Capítulo 7: "Una pelea para luego ver al Hyotei sin más, algo de beber"
Justo en el descanso que hay antes de la última hora de clases, Misao estaba en la azotea, con una muchacha desconocida, al parecer estaban conversando... no, no conversando, discutían, la chica de otro salón de 2do año le gritaba a la pelirroja, la insultaba e incitaba a que le golpease, todo por su compañero, Kirihara Akaya, al parecer los rumores se los habían tomado muy a pecho y nunca faltaba la fan desquiciada, Misao sólo le miraba y cuando el tocaba hablar le insultaba de manera no vulgar, era una chica decente, no estaba dispuesta a rebajarse de la misma manera que aquella rubia muchacha celosa.
La chica se acerco, le iba a propinar unos rasguños y a jalarle los cabellos, Misao se movió pero no fue lo suficientemente rápida como para evitar que sus cabellos fuesen alcanzados, aunque le propino un puñetazo en la boca. Al hacerlo, la rubia sangró un poco y allí entraron otrs tres chicas, al parecer eran amigas de ella. Entre dos sostuvieron a la pelirroja y las otras se dedicaron a golpearle, la pelirroja aún así intentó defenderse lanzando una que otra patada. No era primera vez que le pegaban entre un grupo, así que sabía como por lo menos no quedarse sin hacer nada. Al fin y al cabo, las chicas luego de unos minutos la dejaron allí, en el piso bastante magullada y con algunas heridas bastante duras.
Junto la poca energía que tenía y se dirigió a la enfermería, la mujer le observó sorprendida y ella solo dijo que habia tenido un altercado, pero que no habia de que preocuparse. Luego de las respectivas curaciones volvió a su salón sin hacer mención al pelinegro de lo que habia pasado.
Termino la jornada escolar y ambos se dirigieron a las practicas. Aún así todo el grupo se sorprendió al verle con un buzo y la chaqueta de este.
-Misao-sempai ¿Porque estás así? -pregunto Kazumi algo confundida-
-¿Yo? Ah... es que me queda más cómodo -contesto la pelirroja intentando evadir las preguntas. De pronto el pelirrosado le cogió del brazo y ella hizo una mueca de dolor, al verla, se la llevo a un lugar más alejado del grupo..
-¿Qué te pasó? -pregunto Bunta serio, como no era habitual verle.
-¿A qué te refieres? -respondió con otra pregunta haciendose la desentendida.
-Escuche a las chicas de 2do año hablando de una pelirroja, al parecer la habian golpeado -respondió el chico mirandole seriamente.
-¿Y crees que me golpearon a mí? -pregunto Misao con una sonrisa burlona, luego agrego unas carcajadas-: Por favor, sempai, sé defenderme, no se meterían conmigo
-¿No? Yo creo que sí lo harían cuatro muchachas que te superan en cuerpo, además tus gestos me dan a entender eso -le dijo él molestandose, miro por encima del hombro de la chica y notó que su capitán les observaba, al parecer también se habia dado cuenta de que algo raro habia.
-No tienen motivos para golpearme, sólo estoy más cómoda con buzo -respondió Misao y luego le dió la espalda-: Ne, ya tenemos que entrenar.
-Pero primero veamos -comento el muchacho volteandola para que le mirase y levantandole la chaqueta y la polera para poder ver su abdomen, Misao respondió dandole un manotazo y se acomodo rápidamente las manos, aún así se dió cuenta de ciertas marcas de patadas y puñetazos-: ¿Qué te ocurrió?
-Sólo un altercado, nada en especial.
-Sería mejor que volvieses a casa, con esos golpes no podrás entrenar y quizás deberías ir a ver a un médico -aconsejo un chico de cabellera azul detrás de ella.
-Pero capitán, yo quiero entrenar -se quejo mirando a Seichi.
-Hazme caso -dijo Seichi con autoridad, luego se volteó a sus compañeros que más alejados observaban la situacion.
