Capítulo 7. Creo que te amo.
A la mañana siguiente, Draco se despertó a las 6. Hermione estaba tan guapa dormida, parecía un ángel recién caído del cielo. Se quedo un rato mirándola, se vistió y a las 6:25 intentó despertarla, dándole un pequeño y dulce beso, pero no consiguió despertarla.
-Hermione, Hermione – le dijo al oído, pero no se despertaba.
Draco decidió zarandearla un poco para despertarla, lo hizo despacito, y diciendo su nombre.
-¿Qué pasa?
-Que son las 6:30, venga dormilona, que tienes que ir a tu habitación.
-Vale, ya voy.
Desperezándose, se incorporó, y se dio cuenta de que él la miraba, y ella iba en ropa interior, e instintivamente cogió la manta y se tapó.
-¿Quieres que me gire?-Dijo con una sonrisa burlada cargada de cariño.
-¿Me harías el favor?- Dijo ya sonrojada.
Draco se giró, y espero a que ella estuviera vestida, sabía que ella le diría cuando estuviera lista.
-Ya esta- Dijo Hermione acabando de abrocharse la camisa, Draco pudo ver detenidamente su ropa interior, Draco puso una media sonrisa, se estaba animando, y Hermione se dio cuenta. Cuando se acabó de abrochar la camisa dijo:
-Bueno ya esta, me marcho a mi habitación.
Cuando se dispuso a salir por la puerta, Draco la agarró por la cintura, y la besó tiernamente. Ella le devolvió el beso, y se marcho hacia su habitación. Llegó hasta las escaleras a hurtadillas, no debía verla nadie. Subió corriendo hacia su habitación, cuando llegó a la puerta, alguien grito su nombre.
-¡Herm!- Ella ya sabia quien era.
-Dime.
-¿Dónde estabas?- Preguntó Ginny algo preocupada.
-¿Qué quieres decir?- Respondió preguntando, haciéndose la loca.
-¿Qué no comprendes? Anoche no viniste a cenar, aunque pensándolo bien a Malfoy tampoco lo vi.
-¿Qué dices? ¿Esta insinuando que yo…?
-No continúes, ¡sabes que si!
-¡Ginny baja la voz!
-¿Por qué? ¿Es verdad?- Dijo la peli-roja interesándose por lo que pudiera haber ocurrido.
-Ginny, ya basta, si quieres que te cuenta algo cállate, y luego hablaremos, que ahora tengo prisa-dijo en un susurro poniendo la boca al lado del oído de Ginny- ¿De acuerdo?
Ginny movió la cabeza en señal de que estaba de acuerdo, y se marchó.
-Date prisa, y baja a desayunar, te espero allí- dijo cuando ya estaba casi al fondo del pasillo.
Hermione entró en la habitación, se desnudo completamente, se puso la ropa interior que nunca, nunca se había puesto, y que se había comprado sin que nadie lo supiese.
Era un conjunto rojo, de encaje, brillante, se lo había comprado para nochevieja, pero no tenía con quien utilizarlo, en ese momento se le vino a la mente Víctor, Víctor Krum. Pero pronto se marchó de allí, Hermione se puso la falda, una camisa blanca, esta vez, no llevaba leotardos, se puso una medias, y lo que nadie sabia es que eran de liga, sus típicos zapatos negros y una rebeca negra con el escudo de Griffindor a la derecha, cogió su túnica y se marchó a toda prisa, hacia el comedor.
Legó hasta donde estaban Harry, Ron, y Ginny, esa peli-roja se le había quedado mirando, interesada en su noche, su noche con Draco Malfoy, el más solicitado del colegio.
-Bueno días-dijo la castaña.
-Hola- dijeron los dos chicos al unísono.
-¿Cómo estas Herm?-dijo Harry- ¿Por qué no viniste a cenar? Porque, tampoco te vimos en la sala común.
-Es que no me encontraba bien, y preferí quedarme en mi habitación estudiando.
-Ya me extrañaba a mi que no estuvieses estudiando, ¿no podías descansar o que?
-Si, estuve descansando en la cama, pero aún nos quedan exámenes.
