Disclaimer: Todos los personajes de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling, yo sólo tomo sus personajes para crear este fanfic sin ánimo de lucro.

Una muerte prevista

Hatake Ibiki

Capítulo 7: Karma.

¿Y ahora qué demonios iba a hacer?, Monick caminaba a toda prisa hacia el laboratorio que Dumbledore le había prestado.

Tenía que realizar la poción antídoto, antes de que fuera por todo el castillo revelando la sarta de estupideces que rondaban su cabeza.

Sacó la llave que el anciano le había dado y abrió, era un salón grande con unas 12 mesas de trabajo, no había ventanas, solo una lámpara de velas colgando encima de cada mesa, el salón estaba impecable, no parecía que estuviera fuera de servicio.

Una vez dentro cerró con llave, comenzó a preparar la poción en una de las mesas del fondo. Se quitó las botas y dejo colgar sus pies desnudos, llevaba todo el maldito día deseando hacer eso.

De su mochila sacó el pergamino donde había comenzado su tarea y se dispuso a escribir los 40cm restantes. Tenía que dejar fluir sus dotes de escritora para extender lo más posible la siguiente oración"Esta poción hace que digas todo lo que pasa por tu cabeza, sin filtro alguno"

Quince minutos después una puerta lateral se abrió, alzó la vista para ver de quien se trataba y se encontró con unos chispeantes ojos negros.

–¿Qué demonios hace usted aquí?– Snape le gritó, no llevaba un buen día y lo último que quería era verla a ella en su laboratorio.

–Dumbledore me dio la llave de este laboratorio y me dijo que podía utilizarlo porque está en desuso profesor–

El mago estuvo tentado de ir a gritarle unas cuantas cosas a Albus, pero lo acababa de ver marcharse y además necesitaba empezar la poción matalobos inmediatamente.

– No tengo tiempo para esto– dijo el mayor, y se fue directo al armario a coger los ingredientes, se situó en una de las mesas del frentey comenzó a trabajar.

Primero se deshizo de la capa y la cazadora negra, ordenó los ingredientes en la mesa y se arremangó dejando a la vista sus blancos antebrazos con vellos negros.

Monick le veía embelesada, el mago se movía con seguridad y elegancia, sacudió la cabeza para salir de su letargo – Aquí hace mucho calor– dijo al tiempo que se quitaba la capa.

–Guarde silencio señorita Mayfair– le contestó sin mirarla.

–Eso intentó, para eso es la poción– señaló su propio caldero– en la clase de hoy hicimos el brebaje parlanchín y lo bebimos– Snape se giró a mirarla– Y como no quiero ir por todo el colegio contando mis intimidades decidí venir a preparar el antídoto– Snape dio unos pasos hasta ella.

–¿Cómo me hechiza por las madrugadas señorita Mayfair?– preguntó con tranquilidad.

–Pienso con fuerza en ust…– Monick se cubrió la boca, después de varios segundos la volvió a destapar– Yo no le hechizo profesor– y mintió.

El mayor entrecerró los ojos y se acercó más, echó un vistazo a la poción, no era perfecta pero al menos evitaría que dijera una estupidez, iba a volver a su mesa cuando vio con horror que estaba descalza.

–¡¿Es usted estúpida?!–

Aquello la sorprendió demasiado, él podía ser un amargado y gruñón pero nunca había sido grosero con ella. La morena sintió un calor recorrerle el cuerpo.

–Prefiero creer que no, profesor–

–Pues sólo una estúpida estaría descalza en un laboratorio de pociones alguien podría tirar algo…–

–Pues antes de que usted llegara aquí no había ningún imbécil que pudiese tirar algo, profesor–

Snape le miro a los ojos y ella le sostuvo la mirada, al parecer sus días habían llegado a su fin.

–¡Póngase las malditas botas ahora mismo!– rugió,¿le acababa de llamar imbécil? Mocosa descarada, si fuera una alumna normal habría salido llorando de su laboratorio desde que él apareció–y está castigada– sonrió.

–Sí, señor– entrecerró los ojos y le siguió con la mirada mientras se ponía las botas, después de hacerlo se cubrió la boca para evitar decirle todo lo que estaba pensando.

Snape sentía la mirada de la morena clavada en la espalda – debería de arreglar su poción en lugar de estar perdiendo el tiempo señorita Mayfair–

–Mi poción está bien señor, esta tarde incluso el profesor Slughorn me felicitó por mi brebaje–

-Slughorn se conforma con cualquier porquería–

–Pues él es un maestro titulado en pociones y me felicitó– picó con saña.

