CAPITULO 7:

Los días siguieron pasando hasta que llego el día del cumpleaños de Nagi, era dos días antes de la navidad así que Ciel se reunió con Mukuro por petición de él ya que quería darle un regalo a su querida Nagi, algo que la hiciera muy feliz a ella recibirlo.

-Perdón por la tardanza – entraba al café Ciel dónde la esperaba Mukuro ya tomando un té

-Oya, oya te retrasaste 10 minutos – dijo Mukuro

-Perdóname es solo que… - el rostro de Ciel se ruborizaba

-Creo que entiendo – reía

-En serio lo siento no quise llegar tarde pero Kyoya apareció de la nada en mi casa por petición de Reborn… yo iba saliendo así que me pregunto a donde iba y quise decirle la verdad pero… si le decía que me iba a reunir contigo no me dejaría ir – se sentaba – pero de igual manera me retuvo, si no fuera por Reborn nunca me hubiera dejado ir… aunque creo que me castigara cuando vuelva – sonreía temerosa

-Sí que te toco tener a un hombre que te ate – decía sarcásticamente

-No me importa… yo haría lo que sea por Kyoya –

Ver la expresión seria de Ciel no se lo esperaba Mukuro así que no dijo nada más sacar ticamente además tenían que ir a comprar el regalo de Nagi y él necesitaba decirle algo antes de seguir.

-Ciel quiero decirte algo – su expresión era seria

-Dime – ella ya sabía a donde iba a ir después de todo ya había tenido esta plática antes con él

-Ciel yo estaba enamorado de ti – su expresión no cambio

Saber los sentimientos de Mukuro la hacían muy feliz pero también sabía que el amor que él sentía por ella no era el verdadero sentimiento del amor.

-Gracias por decírmelo Mukuro si te soy sincera creo que cuando te vi por primera vez también me sentía atraída por ti aunque éramos enemigos en ese tiempo algo dentro de mí cambió… si no te hubieras ido después creo que terminaría enamorada de ti – le sonreía

-Creo que tienes razón… - también reía

Siguieron platicando un poco más hasta que salieron en busca del regalo de Nagi, era algo raro para Mukuro porque nunca antes había salido a comprar un regalo para alguien y menos salir a comprar algo… estaba nervioso y no sabía que hacer pero gracias a Ciel pudo seguir hasta que entraron a una tienda de antigüedades.

-A ti te deben gustar estas cosas, no? – dijo Ciel

-Algo… voy a ver por aquí – se fue por un lado

Mientras que Ciel iba por otro lado, Mukuro empezó a ver muchas cosas que le gustaban hasta que encontró una cajita violeta con pequeños rasgos a neblinas grabadas, la cogió y quiso abrirla pero esta estaba cerrada.

-Eso es hermoso… - dijo Ciel apareciendo detrás de él

-Si me atrajo el diseño de la caja –

-Esa caja… - Ciel reconoció la cajita, no era la primera vez que veía esa cajita – ten por seguro que le encantara – sonrió

En eso el dueño de la tienda se fijó en ellos dos así que se acercó a ellos.

-Veo que se fijaron en lo más interesante que tengo en esta tienda – dijo el dueño

-Señor… - también reconoció al señor – es hermosa –

El señor se fijó en Ciel por unos segundos para luego sonreír ladeadamente para luego acercarse a Mukuro quien tenía la cajita.

-Toma – le entregaba una llave pequeña dorada – con esto se abrirá pero tienes que darle un poco de tu poder sino no se abrirá –

-Mi poder? – pregunto Mukuro notando que el señor delante de él no era una persona común

-Usa la llama de la niebla – dijo Ciel

-La llama? A que te refieres? – pregunto de nuevo Mukuro ahora sin entender

Ciel se acordó que ninguno de sus guardianes utilizaba aún las llamas de los guardianes dependiendo de su poder, así que no le quedo de otra que enseñarle su llama del cielo a él. Ella reunió todo su poder en la palma de sus manos hasta que hizo aparecer una llama color naranja que desprendía una pureza.