-¿No puedes pensar en otra cosa?- Preguntó Ron.
-¿No sabes que no? Seguro que anoche se lo pasó muy bien estudiando ¿Qué estudiabas Herm? –Preguntó Ginny con una sonrisa muy pícara.
-Pues… Transformaciones, ya sabéis que le tengo mucho respeto a la profesora McGonagald.
-Hermione, lo tuyo no es respeto, es pánico y miedo.- Comentó Ron con un tono burlón.
-No, es respeto, y punto, y yo no soporto sacar malas notas, ¿de acuerdo?
-Vale, vale- dijeron los dos amigos al unísono.
-¿Y no estuviste con nadie Herm?- Preguntó la peli-roja alzando las cejas y desviando su mirada hacia Draco Malfoy.
-¿Con quien iba a estar si me encontraba mal? No tiene sentido.
-Bueno venga vamos ya, o llegaremos tarde-dijo Hermione- y Ron deja a tu hermana con sus paranoias-comentó.
-¡¿Paranoias?
-Oh, venga Gin, no le destinta importancia- le dijo Harry al tiempo que la agarraba por la cintura (por detrás) y le daba un tierno y leve beso en el cuello intentando tranquilizarla.
Hermione le guiñó un ojo.
-¡Pues claro que se la doy!- En ese momento Hermione ya no oía nada, ya había entrado en clase.
Hermione entró en el aula de defensa contra las artes oscuras, el profesor de aquel año era un joven auror (que estaba para mojar pan) excesivamente guapo.
Alto, ojos claros, cabello moreno, bien peinado, con melenita y flequillo hacia un lado, y un culo, ¡que culo!
Sus manos parecían fuertes, robustas, era uno de esos tíos que no se suelen ver.
-Dios, como esta, cada vez que entro en este aula me pongo enferma, me sube la temperatura, jijiji…- dijo una de las chicas de Ravenclaw.
Jajaja-Rieron todas sus amigas.
A clase pasó muy rápida, entre miradas furtivas de Hermione y sonrisas salidorras de Draco.
Ya habían acabado las clases, los dos estaban un poco eufóricos por estar a solas, y como no, Draco el que más. Hermione quería pero no estaba segura de hasta donde llegarían.
No sabía si decirle que ella no había pasado nunca a más de caricias y besos.
Él ya se imaginaba que era virgen.
Draco agarró a Hermione por la cintura sin que nadie se diera cuenta y se alejaron de las diversas multitudes de clases. La metió un aula vacía y la besó, con ganas, apasionadamente, era como si Draco estuviera necesitado. Su mano se deslizo hasta el muslo de Hermione. La besó de tal forma que a ella le recorrió un escalofrió por todo el cuerpo, ella lo agarró del cuello, metió sus manos entre su pelo.
Él la empujó, y la puso contra la pared, le mordió el lóbulo de la oreja, su aliento entraba por su oído provocándole más escalofríos, y unas ganas incontenibles de comérselo entero.
Él volvió a deslizar otra vez su mano sobre el muslo, y fue subiendo hasta el tanga, su tacto le gusto, de encaje y seda por bajo. Y a Draco Malfoy le encantaba la seda. No paró de besarla, tocarla y morderla, hasta el momento en que él decidió meter la mano en aquella arte tan íntima, Draco metió la mano por dentro del tanga, y empezó a "tocarla".
Ella un poco sorprendida se dejo llevar por aquel calor que le subía. Draco notó que a ella le gustaba, y bastante, se puso detrás de ella sin dejar de mover los dedos, y desde detrás le quitó la rebeca, y empezó a desabrocharle la camisa, dejando al descubierto su sujetador rojo de encaje y seda.
Draco se había puesto cachondo, Hermione se dio la vuelta, Draco hundió sus labios en el cuello de ella, y comenzó a besarla.
-Draco-susurro intentando que parara e intentara hacerle un poquito de caso.
Hermione no sabía realmente si quería seguir, si que era verdad que estaba "puesta cosa mala", pero ella era razonable, era una persona sensata, pero tenía que vivir la vida, vivir el presente y dejar el futuro para cuando llegara.
