—… se-san

Una voz lo llamaba a lo lejos la cual reconocía muy bien, sin necesidad de ver a quien le pertenecía, aquel dulce tono se perdía en el aire.

—… Nase-san

Nuevamente. Se removió un poco en tan suave superficie respirando tan conocido olor a lavanda con un toque a té de limón. Decidió ponerse más cómodo e inhalar hasta llenar sus pulmones con esa fragancia.

—Makoto…

Susurro reconociendo por fin el aroma.

—¿Nanase-san? ¿Estás despierto?

Gruño como respuesta pues si no estaba despierto ahora lo estaría.

Abrió lentamente sus ojos, le pesaban los parpados, estaba realmente cómodo. Al abrir los ojos pudo ver a Makoto recién salido del baño, aun podía ver vapor a su alrededor. Se secaba aquel cabello color oliva y esos ojos esmeraldas lo miraban con curiosidad.

—Lamento despertarte pero el baño está listo.

Un momento, ¿qué no ya se había bañado? Se metió con él y paso aquello… Lo que quiere decir que, ¿fue un sueño? ¿Aquel beso fue un sueño?

—¿Nanase-san? ¿Pasa algo?— Le pregunto al no recibir una respuesta.

Haruka se quedo pensando aun más en ello pues no daba crédito de que hubiera sido un sueño, todo era tan real… Recorrió sus sabios son sus dedos, como si aquello fuera a hacerle recordar el contacto que soñó.

No sabía por qué no obtenía respuesta por parte del chico que tenia frente, no era como si se viera mal pero quizás no le quería decir como estaba, no lo sabía, ¿tenía que insistir? ¿Se enojaría si lo hacía? Era en esos momentos cuando quería que alguien más de los chicos estuviera ahí con él, para decirle como tratar con él, o en el mejor de los casos, recordar como lo hacía.

—Nada— Se levanto de la cama sin muchas ganas, se había quedado pensando más de la cuenta; camino hasta la puerta ignorando la mirada preocupada de Makoto.

Los dos chicos estaban acostados dándose la espalda mutuamente y, aunque no lo supieran cada uno estaba pensando en él otro, Makoto pensaba en cómo mejorar la comunicación entre los dos, todos le habían dicho tantas cosas buenas de Haruka pero le resultaba difícil hablar con él, ¿cómo era que ellos dos fueron tan buenos amigos? ¿Por qué no le dieron una guía de cómo tener una conversación de más de cinco palabras? Quizás mañana le preguntaría a Rin ya que parecía que se llevaban bien, ¿no?

Haruka se removió un poco jalando más las cobijas, no tenia frio, simplemente lo hizo para recordarle a quien tenía a su espalda que estaba ahí, claro, por si acaso ya lo había olvidado.

Ninguno de los dos hablaba, apenas y se movían, un silencio sepulcral gobernaba en el lugar, incluso llegaba a ser incomodo. ¿Cómo fue que era tan diferente? Una noche así sería normal, no les importaría estar callados, con sólo sentir el cuerpo ajeno estarían bien, pero esa no era la situación actual, cada uno quería iniciar la conversación pero no encontraban palabras, aquello pintaba para ser una noche muy larga, quizás la más larga de sus vidas.

Los minutos seguían pasando y ninguno de los dos tenía la intención de querer dormir, incluso parecía ser una prueba de resistencia, a ver quien hablaba primero.

—Nanase-san…— aunque era obvio que Haruka sería el ganador—¿Estas dormido?

No dijo nada.

—Todos parecen ser tan unidos…—continuo. —Quiero recordar más de nosotros…— Aunque no recibiera respuesta sabia que lo estaba escuchando, algo dentro de sí se lo aseguraba, sonrió ante aquel pensamiento.

Haruka se removió un poco más, juntando las piernas hasta su abdomen. Debía ser horrible, no recordar nada, no poder hablar con naturalidad, esforzarte por recuperar tu pasado.

Las imágenes de lo ocurrido aquella noche regresaron a su mente, si él fuera el amnésico, ¿qué haría Makoto? Sin lugar a dudas en ese momento le estaría contando de su infancia, incluso lo que hubiera querido olvidar y se daría cuenta ahí de lo importante que era para él, y aun así Makoto estaría sufriendo mientras mostraba una sonrisa sincera, llena de cariño y en ese momento se sentiría tranquilo.

No sabía que responder, que contarle, nunca necesitaban de muchas palabras es por eso que ahora, aunque quisiera usarlas, no sabía cómo, quería contarle un sinfín de cosas, todo lo que pasaban juntos, su extraña telepatía, incluso como llegaba a ser manipulado por él, absolutamente todo, quería recuperar ese pasado también, pues extrañaba a su mejor amigo, tanto como extrañaría el agua.

