Wolah!! Bueno… Gracias por sus amenazas de muerte xDD sus sugerencia y sus críticas…Y grax a Dahia-senpai por aceptar ayudarme  cuando necesite un buen lemon la consultaré… No se preocupen que trataré de que el lemon sea lo antes posible :P … Graxx a todos por sus reviews!! Este cap se los dedico a todos los lectores!! Al fin el cap tan esperado!! Sin más que decirles recuerdo lo de siempre.

Disclaimer: Naruto no es mio y ya se me acabaron las ideas para poner aquí xDD

CAP 7. EL REENCUENTRO

En una gran mansión, se levantaba de su cama una ojiperla. Era su tercer día en la ciudad, de verdad extrañaba cada olor, cada sensación… Todo… Y más desde que se fue su hermana. Gracias a su ventana, que mantenía siempre abierta, podía sentir el rocío de la mañana entrar a su habitación sin pedir permiso, y el cantar de las aves que llena de júbilo hasta al corazón más deprimido.

- De verdad extrañaba todo esto – dijo Hanabi levantándose y dirigiéndose al baño para ducharse.

Después de un merecido baño, decidió vestirse con un jean desgastado, una camisa de tiros de color blanco y unas delicadas sandalias también blancas. Dándose un último toque de maquillaje, salió de su habitación rumbo al comedor, hoy tendría que hacer la difícil selección de un chofer, no lo había hecho ayer porque se pasó todo el día desempacando sus súper grandes maletas que traían de todo.

- Sólo espero que no se metan en mi vida.

Dicho esto, la ojiperla se dispuso a bajar las escaleras. Cuando llegó al comedor, se encontró con que no había nadie en él. Decidió preguntarle a una de las sirvientas qué había pasado por sus familiares.

- Naoko-san, dónde están Oto-sama y Neji?

- Hiashi-sama desayunó muy temprano y se fue para las empresas. Neji-sama está entrenando en el dojo. Se le ofrece algo más Hanabi-sama?

- Iie Naoko-san. Arigatou – dicho esto la sirvienta se retiró a hacer sus labores. Hanabi no tenía mucha hambre, así que decidió ir a ver cómo estaba su querido primo.

Tal y como dijo Naoko, allí estaba su primo, con su torso descubierto, todo bañado en sudor, entrenando. Lástima que para Hanabi, Neji era como un hermano, pero en fin, entró y cómo lo vio tan concentrado, decidió no interrumpirlo y sentarse a ver cómo entrenaba. Desde pequeños, su padre se había hecho cargo de enseñarles todo sobre defensa personal. Neji siempre se destacó por ser el más preciso y ella por ser la que más fuerza tenía. En cambio, a su hermana nunca se le hizo muy fácil aprender artes marciales, por esta razón los demás chicos los cuales pertenecían a algunos otros dojos y venían a ver las técnicas que tenía éste, se burlaban de su torpeza, Neji siempre tuvo que protegerla de esos chicos y obligarlos a pedirle disculpas.

- Onee-chan, dónde estarás? Por qué te fuiste? Quisiera estar contigo y poderte decir cuanto te extraño… De verdad te extraño mucho Onee-chan – tan absorta estaba Hanabi en sus pensamientos, que no se dio cuenta que Neji ya había terminado su entrenamiento y se había dado cuenta de su presencia. Se fue acercando a ella poco a poco y la sacó de sus pensamientos diciendo.

- Qué tanto piensas?? – dijo el ojiperla sorprendiendo de sobremanera a su prima.

- Neji!! Me asustaste!! Sólo pensaba en cómo estará mi Onee-chan… Me preguntaba el por qué se fue… por qué nos dejó sin dar una clara explicación – dijo Hanabi con tristeza en su voz.

- Tengo muchos indicios, te aseguro que dentro de poco daremos con su paradero – respondió Neji tratando de tranquilizar un poco a su prima. Lo cual dio resultado, y que a penas terminó de dar esa noticia, un brillo invadió la mirada perlada de la chica – Pero mientras tanto, hay que dar con el paradero de tu nuevo chofer – dijo esto mientras salía del dojo y dejaba a Hanabi en él.

La chica, después de lo que le había dicho su primo, se puso muy optimista. Tan sólo imaginarse poder encontrar a Hinata de nuevo, llenaba de una alegría incomparable todo su ser.

- De acuerdo, hoy será un gran día – dijo saliendo por donde, tiempo atrás había salido su primo.

