Buena tarde, mi gente!

Aquí les dejo con el, ya decididamente, el penúltimo capítulo... Más bien es el último, ya que pronto subiré el epílogo de esta cortísima historia. Así, la rola que les recomiendo en esta ocasión es una prácticamente nueva de la genial banda de rock Evanescense llamada "The Change", una rola genial, llena de sentimiento y, claro, no faltaba más con la voz poderosa de Amy Lee, llena de un significado profundo, al menos para mí. Aquí les dejo el link para que lo chequen:

h t t p:/ /www. youtube. com/ watch?v =3oS DUAIE6sU

Sin más que decir, aquí les dejo con este penúltimo episodio de este fic. Ojalá les guste y no les haya decepcionado un poco.

Saludos!

Vicka.


The Change:

Confrontación y último adiós.

Ruby y yo respiramos hondo.

Habíamos llegado hace unas horas a Denver tras varias discusiones entre ambos. Yo no quería que Ruby viniera conmigo; no quería arriesgarlos a ambos, a ella y a mi hijo, los dos seres que más me importan en este momento. No quería que ella confrontara al griterío que de seguro pegaría su familia estando en estado; someterse a una presión de esa naturaleza podría ser mortal para ella y para el bebé.

Sin embargo, ella insistió.

Insistió en no dejarme solo, en no luchar en solitario contra todo aquél que intentara ponernos un alto a nuestra relación; estaba más que dispuesta a desafiar a su familia al igual que yo a la mía y a Kenny.

Bueno, prácticamente al pueblo entero si contamos con que todo el mundo ya está más que enterado gracias al chismoso de Cartman y a la indiscreción de Trent.

- Tengo miedo – me dijo Ruby de pronto mientras caminábamos hacia la salida para agarrar un taxi.

Yo la miré muy preocupado.

Claro que debería de tener miedo; de hecho, yo también tengo miedo porque no sé lo que va a sucedernos a los dos, especialmente a Ruby. Tengo por seguro que el señor Tucker la llevará por la fuerza a la clínica de Planificación Familiar para que se haga un aborto a base de cachetadas y Dios sabe qué más.

En cuanto a mí, mi viejo me pateará de la casa sin dinero y sin nada, todo por haber manchado "el buen nombre de la familia"… Aunque eso a mí me vale madres.

Me vale una chingada madre lo que piensen todos, honestamente. Me vale un reverendo pepino si mi padre me corre o no… Lo que me importa ahora son Ruby y mi bebé. Me importa mucho mi familia, no lafamilia con la que crecí. Me importa la familia que formé con Ruby…

¡Me importan mi mujer y mi hijo o hija, y nadie más!

- No te preocupes – le dije a lo último, mientras le abrazaba -. Yo no permitiré que tu padre te obligue a matar al bebé… Porque los dos nos largaremos de aquí una vez que termine con esto… Lo prometo.

&%&%&%&

Llegamos a la casa de Ruby un poco más tarde.

Ya mero llegaba la hora de la confrontación; podía sentirlo en mi piel como un poderoso presentimiento, incluso lo podía sentir en mi corazón. Sólo Dios sabrá lo que nos esperaba detrás de las puertas de los Tucker… Sólo Dios sabe cómo terminaremos los dos.

Suspirando hondo, Ruby y yo caminamos lentamente hacia la casa; no obstante, a pocos metros de la entrada, le pedí a Ruby las llaves, ya que no quería que ella recibiera la primera golpiza, si es que el señor Tucker estaba detrás de ella con el puño listo para encestárselo a cualquiera de los dos.

- Ten cuidado – me decía ella.

- Lo haré.

Dicho esto, puse las llaves en el hueco de la perilla y le di la vuelta al cerrojo para abrirla. Empujé poco a poco la puerta con precaución, pero nada pasó; ni un solo golpe, ni una sola mentada de madre, nada…

Sólo silencio.

Un sepulcral silencio dentro del hogar de la familia.