-Esa llama ya la vi antes – dijo Mukuro recordando que en su pelea con Ciel había visto esa misma llama

-Cada uno de los guardianes tiene esta llame dependiendo de su poder, tú eres mi guardián de la niebla junto con Nagi, los dos son uno mismo… junto con los anillos que deben encontrar y creo que ya encontraste tú él anillo que te unirá con Nagi –

-Llama y anillo? – Mukuro seguía sin entender

-Ese tema es algo complicado y se supone que no debería saberlo aún pero te lo digo solo a ti porque de todos modos cuando abras esa caja lo encontraras –

-Ábrela con tu llama – dijo el señor

Mukuro seguía sin entender lo que pasaba pero intento hacer lo mismo que Ciel pero era imposible no sentía nada, esto no le gustaba cuando sintió que uno de las manos de Ciel se acercaban a él a sus mejillas y viendo su tierna sonrisa le dijo.

-Llama de la niebla… la que esconde todo en una ilusión y protege al cielo de todo peligro… tú tienes el poder, tú que tienes la llama que se ata a la oscuridad – era como si estuviera recitando un oración - solo recuerda que en toda oscuridad hay una luz y esa luz es Nagi – le sonreía

Escuchar estas palabras hicieron que Mukuro sacara al fin sus llamas, unas llamas color purpura con un aura oscura pero con una luz muy hermosa en su interior.

-Esto… - estaba sorprendido de su llama

-Ábrela – dijo Ciel muy contenta

De nuevo seguía sin entender nada Mukuro pero volvió a obedecer y aproximo la llave junto con sus llamas a la cajita que se abrió dejando ver su contenido un anillo junto con una melodía muy hermosa que provenía de la cajita.

-Es el anillo que dices? – le pregunto a Ciel

-Si –

La mirada de Mukuro mostraba muchas preguntas pero Ciel no podía responderlas así que para distraerlo le entrego un colgante que entrego.

-Junto con esto y el anillo entrégaselo a Nagi-chan, cuando el poder de la niebla se necesite solo pídesela… ya que los dos son uno, además la cajita le encantara – sonreía

-Bueno… - suspiro Mukuro al saber que no serían contestadas sus preguntas

El señor le dijo que fuera a pagar a la caja porque una cosa era que el anillo estuviera dentro pero la cajita era otra cosa tenía que pagarla. Así que fue a pagar la cajita a la caja. Mientras Ciel se quedaba con el señor conversando disimuladamente.

-Es sorprendente que sigas con vida – dijo el señor

-Solo me dieron una oportunidad más… mi destino ya está marcado – dijo Ciel

-Con que destino… pero los destinos pueden cambiar como el futuro que cambio con tu guardián de la niebla –

-Mi destino no – suspiro – pero me alegra que el futuro cambie para bien para Mukuro, él no necesita sufrir más –

-Entiendo… y creo que me hago una idea de quién te dio otra oportunidad –

-Me gustaría preguntarle sobre esa persona pero no puedo hacerlo… confiare en esa persona… después de todo ella me dio una oportunidad muy grande – se iba yendo acercándose a Mukuro quien había terminado de pagar

Se despidieron del señor y se retiraron. Ciel aprovecho en llamar al noveno jefe de la familia Phantomine y luego de terminar su conversación Mukuro la acompaño a su casa a Ciel por agradecimiento tranquilamente conversando cuando sería el momento indicado de entregárselo a Nagi sin darse cuenta ya estaban cerca de la casa de Ciel y en la entrada vieron que todos estaban reunidos, las chicas junto con Nagi, los demás chicos y hasta Kyoya y Reborn.

-Juudaime! – se acercó Hayato a Ciel cuando la vio

-Ciel – Takeshi iba detrás de Hayato

-Ciel – dijeron los demás

Todos estaban reunidos, Ciel con solo ver a Kyoya supo que sería castigada nadie la salvaría pero lo que le llamo la atención fue que Nagi tenía una expresión de preocupación y miedo?

