-¿Me extrañaste?- Preguntó Crystal con una enorme sonrisa de oreja a oreja al ver llegar a Gold a la entrada de Ciudad Cherrygrove.
-¿C-crystal?... ¿P-pero que como? ¿P-por qué rayos estás aquí?-
-¿Acaso no es obvio, tontito? Decidí que también me ire de viaje por la región.- Informó la chica al señalar la mochila que traía en la espalda. -Me sorprende lo ingenuos que puedes llegar a ser ante las cosas obvias…-
-¿QUE? P-pero si te acabas de mudar con tu padre. N-no lo entiend-... -
-Es cierto que hace poco me mude con mi padre para aprender de él, pero ahora creo fervientemente que mi formación como futura profesora pokémon se beneficiaría aún más si viajo contigo por la región y observó de primera mano todo Johto.-
-¿Ehh?-
-En la tarde luego de tu batalla contra el pelirrojo te diste cuenta que aun tienes mucho qué aprender como entrenador, mientras que yo solo estando contigo un par de horas aprendí más que estando encerrada con mi padre en su laboratorio.- Informó Crystal de manera enérgica a la vez que miraba con emoción la silenciosa ciudad que estaba enfrente suyo. -Ya puedo imaginar lo mucho que podría aprender si continuó viajando a tu lado a través de toda la región Johto.-
-P-p-pero yo tambien ire a la región Kanto luego de vencer los gimnasios de Johto…-
-¡Mejor aún!.- Exclamó Crystal sin dejar de sonreír. -Deseo conocer el mundo y aprender todo lo que pueda sobre los pokémon, sus ecosistemas y sus interacciones con los entrenadores y su entorno.-
-E-entiendo a lo que quieres llegar, ¿pero estas completamente segura de esto?-
-Completamente segura.-
-¿P-pero y tu padre?-
-¿Que con el?-
-¿Que dijo al respecto de que viajes conmigo?-
Ahhh… No te preocupes por ese pequeño detalle…
-¿Pequeño detalle?- Repitió Gold con inquietud al momento en que levantó una de sus cejas y se cruzó de brazos. -No me digas que escapaste de casa…-
-C-claro que no. Y-yo solo decidí por ahora no pedir permiso…-
-Por el amor de Arceus. El profesor va a matarme…-
-No creo que mi padre llegué a tanto.- Aseguró Crystal al tomar de la mano a Gold para posteriormente guiarlo, sin previo aviso, al centro pokémon que estaba a un par de cuadras de la entrada de la metrópolis. -Vayamos a rentar un par de habitaciones para pasar la noche.-
-Espera un momento, Crystal.- Ordenó Gold de manera algo tosca al soltarse de la mano de su compañera y observándola con más preguntas de las que podía procesar su mente. -Antes de continuar, tengo una pregunta para ti.-
-¿Si?-
-¿Como rayos sabías que saldría esta misma noche?-
-Ohhh… Hehehe, digamos que tuve la corazonada de que harías algo como esto.-
-¿E-enserio?- Pregunto Gold con visible desconcierto. -P-pero-... -
-Eres algo predecible, Gold. Yo estaba completamente segura de que no podrías esperar hasta mañana para empezar tu viaje.- Comentó Crystal rápidamente. -Tu me comentaste en la tarde que tu madre era algo estricta, así que supuse que ella no te dejaría salir y qué recurririas a escapar. -
-¿T-tú supusiste todo esto de un comentario que hice?-
-Uh-huh. También gracias al saber dónde quedaba exactamente tu casa es qué pude más o menos calcular el tiempo que tardarias en llegar aquí. Aunque confieso que la parte difícil fue adivinar a qué hora escaparias de casa, pero parece que acerté en qué sería al menos un par de horas después de la media noche, porque solo tengo esperando aquí más o menos quince (15) minutos.-
Gold estaba atónito y su ahora pálido rostro lo demostraba a la perfección. Sus secos labios empezaron involuntariamente a temblar hasta el momento en que miro por instinto y con algo de miedo de arriba a abajo a Crystal, ya que su subconsciente apenas si podia creer todo lo que ella analizó, cálculo y planeo con tan solo un par de vagos datos.