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Un moreno se encontraba saliendo de la residencia en la cual vivía muy deprisa ya que quería llegar temprano para que nadie le ganara el puesto. Cuando estaba cruzando una avenida, se tropezó con alguien. Cual fue su sorpresa al encontrarse con su querida amiga Ten-ten, quien no andaba con Hinata y Hiromi como de costumbre.

- Que raro, siempre tan atravesado no? – dijo de forma sarcástica la castaña parándose, ya que en la caída, el la había tumbado al suelo. Ten-ten traía puesto un jean desgastado con una camisa manga corta de color vinotinto que resaltaba su piel morena, y unas zapatillas del mismo color de la franela.

Kiba, mientras tanto, traía un jean también desgastado (gomen es que me encantan esos tipos de jean xD) una franela de color negro y unos converse del mismo color que su franela.

- Ja, ja, ja muy graciosa – también dijo en tono sacástico – Y dónde están Hiromi y Hinata? – preguntó notando otra vez la ausencia de éstas.

- Hinata está en su primer día de trabajo en la Corp. Uzumaki y Hiromi está en su primer día de guardería, la cual queda muy lejos de aquí – resaltó la castaña – Sabes, justo estaba yendo hacia tu departamento.

- Y será que podrías ser breve con lo que me tengas que decir, no quiero que por tu culpa, llegue tarde a mi entrevista – dijo en tono de reproche.

- Pero que amargado!! En fin… Vengo para acompañarte a la entrevista – dijo como si no se tratase de nada importante.

- Eh?! Y eso cómo por qué? – preguntó un demandante Kiba.

- Pues…. Oye!! – dijo sorprendiendo al moreno por su grito – Dónde dejaste a Akamaru? – dijo la castaña tratando de cambiar rápido el tema de conversación.

- Pues lo dejé con mi hermana en su consultorio veterinario – respondió de manera normal – Oye!! No intentes cambiar el tema de conversación!! – dijo captando de inmediato las intenciones de su compañera – será mejor que me digas que te traes entre manos acompañándome a la entrevista??!!

- Pues… No le puedo decir la verdad, seguro la suelta en la primera conversación que tenga con cualquiera de los dueños de la casa, con lo torpe que es… Claro!! Eso es"!!... Te voy a acompañar para asegurarme que no cometas ninguna torpeza y si te dan el empleo, cosa que dudo, también buscaré un empleo allí para tenerte vigilado y asegurarme que no salgas con ninguna de tus burradas y termines poniendo la torta – dijo avanzando un poco dejando atrás al moreno un poco pensativo.

- Aquí hay gato encerrado, hay algo que no me huele bien… O será que me puse una camisa sucia?? En fin… algo me oculta Ten-ten y sea como sea lo descubriré – pensó para sí mismo Kiba, quien no se dio cuenta que la morena le llevaba una gran ventaja en el camino.

- Hey Kiba-baka!! Muévete!! O es que no vas a ir a la entrevista??!! Ojala dijera que no irá, así podría quitarme un peso de encima…

- Nunca te daría ese gusto, marimacho – dijo alcanzando a su amiga y siguiendo de largo al decir ese insulto. Sabía que Ten-ten odiaba, detestaba, aborrecía que le dijeran así, únicamente por ser una mujer fuerte, no era semejante cosa.

- Ahora si te mato – dijo entre dientes la castaña viendo como su "querido" y próximamente difunto amigo corría por su vida – VUELVE AQUÍ Y REPITE LO QUE DIJISTE INUZUKA KIBA!!

Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

- Bueno, aquí estás Hinata Hyuuga, a tan sólo unos pasos de volverlo a ver – pensó la ojiperla. Estaba parada al frente de la gran edificación que era la cede principal de la Corp. Uzumaki, estaba parada ahí desde hace media hora. Era tanta la ansiedad que tenía, que no se había dado cuenta cuando ya había llegado a su destino, e hizo tan rápido el recorrido, debido a su ansiedad, que llegó con 45 minutos de anticipación.

Por todo el camino se estuvo muriendo de la vergüenza, debido a que por donde pasara, hombres le decían cosas, desde frases poéticas hasta frases donde graficaban perfectamente que harían con ella en una cama, y no era precisamente dormir. Con cada frase agregada, o simplemente con mirarla de una forma un poco insinuadora, se le iba poniendo cada vez más roja su cara (aunque pareciera imposible, ya que ya parecía un tomate maduro).

