SEDUCIENDO A NEJI-NIISAN
Capitulo 7: La función de las seis
Por Okashira Janet
Kiba se revolvió sobre si mismo, de un momento a otro había perdido a Hinata de vista, entre el tumulto del concierto su amiga simplemente había sido tragada por la multitud, intentar localizarla por medio de su olfato parecía genuinamente suicida, lo intentó de cualquier forma pero sólo pudo llevarse la mano a la nariz asqueado de tantas cosas juntas, sake, cerveza, chicle, sudor, saliva…
—¡Hinata! —Gritó pero su voz se perdió entre las voces a su alrededor, con enfado chasqueó la lengua, había invitado a su amiga a aquel concierto porque suponía que eso iba más con él que una disculpa propiamente dicha, la verdad se la había pasado bomba cuando había podido estrechar el cuerpo de su amiga entre los brazos, de una o de otra manera lo cierto es que Hinata siempre le había gustado, la cuestión es que últimamente tenía a alguien más en mente para llenar su corazón de soltero.
—¡Hinata! —Volvió a gritar y de pronto pudo verla, una enorme sonrisa se pintó en su rostro y avanzó hacía ella dando de codazos a los que se metían en su camino, abriéndose paso entre el mar de gente, estaba a un par de metros cuando notó con sorpresa que Neji estaba frente a ella, no entendió que era lo que pasaba ni qué hacía el Hyuuga ahí, el joven de ojos claros empezó a buscar con la mirada alrededor, fue en ese preciso instante que los ojos de Hinata hicieron contacto con los suyos, fue apenas un instante, pero ambos lo vieron claro, si echaban a perder esa oportunidad eran unos tontos.
—¿Y Kiba? —Escuchó que Neji preguntaba por él mientras volvía a girar la vista, seguramente buscándolo, Hinata aún lo seguía viendo y el Inuzuka meneó ambas manos fuertemente en el aire negando lo más firmemente que podía.
—Lo perdí. —Hinata contestó bajando la mirada, jugaba tan nerviosamente con los dedos que Kiba se dio una palmada en la frente, su amiga si que era mala mintiendo, por fortuna Neji parecía demasiado perdido en aquel ambiente como para poner mayor atención. Después de un breve momento Kiba vio como ambos se dejaban llevar por la multitud, seguramente irían a un pub cercano, lo mejor sería intentar no cruzarse en su camino.
—Caray… —El joven se rascó la nuca—. Me quede solo.
—¡Kiba! —Escuchó un grito a sus espaldas, tan claro como si sólo esa persona y él compartieran el mundo.
—¿Hana…? —Dio media vuelta, o por lo menos intentó hacerlo, su cuerpo aún estaba en movimiento cuando los delgados brazos de la joven lo sujetaron por los hombros.
—¡¿Qué te pretendes mosquito? —Lo sacudió con tanta fuerza que Kiba sintió que los globos oculares le rebotaban dentro de sus cuencas.
—¿Eh?
—¡Se supone que debemos hacer que Neji-nii sea la pareja de Nee-san, no tú!
—Yo no quiero ser pareja de Hinata.
—¡Claro! —Hanabi dejo de zarandearlo, pero le mandó una mirada tan cargada de antipatía que el castaño dio un paso atrás en automático.
—Yo solo…
—¡Pensé que eras un buen amigo!, —la chica se cruzó de brazos—, pero eres igual que todos.
—¡Oye! —Un tic empezó a latir de mala manera en la frente del muchacho—, por si la memoria te falla todo esto empezó porque cierta personita dejo caer un montón de feromonas sobre su hermana.
—Y yo ni siquiera quiero recordar quien no puede hacerle alto a sus bajos instintos. —Kiba enrojeció de golpe.
—¡So-soy débil ante los olores! —Iba a agregar que era un perro después de todo, pero no creía que aquello fuera a mejorar la imagen que estaba proyectando en esos instantes.
—¡El hombre que perdió contra un pedo! —Hanabi se dio una palmada en la frente—. ¡Claro!, ¿cómo pude olvidarlo?
—¡Incluso una persona normal se hubiera desmayado! —Mortalmente avergonzado Kiba apretó los puños—. ¡Tu no estabas ahí así que no lo sabes!, era como si un ramen de cerdo potencialmente venenoso se le hubiera podrido en el colon.
—Seguro… —Hanabi miró sus uñas, el gesto perdió potencialmente su poder destructor porque en esos instantes un hombre la golpeó en la cadera al pasar, intentó girarse a reclamarle, pero una oleada de gente empezó a arrastrarla con ella, en automático Kiba adelantó una mano, mandándole una furibunda mirada ella se aferró a la ayuda.
—Dejemos ya esto. —Kiba sonó genuinamente cansado.
—Supongo que es fácil decirlo. —Hanabi arqueó ambas cejas—. No es el futuro de tu clan y el de tu hermana el que esta en juego.
—Neji y Hinata se han ido juntos justo ahora. —Fastidiado Kiba la jaló hacía él—. Así que todo salió bien al final, ¿contenta?
—No. —Ambos se vieron fijamente a los ojos fastidiados, él porque la euforia del concierto ya había pasado y en su lugar quedaba aquel sentimiento de fracaso y ella porque seguía demasiado molesta y ofendida en su orgullo propio.
—Regresemos a casa.
—La noche es joven. —Hanabi se soltó de él—. Saldré por ahí.
—Tienes dieciséis años. —Kiba arqueó ambas cejas—. No te dejaran entrar a ningún lugar. —Ella enrojeció furiosamente.
—No necesito ir a ningún lugar a tomar.
—Pues es de noche. —Kiba lo dejo salir como si fuera algo tan obvio que resultaba idiota que ella siquiera pensara en otra posibilidad—. No hay muchos sitios a los cuales ir princesa.
—De cualquier forma no es tu asunto. —Hanabi dio una petulante media vuelta para perderlo, por alguna razón su plan inicial (ese donde ella gritaba "¡Kiba!" y él giraba gritando su nombre, se abrazaban en el aire y se besaban) se había ido a la basura, suponía que algo de culpa se lo llevaba su carácter volátil, ¡pero Kiba tampoco se lo ponía fácil!, estaba segura de que le gustaba y a ella le gustaba él, ¿por qué no simplemente decirlo y ya?, ella siempre se había burlado de la manera en la que Hinata seguía a Naruto sin decirle nada, ¿por qué entonces estaba actuando tan ridículamente en esos momentos?, suponía que no sería difícil dar media vuelta, sujetar al chico en cuestión por la nuca y plantarle un beso y bien, ¿qué era lo peor que podía pasar?, solamente que le dieran calabazas y si había igualdad de sexos en la guerra shinobi, ¿por qué no debería ser lo mismo en el amor?
