Hola de nuevo! Soy consciente que el capítulo anterior era demasiado corto para lo que ustedes han esperado que yo continúe esta historia, por ende por primera vez les subiré dos capítulos en un mismo día. ¡A leer!
CAPITULO 5: UNA VIDA SIN SAKURA
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~1 año después~
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"La policía nacional informa a todos los ciudadanos mantenerse abstentos de salir a caminar a altas horas de la noche. Más de 300 asesinatos han tomado lugar en callejones oscuros y discotecas y bares poco frecuentados. Las autoridades investigan arduamente para localizar el paradero del asesino quien ha evitado mantener un perfil bajo y ha aumentado la frecuencia de sus ataques. De acuerdo a la información recabada por la policía nacional el 95% de sus víctimas son mujeres, específicamente adolescentes de entre 15 años a 19 años, con tez y cabello claro. Por tanto, se pide a la ciudadanía tomar la precaución suficiente antes de recorrer las calles…"
–Apaga la televisión me pudre escuchar la voz chillona de esa mujer.
Naruto lo miró divertido desde la esquina.
–A ti te molesta todo, gruñón – soltó una carcajada y lo miró de refilón. – ¿No te importa manchar los muebles?
Sasuke esbozó una pérfida sonrisa. Lamió unas de sus garras empapadas por un espeso líquido carmesí y se acomodó mejor en el mueble. ¿Con quién creía que hablaba su visita?
–No.
–¡Claro! Como tú no eres el que limpia – acotó.
–Ni tú tampoco así que no hagas relajo.
Unas pisadas pesadas ingresaron a la sala tomando lugar en el mueble que se encontraba vacío con dirección a la ventana. Gaara lucía fastidiado, últimamente solo andaba con botellas de licor en mano. Naruto se preguntó si algo andaba mal con Mei, ya ni siquiera la veía en casa.
–¿Tienes algo que contarnos? – preguntó Naruto.
–¿De verdad crees que si tuviera problemas te los contaría a ti?
–Como tú gustes, entonces ¿Dónde está Mei?
La botella que era sostenida por la mano derecha de Gaara se trizó por la fuerza emitida. Gruñó por lo bajo y soltó una maldición.
Sasuke se mofó con una sonrisa de lado y habló.
–Está cabreado porque a Mei ya no le interesa estar con él.
–No hables como si amara su compañía, lo único que me interesa es su sangre y lo sabes – refutó enardecido.
–No te preocupes, yo sé lo que realmente quieres – esa voz aterciopelada y juvenil…. Mei.
Los ojos verdes de Gaara la escrutaron, olía a licor, sus prendas apenas cubrían lo suficiente y su labial estaba corrido. ¿De verdad se estaba encamando con otros tipos? Sí, si lo estaba haciendo. Mei había dejado de ser la niña tranquila que había conocido en aquel callejón para ser la adolescente rebelde de hoy en día.
–Mei – llamó, Sasuke.
La joven sonrió y se acercó a él, lo abrazó y le dio un papel. Su cuñado le sonrió en complicidad.
–¿Quieres comer algo? ¿Mando a prepararte el baño?
Naruto observó la escena extraño. Algo raro estaba pasando últimamente, y la persona que podía responder a todas sus preguntas, al parecer, era Gaara. Sasuke y Mei parecían más unidos que nunca pero algo no se sentía bien, tal vez era el hecho que su mejor amigo solo andaba ensangrentado o el hecho que su hijastra no era controlada por nadie. Además, ¿Desde cuándo Uchiha apoyaba ese tipo de rebeldía? Sakura lo hubiera matado de haber solapado a su hermana menor.
–Gaara vete de aquí. Hoy no habrá sangre, no tengo ánimos de darte nada – resopló divertida al verlo enojado. Evidentemente estaba ebria de los pies a la cabeza.