-¿Y que si hubiera cambiado de parecer?- Pregunto Gold en un tono más cauteloso y al volver en sí. -¿Y si yo hubiese-...?-
-No digas tonterías y vayamos a registrarnos de una vez en el centro pokemon.- Ordenó Crystal volviendo a tomar la mano de su acompañante. -Muero de frio aquí afuera…-
-D-demonios… ¿Enserio soy tan predecible?- Se preguntó Gold con total decepción y molestia, mientras caminaba agarrado de la mano de Crystal en dirección al centro pokémon en las frías y tranquilas calles de Cherrygrove. -Así no se suponía debía de empezar mi grandioso viaje…-
Luego de una exhaustiva revisión por parte de unos de los guardias de seguridad que cuidan por las noches las puertas del centro pokémon, finalmente Gold y Crystal pudieron rentar dos (2) sencillas habitación para pasar lo que quedaba de noche. Ellos inmediatamente subieron al segundo piso del lugar y encontraron con facilidad sus respectivas habitaciones, las cuales estaban una al lado de la otra.
-Gold, antes de dormir me gustaría darte algo.- Anuncio Crystal al abrir repentinamente su mochila.
-Ese es…-
-Es el pokehuevo.- Afirma Crystal con tranquilidad. -Lo traje porque deseo que tu lo tengas.-
-Sinceramente no creo que a tu padre le agrade del todo esa idea.- Aseguró Gold con nerviosismo. -Preferiría que lo llevaras contigo.-
-¿Estás seguro? Mr. Pokemon dijo qué-… -
-Recuerdo muy bien lo que él dijo, pero creo que seria mejor que tu cuides de él. Tómalo como parte de tu entrenamiento como futura profesora pokémon…-
-Ohhh… En ese caso aceptaré encantada cuidar de él.- Exclamó Crystal antes de volver a guardar con cuidado el pokehuevo en su mochila y posteriormente abriendo la puerta de su habitación. -Te veré más tarde en la mañana…-
-Buenas noches, Crys.- Murmuró Gold antes de dirigirse también a su propia habitación a descansar.
Al abrir la puerta de su habitación, Gold observó rápidamente lo acogedor que era su interior. La misma tenía una cómoda cama, una repisa con un televisor encima, una mesa de noche con una pequeña lámpara y una puerta contigua que conectaba a un baño. Posteriormente, Gold colocó su mochila en el suelo, luego se cambió a algo más cómodo para dormir y por último se dejó caer estrepitosamente en la suave cama. A pesar de todo lo ocurrido durante el dia, Gold no se sentía del todo agotado. Un sin fin de pensamientos y recuerdos del pasado invadieron su mente una vez se acomodo de mejor manera en la cama, y prácticamente sin darse cuenta, el ahora nuevo entrenador cayó en un profundo sueño.
La mañana siguiente llegó cómo la fría brisa invernal en una tarde a finales del otoño. Los tibios rayos del sol atravesaron con facilidad las delgadas cortinas que cubrían la ventana de la habitación de Gold, lo que terminó por provocar que el se despertara cuando estos impactaron en su rostro. Acto seguido, Gold, de manera instintiva terminó por observar su pokegear cómo cada mañana.
-Así que son un poco más de las ocho (8).- Se dijo a sí mismo el joven entrenador, quien aún estaba más dormido que despierto. -Supongo que aun mi madre no se ha dado cuenta que me fui de casa. Solo espero que mi padre pueda controlarla… -
Curiosamente, la única y más grande preocupación de Gold en ese momento era qué se supone debería de hacer con Crystal. Por un lado, el disfrutaba mucho de la compañía de su ahora nueva amiga, pero por el otro, el no deseaba complicar su relación con el profesor Elm debido a lo mucho que lo respetaba y en cierta forma lo admiraba.
-Demonios… Así no es cómo imagine que empezaria mi viaje.- Se dijo para sí mismo Gold con cierta molestia al finalmente levantarse de la cama y sentarse en uno de sus bordes. -Siento que estoy traicionando la confianza de todas las personas importantes para mi… ¿Qué rayos se supone debo de hacer en un caso cómo este? Ughh… Lo menos qué deseo en estos momentos son más malditas sorpresas.-
Luego de su pequeño monólogo, Gold ingresó al baño, se lavo los dientes, se dio una rápida ducha y posteriormente sacó la pokebola del nuevo pokémon qué le regalo su padre y la abrió enfrente suyo.
