[Gracias por los reviews. n_n Ayudan bastante. :3]

Todos bajaron a cenar, y al llegar a la cocina vieron todo, cosa que no les gustó nada: HoroHoro había preparado la cena, y hoy no era su día de suerte: Carne más hecha de lo habitual, incluso había intentado calentar pan, pero este se había quemado...

-¿Esto qué es...? -Dijo Drake sentado a la mesa, mientras masticaba un trozo de la comida quemada- ¿Cristal? -Y lo engulló, a duras penas.

Pasaron unos minutos mientras los residentes de Funbari Onsen comían, excepto Hana, que no tocó el plato.

-No tengo hambre. -Comentó el rubio en un tono tanjante, a la par que su hermano terminó.

Los dos subieron a su habitación y el oji-ámbar rubio abrió un cajón, en el que había una caja grande, el castaño se extrañó al ver esto, y enfureció al saber cual era su contenido.

-¡HAS TENIDO ESO GUARDADO TODO EL RATO Y NO ME HAS DICHO NADA! -Gritó enfadado Drake, pues lo que guardaba esa caja era un paquete de patatas con sabor ketchup- ¡TE MATO!

-Oh, perdón. -Contestó Hana en un tono tranquilo, depositando en la mano de su hermano una pequeña patata- Ten.

-¡TE ODIO! -Y cogió el paquete y metió su cabeza en el, devorando todo lo que podía, y al salir, el enfurecido tenía la cara llena de un polvo naranja,y estornudó.

Le volvió a entregar el recipiente y el rubio siguió comiendo tan calmado, como si nada hubiera pasado.

-¿Y has pensado sobre el jeroglífico en la cena? -Dijo el oji-ámbar que se encontraba con las patatas en la mano.

-Toda mi sangre estaba en mi garganta, intentando bajar la comida. -Respondió el otro triste.

Pero... algo se le vino a la mente a Drake, que resolvió el acertijo.

-Oye Hana. -El otro emitió un sonido con la boca cerrada, dando a entender que le escuchaba, pero que en ese momento no estaba disponible para mantener una conversación- Si resuelvo el acertijo, ¿Debería ir al lugar donde se supone que esta? En la carta no venía nada.

-Creo que sí. -Dijo el otro nada más terminar de tragar.

-Pues mañana iré. -Pensó decidido.

Al día siguiente las clases para Drake pasaron lentas, sobretodo las de la tarde, que terminaban a las seis, el castaño avisó a Hana para que comunicara en casa que llegaría un poco más tarde de lo normal, y se puso rumbo donde la adivinanza decía que estaba el lugar de su futuro entrenamiento. Subió una montaña, diferente a la que estuvieron cuando tuvieron la brutal pelea contra la banda. Quería llegar rápido e irse a su casa, pero al subir casi lo más alto divisó una casa que parecía un poco antigua, y sonrió, estaba cansado, jadeaba porque le faltaba el oxígeno. Pegó a la puerta, donde le abrió la chica con la que se había quedado con la boca abierta hace unas semanas.

-Hola. -Le dijo la chica pelinaranja con una sonrisa- Soy Sapphire Diethel, un gusto. ¿Qué te trae por aquí?

-Kasai... Nakamura... ¿Vive aquí? -Preguntó el castaño entre jadeos debido al "sprint" que se había dado.-

-Si. -Le respondió Sapphire- ¡Abuelo! ¡Preguntan por tí! -Gritó la chica al interior de la casa.

Pasaron unos segundos hasta que Drake se recuperó y se puso recto, todavía con la respiración levemente agitada, después, apareció un hombre alto, con pelo gris y una túnica naranja, el pelo lo llevaba recogido en una coleta, que al castaño le recordó a Nobunaga.

-Ah, hola Drake, es un honor. -Los dos se estrecharon la mano- Veo que tu padre te envió mi carta y la resolvistes... ¿Cómo decidistes la adivinanza? -Dijo.

-Pues: El cisne alza su mirada, se refiere a que el cisne mira por encima del lago, y la falda de una señorita quiere decir la falda de la montaña, la montaña es femenino, y la falda se refiere a la parte baja... -Le respondió el oji-ámbar castaño en un normal tono de voz.-

-¡Qué listo! -Dijo Sapphire asombrada.-

-Muy bien.- Respondió Kasai sorprendido, y se metió en la casa, dejando al castaño y a la pelinaranja solos.- Mañana a la misma hora que hoy. -Se le oyó por último, y ahora sí, los dos adolescentes estaban solos.-

Estuvieron un rato mirando a otros lados, intentando no intercambiar miradas, aunque era imposible, hasta que Drake decidió romper el hielo, despidiéndose.

-Bueno Sapphire, debo irme, me esperan.

-Ah, pues adiós.-Respondió con una sonrisa.

Y así fue, el castaño se marchó, y cuando hubo salido de la montaña, dijo emocionado, casi gritando de la euforia:

-¡He podido hablar con ella! ¡YUJUJUI!

Y se encaminó hacia su casa, con las manos en la nuca.