Capítulo 7: La Entrevista
Asistentes, maquillistas y el staff técnico trabajaba apresuradamente. El piso #18 de la televisora hervía de movimiento y murmuraciones. El público, debidamente seleccionado, ya había tomado sus asientos para esta edición especial: una entrevista con el actor Steven Rogers sobre el incidente ocurrido durante su firma de autógrafos unas semanas antes. El tiempo se acortaba y en pocos minutos iniciaban transmisión. Las cámaras estaban preparadas, las pruebas de sonido habían sido satisfactorias, la presentadora ya estaba en la sala principal hablando con el productor general del espacio, mientras su asistente organizaba sus apuntes en la tablet.
Conforme todo eso sucedía, en un camerino aparte de todo el bullicio, Steve era maquillado, mientras Natasha repasaba con él punto por punto lo que iba a decir. El rubio suspiraba fastidiado ante la insistencia de su asistente, que parecía más obsesionada que en otras ocasiones a que todo saliera perfecto. Antes que iniciara una nueva ronda de indicaciones, Steve la paró respetuosamente, -Nat, ¿por qué ese afán tuyo ahora? No es mi primera entrevista, sabre manejarlo.
Ella no respondió nada, hasta que la chica de maquillaje los dejó solos, justo unos minutos antes de ir al set. La pelirroja se sentó frente a él y con seriedad le habló, -No es cualquier entrevista y sobre todo, no es cualquier presentadora la que vas a enfrentar.
-May me ha entrevistado otras cosas, Nat..
La mujer suspiró, se acercó a Steve e insistió -Sí, pero antes no tenía nada que pudiera usar en tu contra, ahora sí. Tu no la conoces como yo. Melinda May es despiadada, y en este momento me preocupa tanto tu futuro como el de ese hombre. Así que no tomes a la ligera esto, Steve.
El rubio asintió, sin embargo, aún pensaba que su amiga estaba exagerando.
-Te dejaré un par de minutos -le dice finalmente mientras se pone de pie -En cualquier momento te hacen el llamado al estudio. Suerte.
Steve observa a su amiga salir por la puerta y gira su silla para verse directamente al espejo. Suspiró agotado y luego sacó su celular, abriendo nuevamente el mensaje de Bucky, "Llego esta noche... te estaré esperando". Para el reducido círculo de amigos de Steve, no era un secreto que Bucky era importante para él. Se hicieron amigos en su adolescencia, fue su primera ilusión, y quien más lo había dañado, aunque Rogers siempre se esforzó por ocultarlo. Odiaba sentirse vulnerable ante sus ojos o los de cualquier otro. Pero el hecho es que "Bucky" como le decía desde chicos, siempre causaba un extraño y embriagador efecto en él, que casi no podía controlarlo. El aviso de un nuevo mensaje de whatsapp hizo que dejara de ver la conversación con su viejo amor. El mensaje era del curioso genio que simplemente le mandó,
"Te deseo suerte en tu entrevista. Solo has lo posible para que tu carrera no sea afectada. Yo estaré bien. T.S."
Una sonrisa tímidaapareció en el rostro del rubio. De alguna forma, Tony siempre lograba ese efecto en él. Y fue en ese instante que Steve se preguntó el porqué sucedía eso. ¿Qué tenía de especial el castaño para provocar esa reacción?Eso era algo nuevo. Nunca otro que no fuera Bucky mantenía su mente ocupada. Y Tony practicamente estaba ahí presente casi todo el día, desde que lo conoció en esa librería. Algo extraño había detrás de ese hombre. Le gustaba, claro. Y quería hacerlo ceder, se lo quería ganar. Demostrarle que era capaz de interesar a cualquier hombre, aún después de su arrebato en la firma de autógrafos. Aquellas palabras, ese desprecio... ese era su aliciente, al menos eso se repetía Steve. Tony Stark era su reto personal, y no iba a perder la oportunidad de ablandar ese caracter y hacerlo caer a sus pies.
La voz de la asistente de May lo hizo salir de su retardo. -Sr. Rogers, lo esperan en el estudio. En 10 minutos entramos al aire. -Le dice la joven desde la puerta.
Steve guarda el celular en su bolsillo, se pone de pie y ve su imagen en el espejo. Su expresión serena se transforma en una sonriente: era hora de actuar.
Después de haber escuchado todos pormenores de la salida de Tony y Steve, Wanda y Pepper estababan en la cocina preparando algo ligero para comer mientras esperaban la transmisión. Jarvis fue practicamente obligado por las dos mujeres ha dejar la cocina y tomar asiento junto con Tony, que se encontraba ensimismado.