-Espero esto me pueda animar un poco.- Murmuró Gold al momento en que un pequeño y peludo pokémon cuadrupedo de color marrón y largas orejas puntiagudas, se terminó de formar enfrente de él.
Eevee al ver a Gold enfrente de él, mantuvo una saludable distancia y procedió a mirarlo de arriba a abajo con algo de timidez notable en sus oscuros ojos.
-No seas tan tímido conmigo.- Anuncio el de New Bark al arrodillarse enfrente del pokémon. -Mi nombre es Gold Tsubasa y digamos que soy tu nuevo entrenador.-
El pokémon de color marrón luego de la presentación de Gold, inclinó su cabeza de manera curiosa y luego se acercó con cautela para proceder a olfatear a su nuevo entrenador.
-Creo que mi olor te será bastante familiar. Mi padre debe de tener un olor similar al mío.-
Eevee al terminar de olfatear a Gold milésimas de segundo después, pudo notar que el de cabello negro estaba en lo correcto y cómo consecuencia se dejó acariciara detrás de las orejas.
-Sabes Eevee… Mi objetivo es algo complicado de conseguir.- Proclamó Gold sin titubear y con completa seriedad. -Yo deseo conquistar todos los gimnasio de la región de Johto y también los de la región de Kanto para entrar al torneo de la liga pokémon el año que viene. Mi meta es coronarme campeón de ese torneo, luego derrotar a la Elite Four y finalmente a Red, así que espero de todo corazón poder contar con tu ayuda.-
Eevee respondió a todo lo dicho por parte de su entrenador con una amable sonrisa y asintiendo con alegría. Aparentemente la idea le terminó por agradar al cuadrúpedo pokémon.
-Perfecto. En ese caso, te presentaré a mi único otro pokémon.- Informó Gold al ahora abrir la pokebola de Cyndaquil.
El pokémon de fuego justo luego de salir de su pokebola soltó un sonoro y algo exagero bostezo antes de utilizar sus patas delanteras para rascar su estómago.
-Uhh… Este es Eevee.- Informó Gold para con Cyndaquil. -Desde hoy el será nuestro nuevo compañero de viaje y nos ayudará a cumplir nuestra meta.-
Ambos pokémon intercambiaron curiosas miradas y no tardaron en empezar alegremente a correr de un lado al otro de la habitación con toda la intención de jugar el uno con el otro.
-¿No les parecería mejor si bajamos a desayunar?- Propuso en voz alta Gold antes de abrir la puerta principal de la habitación la cual conducía al pasillo. -Sinceramente muero de hambre. -
Ambos pokémon asintieron prácticamente a la vez, luego todos en conjunto se dirigieron y tocaron la puerta de la habitación de Crystal, pero por desgracia no hubo respuesta alguna de su parte.
-Supongo que quizás ella bajó a desayunar o aun debe de estar dormida.- Comentó Gold a sus pokémon cruzandome de brazos, mientras ellos lo observaban con curiosidad. -Bueno, ya lo averiguaremos cuando bajemos.-
Al entrar a la cafetería del centro pokémon, la cual estaba ubicada en la planta baja, Gold noto casi de inmediato que el lugar estaba prácticamente desierto, a excepción de un par de ancianos, quienes desayunaban con tranquilidad, pero no había señales de Crystal por ningún lado.
-Supongo que ella aún debe de estar dormida después de todo.- Asumió Gold al soltar un suspiro para después acercarse a una de las enfermeras encargadas de la cafetería para ordenar su desayuno junto al de Eevee y Cyndaquil.
A pesar de lo que muchos piensan, en lo personal Gold disfrutaba de la comida del centro pokémon. Curiosamente el siempre pensó que esta era bastante decente tanto para los humanos como también para los pokemon.
Al terminar de desayunar, el novato entrenador regreso a Eevee y a Cyndaquil a sus respectivas pokebolas para que pudieran reposar la comida. Luego, procedió a subir las escaleras al segundo piso para volver a su habitación y esperar que se despertara Crystal, pero justo cuando el se posiciono frente a la puerta de su habitación, Gold se percate, muy para su molestia, de que no tenía en sus bolsillos las llaves para entrar.