–Pues yo también soy un maestro titulado en pociones y sin siquiera verla puedo decirle que la hizo mal–

La morena alzó una ceja incrédula ¿Cómo mierdas iba a saber, sin siquiera verla?

–No la hizo a mano, no molió la tisana y el hinojo lo echo con todo y tallo– Snape esbozó una sonrisa de suficiencia cuando vio sorpresa en el rostro de la morena –Es por eso que puede mantenerse periodos largos en silencio y se controla cubriéndose la boca, si la poción estuviera bien hecha no podría parar de hablar ni siquiera dormida–

–Sí la poción es como usted ha dicho en ese caso las instrucciones del libro son una mierda– Monick echó un vistazo a su caldero – Le puedo creer lo de los ingredientes pero el que lo prepare a mano o no, no tiene importancia–

– Más le vale que controle su lenguaje– Snape exhaló con irritación y caminó hasta ella –Póngase de pie– ordenó y ella le obedeció, el mayor sacó su varita y le apuntó.

A Snape le sorprendió que la bruja confiara en él y no le preguntara qué hacía, incluso después de gritarle– ¿Sintió eso?–

La morena sintió una leve presión alrededor de la mano derecha –Sí–

Snape guardó la varita y después le tomó la mano derecha con ambas manos, se sentían grandes y calientes, mientras abarcaban la suya por completo –¿Se siente igual?–

–No– Monick le miró–Prefiero sus manos– abrió grandes los ojos sorprendida por lo que acaba de decir, Snape la soltó.

–Es por eso que las pociones deben hacerse a mano– le respondió antes de girarse y volver a su mesa ignorando completamente el comentario– Aunque le di la misma orden a mi varita, no surtió el mismo efecto–

La morena se cubrió la boca mientras esperaba a que la poción se enfriara, no dejaba de recordar lo que sintió cuando el mago le tomó la mano y no quería decir una nueva estupidez.

Snape vio de reojo que la morena bebía el antídoto, después con un movimiento del índice ponía todo en su lugar, ella estaba a punto de salir en completo silencio, "Bendita poción" la dejaría callada un buen rato.

–La espero a las 7pm en mi despacho, tiene un castigo que cumplir– le dijo sin girarse.

–Sí profesor–

Hola Diario:

Aprendí más en el rato que pase hablando con Severus que en las dos horas de clase. El muy bastardo sabe de lo que habla y también sabe que lo despierto con alevosía y ventaja por las madrugadas.

No me siento culpable por ello y menos hoy, me ha llamado estúpida, tengo que aceptarlo me he calentado y le he llamado imbécil, resultado me ha castigado, ja ha valido la pena, de sólo recordar la cara que ha puesto me dan ganas de reír, pensé que me mataba.

OoOoOo

–Oye Ron, cuando dijiste que Snape les obligaba a hacer las pociones a mano les explicó por qué–

El pelirrojo se quedo pensando unos segundos con el tenedor a medio camino– No, sólo nos dijo que guardáramos las varitas, que no las necesitaríamos– después llevó el tenedor a la boca.

Ginny llegó y abrazó a Harry por la espalda, la morena sonrió al verlos, él aprovecho y le presentó a su novia, que resultó ser la hermana menor de Ron.

Monick no tenía hambre, odiaba no conseguir lo que quería, era lo malo de ser una Mayfair, que te acostumbrabas a hacer lo que te daba la gana, hasta que te encontrabas a un maldito que te complicaba la existencia, en este caso Snape.

¿Por qué no se limitaba a enseñarle pociones y a ser un hijo de puta con todos menos con ella? ¿Era demasiado pedir?

Harry vio con tristeza como Hermione miraba a Ron, Ron a Monick y Monick a un trozo de pollo con cara de desilusión mientras lo picaba con el tenedor una y otra vez.

OoOoOo

Cinco minutos antes de las siete Monick llamó a la puerta del despacho.

–Adelante–

–Buenas tardes, profesor–

–Buenas tardes señorita Mayfair– ella le miró con recelo, ¿acaso estaba contento?

Entró despacio, podría decirse que con precaución, el despacho era muy amplio, mucho más de lo que era su sala, todas las paredes tenían estanterías desde el suelo hasta el alto techo, podría decirse que solo donde se encontraban las puertas y chimenea eran los únicos espacios sin libros.

