7º movimiento – Jaque

Karen está bañándose en la compacta regadera de la cabaña Lamperouge. La pelirroja trabaja en enjabonarse los brazos y las piernas mientras el agua cae sobre ella, deslizándose por su piel y limpiando las burbujas blancas que la cubren. Mientras se limpia, sigue reflexionando en el plan trazado por Lelouch, todavía sorprendida de que un plan tan elaborado fuese diseñado en tan solo la hora del almuerzo.

-Después de todo Lelouch siempre será Lelouch… -Dice para si, mirando sus manos bañadas por el agua de la regadera.

-Eso es cierto. –Responde Anya, que está parada justo detrás de la cortina del baño. Karen se sonroja y de inmediato retrocede hacia atrás, deslizándose en el suelo de la tina y golpeándose la cabeza contra la pared, deslizándose con la espalda hasta caer sentada.

-¡¡Aaauu!! –Se queja sosteniéndose la cabeza. -¡¡Anya!! ¡Me asustaste!

-La piloto de frame capaz de vencer al Knight of Zero es muy fácil de asustar. –Se burla la pelirrosada. –Solo venía a darte las toallas secas. Las dejaré aquí colgadas. –Dice mientras procede a ponerlas en un perchero cerca del lavabo. –Sayoko dice que la cena estará pronto, así que deja de admirar tu cuerpo y ven a comer. –Le dice sin cambiar su estoico tono de voz. Karen hace un puchero al escucharla.

-Tú si que tienes tacto.

-Eso mismo dice Jeremiah. –Responde seria.

-Ya veo… -Levanta los ojos hacia arriba, pero luego se pone seria. –Oye, ¿y cómo sigue Lelouch? –Su mirada expectante. El agua sigue cayendo sobre ella, deslizándose por su cabello mojado para escurrirse luego hacia su piel, y deslizándose por esta hasta llegar a la tina, donde se suma al torrente que lleva al tragante.

-Lelouch y C.C. están en su habitación. Me parece que ella va a darle tratamiento de novia.

-Tra… ¿Tratamiento de novia? –Pregunta sonrojada la pelirroja. -¿A… a qué te refieres?

-Esas cosas no son algo que debería preguntar una chica desnuda. –Cierra la conversación, dejando a su interlocutora completamente ruborizada. –Te esperamos en el comedor. –Se despide al salir por la puerta, cerrándola. Karen se queda todavía avergonzada, ahora con pena de salir de la bañera.

-Maldita niña…

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-¡¡Suéltenme!! ¡¡Suéltenme!! –Se queja Nunally, intentando inútilmente zafarse de su secuestrador apoyándose de sus brazos, pero sin tener la fuerza necesaria para lograr nada. Finalmente, el sujeto que la lleva en brazos la deja caer en un colchón que está sobre el piso, haciéndola rodar hasta estrellarse contra la pared, rebotando contra ella y quedando boca arriba, mirando hacia el húmedo y sombrío techo que está sobre sus cabezas. El mismo hombre se inclina rápidamente junto a ella, hala una cadena que está clavada a la pared y le pone el grillete de la punta de ésta en el cuello, luego la suelta, lanzándola de nuevo contra el muro. Nunally emite un gemido de dolor y luego abre los ojos, apenas distinguiendo entre las sombras a las figuras de sus atacantes.

-Le rogamos que nos disculpe, Nunally-sama, pero estas medidas son necesarias cuando nos enfrentamos a un oponente del calibre de su hermano. –Le dice la calculadora y fría voz de su secuestradora.

-¡¡Ya se los dije!! ¡¡Mi hermano está muerto!! ¡¡Murió asesinado por Zero!! –Grita con todo lo que tiene, pero la rubia de anteojos rojos no se inmuta.

