CAPÍTULO…………………………..7

-Hola, buenos días, me llamo Silvia Flitwhooch y seré vuestra nueva Profesora de pociones hasta finalizar el curso a mediados de junio.

-Ahora abrir el libro por la página 112…

Tres jóvenes Gryffindors caminaban por los pasillos hacia el gran comedor.

-¡Por Merlín! Que tía tan pesada- protestó Bathilda.

-¡¿De dónde habrán sacado a esa mujer tan plasta y tan paliza?!- preguntó Mandy.

-¿De verdad no sabéis quién es?- se asombró Greta.

-¡Pues NO!- contestaron las otras dos a coro.

-Es la viuda de Sansón Rivers- explicó Greta- Aquel Mago que destruyó a los Dementores que estaban al lado de… bueno de "quien ya sabéis".

-¿Al lado de quién?- preguntó con molestia Bathilda- ¡Habla claro!

-Pues al lado de… de… de Voldemort- contestó forzadamente la muchacha- Ya lo he dicho.

-Eso no puede ser- añadió Mandy- Ese hombre… ¿No se caso con una mujer muggle?

-¡Cierto!- exclamó Bathilda- Yo he visto en mi casa revistas viejas que hablaban de ese hombre y recuerdo perfectamente haber leído que se casó con una muggle.

-No se si estáis ciegas o tontas- les dijo Greta con aburrimiento.

Las otras dos se miraron y se encogieron de hombros.

-¿Le habéis visto en algún momento sacar la varita?- preguntó con retintín la Gryffindor.

-Aaaam… Puessss- Mandy meditó unos segundos- Pues no, la verdad es que no.

-Ni yo tampoco- repuso Bathilda.

-Pues es ella, esa rubia de bote tiene más millones de lo que pesa- empezó a criticar Greta- Al morir su marido en batalla, el ministerio le dio grandes sumas de dinero, como reconocimiento al valor de su marido, menuda aprovechada.

-Hay quien se lo monta bien- dijo Mandy con una sonrisita burlona.

-Pero ¿Cómo es posible que una muggle de clases de pociones?- preguntó Bathilda que estaba hecha un lío.

-Es que la muy loba se casó muy jovencita con su marido, lleva casi 30 años en el mundo de la magia y tanto tiempo da para mucho- aclaró Greta.

-Está claro que es una lista- dijo Bathilda de mal humor- Esa arpía no me engaña.

-¿En qué está pensando tu retorcida mente?- le preguntó Mandy.

-Aay Mandy, es obvio- se quejó Bathilda- ¿Quién es el Hombre más importante, más respetado y más adinerado del mundo Mágico?

-¡¡El Profesor Snape!!- contestaron las otras dos Gryffindors.

-Exacto- dijo Bathilda alzando un dedo.

-Por Merlín, que si esa fresca ha venido aquí a quedarse con el Profesor Snape, le voy a hacer la vida imposible- sentenció Greta- Prometo que si ha llegado hasta aquí viuda, se va de aquí viuda y sin pareja, si no… soy capaz de dejar viudo a Snape.

Y diciendo esto entraron al gran comedor, en el que el resto de chicas de Hogwarts mantenían conversaciones similares.


CONTINUACIÓN…………………………………………………………7.1

Un anciano Director y una nueva Profesora, de unos 47 años, hablaban en uno de tantos pasillos de Hogwarts.

-Ya hace una semana que llegué al colegio- comentaba la Profesora de pociones acicalándose el cabello- y todavía no he podido conocer al Profesor Snape.

Albus dejó escapar media sonrisa, pero no dijo nada, sabía perfectamente lo que venía a continuación.

-¿Cree que hoy me recibirá?- concluyó la Mujer.

-Quién sabe- contestó el anciano encogiéndose de hombros- El Profesor Snape no es muy dado a recibir visitas…

-Pero debe ser tedioso estar tantos días encerrado en el dormitorio sin nada que hacer y sin recibir visitas- objetó Silvia con un tono apresurado.

-¡Ah! No se crea- dijo Albus divertido- Él ya ha encontrado con qué… o mejor dicho, con quién distraerse. A contra pronóstico, el Profesor Snape no echa en absoluto en falta dar sus clases de pociones.

-Con quién distraerse…- musitó la Profesora- ¿Se refiere usted a esas dos elfinas que siempre están entrando y saliendo del dormitorio del Profesor?

-Bueno… Con ellas también- Contestó Dumbledore rascándose el mentón que ya tenía unos centímetros de barba.

-Entonces… Se refiere a esa enfermera en prácticas, ¿Verdad?- insistió con sus averiguaciones la Mujer.

-Reconozco que esa muchacha también le hace gran compañía a Severus, también…

-También- repitió para sí misma la Señora Flitwhooch, quedó dubitativa y con ganas de saber quien era esa persona que acompañaba tanto tiempo a Severus Snape, pero cesó de hacer preguntas, ya empezada a parecer incorrecta- Bueno pues, si no precisa nada de mí, me voy a mi despacho, tengo trabajo por hacer, y no olvide mencionarle al Profesor Snape que deseo conocerle en persona.

-Y una mierda que te comas…- dijo alguien por ahí.

-¿Cómo dice usted?- le preguntó la Profesora al Director, con gesto confundido.

-Que hay hierba con carcoma- contestó apresuradamente Albus con una leve sonrisa.