Cabe decir que al ver lo que hizo el pelirrosa a Kirihara y Niou les hirvió la sangre, ninguno estaba dispuesto a que alguien más tocase a "su" chica.
-Bien, sí no haces caso... -dijo Yukimura observando a los demás-: Kirihara, ¿Podrías acompañar a Misao a su casa?
-¿Qué? ¿Yo? Pero... ¿Y el entrenamiento? -pregunto el pelinegro.
-Es cierto, no puede faltar a su entrenamiento y yo tampoco, además, si me hace mal será mi problema, no el de ustedes -seguía reclamando.
-Y si sigues discutiendo te suspenderé del club -amenazo terminantemente Seichi.
-En ese caso me voy sola -dijo la chica dandole la espalda y cruzandose de brazos.
La chica fue a por sus cosas molesta, sin despedirse de nadie y se marchó supuestamente a su casa... Tomo el autobus y se bajo en una escuela, entro y se dirigió directamente a las canchas de tenis, se dedico a observar un rato como entrenaban los muchachos del gran club Hyotei, allí notó que sentado en una de las gradas estaba sentado un joven de cabellos grisaceos, le quedo observando y el chico ante la mirada insistente se volvió hacia ella, la pelirroja sólo hizo un gesto con la mano a modo de saludo y se acerco a él.
-¿Cómo estás, Misao? -pregunto Atobe mientras se acercaba con su gran elegancia.
-Supongo que bien -contesto ella.
-¿Y que te trae a ver a Ore-sama? -pregunto el muchacho.
-Me enviaron a casa por unos problemas, pero no me quería ir a casa aún.
-¿Qué te ocurrió?
-Tuve una pelea en la escuela... algo brusca, y se enteraron en el club y me enviaron a descansar -contesto Misao.
-Yo pensé que venías a jugar un rato -contesto Atobe algo sorprendido-: Aún así deberías irte a casa.
-Bueno, si tu me permites jugar -dijo ella sacando su raqueta-: Me encantaría jugar contigo.
-Oh no, eso no podrá ser -dijo Atobe quitandole la raqueta.
-¿Eh? ¿Porqué no, Keigo? -pregunto Misao.
-No puedo permitir que te pase algo, prometí cuidarte y no dejaré que te pase algo más -respondió el muchacho.
-¡Misao! ¿Cómo estás? -pregunto un atletico pelirrojo corriendo hacia ella.
-Gakuto-san... uhm, bien, supongo -contesto Misao con una sonrisa.
-¿Vienes a jugar?
-No, ella no vino a jugar -se entrometió Atobe-: sólo vino de paso.
-Pero no estaría mal un partido -dijo Misao colgandose del brazo de Ore-sama.
-No hagas eso, sabes que no me agrada que hagas estas cosas -dijo Atobe alejandola de él.
-Vamos, Atobe, sería bueno que jugará, hace tiempo que no tenemos un partido con ella -insistió Mukahi.
-Gakuto-san tiene toda la razón -dijo Misao asintiendo con la cabeza.
-¿Y ese uniforme? Parece que es de Rikkaidai -comentó un chico de anteojos acercandose al lugar.
-¿Ah? Oshitari-sempai -dijo Misao viendo al recién llegado.
-Así que eras tú, Misao... ¿No estabas en Yamabuki? -pregunto Oshitari.
-Este año ingresé al Rikkaidai -contesto Misao.
Conversaron un corto rato y en eso, Misao convenció al capitán de Hyotei para al menos poder pelotear un rato con él, los chicos observaron, la pelirroja no era una cara nueva para ellos, sabían que tenía un lazo más cercano con Keigo, pero más de uno le conocía entre distintos compromisos.
Por otro lado, las prácticas del Rikkaidai habían terminando y una castaña esperaba algo sonrosada a su sempai. Estaba nerviosa, no sabía como comportarse aunque al final sabía que todo sería espontaneo como lo habia sido en sus pocos encuentros. Aún no se hacían presentes los chicos cuando un lujoso auto se hizo presente en la entrada llamando la atención de la chica.