-Eso déjaselo al mundo, Emperatriz. Nosotros estamos al tanto de la verdad. –Le dice en tono serio mientras deja ver su Geass a través del vidrio de sus gafas. Los ojos de Nunally tiemblan al reflejar en ellos el mismo símbolo que reconoció en los ojos de su hermano al verlo en aquella ocasión.

-Geass… -Profiere reconociéndolo.

-Exactamente. Geass es la palabra mágica en todo esto. El juego de ajedrez ya ha comenzado, y tú, mi Emperatriz, eres la pieza que nuestro líder utilizará para dar el primer Jaque al juego de tu hermano, el gran Lelouch. –Le anuncia hablándole lentamente. Nunally no emite ninguna reacción más que mirarla con ira e impotencia, sabiéndose ahora limitada solamente a esperar el curso que los eventos están a punto de tomar.

-Hermano… -Musita en voz baja.

-Exactamente. Tú y tu hermano podrán reencontrarse gracias a esto, ¿no es hermoso? –Le dice, irónica. –Solo hace falta que él aparezca para salvarte cuando se entere de que estás en peligro. –Le dice con una sonrisa en los labios. Nunally insiste en su silencio. –Como quieras. –Prosigue la enemiga. –Te quedarás aquí de todas formas. –Le da la espalda y sale de la habitación, cerrando una puerta de hierro tras ella. La hermana de Lelouch se queda entonces encerrada en una completa oscuridad.

-Hermano… -Comienza a arrastrarse hacia la puerta, pero su cuello es halado por la cadena a la que está atado, impidiéndole avanzar. -¡¡Hermano!!! ¡¡¡AAAAGHHH!!! –Grita desesperada. Del otro lado de la puerta, la mujer rubia sonríe.

-Espere un poco, D. D.-sama, Lelouch vendrá pronto. Eso es seguro.

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-Ehh… ohhh… AAAAAuu… -Profiere la voz de Lelouch, acompañada del crujir de huesos, mientras la bruja de cabellos verdes está sentada sobre su cintura, haciéndole un masaje en la espalda. Él está sin camisa y ella solo lleva puesta la ropa interior y la camisa de él, que le queda grande y cuyas mangas sobrepasan sus manos, obligándola a enrollarlas hasta sus codos; sus piernas rozando cada uno de sus costados, con sus pies doblados hacia atrás, tangentes a sus piernas. El calor de la habitación hace que unas gotas de sudor se deslicen desde su rostro y caigan a la espalda del emperador, cuyo rostro sigue pareciendo el de un luchador vencido.- Ohh… ahí… ufff… -Hace una cara de esfuerzo y luego otra de relajación. –Esto es mejor que la pizza…

-Si, claro. No creas que te librarás de comprarme la pizza que me debes, Lelouch. –Le recuerda en tono calculador, sonriendo. Lelouch la mira de reojo hacia arriba y sonríe de la misma forma.

-Claro que no la he olvidado, bruja. Ya encargué a Jeremiah que mande a alguien a comprarla. Incluso te traerán el nuevo juguete.

-Lelouch… -Sus manos se extienden sobre la piel de su espalda, sujetándola con fuerza. Lelouch hace otra cara de sensación de dolor mezclada con placer.

-Ahora sí nos estamos entendiendo, Lelouch Lamperouge. –Dice con su tono confiado. –Ese es el tipo de sorpresas que me gustan.

-Es un placer estar a su servicio, madame. –Hace un gesto de gracia, pero luego se pone serio. –Además, es posible que sea el último placer que podamos darnos antes de comenzar con lo de D. D. –Su expresión pensativa. La de C.C. se torna igual, mirándolo preocupada.