El anciano de vez en cuando miraba a su protegido, quien estaba con la vista perdida y algo inquieto. Tony sentía que los minutos pasaban muy lento y esta entrevista le ponía nervioso en demasía.
Mientras hacía los bocadillos, Wanda no dejaba de mirar a Tony. Pepper se aproximó a la barra para preparar las bebidas, y volvió a ver a su amiga completamente concentrada en Tony. -¿Qué sucede?
Wanda hizo una mueca, sin quitar la vista del castaño, -Es que... ¿él siempre actúa así? -le pregunta con duda.
-No entiendo.
Wanda deja el cubierto sobre el plato, se vuelve hacia su amiga y le susurra, -Si un hombre como Steve Rogers me echara el cuento, estaría... no sé, en las nubes. Pero él... está preocupado.
Pepper suspiró y vio a Tony, -Él no ha tenido muy buenas experiencias Wanda. Le ha costado mucho volver a confiar.
-Bueno, sé lo que pasó con su compañía y ese hijo de puta que le robó su dinero pero...
Pepper estuvo a punto de hablar, pero se detuvo al último momento, -Algún día te cuento, no quiero que Tony no escuche. Pero... te seré sincera, hace días que vengo preocupada por este asunto. Una nueva decepción lo destruiría, Wanda.
La más joven asintió y no insistió más. Conocía a Pepper y ella solo reaccionaba así cuando era un asunto delicado, así que decidió esperar a hablar sobre el tema en otro momento.
Las chicas volvieron a la sala y colocaron los bocadillos y bebidas en la mesa. La televisión estaba encendida, mientras ellas se acomodaban en sus asientos, Wanda en un sillón aparte, Pepper, junto a Jarvis y Tony en el sofá más grande.
La castaña estaba pegada al celular enviando mensajes a sus amigos, mientras Pep tomaba una aperitivo. El silencio se interrumpía cuando le llegaba una notificación a la más joven, que de inmediato contestaba.
Tony seguía nervioso. Era un hecho que su nombre sería mencionado en esa entrevista. Estar en el ojo del huracán nuevamente era algo que no le gustaba, pero tampoco quería ser un motivo de preocupación para el rubio. "Steve ya tiene mucho en que pensar, para que me convierta en una molestia. Ya le hice mucho daño al provocar este problema", se dijo. Pero la cuestión era que estaba aterrado.
Finalmente la presentación del show iniciaba. Jarvis subió el volumen, Wanda apagó el celular y Pepper terminó de comer, mientras que Tony miraba la imagen con una gran aprensión.
En el estudio, Steve ya estaba en su lugar, junto a Melinda. La mujer, vestida impecablemente con un traje rojo, revisaba sus notas.
La música del intro empezó a sonar. Ambos, Steve y Melinda volvieron a ver a la cámara con una sonrisa de par en par.
-Bienvenidos a... -introducía la mujer, mientras que Natasha observaba detrás de las cámaras. Sintió una presencia a su lado. Al ver quien era, gruñó y siguió observando a Steve, -Espero que May y tu no hayan planeado algun golpe bajo para Rogers, Coulson.
El productor sonrió, -A mi también me da gusto verte, Natasha. Descuida, será algo simple para tu cliente, a menos que haya algo que quieran ocultar.
La mujer finge ignorarlo, pero lo cierto era que esa frase de inmediato la puso en alerta.
Melinda cruza las piernas y con un semblante que irradiaba confianza y serenidad inició la ronda de preguntas., -Mucho se ha hablado del altercado que sufriste en tu firma de autógrafos. Ahora lo que tus fans quieren saber es ¿cómo sobreviviste a ese loco? -le pregunta con una sonrisa.
-Idiota -dijo de inmediato Pepper al escucharla.
-Les dije -le interrumpe Wanda -Melinda May es una perra.
Tony no dijo nada, simplemente observaba las reacciones de Steve con atención.
El rubio sonrió, -Pues a mis fans quiero decirles que estoy de maravilla. Pero no lo definiría como un altercado, fue solo un mal entendido.
Melinda levantó la ceja y sin dejar de sonreír acotó -Pues los testigos afirman que ese hombre te amenazó.
Steve río, -Claro que no, Melinda. Creo que están exagerando. Quise ser galante con él, y no tomé en cuenta su disposición en ese momento, fue... muy pretensioso de mi parte.
La mujer pasaba su dedo por su tablet, sin dejar su pose segura, -Bueno, hay que admitir que no es común que un hombre le invite un trago a un desconocido tan públicamente, más si ese hombre es famoso. En eso estoy de acuerdo. Sin embargo, tampoco es normal la reacción que ese desconocido tuvo.