-Draco-volvió a llamarlo.
-¿Qué pasa?- preguntó sin dejar de tacarla y besarla.
-Es que… Tengo un "problema".- Dijo algo preocupada.
-¿Qué te pasa?- Preguntó separándose para mirarla a la cara.
-Pues que yo no… Ya sabes, y tengo un poco de…
Draco rió, pero no era burlándose, si no una risilla tonta.
-Ya me lo esperaba-dijo dándole un leve beso en los labios.
-¿Cómo? Vamos a ver ¿Por qué te lo esperabas? ¿Eh?- Dijo con un tono divertido.
Él la besó tiernamente, ella ya sabía por que lo decía.
-Porque estabas muy tensa cuando te desabroché la camisa-dijo intentando justificarse.
-Draco, déjalo- dijo empezando a reír.
Draco la agarró, fuertemente de la cintura, y empezó a darle pequeño mordisquitos por el cuello, él ya sabía que eso le gustaba.
-¿Por qué no vamos a mi habitación? Creo que estaríamos mejor- Dijo Draco pensando que allí les podía descubrir.
-Bien- Hermione se abrochó la camisa, y se arregló.
Llegaron a la habitación sin ningún problema, cuando entraron Hermione se llevó una grata sorpresa, habías velas encendidas y pétalos de rosa por todas partes, e incienso que perfumaba toda la habitación.
Todo era perfecto, romántico, y así fue como Hermione se dejo llevar por el placer, acabaron desnudos, juntos, besándose apasionadamente.
Draco fue besándole el cuerpo hasta que llegó a sus piernas, le separó las piernas y las acarició, como si ella fuera un tesoro, acabado de descubrir.
La besó y le preguntó si quería seguir, ella asintió con un pequeño gemido, puesto que el le hacia sentir cosas que no sabía ni que se podían sentir, sus dedos se movían a un ritmo frenético, en ese momento paró.
-Lo haré con mucho cuidado ¿de acuerdo? Te va a dolor un poco.
Asintió, y él lentamente y con mucho cuidado se introdujo en su interior, produciéndole un agudo dolor punzante a ella, que subía del vientre y le recorría todo el cuerpo.
Ella le agarró fuertemente por la espalda, llegando a arañarle, y hundió su cara en su hombro.
Él empezó a aumentar el ritmo de sus movimientos, penetrándole varias veces, hasta que a ella se le fue el dolor, y fue reemplazado por un inmenso placer que le recorrió el cuerpo, su temperatura había ascendido en concordancia con el aumento de placer, automáticamente, empezó ella también a moverse al ritmo, haciendo más llevadero para Draco el movimiento.
Ella sentía un placer acabado de descubrir, que era imposible descontrolar, cada dos por tres se le escapaba un gemido, que Draco sabía que era inevitable de ocultar.
Los dos, llevados por el placer, habían inundado la habitación de gemidos de placer, y olor a sexo, Hermione notó como Draco se corría en su interior, era como si le quemara, pero aquella experiencia le había gustado, al igual que el haberse enamorado de él sin darse cuenta.
-Draco, ¿te puedo decir una cosa?- preguntó algo avergonzada.
-Dime- Dijo mirándola fijamente a los ojos.
-Cre… Creo que… Que te… te amo.-Dijo tartamudeando, sonrojándose y agacho la cabeza, estaba muy roja y los ojos le brillaban.
-Creo que yo también.- Dijo intentando ser frió, intentando mantener su postura de chico malo, pero él realmente también tenia vergüenza.
Y allí quedaron, los dos amantes, desnudos, abrazados y enrollados entre las finas sabanas de seda de aquella cama.
Fin.
Hola! Espero que os haya gustado, porque la última frase me salió sola!
Me encantaría daros las gracias a todos los que os lo habeis leido, y también a varias personas que me ayudaron y también a las que quiero mucho, en especial a NeiNei, a Blackie Noir…. Y a mi novio que me a apoyado y al que quiero mucho.
Os deseo una buena lectura, y que nunca os canseis de leer.
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