Ruby y yo entramos, cerramos la puerta, dejamos nuestras cosas y, tomados de la mano, recorrimos la casa... O al menos eso íbamos a hacer cuando de repente una voz nos llamó la atención:

- Hasta que se dignan en aparecer.

Nos volvimos y ahí, de pie junto a la puerta de la cocina, estaba Craig con Stripes en sus manos. El tipo tenía una mirada imperturbable como siempre… Aunque debo confesar que detrás de esa mirada podría estar el odio y la rabia hacia mí por haber embarazado a su hermana... O contra ella misma.

- H-hola, Craig – le saludé un poco nervioso -. ¿Cómo has estado?

- ¿Cómo crees que lo he estado… cuñadito?

Tragué saliva.

Oh, Dios… Sabía que el tipo estaba furioso; su énfasis en la pregunta era más que evidente.

- Craig… Podemos explicarlo.

- No – me interrumpió Craig con un ademán-. No quiero saber nada más. Sé exactamente lo que ha pasado entre ustedes.

- Por favor, Craig, hermano – rogó Ruby -… Sólo escúchanos…

- No lo haré. Aunque debería hacerlo, no lo haré. No quiero escuchar ni saber nada de ustedes dos, absolutamente nada. Lo único que quiero es que los dos se vayan de aquí antes de que venga mi padre y se haga la cosa más grande aquí.

- ¿No puedo tan siquiera sacar algo de mis cosas de mi habitación?

- Eso sí lo puedes hacer, Ruby, pero tienes poco tiempo para hacerlo. Ve.

Ruby asintió y se fue hacia su habitación a sacar lo que pueda, dejándome a solas con su hermano. Éste se me quedó mirando con ese gesto sin cambios. Por Dios que Craig da miedo cuando te dirige esa mirada tan penetrante; parece que te desnuda el alma por completo y conociera todos tus secretos más profundos.

- Pudiste haber cortado con Kenny y estar con Ruby – me dijo de pronto mientras acariciaba a Stripes -. Sólo así te habrías ahorrado todo este lío de las infidelidades… Y ella se habría ahorrado los problemas que tendrá con Ike, aunque claro, primero debería dar por terminado su relación.

- Craig… Yo…

- Pudieron haber sido felices los dos con la aprobación de nuestras familias.

- Tú sabes bien, Tucker, que no iba a ser así. Lo sabes bien y mejor que nadie.

- ¿Pero no pudieron al menos intentarlo?

- Lo habríamos hecho si no fuera por el impedimento estorboso llamado familia en mi caso.

Ambos quedamos en silencio.

Yo me quedé mirando para otro lado con tal de evadir a Craig, pero al final añadí:

- Además… Ninguna de las dos familias daría su bendición en una relación como la nuestra. Ni en ese entonces, ni ahora ni nunca… Y no se preocupen por Ruby, que la cuidaré bien al igual que al bebé.

- Ya está – interrumpió Ruby -. Tengo aquí mis ahorros y una muda de ropa. Vámonos.

Ella se había echado a andar, mas yo la tomé de la mano y le pregunté:

- ¿No te vas a despedir de tu hermano?

Ruby miró a Craig y luego posó su mirada en mí para responderme:

- No lo haré… No lo haré porque sé que él… Ya me habrá desconocido como su hermana desde el momento en que supo lo nuestro.

Aquellas palabras me calaron profundamente.

Entiendo la molestia de todos en una situación así, pero de eso a llegar al extremo de desconocer a tu propia sangre en tus narices la cosa cambia. De hecho, presentí que de esa misma manera iba a desaparecer de las vidas de mis padres y de Kenny: Como un perfecto desconocido, como alguien que murió hace mucho tiempo… Como alguien que manchó con mierda su propia honra.

Es triste… Pero el sacrificar la honra familiar… O más bien, los intereses estúpidos de tus padres en pos de tu bienestar, requiere de un enorme atrevimiento por mi parte cuya consecuencia sería justamente el desconocimiento familiar.

El destierro y la muerte en vida para ellos.

&%&%&%&

Llegamos a la casa de Leo un rato después.