-Qué hacia Juudaime con este idiota? – pregunto Hayato molesto mirando a Mukuro

-Eso… - no sabía si decir la verdad pero al escuchar la pregunta de Hayato comprendió porque Nagi tenía aquella expresión – solo me lo encontré de camino para aquí – mintió pero todos le creyeron – y díganme que hacen todos aquí? – cambió de tema

-Ciel-chan vinimos porque hoy es el cumpleaños de Nagi-chan y tú madre nos dijo que podíamos celebrarlo en su casa – dijo Kyoko sonriente

-Ya veo… así que no era la única que se acordó – sonreía Ciel

-Hahi como puedes pensar que nos olvidemos el cumpleaños de Nagi-chan – dijo Haru

-Bueno de ustedes no me lo esperaba pero de los chicos si, ellos no son muy detallistas con esas cosas sin ofender chicos –

-Juudaime si es sobre su cumpleaños nunca lo olvidaría – dijo Hayato muy serio

-Lo sé – le sonreía a Hayato

Todos entraron a la casa de Ciel donde las esperaban los pequeños y la madre de Ciel con un pastel ya listo, en eso Ciel se dio cuenta que Kyoya no estaba así que se fue a buscarlo a su habitación porque ahí sentía su presencia.

-Kyoya – abría la puerta

Y como supuso Kyoya estaba ahí apoyado en la ventana.

-Kyoya bajemos vamos a cantarle feliz cumpleaños a Nagi-chan –

-No me interesa – contesto secamente

-Bueno… - se iba retirando pero antes que pudiera hacerlo ya se encontraba en el suelo teniendo a Kyoya sobre ella

-Piensas que te iras así como así – sus ojos eran fríos

-Kyoya… no quiero que pienses mal así que te contare todo pero será más tarde… - trato de levantarse

-No! – se lo impidió dándole un beso

Ser besada por Kyoya ya no la sorprendía mucho pero nunca dejaba de acelerarle su corazón, se mantuvo quieta a su merced hasta que dejo de besarla, dejando ver su rostro ruborizado.

-Puedes hacerme lo que quieras Kyoya… - estaba apenada – pero… puede ser en tú casa por favor… si alguien nos encuentra así me daría un ataque… por favor – le estaba casi suplicando

Kyoya quería seguir y le importaba un bledo si los encontraban pero analizo las cosas y no quería que nadie viera a Ciel con aquel rostro que solo él tenía permitido ver así que la dejó.

-Gracias Kyoya – Ciel le daba un beso en la mejilla

-Eso no te servirá después serás castigada – dijo Kyoya levantándose

-Vale – ya se lo esperaba Ciel

Bajaron los dos con los demás y le cantaron feliz cumpleaños a Nagi, quien estaba muy contenta de tener a todos reunidos a su alrededor en su cumpleaños ya que era la primera vez que celebrara su cumpleaños con otras personas sobre todo estaba muy feliz porque tenía a su lado a su querido Mukuro-sama, le apenaba mucho pero su felicidad era muy superior.

La fiesta siguió hasta que se hizo de noche y todos se tenían que retirar.

Mukuro se acercó a Ciel quien estaba junto a Kyoya.

-Ciel… ve por Nagi a primera hora mañana – le dijo Mukuro

-No te preocupes… y recuerda que te iremos a buscar – le decía con una expresión seria

-Estaré impaciente de verlas a las dos en persona – se retiró Mukuro

Dejando a Kyoya sin entender nada y muy molesto al no saber lo que pasaba o que quería decir Mukuro con esas palabras.

-Kyoya te contare todo… a ti también Reborn – volteaba a ver a Reborn quien había escuchado

Todos al fin se retiraron y solo quedaron en la sala Ciel, Kyoya y Reborn ya que su madre y los niños se habían ido a acostar ya.

-Dame-Ciel ya estoy harto de todos tus secretos así que nos dirás todo sin ocultar nada – decía Reborn muy molesto

-Yo también quiero saber todo, deje de lado la plática que tuviste ese día en el restaurant con esa piña pero no esta vez – dijo Kyoya también molesto

-Bueno, bueno no me maten con la mirada por favor – temblaba Ciel

Por las miradas de ambos sabía que no escaparía así que les contó el plan que tenía para rescatar a Mukuro de la prisión Vendicare porque se había dado cuenta que el cuerpo que ahora ocupaba Mukuro era solo una ilusión y que salió con él para buscar un regalo para Nagi por su cumpleaños.