—Oye, —escuchó la voz de Kiba tras ella, un tantin irritada, sintió como su mano cruzaba el aire para finalmente apoyarse en su hombro provocando que su cuerpo entero fuera recorrido por electricidad—, ya es tarde, te llevo a casa. —No había sensualidad de ningún tipo en su voz, de hecho parecía genuinamente irritado, pero Hanabi no pudo evitar dejar que una sonrisa enorme apareciera en su rostro, ¿y bien?, las piernas de gelatina era algo nuevo a lo que nunca antes se había enfrentado y aquella taquicardia no debía ser de insuficiencia cardiaca porque aún era muy joven y no creía que las vueltas en su panza fueran precisamente anuncio de una inminente diarrea.
—¿Hanabi? —Kiba ladeó la cabeza para poder verla de perfil, ella tomó aire y enderezó los hombros, porque era ni más ni menos que Hanabi Hyuuga y no temía a que le dieran calabazas, creía en la igualdad de sexos, en que las declaraciones de amor no eran asunto solamente de los hombres y en que su belleza no la dejaría malparada (por favor, por favor, por favor que no la dejara malparada).
—Kiba… —Susurró despacio como había visto que lo hacían en las películas de amor, pero al haber tanta gente aún el joven no pudo escucharla.
—¿Dijiste algo?
—Kiba… —Volvió a susurrar y le hubiera gustado decir que en aquel momento el mundo se paró, que él la estrechó contra sus brazos y pudieron saber sin más palabras lo que el otro guardaba en su corazón, pero lo cierto es que Kiba nuevamente no volvió a oírla.
—Oye no te oigo, habla más fuerte. —Además se habían parado encima de donde alguien había dejado caer una gaseosa, sentía los tenis pegajosos, a su lado un chico soltó un eructo y unos pasos adelante una chica afónica intentaba explicar los motivos científicos por los que ese concierto había sido lo mejor que les había pasado en la vida.
—¡Kiba! —Y entonces gritó dando la vuelta fieramente, porque después de todo su vida no era una novela rosa, ni él se daría cuenta de nada sin palabras de por medio y por encima de todo el amor que le tenía ganaba terreno demasiado pronto al miedo a que le dieran calabazas y lo más importante, ella nunca había sido precisamente miedosa.
—¿Qué…? —Pero Kiba no pudo decir más, ella se le fue encima en un beso que de tan violento lo lanzó hacía atrás, como pudo intentó mantener el equilibrio, pero entre que no podía creerlo y aquel cuerpo pegándose al suyo se dio de espaldas contra un hombre gordo que venía atrás quien lo lanzó de un manazo hacía delante.
—¡No den esos espectáculos al aire libre! —Kiba no supo si desaparecer del planeta o dejar que su rostro explotara en rubor, para colmo Hanabi lo soltó, pero en lugar de darle una explicación, pedir una disculpa o poner en claro los sentimientos soltó una tremenda carcajada.
—¡Estás mas rojo que las marcas de tu cara! —Y él supo que si quería que aquel beso significara algo al parecer quien iba a tener que hacer engorrosas declaraciones de amor sería él.
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Hinata abrió los ojos y observó el techo de su habitación, fue apenas un par de segundos en blanco antes de darse vuelta, encogerse sobre si misma y dibujar una enorme sonrisa en su rostro, ¡ella y Neji habían salido por la noche! y si bien no había sido una salida convencional lo cierto es que había ocurrido.
Aun recordaba los brazos de su primo rodeando su cintura, su pecho de hombre a sus espaldas, tan solo de recordarlo sentía que el corazón le bombeaba con más fuerza, ¿sería que se estaba enamorando de él?, si lo pensaba tenía gracia la cosa, supuestamente quien tenía que enamorarse era él no ella, pero al parecer siempre se caracterizaría por hacer las cosas al revés. ¿Pondrían en peligro la misión sus recién descubiertos sentimientos?, no estaba muy segura de poder seducir a nadie si las manos le temblaban en su presencia, de seguir así la cosa terminaría por desmayarse como lo hacía cuando veía a Naruto en el pasado.
Levantándose a medias estrujó las sabanas entre sus manos y sacudió de un lado a otro la cabeza, no sabía que dirían los demás si les contaba, seguro su padre suspiraba por ver que de nueva cuenta era un caso perdido, Hanabi arquearía una ceja y susurraría que era demasiado ingenua y no entendía como podía ser una kunoichi y seguro que Kiba la miraría con los ojos bien abiertos y le preguntaría una y otra vez si estaba segura, ¿por qué tenía que ser de esa manera?, no recordaba que Neji le atrajera de esa forma en el pasado, vagamente podía recordar que se había horrorizado de saber que él sería su prometido, aunque ahora que lo recordaba, ¿por qué había aceptado la misión?, ¿no era por qué le parecía que Neji era mejor opción que los demás?
Enrojeciendo se dejo caer de nueva cuenta sobre la cama y se tapó con una almohada la cara, ahora que lo analizaba parecía que sin ser consciente si que le gustaba un poco Neji desde antes, en caso contrario ¿por qué había aceptado el plan sin poner más pegas?, e incluso le había dicho a Kiba que eso era mejor que el kazekage o Shikamaru.
—Ay no… —Susurró al punto de las lágrimas, sólo ella era tan tonta de complicar las cosas añadiéndole sentimientos de su parte, si de por si le era completamente imposible seducir a un hombre añadirle nervios solo iba a acabar por mandar el paquete por entero a la basura. En esos momentos le gustaría ser un poco más valiente, un pelo más decidida, ¿por qué no podía ser como las otras chicas que tomaban al amor por los cuernos y lo domaban a su merced?, a sus veinte años no había tenido un solo novio y eso realmente daba pena, Neji por lo menos era un genio en combate, pero ella ni siquiera podía sacársela diciendo que estaba demasiado ocupada con el entrenamiento.
—¿Qué debería hacer? —Se cuestionó a si misma lanzando la almohada lo más lejos que se lo permitió su brazo, por el momento no le contaría nada de su recién descubierto amor a nadie, de ser posible negaría su existencia, aunque fuera solo para disimular sobre si misma. ¿Cómo era posible que luego de tan poco tiempo junto a Neji sintiera que su corazón latía de manera desbocada con solo verlo?, en cuanto había dejado de verlo como un primo para dirigirle la mirada como si fuera su futuro marido todas las restricciones que le había tenido a su amor se habían derrumbado, ¡si hasta podía recordar la primera vez que se habían visto siendo niños!, sus ojos claros, el cabello largo y esa sonrisa que ya nunca aparecía en su rostro.
"Ella es linda" en aquel entonces le había parecido linda, pero había pasado mucho tiempo desde que eran niños, ignoraba completamente como la veía ahora. Suponía que alguien tan valiente, fuerte e increíble como Neji no podía enamorarse de buenas a primeras de un ser gris como lo era ella, ¿pero podría por lo menos seducirlo?, Kiba había dicho que eso era más fácil.
—Mejor me doy una ducha. —Desganada se levantó de su cama y se colocó unas sandalias, la euforia de la mañana se había diseminado con los sombríos pensamientos que la habían atacado sin compasión. Quería creer que no todo estaba perdido, quería creer que el cuerpo de su primo apretándola contra él la noche anterior había significado algo más que un guardián protegiendo a su protegida, ¿pero si no era así?