- Bueno, llegó la hora – dijo al faltar cinco minutos para que empezara su jornada laboral. Entró a la edificación y le dedicó un pequeño saludo a la recepcionista. De inmediato, se dirigió hacia el elevador, subió a el y veía cómo poco a poco se iba alejando de la planta baja. Hay que resaltar que había muchas personas en el ascensor, no parecían sardina en lata, pero había una fuerte cantidad de personas. La cantidad de personas fue disminuyendo mientras las personas abandonaban el elevador en cada piso. A Hinata los pocos minutos que estuvo en el ascensor le parecieron eternos, no recordaba que hubiese tantos pisos la primera vez que vino. A la pobre Huyyga la ansiedad la estaba matando.

Por suerte, o por desgracia, ya sólo le faltaba un piso para llegar a su destino, y se abrieron las puertas del elevador. Se bajó de el, con pocas o mínimas fuerzas, ya que era tanto su nerviosismo, que sentía que se iba a desplomar en cualquier momento. Nunca nadie dijo que reencontrarse con tu primer y único de amor y, además, padre de tu hija, fuese fácil.

Se dirigió poco a poco a su nuevo escritorio, Hirako, la secretaria de Shikamaru una chica muy atenta y agradable, le había señalado cual era, y le había dicho que después de instalarse, se dirigiese a la oficina de su jefe ya que el ya se encontraba en la empresa. Hinata, al escuchar que tendría que ir a la oficina de Naruto, sentía que su corazón se iba a salir de su pecho en cualquier momento o que de un momento a otro, se desmayaría.

La ojiperla, estaba aterrada, quien no, no todos los días le suceden a cualquier persona cosas así. Después de agradecerle a Hirako por darle la información, se dispuso a sentarse en la silla de su escritorio. Abrió su cartera, y lo primero que encontró fue un pequeño regalo que le había dejado su pequeña Hiromi. Constaba de un pequeño dibujo, ya un poco arrugado, en donde estaban ella y Hiromi. Al final del dibujo decía "Gambate Okasan!!". Tan sólo esas pequeñas palabras le dieron la suficiente fuerza para sonreír y pararse decidida para dirigirse decidida a la oficina de su nuevo jefe, Naruto Uzumaki.

Tocó la puerta, y al escuchar del otro lado un pequeño "adelante" lo vio, al parecer estaba leyendo unos importantes documentos, estaba tan guapo, estaba tan bello con su cara seria.

- Por Kami!! Agárrenme que me desmayo – pensó la ojiperla al ver a su rubio allí sentado, con un traje de ejecutivo color negro, una camisa blanca, sin corbata y con los primeros botones de su camisa abiertos, dándole un aire sexy (más?). Hinata estaba a punto de un colapso nervioso, un paro cardíaco y un derrame cerebral. Sabía que verlo la afectaría, pero no sabía que la afectaría tanto. Ella estaba allí parada, temblando, con las manos sudándole, con sus mejillas sonrojadas e hiperventilando con tan sólo con verlo.

- Se va a quedar todo el día de pie sin decir nada? – dijo el rubio de una forma fría con su voz grave y sensual – Qué quiere? – todo esto lo había dicho sin despegar la vista de sus documentos.

- Etto… Hasta su voz es tan, tan sexy… Mucho gusto – dijo haciendo una reverencia – yo voy a ser su nueva secretaria, mi nombre es…

- Le dijeron que llegara temprano? – dijo cortante el rubio sin retirar la vista de sus documentos.

- Eh?

- Que si le dijeron que llegara temprano? – dijo con un tono que hacía ver que estaba perdiendo la paciencia.

- Hai – se limitó a responder Hinata.

- Pues le aviso que ha llegado 4 minutos tarde y no tolero las impuntualidades – dijo de forma dura, pero sin quitar aún la vista de sus documentos.

- 4 minutoss… 4 MINUTOS!!... Por unos miserables 4 minutos es que me está hablando de esta manera!! Etto… - Hinata intentó decir de nuevo algo, pero fue interrumpida por el rubio.

- Silencio – no lo gritó, pero lo dijo de una forma tan seria, que intimidaría a cualquiera – Le aviso unas cuantas cosas. Número 1, en esta oficina se viene a trabajar no a ligar. Número 2, yo siempre tengo la razón. Número 3, lo que yo diga en esta empresa es ley. Número 4, no se dirija a mi de otra manera que no sea Señor Uzumaki. Y número 5, cierre la puerta al salir – dijo de manera autoritaria el rubio sin siquiera dignarse a dejar de mirar sus dichosos documentos.

- Eh? – preguntó desconcertada la Hyuuga. Ese no era el Naruto que ella conocía.

