Capítulo 6: La Crueldad de Isabel Jacobson

La primera reacción de Norrington fue instintiva; como militar, le habían enseñado a estar preparado para actuar a la menor demostración de peligro, por lo que, veloz como un rayo, tomó la empuñadura de su espada, preparado para utilizarla al menor movimiento de su enemigo; pero toda su disposición a la batalla desapareció en un segundo tras reordenar sus ideas y comprender lo inútil de sus actos, por lo que la presión de su mano sobre el mango de la espada se aflojó considerablemente.

—Isabel… —murmuró aterrorizado, todo el color de su rostro había desaparecido al percatarse de que su ex amiga llevaba puesto su impecable uniforme de almirante. Algo no andaba bien allí—… Tú… Tú hiciste algo, ¿verdad? ¿Con Lord Beckett?

—No eres tan estúpido como aparentas, James —replicó la aludida, comenzando a acercarse aterradora y lentamente hacia él—. A pesar de que tu rendimiento en la academia fue menor al mío, siempre superaste al de los demás cadetes.

—¿Acaso hiciste un trato con él? —insistió, tratando de no recordar aquellos días de colegio en los que Isabel y él habían sido tan amigos.

—Eso resulta muy obvio, ¿no te parece? Si no, no llevaría puesto de nuevo mi uniforme.

James retrocedió un paso, comprendiendo que ahora estaba a merced de la furia de Isabel. Muy pronto pagaría por su traición. Su hora había llegado. Ella, al notarlo tan nervioso y atemorizado, sonrió satisfecha. ¡Cómo iba a divertirse con él!

—¿Cu-cuál fue el trato que hicieron? —hizo esa pregunta en un vano intento de posponer tan sólo unos segundos más el castigo que veía venir en contra suya.

—No tengo por qué responder eso —le sonrió con una crueldad tan intensa que el oficial no puedo hacer otra cosa más que retroceder aterrorizado hasta chocar de espaldas contra la pared, pareciéndose aún más a un animalito acorralado que temblaba ante su cruel predador.

—Yo…

—Guarda silencio —lo interrumpió con crudeza—. No quiero escuchar el motivo por el que te atreviste a traicionarme porque ya lo sé—. Siguió caminando lentamente hacia él, regodeándose de puro placer al notarlo tan asustado. Le encantaba inspirar ese terror sobre James.

Evitando el escritorio, se detuvo frente al atemorizado hombre, a unos cuantos centímetros de distancia. Acercando su rostro al de él, tomó ambos brazos, aferrándose a ellos como si fueran garras poderosas. Con el corazón queriéndosele salir por la boca, Norrington cerró los ojos con fuerza al sentir el aliento de ella sobre su oído derecho.

—… Y por esa misma traición vas a sufrir como nunca has sufrido en tu vida, mi querido amigo...

Pero James quiso defenderse antes de que ella le hiciera daño, tratando de desenvainar la espada, pero Isabel fue mucho más rápida que él y le propinó un bofetón tan fuerte y repentino que lo lanzó contra una maseta que se encontraba en una de las esquinas, haciéndola mil pedazos.

—¡Ni siquiera te atrevas a levantarme la mano, infeliz! ¡No tienes ningún derecho a hacerlo! —lo señaló con el dedo, furiosa—. ¡Tú fuiste el traidor, no yo!

—¡Eso no es cierto! —replicó Norrington más por desesperación que por valentía—. ¡Tú traicionaste nuestra amistad primero! ¡Me pediste algo imposible y me humillaste!

Furiosa, Isabel se acercó a él tan veloz como un rayo y lo tomó fuertemente del cuello, hincándose ante él para poder mirarlo al rostro.

—¡Lo que yo siempre sentí por ti fue amor, no amistad! —lo soltó con desprecio y, poniéndose de pie, se dirigió hacia una de las ventanas para mirar hacia afuera a través de los cristales, sonriendo con maliciosa satisfacción.

—¿Por qué no te acercas a ver por la ventana? Te tengo una sorpresa que ciertamente te gustará muchísimo.

James ni siquiera se atrevió a levantarse del suelo, pues estaba simplemente aterrorizado, paralizado por miedo que recorría todo su ser.