-Si ellos saben que estás vivo y quieren hacerte salir, quiere decir…

-… Que seguramente apuntarán a aquellas debilidades que como Lelouch traigo conmigo luego de mi muerte. Y esas son…

-Los afectos que tienes hacia tus seres queridos. –Razona la peliverde, casi sorprendida. –Nunally, Suzaku…

-… Y tú. –Lelouch entonces se gira sobre su espalda y queda boca arriba, empujando a C.C. hacia un lado, entrelazando su cuerpo con el de ella, toma su mano y la estira hacia arriba, dejándola tendida en la cama, con todas las curvas de su cuerpo pegadas al de él. –C.C… -La mira con ojos profundos y expresión seria, protectora, tanto que la inmortal no puede evitar sonrojarse. Su camisa mal abotonada deja ver una parte de su escote mientras sus piernas descubiertas tiemblan por el frío de la corriente eléctrica producida por el contacto de sus cuerpos.

-Lelouch, yo… -De repente se siente nerviosa, lo que la hace sentirse rara consigo misma. –Yo solo quiero que tú estés bien, y estar siempre contigo… ese es mi único deseo ahora. –Levanta una de sus rodillas y la entrelaza con la pierna derecha de él, topándose todavía más, mientras busca desabotonarse de nuevo la camisa que acaba de ponerse, liberando otro botón, dejando solo uno más uniendo los dos extremos de la prenda.

-Y el mío es poder vivir esa vida contigo, C.C… pero parece que hay una última cuenta que saldar. –Le dice mientras acaricia casi sin tocar los cabellos verdes que cubren la frente de su novia, que está respirando agitadamente.

-Aunque el mundo esté en tu contra, yo siempre estaré contigo, porque soy tu cómplice. –Le repite casi en un susurro. El último botón se desabrocha y la camisa se abre, dejando ver el cuerpo de la peliverde, cuyos labios son rápidamente cubiertos por los de él, cuyos brazos pasan a rodearla con fuerza, desabrochando el sostén y bajando las bragas en un solo movimiento, agarrándose el uno al otro en un movimiento salvaje mientras ella lo despoja de sus pantalones con la misma facilidad, atenazándolo con sus piernas alrededor de su cuerpo. Desde la ventana que da hacia fuera se ve una gota de rocío que se desliza por el pétalo de una flor. Los gemidos silenciosos de ambos parecen resonar en sus oídos mientras luchan por estar lo más juntos posible, por lo menos una vez más antes de enfrentarse a lo desconocido nuevamente…

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Suzaku ha alquilado un vehículo y ahora va sobre la carretera Suiza en rumbo hacia el pueblo de Lelouch. Conduce a gran velocidad mientras en sus anteojos oscuros se reflejan los postes de la calle que uno a otro va dejando atrás conforme las millas van avanzando. Los neumáticos del vehículo friccionan suavemente contra el pavimento mientras el motor ruge con fuerza ante la aceleración en la máquina que solo el Knight of Zero es capaz de lograr. Sin embargo, rápidamente se da cuenta de que está siendo rodeado por dos motociclistas que llevan la misma velocidad que él, poniéndose en guardia de inmediato.

-Así que son estos sujetos… -Recuerda el momento de su arribo al país, donde se percató de ser observado por un hombre de cabello gris. Ahora ese mismo hombre está en una de las motos, mientras en la otra va una mujer de cabello largo, de color naranja. –Che… -Profiere molesto, mueve la palanca de velocidad y hunde el pie en el acelerador, aumentado la velocidad aún más y saliendo como bala por la calle. Los dos perseguidores no pierden tiempo e inmediatamente aceleran tras él.

-No eres nada tonto, Zero. –Dice el hombre para si, luego se dirige a la mujer. –Hay que rodearlo. –Le ordena serio. La mujer asiente y ambos salen como cohetes a rodear el vehículo de Suzaku, quien mueve el vehículo hacia el lado izquierdo para intentar sacar del camino al hombre, pero sin conseguirlo. El knight gruñe de nuevo e intenta moverse hacia el otro lado, pero la otra motocicleta también lo tiene rodeado. En ese momento frunce las cejas y poniendo cara severa frena de golpe su automóvil, trazando círculos con las llantas en el pavimento, generando humo con olor a hule quemado mientras patina girando en círculos. Los dos perseguidores no vieron venir la maniobra y al intentar frenar, el hombre no es capaz de copiar el movimiento y sale disparado con todo y su caballo de hierro a dar vueltas en el aire, saliéndose del camino. La mujer, sin embargo, logra frenar y expeliendo la misma cantidad de humo que las llantas del auto de Suzaku, se dispone a embestirlo.