Steve sintió molestia ante la frase, pero no lo mostró abiertamente y prosiguió en su actuación. -Define normal. Hasta donde yo sé, personas como tu y como yo que trabajamos en o con la farándula no tenemos el prototipo de una vida normal.
Natasha observaba el rostro de Melinda. Un brillo en su mirada le preocupó. Coulson, que seguía a su lado, habló desde su comunicador, -Esten listos. Es el momento.
La pelirroja miró molesta al productor, -¿Qué sucede? Phil, te juro que...
-¿Qué cosa? No estas en posición de hacer nada Nat. Lo dejaste muy claro cuando dejaste el canal botado. Ahora calla y observa como trabaja una profesional.
-Tienes un punto Steve -continúa la presentadora - Normal es un concepto muy ambiguo. Así que voy a mostrarte lo que para Anthony Stark es la definición de "normal".
En ese momento, la pantalla se dividió en dos. A lado derecho, la cámara estaba fija en Steve. Al lado izquierdo, era la imagen de un salón que Tony y Jarvis reconocieron perfectamente.
-No... ellos no... -tartamudeo el anciano.
Wanda no entendía que pasaba, pero Pepper de inmediato recordó esas imágenes que había visto en televisión hacía unos años y reaccionó tomando a Tony de la mano. Este no dijo nada, solo la apretó, sabiendo lo que verían todos a continuación.
Nueve años antes
Periodistas esperaban en el salón principal alguna respuesta de la mesa directiva de Industrias Stark o de su dueño, el joven Anthony Stark. Los rumores sobre supuestos malos manejos habían hecho eco en Wall Street, haciendo que las acciones de la empresa cayeran drásticamente. En ese momento, se escucharon gritos... una discusión, pero no con claridad. En ese instante se abrió la puerta y Obadiah Stane salía apresuradamente, pero los periodistas salieron a su encuentro, impidiéndole su paso. Preguntas iban y venían, el abogado de Stane trataba de sacarlo, pero era inútil. En ese momento, otra persona salió, fue hacia Stane y lo golpeó sin reparo en la cara. La atención que había hacia el mayor fue directamente dirigida a un joven y furioso Tony Stark, que con lágrimas en los ojos, le gritaba a Stane que se pusiera de pie.
Jarvis, que estaba detrás de Tony, intentaba hablarle y calmarlo, pero era inútil.
El abogado de Stane se puso entre Tony y Obadiah con firmeza, -Aléjese de mi cliente, señor Stark, o si no.
-¡Oh si no, ¿qué?! -Le gritó el joven completamente fuera de sí. -¿¡Qué más pueden hacerme?! ¡Me quitaron todo! ¡Me robaron! ¡Ese hombre que usted defiende me arrebató todo!
-¡Eso es mentira! -gritó Stane mientras se ponía de pie.
Las cámaras estaban fijas en las reacciones del más joven, con los ojos húmedos y el rostro desfigurado por la tensión que sentía. Tony, sin embargo, no prestaba atención a su alrededor, su rabia era tanta que solo se concentraba en el hombre que lo había traicionado, -¡Tienes el descaro de mentir en mi cara, Obadiah! ¡Me quitaste mi dinero y ahora que tienes el agua hasta el cuello, regalas mi compañía!
El abogado del mayor intentaba hacerlo callar, pero Stane lo ignoraba por completo, lleno d ira, -¡Que esperabas! ¡Eres un malagradecido! Mientras estabas ajeno a todo, disfrutando tu vida de universitario, yo tuve que hacerle frente a los problemas de la compañía.
-¿Hacerle frente? ¡Tu los provocaste con tus malos manejos! ¡Eras el mejor amigo de mi padre! ¿¡Cómo pudiste hacerme esto?!
-Señor Stark -le dice el abogado nuevamente poniéndose frente a él, -Tendrá que demostrar todo lo que está declarando públicamente ante la corte. Señor Stane, por favor, acompáñeme. -le dice a Obadiah, mientras lo toma del brazo y lo hace caminar. Parte de la prensa sigue a ambos hombres, pero el resto se queda con Tony. Jarvis, en medio de los empujones de los reporteros, se había alejado de Tony. Intentaba por todos los medios alcanzarlo y sacarlo de ahí, pero era inútil.
En ese momento, el heredero de los Stark se percató de dónde y con quienes estaba. Los reporteros lo rodearon y lo llenaron de preguntas. Los flashes de las cámaras, la luz que pegaba directamente en su rostro, los empujones de los periodistas, simplemente confundían a un ya tenso Tony Stark, que no sabía como manejarse.
-Señor Stark, ¿qué hay de cierto que la empresa está en bancarrota?
-¿Piensa demandar al señor Stane por malos manejos?
-Se especula que usted malgastó parte de la fortuna de la familia Stark, ¿qué tanto de verdad hay en ello?