—¿¡Qué te sucede!? ¡¡Ven aquí de inmediato!! ¡¡Obedece a tu superior!! —gritó furiosa.

El oficial no supo cómo logró hacerlo, pues aquellos instantes jamás existieron para él, pero pronto se encontró al lado de Isabel.

—Muy bien. Ahora quiero que mires hacia allá —le indicó hacia el lugar en donde se encontraba el cadalso en dónde eran ejecutados los prisioneros.

Nervioso, Norrington obedeció e intentó enfocar su vista hacia la dirección que Isabel le señalaba; observó uno por uno a cada pobre desgraciado que estaba a punto se ser ejecutado por el verdugo hasta que se dio con tres personas que él conocía muy bien, sobre todo una de ellas.

—¡Madame Foubert! —gritó indignado, apoyándose sobre el cristal.

En efecto, la mujer francesa quien había sido su niñera e institutriz se encontraba entre aquellos que muy pronto iban a morir ahorcados, acompañada por la joven Elena y el pequeño Billy.

James pensó que quello no podía ser verdad, ¡tan sólo una hora antes los tres se encontraban sanos y salvos en casa su casa de Port Royal!

La pobre Elena, muerta de miedo, no dejaba de sollozar sabiendo que su hora llegaría muy pronto.

—No llores —le dijo la siempre arrogante pero valiente francesa—. Tienes que ser valerosa hasta el último segundo de tu vida.

—Para usted es fácil decirlo —replicó la impertinente muchacha—, ya vivió casi toda su vida. ¿Qué más le da morir ahora? ¡Yo apenas tengo 16 años y apenas he conocido el amor! —entonces, a su mente volvieron los recuerdos de un joven muchacho de cabellos oscuros y rostro moreno, aquel joven pirata de carácter fuerte que le había prometido regresar a Tortuga para liberarla de su prisión y que luego había recibido la dolorosa noticia de que él se había casado con la hija de un pescador.

—Por lo menos tú conociste el amor —le confesó Annete con una triste media sonrisa—. Yo nunca tuve el valor ni el interés de amar a nadie y cuando tuve la oportunidad de hacerlo perdí al único hombre que logró desestabilizar todo mi mundo…

Elena la miró llena de tristeza, sintiéndose muy culpable por el dolor de aquella mujer que se había comportado durante los meses anteriores como la madre que nunca había conocido.

—Lo siento, madame Foubert; no debí haberlo traicionado… ¡El doctor fue una persona tan buena conmigo y yo fui tan injusta con él! —bajó el semblante y nuevamente comenzó a llorar, arrepentida por lo que había hecho.

—No, querida; tú no tuviste toda la culpa —negó con la cabeza, sonriéndole tristemente mientras que de sus bellos ojos celestes comenzaron a derramar lágrimas de dolor, pues recordaba el sombrío momento en que aquella muchacha le había revelado su terrible secreto. En un principio Annete la odió con todo su corazón y la había tratado peor que a un asesino, pero pronto se dio cuenta del sincero arrepentimiento y el dolor de la chica y la había perdonado sin demora—. Tuviste una vida muy dura llena de gente abusiva y nada confiable que te hicieron creer que todos eran así y que solamente querían aprovecharse de ti… Estoy segura de que Monsieur Christian estará muy contento al saber que por lo menos logró que ya no siguieras pensando de esa manera…

—¿Entonces él no estará enojado conmigo por lo que le hice? —quiso saber Elena con los ojos velados por las lágrimas pero igualmente esperanzada.

—Claro que no —le sonrió—. ¡Estoy segura de que él ahora nos está esperando en el Cielo!

—¿Usted cree que el Cielo existe de verdad? —preguntó llena de ilusión.

—Por supuesto que sí, madeimoselle Elena —su rostro demostraba fuerza, seguridad y determinación a pesar de las lágrimas, transmitiendo valor a la muchacha—. Allí seremos felices y nada ni nadie volverán a lastimarnos.

