CAPITULO 7: No hay vuelta atrás.
Había mucha gente en aquélla calle, todos vestidos de negro, de luto, mientras que un ataúd en medio dirigía la entristecida mirada de todos los presentes que habían asistido a aquel funeral.
- Lo siento mucho frento… sakura…- Dijo ino con una mano en el hombro de su destrozada a miga.
La chica, acostumbraba a llamar a su amiga con aquel peculiar mote "frentona" pero esta vez había preferido dejarlo a un lado, y quizás para siempre lo dejaría allí, apartado, desde la misión en la que sakura perdió sus recuerdos, parecía que la vida de esta joven kunoichi había dado un vuelco para peor, una chica consentida y mimada a la cual nunca le falto cariño y afecto de sus padres ahora se veía confundida y destrozada.
Sakura vio como su antiguo equipo se acercaba a ella, eso si que no lo apuntaría, llevaba reteniendo las lagrimas durante todo el velatorio, pero estaba segura de que no lo conseguiría delante de ellos, les dio la espalda para después meterse entre la gente, intentando perder su pista, pero era imposible, después de todo, todas aquellas personas estaban allí por su madre y por ella, ahora dos mujeres solas, y todos deseaban darle el pésame a la frustrada flor.
- No puedo creer que Ryugi haruno ya no este con nosotros… -dijo una anciana que no se percato de la presencia de sakura.
Sakura, en un intento desesperado de aguantar las lagrimas mordió su mano derecha, con tarta fuerza que logro que esta sangrase, ya no lo apuntaba mas, por lo que aquellas gotas de dolor brotaron de las esmeraldas que llevaba por ojos, para después correr entre la gente y lograr salir de allí, dirigiéndose a un lugar en el que pensó que nadie la buscaría, la plaza del centro de konoha, junto a aquél cerezo.
- Maldita sea…¡¡MALDITA SEA!! –Grito esta para caer de rodillas en el suelo mientras apoyaba brazos y cabeza sobre el banco - ¡Nos abandonaste cuando mas te necesitábamos!...no quiero olvidarte… pero…apenas tengo recuerdos tuyos… papá…
En efecto, tan solo una semana después de que la flor de cerezo despertara del coma, Ryugi haruno, padre de sakura, avía sido asignado a una misión de alto riesgo, y, aunque su esposa, la viuda haruno hubiese intentado disuadirlo este cumplió con su deber para con konoha, asistiendo a aquella misión como buen AMBU, por lo que sakura solo recordaba una semana de su compañía, pero aun así, no podía evitar sentirse extremadamente sola y triste, ya que, aunque su mente no lo recordase, su corazón tenia grabado todo el amor que algún día ese hombre le dio a la pequeña pelirosa.
Metió la mano en su bolsillo, en busca de un pañuelo, pero en vez de ello encontró el royo, ya hecho un simple papel, en el que se les había comunicado de la muerte de su padre.
Lo volvió a leer, ya lo había hecho innumerables veces, esperando que, en algún momento las palabras perdiesen su sentido, transformándose en ligeras palabras que el viento podría llevarse.
"Familia haruno:
Lamentamos darles aviso de esta situación por medio de un rollo, pero aunque sea duro debemos seguir el protocolo.
Por la presente debemos comunicarle el fallecimiento de el Sr. Ryugi haruno, lamentando su perdida, se despide en conmocionado notario de misiones"
Lo leyó unas cuantas veces, asta el momento de que ya se sabía aquel texto completamente de memoria, aunque tampoco era de extrañar ya que era una chica lista, con un cerebro privilegiado, ahora con más sitio para albergar nuevos conocimientos y recuerdos.
-Deberías dejar de leer eso, cuantas más veces lo leas mas te dolerá. – dijo una voz muy familiar para ella.
- Sasuke-kun… -mascullo la chica
Levantando ligeramente la mirada, sasuke estaba sentado en el banco, junto a ella, con sus azules ojos clavados en ella, en una deshecha adolescente que ahora no podía dejar de llorar.
- Tienes que superarlo, es la mejor forma de… -un nudo se ato a su garganta, impidiendo que las palabras saliesen, pero, tras un segundo intento lo consiguió – es la mejor forma de seguir adelante, sin mirara atrás
- ¿Superarlo? ¿Es que acaso tu sabes lo que se siente perder toda tu vida, empezar de cero con 14 años y que enzima tu padre fallezca sin tener apenas recuerdos de el? ¿Sabes lo que es querer llorar asta que no tengas mas lagrimas, asta que por tus ojos no pueda salir una sola gota mas? ¿Acaso lo sabes?