-¡Oh por el amor de Arceus!. Genial… Simplemente genial. ¿Es qué acaso este maldito dia puede ponerse peor?-
-¿G-gold? ¿A-acaso eres tú, Gold?-
Un profundo sentimiento de nerviosismo y miedo invadió de manera violenta cada átomo del cuerpo de Gold cuando finalmente él se volteó para mirar quien había llamado su nombre. Al entrenador de New Bark prácticamente se le helo la sangre y tanto su respiración cómo su pulso se aceleraron de manera desmedida al observar que ahora a escasos metros de él estaba parada una pequeña y pálida rubia de lentes con brillantes lágrimas en sus llamativos ojos de diferentes colores.
Y-yo… Uhh… ¿K-kelly…? ¿P-pero qué rayos es lo que-...?
-¡Por el amor de Arceus, eres tu, Gold!.- Exclamó la chica al abalanzarse rápidamente contra el de cabello negro para abrazarlo. -N-no sabes lo mucho que te extrañe. -
-N-no puedo creer esto.- Murmuró Gold con infinita incredulidad y prácticamente con el corazón en la garganta. -¿Q-qué rayos estas haciendo aqui, Kelly? S-se suponía que tu-... -
-Recien regrese de la Región Sinnoh ayer por la noche-. Informó rápidamente la rubia con una enorme sonrisa en sus labios. -Iba de camino a Pueblo New Bark, pero decidí hospedarme aquí ayer por la noche para descansar un poco.-
A simple vista, Kelly era una chica de la misma edad qué Gold. Su rubia y sedosa cabellera le llegaba por debajo del cuello y su estatura era un poco más abajo del promedio. Curiosamente, sus hermosos ojos eran de dos diferentes tonalidades, el izquierdo era de color azul y brillaba cómo un zafiro, mientras que el derecho era de color verde cómo una esmeralda. Ella utilizaba en ese momento unos elegantes anteojos para la vista y estaba vestida con una ligera pijama de color rojo, la cual resaltaba a la perfección su esbelta figura.
En ese preciso momento, el corazón de Gold se aceleró de manera desenfrenada y el vívidamente podía sentir cómo su rostro se empezaba a sonrojar con violencia. Gold estaba atónito, sin aliento y sin palabras para ella.
-Después de tanto tiempo por fin nos volvemos a ver frente a frente.- Murmuró Kelly soltando un par de lágrimas antes de volver a abrazar a Gold con ternura. -No tienes idea de lo mucho que te extrañe. -
-N-no puedo creer esto… T-tú te mudaste el año pasado a la región Sinnoh para vivir con tu prima y tu abuela. ¿Porque regresaste?-
-¿Acaso no es obvio? Regrese por ti, Gold.- Aseveró Kelly sin titubear y con completa seguridad. -Mi prima finalmente se convirtió en la nueva campeona de la liga pokémon de Sinnoh y mi abuela después de mucho esfuerzo, accedió a dejarme regresar a Johto.-
-¿T-tu regresaste por mi?- Pregunto Gold al separar su cuerpo del de la rubia. -P-pero tu-... -
-Dime, Gold… ¿Acaso no recuerdas la promesa que hicimos?-
-Uhhh… P-por supuesto que la recuerdo.- Aseguro el de New Bark evitando a toda costa mirar a la rubia directamente a los ojos. -Se suponía que ambos nos volveríamos entrenadores y que iríamos juntos por todo Johto.-
-Y-yo regrese para cumplir esa promesa.-
-¿Pero como sabias qué-…?-
-Yo nunca perdi comunicacion con tu madre.- Informó la de anteojos con tranquilidad y notable orgullo en su voz. -Hace un par de semanas ella me informo que estabas pronto a conseguir tu primer pokemon, asi que decidi que era el momento perfecto para regresar a Johto y sorprenderte. Pero la sorprendida termine siendo yo. ¿Qué es lo que haces hospedado aquí?-
-Ohh… Es que ayer por la tarde recibí a mi primer pokémon y… -
-¿Y…?-
-D-digamos que empecé mi viaje en la madrugada y me quede aquí para pasar lo que quedaba de noche… -
-¿Osea que escapaste de casa?-
-Algo así.- Replicó Gold al darse cuenta de la verdadera razón del porque su madre deseaba tanto que él empezara su viaje al dia siguiente.