-¿En serio? ¿Eso es posible?- se asombró la mujer.

-En el mundo de la magia… Todo es posible- dijo tontamente el Director, e hizo un gesto indicándole que siguiera caminando.

Albus se quedó quieto observando como se iba la Mujer, cuando ya la perdió de vista dio media vuelta, y abrió la puerta de un escobero que había detrás suyo.

Un grupo de chicas Slytherins quedaron al descubierto.

-¿Y bien?- preguntó el anciano mirándolas por encima de sus gafas de media luna.

-¡Oh! Nada Señor Director… Estábamos aquí… Esperando a que usted terminara de hablar con esa… Mujer… Para preguntarle algo- dijo entrecortadamente una de las chicas.

-¿Y que me quieren preguntar, Señoritas?- dijo Albus pacientemente.

-Pues… Tan solo si… Podemos ir a visitar al Profesor Snape a su dormitorio…

-Señorita, hay un total de 280 alumnos en Hogwarts, debe comprender que eso que me está pidiendo es imposible- explicó el anciano cruzando sus brazos por la espalda.

-Tiene razón Señor Director, es imposible- asintió rápidamente la muchacha.

Dumbledore echó a caminar y justo antes de girar un pasillo dijo- ¡Ah! Y… 10 puntos menos para Slytherin por mandar a la gente a comer… Mierda.

-¡Esto es la guerra!- exclamó una de las Slytherins- Si nosotras no podemos ir a verlo, esa muggle estúpida tampoco…


CONTINUACIÓN…………………………………………………….…7.2

El Director de la escuela giró por un pasillo, no sin rebajarle antes diez puntos a Slytherin, y se dirigió al dormitorio de Snape.

-¡Buenas tardes Severus! ¿Cómo te encuentras hoy?- saludó el anciano con entusiasmo.

-Estupendamente bien Albus… estupendamente bien- contestó el Profesor con un, poco habitual, buen humor.

Dumbledore lo miró con extrañeza, esas respuestas no eran las acostumbradas en el hombre- Me alegro mucho por ti muchacho, pero dime ¿A qué se debe tan grandioso estado de ánimo?

-A nada en particular…- Snape estaba alegre, casi sonriente, tal vez se debiera a la enfrascada conversación que mantenía con alguien a través de su portátil…

Pero un nuevo mensaje recibido, hizo que el Profesor cambiara su amigable rostro por otro más conocido, el de mortífago.


PARA: "El Rockero".

DE: "Bigi".

-En eso te doy toda la razón, es obvio que los políticos han perdido la noción de lo que en verdad importa, en lugar de apoyarse para gobernar sus respectivos países se dedican a arremeter unos a otros arrastrando los problemas y sin dar soluciones.

-Vaya, es un gusto hablar contigo, se nota que somos de la misma quinta… (De la misma edad).

-Sabes… Me gustaría oír tu voz, aquí tienes mi teléfono: 365 789 021.

-¿Me das el tuyo?

-Besos Mariel…


-¡Por un Demonio!- exclamó Snape mostrándole el mensaje a Dumbledore- ¿Qué se supone que voy a hacer ahora?

-Obvio- dijo el anciano con tranquilidad y con un brillo especial en los ojos por haber descubierto esa medicina milagrosa que ponía a Snape de tan buen humor- Dale tu teléfono…

-Albus… ¡Por un demonio! Le dije que hablaba perfectamente el Español y en verdad no tengo ni idea, no puedo hablar con ella, ni aunque quisiera.

-No había caído en eso- musitó el anciano rascándose la sien- Y… ¿Por qué no lo aprendes?

Severus alzó una ceja en muestra de incredulidad.

-Minerva podría ayudarte, ella lo habla bastante fluido- dijo Dumbledore gesticulando mucho con las manos- Ella tiene familia en España.

-No se… no se… Tardaré mucho en aprenderlo y Mariel está esperando a que le de mi número y la llame- dijo Severus ofuscado en encontrar una solución- No se que voy a responderle.

-Muchacho- empezó a hablar Albus con firmeza- Lo más lógico es que bajo cualquier pretexto le digas a esa… Mujer- sonrió tontamente- que no puedes darle tu teléfono por el momento, le diremos a Minerva que te ayude y no te preocupes que con magia podemos acelerar tu proceso de aprendizaje.

-Bien…- asintió Severus encogiéndose de hombros.

-Y así más adelante le das una sorpresa llamándola de improviso- el anciano rió entre dientes.

-Bueno pues, le escribiré diciéndole cualquier cosa.


PARA: "bigi"

DE: "El Rockero"

-Es gratificante compartir la misma opinión contigo respecto a los políticos. Debieran colgarlos a todos por los pies.

-Me complacería inmensamente poder escuchar tu voz en este mismo instante pero, me resulta imposible, carezco de teléfono, no creas que es una excusa, adquiriré uno lo antes posible, ya sabes que soy Profesor en una escuela privada y no dispongo de tiempo libre para hacer compras, se que podría llamarte desde el teléfono de la escuela pero eso me privaría de intimidad y no podría hablar contigo tan abiertamente como quisiera.

-Ten por seguro que recibirás una llamada mía, pero aún no.

-Saludos de Severo.


-¡Pues manos a la obra!- exclamó Dumbledore poniéndose en pie.

-¿A dónde vas?- preguntó Snape mirándolo con aburrimiento.