Quizo matarla en ese instante. Pero no, se contuvo, ya era hora que la dejara a su suerte, él no era niñera de nadie. No dijo nada, solo desapareció frente a los ojos de todos los espectadores. Mei no sabía con quien se estaba metiendo, hasta ahora se había mantenido tranquilo y había evitado darle problemas, sabía que aún estaba afectada por la muerte de su hermana y por ello había tratado de ser condescendiente, sin embargo él no iba a aguantar a ninguna niña berrinchuda. Cada vez que lo veía con alguna mujer explotaba en furia, pero cuando ella llegaba borracha no podía reclamarle nada, ¿no? Era exasperante esta situación, no eran pareja, no eran nada, pero había esa conexión, esa maldita química que hacía quererla complacer en cada uno de sus caprichos. Si Sasuke la engreía, él era el bendito cojudo que se desvivía por obviarle cualquier fatiga.
Gaara piensa con la cabeza fría, se dijo así mismo. Pero, ¿Cómo no encabronarse con semejante chiquilla? Mei era bonita, ¿para qué mentir?, era preciosa, era única. Y, su sangre… ¡Oh, su sangre! Eso era una comida de los dioses, tan dulce y espesa, perfecta para saciar su apetito.
Tomó asiento en su cama. La vida se había vuelto un caos desde la muerte de Sakura. Nadie parecía ver como la familia Uchiha se consumía, era como si fuer-
Toc, toc.
–¿Puedo pasar?
–¿Para qué me preguntas si ya estás adentro?
Naruto sonrió como un niño pequeño que acababa de hacer una travesura.
–¿Qué quieres saber?
El rubio fingió sentirse ofendido para luego mirarlo serio y cerrar la puerta. Sus ojos se apagaron y se apoyó en la pared.
–¿Qué está pasando con Sasuke?
–¿No se supone que tú eres su mejor amigo? –contraatacó.
–Estuve fuera por más de 7 meses, Hinata estaba muy enferma y necesitaba ser tratada en el mundo humano. Aunque traté de estar para él, las llamadas parecían no ser suficientes, poco a poco él comenzaba a dejar de contestar su celular, y para cuando volví el ya aparentaba estar bien. – respiró profundamente. – Sé que está mintiendo, sé que le duele, sé que extraña a Sakura. Y Mei… esa niña parece estar más rota que nunca.
Las palabras de Naruto realmente estaban tocando su frío corazón, no sabía si era porque había estado viviendo con Mei o porque había sido él quien la reconfortaba cuando se derrumbaba. El caso es que convivir con una humana lo había hecho flaquear demasiado.
–¿Tanto te preocupa?
–Es solo que… Nunca nadie había sido tan importante para Sasuke como lo fue Sakura. – lo miró directamente a los ojos. – Por ello, para ayudarlo necesito saber qué es lo que está pasando.
–Su vida es una farsa. Matar a jóvenes se ha vuelto el pasatiempo favorito de Sasuke, mientras que para Mei el alcohol sea vuelto su mejor amigo.
–¿Podrías ser más específico? – Gaara lo miró hastiado, pero lo haría, solo porque le había tomado aprecio a esos dos ingratos.
–Sasuke solía encerrarse en su habitación con varias botellas de licor. Se negaba a consumir sangre humana por lo que comenzó a llevar una dieta estricta, solo sangre de animales. Poco tiempo después Mei comenzó a frecuentar la habitación de Sasuke pasaban horas adentro y para cuando ella salía sus ojos estaban en otra mundo. Era como si buscara respuestas en un exámen con trampa. Al principio consideré que tal vez ellos estaban desarrollando una relación más allá de cuñados.
–¿Quisiste matar a Sasuke, no? – cuestionó Naruto divertido.
Gaara solo se limitó a asentir con la cabeza brevemente, apenas visible.
–Pero no duraron mucho tiempo cubriendo su farsa, cada vez Mei llegaba más borracha y Sasuke se volvía más sádico. Su mirada llena de odio y de asesino en serie hizo que me replanteara mi hipótesis de estar viviendo con un vampiro desquiciado. En una de las tantas borracheras de Mei, confesó estar viviendo en un mundo vacío donde el ligero recuerdo de Sakura la acariciaba. Además, admitió estarle pasando información a Sasuke acerca de los lugares menos frecuentados en el mundo humano.
Una sonrisa llena de tristeza y melancolía recorrió las facciones del rubio.
–Ya me lo imaginaba… Sasuke es aquel asesino del cual media población humana huye.