Sabía que la puerta de la derecha era la conexión al laboratorio ¿la de la izquierda sería la puerta de su habitación?

–Si ya dejo de curiosear puede sentarse–

Monick no dijo nada y se sentó frente al escritorio del mago.

–Su castigo será simple, hoy he quitado muchos puntos y me siento benévolo–

Estaba impaciente por conocer cuál sería el castigo, era la primera vez que le castigaban.

–Quiero que ordene los libros de mi despacho en orden alfabético– Monick lo miró sin expresión alguna– Sin magia–

"¡¿Quuueeeeeeeeeeeeé?! Quiso gritar con toda su fuerza, eso le llevaría toda la asquerosa vida, pero no iba a darle gusto" entrecerró los ojos" haría lo posible porque deseara no haberla castigado"–De acuerdo profesor–

Snape le señaló los artículos de limpieza con los que trabajaría, aquello no había sido tan divertido como esperaba, sabía que era una niña rica y mimada, quería verla poner el grito en el cielo.

–¿Dónde va a querer que este la letra A profesor?– Snape señaló a la pared que tenia al frente y a la izquierda. Sus libros siempre habían estado en orden, de hecho los desordeno sólo para ella.

–Necesitare una escalera– él rodó los ojos y transfiguró una, era un escalera tipo A metálica muy alta.

Snape tomó el pergamino que estaba calificando antes de que ella llegara y comenzó a leer pero ella volvió a hablar.

–Lo quiere por abecedario de título, autor, temática o…–

–Título– gruñó Snape sin mirarla.

–Bien–

Monick sonrió con malicia, se quitó la capa –¿Puedo dejar mis cosas aquí profesor?– señaló una butaca.

–Haga lo que le dé su gana– ella sonrió abiertamente y dejo su capa, espero unos segundos para que él volviera a su lectura y consideró que era el momento ideal para arrastrar la escalera.

Snape levantó la vista. – Lo siento profesor, pero no puedo usar magia y la escalera es muy pesada–

Él fingió retomar la lectura pero en realidad esperaba a que el maldito sonido infernal terminara. Cuando por fin se detuvo la vio subir la escalera ¿Qué diablos hace?, vio cómo se sentaba en el último peldaño, ese que es color rojo y claramente dice peligro no pisar.

Estaba a punto de decirle algo, pero se lo pensó mejor, si se caía era su problema.

Monick sacaba uno por uno los libros y los limpiaba con mimo, los adoraba, el olor de sus hojas era uno de sus preferidos.

–Este libro es buenísimo, vaya y es una primera edición – dijo abriéndolo.

–Deje de fisgonear y limítese a limpiarlos–

–Lo siento pero tengo que leer el titulo señor–

–Sí pero no veo porque tiene que revisar la edición señorita Mayfair– ella se giró a mirarlo con los ojos entrecerrados, ahí le había pillado.

Llevaban varios minutos en silencio cuando la morena volvió a hablar– Ahora que lo pienso, creo que tiene razón con eso de que es mejor hacer las pociones manuales–

–¿Cree? No se trata de si lo cree o no, es mejor hacer las pociones manuales–

Monick sonrió– Mañana lo pondré en práctica y veremos–

–Lo que haga o no haga en sus clases me tiene sin cuidado y ahora guarde silencio o su castigo será limpiar las chimeneas de todo el castillo sin magia–

Monick suspiró, odiaba con todo su ser el hollín y las cenizas, lo mejor después de todo seria no provocarle – Sí señor–

Snape rodó los ojos ¿acaso no podía callarse? Acababa de darse cuenta que había leído más de 20 veces el mismo párrafo.

Faltando 15 minutos para las 10pm Snape habló – Puede marcharse, mañana continuara donde lo dejo– Monick bajó la escalera en silencio.

–¡Bien!– dijo estirando los brazos– Su nueva elfina domestica se va a dormir, hasta mañana profesor–

Snape la miró ceñudo por el comentario pero no dijo nada al respecto – Cierre al salir–

Al llegar a la habitación la morena sacó su diario.

Nunca en la vida había limpiado tanto sin magia. Por cierto hoy no lo despertare a las 3 de la mañana, estoy muy cansada lo hare antes de dormir. Ni siquiera tengo ganas de escribir. Joder me duele todo.

OoOoOo

A las 10:30 salió a dar una ronda por los pasillos, con la finalidad de quitar puntos a quien osara estar fuera de su dormitorio. Antes de llegar al gran comedor tuvo que detenerse en seco, pues unos ojos azules inundaron sus pensamientos.