-No es común ver un auto así por aquí -dijo entrelabios la chica, la ventanilla trasera se bajó.
-¿Esperas a los muchachos, Kazumi-chan? -dijo la pelirroja asomandose por allí.
-¡Misao! Pero ¿Qué haces aquí?
-Vine a buscar a Marui-sempai, tengo que hablar algo con él -contesto Misao.
-¿Porqué hoy te fuiste tan rápido? -pregunto Kazumi acercandose.
-¿Eh? Porque estaba algo molesto con el capitán y Marui-sempai -contesto Misao.
-¿Ocurrió algo?
-¡Mira! Así que aún se atreve a estar aquí, pensé que desde lo de hoy te irías y no volverías más -dijo cierta muchacha rubia mirando a la pelirroja entre risas junto a sus compañeras, las mismas que le habían golpeado.
-¿Ah? Lo siento, las hormigas cobardes no me afectan -comento Misao sin bajarse del auto.
-Ya lo veremos mañana -dijo otra de las muchachas mientras se alejaba el grupito.
-¿Por ellas, Misao-sempai? -pregunto Kazumi intranquila.
-Sí... hoy me dieron una golpiza -contesto mirandolas con algo de molestia.
-Pero... ¿Cómo? ¿Porqué? -pregunto Kazumi, no lo quería creer.
-Eh... Bueno, ya sabes, siempre saldrá alguna idiota que está obsecionada con un chico, y bien, los rumores de mi noviazgo con Akaya-kun creo que se han excedido un poco y se los han tomado en serio -contesto Misao sonriendo mientras una gota se deslizaba por su nuca.
-¿Tú no deberías de estar en tu casa? -murmuro un pelinegro acercandose rápidamente al auto.
-Hola Kirihara-kun -dijo Misao sonriendo-: ¿Cómo estás?
-No vengas a decirme esas cosas, se supone que estás enferma.
-Ah... sí...
Entre que Kirihara le regañaba y ella solo respondía con otras preguntas, Kazumi estaba mirando entre sus compañeros buscando a su sempai preferido. Un peligris le dio vuelta la cabeza desde arriba y le dirigió la vista al muchacho que estaba hablando con su sempai pelirrosa.
-Allí está -dijo Niou.
-¿Eh? Niou-sempai... ¿Cómo sabes?
-Bueno, Bunta no es precisamente disimulado -contesto el muchacho-: Espero que se casen pronto.
-¿Queee? ¿Casarse? -exclamó Kazumi sonrojada a más no poder-: Pero... No, no, no.
-Jajaja, que risa -decía Niou con sonoras carcajadas.
-Sempai, no hagas esas bromas -dijo Kazumi.
-Jeje, Kazumi-chan, lo siento, tenía que hablar unas cosas con Jackal, pero aquí te lo dejo -dijo Bunta dandole paso al moreno.
-Bien, ¿Nos vamos? -pregunto Jackal sin mirarla directamente, le ponía muy nervioso.
-Claro.
Ambos se marcharon bajo la atenta mirada de sus sempais y compañeros quienes miraban encantados, aunque no en todos los rostros se notase. Luego algunos volvieron la vista al auto y no se habían dado cuenta de que estaba allí y menos de su ocupante. Dos de tercero miraban por todos lados el auto, fascinados.
-Yo te envíe a casa a descansar, no a que pasearas -dijo Yukimura serio.
-Pero Capitán... es que yo tenía que hablar con alguien.
-¿Con quién? -pregunto Kirihara levantando una ceja.
-Con Marui-sempai -contesto Misao, miro a Yukimura y el chico finalmente sonrío, sabía que contra la menor no podía hacer nada, no estaba dispuesta a escuchar que le diesen ordenes.
