

-Agárrate y dime hacia que dirección giro el timón, Nami.- Dijo con una voz profunda. Me sonaba mucho esa voz, pero no lograba distinguirla. Pude verle la cara y vi que tenía una cicatriz en el ojo izquierdo. Su cara me sonaba, pero igual no sabía de quien era.- Nami, despierta y dime que hago con el timón.

-Gíralo 30º a la derecha.- Grité mientras me abrazaba a su brazo para no perder el equilibrio y caerme. Como si el agua estuviese calmada giró el timón suavemente y sin ningún esfuerzo aparente. Pasaron unos minutos y la tormenta paró. Me solté del hombre misterioso y corría ver que todos los de mi tripulación estuviesen bien. Estaban todos menos Chopper y Luffy.

-¡Se han caído! ¡No veo nada, maldita sea!- Gritó Sanji mirando a todos lados.

-Están allí, Franky apunta con alguna luz hacia allí.- Habló el hombre misterioso con seguridad. Saltó al agua un segundo antes de que Franky apuntase con sus pezones-linterna.

-¿Quien es ese y por que me suena tanto su voz?- Dijo confundido Sanji.

-No lo se, pero nos ha ayudado y sabe nuestros nombres.- Respondí igual de confusa.

Unos segundos después el hombre emergió y lanzó a Chopper a bordo mientras cargaba a Luffy en su hombre y subía con gran facilidad. En cubierta Luffy y Chopper seguían tosiendo agua. Cuando respiraron un poco se levantaron dando gracias a Sanji, pero este confundido negó y señaló a aquel hombre con capucha.

-¿Y tu quien eres?- Preguntó Luffy confundido. Vi como el hombre se giraba levemente pulsando un pequeño interruptor que encendía una serie de luces que iluminaban la cubierta.

-¿Como sabes que ese interruptor estaba ahi? ¿Por que nos conoces? ¿Quien eres?- Dije ya nerviosa.

La mano de ese hombre fue hacia su cabeza y deslizando la capucha hacia atrás dejó al descubierto su cabeza. Esta tenía un pelo verde muy particular y una cara atractiva. También tenía... ¿Tres pendientes en una oreja? Esa cara... Esa cara es de...

-¡¿Zoro?!- Susurré estupefacta con lagrimas agolpándose en mis ojos.

-Hola... Chicos...-Dijo un poco apenado y con una pequeña sonrisa subiendo la cabeza para mirarnos. En ese momento mis lagrimas se derramaron por mis mejillas y todos nos abalanzamos gritando y llorando su nombre.

Ahora si que estábamos preparados para el nuevo mundo.