-A pedirle a Minerva que te enseñe a hablar en Español, no querrás hacerle esperar eternidades a esa Mujer…

-No, no es mi intención- contestó secamente Snape.

-Ahora mismo voy al despacho de Minerva- dijo el anciano caminando hacia la puerta- Verás que contenta se pone- pensó para sí mismo frotándose las manos.

-Por cierto- añadió Albus antes de salir del dormitorio- La nueva Profesora de pociones, la Señora Silvia Flitwhooch desea entrevistarse contigo ¿Qué debo decirle?

-Que se vaya al cuerno…

-¡Severus! No pierdas la caballerosidad- lo reprendió Dumbledore- Es una gran mujer y desea conocerte personalmente.

-Pues yo no tengo ningún interés en conocerla, dile que me he muerto…

El anciano negó con la cabeza, dando a Snape por imposible.

-Y date prisa en regresar- pidió Severus cerrando su ordenador- Mariel se va ahora a trabajar y estoy francamente aburrido.

-Te recomiendo que en lo que tarde vayas leyendo el "pan pin" de la muggle Laura Black, aquella historieta que iba de ti y de una estudiante y que teníais un hijo...

-La recuerdo- afirmó Snape moviendo la cabeza.

-Pues el "plan pin" ya llegó a su fin.

El anciano salió de la habitación y Snape empezó a leer con detenimiento el fan fic de la chica muggle.

-Vaya final idiota que le ha dado a la historia- protestó el hombre, en cualquier otra ocasión le hubiera resultado indiferente pero, de forma inexplicable, justamente ahora ver truncada su posible felicidad aunque fuese en ficción, no le había hecho ninguna gracia.

Se arremangó la camisa y empezó a escribir:


PARA: "Laura Black"

DE: "El Rockero"

-Señorita Laura Black o como pretenda llamarse, he visto en su fic una historia, pero no he visto el… amor.

-Dígame pues como osa llamar al relato "La Historia de Amor de Severus Snape".

-Me he topado con una historia llena de luchas y sufrimientos, y ni si quiera he visto el tópico, reflejado en sus líneas, de que el amor se abre camino.

-Mi calificación… "DECEPCIONANTE"

-No obstante, seguiré de cerca la continuación de su historia, quizá sea capaz de mejorarla… un poco.


Tras enviar el mensaje llamaron a la puerta.

-¿Se puede?- preguntó una voz de mujer.


CONTINUACIÓN………………………………………………………………7.3

-¿Se puede?- preguntó una voz de Mujer.

Pero no se escuchó una voz de hombre contestar, la Mujer entró sin más dilación.

Un grupo de Hufflepuffs se habían escondido perfectamente para observar la escena.

-Ahí va la loba esa- dijo de mala gana Irma- acechando a su presa.

-Conozco esa cara…- dijo otra muchacha- ¿En que estás pensando? Estoy segura de que tramas algo.

-Pues sí- afirmó la capitana del equipo de quidditch- pero ahora vayámonos, aquí ya no hacemos nada.

Mientras tanto, en el dormitorio, Snape contemplaba con sorpresa a la madura pero despampanante mujer rubia que había osado entrar a sus aposentos.

-Buenos tardes Profesor- saludó cordialmente la mujer que, a ojos de Severus, parecía muy hermosa- soy la Señora Silvia Flitwhooch, la nueva Profesora de pociones, su sustituta.

-Buenas tardes Profesora- contestó Severus extrañamente ruborizado y recolocándose su ya habitual camisón gris.

-Disculpe mi intrusión- dijo Silvia aproximándose a la cama- No me crea falta de modales pero tras pasar una semana en Hogwarts no había hallado la ocasión de venir a visitarlo.

-Discúlpeme usted a mí, por no haberla recibido antes y en mejores condiciones- dijo el hombre señalándole una silla para que se sentara.

-Bueno, hechas las presentaciones- la mujer sonrió amablemente- déjeme preguntarle como se encuentra de salud, me comentaron que se accidentó arbitrando un partido de quidditch de lo más… peculiar.

-Está usted bien informada, Profesora- habló Snape conteniendo a la perfección su nerviosismo e incomodidad por dicha situación, a parte de Minerva y la enfermera allí nunca había entrado una Mujer y mucho menos tan bella- fue un lamentable incidente que presenciaron muchas de las celebridades del mundo mágico.

-Cierto- dijo la Profesora con humor- No se si usted lo sabrá pero la noticia se hizo pública en toda la prensa mágica.

Snape cerró los ojos con indignación dejando escapar su cara de mortífago.

-Pero ahora lo importante- se apresuró a añadir Silvia viendo la expresión del hombre- es que usted se recupere lo antes posible, hay muchas cosas que quisiera compartir con usted.

Severus tragó saliva- ¿Compartir?

-Por supuesto, usted lleva muchos años instruyendo en esta escuela y debe conocer a la perfección su funcionamiento, la verdad que me hubiese agradado haber tenido esta conversación con usted el primer día, hay gran cantidad de alumnos- la mujer titubeó- bueno, en realidad de alumnas, a las que considero bastante insolentes y no se bien que medidas adoptar con ellas.

-Si es por eso, no se preocupe- Snape respiró tranquilo- con todo gusto le hablaré de cada alumna y su carácter y como debe usted tratarlas, reconozco que a ciertas edades resulta obviamente difícil tratarlas.