- No, no se lo que es eso, pero si se lo que es perder toda una familia, todo un clan en un instante, no me hables de sufrimiento, de dolor, porque yo soy el que mas sufrió.
- Sasuke…kun…
Sasuke la miro para después mirar a un vació, quizás era el momento de que sakura supiera lo ocurrido con su familia, lo ocurrido con su hermano Itachi.
- Mi hermano mayor… mi hermano mayor Itachi mato a todo mi clan dejando a mi como único superviviente, por lo que si, si se lo que es sufrir.
Sakura se quedo boquiabierta, mientras miraba como el chico se iba de su lado, andando hacia el norte, en dirección contraria al funeral, y sin darse la vuelta y con un tono más monótono de lo habitual, se dirigió a ella.
- Esta noche no te vas a escapar del entrenamiento, espero verte sin retrasos en el campo de entrenamiento.
Las lágrimas de los ojos de sakura se secaron ligeramente, o por lo menos estas cesaron de caer, mientras que observaba al moreno, sin importar lo que pasase ella asistiría a ese entrenamiento, ahora estaba mas sola que nunca y debía tomar el testigo de su padre, protegiendo a la única persona que le quedaba, su madre, ahora debía volver a ser ninja sin importar por quien tuviese que pasar para conseguirlo.
El funeral acabo pasadas dos horas, sakura esperaba impaciente, en la mesa de la cocina, la llegada de su madre, le comunicaría su decisión aun teniendo que recibir una negativa.
La puerta se abrió suavemente para después serrarse de igual forma, bajo el umbral se veía un destrozada Sonomi Haruno ya que no era mas que un cuerpo inerte que arrastraba trozos de alma y corazón y que a cada paso que daba estos escombros se hacían mas pequeños asta no ser mas que polvo, polvo y cenizas capases de ser llevados por el viento.
- Ma-mamá – tartamudeo sakura.
- Vaya… estas aquí… kakashi san y naruto-kun te buscaban…-La destrozada mujer se acercó y abrazo suavemente a su hija- Lamento que hayas tenido que pasar por esto…
- Mamá…ahora estamos solas… sin… sin nadie que nos defienda, por eso…por eso voy a volver a ser… ninja… ¡Y te prometo que seré la mejor! ¡Y te protegeré!... seré fuerte.
Hubo una pausa, en la que Sonomi haruno soltó a su hija, mirándola de arriba abajo, como si intentase buscar algo en ella, sin que realmente supiera que es lo que deseaba encontrar.
- Hija… ya hemos hablado de esto, sabes que me opongo a esa decisión, además, no eras mas que una niña, no sabes nada de la vida… no tomes esas decisiones tan a la ligera.
- ¡Quizás se mas de lo que se trata la vida de lo que crees tu! ¡No soy una niña! Y se…se lo que es sufrir, y sentirse feliz…y también se lo que es querer proteger a alguien… te quiero proteger mamá, esto lo ago por ti, por mi… por papá…
Sakura apretaba los puños mientras que, con aquellas palabras no solo desafiaba la autoridad de su madre, la cual no era su intención, si no que también deseaba encontrar un pequeño apoyo en el interior de la ya nombrada, cosa que se hacia cada vez mas espinoso a cada segundo que duraba ese silencio.
-¡Mientras vivas en mi casa acataras mis normas! ¡Y no hay más que hablar!
- Pues… es mi decisión, me voy…me voy, ya no viviré en tu casa…
Sakura subió las escaleras de forma apresurada, directa a su habitación, para después, en una mochila, meter algo de ropa, toda ella la que utilizada para entrenar, en su mayoría trajes negros, junto con un abrigo del mismo color azabache, también tomo algo de dinero, todos su ahorros, que no eran pocos.
Al salir de la estancia vio como su madre la observaba en medio de aquel largo pasillo, con los puños cerrados, sakura respiro hondo para después caminar en su dirección, parándose frente ella.
- ¡Te prohíbo que te muevas de esta casa!- Grito sonomi.
- Demasiado tarde… la decisión esta tomada… ya no hay vuelta atrás, deseo se fuerte, y, aunque no te des cuenta lo que deseo sobre todas las cosas es poder protegerte a ti mamá, utilizar el puesto de papá e impedir que nada te pase, y si para eso he de irme de casa lo haré… pero… si tu… si tu si tu me dejases entrenar, volver a retomar mi carrera de shinobi… entonces me quebraría… mamá – Sakura miro un momento la cara de su madre, esta no tenia ninguna expresión, tan solo una negativa a floraba desde su garganta, pero sakura hablo antes de llegar a oírla – Pero tu no me dejaras…así que no tengo otra opción.