-Así que iras a rescatarlo… - Reborn se levantaba del sillón

-Si… iré con Nagi, pero solo con ella – decía Ciel muy determinada

-Yo iré contigo – Kyoya no estaba dispuesto a dejarla ir sola con Nagi

-En eso tienes razón Kyoya, Ciel no ira sola – Reborn también no la iba a dejar ir tan simplemente

-Reborn, Kyoya sé que se preocupan pero tengo que hacer esto solo con Nagi-chan, las dos iremos solas porque nadie más será permitido en el Vendicare –

-Ya dije que no iras sola – volvió a repetir Reborn – además como es que solo ustedes dos tienen permitido ir a esa prisión? -

Ambos no estaban dispuestos a dejarla ir y la pregunta de Reborn puso contra la pared a Ciel pero de todos modos ella iría porque había una razón por la que iba a la prisión Vendicare estaba determinada.

-Hable con el noveno y me dijo que tenía el permiso – dijo Ciel

-Con el noveno? No fui informado de eso! – Reborn estaba molesto

-Reborn tú tienes tus cosas con el noveno al igual que yo ya que soy la siguiente en tomar el cargo de jefa de la familia Phantomine – la expresión de Ciel no mostraba vacilación – así que iré además que este verano empezaras con el entrenamiento de los guardianes –

-Entrenamiento? – pregunto Kyoya

-Sí, solo nos faltaba un año para ir a Italia y tomar el control de Phantomine pero eso se pospondrá un poco más – fijó la mirada a Reborn – Reborn sabes muy bien que con el poder que tienen mis guardianes no será suficiente, el noveno me dijo que este verano comenzara la búsqueda de los anillos así que desde el 01 de Enero y por lo menos dos años o hasta que lo encuentren, ellos se dedicaran a encontrar los anillos – su expresión era seria de nuevo

-Así que sabes de los anillos – Reborn oculto su mirada bajo su sombra

-Sí… hoy mismo me entere por eso… creo que ya es momento de dejar de jugar si quiero llevar a todos mis guardianes – la sonrisa de Ciel volvió pero con una expresión triste

Kyoya estaba molesto porque no entendía nada de lo que estaba hablando Ciel y Reborn pero ver la expresión triste de Ciel no le gustaba, así que solo se mantuvo en silencio escuchando. Pero para su sorpresa Ciel volteo a verlo con aquella expresión triste en sus ojos.

-Kyoya… tú iras conmigo a Italia, verdad? – le pregunto

Ya antes le había hecho la misma pregunta y él había respondido y sabía muy bien que nunca la dejaría ir así que sin dudarlo le contesto de nuevo.

-Sabes bien que no te dejare escapar –

Escuchar de nuevo las palabras de Kyoya que confirmaban que él nunca se iría de su lado la tranquilizaban mucho así que su expresión de tristeza desapareció reemplazándola por una sonrisa muy cálida.

-Y cómo te enteraste de los anillos? – interrumpió Reborn

-Hoy cuando fui a comprar el regalo de Nagi-chan con Mukuro encontramos una cajita que a él le llamo mucho la atención y dentro estaba el anillo del guardián de la niebla – le contaba Ciel

-Así que ya encontraste el anillo de la niebla… por eso irás con Nagi por Mukuro? –

-Puede ser… pero lo hago más porque quiero que la primera persona que vea Mukuro sea a Nagi-chan, después de todo ellos son uno mismo – sonreía

El silenció se apodero de los tres por unos segundos hasta que Reborn suspiro ya cansado porque con solo ver la sonrisa que siempre ponía Ciel sabía que ella nunca le diría la verdad, así que no insistió.

-Hablare con el noveno para saber los planes sobre los anillos para comenzar de una vez el entrenamiento – dijo Reborn

-Gracias Reborn – le agradeció Ciel

-Pero aún no está decidido que irás sola con Nagi a la prisión Vendicare – le recordaba Reborn

Ciel capto así que lo dejo pasar para hablar más calmadamente después que él hablara con Reborn y supiera porque debía ir sola.