Entonces, Elena volvió su moreno rostro hacia el cielo azul y dijo en un susurro:

—¡Entonces quiero ir al Cielo para disculparme con el buen doctor! —entonces miró hacia Annete y le sonrió llorando—. Lo único que lamento es que ya no volveré a ver a mi pequeña ratita…

La mujer francesa le devolvió la sonrisa y dirigió entonces su atención hacia el pequeño Billy, quien estaba parado al lado de Isabel, tan asustado como un animalito acorralado. Como el chico era sordo, madame no podía llamarle la atención, pero el sexto sentido de Billy, más desarrollado que el de los demás, le hizo volverse hacia ella y recibir así una cálida sonrisa reconfortante en un intento de transmitirle valor y seguridad para el terrible momento que ya casi estaba sobre ellos.

Mirando ella también hacia el cielo, Annete rezó por la salvación de su querido pupilo a quien amaba como al hijo que nunca había tenido:

"Por favor, Señor; otórgale a mi niño la felicidad que siempre ha anhelado… ¡Hazlo fuerte frente a esta dura prueba al que lo estás sometiendo!".

El verdugo ya estaba listo para ejecutarlos junto a los demás desgraciados.

Desesperado, James se volvió hacia Isabel, implorante.

—¡Isabel! ¡Te lo suplico! ¡No los ejecutes! ¡Hazlo por nuestra antigua amistad!

La aludida, cruzada de brazos, negó con la cabeza, disfrutando enormemente todo aquello.

—Eso no es motivo suficiente para que los salve.

Norrington se quedó paralizado por algunos segundos, confundido. Debía hacer algo de inmediato para salvar a los suyos, lo que fuera. Ya había perdido demasiado como para seguir perdiendo aún más… Eso ya no podría soportarlo.

—¡E-entonces tómame a mí! ¡Yo soy al que realmente quieres, ¿verdad?! ¡Estoy dispuesto a casarme contigo con tal de salvar sus vidas! ¡Seré tu esclavo! ¡Haré lo que me ordenes, pero por favor, no los mates!

Isabel sonrió con crueldad, llena de placer. ¡Cómo disfrutaba verlo rebajarse de aquella manera!

—¿Sabes qué? Tú ya no me interesas más en lo absoluto; ni como hombre ni como amigo —fue la terrible respuesta que dejó a James completamente perplejo. Sólo le quedaba hacer una cosa más: humillarse. Cerró los puños con gran determinación, haciendo chirriar los dientes.

—¡Por favor! ¡Te lo suplico! ¡Perdona sus vidas! —exclamó, postrándose a sus pies, implorando piedad—. ¡Toma mi vida a cambio! ¡Haz de mi lo que quieras pero salva sus vidas!

Los ojos de Isabel brillaron llenos de maldad, embriagada por el poder.

—Demasiado tarde —fue la terrible réplica.

James la miró asombrado e inmediatamente se puso de pie y corrió hacia la ventana tan sólo para ver cómo los prisioneros eran fríamente ejecutados, quedando colgados de las sogas atadas alrededor de sus cuellos, oscilando como un peso muerto. Todo había acabado para ellos, ya no había nada qué hacer.

—¡¡¡NNNNNNOOOOOOOOOOOO!!! —gritó, lleno de impotencia y frustración. Furioso y con los puños crispados, se volvió inmediatamente hacia Isabel. Sus ojos verdes brillaban por las lágrimas que los velaban—. ¡MALDITA! ¡ESTO NUNCA TE LO VOY A PERDONAR! —y diciendo esto, desenvainó velozmente la espada y la atacó con un poderoso golpe vertical—. ¡¡AAAAAAAAHHHH!!

Pero Isabel, sonriendo condescendientemente, evitó aquel ataque con absoluta facilidad haciéndose a un lado y propinándole un poderoso golpe de puño en el estómago, dejándolo sin aire y obligándolo a caer de rodillas.

—Nunca podrás derrotarme, James —le dijo, mirándolo despreciativamente—. Tus esfuerzos son inútiles; nunca lograste hacerlo en la academia… Yo siempre fui mejor que tú en el combate de espadas…

—¡¡¡Ya cállate de una vez y saca tu maldita espada!!! —la interrumpió, poniéndose de pie, dispuesto a vengar a sus seres queridos y perder la vida en ello.

