Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.


CAPITULO 7

EL HONOR DE UNA PROMESA

-¿Ha llamado usted a mi secretaria?- preguntó Jason Jenks a través de su teléfono, mientras veía su reloj rolex de oro. Era un regalo de sus hermosas y ya mayores hijas, contando, por supuesto, en el camino a su adorada y preciosa nieta, una adorable réplica de sus gemelas y bellas hijas.

-Si- respondió tajante Edward Cullen a través del celular moderno que llevaba, mientras tecleaba en su computadora para no perder el logaritmo del nuevo programa que estaba creando, junto con Gu Ying, su socio de Japón.

-¿Nombre?- Oyó a Jenks preguntar sin esperar o decir más, siempre era así. Jenks había trabajado para él desde hace demasiado tiempo.

-Isabella Swan-

Jenks tenía en sus manos una libreta para anotar la información que Edward Cullen iba a darle a través del teléfono. Sin embargo la pluma se congeló antes de que tocara si quiera el papel. Edward casi nunca investigaba a nadie, pero cuando lo hacía siempre tenía razón de hacerlo. Siempre había, de alguna manera, algo extremadamente malo con aquella persona, pero en este caso, él sabia el origen de aquel apellido y aquel hermoso nombre de aquella niña a la que su ex-esposa había enterrado en el internado más caro junto a sus hijas, una vez hace ya diez años, con tal de no hacerse cargo de ellas

-¿Lo tienes?- preguntó exasperado Edward. Había dicho el nombre de la mujer que llevaba sin cesar en sus pensamientos y ahora se le ocurría a su mejor investigador quedarse callado. No estaba de humor para soportar las estupideces de nadie, mucho menos del anciano Jenks, quién dejo sus pensamientos diciendo:

-Seré sincero Edward- Edward frunció el ceño por la manera de hablar de Jason. Él nunca le hablaba así.

-Siempre he sido un hombre de honor- continuó Jenks, buscando las palabras adecuadas para rechazar aquel trabajo

-Te he pedido que investigues mujeres antes y no te has negado ¿Qué puede tener de diferente esta?- dijo Edward interrumpiéndolo, más Jenks continuó pensando en aquella chiquilla que había sido capaz de devolverle el amor de sus hijas, que había sido arrancado por una frívola y manipuladora mujer, como lo era Gianna, su ex esposa. Aquella niña solitaria se las había devuelto y ahora se enorgullecía de decir que tenía a la mejor familia que pudiera tener, sus hijas, Bella y su hermosa y admirable mujer, que era una parte importante de su familia.

-Sé quién es Isabella Swan y es por eso que me niego a hacer el trabajo señor Cullen, con todo respeto...-

-¡NO!- Le grito Edward furioso -Tú trabajas para mí- le susurro dejando de lado su trabajo.

-Entonces renuncio- dijo Jenks sin pensárselo dos veces. Él era un hombre de honor, así que al oír el silencio al lado contrario de la línea continuo:

-Tengo respeto por los pasados demasiado dolorosos y este es uno del cual no quiero recordar, porque me involucra y siempre he sido un hombre de palabra. Mi respeto por el apellido Swan no es en ningún punto diferente del que tengo de la familia Cullen. Siento cualquier imprevisto. Ha sido un honor el trabajar para su familia Sr. Cullen-

-Respeto eso- dijo Edward suspirando. Antes de que Jenks colgara continuó:

-No te obligare a nada, así que Jenks, aún no te librarás de mi-

Sin decir más, Edward colgó su teléfono mientras analizaba las palabras de Jenks "Respeto los pasados demasiado dolorosos". Eso solo significaba que aquella tristeza en los ojos de Bella tenía nombre y apellido o quizás demasiadas razones por las cuales ocultarse. Sin duda, aquella hermosa y admirable mujer ocultaba algo extremadamente doloroso y esa quizás fuese su debilidad. Aquel pasado del que no podía saber nada y eso solo lo llenaba más de curiosidad. Él quería saber quién es Isabella Swan y sin duda lo haría, aunque tuviese que averiguarlo por sí mismo.