-Todo el mundo ha pasado por ahí, aunque haga tanto tiempo que ya no nos acordemos- dijo la mujer soltando una risita a la que Snape correspondió con un amable bufido- Tengo entendido que usted come y cena en su dormitorio hasta nueva orden médica.

Severus asintió con la cabeza.

-¿Le parecería bien que compartiera con usted la cena esta noche aquí y habláramos tranquilamente de nuestros asuntos?

El hombre se puso blanco y apenas atinó a decir un escueto- Sí.

-Magnífico- dijo la mujer levantándose de la silla- Ahora me retiro, no quisiera seguir truncando su descanso.

-No se preocupe, Señora, que usted no me molesta, es más, le agradezco esta visita, empezaba a aburrirme de estar tan… encerrado.

-Gracias a usted de todos modos- insistió la Mujer yendo hacia la puerta.

-¡Ya estamos aquí muchacho!- entró en ese momento Albus seguido de Minerva- ¿Interrumpimos algo?- preguntó con cara pícara.

La Profesora se sonrojó.

-Señor Director, como siempre usted tan... tan…- Snape no encontraba la palabra.

-¡Inoportuno!- exclamó Minerva.

-Exactamente- concluyó el Profesor.

-Bueno si me disculpan, yo ya me iba- dijo Silvia.

-No, no te vayas- le pidió Minerva- Tú nos podrías ayudar.

-¿En qué?- se interesó la otra mujer.

-Verás, Severus desea aprender a hablar Español para… para ocupar su tiempo libre- explicó Minerva- Y si no me equivoco tú pasaste muchos años en México como Profesora… ¿Crees qué podrías ayudarme a enseñarle el idioma?

-¡Con mucho gusto!- exclamó con agrado la Profesora- ¿Le parece bien que empecemos esta noche cuando venga a cenar con usted Profesor?

Albus sonrió pletórico de alegría, su muchacho tenía una cita… y en su dormitorio nada menos…

Snape miró con rabia al anciano pero cambió su expresión para mirar a la Profesora- Por mí perfecto, como usted guste.

-Oh oh oh oh…- interrumpió Dumbledore- Ahora que ya os conocéis apear el tratamiento, hablaros de tú, en confianza.

-Está bien, pues hasta la noche Severus- se despidió la Mujer.

-Hasta esta noche… Silvia.


CONTINUACIÓN…………………………………………………………7.4

-De acuerdo, hemos aceptado hablar con vosotras, porque la situación es grabe, pero que no sirva de precedente- dijo la portavoz de las Slytherins.

-Tranquila, que a mí tampoco se me ocurriría hablar contigo si no fuera necesario- contestó Irma, portavoz de las Hufflepuffs.

Isy, la cabecilla de las Slytherins se puso en pie dispuesta a arremeter contra la Hufflepuff pero Bathilda, la portavoz de las Gryffindors la interrumpió- Bueno ¡Ya basta! Así no llegaremos a ninguna parte, calmaros un poquito.

-Cierto- añadió Yedra Phoenix, la portavoz de Ravenclaw- Aquí estáis todas perdiendo el tiempo mientras la rubia de bote se pone las botas con NUESTRO Profesor.

-¡Hay que acabar con ella!- exclamó una Slytherin.

-¡Sí! Arranquémosle los pelos- dijo una Hufflepuff.

-Para empezar no gritéis- dijo Mandy con enfado- estaremos en el cuarto de los menesteres pero es posible que nos escuchen desde fuera.

Todas se quedaron en silencio mirándose las caras.

-Primer punto a tratar- empezó a hablar Bathilda- Esa Mujer podrá ser una vieja lagarta pero no le deben de faltar artimañas para engañar al Profesor Snape y hacerlo caer en sus redes…

-El Profesor Snape para nada es un mujeriego- la interrumpió una chica- no se le conoce ningún lío de faldas.

-Pero es un hombre- añadió una de las Slytherins- y a ciertos encantos ninguno se puede resistir.

-Eso es verdad- otorgó una Ravenclaw- Habrá sido espía y mano derecha tanto de Voldemort como del anciano chiflado pero estoy convencida de que "lo mortífago no le quita lo cortés"…

Algunas rieron ante tan genial frase.

-Vale, ya nos ha quedado claro que a pesar de tener tan mala baba es tan inútil como el resto de hombres y seguro que cae en las trampas de la estúpida esa- dijo con aburrimiento la portavoz Slytherin- ¿Y ahora qué?

-Ahora necesitamos un plan- dijo una Gryffindor.

-¿Y qué pretendes hacer?- preguntó Yedra- No nos dejan acercarnos al Profesor, algunas ya lo han intentado y siempre está el viejo ex barbas o las elfas odiosas esas vigilando.

-Solo se me ocurre que metamos a la Profesora en un caldero de ácido cuando estemos en clases de pociones- dijo riendo una Slytherin.

-No seas bestia- protestó Irma- eso es estúpido.

-Pues a mí me gusta la idea- dijo con malicia Bathilda a la vez que reía- Me la imagino metida de cabeza y deshaciéndose poco a poco.

Todas las alumnas presentes estallaron en carcajadas.

-Creo que es obvio que necesitamos ayuda- opinó otra Ravenclaw recuperando el aire.

-¿Y quién va a querer ayudarnos?- preguntó Irma levantándose de un sillón granate.

-¡La enfermera!- exclamó con simpleza Bathilda que aún tenía la mente puesta en el ácido sulfúrico…

-¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!- gritaron las chicas a la vez.