—Bueno, bueno. Como tú quieras —y desenvainó su arma como quien cree que es una pérdida de tiempo.

Encolerizado por aquel desdén, Norrington volvió a atacarla, esta vez con un rápido y poderoso sablazo diagonal, pero desafortunadamente Isabel lo esquivó con destreza, colocándose justo detrás de él para propinarle su propio ataque, cortándole la espalda y haciéndole gritar de dolor.

—¡Ups! Creo que arruiné tu hermoso uniforme de almirante —se burló ésta, llevándose afectadamente la mano a la boca, riendo despectivamente.

—¡Cállate y pelea! —replicó, volviendo a arremeter contra ella, esta vez con la intención de luchar cuerpo a cuerpo, con estocadas de esgrima. Pero Isabel reaccionó rápidamente y, con una velocidad increíble, pasó como un rayo al lado de él, cortándole el estómago con un solo corte.

James apenas profirió una queja, pero cayó de rodillas al suelo, con la mano izquierda en la herida y la otra aún sosteniendo su sable.

—Ríndete ya —le dijo ella, dándole la espalda, sonriendo victoriosa—, jamás podrás vencerme luchando de esa manera tan patética conmigo.

—Jamás me rendiré… —replicó él, poniéndose penosamente de pie para volverse lentamente hacia su enemiga, mirándola con enorme determinación y rencor—. ¡Prefiero morir luchando que soportar por más tiempo el infierno en el que me has metido! ¡No descansaré hasta haber vengado la muerte de los demás!

Isabel no pudo evitar reírse con desprecio.

—¡Ja, ja, ja! ¡Pero qué ser tan patético y repugnante resultaste ser! ¿Cómo pude enamorarme de ti? Qué mal gusto tengo…

—Y yo me pregunto cómo una pareja tan buena y amorosa como tus padres llegaron a tener por hija a un ser tan despreciable y sanguinario como el pirata que los asesinó… ¿Acaso ésta es tu idea de otorgarles el descanso eterno? No lo creo… Ellos deben estar muy decepcionados de ti… Tan sólo eres una pobre niña confundida y asustada… Me das lástima, Isabel.

Isabel quedó considerablemente impactada por algunos segundos a causa de aquellas palabras llenas de compasión por parte de su "amigo", pero la vergüenza y la humillación que sintió al escucharlas pronto cambió por una incontrolable ira llena de frustración. Con los puños crispados, se volvió hacia él, furiosa.

—¡¡¡ERES UN MALDITO TRAIDOR!!! ¡¿CÓMO TE ATREVES A DECIRME ALGO ASÍ?! ¡¡¡TÚ ERES EL QUE DA LÁSTIMA AQUÍ!!!

Y sin que James Norrington lograra reaccionar a tiempo, Isabel le atravesó el hombro izquierdo con la espada, dejándolo clavado contra la pared, gimiendo de dolor y obligándolo a soltar definitivamente su propia espada.

—¿Acaso creíste que lograrías que yo te matara diciéndome esas palabras, maldito infeliz? —le preguntó mirándolo directamente a los ojos, no queriendo admitir que lo que él había dicho era la pura verdad—. Te mantendré vivo y a mi lado y me encargaré de hacer tu existencia tan miserable que desearás morir todos los días sin poder conseguirlo jamás…

Trató de besarlo, pero él giró la cabeza para evitarlo. Aquel frío rechazo hirió aún más el orgullo de Isabel, por lo que decidió vengarse de inmediato.

Sonriendo cruelmente mientras acariciaba su mejilla, le dijo:

—¿Sabes qué? No quería decírtelo, pero tu querida prostituta está viva, y si no quieres que me desquite con ella, más te vale que te comportes conmigo, ¿sabes?

—¿Jacky está con vida? —inquirió volviendo su rostro hacia ella, con los ojos bien abiertos de par en par. ¡Por fin sentía que una pequeña lucecita de esperanza aparecía de entre toda la oscuridad que rodeaba su triste existencia! ¡Su amada Jacky estaba viva!