-Supongo que era nuestro destino el volver a encontrarnos.- Murmuró Kelly justo al momento en que se le dibujaba una amplia sonrisa. -¿T-te parece si mejor entramos a tu habitación? Me gustaria poder hablar contigo de muchas otras cosas en privado…-
-Uhhh… M-me encantaria tambien que pudiéramos entrar para charlar, pero no sé en dónde rayos deje las llaves de mi habitación.- Confesó Gold sintiéndose cómo un completo inútil y volviendo a sonrojarse con intensidad. -L-lo lamento… -
-¿De casualidad no serían estas de aquí?- Preguntó Kelly al mismo tiempo en que sacaba del bolsillo de su pijama una desgastada llave con un pequeño número siete (7) gravado en ella. -La encontré tirada cerca de las escaleras y estaba por bajar para dársela a una de las enfermeras.-
-¡Esa es!- Exclamó Gold con una mezcla de alegría y alivio notable en su voz, antes de tomar la llave de entre las manos de Kelly y posteriormente abrir la puerta de su habitación para que entraran. -Gracias a Arceus que la encontraste…-
Kelly respondió a lo dicho por Gold con un guiño y posteriormente ambos entraron a la habitación. Ella se terminó sentando en el extremo izquierdo de la desarreglada cama, mientras que Gold se sentó en el derecho.
De manera extraña y muy a pesar de que ya había pasado alrededor de un año desde la última vez que se vieron, la atmósfera en la habitación era bastante tranquila y no tan tensa como se supone que sería un encuentro de este tipo entre dos (2) personas que tuvieron una fugaz relación en el pasado.
-Lamento con toda mi alma el haberme ido de ese modo tan repentino hace un año.- Comenta Kelly al fijar sus ojos en los de Gold y con extremo dolor antes de que este pudiera tan siquiera articular alguna palabra. -Realmente aprecio todo el apoyo que me brindaste y atesoro cómo no tienes idea los hermosos momentos que pasamos juntos.-
-Olvida eso.- Murmuró el de New Bark tratando de restarle importancia a lo sucedido. -Ya el pasado no tiene solución y por mi parte comprendo la razón del porque preferiste irte de este lugar.-
-¿E-e-enserio lo sabes?-
-No es un secreto que el divorcio de tus padres fue bastante caótico, así que era obvio asumir que decidiste alejarte lo más lejos posible de este lugar para no tener que lidiar con eso. Debo confesar que me tomó bastante tiempo poder asimilarlo, pero con el pasar de los meses me di cuenta de por qué lo hiciste. Además, el volverme ayudante del profesor Elm me ayudó en cierta forma a distraerme… -
-Y-yo… R-realmente lo siento cómo no tienes idea, Gold.- Aseveró la rubia antes de cerrar sus brillantes ojos de diferentes colores, suspirar de manera sonora y posteriormente agachar ligeramente su cabeza. -No existe día en que no me arrepienta por haber hecho las cosas de esta manera tan estupida. En verdad lo lamento con todo mi corazón… -
Gold trago algo de saliva y prefirió permanecer en silencio con una estoica expresión en su aún sonrojado rostro. Era un secreto a voces para todos en New Bark que Kelly fue su primer único y gran amor, y su partida fue para él cómo una ardiente estocada en su corazón, la cual hasta hace un par de meses atrás aún seguía ardiendo con intensidad.