-¡¡Esa es una guarra!!

-¡¡Va de lista!!

-¡¡A esa hay que meterla en el caldero también!!

-¡¡Si fuera por ella ya se lo habría "cepillado" hace tiempo!!

-¡¡Es una babosa!!

-¡¡Con menudos ojos lo mira la muy cerda!!

-Vale, vale… No he dicho nada- refunfuñó Bathilda quedándose calladita, calladita, en un rinconcito.

-¡Ya está!- dijo Irma acaparando la atención del resto de chicas- ¡Las elfinas!

-¡¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE??

-Sí…- prosiguió la Hufflepuff- Ellas están loquitas por el Profesor y seguro que harían cualquier cosa para quitarse del medio al zorrón rubio.

-Yo no creo que se alíen con nosotras- intervino una Slytherin- Nos detestan, no va a ser fácil convencerlas.

-Pues habrá que intentarlo- dijo con énfasis Irma- Las elfinas se pasan todo el día con el Profesor Snape, ellas pueden controlar todos sus pasos y vigilar que la peliteñida no se le arrime.

-¿Y quién va a hablar con ellas?- preguntó Yedra.

-Pues yo misma- dijo Irma caminando con decisión hacia la puerta- Seguro que están en las cocinas, ahora mismo vuelvo.

Mientras esperaban, las muchachas se dividieron en pequeños grupos a pesar de que todas hablaban de lo mismo, como aniquilar a la Profesora Silvia Flitwhooch.

-Ha de correr la sangre- decían las Slytherins- que sus postizos pelos rubios se tiñan de rojo.

-Estaría bien quemarle toda la ropa- comentaban las Hufflepuffs- y que se vista con harapos.

-Debiéramos encerrarla en un escobero y tirar la llave al lago para que se la trague el calamar- tramaron las Gryffindor.

-Podríamos raptar al Profesor y llevarlo bien lejos donde la rubia cazamaridos no lo encuentre- murmuraron las Ravenclaw.

-¡¡Ya estamos aquí!!- dijo Irma abriendo la puerta y entrando seguida de las dos elfinas.

-Auri piensa que esto es ilegal, Auri se lo dirá al Señor Director para que os castigue de por vida, niñas zarrapastrosas…

-¡¡Mira orejas con patas!! ¡¡Zarrapastrosa tu madre!!- gritó Isy arremangándose la túnica dispuesta a liarse a golpes con la eflfa.

-¡¡Tócanos y no vivirás para contarlo!!- vociferó Sabry asomando sus puños.

-¡¡Ya lo veremos monstruito!!- contestó la Slytherin.

Todas empezaron a gritar, las Slytherins hicieron un corro alrededor de Isy y las elfinas animando a su portavoz.

-¡¡Mátalaaaaaaaaaaaas!!- dijo una chica.

-¡¡Arráncale las orejaaaaaaaaaas!!- gritó otra.

-¡¡SILENCIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!- gritó Bathilda, que aún no había dicho nada, saliendo de su rincón y poniéndose en medio- ¡¡Así no llegaremos a ninguna parte!! ¡¡O nos ponemos de acuerdo o la rubia se llevará al Profesor!!

Las demás chicas agacharon la cabeza y regresaron a sus asientos.

-La niña Irma, ya le había dicho a Auri que necesitabais nuestra ayuda para tramar un plan malévolo contra la pájara color pollo- dijo Auri recolocándose los pendientes.

-Sí Auri- empezó a hablar Irma- Llevamos años detrás del Profesor Snape y no nos parece justo que aparezca la vampiro esa de la nada y se lo lleve, porque es obvio que va detrás de él.

-Yo lo he visto con mis propios ojos- añadió Yedra- esa Mujer no hace más que ir al despacho del Director a sacarle información sobre el Profesor.

-Pues la cosa ha empeorado- interrumpió una Hufflepuff- hace un rato vimos como la muy guarra se metió SIN PERMISO en el dormitorio del Profesor.

¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!

¡¡ES LA ECATOMBEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!

¡¡LO QUERRÁ VIOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAR!!

-¡Tranquilizaos! ¡Tranquilizaos!- pidió Auri- ¡Que no sabéis lo peor!

Se callaron al unísono y giraron la cabeza para mirar a la elfina.

-La Profesora esa es muy lista- dijo Sabry levantando un dedo.

-Sí- continuó Auri- y se las ha ingeniado para cenar esta noche en el dormitorio del Señorito Snape.

¡¡LA MUY GUARRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!- gritaron todas las chicas echándose las manos a la cabeza.

-Pero Auri no piensa dejarlos solos NI UN SEGUNDO, antes le pego fuego al Señorito Snape que le dejo al alcance de la cochina esa.

-¡Bien dicho!- animó una Gryffindor.

-¡Hay que sabotear esa cena!- gritó una Ravenclaw.

-¡Alto! ¡Esperar! ¿Eso quiere decir que nos vais a ayudar?- le preguntó Irma a las elfinas.

Sabry y Auri se miraron durante unos instantes pero no dudaron en responder- ¡Claro que sí! ¡Cualquier cosa para rescatar al Señorito Snape! ¡No hay que dejar que engañen a nuestro Señorito!

-Bien, desde este momento las cuatro casas de Hogwarts y las elfinas quedan unidas en un mismo propósito- dijo Greta poniéndose en pie- ¡Desbancaremos a la rubia de pacotilla!