—Ya debes estar dormido— soltó un pequeño suspiro y sonrió. —Hasta mañana, Nanase-san.

.

Esa mañana se despertó más temprano de lo normal sin recordar donde era que había pasado la noche. Al abrir sus ojos encontró ese cabello desordenado, labios entreabiertos, respiración acompasada y, sobre todo, aquella expresión tan tranquila que sólo él podía tener, incluso cuando estaba despierto.

Haruka sonrió al verle ¿cuántas veces habían sido que despertaba así? Eran de las cosas que no importaban pues nunca se acostumbraría a ver rostro más sereno que el de Makoto y más cuando dormía, nunca lo diría pero, aquel chico que tenía al frente parecía un ángel así. A veces se preguntaba qué clase de sueños tendría.

Se levanto con tanto sigilo que podía compararse con un gato aunque no tuviera mucho sentido ya que Makoto tenía el sueño muy pesado.

Salió de la habitación para buscar su ropa, ya una vez cambiado regresaría a su casa.

.

Corría sin poder detenerse y tampoco podía pedir que se detuvieran, alguien jalaba de él, lo hacía con fuerza, apretando el agarre para no soltarlo, lo único que miraba era el piso, una sensación de miedo recorría su pecho.

Ya estaba cansado, su respiración entrecortada lo demostraba, ya no podía seguir.

"Espera..."

Fue en vano, pues no se detuvieron.

Comenzó a perder fuerza en las piernas, ya no quería moverse, estaba muy cansado.

"Espera un poco..."

El agarre perdió su fuerza y fue soltado; el cayo sin poder evitarlo.

"No"

Intento gritar, aquella figura que hasta hace unos instantes tenia al frente se alejaba rápidamente, sin volver su mirada y en cuestión de segundos aparecía alguien más.

"No, espera. Espera un poco"

Intento levantarse pero su cuerpo le pesaba, era como si tuviera algo encima, como si estuviera atado.

"No te vayas, no me dejes..."

Comenzaba a sentir desesperación, las dos figuras corrían sin detenerse, sin mirarlo. Aquellos niños no podían escucharlo.

"Espera..."

Estiro su brazo abriendo la mano en señal de querer atraparlos. Una luz se hizo presente en el cielo y lo único que pudo ver al final fueron dos destellos, uno negro y otro rojo.

"¡Haru...!"

—¡Espera…!— Grito al despertarse.

Su frente estaba húmeda, perlada en sudor.

Sus ojos esmeralda recorrían la habitación de arriba a abajo un poco desesperado.

—¿Donde...? — Se sentó en la cama pero una fuerte punzada en la cabeza le hizo regresar; cerró los ojos de dolor. Toco un costado de su cabeza, como si eso fuera a mitigar aquella sensación.

"¿Un sueño...?" Se pregunto. "Debió ser un mal sueño…" Se quedo observando el techo.

—Eh... Nanase-san…— Lo decía con duda. Lo había olvidado por alguna razón, no recordó que había dormido con aquel chico de ojos azules.

Lo busco con la mirada, tal vez y sin querer lo había tirado de la cama y estaba en un saco a lado de ella... Bueno, esa no era la opción más realista.

"¿Se habrá ido?" Una mueca de tristeza adornaba su rostro en ese momento.

La noche anterior apenas y pudo dormir, se sentía muy nervioso como para hacerlo. ¿Cómo era que podía dormir antes con él de esa forma? No quería mirarlo siquiera pero la tentación es grande y espero hasta que supuso estaría completamente dormido.

Una lástima, le estaba dando la espalda también, de alguna manera se sintió decepcionado, quería ver su rostro dormido, ¿tendría aquella expresión seria? Realmente quería descubrirlo. Espero, sabía que en algún momento tendría que moverse y no tardo mucho para demostrar aquello, Haru se movió un poco quedando frente a Makoto.

Sonrió un poco al ver terminada su espera. Lo observo detenidamente, cada facción, quería grabarlo nuevamente, cada centímetro de su rostro, no quería olvidarlo una vez más.

Lo escucho suspirar, el bufo un poco, por alguna razón se le hizo un gesto adorable.

Haruka se movió un poco llevando sus manos al pecho de Makoto sorprendiéndolo un poco. Detuvo su respiración, esperando por ver que más hacia.