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Cementerio Central de Londres 10 Marzo/2009

Las miradas llenas de compasión, las lagrimas, la lluvia y muchos niños de la fundación, "El mundo de verde", con globos negros miraban el ataúd color vino frente a ellos y escuchaban atentos las palabras del padre, quién hablaba de la eternidad y el cielo.

Bella miraba sin mirar la caja en la que su prometido yacía mientras la tristeza le colapsaba los sentidos por tercera vez. La razón se había ido por el basurero, al igual que todo lo que tenía. Haley la apretó a su cuerpo, mientras Nikki le acariciaba el brazo, con su pequeña hija en brazos. Ya no había lágrimas para llorar la muerte de un ser querido, ya que se habían acabado en el momento en el que recibió la noticia, noticia que también salía en la primera plana de los principales periódicos de Londres.

'Muere heredero de imperio Mitchell'

Bella dio un paso al frente, pero las fuerzas le fallaron, haciéndola derrumbarse en el lodo de un día lluvioso. Vio ante sus ojos, cubiertos por el dolor, como bajaban el ataúd hacia el agujero tres metros. Despegó como pudo, de sus huesos agarrotados por los nervios, la rosa roja, dejándola caer junto a sus recuerdos. Un sollozo escapó de sus labios y de pronto se encontró derrumbada y tan destrozada como un espejo hecho añicos ¿Cómo podía irse ahora? ¿Cómo podía hacerle esto? Por más que lo intentara comprender, las lágrimas le cegaban, mientras el dolor y la agonía se grababan con fuego en su corazón. Sintió unos brazos fuertes levantarla y vio frente a ella a Jason Jenks, su tutor desde el momento en el que su padre la había dejado. Se aferró a su agarre como si la vida se le fuese en ello, mientras que Jenks soportaba su llanto con el corazón en la mano, por la intensidad del dolor que emanaba de sus ojos...

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Los Ángeles California. Actualidad

El despertador la hizo salir de su letargo, triste y doloroso, sueño. Estaba a una semana de unos días festivos y las fechas no eran las mejores. Suspiró y se levantó, mirándose en el espejo, que tenía al frente. Las ojeras se notaban más hoy. Negó y se preparó para un nuevo día. Un nuevo día sin él. Ya había afrontado el hecho de su partida, aunque solo habían pasado tres años. Ya había abandonado su amor en el cementerio, pero eso no quitaba lo difícil que era pensar en esas fechas, lo difícil que era recordarlo. Estaba tomando las llaves de su auto cuando el teléfono sonó, deteniéndola. Lo tomó y la voz al otro lado la sorprendió:

-Se que vas a tu trabajo pero es importante-

-Nikki, ¿Qué sucede? ¿Cómo están Jess y Hayle?- preguntó preocupada Bella.

-Bien Jess está creciendo y Hayle trabajando. El hecho es que, Bella, Danield Mitchell volvió- Bella se detuvo en seco al oír aquello. Eso solo significaba una cosa...

"El hecho es, Bella, que Danield Mitchell volvió". Un escalofrío la recorrió entera y dejó caer el teléfono al suelo. No, esto no significaba nada bueno.

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Los alumnos revoloteaban, era viernes y todos amaban que su fin de semana empezara, junto con unos días festivos, sin embargo Anthony, quién no vería a Bella más que 4 horas por semana, estaba triste. Habían creado un lazo demasiado especial desde el momento en el que él le había dicho te quiero. La consentía como su madre. Según él, era su ángel. Claro, Bella no sabía de aquel sobrenombre, ella no se imaginaba que Anthony la llamaba mamá en su mente cada que la veía, sin embargo, la manera en la que Bella le recordaba cuanto lo quería, los abrazos, cuando le revolvía los cabellos y lo llamaba 'mi pequeño Mozart', aunque de pequeño tuviese muy poco, su manera de sobreprotegerlo, de intentar domar sus locos cabellos, lo llenaban de calor, de comodidad. El cariño que Bella se ganaba a diario era único y nadie podría borrarlo jamás. Bella era su madre y eso estaba más que decidido, ella lo protegía, cuidaba cada uno de sus pasos y lo llenaba de mimos que Anthony jamás, a pesar de tener a toda su familia casi completa, no había disfrutado por su manera de ser.