- Que se mueva a hacer su trabajo que aquí no le pagamos a las personas por flojear – terminó de decir el rubio. De todas las secretarias ésta era la que parecía más lenta. Seguramente sería una completa incompetente, y antes de fin de mes, ya estaría en busca de secretaria nueva. Sintió cómo abandonaban la oficina sin pronunciar palabra y cerraban la puerta. Por un momento creyó que la voz de su secretaria le era familiar pero decidió dejar eso de lado y seguir con su pequeño discurso. Al fin terminó de leer los dichosos documentos y los firmó.

- Bueno… Al menos cerró la puerta – dijo, y es que ni siquiera se dio cuenta de quien era la persona que sería su secretaria, ni siquiera se dignó a mirarla.

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A penas salió de aquella oficina, se dispuso a correr hasta el baño de las damas. No le importó que los demás la vieran, no le importó nada. Lo único en que pensaba era en que ese NO era SU Naruto, no era el Naruto que ella conocía, el enérgico Naruto que con su optimismo y ocurrencias siempre le alegraba el día a cualquier persona que estuviese a su alrededor.

Encontró el baño de damas y entró en el. Se encerró en uno de los compartimientos y lloró… Se sentía tan estúpida, tan imbécil. El ni siquiera la miró, ni siquiera se dignó a mirarla. Tanto que trató de arreglarse, de verse un poco diferente de la Hinata de años atrás que sólo usaba pantalones y camisas anchas. Tanto para que al final ni siquiera la dejase hablar y la tratase como una basura.

De repente, como un recuerdo veloz, vino Hiromi a su mente. Su sonrisa, su entusiasmo, sus ganas de vivir.

- No Hinata, no puedes darte el lujo de caer derrotada con el primer obstáculo – se dijo mentalmente – Entonces, que comience a actuar la nueva Hinata – dicho esto, secó sus lágrimas y salió del baño con paso decidido. Escuchó rumores a su espalda, cosas como Qué bipolar o comentarios parecidos. Hace años atrás, Hinata se hubiese sonrojado y se hubiese vuelto un manojo de nervios, pero ella se prometió cambiar – Cuando un Hyuuga promete algo, un Hyuuga lo cumple – pensó al tiempo que se sentaba en su escritorio.

Observó como poco a poco un fastidiado Shikamaru se acercaba a su escritorio. Cuando ya estuvo al frente le dijo.

- Ohayo Shikamaru-kun.

- Ohayo Hinata – hubo un pequeño silencio, pero fue interrumpido por Shikamaru – Qué hizo Naruto esta vez?? -. Decía al tiempo que mostraba una mueca de fastidio en su rostro.

- Etto… Parece que no se me piensa quitar la mala costumbre de dudar no? -.- Nada Shikamaru-kun, ni hizo nada – respondió al tiempo que le daba una cálida sonrisa al Nara.

- Si claro Igual Naruto me lo terminará diciendo… Que problemáticos… Bueno voy a ir a la oficina de Naruto – dicho esto fijo su rumbo hacia la oficina de Naruto y sin ni siquiera tocar, abrió la puerta y la cerró tras el.

- Esto va a ser más difícil de lo que pensaba – pensó la Hyuuga mientras daba un sentido suspiro y se disponía, con todo su esfuerzo a empezar su trabajo como secretaria de presidencia.

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- Qué problemático eres – decía un hombre de coleta mientras entraba a la oficina de presidencia cerrando la puerta tras el.

- Ahora qué quieres? – preguntó un amargado Naruto – acabo de tener mi primer encuentro con la secretaria que elegiste y me parece una incompetente, lenta, tímida…. – pero no pudo seguir con sus insultos porque el otro hombre en la oficina lo interrumpió.

- Con que eso piensas de Hinata? – dijo Shikamaru con fastidio e indiferencia en su voz.

- Eh? – preguntó el rubio alzando su mirada y abriendo un poco más de lo normal sus bellos ojos – No querrás decir…

- Si, tu secretaria es Hinata Hyuuga… Que acaso no te habías dado cuenta? – al ver el rostro prácticamente petrificado de su amigo, lo tomó como un SI – Mendokuse….

Naruto no dijo palabra alguna, se quedó unos segundos en silencio con los ojos bien abiertos como tratando de procesar bien toda la información. Tiempo después, despertó de su trance y no se le ocurrió otra cosa que ir a confirmar lo que su amigo había dicho.

Salió de su oficina y la vio. Estaba ahí, buscando unos papeles en los archivos, debía resaltar que la ropa que traía, aunque no era insinuadora, le sacarían un par de malos pensamientos a cualquiera y ek no era la excepción.