Esos y más cuestionamientos eran como bombas lanzadas a su cerebro que estaba a punto de colapsar. Confundido, empezó a buscar a Jarvis con la vista, pero estaba completamente rodeado por los reporteros. Intentaba caminar, salir de ese lugar, pero le era imposible. En cierto momento, empezó a sentir que le faltaba el aire. Caminó, intentó esquivar a los reporteros. Ya no lograba entender lo que decían, para Tony eran gritos que entraban en sus oídos. El aire era cada vez más escaso, y su vista empezó a nublarse. En cierto momento, sintió un ligero roce en su brazo y tiró sus manos hacia adelante para alejar lo que sea que en su mente lo estaba atancando. Cuando vio por fin camino libre, corrió. Salió del salón. Con rapidez fue por los pasillos, subió unos escalones, hasta que la falta de aire y el cansancio lo detuvieron. Se recostó en una pared y se aflojó la corbata, pero aún así, no lograba respirar. No lograba distinguir nada con claridad, hasta que todo se puso negro.
En la Actualidad
Por fin las imágenes del salón habían terminado. Tony miraba la expresión de Steve. Ya no sonreía, simplemente tenía el semblante sereno, imperturbable.
Melinda se quedó unos cuantos segundos en silencio, y luego prosiguió, -Como puede ver, Steve, para Tony Stark nada ha sido por demás normal...
-No veo el punto de mostrar esas imagenes -le interrumpe Steve -Eso no tiene nada que ver...
-Pero si tiene que ver Steve. Tony Stark tuvo un ataque en medio de una discusión, empujó a una reportera y corrió sin dar mayor explicación.
-Su rostro, su expresión... él estaba bajo mucha presión -le increpó Steve -No tenía idea de como manejar esa situación.
Melinda sonrió, -Por supuesto que no sabía, de hecho media hora después lo llevaron en ambulancia.
Steve la volvió a ver, estaba vez preocupado, -¿Que quiere decir?
-No hicieron públicos los detalles, pero fuentes del hospital en su momento dijeron que había sido un intento de suicidio.
-¡Esa perra! -gritó Pepper mientras se ponía de pie completamente fuera de sí. -¡¿Cómo se atreve a decir algo así?!
Wanda se quedó boquiabierta, -Espera, espera -le interrumpe la castaña. -Tony, ¿es cierto? Intentaste...
-¡Por supuesto que no! -le responde Pepper.
Jarvis en ese momento interviene, -Le aseguro que eso es completamente falso, señorita Maximoff. El joven Anthony se desmayó. Por eso hubo que llevarlo al hospital.
En ese momento, los tres miraron a Tony, que en silencio, solo observaba los gestos de Steve. Este no supo que más decir después de lo dicho por Melinda. Al final, la mujer cambió la conversación para referirse a los siguienes proyectos del rubio, quien fue respondiendo sus preguntas, sin mostrar más esa sonrisa de catalogo. Steve solo quería terminar rápidamente con esa entrevista y salir de ahí.
Natasha por su parte, estaba entrada en furia. -Espero que estes satisfecho Phil -le dice al productor, -Acaban de dañar a un hombre que no tiene nada que ver con el medio.
-El daño se lo hizo él mismo, Natasha -le responde Coulson, y luego se retira.
Al termino de la entrevista, Steve se puso de pie, pero May lo llamó, -Steve, le agradezco su tiempo -le dice mientras le extiende la mano.
Éste no le respondió, -Esta será la última entrevista que haré para su canal, ¿queda claro?
La mujer, con una expresión altanera lo miró fijamente, -¿En serio? ¿Se atrevería a repetirlo en cámara, por favor?
-Hablaré con mis abogados, si creen que pueden manchar la reputación de Tony Stark así...
-¿Le manchamos nosotros? -le pregunta con sarcasmo la mujer -¿Acaso no fuiste vos quien se encargó de que los presentes en la firma de autógrafos lo hicieran público?
Steve se quedó frío como un tempano. -Así es -continua May- Lo sabemos todo. No tuviste reparo en influenciar en ellos para que publicaran todo en la red, ahora, ¿qué estás reclamando?
-Yo no quise...
-¿No querías? Te diré lo que querías, Rogers -le dice al acercarse a él -un chisme, algo para mantenerte en la boca de todos, y ese hombre Stark te dio la excusa perfecta. Así que no vengas ahora a dar clases de moral, porque no eres mejor que nadie, Rogers.
-Es suficiente -interrumpe Natasha al reunirse con ellos. -Steve, ve al camerino, en unos minutos te alcanzo.