–¡Maldita sea!– gruñó, sabía que lo estaba hechizando pero lo que realmente le molestaba es que no sabía el cómo ¿Cómo una maldita cría podía meterse a su antojo en su cabeza? Si ni siquiera el señor tenebroso había logrado ir más allá de lo que él le permitía. Y cuando él había usado legeremancia con ella fue capaz de bloquearlo como si nada.

Snape sonrió victorioso –¿Esta tan cansada que no me despertara en la madrugada señorita Mayfair?– susurró para sí mismo.

OoOoOoOo

– Esto es muy difícil– Ron se rascaba la cabeza mientras veía un pergamino a la hora del almuerzo.

– Esos deberes los tenías que terminar ayer Ron– le reprochó Hermione.

Monick se pegó al pelirrojo para mirar sobre su hombro– Eso es fácil, si quieres puedo explicarte–

– Ni te molestes, ayer se lo explique como 10 veces– dijo la castaña antes de morder una tostada.

Ron sonrió de oreja a oreja – Sí quiero, ¡vamos a la biblioteca!– gritó mientras tomaba de la mano a la morena para sacarla a rastras.

Harry sonrió cuando los vio salir, estaba seguro que era la primera vez que escuchaba al pelirrojo proponerle a alguien ir a la biblioteca.

– Yo también me voy– Hermione cogió su mochila evidentemente molesta y salió del comedor.

La molestia de la castaña se incrementó en la clase de pociones, Slughorn no dejaba de alabar la poción que Monick había preparado, en esta ocasión no pudo decir que fue trampa porque la había preparado a mano, pero lo que realmente la fastidio fue el comentario de Ron al salir de clase.

–Gracias Monick he entendido todo, no puedo creer que haya estado batallando con algo tan simple–

La castaña rodó los ojos– Te lo explique ayer, no tenía nada de dificultad–

–Hermione es que tú haces sentir a los demás como si fuéramos tarados–

–Algunos lo son– le dijo la castaña a la cara.

–¡Ves lo que te digo!–

La morena se alejó sin despedirse, aunque lo hubiera hecho dudaba que la hubiesen escuchado, los gritos de ambos retumbaban en el pasillo.

Después de cambiarse de ropa se dirigió al laboratorio, tenía pensado elaborar el brebaje parlanchín pero con las correcciones que Snape le había mencionado. Notó con fascinación el resultado tan diferente, en el color y textura de la poción, cogió un cucharón y bebió directo.

– No creo que sea muy inteligente usarse a sí misma como cobaya señorita Mayfair– el mayor había entrado al laboratorio sigiloso como gato.

–¡Mierda Severus! Me has asustado…– la morena abrió los ojos tan grandes como platos y se cubrió la boca con ambas manos– a menos que quieras ofrecerte como voluntario no veo con quien más pueda probar…–dijo con voz ahogada, ni siquiera con las manos podía frenarse–Maldita poción de mierda no me puedo callar…–

–¿Cómo me hechiza señorita Mayfair?– preguntó rápidamente el mayor.

– Pienso con fuerza en ti, pongo el dedo índice en el entrecejo y… ¡nooooooooo!…– la morena se puso en pie y echo a correr.

–No corra por los pasillos– gritó Snape.

–¡Hare lo que se me pegue la g….¡aaaaaaaaa! Por Merlín quiero callarme ….¡Mellon! ¡Abrete sésamo! ¡Déjame entrar coño! Lo siento Amón, no quería gritarte–Los gritos de la morena llegaban hasta el laboratorio.

Snape se acercó hasta el caldero, sonrió al ver el contenido, era un perfecto brebaje parlanchín, después de todo no había sido un desperdicio corregirla, no era tan cabeza hueca como el resto de sus alumnos.

–¿Dónde rayos deje el antídoto?–la morena a pesar de estar sola seguía hablando– Lo bueno que guarde un poco, Severus va a matarme, ahora sí que me mata, la he cagado pero bien, no quiero limpiar chimeneas– abrió la botella con manos temblorosas y se bebió el contenido.

Siguió divagando un buen rato más, pues el antídoto no estaba tan bien hecho como la poción, sabía que había dejado todo regado en el laboratorio, pero no pensaba regresar hasta que pudiera controlar lo que decía.

Diez minutos antes de las siete entró al laboratorio, cogió una muestra de su perfecta poción y limpio el resto.

