Prólogo
…La vida esta llena de conflictos…errores…enseñanzas…
Un pequeño Sandy vestido con ropa oscura y arrodillado. Una capa roja completaba su atuendo. Era un hermoso jardín con un brillante sol casi irreal. Se encontraba en el medio de toda esta belleza ancestral, pacifica difícil de olvidar. Lucia una seriedad nunca antes vista en el joven niño cansado de hacer travesuras. Frente a el estaba su madre. Vestida con una traje blanco que resplandecía. Sin duda una mujer hermosa. Con el pelo lacio de color claro recogido. Sus ojos marrones puestos en su hijo con suma seriedad. En su mano derecha una larga espada de plata y el mango de oro con piedras preciosas. A lo largo de toda la espada se apreciaban inscripciones escritas en latín y por ultimo lo que parecía ser un símbolo familiar. Puesto a que Sandy llevaba un medallón con el mismo símbolo igual que su madre. Resguardados en la sombra estaba su padre vestido y sus tres hermanos. Los varones vestidos de igual forma que Sandy mientras que la hermana vestía como la madre. Leonardo conservaba la seriedad aunque podía notarse muy feliz por el siguiente acontecimiento en la vida de su hijo. A diferencia de sus dos hijos varones que no parecían muy interesados en ninguna de estas tradiciones familiares.
-¿Le falta mucho a la cosa esta Pa?. Pregunto José L. levantándose la manga de su muñeca izquierda para ver la hora. Mira que tengo cosas que hacer.
-Cuando estuvimos en el tuyo no te quejaste.
-Bueno si algo es cierto es que no era en un lugar tan estupido como este. Inquirió José A.
Leonardo quien estaba en el medio de los dos le dio un fuerte golpe en el estomago a José A. quien estaba al lado izquierdo de este. Soltó un leve quejido sin agacharse demasiado tocándose el estomago. Su hermano al lado derecho no tardo en reírse como era costumbre recibiendo el mismo resultado.
-Mejor será que guarden silencio. Dijo Leonardo quedamente. Y dejen de lloriquear tanto peores cosas les han pasado.
-Es verdad. Añadió Raiza con rostro de felicidad. Sandy a crecido tanto en tan poco tiempo sin duda será un gran pacifista.
-No se que tanta cosa con el mocoso este. Exclamo José L. en voz baja notándose celos en su comentario. Para mi que saldrá medio maricón el pendejito este…(se cubre de otro golpe de su padre) esta bien Pa no te pongas así. Mira que no te has bebido tus pastillitas para la presión.
-Tu como que te pones graciosito en los momentos menos indicados. Exclamo Leonardo mirando a su hijo de lado. Compórtate como un pacifista cuatro ojos narizón (ahora mira a José A. quien empieza a reírse) ¿y a ti te hice un chiste?.
-No claro que no señor. Dice José A. haciendo lo posible para explotar a reírse silenciosamente. Su nariz parece una aspiradora. Le iría mal como tecato…( habla antes de que padre lo regañe nuevamente) Perdón…perdón es que me aburro.
-Tengan sensibilidad par de indisciplinados. Espeto Raiza molesta y subiendo el tono de voz levemente. Es nuestro hermano y este es un momento muy importante en su vida. Lo fue para nosotros.
El impertinente Lioni se dirigía a decir algo cuando los rayos solares se posaron sobre Sandy y una suave brisa que traía una aroma perfumado relajante sin parecerse a ningún otro perfume conocido solo indicaba que había llegado el momento. Era imposible intentar mirar quien causaba tal acontecimiento puesto que mirar hacia el cielo cegaba al curioso por varios días. Los gemelos habían pasado por la experiencia en dos ocasiones. Se pasaban haciendo bromas todo el tiempo. Podrían no respetar mucho a su padre. Es mas vivían para verlo enojado todo el tiempo. Ya a Leonardo no le importaba mucho. Eran así desde pequeños. Pero si algo respetaban los gemelos era la llegada de este presencia divina que posiblemente nadie creería. Ellos no le conseguían una explicación. Tampoco que alguna vez hubieran visto a un ángel con alas o algo que se le parezca.
Como le fue indicado Sandy mantenía su cabeza agachada. Pero levantaba la vista ansioso esperando que ocurriera algo fuera de lo normal hasta que vio la luz solar rodearlo completamente. La voz de su madre sonó de repente. No en este tono suave que siempre le acompañaba. Tampoco en el tono de autoridad de una madre. Era uno que el nunca había escuchado y sencillamente lo llenaba de ansiedad y porque no miedo.
-Sandy de Jesús Henríquez Sánchez. ¿Estas conciente de donde estas y el compromiso que pronto realizaras?.
El joven Sandy tardo en responder. Al final su voz sonó atemorizada y casi no se pudo escuchar bien. Una de las pocas veces que sus hermanos le perdonaban uno de esos episodios donde el se veía atemorizado.