El rubio no dijo nada más y dejo a ambas mujeres solas. A ellas se acercó la asistente de May, a quien la presentadora le entregó el I Pad, -Gracias Jemma. Y dime, que esperas para darme tu sermón sobre el buen periodismo, Romanoff.
-Lo que hiciste fue muy bajo Melinda.
-¡Oh, por favor, Natasha! Te vi hacer cosas peores en tu tiempo.
-¡Nunca me metí con alguien fuera del medio! ¿Y para qué? ¿Para ganar mayor audiencia? ¿Crees que esto es lo que la gente realmente quiere?
La mujer fue hacia ella con prepotencia, -Sé lo que la gente quiere, porque tu me lo enseñaste Nat. No es mi culpa que abandonaras el barco para convertirte en la sombra de un actorucho.
Natasha sonrió, -Bien, te diré algo Melinda. Esto que hiciste te traerá consecuencias.
-¿Me estás amenazando Romanoff?
La pelirroja no le respondió, y la dejó sola, con la palabra en la boca.
Al terminar el programa, nadie dijo nada. Tony se puso de pie, y sin decir una palabra se fue a su habitación. Los tres lo observaron, hasta que éste desapareció por el pasillo. Wanda hizo un resuplido molesta, -Bien, ahora si. ¿Me pueden decir que fue toda esa basura? ¿Por qué si fue un desmayo ellos dijeron esa estupidez?
-No sabemos -responde Jarvis, mientras Pepper contesta su celular -Yo estuve con el joven Tony hasta que se recuperó por completo, no vi las noticias. La señorita Pepper aún no era tan cercana como lo es ahora a nosotros. Cuando nos percatamos, ya la prensa había hecho conjeturas, y el joven Anthony prefirió no enfrentar más a la prensa. Para él la situación fue muy difícil, si no hubiese sido por él... -en ese momento, Jarvis dejó de hablar, haciendo que Wanda sospechara.
-¿De él? ¿De quién?
Pepper quitó el auricular de su oreja y se acercó a ellos, -Después Wanda, iré un momento con Tony. Ya vuelvo.
En su habitación Tony repasaba cada momento guardado en su memoria de ese día. Aún ahora todo le era confuso. Sintió miedo. "Seguro piensa que soy un lunático. No querrá saber nada de mí. ¿¡Cómo culparlo?! Si actúe como un loco con él ese día. Esto solo le sirve para confirmar que... no soy alguien adecuado para él".
-Tony -le llama Pepper suavemente mientras abre la puerta. Su amigo estaba sentado en su cama. Tenía sus codos reclinados en sus piernas, con la mirada triste. -Te quieren hablar -le dice Pepper mientras se acerca con su celular.
-¿Quién es? -le pregunta indeciso.
-Solo responde, Tony.
Tomó el celular y habló, -¿Sí?
-Hola Tony -le saluda una voz que hacía mucho tiempo no escuchaba. Una sensación de breve alegría llegó al genio, la cual la expresó abiertamente, -Ey, Bruce. Ha pasado tiempo...
-Demasiado. Oye... vi el programa.
Al escucharlo, su sonrisa de inmediato se apagó, -¿Así? -le dice fingiendo seguridad -¿Desde cuando el Dr. Bruce Banner ve programas de chismes, ja?
Sentado en su sala, el médico sonrió, -Betty lo puso, y cuando escuché tu nombre, me acerqué y vi todo.
-Claro, ¿Y como está? Espero que te estes portando bien con ella -le responde tratando de distraerlo del tema.
-Ella está bien, solo preocupada... como yo, por tí. Tony, sé que no nos hablábamos hace años, pero... si necesitas charlar, sabes que cuentas conmigo.
Tony no sabía que decir. Suspiró y tragó grueso para no escucharse conmovido. -Gracias, Bruce. Pero descuida, de eso pasó ya tiempo.
-Lo sé, pero tu y yo sabemos todo lo que conllevo esta situación, más alla de lo que saben los medios, Pepper y el propio Jarvis. Solo... no te aisles amigo. No te hace bien, lo sabes.
-Claro, no lo haré, lo prometo.
-Por cierto -le dice Bruce con un tono de picardía, -Ese Steve Rogers...
-Steve Rogers nada -mintió -fue solo una discusión sin sentido.
-Bien, me alegro. El mundo de ese tipo es caótico. No me gustaría que te involucraras mucho en él.
-Claro, claro. Ey, Bruce. Estaba pensando. Bueno... ya que hablaste, y... no creo que tengas mi número. Lo he cambiado... uffff, como dos veces desde que te vi la última vez, tal vez... podríamos hablarnos... no sé, reunirnos, como antes.
-Me encantaría amigo. Sé que Betty le encantará que vengas a visitarnos.