Con un suspiro abrió la puerta de su shoji y avanzó casi arrastrando los pies hacía el baño, escuchó a Hanabi cantando algo acerca del amor en un estilo que pegaba con el rock, supuso que su hermana de verdad había amanecido de buen humor para estar despierta tan temprano, por lo general dormía como un tronco.
Una pequeña sonrisa se coló en su rostro mientras abría la puerta del baño, la primera visión que tuvo fue la del armario del baño y sin poder evitarlo dejo escapar una risita, aún recordaba lo asustada que había estado escondida ahí dentro mientras su primo se bañaba, de verdad que a veces se dejaba manipular por Kiba y Hanabi que daba pena. Ese par de castaños eran un peligro juntos.
—Ahora que lo pienso… —La joven levantó ligeramente la barbilla cerrando la puerta tras ella—. Ayer Kiba-kun… —recordó que cuando había echado un último vistazo hacía su amigo Hanabi se dirigía hacía él con malas pulgas, con un poco de imaginación aquello hizo conexión con el buen animo de su hermana esa mañana—. ¡Oh! —Sorprendida parpadeó y se sentó sobre la barra de la bañera, el bulto con su ropa se le resbaló de las manos y cayó sobre el piso, apenas pasaron un par de segundos cuando se permitió una carcajada, una que empezó lento y suave para terminar en una verdadera risa que le hacía doler el estomago. Se preguntó por qué en el pasado se había sentido tan celosa de que su hermana le estuviera quitando la atención de Kiba, ahora que lo pensaba eran tal para cual, ambos valientes, divertidos y un tantín feroces, incluso tenían el cabello del mismo tono castaño, imaginárselos juntos era una verdadera combinación dinamita.
—La que me espera ahora. —Sonriendo recogió su ropa del suelo y la colocó en la barra del baño, luego procedió a quitarse la yukata pensando en si sería incomodo seguir planeando artimañas juntos si es que su mejor amigo y su hermana eran novios o algo parecido ahora, ¿sería como hacer un mal tercio?, cuando Kurenai y Asuma eran novios y a uno de ellos le tocaba estar por ahí, bueno, era sumamente incomodo, aunque igual y era diferente siendo de la misma edad… no estaba muy segura. Abrazándose a si misma aguantó un profundo escalofrío y giró la vista hacía la puerta, no recordaba que el baño estuviera tan frío cuando entró, sacudiendo un poco la cabeza se apresuró a meterse a la ducha quitándose de cualquier forma las bragas para después abrir rápidamente la llave del agua caliente, sintió un alivio inmenso cuando el agua tibia recorrió su piel.
La hora del baño era una de sus favoritas del día, podía imaginar mil cosas bajo el agua y además podía entrenar un poco manipulando el agua entre sus dedos, aunque más que entrenamiento era un juego. Justo estaba imaginando si Hanabi o Kiba le contarían lo que había ocurrido entre ellos cuando la puerta se abrió seguida de un golpe muy fuerte, asustada Hinata se enredó una toalla en torno al cuerpo y abrió la cortina lo suficiente para asomar la cabeza, Neji estaba despaturrado en el suelo, ambas piernas abiertas y los ojos claros fijos en el techo, como si aún no acabara de reaccionar acerca de lo que había sucedido.
—¡Neji-niisan! —Asustada por su aparente inmovilidad Hinata salió de la ducha aún chorreando agua y con algo de shampoo en el cabello.
—Hinata-sama… —Él le dirigió apenas una mirada de reconocimiento, al parecer aún reponiéndose del golpe en la cabeza.
—¿Estas bien? —Hinata se arrodilló a un lado de él, con una mano sosteniéndole la cabeza y con la otra jalándole del hombro intentando incorporarlo.
—Creo que sí. —Su voz era la misma sin emoción de siempre, pero su rostro lucía un tanto aturdido, seguramente se había golpeado muy fuerte.
—¿Te has hecho daño en la cabeza?, ¿llamo a alguien?
—No, no es necesario. —Él se pasó una mano por la nuca, ya sentado sobre las frías baldosas, pero parecía que su mente estaba en otro lado, sin saber que hacer Hinata siguió sujetándolo por un hombro.
—¿Estas seguro?
—Sí. —De pronto parpadeó y giró hacía ella—. Lo siento Hinata-sama, se estaba bañando.
—No, no hay problema. —Había estado tan preocupada por él que ni siquiera había recordado ese "pequeño detalle", por un momento continuaron ambos así, uno al lado del otro en el piso del baño, al final Neji pareció salir de su ensimismamiento y sacudió la cabeza.
—Lo lamento, sigo interrumpiendo su baño.
—No hay problema, ¿pero estas bien?
—Sí. —Aún con la apariencia de estar fuera de lugar Neji colocó una mano sobre el hombro desnudo de su prima para poder pararse, sin embargo pareció que aquello le causo dolor porque dibujó una mueca en su rostro.
—¿Te has lastimado el pie?, ¿te duele la pierna? —Solícita Hinata se levantó tras él.
—No, no. —Neji la soltó, cerró los ojos, los volvió a abrir como para asegurarse del lugar donde estaba y soltó un suspiro—. Ya estoy bien, gracias Hinata-sama.
—¿Seguro?
—Sí. —Su rostro había vuelto a su inexpresión de siempre, adelantando una mano sujetó la toalla de su prima y la alzó un poco cubriendo bien sus senos, Hinata enrojeció furiosamente, pero él parecía estar pensando en otra cosa, además solo había tocado la toalla, ni siquiera había ocurrido un roce entre sus pieles, seguro que su primo solo estaba siendo caballeroso mientras planeaba su próximo plan de ataque para que los genios Hyuuga de la rama secundaria no resbalaran hasta el suelo cuando entraran al baño—. Con permiso Hinata-sama.
—Ah, sí… —Él simplemente dio media vuelta y se alejó cerrando la puerta suavemente a sus espaldas, por alguna razón Hinata sintió que el resto del baño no se volvía precisamente agradable. Cuando salió vestida con su ropa de entrenamiento habitual Hanabi ya la estaba esperando frente a su puerta, contrario a sus suposiciones no le contó nada de Kiba, de hecho no entendió en lo absoluto que estaba pasando pues su hermana simplemente sonrió ampliamente lanzándole un paquete a los brazos.
—Cámbiate de ropa, hoy tienes cita con Shikamaru.
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Neji despertó con un importante problema en los pantalones, del tipo que dolía como el demonio y que pedía ayuda a gritos para poder ser solucionado, asombrado (pues hacía mucho que no sufría con aquello) abrió grandes los ojos y como en reversa todas las escenas de su sueño volvieron a desfilar frente a sus ojos.