–Sasuke es un vampiro muerto en vida, es un ser que solo camina en busca de sed de venganza. Mata a jóvenes por el recuerdo de su difunta esposa y cada vez es peor, antes matab chicas por día ahora mata a más de 5 adolescentes, él parece haber perdido la cordura.
¿Así de mal estaba su amigo? ¿De verdad Sasuke había muerto el día que Sakura falleció?
–Mei apoya todas las decisiones de él, y muy poco le importa si mueren más personas, de hecho ni siquiera le importa su vida. Y, Sasuke hace lo mismo, cubre todos sus errores permite que se descontrole porque él también está vacío, porque ambos necesitan a Sakura.
–¿En qué se ha vuelto exactamente, Sasuke?
–Sasuke volvió a ser aquel vampiro sanguinario. A veces llega a casa con extremidades de humanos y se encierra con Mei, ambos se carcajean y cuando ella sale toda su ropa está rasgada, específicamente rota y ensangrentada.
–Gracias, Gaara – Era hora de tener una seria conversación con su mejor amigo.
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¿Por qué siempre era él? ¿Por qué solo su aroma la enloquecía? ¿Por qué solo sus brazos fornidos podían hacerla sentirse protegida? Quizá era su aspecto varonil, su voz áspera y esas manos grandes y fuertes que la tentaban a provocarlo. O, quizá la diferencia de edad que resultaba desorbitante entre ellos. Aunque, cuando esa mirada gélida la encaraba y recorría cada milímetro de su piel expuesta la inducía a portarse mal y ganar aún más su atención, como tal niña pequeña que busca una aprobación. Era estimulante observar cómo Gaara se retorcía de celos cuando alguien la morboseaba con la mirada, él se convertía en un depredador a punto de arrancarle el cuello a su futura víctima. Pese a todo, se agarró de los cabellos rosas estresada y botó el primer portarretrato que vio. ¡Su vida era una miseria completa! A ella no debía gustarle ese vampiro frío, debía enamorarse de un ser humano corriente, alguien que no representara amenaza para su futuro.
–¿Ahora qué te pasa?
Sus orbes verdes chocaron con los de Gaara, quien había entrado a su habitación como si fuera la sala. Su ejercitado cuerpo reposó en la pared blanco perla mientras sus ojos como llamaradas la escrutaban. Claramente estaba molesto, la escena de abajo lo debe haber encabronado. Pero, ¡Ella estaba el doble!
–Aprende a tocar – gruñó en medio de su berrinche.
Él solo se limitó a sonreír de lado. Cerró la puerta con seguro y como buen cazador la botó a la cama y la apresó. Sus cabellos rojizos se vieron próximos a su frente.
–¿Te has vuelto loco? – escupió al borde de perder la locura por su cercanía.
–Mei, Mei… deja de pensar tanto en mí – le susurró de forma erótica en el oído. – Sé que te mojas con solo verme pero tus deseos son a otro nivel.
¡Mierda! Se había olvidado por completo que él podía escuchar todo lo que pensaba. ¿Dios que hice para que me castigues de este modo?
–Me das asco, no te equivoques.
El adulto apegó ambos cuerpos y movió sus caderas.
–Se nota que te doy asco – gruñó ronco. Mei gimió acalorada. Dios evidentemente la había abandonado en esta situación.
–Por qué… ah… no lo entiendo – lo agarró del cuello y sus labios se acercaron peligrosamente a los de él. – ¿Por qué contigo todo quema?
–Porque eres mi conexión, tu sangre pide que te toque. – la levantó sin problema alguno y la acomodó entre sus piernas. – Tú naciste para ser mía y viceversa.
Sus pequeñas manos apretujaron su rostro y lo besó de improvisto, un beso lleno de ansias y pasión desenfrenada se desató en medio de ambos labios. Gaara le mostraría qué tan excitante era hacerlo con un vampiro, ella le imploraría por más.
–Para… para –suplicó entre besos. – Sasuke nos escuchará.
–Me vale ver-
–Pondré música – lo interrumpió conectando su celular al parlante y le dio play.
Mei le sonrió desde la esquina, quitó sus zapatos y abrió los primeros botones de su camisa ante la atenta mirada de Gaara. Desató su cabello sensualmente y le dio la espalda para que la admirara por completo, dándole en bandeja de plata aquel trasero que a él tanto le gustaba apretar.