—… … koto…— Susurro para después agarrar la playera de quien tenía enfrente, sin saberlo o darse cuenta, de quien nombro y soñaba en ese momento.

Makoto se sorprendió aun mas, una sonrisa no tardo en dibujarse en sus labios, una calma invadió su corazón, se sintió tranquilo, en casa, nuevamente ese sentimiento tan familiar apareció, de alguna manera solo podía reconocerlo cuando estaba con él, simplemente él podía tranquilizarlo, hasta estando dormido. Tomo la mano de Haruka y la sostuvo, poco a poco el cansancio invadió su cuerpo, sus parpados pesaban, luchaba por no cerrarlos completamente y seguir admirando tan lindo rostro que tenia al frente pero es débil y cedió ante el sueño, la última imagen que tuvo fue de aquel chico con una sonrisa poco visible, después todo fue oscuridad y pequeños destellos de colores para caer en la inconsciencia al final.

Un dulce aroma se expandía por su habitación sacándolo de su vago recuerdo de aquella noche, olía bien, demasiado bien para su gusto.

Se levanto de la cama y fue en dirección a su armario para sacar un cambio de ropa y ponérselo.

Bajo las escaleras tranquilamente, cada vez que se acercaba más a la cocina el aroma se volvía más fuerte y delicioso, sea lo que fuera deseaba probarlo, no una, varias veces.

Cruzo un arco que lo llevaba directamente al comedor.

—Ah, Makoto, buenos días—. Su madre lo recibió con una sonrisa.

Acomodaba los platos y vasos ya servidos con los alimentos. Vaya, debió de levantarse demasiado temprano como para hacer tal festín que tenia al frente.

—Toma asiento, querido. Ahora traigo lo demás.

—Ah, permíteme ayudarte un poco—. Dijo tan pronto y comenzó a caminar en dirección a la cocina.

Cruzo el arco que lo llevaría a ella y se sorprendió al ver a quien estaba frente a él cocinando.

—¡Makoto!

—¡Hermanito!

Los pequeños niños brincaron de un pequeño banco en el cual estaban para ir a abrazarlo.

—Ran, Ren. Tengan cuidado, hacer eso en la cocina es peligroso.

—Ran, Ren. Su padre regreso—. Escucharon que hablo su madre y en cuestión de segundos corrieron para recibirlo.

Makoto sonrió al pensar que realmente tenía una familia que lo amaba demasiado como para recibirlo cada mañana con una sonrisa y un abrazo. Observo por varios segundos más aquel arco por donde sus hermanos habían salido.

—Deberías ir a sentarte.

Aquella voz lo hizo sobresaltar, estaba tan concentrado en sus pensamientos.

—Buenos días, Nanase-san—. Sonrió de la mejor manera posible.

Haruka asintió, aun no se acostumbraba a que lo llamara así, y nunca lo haría, odiaba eso, en cualquiera lo permitiría, hasta él mismo les diría que lo nombraran así pero Makoto era diferente.

—¿Puedo ayudarte a llevar eso?

—No es necesario—. Apago el fuego de la estufa para retirar el recipiente que tendría la sopa. Buscaba en los cajones unos guantes con los cuales pudiera llevarlo.

—¡Ouch!

—¡Makoto! — ¿En qué momento se había acercado tanto?

Sin escucharlo se acerco lo suficiente para tomar la olla pues realmente quería ayudar, nunca había pensado que aquellas manillas estarían tan calientes.

—Escucha cuando te estén hablando— le reprendió. —Tienes que llevar guantes o algún trapo para tomar la olla, no lo puedes hacer así porque si.

—Lo siento.

—Está bien, no tienes por qué disculparte— hizo que extendiera sus manos para revisarle. —No tienes nada.

Había dejado los guantes a un lado de la estufa, los agarro y puso en las manos de su amigo.

—Ya puedes llevarlo.

Makoto lo miro por unos momentos, después esbozo una sonrisa, agarro la olla y la llevo a la mesa, Haruka observaba cada movimiento, hasta cierto punto parecía un niño, eso le daba un poco de ternura.

.

Terminando de desayunar los chicos salieron para ir a la casa de Haruka a cambiarse de ropa ya que la que llevaba puesta le quedaba demasiado holgada y no le gustaba andar así.

Entraron por la puerta principal, Makoto se quedo en la sala de estar mientras que Haru fue a cambiarse. Segundos después tocaron a la puerta, ¿quién seria a esa hora de la mañana?

Se levanto de donde estaba sentado y camino en dirección a la puerta abriéndola. Sus ojos se abrieron de la sorpresa ya que no esperaba ver a esas personas ahí.