No cambiaba por nada el hecho de que tenía una madre que lo cuidaba desde el cielo, ni mucho menos el amor y la benevolencia que le tenía a su madre verdadera, más ella seguramente siempre habría querido verlo feliz. Así que si él estaba feliz con ella, sin duda, su madre estaría feliz sonriéndole desde el cielo por verlo así.

Sus abuelos, tíos y padrinos lo veían de manera extraña cada que podían, pues estaba disfrutando de su niñez, soportando como podía las irremediables locuras de su tía Alice, sus obsesiones con cada cosa que tenía que ver con la moda o los intentos de su madrina Rosalie porque fuera más cariñoso y adorable. Aunque le daba terror decir o demostrar su afecto, lo intentaba, y ese era un cambio notable que no dejaban pasar. Les gustaba su manera de intentar cambiar, pero también les inquietaba su cambio radical.

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Bella acarició sus sienes con los ojos cerrados. El estrés la estaba volviendo loca. Tendría que viajar en 5 días a Londres y no sabía cómo decírselo a Anthony. Temía que su lazo se debilitara y no quería, porque lo amaba como si fuese suyo. Para ella era su hijo y eso nada, ni nadie lo cambiaria, ni siquiera la tarjeta dorada que tenía en sus manos que decía:

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DANIELD MITCHELL TE INVITA A LA

CENA EN HONOR A ASTERIAS Y LAS TWINS.

LAS GANANCIAS SERAN DESTINADAS A LA FUNDACION DE EL MUNDO DE VERDE

NO FALTES EL MUNDO DE VERDE NECESITA TU DONACION

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"Bella, sé que hace mucho que no hablamos. Ven, tú sabes que Alec amaba la fundación. Cuento contigo para esto, principessa"

Danield Mitchell Padre

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Por más que había querido ignorar a su ex-suegro, Bella no podía. Sabía que el había tocado su punto débil, la fundación. Había sido el sueño de Alec desde que lo conocía y apenas tenía 2 años cuando él murió. Aún así ella había logrado sacarla adelante por sus propios medios.

-¿Que sucede?- pregunto Anthony haciéndola sobresaltar. No lo había sentido llegar como la mayoría de las veces. Su pequeño era silencioso, tanto que la inquietaba a veces.

-Hay algo que debo decirte mi niño - respondió Bella, con miedo, y luego continúo.

- Tengo que viajar a Londres en unos días-

-¿Te vas?- preguntó Anthony con demasiado dolor en la voz. Bella suspiró y dijo:

-Solo, exactamente, 4 días. Ni uno más, ni uno menos. Debo resolver unas cosas en Londres y bueno, me voy el 7 regreso el 11- 'un día después del aniversario de la muerte de Alec' pensó, pero no lo dijo. Anthony suspiró audiblemente y dijo:

-Está bien, pero solo si prometes llamarme a diario-

Bella sonrió y se levantó, llegando hasta Anthony, quién se había levantado para encontrarla, y abrió los brazos abrazándose a él, a su calidez, intentando reconfortarse.

-Te extrañaré mucho - susurró Anthony abrazado a Bella.

-Yo más y prometo llamarte a diario- dijo Bella, abrazándolo aún más fuerte.

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-Edward- dijo Eleonora entrando a su oficina. Él había llegado en la mañana, sin embargo no había podido descansar. Sus ojos miraban empañados las hojas del contrato de Japón, sin embargo no podía detenerse, tenía demasiado trabajo. Se sentía mareado y, extrañamente, tenía escalofríos. No levantó la mirada y Eleonora continuó:

-El señor McCarty...-

-El más guapo y sexi padrino de su hijo está aquí, suena mejor Leonor- dijo Emmett, entrando con aire de lujo y su sonrisa acentuando sus oyuelos de niño adorable a punto de cometer una travesura. Edward se masajeo el puente de la nariz dejando los papeles, mientras su asistente decía sonriendo:

-Es Eleonora- Emmett se encogió de hombros y dijo:

-Seh, como sea Leonor ¿Me traes un café?-

Eleonora salió del despacho de su jefe hecha una furia. Ese mastodonte la tenia loca y verlo no era lo hacía más fácil. Edward lo miró, viendo doble, mientras Emmett revisaba, como siempre que lo visitaba, su correo. Escucho un grito mientras alzaba, como si fuese un tesoro millonario de joyas, una tarjeta dorada.