-Rayos… -Musita el caballero, apresurándose a pisar de nuevo el acelerador, pero durante el segundo en que los neumáticos patinan sobre el pavimento para ganar impulso, la mujer ya lo ha alcanzado y desde su moto le dispara un misil al vehículo, obligándolo a escapar de él dando un salto antes de que el misil impacte en la máquina, haciéndola volar en mil pedazos. Suzaku rueda sobre el piso algunas veces hasta quedarse detenerse, golpeado por la fuerza de la explosión. Cuando finalmente se detiene, intenta levantarse a toda prisa, pero al elevar la cara se topa con que la mujer se ha bajado de su vehículo y ahora le apunta con su pistola a la cabeza.

-Se acabó el juego, Suzaku Kururugi. –Le dice con voz seria. El caballero mira de frente a su enemiga, que todavía tiene el casco puesto, pero cuyos ojos verdes son perceptibles a través del vidrio polarizado de éste. Por un segundo el castaño tiene la sensación de que no es la primera vez que la mira. –Ahora me dirás dónde está Lelouch. –Le quita el seguro al arma y pone el dedo en el gatillo. Por su forma de moverse, Suzaku puede determinar que no se trata de una amenaza.

-Lelouch Vi Britania está muerto. Fue asesinado por Zero hace tres años. –Le dice con convicción, pero como respuesta siente el frío del acero del arma apoyarse ahora directamente sobre su frente.

-Dime dónde está Lelouch. –Insiste la mujer.

-Por lo visto no soy el único con asuntos pendientes con los muertos… -Comenta irónico. –O mejor dicho, Lelouch no es el único muerto con asuntos entre los vivos. –Dice osado. Sus palabras parecen surtir efecto y la agresora se queda confundida por unos segundos, los mismos que el caballero aprovecha para quitarle el arma con un golpe en la mano, seguido por una patada redonda que le conecta un golpe en el costado y la lanza hacia atrás, pero ella no se deja caer y aterriza con la mano izquierda, aprovechando el impulso para correr en círculo y lanzarle otra patada a Suzaku, quien la bloquea con la mano, luego contraataca con el puño, que la mujer esquiva y contesta con un golpe de rodilla, pero también es evitado por el caballero, que finalmente logra conectar una patada de 360º que golpea directamente en la cara, botándole el casco por los aires, haciéndolo caer en el piso a algunos metros de ellos. En el mismo instante, como si el tiempo se ralentizara, los cabellos naranjas de la mujer vuelan por el aire mientras los ojos de Suzaku se abren de par en par ante la sorpresa y la incredulidad. Frente a él está Shirley, que luce una mejilla roja por el golpe, que se sujeta con la palma de la mano, y cuya mirada ahora es furiosa y vengativa.

-Tú… ¿Shirley? –Profiere sorprendido. -¿Estás viva? –Pregunta casi sin palabras.

-Suzaku… -Profiere Shirley, estática, incapaz de moverse un centímetro de su posición actual. Su compañero de combate está comenzando a recuperarse, amenazando con interferir con el súbito encuentro de ambos personajes, cuyo vínculo común los ha traído desde la muerte a recuperar sus nombres solo para encontrarlo de nuevo. -Busco a Lelouch. –Informa seria. – Y se que tú también.

(Continuará)

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Que puedo decir, lo siento por tardar seis meses en actualizar, jeje… prometo que ya no vuelve a pasar, ahora serán ocho. No, es broma, ahora si lo voy a retomar. Bueno, es todo por ahora, deja tu comentario, que es muy importante. Hasta luego.