De no ser porque había situaciones que ameritaban su ayuda más urgentemente se habría dado de golpes contra la pared hasta caer desmayado, ¿era su Hinata-sama la misma que le pedía en sueños cosas tan indecorosas?, ¿era esa boquita la que sabía hacer tantas cosas diferentes y hacerlo gritar de placer?, sus mejillas enrojecieron sin que pudiera evitarlo, para colmo esa parte especifica de su anatomía empezaba a ponerse dolorosa, necesitaba atención, ¡ya, ya, ya!
Le pasó por la cabeza mimarse ahí y terminar con su martirio, pero luego recordó que su puerta se había averiado desde el día que su tío (por alguna razón que él desconocía) lo había encerrado dentro con su prima y estar concentrado en aquello y que de pronto se abriera la puerta y entrara la de la limpieza sería todo menos agradable, además (y para mayor vergüenza) él era del tipo que gemía mientras atendía tan engorrosos asuntos.
Como un animal acorralado miró alrededor de su cuarto, pero como nada le ofrecía suficiente intimidad no le quedo más que correr al baño, tomó una toalla, la hizo bola de cualquier manera para que no se notara lo que interesaba y se metió al último aseo, como una idea fugaz recordó que ese baño sólo era usado por Hinata y por él, lo había descubierto un día hacía cosa de medio año, al principio se había preguntado porque nadie más que Hinata usaba aquel cuarto, luego descubrió que era porque entraba aire por debajo de la puerta y la ventana de la ducha estaba muy alta por lo que los pajaritos siempre se paraban en el alfeizar, seguramente el resto de la familia no veía con buenos ojos que las aves miraran la desnudez Hyuuga, al parecer a Hinata le daba igual, decidió que sería benevolente y le mostraría él también la fisonomía a las aves de Konoha, lo más que podía pasar es que el pájaro en cuestión fuera una de las creaciones de Sai y terminara retratado en "Pornografía en tinta: la manera en la que Sai ve la sexualidad".
De cualquier manera había asuntos más urgentes que tratar, específicamente asuntos que su mano derecha debía resolver, como se lo temía no pasó mucho tiempo para que empezara a gemir, asunto curioso, al parecer su mente parecía bastante entretenida en montar un cine porno, él, por supuesto, era el protagonista y su coestelar era su adorable prima, en cualquier otro momento se hubiera reprobado tan sucios pensamientos, pero en aquel instante casi sentía que tocaba el cielo.
Como era un hombre más bien perfeccionista se tomó el tiempo y se dio cuenta con sorpresa que lejos de disminuir parecía que su libido seguía creciendo, aquello si que era un problema porque por lo general su prima se metía a bañar a esas horas y el baño estaba… bueno, aquel olor no era exactamente… además había manchas sospechosas en el suelo, empezó a arrepentirse de haber entrado a ese aseo en particular, peor aún, ¿por qué diablos seguía en lo suyo?, ¿no sería mejor si se ponía a limpiar?, la parte racional de su mente estaba siendo rápidamente suprimida por la parte caliente, si hasta parecía más excitante ahora que sabía que ella podía llegar en cualquier momento.
El último gemido fue más alto y sonoro que cualquiera anterior y por encima de todo fue más irresponsable porque le salió un "Hinata-sama" ahogado, pero por supuesto, lo peor es que aquel fue el último y fue así porque justo en ese instante escuchó los pasos de su prima dirigirse hacía el baño, horrorizado se subió el ziper, se lanzó al suelo con la toalla y limpió la huella del delito, con el corazón latiéndole a mil por hora se preguntó si ella lo había escuchado, ¿había escuchado a su perfecto y bien portado primo gemir su nombre como si fuera suya?, ¡como la iba a ver ahora a la cara!, si salía del baño mientras ella entraba moriría de puro orgullo aplastado, para colmo no había puesto el pasador sabedor de que ahí solo entraban ella y él, ¿o acaso estaba coqueteando con el peligro?, sin saber si quería o no seguir indagando en su propia mente se arrojó dentro del armario y se hizo un nudo para poder cerrar la puerta, en el último instante se dijo que estaba haciendo una tontería y que debía salir del baño aunque se le cayera la cara al verla, pero fue demasiado tarde, Hinata entró en ese instante y miró directamente hacía el armario, ¡lo estaba viendo!, de hecho estaba sonriendo, ¡ella sabía que estaba ahí!, el corazón le golpeó de tal manera contra las costillas que pensó que se las rompería, además tenía la barbilla prácticamente encajada entre las rodillas.
—Ahora que lo pienso… —Su prima susurró levantando ligeramente la barbilla y cerrando la puerta tras ella, Neji tuvo la idea de que podía oír como corría la sangre por sus venas de tan acelerado como estaba, suponía que no sería buena idea si saltaba gritando, "¡Sorpresa Hinata-sama!" sólo lo tacharía de pervertido y explicarle que se había escondido ahí en un arrebato de idiotez intentando que no se diera cuenta de que se estaba cachondeando pensando en ella… bueno, sonaba mejor lo de "¡Sorpresa Hinata-sama!" y eso era mucho decir.
—Ayer Kiba-kun… —Hinata susurró mientras en sus ojos iba brillando una idea, con sorpresa Neji se dio cuenta de que en realidad no había notado su presencia, al parecer la risita al ver el armario no era por su causa—. ¡Oh! —Al parecer algo la había sorprendido porque se sentó sobre la barra de la bañera con los ojos bien abiertos y el bulto de su ropa se le desprendió de las manos y cayó sobre el piso, Neji seguía demasiado nervioso y aturdido como para prestar atención a la ropa interior que se regó por el suelo, además Hinata empezó a reírse con ganas y no estaba seguro de si se estaba riendo de otra cosa o de él encogido como rata dentro de aquella trampa de madera, le daban ganas de decir "Usted sabe que estoy aquí, ¿cierto Hinata-sama?", pero de cualquier manera no era como si su orgullo fuera a salvarse y en el remoto caso de que su prima no supiera que se escondía dentro del armario sólo se pondría al descubierto.
—La que me espera ahora. —Finalmente Hinata sonrió y recogió su ropa, con sus movimientos suaves de siempre acomodó sus cosas en la barra del baño, tenía una expresión de tranquila felicidad en el rostro, como si sus pensamientos estuvieran lejos de ahí. Neji la observó atentamente preguntándose que estaría pensando y rezando con que no tuviera que ver con él metido en el armario.
Para su sorpresa fue consciente de que ella no sabía de su presencia cuando empezó a quitarse la banda que le ataba la yukata a la cintura, sin darse cuenta contuvo la respiración, ella se había puesto de espaldas a él, su hermoso cabello negro le caía por la espalda mientras la yukata resbalaba por sus hombros, pronto la prenda pasó por sus caderas y quedo en el suelo dejando sus muslos y sus largas piernas al descubierto, Neji abrió la boca, sabía que no era correcto pero no podía dejar de ver, algo empezó a dar vueltas en su estomago y creyó desfallecer cuando ella se abrazó a si misma y giró la vista a la puerta dejando ver sus senos siendo apretujados por sus brazos y su perfecto vientre liso.