—Sí, pero depende de ti el que ella siga con vida… —le advirtió, tomándolo del mentón para así evitar que él no volviera a evitarla, acercando labios a los de él.

Comprendiendo lo que ella quería hacerle entender, el acorralado oficial no tuvo otra alternativa, así que cerró los ojos y se preparó para ser besado por la mujer que él consideraba como a su propia hermana, su mejor amiga. Ansiosa por ejercer su poder sobre él, Isabel capturó sus labios con una ferocidad insaciable, cruel, provocando un dolor indescriptible en su amigo, rompiéndole una vez más el corazón.

Las lágrimas habían comenzado a caer por todo su rostro a media que sentía cómo Isabel comenzaba a recorrer su tembloroso y adolorido cuerpo con sus ansiosas manos. Tal vez, si su mentalidad fuera otra, James hubiera disfrutado en cierta manera aquellas caricias, pero como tenía un gran sentido del honor y la moral, no podía evitar sentirse humillado y angustiado por ser tratado de una manera tan ultrajante por la persona que él aún consideraba su mejor amiga.

De pronto, una poderosa explosión se escuchó por todo el fuerte de Port Royal, provocando que las paredes temblaran y poniendo a todo el mundo alerta.

—¡¡¡Nos atacaaan!!! —se escuchó gritar a uno de los vigías. Furiosa y frustrada, Isabel se apartó de Norrington y le sacó sin ningún cuidado la espada del hombro, lastimándolo aún más.

—¡Maldita sea! ¿Quién se atreve a interrumpirnos? —y salió inmediatamente de la oficina, dejando que endeble James Norrington cayera al suelo cuan largo era, derrotado, avergonzado y adolorido.

Pero unos segundos después, cuando ya estaba a punto de desmayarse, James recordó que Jacky aún estaba con vida, por lo que, con renovadas fuerzas, se levantó como pudo y recogió su espada del suelo para dirigirse directamente hacia los calabozos del subterráneo, que era el lugar en dónde encerraban a los prisioneros más importantes y peligrosos. Aquellos a los que no convenía ejecutar por su gran valía.

Sosteniéndolo la esperanza de volver a verla, James trató de no pensar en el dolor de sus heridas tanto físicas como emocionales, tratando de mantenerse fuerte ante la adversidad, abriéndose paso entre los soldados que corrían despavoridos a su alrededor mientras el ataque del desconocido enemigo continuaba. James siempre había sido un hombre testarudo, y ahora era cuando más necesitaba de aquella "cualidad" para encontrar a su amada a pesar de que sus fuerzas poco a poco comenzaban a disminuir.

Mientras tanto, en las afueras del fuerte, navegando cerca de sus escabrosas costas, los inesperados barcos árabes seguían atacando con sus balas de cañón y flechas incendiadas a sus enemigos con un solo objetivo, entrar al fuerte y rescatar a un prisionero en especial: la capitana Jacky Sparrow.

Parado en la cubierta del barco insignia, ataviado con ropas completamente negras, el joven y apuesto líder de aquella flota se encontraba observando hacia el fuerte con el catalejo con una mirada llena de determinación. Pronto llegaría el momento de enfrentar a los ingleses en su propio terreno.

—Muy pronto te verás libre de esos ingleses sin corazón, capitana Sparrow —declaró—. Yo, Nefud Yidda, prometo que así será. Lo juro.

Notas de Una Autora Descuidada:

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Como verán, este capi salió bastante rápido y confío que el próximo también para que recuperemos el tiempo perdido ^_^ ¡Hay que aprovechar ahora que el genio está ardiendo! XD ¿Es verdad que Annete, Elena y nuestro querido Billy están muertos? ¿Cómo pudo Isabel ser tan insensible? ¿Podrá James escapar de alguna manera a su terrible venganza? ¿Nefud Yidda logrará rescatar a Jacky? ¿Norry y ella lograrán encontrarse? ¡Muy pronto lo leeremos!