–Adelante– gruño Snape.

La morena entró por la puerta que conectaba el laboratorio al despacho de Snape ¿Acaso no la cerraba? Cierto el laboratorio sí se cerraba con llave, pero ahora ella tenía una copia.

–Siempre está cerrada, se abre sólo cuando yo digo adelante– respondió a su pregunta no hecha.

Vaya si que era bueno, ni siquiera había usado legeremancia con ella.

–Es sentido común señorita Mayfair–

Ella suspiró y caminó en silencio hacia la escalera para continuar con sus deberes.

–Venga para acá señorita Mayfair– ella cerró los ojos y después se giró para caminar hacia el escritorio– Siéntese– le ordenó y ella obedeció.

–Si usted perteneciera a una de las casas de Hogwarts, con la sarta de tonterías que hizo esta tarde créame que el contador ya estaría vació– le miró fijamente– pero como eso no es así continuara castigada hasta que yo decida lo contrario–

–Sí, señor– ella iba a ponerse de pie.

–Respecto a que esta hechizando a un profesor,eso es motivo para su expulsión señorita Mayfair y si no lo hecho es porque aun no averiguo como lo hace, pero lo hare– él se inclinó hacia adelante– Le recomiendo que deje de jugar y por cierto refiérase a mí como señor o profesor Snape incluso en sus pensamientos–

Monick trató a toda costa evitar reír por el último comentario– Sí señor–

–Me sorprende que pueda articular una oración sin decir una grosería, esta tarde hizo gala de un vocabulario que cualquier camionero muggle envidiaría–

Esta vez Monick no pudo evitar reír–lo siento, lo siento señor–dijo entre risas.

Snape alzó una ceja, cómo se puede amenazar a alguien a quien le importa todo un carajo– Póngase a trabajar– ella le sonrió abiertamente y caminó hacia la escalera y trepó hasta sentarse en el último peldaño.

–Tenía razón– Snape levantó la vista hacia ella, sabía que la tenía, ¿pero a cual de todas las cosas se refería?

–Hice el brebaje parlanchín tal como usted dijo y tenía razón–

–Eso nunca estuvo a discusión–

–También busque en muchos libros y ninguno tiene la receta tal como usted la mencionó–

–Eso es porque yo la modifique–Snape captó en la mirada de la morena algo parecido al respeto, ya era hora.

– Mañana haremos la poción…–

–No me interesa– cortó Snape mientras tachaba un pergamino, la morena entrecerró los ojos–El que le haya corregido una poción no significa que le voy a enseñar–

– Ya lo sé–

–Su novio tiene un cacahuate en lugar de cerebro–– dijo mientras adornaba con una enorme T el pergamino.

–¿Novio?– Snape levantó el pergamino y Monick reconoció los garabatos de Ron.

–Ron es listo, sólo que se distrae fácilmente…–

–No pedía su opinión señorita Mayfair, sólo apuntaba un hecho–

–Y no es mi novio–

–No me importa su vida–

–Sólo apuntaba un hecho–

Snape bufó, se preguntaba que podían haber visto dos brujas tan brillantes en un imbécil como ese, se puso en pie y caminó al pequeño gabinete, se sirvió un trago de la botella que ella le había regalado.

Monick le vio y sintió la boca hacerse agua– Debería revisar bien su concepto de "listo" señorita Mayfair– y mientras la veía le dio un trago a su bebida. –Oh, le ofrecería pero los alumnos tienen estrictamente prohibido beber alcohol en el colegio– Snape esbozó una cruel sonrisa.

–Ya no bebo– mintió la morena al tiempo que se giraba rápidamente para no verle, Snape quiso reír.

El peso de la bruja y la pila de libros que tenía en brazos hicieron que la escalera se ladeara –¡Mierda!– gritó al caer, cerró los ojos al tiempo que murmuraba un hechizo para flotar.

Snape la escuchó gritar y vio como iba directo al suelo, sacó su varita para elevarla y que no se estampara en el suelo.

La magia de ambos chocó haciendo a la bruja dar dos giros en el aire y estamparse de frente contra el techo del despacho, después caía lentamente como si de una pluma se tratara.

El mago dejó el vaso de whisky en el escritorio y cogió en brazos a la morena, ella sintió como Snape pasaba los brazos por su espalda y piernas.

–Eso ha dolido–murmuró la morena acomodándose en su pecho, él le vio preocupado, tenía un corte en el labio, la nariz le sangraba y en la frente un enorme raspón de lado a lado.