Finalmente cerró los ojos de golpe recordándose a si mismo que era un caballero cuando ella hizo amago de empezar a quitarse la ropa interior, unos segundos después el agua empezó a correr, volvió a abrir los ojos y vio que ella había pasado la cortina de la ducha, en cuanto vio semejante escenario solo pudo pensar en una cosa, ¡HUIR!, no podía quedarse ahí dentro mientras ella se bañaba y no era solamente por el riesgo de ser descubierto en cualquier momento, era también que sus sueños se quedaban cortos ante la posibilidad de la realidad.
"Soy un caballero y debo salir de aquí, soy un caballero y debo salir de aquí" se lo tuvo que repetir varias veces antes de armarse de valor, pero cuando por fin logró abrir la puerta del armario saltó fuera como si en eso se le fuera la vida, el resultado fue que cuando abrió la puerta aplicó demasiada fuerza y resbaló con una baldosa particularmente traicionera. Cayó al suelo sin pena ni gloria, los ojos fijos en el techo y el terrible pensamiento de que la cabeza había quedado hacía dentro y los pies hacía fuera de tal manera que cualquiera que le prestara atención se daría cuenta de que no estaba entrando sino saliendo.
—¡Neji-niisan! —Escuchó el grito de su prima, hubiera querido cerrar los ojos y morir ahí si era posible, pero pronto Hinata llegó a su lado, una toalla alrededor del cuerpo y el cabello aún con rastros de shampoo, por cierto, olía a manzana… no que le fuera a servir cuando lo acusaran de pervertido de cualquier manera.
—Hinata-sama… —Le dirigió apenas una mirada de reconocimiento sorprendido de que aún en tan terrible situación solo pudiera sentirse maravillado de ver su cuerpo fresco tan cerca.
—¿Estas bien? —Como siempre su prima parecía más preocupada por él que por el hecho de que su intimidad había sido violentada, casi se sintió mal consigo mismo y era un "casi" porque en esos momentos con su prima ayudándolo a sentarse no era exactamente que se sintiera mal.
—Creo que sí. —Aturdido intentó poner distancia entre los dos, no podía creer que se sintiera tan bien por tener un cuerpo casi desnudo al alcance de la mano, el cabello mojado cayendo sobre su propio hombro.
—¿Te has hecho daño en la cabeza?, ¿llamo a alguien?
—No, no es necesario. —Definitivamente aquello se estaba poniendo más excitante que el sueño de la noche y aquello lo fascinaba al tiempo que le aterrorizaba, sus sentimientos hacía su prima se estaban saliendo de control sin que pudiera hacer nada para evitarlo.
—¿Estas seguro?
—Sí. —Intentando hacer algo por recuperar el control de la situación parpadeó y giró hacía ella—. Lo siento Hinata-sama, se estaba bañando. —Podía añadir "lo siento" por fantasear con usted, por verla semidesnuda y por varios delitos más, pero decidió guardárselos.
—No, no hay problema. —Por un momento ambos quedaron en silencio, Neji pensó que era una situación terriblemente erótica y lo mejor sería largarse de ahí si no quería cometer una estupidez.
—Lo lamento, sigo interrumpiendo su baño.
—No hay problema, ¿pero estas bien?
—Sí. —Tratando de huir lo más rápidamente posible se levantó apoyándose en el hombro de su prima, aquello fue un craso error, era una piel de porcelana tan suave que el instinto primitivo de asaltarla y acorralarla contra la pared lo consumió y tuvo que apretar el puño libre con tanta fuerza que se hizo daño y compuso una mueca en el rostro.
—¿Te has lastimado el pie?, ¿te duele la pierna? —Solícita Hinata se levantó tras él, hubiera querido que se quedara en el suelo, lejos de él y sus pecaminosos deseos.
—No, no. —La soltó, cerró los ojos y los volvió a abrir, él era Hyuuga Neji, el guardián de Hinata, debía recuperar su personalidad, su persona—. Ya estoy bien, gracias Hinata-sama. —Recalcó el "sama" para recordarse a si mismo lo que los separaba.
—¿Seguro?
—Sí. —No pudo evitar subirle la toalla para ocultar esos senos que parecían insinuársele, si seguía viéndolos terminaría por cometer una locura—. Con permiso Hinata-sama.
—Ah, sí… —Ella se veía, por alguna razón, sonrojada cuando dio media vuelta y se alejó cerrando la puerta suavemente a sus espaldas, en cuanto estuvo afuera soltó un suspiro todo el calentón se le había bajado de mala manera y ahora se sentía bastante mal, consigo mismo y sobre todo con Hinata. Había planeado que entrenaría pero definitivamente no tenía cabeza para eso en esos instantes. En un estado poco envidiable se dirigió a otro aseo y tomó un baño que de cualquier manera no le subió mucho el animo, empezaba a acariciar la idea de pedirle una misión a la Hokage para alejarse de su prima y todo lo que eso conllevaba cuando Hiashi lo sujetó por el cuello jalándolo dentro de una habitación, por lo sorpresivo del ataque Neji apenas pudo abrir grandes los ojos.
—Neji, necesito que me ayudes.
—Dígame Hiashi-sama. —Aturdido el joven intentó componerse un poco la estrujada playera.
—Mi hija Hinata planea salir hoy con el joven Nara. —En el rostro de Neji no apareció ninguna expresión, pero sintió como si le patearan el estomago, ¿era Shikamaru el nuevo amor de su prima?
—¿Qué sucede con eso Hiashi-sama? —Se preguntó si la frialdad con la que respondía tenía algo que ver con sus magullados sentimientos.
—Existen muchas razones por las que el consejo no acepta esta relación, sin embargo no quiero decírselo de frente a mi hija porque sé que lo prohibido es lo que más llama la atención de los jóvenes, es por eso Neji que te ordenó que seas tu quien acompañe a mi hija en su cita de hoy.
—Bueno Hiashi-sama, no es que me desagrade, —¡no debía haber dicho eso!, los ojos de su tío habían brillado de una manera muy extraña—, pero yo creo que Hinata-sama se va a dar cuenta de que no soy Shikamaru.
—No te preocupes, —Hiashi meneó una mano en el aire—, el joven Nara nunca llegara a la cita. —Sorprendido Neji lo miró fijamente a los ojos, ¿hasta donde eran capaces de llegar para arruinar aquel amor de jóvenes?
—¿Entonces…?
—Sólo dile a mi hija que Shikamaru se disculpa, que le surgió un asunto y que te pidió que fueras su sustituto.
—Pero Shikamaru y yo no tenemos ese grado de confianza, en cualquier caso se lo hubiera pedido a Chouji o…
—No te preocupes, —Hiashi sonrió de manera enigmática—, solo dile eso, no creo que te haga muchas preguntas.