Querida Harisha: sí, feucho el capi, al igual que éste, ¿no te parece? X( Sip, quise cambiar el infierno de Jack por otro, uno que fuera un verdadero castigo para mi gusto X) ¡Qué perversa soy! Como verás, James no pudo escapar de Isabel, y estoy seguro de que si se escapara a Singapur, ella lo encontraría tarde o temprano : ( ¡Pero ahora él sabe que Jacky está viva! ¡Y apareció Nefud Yidda! Todo mejor por aquí, como si nada hubiera pasado. Muchas gracias por tu apoyo, amiga; no lo olvidaré jamás ; ) Gracias por echarle un vistazo a mis dibujitos; sé dibujar como animé si me propongo, pero ése es mi propio estilo : )

Querida Akainu23: sip, todo está bien por fortuna ^_^ Lamento haberlos preocupado tanto, prometo ser más fuerte la próxima vez y seguir a pie puntillas sus consejos. ¡Da gusto saber que tengo amigas y amigos tan sabios como ustedes! :D Bueno, yo simplemente escribo cómo actúan mis personajes y, como verás, Isabel hizo de las suyas… ¡y de qué manera! Jacky es la única persona que puede ayudar a Norry, y en cuanto a Isabel… bueno, ya veremos lo que le sucederá el final ^_^ Ahora apareció Nefud Yidda para salvar a Jacky… ¿Logrará Norry reencontrarse con ella?

Querida Barby princess: sep, todo está arreglado con mi papá ^_^ ¡muchas gracias por interesarte en mí, amiga y desearme tantísima suerte! Espero que hayás disfrutado este capi, y por las dudas… ¡¡Bienvenida a mi fic!!

Querida Reli: Espero que tu compu esté lista muy pronto ^_^ Las cosas se han solucionado, afortunadamente, y espero que sigan así por mucho tiempo ; ) Bueno, ya leíste lo que sucedió entre Isabel y Norry… ¡Terrible! Pero él ahora sabe que Jacky está con vida… ¿Crees que lograrán verse antes de que Nefud Yidda intente rescatarla? Me da gusto volver a saber de vos, amiga ^_^

Querida NaYaTo: si, yo también estoy muy contenta que ya todo esté bien ^_^ La verdad es que no sé si papá y yo habremos arreglado nuestras diferencias (cosa que dudo por su mal comportamiento y mi forma justa de ser), pero mientras nos toleremos la cosa va viento en popa XD Bueno, la verdad es que soy una persona muy alegre que de vez en cuando cae en estados muy depresivos, (desfortunadamente), pero siempre trato de pensar en que "mañana será un mejor día" ^_^ Oh sí, le cambié el infierno a Jack Sparrow por uno más trágico y cruel… Uno que le recuerde lo mal que lo trataron los demás y todo lo que ha perdido por culpa de ellos… ¿Logrará sobreponerse a eso cuando lo rescaten? : ( Y en cuanto al pobre de James, Isabel es muy mala con él por el sólo hecho de haber sido rechazada… Tal vez, al final, comprenda su gran error… ¡Espero que te hayan gustado los dibujitos y muchísimas gracias por tu apoyo!!!

Por el momento todo va bien en mi casa y mi mamá llegará muy pronto de sus vacaciones en Chile ^_^ ¡La extraño tanto! Muchas gracias por el apoyo que todos ustedes me dieron, eso jamás lo olvidaré y estaré eternamente agradecida. Cada vez que pase por un mal momento, pensaré en ustedes para ser fuerte, no rendirme y seguir adelante ^_^ ¡¡¡Muchas gracias!!! Poco a poco iré contestándoles personalmente los mensajes que me mandaron, así me tome todo el resto del año ^_^

Una de las pelis que he visto fue Por Siempre Cenicienta. Vi también el primer Live Action de Detective Conan y otro capi de la serie documental, Roma, auge y caída. Sigo leyendo la historieta de Mafalda y el libro Vivir la Historia en el Antiguo Egipto. Sigo viendo los anime de Detective Conan y Sailor Moon. Muy pronto volveré a publicar mis notas de creación de personaje. ¡No olviden visitar mi sitio para ver mis dibujos!

Nos leemos pronto!

Los quiero mucho a todos!

Cuídense!

Sayounara Bye Bye!!!

Gabriella Yu ^_^