-Fui débil, estúpida e inmadura. Cuando llegó el momento de decidir, toma la peor opción posible y termine por lastimar a la persona más importante en el mundo para mi. -
-S-solo olvidalo, K-kelly. No vale la pena qué-... -
-Cynthia y mi abuela fueron muy comprensivas conmigo, Gold. P-pero aunque no lo creas, te extrañe y me hiciste mucha falta… -
-Tch… T-tu tambien me hiciste falta cómo no te lo imaginas, Kelly. Pero no podía darme el lujo de sufrir por ti estando tan cerca de empezar a cumplir mi sueño. Es cierto que terminaste yendo a Sinnoh sin decirme una sola palabra y por eso mi corazón se rompió en millones de pedazos, pero tenía que ser fuerte por mi propio bien. Se suponía que tu y yo nos volveríamos entrenadores y recorreriamos Johto y Kanto juntos.-
-Lo sé y créeme que no espero que todo vuelva a ser como antes, pero lo que realmente deseo es que podamos volvamos a ser amigos y que olvidemos el pasado. Y sabes, aunque sea muy difícil de creer para ti, y-yo… yo aún tengo muchos sentimientos por ti en mi corazón, pero dejaré que el tiempo decida qué pasará… -
-S-supongo que eso es lo mejor que podemos hacer.- Reconoció Gold al levantarse finalmente de la cama con la cara totalmente enrojecida y buscando con desesperación ropa limpia en su mochila para vestirse luego de ducharse. -Ya veremos qué nos depara el futuro… -
-En fin… Regresare a mi habitacion, Gold.- Informó Kelly sonriendo tímidamente antes de levantarse también de la cama y caminar en dirección a la puerta. -Aunque aún hay muchas cosas más por hablar. -
-Te acompañare a tu habitación, luego me duchare y si lo deseas podemos volver a conversar más tarde.-
Kelly asintió silenciosamente con una sonrisa, luego Gold procedió a abrir la puerta de la habitación que conducía al pasillo y junto al momento en que ambos terminaron de salir, en un rápido y sorpresivo movimiento, Kelly se acercó peligrosamente al rostro de Gold y le dio un tierno beso en sus labios.
Frío, calor, pasión, odio, desesperación, esperanza. Gold estaba sintiendo en ese momento un frustrante torbellino de sentimientos revolver el interior de su atareada mente, los cuales estaban desgarrando todo a su paso y lo dejaron mareado y sumamente confundido.
-Te espero en la sala de espera en treinta (30) minutos.- Informó la rubia al separar sus labios de los de Gold y luego irse corriendo rápidamente por el pasillo para ir a su habitación. -No me hagas esperar. ¿De acuerdo?-
El repentino y húmedo beso dejó el cuerpo de Gold tan frío cómo un témpano de hielo y en un aparente estado de Shock. Él apenas si podía recordar el cómo respirar o caminar y el estado actual de su cuerpo se asemejaba mucho al de una gelatina debido a lo mucho que temblaba.
-D-demonios… ¿A-acaso estaré soñando?- Se preguntó Gold de manera torpe al momento en que utilizaba su mano derecha para rozar con delicadeza sus labios para después darse media vuelta y mirar con desasosiego el interior de su habitación. -¿Realmente me encontré con Kelly y nos besamos? No puedo creerlo… -
-No estás soñando Gold, pero en todo caso te deseo buenos días.- Se escuchó decir una femenina voz detrás del nuevo entrenador, la cual denotaba algo de molestia y desilusión.
Si el beso con Kelly lo dejo frio, la voz que escucho ahora Gold hizo que se le helara la sangre por completo hasta el punto que una serie de escalofríos empezaron a recorrer su espalda.
-Uhhhh… B-b-buenos días, C-crystal.- Manifestó Gold en un nervioso todo al momento en que se volteo y miro de frente a su ahora compañera de viaje. -¿Q-qué tal amaneciste?-
-¿S-se puede saber quien es ella exactamente?- Preguntó Crystal casi al instante y con cara de muy pocos amigos.
-P-pues… Uhhh… Lo que sucedió fue qué… Y-yo… Ehhh… N-no es lo que parece. Veras, ella es… Ammm… Digamos que ella es una vieja amiga… -
-¿UNA AMIGA?- Repitió Crystal en voz alta antes de mirar a Gold con repudio y aún más desilucion. -¿Se supone tengo que creer eso?-
-Esa es la verdad, Crys. Se que te había dicho que no tenía amigos en New Bark, pero ella se mudó el año pasado a la región Sinnoh. En verdad se que todo esto es raro, pero lo que ella y yo estábamos haciend-... -
-No quiero saber qué clase de cosas estaban haciendo allá adentro.- Aseveró Crystal de forma agresiva. -Yo sola soy capaz de imaginarlo.-
-Crys, creeme que no pasó nada de lo que estás pensando.- Informó rápida y desesperadamente Gold al tratar de hacer entrar en razón a Crystal. -Esto es un terrible malentendido. Ella fue la que-... -
-¿Un mal entendido?- Volvió a repetir Crystal claramente ofendida, pero ahora con el rostro completamente enrojecido. -¿Acaso crees que soy estúpida?-
-Claro que no. Tu eres la chica más inteligente que he conocido en mi vida… -
-Gold, ella estaba en pijama y luego te beso al salir de tu habitación. ¿Qué crees que debo de pensar?-
-Y-yo-… -
Un violento sonido seco se hizo presente y resonó por todo el pasillo. Crystal en su enojo, le propino una fuerte cachetada en una de sus mejillas a Gold, la cual automáticamente se tornó de color rojo escarlata.