No era la primera vez que se besaban, tampoco la primera que se toqueteaban y el la llevaba al cielo con esa boca y esas manos expertas. Sin embargo, nunca habían consumado el sexo como debe ser y el solo hecho de equivocarse y que Gaara no disfrute de ello, la ponía nerviosa.
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La adolescente se sonrojó al instante. No podía creer que la suerte por fin estaba de su lado. Lo volvió a escanear con la mirada. Hombros anchos capaz de cubrirla en cuestión de segundos, ropa cara que lo adornaba como el postre millonario de la noche, y sonrisa pícara y sensual que le prometía noches de placer. Cuando su amiga le había implorado visitar aquella discoteca nunca se había imaginado que realmente encontraría diversión, y peor pescar semejante individuo.
Con su mano pesada y gruesa revolvió sus cabellos azabaches y pidió al camarero que sirvieran dos tequilas más a su cuenta. La miró complaciente y le invitó a pedir lo que quisiese durante toda la noche, hoy era free night para ella. Pero, todavía la duda rondaba por su cabeza al examinar las posibilidades por las cuales un adulto quisiera complacer todos sus deseos y menos un desconocido. Su acompañante, al percatarse de su ceño fruncido, inmediatamente distrajo su atención con su tarjeta de presentación. ¿CEO? Tenía un puesto muy bien remunerado. Después se quitó el saco y remangó su camiseta. ¿Acaso no había sido suficiente con la cara que se cargaba? Su cuerpo era de dioses, perfectamente moldeado. Tuvo que tragar grueso para evitar que imágenes indecorosas cruzaran su mente.
–Entonces… ¿Cómo te llamabas? –desvarió cuando la quinta ronda de tequilas había hecho fuertes estragos en su accionar. – Es que eres muy guapo – comentó muerta de risa.
–Gracias – fue lo único que se dignó a responder. La miró de soslayo, era mejor que disfrute el último shot que el barténder acaba de servirle, por supuesto a petición suya, porque sería lo último que bebiera esta noche y el resto de su corta existencia.
Entre miraditas y coqueteo verbal consiguió llevarla al estacionamiento donde se encontraba aparcado su auto de último modelo, lástima que eso no sería lo que sus ojos detallarían con sorpresa sino sus afilados colmillos. La multitud casi supuso ser un problema para que la joven pudiera seguirle el paso más con todo el esfuerzo posible y ayuda del adulto se hizo camino entre los adolescentes y sus hormonas a flor de piel.
–¡Qué frío! –exclamó la rubia al sentirse golpeada por una fuerte ola de viento. – La calefacción será necesaria esta noche o tal vez no… – soltó de forma seductora.
El mayor alzó una ceja divertida. Cuán lejos estaba de atinarle a su verdadero futuro. Y, sí todo este jueguito lo mantenía entretenido cada noche pero esto poco a poco lo comenzaba aburrir.
–Oye… ven acá – sugirió la muchacha que en un leve descuido rozó su mano.
Sus ojos oscuros como la noche la penetraron con ferocidad.
–¡No me vuelvas a tocar, puta! – soltó colérico. – ¡Ninguna humana puede tocarme! ¿Entendiste? – exclamó mientras agarraba su fino cuello.
Los ojos llenos de pánico de la rubia se movieron a todos lados en busca de ayuda, quiso gritar de ser posible pero lo único que se permitió hacer fue patalear como un animalito salvaje luchando por su penosa vida. Su depredador, hastiado, la botó al fondo de un callejón. Luego caminó lentamente en su dirección.
–Qué osadía la tuya, piruja. Solo mírate tan poca cosa y queriendo abarcar tanto – rompió la blusa de un solo jirón. – Los seres como tú solo sirven para alimentarme.
–¿Por… qué? ¡No te hice nada! – sollozó asustada. – ¿Por qué me tratas así?
–No pensaba matarte pero me tocaste y solo existen dos humanas que pueden hacerlo – dijo a la par que le daba una fuerte cachetada. – Y, luego esta esa actitud de prostituta barata que decidiste emplear para "seducirme" – la miró con una cara de repulsión.