—Si usted lo dice… —Después de las despedidas de rigor y un par de indicaciones Neji terminó aventando ropa sobre su cama, no recordaba haberse encontrado tan nervioso antes, se ponía y se quitaba las camisas, para colmo de un momento a otro le pareció que su peinado era soso, pero no pudo hacer gran cosa para cambiarlo, todo lo que intentaba tenía tan poco que ver con él que parecía que se estaba disfrazando, al final terminó con una camisa azul de botones y el cabello peinado igual que siempre, con una liga sujetándolo al final. No se sentía atractivo en lo absoluto a pesar de que varias miradas femeninas lo siguieron en el trayecto, cuando llegó al sitio de encuentro le dieron ganas de regresar por donde había llegado, Hinata estaba recargada contra la pared, llevaba una falda demasiado corta para sus estándares, el cabello suelto rozando sus caderas, una blusa negra y unos pendientes plateados que parecían darle vida a sus ojos, se veía tan guapa que Neji sintió verdadera pena de no ser él por quien ella estaba esperando.
—Hinata-sama. —Finalmente decidió hacer lo que le habían mandado.
—Neji-niisan. —Ella lo vio fugazmente a la cara y luego bajó la mirada mientras jugaba con sus dedos.
—No sé muy bien como decirle esto pero Shikamaru no va a poder venir, lo mandaron a una misión de último momento, yo iba pasando por ahí y me pidió de favor que la acompañara en su lugar, creo que no tenía de otra, lamento lo sucedido.
—N-no te preocupes. —Por alguna razón a Neji le pareció que no parecía afectada por el hecho de que su cita se hubiera echado a perder, tampoco lucía sorprendida de que su acompañante hubiera cambiado, quizás era él quien estaba viendo cosas que no eran.
—¿A dónde habían planeado ir? —Neji metió una mano en la bolsa de su pantalón, por un momento se dijo que era un idiota y que no debía hacerlo, pero al final su otra mano apresó la mano de su prima, era tan pequeña que cabía perfectamente dentro de la suya, ella aceptó el gesto con naturalidad, como si siempre que salieran caminaran así.
—Shika-Shikamaru-kun había dicho algo del centro comercial.
—Entiendo. —Echaron a andar, aunque aquello fue harto incomodo, no parecía que Hinata fuera a hablar y él no tenía nada que decir aparte de que era parte de un complot para arruinarle la cita con el Nara y que ambos debían rezar porque el consejo lo hubiera quitado del camino de buena manera y no tuvieran que llorar en el futuro a un nuevo caído frente al mausoleo de los héroes.
"Aquí yace Nara Shikamaru rendido por meter las narices en un clan que no le convenía"
Espeluznante si le preguntaban. Por cierto, ahora que lo pensaba, bien que quitaran a Shikamaru de en medio, ¿pero por qué tenía él que ser el acompañante de Hinata?, no le parecía muy factible que Hiashi se preocupara porque su hija quedara plantada en plena plaza de Konoha. Por largo rato le dio vueltas a esa cuestión, de vez en cuando dirigiendo miradas a su acompañante quien también parecía presa de sus propias cavilaciones, como si solo siguiera avanzando por la presión que hacía sobre su mano en cada paso.
Seguramente estaba pensando en Shikamaru y ahora que lo pensaba, ¿en que momento había pasado?, ¿sería que se habían enamorado a primera vista en la fiesta de veintiún años del Nara? Y de cualquier manera eso no había sido a primera vista había sido a centésima vista, o algo así, total que ya se conocían de varios años atrás.
La tensión seguía muy palpable entre ellos cuando entraron al centro comercial, a Neji le hubiera gustado decir algo para relajar el ambiente, pero por desgracia no era exactamente el alma de las fiestas, además ahora que ya habían llegado no tenía idea de que hacer, ¿qué se suponía que se hacía en una cita en el centro comercial?, interesante porque él tenía entendido que en el centro comercial se iba a comprar no a una cita, ¿sería que Hinata quería comprar algo? y si así era, ¿qué exactamente era lo que necesitaba? y en todo caso, ¿era una cita o un día de compras?, eso del amor era muy estresante y si le preguntaban estaba más perdido que en el laberinto del perrito llanero, con todo y que no llevaba su playera fosforescente.
—Neji-niisan… —Hinata hizo un poco de presión en su mano.
—¿Si Hinata-sama? —Sin embargo su prima miraba por uno de los grandes ventanales, él hizo lo mismo, al instante parpadeó sorprendido, de un momento a otro se había desatado una tormenta colosal y estaba seguro de que habría podido verla venir si no hubiera estado tan inmerso en profundos debates mentales. ¡Oh bueno!, la tormenta estaba afuera y ellos adentro y…
—¡TUC! —Se escuchó un ruido ensordecedor y el centro comercial quedo a oscuras, hubo grititos ahogados por todas partes, con la tormenta se había oscurecido el cielo y adentro del edificio casi no se veía nada, asustada Hinata se acercó más a Neji apretándole la mano de tal manera que le hacía daño, pero no dijo nada para no ser el débil de la relación, por cierto, ¿cuál relación?
Empezando a fastidiarse de verdad Neji se acercó a un ventanal, afuera la tormenta hacía tal escándalo que no se escuchaba nada de lo que la gente decía adentro, decidió quedarse ahí hasta que la inspiración llegara a él y supiera que hacer, para su desgracia después de cuarenta minutos la tormenta había arreciado, adentro seguía igual de oscuro y Hinata pasaba su peso de un pie a otro, sin decir nada pero seguramente preguntándose que castigo divino había caído sobre ella para estar con semejante hombre con poco seso en una cita en lugar de Shikamaru.
Justo cuando el joven iba a empezar a clamar por ayuda divina Hinata carraspeó, Neji giró a verla, cosa que no había hecho en los últimos (y torturantes) treinta y cinco minutos, estaba tan roja que por un momento pensó que tenía fiebre, seguramente era culpa de esa corta faldita que dejaba entrar demasiado aire.
—Neji-niisan…
—¿Si? —No quiso hacerlo en realidad, pero su voz siempre era igual de fría y desapasionada, no que él lo hiciera a propósito.
—Ne-necesito ir al baño.
—Ah, bueno. —Hinata lo observó con ojos suplicantes, pero como él no tenía idea de que se suponía que debía hacer arqueó ambas cejas.
—Yo… mi mano…
—Ah, sí. —La soltó en automático, pero ella continuó ahí enfrente, como si se fuera a echar a llorar de un momento a otro.
—Neji-niisan…
—¿Si?
—Es que no veo nada.
—Use el Byakugan Hinata-sama. —Oh sí, la practicidad de su línea sanguínea ante todo.
—Es que… tengo miedo…
—Ah. —Y nuevamente se quedaron viendo, Hinata sintió que enrojecía desde la punta de los pies hasta el ultimo cabello, si Neji seguía viéndola de esa forma saldría corriendo afuera a pesar de la tormenta y se metería en el primer callejón sin salida que encontrara a llorar hasta que se le pasara el bochorno. La culpa de todo la tenía Ino por haberle contado esas leyendas urbanas acerca de lo que pasaba en los baños de las plazas comerciales cuando se iba la luz, ¡lo que daría ahora por no haberla oído!