-Bien, bien. Le diré a Pepper que te mande mi numero. Y... gracias. En serio Bruce, por llamar.
El médico sonrió, -No fue nada, Tony.
Tony colgó sin muchos deseos de hacerlo. Pepper estaba a su lado, con una sonrisa que hacían que sus pecas resaltaran. -Le enviaré tu número en este instante. Y si quieres, te mando el suyo también. ¿Te parece?
Tony la miró con recelo, -¿Tu lo llamaste?
-No. Él llamó cuando estabas subiendo a tu habitación. No tuve nada que ver -le responde tranquilamente.
Su amigo asintió sin decir nada más. Ella fue hacia la puerta, pero se detuvo cuando él habló, -¿Hace mucho tienes contacto con él?
-Nunca dejé de hacerlo -le dice Pepper -Tony, aunque a veces has sentido lo contrario, no estás solo. Nunca lo has estado. Y Bruce Banner es la prueba de ello.
Tony sonrió, -He sido muy tonto, ¿no?
-Si, bastante. Pero deja eso en el pasado. Ahora trata de dormir y no le pongas mente a esa estúpida entrevista. ¿Bien?
Tony asintió y Pepper se fue más tranquila que antes, al verlo reaccionar bien.
Ya solo en la habitación, Tony sacó de su cómoda un portarretrato que había tenido guardado por mucho tiempo. Allí, estaba él, a los 13 años, con sus dos amigos de la infancia, Bruce Banner y James Rhodey. -Muy tonto en verdad -dijo. Puso el portarretrato en su cómoda, y se recostó, para tratar de dormir, alejarse de lo que ahora le estaba inquietando.
En el canal, ya todo era más calma. Steve se preparaba para salir de ahí. Estaba molesto. Con Melinda May, con todo el canal, hasta consigo mismo. No podía hacer nada para ayudar a Tony porque el hacerlo solo haría que Melinda May descubriera lo que había hecho. No era un crimen, pero sabía que eso le traería problemas con el castaño. En ese momento, se detuvo.
Estaba pensando en él, solo en él. Pero, ¿y Tony? El mismo había provocado esto. Tomó el celular. No había un mensaje del genio. Empezó a escribir, pero no pudo ir más allá de tres palabras. No tenía idea de qué hacer, qué decirle.
-Steve -le llama Natasha -es hora de irnos, la camioneta nos espera en la puerta de atrás.
El rubio tomó su maletín y fue hacia la puerta. -Oye -le habla Natasha -Cambia esa cara, las cosas no están tan mal como crees.
-Viste todo lo que dijeron. ¿Tu crees que en verdad... él... bueno intentó...?
-No tengo idea -le responde -Pero eso no es importante ahora. Esa mujer sabe que moviste todo para que tu problema con Stark se diera a conocer, apartir de ahora debes ir con pies de plomo con ella.
-No volveré a aceptar una entrevista con este canal.
-Si lo haces, será peor para tí y para el propio Tony, créeme.
Steve suspiró, -Has lo que sea Nat. Pero no quiero tener más tratos con esa mujer, y eso es definitivo. Prefiero dejar mi carrera.
De inmediato, salió. Natasha iba detrás de él, cuando escuchó su celular sonar. -Sí... estamos por salir... Ya te puedes imaginar como está, fue muy duro para él... Lo sé, manejaré la situación para que no se vea afectado, te lo aseguro... bien, ¿mañana?... Ok, llega a mi apartamento a las 10... Bien, adiós.
En otro piso del mismo edificio, Melinda terminaba de quitarse su traje, cuando Coulson llegó a su camerino. -¡Estuviste perfecta, Melinda! -le dice éste detrás del biombo. -Acabaste con cualquier intento de Rogers o Romanoff de obligarte a retractarte.
-De todas formas no habrían podido -le dice Melinda mientras sale, ya con una ropa más ligera. -Ese video era de conocimiento público, solo que Stark uso sus influencias para que los canales de noticias no fueran más allá.
-Sí, pero es obvio que Rogers no sabía nada de eso -le dice Phill mientras se sirve un vaso de agua. -Ese tal Stark es todo un problema.
-Si, pero bueno, eso no es importante. La cara de Natasha fue lo mejor de todo. Esa idiota.
Coulson la miró extrañado, -¿Por qué tanto odio hacia ella? ¿Qué te hizo?
Melinda lo volvió a ver seria, -Nacer, eso hizo.
En la puerta, Jemma, su asistente toca y luego se asoma. -Señorita May, Jefe Coulson, los llama la directora. Está en su oficina.
Jemma se retira, dejando a Phill preocupado. Deja el vaso en la mesita, y va hacia Melinda, que terminaba de arreglarse. -¿Qué querrá Victoria?