Reborn se iba de la sala mientras que Kyoya no desaprovecho ningún segundo y se llevó a rastras a Ciel fuera de su casa, encontrándose en la puerta a Reborn de nuevo con su móvil.

-Reborn me la llevo – fue lo único que dijo Kyoya saliendo junto con Ciel

-Reborn… - Ciel le suplicaba con la mirada que la ayudara pero este solo la observo ignorando sus suplicas

Así llegaron a la casa de Kyoya y de inmediato al entrar a la habitación la empezó a castigar hasta que el cuerpo de Ciel no pudo más y Kyoya se quedó dormido entre sus brazos.

-Sí que estaba molesto – susurraba Ciel observado el rostro de su querido guardián – no importa… ya lo dije una vez y lo seguiría repitiendo… puedes hacer lo que tú quieras conmigo Kyoya – sonreía quedándose dormida también abrazando a su amado sin antes poner la alarme a su celular para ir a recoger a Nagi

Mientras ellos estaban en su nido de amor unas horas antes, cuando todos se retiraron a sus respectivas casas… Mukuro caminaba junto con Nagi quien estaba muy contenta de haber celebrado su cumpleaños junto con todos.

Mukuro pensaba si esta era la oportunidad de entregarle el regalo que le había comprado, inundándose en sus pensamientos hasta que Nagi se dio cuenta.

-Mukuro-sama le pasa algo? – pregunto Nagi

-Eh? – reacciono Mukuro – dijiste algo mi querida Nagi? – la observaba con una pequeña sonrisa como siempre

-No… es solo que… le preocupa algo Mukuro-sama? –

-Preocuparme? No… - volteó a ver a su bolsillo sintiendo la cajita

Tenía que dársela así que era ahora o nunca además que él no era un cobarde pensó.

-Nagi espero que te guste este presente – le entraba una pequeña cajita

Nagi se quedó sin palabras porque nunca pensó que ella recibiría un regalo de parte de su querido Mukuro-sama, estaba muy sorprendida así que lo primero que hizo fue recibir el regalo pequeño.

-Mukuro-sama… - no sabía que más hacer

-Ábrela – le indico Mukuro y esta solo obedeció abriendo la cajita dejando ver un anillo dentro junto con una melodía muy hermosa.

-Es hermoso… gracias Mukuro-sama – las lágrimas de alegría de Nagi se le escapaban

-No debes llorar Nagi – se acercó a ella poniendo sus manos en sus mejillas limpiándole las lágrimas que caían – en vez de eso quiero ver tú sonrisa – le dijo de nuevo sorprendiéndola

Nagi intentó calmar sus sentimientos y como le pidió Mukuro ella le dio una hermosa sonrisa haciéndola la más hermosa chica que el antes hubiera visto, no sabía qué hacer muchas emociones empezaron a crecer dentro de Mukuro, deseaba besarla y estrecharla entre sus brazos, quería hacerla suya en ese preciso momento pero se contuvo porque no quería hacerlo con un cuerpo que no fuera el suyo.

-Mi querida Nagi me gustaría decirte muchas cosas pero sinceramente no soy bueno cuando se trata de expresar en palabras lo que siento así que espero que entiendas con solo ver sus ojos – le decía Mukuro

-Mukuro-sama… yo… yo a usted – no pudo terminar de decir porque Mukuro se lo impidió poniéndole un dedo en sus delicados labios porque sabía que le iba a decir pero quería escucharlo cuando se encontraran verdaderamente

-Quiero escuchar esas palabras cuando nos encontremos otra vez –

-Mukuro-sama… - no entendía Nagi

Él sabía que Nagi no entendía pero no podía decirle nada aún, así que en vez de eso cogió el anillo que estaba con la cadenita y se la puso a Nagi.

-Nosotros somos uno mismo y lo seremos eternamente – la veía con un amor en sus ojos – así que estaré esperándote, yo sé que tú vendrás a mí – le dio un beso en la frente

Envolviéndola entre las nieblas que creo con su poder dejándola inconsciente y desaparecer para esperar por ella.