Justo en ese momento, como un castigo de Kami, se le calló una hoja, al agacharse para agarrarlo, aunque no se le vio nada indebido, digamos que se fijó en esos dos firmes músculos que tenía por trasero. Tan perfectamente circulares, tan apetecibles, tan excitantes.

- Quien no quisiera tenerlos entre sus manos, acariciándolos… Espera!! Que rayos estás pensando!! Es Hinata!!... Aunque eso no le quita que sea tan excitante – pensaba el rubio, de pronto se dio cuenta que no era el único admirando los atributos de la Hyuuga, digamos que todos los hombres habían parado su trabajo para contemplar tal espectáculo, algunos ya tenían hasta una hemorragia nasal.

Una gran cólera invadió todo su ser, esos pervertidos la estaban admirando a SU Hinata, quien sabe cuantos pensamientos pervertidos estaban teniendo con ella. Junto todo su autocontrol, y lo único que bastó para que todos se dieran cuenta de su presencia fue que carraspeara un poco.

Cuando los empleados notaron que el jefe estaba ahí, salieron como alma que lleva el diablo, en décimas de segundo, ya nadie se hallaba cerca del escritorio de la nueva secretaria de presidencia. También logró llamar la atención de la Hyuuga, que al verlo, sintió que toda su fuerza se le iba, que toda su sangre se acumulaba en su rostro y que pronto se desmayaría.

- Tranquila Hinata, recuerda, no eres la misma de antes, ni él tampoco lo es. E l no es TU Naruto… El anterior Naruto ahora sólo vive en tus recuerdos y en la esencia de Hiromi - pensó la ojiperla mientras su semblante cambiaba de uno sorprendido a uno un poco indiferente, pero no perdiendo la calidez que la caracterizaba.

Al principio, el rubio creyó ver a la Hinata de años atrás, la chica tímida que lo cautivó. Pero de un momento a otro, su semblante cambió. Ya no se veía como aquella tímida muchacha de años atrás, se veía más segura, más indiferente y más hermosa.

- Qué estás pensando!! Es Hinata!! H-I-N-A-T-A!! Neji me mataría por pensar cosas así… Espera, Neji sabrá de su regreso?? – pensaba Naruto, tenía tantas cosas en su cabeza aunque su rostro demostrara frialdad.

La Hyuuga estaba allí de pie sin saber que decir, el rubio la miraba pero no soltaba palabra alguna, igual que ella. Tanto que ella lo admiraba, lo amaba, pero este nuevo Naruto manchó los recuerdos del anterior, rompiendo sus memorias en miles de pedazos.

- Desea algo Señor Uzumaki? – dijo la ojiperla de forma seria resaltando las dos últimas palabras.

Naruto de nuevo no dijo nada, únicamente se giró de nuevo sobre sus talones y volvió a su oficina cerrando la puerta tras de el con un gran ruido. Shikamaru, que miraba divertido la escena, volvió a su oficina con una pequeña sonrisa.

- Definitivamente, el mundo es muy problemático.

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- Se puede saber que carazos está pasando aquí!! – gritó una encolerizada Tsunade.

- Tsunade-sama, yo le puedo explicar – trató de dialogar la ojijade pero fue interrumpida.

- Haruno diríjase inmediatamente a mi oficina!! – dicho esto salió del cuarto no sin antes darle una última mirada asesina tanto al Uchiha como a su querida sobrina.

- Al parecer tiene unos "pequeños" problemas por resolver – se burló el ojinegro con una sonrisa arrogante en su rostro.

La pelirosa no le contestó, estaba tan llena de furia que tenía ganas de estrangularlo allí mismo. Sólo le dirigió una mirada llena de instinto psicópata.

- (inner Sakura: Shannaroo!! Maldito!! Te juro que me las vas a pagar!!)

Sakura salió echando humos del cuarto, mientras un divertido Sasuke se acostó en su cama y se dispuso a recordar lo que había pasado segundos atrás.

- Pronto caerás Haruno, pronto caerás – dijo de forma arrogante al tiempo que una pequeña media sonrisa se formaba en su rostro mientras estaba recostado en la cama del hospital.

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No se, creo que no quedó tan bueno… Pero en fin espero que les haya gustado!!  Esta historia la continúo unicamente por ustedes!! Gracias a TODOS por sus reviews!! Tardaré un poco en actualizar el siguiente cap porque estoy enfermita, de hecho en este momento tengo una fiebre horrible… Recuerden comentarios, sugerencias, amenazas de muerte, etc déjenlas en sus reviews!!

Nos leemos en el pox cap!!

Emuma-chan