–¿Huma-nas? – la chica enseguida se dio cuenta de su grave error. Se había metido con un psicópata que se creía de otro planeta.
Ni siquiera pareció importarle lo que aquella niña apenas musitaba porque en cuanto tomó el aire necesario prosiguió.
–Tu forma de actuar las insulta y yo no puedo permitir que les faltes al respeto – una sonrisa macabra se extendió por todo su pálido rostro.
–Por favor no…no ¡Por favor no, Dios!
–Implora todo lo que quieras pero de esta nadie te salva, perra.
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~Horas después~
Mei estalló en carcajadas. Definitivamente no había mejor padrastro que el que tenía. Sasuke y ella de verdad que eran compatibles, ahora entendía porque Sakura lo había elegido. Se había vuelto en su confidente y el ser que le permitía cagarla las veces que fueran necesarias para experimentar su adolescencia al máximo. Aunque Gaara refutara acerca del cuidado de Sasuke hacia ella, ser libre y tener a dos seres supernaturales que la cuidaran de cualquier desastre era lo mínimo que su corazón requería para seguir latiendo después de tanto dolor albergado en su interior.
–Su cuello se quebró como un hueso de pollo – murmuró Sasuke entre risas. –Era tan vulgar.
–Las putas se están apoderando del mundo – su padrastro alzó una ceja. – ¿Qué? Eso te lo puedo firmar.
Él negó con la cabeza animado.
–Más bien, cuéntame que pasó con Gaara.
Mei se sonrojó, un puchero se asomó por sus labios, dejó la copa en la mesita de color caoba y prendió un cigarrillo.
–¿Por dónde debería empezar?
–¿Sí o no?
–No, no y no. Sakura me mataría de saber hasta donde he llegado.
–A mí me castraría por permitirle a Gaara dormir de vez en cuando contigo.
La joven quiso negar aquella acusación pero Sasuke le dedicó aquella mirada de autosuficiencia que le dejó en claro que sería en vano negarlo todo.
–¿Cómo?
–Por favor, Mei. Hasta los gemidos de ambos he escuchado – Mei lo miró ofendida. – ¿Dónde? En tu cuarto, en el baño, en la sala por las noches, en el jacuzzi. ¿Sigo?
La Haruno hundió su cabeza entre las piernas. Bufó abochornada.
–Tú y Sakura también eran sucios – lo molestó.
–Por supuesto, porque yo sí sé cómo complacer a una mujer – contraatacó.
–¿Crees que Gaara no? – enseguida se puso a la defensiva.
–Se nota – le recalcó dibujando el "no" que ella anteriormente le había dicho.
–Es difícil hacerlo, me da miedo que me duela – admitió enojada. – Además, no le quiero dejar las cosas tan fáciles.
Sasuke calló por un momento. La miró melancólico. La habitación se veía tan vacía sin su pequeña molestia que revoloteaba de un lado para otro quejándose de cualquier insignificante ser o problema.
–¿La extrañas, no? –inquirió Sasuke.
La mirada de la joven divagó por unos segundos. Sakura era su vida, era su hermana y la mamá amorosa que nunca tuvo.
–Mucho tanto que duele como si fuera el primer día de luto.
–¿Quieres ir a verla mañana? – trató de motivarla, aunque muy en el fondo era él quien quería y para hacerlo necesitaba el apoyo de alguien.
–Sí – respondió con los ojos brillantes. Porque aunque solo se trate de ver su lápida, ella siempre se va a sentir entusiasmada de ver a Sakura.
Llegados a este punto espero haber llamado la suficiente atención para que les comience a gustar la trama. Pido una enorme disculpa a todas aquellas personas que comieron ansias esperando ver un nuevo capítulo. Durante el pasado año atravesé muchos problemas que afectaron notablemente mi salud y vida personal, estuve con depresión a principios de 2016 y posteriormente tuve discusiones diarias con muchas personas. Ahora me encuentro mejor y con ganas de volver a impresionarlos, espero de todo corazón que les haya gustado.
¡Comenten! Quiero saber sus dudas, sus preguntas, sus sugerencias y opiniones.
Regla de oro: Respeto.
Los amo, cuídense. Bye~