¡¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!

Y allí estuvo tan singular grupo de féminas, tramando y tramando hasta la hora de la cena…


CONTINUACIÓN………………………………………………………………….7.5

"Toc" "Toc", llamaron a la puerta.

-¿Se puede?

-¡¡NO!! ¡Aquí solo entran las personas decentes!

-¡Sabry! ¡¿Cómo se te ocurre?!- la reprendió Snape por semejante comentario- Pase Profe… Silvia, Pasa Silvia.

Se abrió la puerta y dejó al descubierto a una Mujer elegantísima vestida con un conjunto de falda y chaqueta de color sangre que intensificaban los destellos dorados de sus cabellos.

-¡Qué guapa se ve usted Señora Flitwhooch!- dijo Auri con una falsa sonrisa y frotándose las manos- ¿Dónde se ha comprado ese tinte tan rubio para el pelo?

La Mujer abrió los ojos como platos para mirar a la elfina- ¿Cómo?

-Sí Mujer… -se incorporó Sabry a la conversación- A su EDAD ya debe tener todo el pelo lleno de canassss…

-¡Oh!- exclamó la Profesora tapándose la boca, después se giró a mirar a Severus (que lo estaba observando todo en completa pasividad) para que hiciera algo con "esa elfina tan impertinente".

Bajo el efecto de esos ojos azules, el Profesor reaccionó enseguida- Auri, Sabry, será mejor que os vayáis de aquí, retiraros y si nos hace falta alguna cosa ya os avisaremos.

-Querido Señorito Snape, a Auri le complacería enormemente irse de aquí tal y como el Señorito Snape le ha pedido- habló Auri con excesivo tono de elfina buena- pero Auri tiene órdenes precisas de no abandonar el dormitorio del Señorito Snape bajo ningún concepto y eso es lo que hará Auri, no moverá un pie de aquí, así el Señorito Snape "prenda en llamas"…

Los hombres son así y a veces no se percatan de algunas cosas, pero Silvia sí, y no tardó en ruborizarse al escuchar esas palabras de la elfina en doble sentido.

-No se preocupe Señora, Sabry también está curada de espanto, Sabry tampoco se moverá de aquí así a usted le de por jugar a medimagos con el Señorito Snape.

Eso sí que lo entendió- ¡¡Cenemos!!- las interrumpió el hombre zanjando esa situación (o eso es lo que él pensaba).

A unos metros de allí, en vertical, un gran número de alumnas se frotaban las manos divertidas con las barbaridades que tenían pensadas hacer.

-Que dormitorio más ridículo- dijo Gabita Evans- Nunca había estado en el cuarto de las elfinas.

El dormitorio de Sabry y Auri estaba justo encima de el del Profesor, y desde unos agujeritos que las elfinas habían hecho en el suelo las chicas lo observaban todo.

-¡MUY BUENA AURI!- exclamó Mandy cuando la elfina le tiró la sopa por encima a la Señora Flitwhooch.

Todas empezaron a reírse de forma escandalosa.

-¡Auri ten más cuidado!- Protestó Silvia limpiándose con una servilleta cuando se escuchó un ruido raro- ¿Qué es eso?- preguntó mirando al techo.

-Las ratas- dijo Sabry rápidamente- Antes no habían pero desde que el Señorito Snape tubo el accidente hay un montón, Sabry no sabe quien las habrá traído…- y miró de arriba a bajo a la Mujer.

Con toda la elegancia que caracterizaba a la Profesora se giró para continuar la conversación son Snape- Y dime Severus ¿De dónde surgieron tus verdaderos motivos para querer aprender Español?

-Bueno, tantos días en cama- habló el hombre con un tono tranquilo- han hecho que acrecentara mi interés por eso que llaman Internet y…

-¡El Señorito Snape tiene una novia Argentina!- gritó Auri interrumpiendo al hombre- Y usted no tiene nada que hacer ya…

-¡Auri!- Severus no podía entender de dónde habían sacado esa información- ¡Limítate a hacer tu trabajo!

-No se avergüence Señorito Snape- dijo Sabry sirviéndole más sopa a la Profesora y aprovechando para ensuciarle el poco trozo de falda que le quedaba limpio- Toooooda la escuela sabe que el Señorito Snape está locamente enamorado de su novia de Argentina.

-¡¡MARIEEEEEEEEEEEL!!- gritó Auri a traición en la oreja de la Mujer- Así se llama la novia del Señorito Snape.

La ensuciadísima Mujer (de sopa) se estaba poniendo en pie, no iba a dejar que una miserable elfa la tratara así, cuando:

"¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!"

-¡¿Y ahora?!- preguntó la Señora Flitwhooch cogiéndose del brazo de Snape que, al oír esa especie de grito, también se puso en pie.

-Tranquila Silvia- dijo el hombre tomándola del rostro para que lo mirara a los ojos- Eso deben ser…

-¡Sapos y culebras!- lo cortó Sabry mirando de reojo al techo.

-Sí, hay que ver la de cosas que puede llegar a llevar una Mujer en un bolso- añadió maliciosamente Auri mientras servía el segundo plato.

-¡Siéntense! ¡Siéntense!- los separó Sabry a empujones ya que se habían quedado casi abrazados y mirándose frente a frente a muy poca distancia.

-Auri va a las cocinas a ver si los postres ya están listos- dijo la elfina haciendo muecas raras.