-¿Ya te sientes mejor?- Preguntó con completa frialdad Gold al posar sus ojos en Crystal luego de la cachetada. -¿Feliz?-
-G-gold, y-yo… L-lo siento. N-no debí de hacer eso.- Manifestó Crystal en un evidente tono de arrepentimiento y al regresar a su estado normal, luego de haber descargado toda su molestia en un solo golpe. -Y-yo-... -
-Si tan solo me hubieras escuchado por dos (2) segundos.- Exclamó el de New Bark de manera agresiva antes de frotar su adolorida mejilla. -¿Qué clase de profesora Pokémon serás si tan solo te basas en lo que te enseñan tus ojos, pero no investigas lo que realmente sucedió? -
Las palabras de Gold tuvieron un fuerte impacto en Crystal, quien se encogió de hombros, permaneció en perfecto silencio y luego se dio media vuelta sin decir palabra alguna y posteriormente volvió a entrar a su habitación con visible decepción.
Gold, luego de lo ocurrido, entró nuevamente a su habitación y tomó una larga ducha para intentar calmarse un poco. Posteriormente se vistió y bajó a la planta baja del centro pokémon para encontrarse con Kelly en la sala de espera, solo que muy para su sorpresa, cuando él finalmente llegó se encontró a Crystal, quien en ese momento era la única persona que estaba en el lugar.
-¿Podrías perdonarme?- Preguntó Crystal levantándose inmediatamente del sillón en dónde estaba sentada y colocándose en frente de Gold. -No debí reaccionar de esa manera tan poco racional. Sentí celos y fui impulsiva… -
-¿Celos?- Repitió Gold con cierta ironía y forzando una sonrisa. -¿No me digas que te enamoraste de mí?-
-¡P-P-POR SUPUESTO QUE NO!- Gritó Crystal con notable molestia. -¿Porque alguien como yo sé enamoraría de alguien como tú? Eres lindo e inteligente para las batallas pokémon, pero eso no lo es todo para que yo me enamore.-
-Solo estaba bromeando, Crystal.- Alegó Gold. -Relájate… -
-¡Pues él a mi si me gusta!-
-¿Ehhh?-
En ese preciso instante y cómo por cosa del destino, Kelly entró lentamente a la sala de espera y posó su mirada primero en Gold y luego en Crystal.
-Dije que el si me gusta.- Repitió la pequeña y pálida rubia, mientras se ajustaba sus anteojos y extendía su mano derecha hacia Crystal ante la nerviosa mirada de Gold. -Por cierto, mi nombre es Kelly Taylor. Es un placer conocerte.-
Crystal quedó fría y miró con profunda perplejidad a la recién llegada, pero a pesar de su estado actual, ella estrechó su mano.
-E-el placer es mío, "Kelly".- Manifestó Crystal en un obvio tono sarcástico y mal intencionado.
-Gold, ¿"ESTA" es tu novia?- Preguntó Kelly con curiosidad al imitar el mismo tono sarcástico qué utilizó Crystal.
-¿"ESTA"?- Repitió Crystal en un visible tono de indignación. -¿A qué te refieres con "ESTA"?-
-Uhhh… E-ella no es mi novia.- Informó Gold de manera nerviosa y torpe. -E-ella es… Uhh… U-una nueva amiga que hice con la viajaré por todo Johto… -
-Oh. ¿Con qué viajaran juntos?- Preguntó Kelly retóricamente antes de abalanzarse contra Gold y abrazarlo. -En ese caso, permítanme unirme a ustedes en su viaje.-
-¿QUÉ?- Exclamó Crystal furiosa.