La flor de cerezo paso por el lado de su madre, para después pararse al sentir que esta le había tomado el codo, quedándose un momento así, sin que ninguna pudiese mirarse a la cara, tras un instante, sakura, con un movimiento brusco se libero de la mano de su madre, retomando su andar por el pasillo, sin mirar atrás.
Subió a la azotea tras hacer bajar las escaleras plegables.
- ¡Sakura! ¡No te vayas!
Sonomi haruno callo de rodillas al suelo, tapando su cara con ambas manos, llorando desconsoladamente para después sentir un grave estruendo de la planta superior, la azotea, sakura había roto el armario de un puñetazo, abasteciendo su mochila con todas las armas, estuches, rollos y todo lo que le parecía necesario para retomar sus entrenamientos, después fijo su mirada en dos cosas en especial, la banda de konoha y una blanca mascara con unas gotas parecidas a lagrimas pintadas en su costado, eso le ayudaría a pasar desapercibida.
Bajo nuevamente, para ponerse frente a su arrodillada madre y con un kunai en mano le hablo.
- Lo siento mamá… te prometo regresar y cuidarte…- dijo para después cortar su larga melena, (N/A: ojo que le quedo bien cortada nada de mechones mas largos ¿e?) dejando caer a la blanca moqueta los pelos ya cortados – esto es una prueba de ello, de verdad…
La chica puso la banda de konoha en su frente, en señal de que desde ahora seria una autentica ninja, en señal de que, definitivamente, no había vuelta atrás, dio media vuelta y desapareció escaleras abajo, para después salir por la puerta.
Dejando atrás la casa, en la cual no volvería a vivir, y habiendo fundado una promesa camino sin rumbo fijo, evitando que las gotas de dolor cayesen por sus mejillas, esta vez no, ahora debía ser fuerte y no se podía permitir un sentimiento tan débil como el que estaba oprimiendo ahora, ahora se habían borrado de su diccionario las palabras dolor, tristeza, lagrimas… esta era una nueva sakura.
Coloco la mascara en su cara y se puso el abrigó, el típico abrigo ninja con capucha, el cual solo dejaba ver su blanca careta, la cual, en el momento que toco la piel de sakura cambio su color de cabello por un color chocolate con leche, la chica deducía rápidamente que la mascara era para disimular su llamativo color de cabello, esta recogió su, ahora corto, pelo en una coleta baja, para así pasar aun mas desapercibido.
Cuando se encontraba a unos cincuenta metros de su antigua casa, fue cuando escucho los gritos de su frustrada madre, parecía como si le hubiese dado tiempo a escapar, como si en su interior estuviese de acuerdo con la decisión tomada por sakura.
Apresuro el paso, para después meterse en una de las calles mas transitadas de konoha, mezclándose con los últimos transeúntes de la tarde, mientras que, un frió sol otoñal dejaba caer sus rayos sobre las acera y las personas, haciendo un cuadro de anaranjados matices, mientras que las preguntas aparecían en la mente de la joven ¿Habría hecho bien en marcharse? ¿Lograría convertirse en una autentica ninja? ¿Dónde pasaría las noches? Aunque estuviese tan solo a principios de otoño pronto empezaría el frió, las lluvias… ¿Dormiría a la intemperie? Quizás con el dinero que tenia le alcanzaría para pagar una pensión durante un par de días, y si tan solo comía una vez al día, podría ahorrar bastante y si…
Alguien la saco de forma brusca de sus pensamientos, tocando suavemente su hombro, la chica se giro, recelosa, para encontrarse con su antiguo sensei, kakashi.
La chica intuyo que debía de estar buscándola, que su madre habría contado la historia a mas shinobis, por lo que no pudo evitar ponerse nerviosa.
- Disculpe busco a una chica de mas o menos su edad, de rosa cabello y verdes ojos – dijo el jounin
- Valla ¿lleva mucho tiempo buscándola?
- Dos horas.
Sakura abrió los ojos de par en par bajo la mascara ¿Habían pasado ya dos horas? Era demasiado rápido… pero, ahora que lo pensaba, el cielo se había oscurecido, por lo que ya serian cosa de las nueve o nueve y media de la noche.
- Veamos que piense…- dijo intentando ofrecer su mejor actuación – si no recuerdo mal, no he visto a nadie que encaje con esa descripción, después de todo, no se ve a mucha gente d cabello rosa, supongo que me acordaría.
Kakashi le quedo mirando, al parecer algo no le llegaba a convencer del todo, quizás el hecho de que fuese completamente tapada o que caminase de forma lenta y parsimoniosa en una de las calles mas transitadas de konoha, en donde el que no corría volaba.
Sakura se dio cuenta de la desconfianza del shinobi, por lo que se quito la capucha, dejando ver el corto y recogido cabello marrón que tenia en aquel momento.