Él apuntó hacia la puerta que estaba a la izquierda y esta se abrió, el mago recostó a Monick en un sillón de dos plazas que estaba frente a la chimenea, ella giró la cabeza para ver a su alrededor, estaba en la habitación del mago, bueno la sala, estaba decorada en color verde Slytherin y los sillones eran de una deliciosa piel negra, lo vio rebuscar en un armario, ella se sentó.

El corazón le latía a mil por hora, mientras estaba en silencio viendo la enorme espalda del mago, se preguntó si estaba así de nerviosa por la ostia que se acababa de dar o porque él la había cargado.

Cuando le vio acercarse tuvo su respuesta, era por él.

Snape se maldecía internamente, se acababa de dar cuenta que le estaba dando un trato diferente, si hubiera sido otro alumno, habría detenido la caída con la varita, no con sus brazos y lejos de preocuparse se habría enfadado y le mandaría a la enfermería de una patada en el culo.

Molesto le ofreció la botella con esencia de díctamo, ella extendió una mano temblorosa –¿Tendrá un espejo?–

Monick se golpeó mentalmente ¿un espejo? ¿Acaso había sufrido una lesión cerebral? En cualquier otro momento habría transfigurado uno.

Snape exhaló exasperado y se puso en cuclillas frente a ella, abrió la botella, tomó una generosa cantidad con dos dedos y se la comenzó a untar en la frente.

–Deje de moverse–

–¡Es que duele!–

–¡Señor!– rugió molesto.

–Señor– susurró ella. Él tomó más de la crema y pasó los dedos sobre el labio, Monick pasó saliva, sintió de pronto el rostro caliente ¿No lo tendría rojo, o si?

Snape había decidido untar la crema de una forma más delicada para ver si así dejaba de dar respingos cada dos por tres, ella había permanecido con la mirada gacha , justo en ese momento le miro a los ojos y el apartó la mano.

–Con eso debe bastar señorita Mayfair– gruñó dándole la espalda.

–Gracias señor–

Snape se apoyó en la chimenea quedando frente al reloj, aquello debía ser un error, marcaba las 11pm, consultó su reloj de mano y corroboró la hora.

–La acompaño a su habitación señorita Mayfair–

–No será necesario señor ya me siento mejor–

–Lo digo por la hora, no porque me interese su estado, ¡vamos!–

Al entrar al despacho Monick se agachó y recogió los libros, con un movimiento de varita Snape los puso en la estantería – ya los acomodará mañana– ella asintió en silencio.

Llegaron al lienzo del gato y ella pronunció la contraseña– Mellon– Snape rodó los ojos, era demasiado confiada.

–Buenas noches profesor–

–Buenas noches señorita Mayfair– Snape siguió avanzando por el pasillo, para hacer un rondín.

Al entrar la morena recargó la espalda en la pared recordando la forma en que él la había sujetado, por quéaun siendo un bastardo con ella siempre lograba hacerla sentir segura.

Aquello debía ser el maldito karma del que todo el mundo hablaba, había rechazado a tantos hombres incluso mujeres y por eso se estaba sintiendo atraída por la única persona que no le haría caso ni aunque fuera la última mujer del universo– Mierda…– suspiró.

–Vaya ha sido peor de lo que pensé– habló Amón.

–¿A qué te refieres?– preguntó confusa.

–Sabía que sus castigos eran severos pero no a tal grado–

La bruja le miró ceñuda, transfiguró un vaso en espejo–Esto no puede estar pasándome…– tenía el cabello revuelto y con piedrecillas que habían saltado del techo, su rostro era una mezcla de sangre y la espesa crema transparente, ahora sabia porque Snape se le había quedado mirando así, parecía una mala mascara de Halloween muggle– Doy asco…–

–La verdad sí–

OoOoOo

Snape se recargó en la pared del pasillo cuando sintió la presencia de Monick y vio de nuevo sus ojos, esta vez sin rastro de sangre, exhaló por la nariz.

Sabía que todo lo ocurrido aquella tarde estaba mal, en ningún otro caso lo habría permitido, de cuando acá conversaba con sus alumnos, todo era culpa del maldito Albus, entrecerró los ojos.

El anciano estornudó en su despacho–¡ Oh, espero no haberme enfermado!–

CONTINUARÁ...

Snapy y DrinnyisLove… gracias por su comentario :)

¡Se agradecerán reviews!, ¡Hasta el siguiente capítulo! XD