-Sabry vigila que no hagan nada… que no les falte de nada…- se corrigió la elfina correspondiendo las muecas de Auri.

En el piso superior:

-Estáis locas- dijo Bathilda susurrante- nos van a pillar, dejar de gritar.

-Nos van a pillar de todos modos- intervino Irma de mal humor- ¿O creéis que no se van a dar cuenta de que el gran comedor está medio vacío? Deben estar todos cenando y nuestras sillas bacías.

-Seguro que a las Gryffindor se les ocurre una excusa tonta- dijo Isy- Eso es lo que mejor se les da.

-No empecemos- dijo Yedra obligando a la Slytherin a sentarse- Por el momento no chillemos más o seguro que el Profesor Snape nos encuentra y nos saca de aquí a patadas.

-Pero es que han dicho que el Profesor tiene novia- se quejó Lara, una Gryffindor- y él no lo ha negado.

-¡Cierto! ¡Cierto!- los rumores empezaron a crecer entre las muchachas.

-¡Inútiles! ¡Zarrapastrosas!- gritó Auri abriendo la puerta, de su dormitorio, de golpe- ¡Dejar de dar berridos o lo estropearéis todo!

-Auri, deja de gritar- pidió Irma, con cara de preocupación, agachada en el suelo- Snape está mirando otra vez hacia arriba.

"Profesora como le rugen a usted las tripas"- se escuchó decir a Sabry- "Parece que se haya tragado a un dragón"

-Muy buena Sabry- murmuró Irma al ver que Snape se olvidaba del techo para regañar a la elfina- Buenos reflejos.

-Está bien, está bien, Auri se calma, pero manteneros en silencio absoluto hasta que os toque actuar.

-¿Y cuando será eso?- preguntó con aburrimiento una Slytherin.

-Después de la cena, cuando empiecen con las clases de Español- dijo Auri justo antes de chasquear sus dedos y desaparecer.


CONTINUACIÓN…………………………………………………………………..7.6

-Ha sido una cena deliciosa- dijo Silvia moviendo su varita para limpiar las manchas de sopa de su falda- Más que nada por la compañía, Severus.

-Estoy de acuerdo contigo Silvia- dijo Snape con media sonrisa en la cara- Ya iba necesitando algo de compañía, por las noches.

-No se preocupe Señorito Snape, que Auri vendrá a dormir con usted si la oscuridad le da miedo.

-Ya basta… Recoger todo esto y marcharos, ya habéis hecho suficientes desaguisados por una noche- dijo el hombre borrando esa seductora sonrisa y poniendo cara de mortífago.

-Le prometo Señorito Snape que Auri y Sabry ya no van a hacer nada más por esta noche- dijo Auri sospechosamente sonriente- Las elfinas se van a su dormitorio… a descansar…

-Eso espero- resopló el Profesor mirándolas de reojo.

-Buenas noches Señorito Snape- se despidieron las Elfinas saliendo de la habitación- Mala puñalada trapera te den zarrapastrosa- se les escuchó decir antes de que cerraran la puerta.

-Esas Elfinas son algo impertinentes- comentó la Mujer sacando unas hojas de un maletín que había traído consigo.

-Pecas de benévola, esas Elfinas son algo más que impertinentes- Snape quedó pensativo, recordando aquello de su novia de Argentina, Mariel…

-Mira Severus, te he traído unos apuntes que pueden ayudarte mucho para aprender el Español pero, dime ¿Es eso cierto de que quieres aprenderlo por… una Mujer?- preguntó Silvia, francamente muy interesada.

-No, no… Bueno…- el hombre carraspeó su garganta, no sabía bien que decir- En realidad es por pura distracción.

Ese repentino nerviosismo en el hombre hizo que a Silvia le quedara más que claro que sí, que el verdadero motivo surgía de una Mujer, pero Silvia era muy lista- Ah… Pues si tan solo es por pasar el rato, yo te recomiendo que aprendas el italiano, es mucho más bonito…- la Profesora alzó una ceja esperando la respuesta de Snape.

-Em… No, yo preferiría el Español, ya me hice a la idea- dijo pensando en como sería la voz de Mariel cuando algún día se decidiera a llamarla, ¿Sería igual de dulce que la de Silvia?- Y ya que me ha traído esos apuntes en Español mejor será que empecemos.

-Bien por el Profesor- susurró Yedra agachada en el suelo del piso superior- No se ha dejado enredar por las malignas tretas de esa víbora color de pollo.

-Bueno, dejarme a mí la primera- dijo Irma metiendo su varita por uno de los agujeritos del suelo- Esto os va a encantar… "Accio bragas de la Señora Flitwhooch".

Silvia y Severus estaban sentados bastante juntos cuando de repente ella empezó a sentir unos tironcitos en sus ingles, que se iban haciendo cada vez más fuertes hasta que la Mujer comenzó a dar saltitos en la silla, en lugar de hacia abajo las bragas querían salir hacia arriba…

-¿Te encuentras bien Silvia?- preguntó el hombre mirándola con rareza.

-Sí, sí, esto… solo necesito ir al baño… Si me disculpas.

La Mujer se levantó y echó a caminar lo más normal que pudo pero aún así parecía un espantapájaros con ciática, los tirones eran cada vez más fuertes. Le dio el tiempo justo de entrar al baño y cerrar la puerta, entonces las bragas tiraron en su máxima potencia haciéndola caer de espaldas y al fin se liberaron, salieron disparadas hacia arriba y comenzaron a hacer "eses" refregándose por el techo.