Gracias al cielo no había nadie ahí dentro; al parecer sus papás estaban en sus respectivos empleos o se habían largado de viaje. Sinceramente, al menos desde el punto de vista de Leo, ya no interesaba confrontar a sus padres; de hecho, yo tampoco quería confrontar a los míos con mi bebé en camino.

A quienes sí siento que teníamos que confrontar son a nuestras respectivas parejas… Bueno, creo que sólo a Kenny, porque Ike había declarado que no volvería a hablarme nunca en su vida. Así que, enfocándonos en ese objetivo, pudimos ingeniárnoslas para entrar a casa y recoger la muda de ropa y los ahorros de toda la vida de Leo, ambos escondidos en una mochila que a su vez estaba escondida en el piso de su habitación.

No obstante, al bajar ambos por las escaleras, nos detuvimos en seco… Y la razón no estaba de más: Frente a nosotros estaba Kenny McCormick, la persona a quién queríamos ver.

- Kenny – dije en un susurro.

- Butters… Ruby… – dijo el aludido lleno de sorpresa-. ¿Cuándo llegaron?

Silencio.

Kenny se sintió de repente incómodo y, tras un largo rato, inquirió:

- ¿Por qué, Butters? ¿Por qué me has hecho esto?

- ¿Hacerte qué? – le replicó Leo – Que yo recuerde, la infidelidad es una de tus especialidades.

- ¡Pero pude haber cambiado!

- ¡¿Pudiste haber cambiado? ¡Viejo, qué atrasado de noticias estás! ¿Pudiste haber cambiado? ¿Cuándo? ¿Cuándo se te hinche un jodido testículo?

- ¡Pude haber cambiado si me hubieras dado la oportunidad de hacerlo!

- ¡Te di la oportunidad, Kenny! ¡Te di un chingo de oportunidades y en todas me has fallado, me has mentido de la manera más baja que uno pudiera caer!

- Butters...

- ¡Te di muchas oportunidades porque yo te amaba! ¡Te amaba y aún así me mentiste, me usaste como si fuera un objeto!

- ¡Pero si me hubieras esperado con paciencia, Butters! ¡Si me hubieras esperado hasta que terminaras tu carrera…!

- ¿Esperar hasta que termine mi carrera? Je… Eso es mucho tiempo, Kenny… Mucho tiempo para esperar… Mucho tiempo que he perdido en mi vida y que espero recuperarlo algún día… Con ella y mi hijo a mi lado.

Me sentí confortada al escuchar aquellas palabras. Debo confesar que nunca antes me había sentido así: Amada, protegida, siempre a su pendiente. Leo realmente había dicho una gran verdad: Él quería recuperar su vida y su felicidad… Y los quería recuperar junto a mí y a mi bebé.

Nuestro bebé. Nuestro hijo… Mío y de Leo.

- Lo lamento, Kenny – añadió Leo a lo último -… Pero lo nuestro murió desde el momento en que cometiste tus primeras infidelidades.

- ¡Pero yo te amo, Butters!

- ¿Tú me amas, Kenny? ¿Realmente me amas? ¡Je! ¡Yo creo que estás encaprichado, Ken!

- ¡No lo estoy!

- ¡Sí lo estás! ¡Lo estás y si realmente me amaras como dices, entonces déjame ir!

Kenny miró a Leo y luego a mí.

Su mirada estaba llena de sorpresa y de asombro. Parecía como si le costara trabajo procesar aquellas palabras que eran producto de un letargo pesado y lento; de hecho, creo que en ese momento pensó en pegarse un tiro o qué sé yo.

No obstante, Leo me tomó fuertemente de la mano y, con decisión, concluyó:

- Kenny… Tú y yo oficialmente ya no somos pareja... Y no te preocupes, porque de mí ya no sabrás nada a partir de este momento.

Kenny no dijo nada; el tipo simplemente desvió su mirada mientras que Leo y yo terminábamos de bajar por las escaleras y nos íbamos hacia la puerta.

