12 días para Xmas

Capítulo seis. El cuadro de Slim

― ¿Entonces usted acepta que trabaja para él? ¿Pero de donde se le ocurrió casarme en doce días? ¡que doce días... Ya estamos a solo nueve. ¿Sabe todo lo que estos pequeños sufrirán?― Candy contrólate, no digas esas cosas frente a los niños.- los pequeños observan a Candy. Pero por suerte están tan entretenidos con los juguetes, que en la conversación de los adultos.

― Disculpe a nuestra Candy señor, es un poco imprudente.- decía la hermana Lane con vergüenza.

Candy se acercó a Albert para seguir cuestionándolo.

Cuando en ese momento Albert se dió cuenta que Candy tenía su insignia colgada a su cuello.

Al verla, los ojos de Albert se abrieron de par en par, dando gracias a Dios por tener frente a él , aquella pequeña que conoció en ese mismo lugar hace más de 20 años.

Fue como si su vida retrocediera en una película, recordó ese día de primavera cuando se escapó de la fiesta que se celebraba en Lakewood, la Villa donde creció hasta sus 17 años. Ese mismo verano viajaría a Inglaterra para tomar sus estudios en una de las mejores universidades de ese país.

Oxford, era la mejor universidad que la tía Elroy había escogido para hacer del Patriarca del Clan Ardlay, él mejor de toda su generación... Albert estudio administración de empresas, medicina , literatura, doctorado en leyes y veterinaria como pasatiempo para cuidar de los animales que tanto ama.

― ¿Albert me está escuchando? - preguntó Candy con cara de asombro, ella le había dicho una cantidad de cosas en un segundo, mientras él recordaba el momento que la conoció. Cuando la miró subir como una bala a la Colina, y dejó salir de sus pequeños labios el llanto más inocente que él nunca había escuchado, así como la inocente y bella sonrisa que le regaló al tocar la gaita para ella.

― Será mejor que pasemos a la mesa , ¡necesita cenar! se ha puesto pálido señor Albert.

― Candy por favor, dígame solo Albert. No soy casado , no tengo hijos y aún no soy un viejo como mi barba me hace aparentar, en realidad me la deje crecer para sorprender a los niños el día de noche buena, vestirme de Santa Claus y traerles regalos. Como ya le he dicho mi jefe no es un hombre malo y le puedo garantizar que su intención no es casarse a la fuerza o chantaje con usted, por supuesto si usted así no lo desea. Aunque a él, lo haría el hombre más feliz del mundo.- Candy se acercó y le dijo en voz baja.

― ¿Y cargar con ese muertito en mi conciencia? Le dará un infarto en la primera noche de boda. Además nunca he estado íntimamente con nadie aunque usted no lo crea.- Albert río a carcajadas, Candy aseguraba que el dueño de las tierras era un viejo a punto de morir.― ja ja ja ja ... usted es muy divertida Candy, estoy seguro que mi jefe no se aburriría con usted, Tampoco le dará un ataque al corazón- dijo Albert cerca de su oído.

― Lo que si me gustaría pedirle es que sea mi cómplice y se disfrace de duende o la señora Claus para noche buena.- las madres, Jimmy y Susy estaban boca abierta al ver la complicidad y química en este par. Candy fijó su mirada en Albert y pudo ver sus ojos, esos hermosos ojos azul claro que no pudo ver con claridad dos días atrás en el río.

― Sus ojos. - dijo Candy mientas Albert se retiró cuidadosamente de ella. Todavía no, todavía no es el momento - se decía así mismo.

Pasaron a la mesa del comedor cuando los chiquillos habían terminado su sopita de pollo.

El comedor era chico, bastante reducido para la cantidad de personas que habitaban en el hogar.

Albert observaba cada lugar , espacio de la casa, nunca había visto como vivían esas criaturas en su Interior. Cada mirada era un proyecto nuevo en mejorar el hogar de Pony.

Al terminar de cenar. Albert y Candy se dirigieron hacia la sala, donde los chiquillos jugaban cerca del Arbol.

Slim el más creativo, se mantenía en una esquina plasmando la Colina de Pony en una cartulina, Albert se acercó y admiro la belleza y talento del pequeño Slim.

― ¡Es Hermosa! ¿Es la Colina lo que estás pintando? - preguntó Albert con una tierna sonrisa y dulce voz a Slim .

― ¿Como sabe que es la Colina? ¿ Acaso la ha visto en primavera? - Candy al escuchar la pregunta de Slim se acercó y cuestionó a Albert.

― Si, es verdad Albert , ¿Cómo sabes que es la Colina?

― He venido varías primaveras a este lugar, y esa Colina es muy especial, muy importante para mi, por eso les puedo asegurar que ese lugar es sagrado y nadie lo tocará.- Candy se volvió hacer un torbellinos de preguntas en su cabeza, pero nunca se le ocurrió relacionar a Albert con su Príncipe de los sueños.

―¿Como puedes estar tan seguro? ¿Eres tú el jefe y dueño de estas tierras ?

― ¡Todo lo sabrá a su tiempo, doctora Candy!

Albert se alejó un poco y observó por la ventana , los copos de nieve caían sin cesar. Sin que nadie le dijera nada , salió por la puerta de atrás y trajo más leña para quemar en la chimenea, de aquel hombre que hace unas horas había estado convaleciente había desaparecido y estaba completamente recuperado.

Mientras en el comedor, unos tórtolitos conversaban.

Susy estaba encantada con Jimmy y Jimmy con ella, tanto que Susy decidió que al terminar su año de práctica que le faltaba, se iría a vivir cerca del hogar si aún estaba en pie para cuando ella se graduara y terminara su residencia en el hospital Santa Juana. A jimmy no le desagradó la idea para nada.

Continuará...

Agradecimiento a Rosdiana y la página de ano hito あの人 por esta bella imagen de Slim, que se menciona en CCFS.