- Supongo que mi testimonio no le ha servido de mucho… pero aun así, espero que encuentren a esa chica…
- Gracias de todos modos… es chica fue mi alumna y le tengo mucho aprecio, al igual que sus compañeros, ella no lo ha pasado muy bien últimamente…
Kakashi desapareció en una sonora nube de humo mientras que la chica suspiro aliviada, aunque le dolía tener que dejar a sus seres queridos con ese mal sabor de boca, pero ahora no tenía otra opción.
Sintió como el cascabel que tenia en su ello sonaba ligeramente, por lo que, por acto reflejo, miro a su derecha, para después ver como cierto pelinegro caminaba en dirección a ella, esta dudo un momento para después correr asta el y arrastrarle a un oscuro callejón, donde nadie podría verlos.
Sasuke se soltó de la chica para tomar un kunai y activar su sharingan.
- ¿Quién eres? ¿Qué quieres? – interrogo el muchacho poniéndose en posición de ataque.
- ¡Tranquilo! Soy yo, sakura – Se quito la mascara dejando ver su rosa y ahora corto cabello y la banda de konoha en su frente – Soy yo…
Sasuke, en un pestañeo desactivo el sharingan, para luego guardar el kunai en su estuche, miro fijamente a la chica, su cabello cortado y la banda en su frente fue lo que mas llamo su atención, tras un momento se decidió ha hablar.
- Te están buscando, me entere hace un rato, piensan que te has escapado de konoha.
- No, no pienso irme, después de todo tan siquiera se como me esconderé aquí, además quiero seguir con los entrenamientos… me entrenaras ¿verdad? –Sonrió levemente al ver que sasuke asentía con la cabeza, luego puso la mascara en su rostro y ante los ojos de sasuke su cabello cambio a una tonalidad marrón – Pues nos vemos luego… no digas que me has visto ¿vale?
Sakura desapareció entre la oscuridad de la infante noche, ante la mirada del moreno, este sacudió la cabeza con fuerza, como si intentase quitarse algún pensamiento de la misma, ya que, el recuerdo de la joven con aquel traje negro volvo a su cabeza, y, aunque intentase evitarlo ahora ya no era un crió, contaba con 15 años y empezaba a pensar en las chicas como algo mas que amigas, en especial en cierta chica.
Sasuke llego unos minutos tarde al área de entrenamiento, para encontrarse con aquella sakura enmascarada de marrón cabello, se había desprendido de su abrigo quedándose tan solo con el traje típico de los funerales en konoha.
Algunas gotas de sudor corrían por su frente, la joven había empezado a entrenar por su propio pie, lanzando armas afiladas contra el tronco, desgarrado por los impactos, de un pino.
- ¿Sabes algo sobre mi búsqueda? –pregunto la chica que, sin mirar al chico sabia que se encontraba allí.
- han comenzado ha buscarte en las afueras de konoha – se acerco a ella mientras esta lanzaba un par de kunai – gira mas la muñeca ira mas recta –sakura asintió con la cabeza - ¿Es que no piensas volver a casa? Seguro que solo es un capricho…
Sakura paro de lanzar las armas para mirar al chico mientras pequeños jadeos de cansancio surgían de su garganta.
- No voy a volver, no hay vuelta atrás, sasuke-kun, yo ya he tomado una decisión.
- hmp…es tu medida.
- Gracias – dijo está retomando los entrenamientos.
El silencio volvió a apoderarse de la situación, era un momento tenso en el que solo se oía el sonido de la madera desquebrajándose salpicado por el metal golpeando a otro metal, cuando el kunai le daba a otro igual.
Sasuke parecía estar pensativo, como si reflexionase una disparatada idea, que después de un rato de pensarlo no parecía tan disparatada, quizás si para lo que era el, pero cualquier otra persona medianamente normal hubiese dicho lo que estaba apunto de decir el pelinegro.
- ¿Ya tienes donde dormir?
- Pues… no, pero tengo dinero suficiente para pagar una pensión…
- Déjalo, vivo solo, tengo una habitación de sobra y no tienes por que pagarme, puedes quedarte allí asta que encuentres algo mejor
Los ojos de sakura se iluminaron tras la mascara, estaba decidido aria todo lo posible por agradecérselo, esta asintió entusiastamente para después sentir como el cascabel sonaba ligeramente.
El entrenamiento fluyo de forma normal, la chica, como siempre aprendía de forma muy rápida, y sasuke pensaba en niveles de dificultad mas altos, pero por hoy era suficiente, seguramente la joven estaría muy cansada física y sicológicamente, por lo que ambos se marcharon a casa.