No me atreví a mirar a Kenny cuando pasamos junto a él; no lo hice porque siento que era mejor no hacerlo. Siento que al mirarlo, lo primero que me encontraría sería con una mirada de rabia dirigida hacia mí… Una mirada que tal vez todos en el pueblo nos dirigen en todo momento debido a que le dimos el cortón a la charada de las víctimas de los infieles.

Al fin y al cabo, nosotros también somos infieles porque ellos así nos formaron, así nos hicieron… Así nos obligaron a serlo.

&%&%&%&

La central de autobuses estaba repleta de gente; todo el mundo hacía fila para comprar su boleto de ida a alguna parte del estado o del país, o estaba esperando abordar el vehículo que los llevaría a su destino.

No hace unos minutos recibí un mensaje de Butters dándome el último adiós, ya que al parecer se estaba yendo con Ruby de South Park nuevamente, sólo que sin fecha ni hora de regreso. En pocas palabras, parecía ser que o decidieron no confrontar a sus familias y sólo regresaron por sus cosas o sí los confrontaron y el resultado fue la echada a patadas de sus hogares.

Junto a mí estaba Kyle, quien prácticamente insistió en acompañarme a la central para carearse con Ruby y exigirle al menos una disculpa o reclamarle.

Los busqué con la mirada, esperanzándome en que ellos ya se hayan ido por su bien o simplemente que me pudiera despedir de ellos y pedirles que me mandaran vía Tumblr las fotografías de su bebé, ya que por el Facebook la cosa se pondría bien fea con todo el mundo conectado en esa red social adictiva y porque nadie más que Butters sabe que tengo una cuenta en esa red social.

- No los veo por ningún lado – me decía Kyle -. Probablemente se habrán ido.

- No lo creo… Tal vez estén comprando los boletos.

- O abordando el autobús.

De repente observé a una pareja de rubios sentados a lo lejos; caminando un poco más en esa dirección, sonreí al ver que los rubios eran Butters y Ruby, quienes charlaban sobre quién sabe qué tema.

- ¡Ahí están! – exclamé mientras caminaba a toda prisa hacia ellos.

Kyle no me dijo nada, ya que simplemente me siguió.

- ¡Butters! ¡Ruby! – exclamé agitando la mano.

Los dos rubios se volvieron hacia nosotros y sonrieron al vernos… Bueno, al verme, porque dudo mucho que lo hicieran por Kyle.

- ¡Trent! – exclamó Butters - ¿Qué haces a-? Kyle…

Mi pareja se puso a mi lado y, con una mirada seria, le saludó:

- Hola, Butters… Ruby.

- Kyle – le devolvió la chica el saludo.

- Él insistió en venir aquí, por si me preguntan – les comenté en mi defensa.

Butters y Ruby no dijeron nada; sin embargo, Kyle se dirigió hacia Ruby y, con el enojo marcado en su tono de voz, le reclamó:

- ¿Por qué le has hecho esto a mi hermano, Ruby? ¡Él no merecía pasar por esto! ¡Te amaba con locura!

- Tu hermano no me amaba, Kyle – le replicó ella con firmeza -. Yo sólo era una pantalla para cubrir sus deslices con todas las chicas del pueblo.

- Todos pensaron que te pasabas de bondadosa al perdonarle esos deslices.

- Y sí lo hice, Kyle. Le perdoné sus deslices, pero él no me amaba. Nunca me amó, nunca en los cuatro años de relación que hemos tenido lo hizo. Y si hubiera sido así, ¿no pudo él haber renunciado a sus deslices con la hermana de Stan, con Henrietta o hasta con Bebe para luego empeñarse en enamorarme?

Kyle no dijo nada.

Butters y yo simplemente nos quedamos a la expectativa de la respuesta de mi pareja, aunque era obvio que Ruby fue la que ganó la partida por ración doble: Porque ella le dijo a Kyle una triste verdad y porque, vamos, ella tenía razón al decirle que Ike bien pudo haber empleado su tiempo en enamorarle.

- Pasajeros del camión de las 4:30 con destino a Denver, favor de ir al andén 5 para abordar. Pasajeros del camión de las 4:30 con destino a Denver, favor de ir al andén 5 para abordar.