-Hermano si tú no vas a Londres, yo tomo tu lugar gustoso-

Edward frunció el ceño. En una semana tenía un viaje programado para Londres, puesto que tenía que entregar el nuevo programa de seguridad para las empresas de arte Mitchell, y aunque ya lo tenía listo, quería mejorarlo. Así que trabajaba en su tiempo libre en él.

-Iré. Si quieres puedes venir- dijo Edward serio, sin tomarle importancia. A demás, de pensar en la compañía de su compadre no le vendría mal después de todo. Hacía mucho que no salían juntos.

Emmett empezó a saltar como niño chiquito mientras aplaudía diciendo:

-Las conoceré. Ellas, son geniales, amo a esas chicas, son las mejores cantantes. Tengo que decirle a Rose. Ella estará feliz. Les preguntaré a todos. Puedes llevar a Tony Stark, mi ahijado y podemos tomarnos fotos con ellas. Uf deben verse calientes y bellas, si señor-

-¿Emmett qué...?- empezó a preguntar Edward, pero Emmett lo interrumpió diciendo:

-No has leído la tarjeta ¿Verdad?- Edward negó y Emmett continuó gritando efusivo:

-ASTERIAS Y LAS TWINS HERMANO-

Edward lo miró ceñudo y preocupado. Seguramente Rosalie había jugado con su marido a la rata de laboratorio, porque estaba teniendo algún efecto secundario de su comida. Emmett bufó y dijo:

-Oh demonios Cullen ¿De qué maldito mundo de nerds eres? ¿Asterias y las twins? Las mejores y más hermosas voces de toooodooo Londres- Edward negó divertido, mientras recordaba diciendo:

-¿Hablas de las chicas con las que pensabas casarte sin importarte cometer bigamia o hacerte dueño de un harem de mujeres, antes que conocieras a Rosalie? Jamás me las mostraste Emm, ahora ¿Por qué no vas y preparas los vuelos para toda la familia?-

Emmett asintió asombrado por lo que su compadre había dicho. TODA LA FAMILIA. Eso si que era nuevo y Edward lo vio salir saltando. Este viaje, sin duda, sería divertido.

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Anthony sintió la puerta cerrarse, así que bajo sin importarle que su reloj marcara ya las 1:00 de la madrugada. Quería ver a su padre, aunque sea a escondidas, más lo que vio lo dejo asustado. Su padre Edward estaba en el suelo bañado en sudor. Como pudo, Anthony tomo su teléfono, llamando a la única persona que el sentía podía ayudarlo.

-Bella- dijo con su voz entrecortada por el llanto.

-Es papá ¡Ayúdame!-


Quiero agradecer a JPV22 mi beta por su paciencia y su ayuda sin ella esto no sería posible.

También quiero dar las gracias a todas aquellas personas que siguen la historia, tanto si dejan reviews, como si leen sin opinar.

Para las que dejan reviews, quiero nombraros, ya que me animáis muchísimo: marieisahale, hildiux, DANI DA, cavendano13, rosii suarez, galadrielcullen, freedom2604, Robmy, Naye15, Nadiia16, yisicullen25, LauritaMarsYork, Leeslie, , alejandra1987, phinbella2012, BellaNyxH, catrina00, LOQUIBELL, KarenCullen, cary, damalunaely, pili, Tata XOXO, Cristina Rey, jhanulita y a los que dejan reviews como invitados no hay que olvidarlos tampoco.

Hay mucha gente que pregunta por lo de las camionetas, pero hay que tener paciencia, que ya se irán resolviendo las dudas.

Espero que os haya gustado esta subida doble de capítulos. Y nos leemos el próximo viernes.

Ann Arston Aara