-¿Eh? ¿Quién quiere hablar conmigo? -pregunto Marui, quien estaba detrás del auto observando uno que otro detalle-: ¿Alguien de la familia del capitán de Hyotei?
-¿Porqué estás en el auto de Atobe? -pregunto Yanagi de pronto.
-¿Eh? Larga historia, sólo cabe decir que me cedió un auto porque no quería que anduviese en autobus -contesto Misao intentando que no le preguntaran más.
-Eres tú, Misao, ¿Acaso eres de la familia Atobe? -pregunto Niou más sorprendido.
-Claro que no, Niou-sempai, sólo somos buenos amigos -dijo Misao, luego su mirada se dirigió al pelirrosa-: ¿Me acompañas?
-¿Dónde?
-Tengo que hablar un asunto contigo -dijo Misao mientras el chofer del auto se bajaba y abría la puerta.
-"Está amistad me está molestando bastante" -pensaba Kirihara observando que el pelirrosa accedía.
-Bien, mañana nos vemos, chicos -dijo Misao subiendo la ventanilla y despidiendose con un gesto de mano.
La chica le indicó al chofer la dirección donde debían ir y luego se dedico a conversar uno que otro detalle con su compañero de club. Llegaron, descendieron del auto y la chica despachó al conductor, Marui se impresionó al ver que el barrio donde estaban era donde casi se pone a pelear con Kamio, ese día que iba con Yagyuu. Caminaron hacia adentro, seguía sin darle muy buena espina pero Misao caminaba tan normal como si estuviese en su escuela.
Entraron en un bar, pidieron un refresco para él y una cerveza para la muchacha. Conversaron temas más contemporaneos, hasta que al muchacho lo venció la duda preguntandole con la mirada el porqué estaban allí.
-Quería hablar de lo que paso esta tarde -dijo Misao con cara cansada.
-¿Sobre tus golpes? -pregunto, confirmandolo ante el asentimiento de la chica-: Bien ¿Me cuentas que te ocurrió?
-Me golpearon, un grupo de muchachas -dijo Misao recordando el tema con molestia.
-Supongo que fue la misma que te describí, junto a sus amigas -comento el muchacho, la pelirroja volvió a asentir.
-Fue por Akaya, creo que se tomaron demasiado en serio los rumores, la chica rubia, de la cual ni siquiera sé su nombre, se ofuscó y me llamo a la azotea, allí comenzo con su sarta de insultos y provocaciones, la ignoré pero... -seguía relatandole la muchacha.
-¿Y no le dijiste a nadie?
-¿A quién querías que le dijera? No quiero tener más problemas -dijo la muchacha-: Es mejor seguir con mi vida tranquilamente, ah sí, y no quiero que Akaya se entere por el club de tenis sobre esto.
-Está bien, al menos yo no le diré nada, y el capitán tampoco, pero esos golpes no se ven muy bonitos.
-Lo sé, lo sé.
-A proposito, tengo una duda ¿Porqué estabas en un auto de Atobe? -pregunto Marui de pronto.
-¿De Atobe? Ah cierto... bueno, como hoy no me dejaron entrenar, fuí a dar un paseo a Hyotei y bueno, acabé en uno de sus tantos autos -contesto Misao.
-¿Cómo lo haces para que te pase un auto? -pregunto el chico dentro de su sorpresa.
-¿Cómo? Bueno, supongo que... somos buenos amigos, si eso pasa -contesto Misao sonriendo.
-Pero no cualquiera manda un auto así para sus amigos y con chofer...
-Te recuerdo que aún soy muy pequeña como para conducir, y bueno, Keigo si pasa un auto, sobre todo si es para mí -decía Misao.
-Muy buenos amigos deben de ser, incluso le llamas por su nombre -comento el chico suspicaz.
Al día siguiente, Misao iba en su patineta, algo tarde... Iba tan rápido que apenas se daba cuenta de quienes iban por delante, claro, hasta que termino en el piso encima de un muchacho. Al ver quien era no pudo evitar sonrojarse.