- Ese es nuestro autobús – dijo Butters, quien se volvía hacia Kyle y añadió:-. Kyle… Lamento terminar las cosas así, pero… No había de otra manera…

- ¿Y Kenny? ¿Qué hay de él, Butters? ¿Hablaron con él antes de venir hacia acá?

- Sí – respondió Butters -. Hablamos justamente en la casa en donde viví una vez y dejamos las cosas en claro, al menos yo dejé las cosas en claro. Incluso hablamos con Craig, quien nos dijo secamente que no quiere saber nada de nosotros.

- ¿Y sus padres?

- Ellos no quieren nada con nosotros ya. Prácticamente estamos desterrados de nuestros hogares desde el momento en que supieron lo nuestro.

Kyle no alegó nada más.

Yo, por mi parte, abracé a Ruby y a Butters y les dije:

- Cuando nazca el niño… O la niña… Simplemente críenlo bien.

- Lo sabemos, Trent – me respondió Ruby.

- Bien… Adiós, chicos. Ojalá… Les vaya bien a donde quieran que vayan.

- Igualmente, Trent – me respondió Butters con una sonrisa -. Ojalá tú y Kyle duren juntos y… No les pase lo que a nosotros.

- Ten por seguro que no – le aseguré -… Tenlo por seguro.

Butters pensaba despedirse de Kyle, pero a juzgar por la actitud de mi pareja, decidió no decirle nada. Al fin y al cabo, el pobre estaba herido en su orgullo.

Tomando sus cosas, ambos se dirigieron hacia el andén en donde se hallaba su autobús y lo abordaron, desapareciendo así de mi vista para siempre… Bueno, ante los ojos de Kyle y del resto podría decirse, ya que deslicé una nota en la chaqueta de Butters pidiéndole que me agregue en su cuenta de Tumblr.

&%&%&%&

El autobús partió con los amantes a bordo.

Me sentí confundido al respecto; no sabía qué pensar sobre el término de este asunto, si he de confesar con honestidad. No sabía qué decir ni qué pensar al respecto, puesto que todo lo que quería decir se esfumó con las palabras finales de Ruby y de Butters.

El simple hecho de que Butters no se despidiera de mí me dio a entender que saben completamente lo que hacen y lo que han hecho en el pasado; incluso me dio a entender que mi actitud era la actitud de muchas personas que dijeron ser sus amigas y que al final les dieron la espalda al conocer el asunto por entero y de primera fuente.

Trent y yo observábamos cómo el vehículo se desaparecía en el horizonte, dejando detrás de sí el South Park al que tal vez jamás regresen por lo que figuraban las cosas. Al ver esto, mi pareja y yo nos dispusimos a dejar la central. Durante el camino hacia el estacionamiento, le pregunté:

- ¿Y qué haremos ahora, Trent? ¿Les decimos a todos que se fueron a Denver?

- Eso ya es decisión tuya, Ky. Tú eres el hermano de uno de los afectados, tú sabrás qué hacer.

- ¿Y tú?

- Yo no me meteré más en esto. Ya tengo suficientes problemas con todo el mundo como para agregar el hecho de que me achaquen de que sé a dónde irán ellos después de Denver.

- ¿Ni siquiera piensas decírselo a los Stotch o a los Tucker? Lo digo por si alguna de las familias reconsidera su posición al respecto.

- Que se jodan los Stotch y los Tucker. Que ellos les busque.

- Eres demasiado discreto, Trent.

- Yo sólo quiero evitarme problemas, Kyle. Sólo quiero evitarme cualquier lío.

Trent se detuvo y se volvió hacia la dirección en donde desapareció el autobús. En su mirada había una mezcla de dolor y felicidad, como si en su interior se sintiera orgulloso de que Butters finalmente despertara de un tortuoso letargo o por el simple hecho de que los chicos quisieron arreglar sus cosas con sus familias, no lo sé.

Sólo él sabe qué es lo que realmente siente.


Lo sé, un capítulo algo mafufo y un tanto cursi, pero bue... XD. Saludines!