-¡Silvia! ¿Qué ha sido ese golpe?- preguntó Snape preocupado al otro lado de la puerta.

Ella estaba muy nerviosa, no quería pasar la vergüenza de contarle al Profesor que había perdido las bragas…- ¡Habrán sido las ratas! – contestó poniéndose en pie.

-¿Las ratas?- se preguntó a sí mismo Snape en voz baja- Creía que era una tomadura de pelo de las elfinas… ¡¿Necesitas algo?!

-¡No, no!…- exclamó Silvia mirando como sus bragas se colaban por un agujerito del techo-…¡Ya salgo!

Cierto grupo de alumnas se revolcaba por el suelo tratando de evitar hacer escándalo con las carcajadas que se estaban aguantando pero, casi que hacían más ruido.

-¿Qué hay en el piso de arriba?- preguntó la Profesora sentándose junto a Severus.

-El dormitorio de las elfinas- apuntó Snape rascándose la sien- Y deben estar arrastrando muebles, menudo escándalo…

-Debiéramos subir a llamarles la atención- dijo recelosa Silvia- con tantos ruidos no es posible concentrarse y estudiar.

-Yo ya he desistido de inculcarles educación a esas dos- dijo él con un tono severo en la voz- esas elfinas están revolucionadas y no atienden a razones.

-Pero…

-Hazme caso Silvia, si subimos ahí son capaces de pasarse la noche entera tirando cohetes y decir que son las ratas- a Snape se le escapó otra fugaz media sonrisa.

La profesora lo miró con cara rara, en realidad estaba ofuscada y muy indignada.

-Créeme, que sabe más el diablo por viejo que por diablo.

Sin más, la Profesora sonrió muy dulcemente- bueno pero en tu caso, debe saber más por diablo que por viejo, aún eres un Hombre muy joven y…- se acercó todavía más a él- si tuviera quince años te diría eso de que los chicos malos son más interesantes- dijo acompañada de una estúpida risita.

En otra parte, no muy lejos de allí, no se percataban de lo que estaba pasando en ese momento entre los dos Profesores, estaban muy eufóricas celebrando su triunfo en el máximo silencio posible.

-A ver, enseñarle esas bragas a Auri- la elfina las cogió con ambas manos extendiéndolas, eran de color verde manzana con una puntilla púrpura y tenía el nombre y apellido de Silvia bordado en la parte de delante- ¡Menuda porquería! ¡Hasta huelen mal!

-Esa es Auri gritando- dijo Snape sin darle más importancia- a saber que huele tan mal.

-¡A BAJO!- gritó la elfina, y las bragas atravesaron el suelo como si este no estuviera aterrizando en la cabeza de Snape.

-¡POR UN DE…

-¿Se puede?- preguntó Dumbledore entrando al dormitorio de Snape- He venido a ver como…- se quedó paralizado al ver la escena, Severus con unas bragas en la cabeza en las que era claramente leíble que pertenecían a Silvia y Silvia tapándose la boca con cara de "tierra trágame".

-¡Aay! ¡Aay! ¡Yo no se que… ¡Yo no se como…- la Mujer no articulaba la frase.

Severus se pasó la mano por la cabeza y al mirar de frente lo que le había caído de encima él también sintió la necesidad de que la tierra se lo tragara- Silvia Flitwhooch- leyó inconscientemente en voz alta- Son suyas…- extendió el brazo sin apartar la mirada de la pared.

-Yo… yo…-las cogió de un zarpado y hechas una bola las guardó en su maletín.

-Severus, ven aquí- le pidió el anciano dirigiéndose al pasillo.

Snape se levantó rápidamente arrastrando la silla y salió lo más rápido que pudo del cuarto.

-Mira muchacho- empezó a hablar Dumbledore- estoy muy satisfecho de que por fin hayas empezado a mantener relaciones con una Mujer pero, la próxima vez cierra la puerta o pon un cartel de "no molestar" y así nos evitamos que yo…

-Albus, Albus que no es lo que parece….

-No te excuses Severus, no es necesario, ya se lo que estabais haciendo, Minerva también es muy aficionada a lanzar la ropa por ahí cuando…

-Albus, que no es eso, yo no se como han llegado esas…- Snape se sonrojó, más por la incomodidad de la situación que de vergüenza- …esas… eso que tenía en la cabeza a mi cabeza…

-Severus, tú siempre tan discreto, hay confianza hombre.

-Por un demonio Albus, te digo que….

-¡Buenas noches!- dijo Silvia saliendo a toda velocidad del dormitorio- Opino que por hoy ya ha sido suficiente, te dejo los apuntes de Español encima de la mesa ¡Adiós!

-No es preciso que te vayas Silvia, aquí el que sobra soy yo- dijo el anciano con cara de pícaro y codeando a Severus- aún es pronto y podéis seguir con…

-¡¡BUENAS NOCHES!!- gritaron los dos Profesores.

Silvia giró rápidamente por el pasillo y Severus se metió en su dormitorio cerrando bruscamente la puerta, dejando a Albus solo.

-Pues buenas noches- murmuró el anciano mirando a ambos lados- He de preguntarle a Minerva si tiene braguitas de color verde y puntilla púrpura... me han gustado… me han gustado…