—Yo voy… —ahogándose con las palabras Hinata hizo amago de escapar de ahí, pero Neji volvió a sujetarla de la mano.
—La acompaño. —De grandes trancos la arrastró tras él—. Pero tendrá que ser en el baño de hombres porque no puedo entrar al de las mujeres. —Hinata empezaba a considerar seriamente el hacerse encima cuando Neji la jaló tras la puerta prohibida que ninguna mujer antes había pasado, el monito azul sin falda en la puerta anunciaba bien a las claras que aquel terreno estaba prohibido para las féminas, sintió que el aire se le iba cuando puso el primer pie dentro, apenas pudo parpadear al conocer los mingitorios (¿de verdad así de altos eran?) cuando notó con horror que alguien estaba usando el baño con el descaro propio de los hombres, en seguida Neji le tapó los ojos parapetándola de tal manera contra él que le dejo doliendo dos que tres partes.
—Oye amigo. —Escuchó una voz masculina que seguramente le pertenecía al otro hombre—. ¿Por qué metes aquí a esa muñeca?, ¿te vas a divertir un rato con ella? —Neji no dio muestras de responder pero Hinata sintió como clavaba sus dedos en torno a su cintura con la mano libre y la metía sin consideración alguna en un cubículo, en cualquier otra ocasión se habría muerto de vergüenza al pensar que en el silencio circundante se escucharía claro y diáfano como su cuerpo se liberaba del liquido extra, pero tenía tantas ganas que apenas alcanzo a levantar su falda, bajarse las bragas y ponerse en posición (porque eso de pescar enfermedades en un baño publico no estaba bonito) antes de dejar escapar un suspiro y por fin liberar a su vejiga del sufrimiento. Claro que la momentánea paz no duró mucho porque el tipo hizo otro comentario libidinoso acerca de su presencia en el baño y Neji al parecer decidió pasar a la violencia física (o algo por el estilo) porque retiró la espalda de la puerta del baño y como aquella cosa del demonio no tenía pestillo la puerta se abrió de par en par, no hubiera sido tan horroroso de no ser porque en ese preciso instante llegó la luz, el tipo salió corriendo antes de que Neji alcanzara a sujetarlo y dos intendentes decidieron que era el mejor momento para entrar a hacer la limpieza. Quien sabe si por el susto o por otra cosa pero Hinata había terminado sus necesidades, estaba parada frente a la taza del baño, su falda no dejaba ver nada, pero estaba el pequeño inconveniente de la ropa interior a la altura de las rodillas y si a eso se sumaba un joven parado a escasos metros y otro que había salido corriendo por patas… sólo había que sumar dos más dos.
Neji no tuvo de otra que colocarse frente a su prima para que ella se acomodara la ropa mientras los hombres les daban un sermón que era para exorcizar a todos los demonios, que si las buenas costumbres, el respeto, las maneras, ¡que en un baño publico ni más ni menos!, que usando la falta de luz como pretexto, ¿y el otro que?, ¿estaban haciendo un trío?, ¡nunca lo hubieran imaginado de una chica tan guapa!, Hinata ya tenía los ojos aguados de pura vergüenza cuando Neji masculló un par de insultos y puso su peor cara de póquer antes de jalar a su prima fuera de ahí, aún no paraba la tormenta pero Hinata no puso pegas cuando Neji la jaló afuera como león enjaulado que acaba de recuperar la libertad. Se empaparon en un instante, adiós cabello mil veces vuelto a alisar, adiós maquillaje, adiós belleza, para colmo Neji la jalaba como si el mismo diablo les siguiera los pasos, definitivamente no debía haberse puesto tacones, empezó a llorar cuando supo que nada podía ser peor (exactamente en el momento en que una bicicleta le lanzó una paletada de lodo a Neji sobre la impecable camisa), sintió que le dolía la cabeza, que su relación con Neji no tenía remedio y que quería morir en ese mismo instante, quizás dio un sollozo particularmente fuerte, el caso es que Neji giró hacía ella cuando trataba infructuosamente de esconder el rostro.
—Esta es la peor cita que ha tenido. —Y no era una pregunta sino una afirmación, ella pasó saliva desviando la mirada, ni siquiera tenía caso limpiarse las lágrimas con semejante aluvión encima, de hecho tal vez Neji ni siquiera había notado que estaba llorando.
—Lo-lo lamento Neji-niisan. —Y no había otra cosa que pudiera decir para tan desastrosa salida.
—Ese cine tiene luz. —Neji giró hacía un lado, eran exactamente las seis de la tarde, Hinata lo miró con asombro, ¿de verdad planeaba alargar más aquella desastrosa cita?, solo faltaba que se les cayera encima la estructura—. ¿Por qué no entramos? —Quería gritarle que no, que ya era suficiente, que tenía horror para toda la vida, que de seguro él la odiaba por todo lo que le había hecho pasar, pero al final no tuvo valor y asintió apenas con la cabeza.
El vendedor les dio sus tickets sin hacer ninguna observación acerca de su ropa mojada, seguro acostumbrado a las rarezas de los ninjas, Neji lamentó por un momento no tener ninguna técnica de fuego con la cual secarse al mero estilo Uchiha, en fin. Compró unas palomitas solo porque así lo decía el protocolo de citas en el cine (o por lo menos eso le había contado Lee cuando tenían quince años, si era mentira le estrellaría un junken en sus enormes cejotas).
Entró con Hinata en la sala seis y se sentaron en una de las filas de en medio, estaba casi lleno, la película ya había empezado. Al poco rato Neji se dijo a si mismo con un suspiro que la trama era ridícula, los actores eran malos y su ropa mojada empezaba a asegurarle una pulmonía a juego con el aire acondicionado de la sala, había sido un desacierto querer compensar el horror de la cita al principio con una película mala al final, si Hinata moría de neumonía fulminante sería su culpa.
De seguro estaba pagando por sus culpas pasadas y las de antes de eso, ¿podía un hombre ser tan desafortunado en el amor?, para colmo notó que Naruto estaba sentado en los asientos de adelante, al parecer también se había aburrido lo indecible con la película porque estaba aventando palomitas hacía atrás y una de ellas lo había golpeado en la cara.
—¿Neji-niisan? —Usualmente era un hombre comportado, serio y bastante maduro, pero quería desquitar la furia de aquel fatídico día con alguien, tomó una de sus palomitas y la lanzó con toda la fuerza posible hacía delante, por desgracia no le dio a Naruto sino a Sakura que estaba a su lado. Sabedor de lo explosivo del carácter de la medic-nin y sobre todo como un acto reflejo se encogió en su asiento, como lo había previsto un brillo asesino se distinguió en los ojos verdes de la chica antes de que empezara a lanzar palomitas hacía atrás. Hinata parecía genuinamente sorprendida cuando se le ocurrió girar a verla, tenía la boca perfectamente abierta y sus ojos decían a las claras que seguramente le habían cambiado a su primo en la dulcería.