La mujer sonrió mientras tomaba su bolso, -Seguro nos va a felicitar, Jemma me dijo hace un rato que fuimos tendencia en las redes -le responde sin prestarle mayor cuidado.
Después de unos minutos, estaban los dos en la oficina de la directora de programación del canal y jefa inmediata de Phill Coulson, Victoria Hand.
La mujer, de pelo largo, oscuro, vestida formalmente y con sus infaltables lentes, estaba en su escritorio, viendo en su pantalla la grabación de la entrevista con Rogers. Melinda y Phill estuvieron en silencio por algunos minutos, hasta que Victoria paró el video y volvió su vista a sus visitantes.
Victoria dejó sus lentes en la mesa y se dirigió directamente a Melinda, -Voy a ser directa, para no perder el tiempo. Hemos decidido prescindir de sus servicios señorita May.
De inmediato el rostro lleno de seguridad de la presentadora se volvió a uno de ansiedad, -Un momento, ¿cómo dice?
-El próximo lunes se presentará en el show de Esta Mañana y comunicará que ha decidido emprender otros proyectos. Su último programa será el próximo sábado...
-¡No, espere! -le interrumpe Melinda molesta, -¿Por qué?
-No voy a contestarle, simplemente le informo...
-No crea que me voy a quedar callada mientras ustedes me botan a la basura -le increpa Melinda, quien ya para ese momento, estaba de pie. Phill seguía en su asiento, completamente aturdido por la noticia, -He trabajado por 9 años en este canal, ¡levanté el especial de los Sábados cuando Romanoff renunció!
-¡No es cierto! -levanta la voz Victoria, poniéndose de pie -Phill Coulson levantó el programa, usted es una presentadora, como muchas otras que hay en el medio May.
-¡Denme una razón! ¡Merezco saberlo!
-No le debo ninguna explicación, así que mejor retírese o le daré la oportunidad si quiera de despedirse dignamente.
-¿¡Dignamente?! -pregunta ya completamente ida -¡¿Acaso hice algo para que me despedieran?! O, ¿es qué los están presionando?
Victoria sonrió, -¿Presión? Bien, le diré: la única responsable de esto es usted, Melinda. Ese espectáculo que hizo contra ese fulano que ni siquiera es del medio...
-¡No mentí! ¡Todo era verdad!
-¿¡Pero a quién le importa?! ¡Es un programa de farándula! Y usted se encargó de humillar a ese hombre por una situación que pasó hace casi 10 años, ¿con qué fin?
-A mi no me engaña, Hand, usted se está vendiendo, es así de simple.
Victoria gruñó molesta, -Bien, creo que es todo. Melinda, está despedida y no quiero verla poner un pie en este edificio. Y olvídese de integrarse a otra cadena. Me encargaré que no le den entrada a ningún canal nacional. Ahora los dos, ¡salgan de mi oficina!
-Usted sabrá de mi y mis abogados -le increpó la mujer molesta. Phill la tomó del brazo y la obligó a salir. Ya en el pasillo, se encontraron con Jemma, que asustada, veía a su jefa completamente fuera de sí, -¡Esa maldita bruja!
-Melinda, calmate -le insistía Coulson.
-¿¡Calmarle?! ¡La muy perra me despidió Phill!
-Usted... usted la... -quiso hablar, pero Jemma cerró su boca al sentir la mirada asesina de Melinda.
Phill fue hacia la más joven y puso sus manos en sus hombros, -Jemma, déjame a solas con Melinda, por favor.
La chica asintió y se alejó. Cuando la perdieron de vista, Melinda se acercó a su ex jefe, -Fue Natasha, estoy segura.
-¿Qué dices?
-Ella me lo dijo, me advirtió que pagaría por esto.
-Nat ya no tiene la influencia que tenía antes. Y aún cuando trabajaba con nosotros, no tenía ninguna injerencia en las decisiones de Victoria.
-Me importa un bledo. Fue ella, te lo aseguro. Pero no me quedaré quieta Coulson, esa bruja, el actorucho ese y el insípido de Tony Stark pagarán por esto. Y te aseguro una cosa, Phill, volveré al canal por la puerta grande, te lo aseguro.
Al otro lado del pasillo, oculta tras una pared, Jemma escuchó toda la conversación. Caminó alejándose de ellos. Tomó su celular y marcó, con una sonrisa en su rostro.
-Si, soy yo... Se hizo tal y como usted previó... Melinda May fue despedida, si... Gracias... puede depositarme el resto del dinero en la misma cuenta... Claro, lo que necesite, solo llámeme.
Cortó la llamada, y se fue satisfecha por la misión cumplida y el pago recibido.