Por supuesto Neji no tuvo ocasión de explicar su comportamiento (gracias al cielo porque no habría sabido como hacerlo) cuando un pistachazo entre los ojos le obligó a entrecerrar la mirada, eso era guerra con todas las de la ley.
—Una palomita por favor Hinata-sama. —Hinata le extendió la bolsa y fue ahí donde Neji inventó el "palomita-no-jutsu" que para el caso era aplicarle fuerza junken a un maíz inflado con la suficiente potencia para chicotear en la cara sin que se reventara en el aire por el impulso.
Si le hubieran preguntado a Hinata que estaba pasando no podría decirlo con exactitud, solo sabía que Neji estaba aventando palomitas y a pesar de que al principio se le notaba terriblemente irritado ahora parecía incluso divertido y de verdad, ¿era el mismo Neji con el que hacía apenas unos momentos estaba llorando bajo la tormenta?
—¡Yo! —Escuchó un grito y cuando se giró pudo ver a Kakashi lanzando una almendra cubierta de chocolate hacía Gai, para desgracia de todos los presentes la bestia verde de Konoha era demasiado rápida y se agachó en un horroroso splint que todos desearon no haber visto. Para Hinata todo ocurrió en cámara lenta porque el siguiente objetivo después de Gai para aquella almendra voladora era ella misma.
—¡Hinata-sama! —Neji la sujetó por el brazo y ambos cayeron al suelo, él abajo y ella arriba, ahí había chicles pegados, restos de nachos, envolturas, tierra y el lodo que se había formado por la humedad que llevaban encima, la sala entera se volvió un griterío, Neji le sujetó la cabeza por la nuca para volver a bajarla sobre él cuando pasó volando un hotdog aún humeante encima de sus cabezas.
—¿Qué-que suce…?
—Que quede claro una cosa Hinata-sama. —Como pudo Neji se sentó dejándola a ella en medio de sus piernas—. Yo no empecé esto… creo… —Y había tal grado de seriedad en sus palabras que Hinata no pudo evitar reír, porque hasta ese momento se dio cuenta de que en realidad su cita no había sido desastrosa, ¡había sido lo que le sigue! y de tan mala como había sido había acabado por ser graciosa.
Neji la observó atentamente por unos segundos como intentando colegir a que se debía su risa, finalmente ladeó la cabeza.
—Hinata-sama tiene mostaza en el cabello.
—Tú tienes lunetas encima Neji-niisan.
—¡Abajo Hinata-sama! —Hinata apenas pudo sentir como Neji la hacía doblarse en dos inclinándose sobre ella, hubiera sido encantadoramente romántico de no ser porque unos nachos con queso pasaron volando a escasos centímetros, eso y que estaban en el piso entre dos filas de asientos y de tan apretado el espacio se había clavado el reposa brazos en las costillas.
—Byakugan. —No se pusieron de acuerdo, ambos activaron su línea sanguínea al mismo tiempo, Neji se paró jalándola por la mano y hurtando al mismo tiempo una bolsa de cacahuates japoneses a un pobre civil aturdido que estaba sentado en su asiento como si solo eso pudiera salvarlo.
Era bueno descubrir que los cacahuates del sol naciente eran tan resistentes, Naruto había caído reducido luego de que uno con salsa le diera en un ojo, de hecho había gritado algo como:
—¡Me quedo ciego dattebayo!
Bajo las ordenes de Kakashi la sala se había dividido para pelear los de atrás contra los de adelante, como Hinata y él estaban en medio habían quedado entre el fuego cruzado, solo fue cosa de decidir el bando más fuerte, que en ese instante parecía ser Kakashi enarbolando una bolsa de semillas de girasol.
—Kakashi-sensei. —Neji se colocó tras el hombre cuyo único ojo visible brillaba.
—Neji-kun serás mi lugarteniente, Hinata-chan será tu apoyo.
—Hai.
—Las ordenes son simples, gana el que logre darle un semillazo a Gai en la nariz, si lo ahogan mejor, bonus extra si dejan inconsciente a Lee.
—¿Lee-kun esta aquí? —Hinata se asomó por un lado pero Kakashi la regresó rápidamente tras la seguridad del sillón cuando un furibundo Naruto medio ciego dirigió hacía ellos su artillería pesada (léase como M&M a velocidad Sannin).
—Todos son enemigos. —Kakashi entrecerró sus ojos—. Usen sus mejores armas, líneas sanguíneas, chicles del suelo, chocolates chupados, fritos con salsa, pistaches asesinos, pizzas abandonadas.
—Entendido. —Neji se cuadró militarmente, Hinata lo sujetó de su camisa que para esos instantes ya solo estaba húmeda.
—Neji-niisan, ya no tenemos palomitas.
—Tenemos cacahuates.
—Ah cierto.
—¡Al ataque! —Kakashi señaló al frente lanzando bombones previamente masticados, Lee gritó cuando uno de ellos le dio en la mejilla pegándosele de mala manera, justo Neji estaba lanzando un certero cacahuate japonés cuando la luz lo sorprendió con la mano en alto.
—Neji-kun. —Kakashi le puso una mano en el hombro—. Justo ahora es momento para el me-esfumo-no-jutsu.
—¿No estaba aquí Kakashi-sensei? —Hinata parpadeó, pero luego sólo pudo soltar un grito cuando se hizo un "puff" con Neji, ambos aparecieron afuera, por desgracia seguía lloviendo, en cuanto sus pies hicieron contacto con el suelo Neji resbaló y ella lo sujetó por los codos, se estabilizaron a base de aferrarse al otro con las diez uñas.
—E-eso en el cine fue raro.
—Fue más que raro Hinata-sama.
—¿De verdad paso?
—Quien sabe. —Y ahí, por primera vez desde el tiempo en que se habían enfrentado en los exámenes Chunnin Neji sonrió para ella y lo hizo de tal manera que le temblaron las rodillas.
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Notas de Okashira janet: Lamento la tardanza, entre exámenes y mucho trabajo no me encontraba ni a mi misma.
Agradezco a:
RAYMAR
Adlgutie
Gaby-l
Diana carolina
Tsuki tsuruga
Hinamel
Shizuru-Hime
Sugeisy
Ania coug
MikumiH
Umeki-Nara
Ahome Uchiha-hiuga
Beauty Dark
Flordezereso
Bell
Damydark
Lorss
Maribelteka
Selene Uchiha Hyuuga
Marcia Andrea
LunaraKaiba
Kaoru-sakura
Valentia-Crzn
Greisfer Lehnsher Meyrink
Aiko Amori
Fangirl x x
Hatoko Nara
FlorItachiUchiha
Este capitulo esta basado en un review que alguien me mando y la canción de Fernando Delgadillo "la función de las seis". Gracias por leer.
7 de Diciembre del 2011 Miércoles