Steve no habló en todo el camino. Natasha lo observaba cada tanto mientras conducía. -¿Hablaste con él? -le preguntó finalmente cuando estaban a unas cuantas calles del edificio del actor.
-No. Yo... no tengo idea de qué decirle. Él tampoco me ha dicho nada. -le responde cabizbajo.
La mujer suspiró, -Steve, debes tener presente que la principal víctima de todo esto fue él, no tu.
-¿Crees que no lo sé? -le increpa -Es solo... Natasha tu sabía... cuando lo investigaste...
La mujer detuvo el auto en la entrada del edificio, y después de unos segundos habló, -Si.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-¿Qué sentido hubiese tenido, Steve? -le pregunta -¿Acaso hubieras desistido? ¿Me vas a decir que no habrías seguido con tu plan de conquistarlo?
El rubio bajó la mirada desconcertado. -No me imaginé que fuera tan... no sé...
-¿Frágil? Sabías desde el principio que no era como los otros con quienes te has acostado. Que era un tipo peculiar, con manías.
-Pero, ¿intentar quitarse la vida?
La mujer suspiró cansada, -Bueno, aún no es seguro.
-¿Qué quieres decir?
Natasha sonrió, -¿Te olvidas que trabajé en ese medio? No siempre las notas son certeras Steve. El hecho es que no hubo ninguna declaración oficial de los médicos sobre las razones de la hospitalización de Anthony Stark. Fue solo un rumor que él nunca se preocupó por desmentir, ¿por qué? No sé.
Steve se frotó el rostro cansado, -Entonces, ¿qué debo hacer?
-¿Me preguntas qué hacer? ¿Tu, Steve Rogers, uno de los hombres más seguros que conozco?
-Nat, por favor -le suplica.
-Bien. Creo que debes hablar con él, no reclamarle, porque tampoco tienes derecho a hacerlo, pero si externarle tu preocupación. Si él no quiere, pues... desistes. Eso si, te pido que pienses bien en si seguir ese reto autoimpuesto. Ya viste lo que pasó hoy. Para nosotros es normal atender las consecuencias de este tipo de situaciones, pero no para él.
finalmente se despidieron. Steve vio como el auto de su manager se alejaba, y cuando lo perdió de vista, fue hacia su apartamento.
-Mientras subía pensaba en qué decirle a Tony. Ya era entrada la noche, y aunque sabía que el genio dormía hasta tarde, decidió escuchar el consejo de Natasha esta vez y llamarlo en el día.
Mientras Natasha iba en el auto, escuchó su teléfono sonar, -Romanoff... ¿qué quieres ahora?... ¿Cómo? ¿Para qué lo quieres?... Escúchame bien, no hagas nada que... bien... ¡bien! Te mandaré su dirección apenas llegue a casa.
-Excelente -le respondió Bucky satisfechó. Cortó la llamada, justo cuando Steve entraba al apartamento. El lugar tenía las luces apenas tenúes, generando un ambiente exótico y sugerente. Steve dejó el maletín en el suelo y fue hacia la sala, donde lo esperaba Bucky solo con un pantalón ligero y su torso al descubierto. El hombre estaba mucho más apuesto que la última que vez que Steve lo vio. Su cuerpo atlético, sus ojos claros y su sonrisa eran un deleite para el rubio.
Bucky no dijo nada, simplemente se acercó, hasta estar frente a frente, -Llegas tarde.
-Buck, yo... estoy algo cansado...
Bucky cerró su boca con un beso. Introdujo su lengua, saboreando cada rincó de su cavidad. poco a poco Steve fue reaccionando. Lo tomó de la cintura y lo atrajo hacia él. Se quedaron así un corto tiempo hasta que el castaño se alejó de él, -Tengo la tina lista para que te relajes y luego... un masaje para dejarte listo.
Steve no dijo nada. En ese momento quería olvidar todo lo sucedido, y escaparse por lo menos unas horas, y Bucky era quien siempre le ayudaba en eso.
Mientras se dejaba arrastrar por esa pasión tan baja y venenosa, embriagante, enferma, su mente se torturaba. Las caricias, los besos, el animal y enloquecido frenesí que su viejo amor le hacía sentir no nublaba las voces de una consciencia que por primera vez, le decía "Estas haciendo mal". Pero prefirió ingnorarlo, necesitaba hacerlo. Ahora solo deseaba hundirse en esa mentira en la que había estado inmerso por años, porque muy en el fondo Steve sabía que su seguridad aparente ocultaba su debilidad por la miel que Bucky le daba a cuenta gotas.
Entre tanto, Tony por fin lograba dormirse tranquilamente en su habitación, ajeno a lo que sucedía.