-Si…si estoy conciente.
-La presencia de Dios te rodea y el pacto de nuestra familia de servir a Dios hasta su próxima llegada caerá sobre tus hombros. ¿Estas dispuesto a ser un siervo de Dios?.
-Si…si estoy dispuesto.
-Proteger al inocente luchar por la paz y prolongar su palabra de obra y gracia…
-Eso último no lo hago muy a menudo. Pensó José L. de manera reflexiva.
-…conoces muy bien las consecuencias de faltar a tu juramento con Dios…una maldición caerá sobre ti y toda tu descendencia…marcaras el final de toda nuestra vida…
-Si…si lo conozco. Respondió Sandy siguiendo las instrucciones que le habían brindado antes como parte del proceso de juramentación.
La espada de plata fue alzada para posarse luego en el hombro izquierdo de Sandy.
-Lealtad, valor…(la espada cambia al hombro derecho) silencio y sacrificio. Son el código de un pacifista y de nuestra familia por igual. Por la autoridad puesta en mi te declaro a ti Sandy Henríquez…Zealot de la Liga Pacifista. Puedes levantarte…
Las emociones eran diversas. Para sus hermanos la experiencia era quizás todavía indescriptible. De seguro Sandy debía estar sintiendo una energía extraña. Voces en su mente. Una paz interior que le brindaba claridad a su mente. Hasta visiones del futuro. En fin las experiencias eran diversas y la del joven Sandy no seria la excepción. Esta seria una que quedaría en la memoria de todos.
Así como Sandy se levantaba lentamente y se acercaban sus familiares la radiante luz que lo rodeaba fue desapareciendo. El cielo empezó a nublarse misteriosamente mucho más rápido de lo normal. Truenos y relámpagos, combinado con un fuerte viento frío que agitaba las capas y la abundante ropa de todos. Hasta hacia difícil que estos se mantuvieran en pie. Para completar la extraña situación empezó a temblar el suelo obligándolos a querer buscar refugio pero era casi imposible. El suelo se abría a causa del fuerte temblor. Leonardo y sus hijos hacían lo posible por alcanzar a Maria. Esta a su vez deseaba alcanzar al pequeño Sandy quien fue rodeado por un aura extraña de color púrpura oscura. Flotaba sobre el suelo mirando hacia arriba encontrándose en una especie de transe.
-¡¿Qué esta pasando?...¡Maria!...
-¡Atrás Leonardo todos atrás!.
-¡Lo que nos faltaba!. Dijo José L. agarrándose de una columna mientras su hermana lo sujetaba por la cintura. ¡Aparte de "mama' s boy" se lo quieren llevar no se a donde que el viejo no piense que me meto en otra dimensión a buscar al pendejo ese!.
-¡No empieces Lioni!. Le grito su hermano quien estaba en la misma situación buscando sujetarse mejor.
Entre las hojas y la fuerte ventolera Leonardo era el único que se mantenía firme donde estaba. Estaba casi ciego al intentar alcanzar a su esposa.
-¡Maria…!
Maria hablaba en un extraño dialecto. Poco a poco sus manos se rodearon por un aura rojiza y sus ojos adquirieron la misma tonalidad. Se abría paso entre la fuerte ventolera y con esto llego al aura púrpura que mantenía a su hijo atrapado.
-¡Sandy…Sandy no lo escuches!...¡Nada de lo que dice es verdad…Sandy!...¡No le hagas caso a lo que te muestra!. ¡El no puede decirte tu futuro…solo tu escribes tu destino!...
Leonardo junto sus manos y dos inscripciones circulares de color amarillo aparecieron. Su habilidad de controlar las corrientes de aire y desmaterializarse cuando quisiera no era suficiente. Esta vez por más que intentaba solo podía controlarse así mismo. Pero esto iba más allá de todo lo comprensible. Maria se canso de tanto hablar. Al ver que Sandy no podría escapar solo quiso actuar. Sin dejar de hablar en ese único dialecto entendido por ella, esferas de energía se hicieron visibles en sus manos y ahora el aura brillante de color rojiza la rodeo completamente. Con esto se enfrento al aura púrpura intentando romperla o hacer que cualquiera que estuviera causando esto dejara a su hijo en paz.
Rayos energéticos con cierta transparencia salieron de las manos de Maria chocando con el aura donde estaba Sandy. La reacción se veía visible por la intensidad de ambas fuentes de energía. En donde estas confligian se notaban un color blanco intenso. Mientras mayor el esfuerzo menos se veía algún adelanto. El aura de color púrpura se vislumbraba por los ojos, boca, nariz y oídos de Sandy. Maria veía como la piel de Sandy cambiaba de forma. Se convertía en una áspera con una línea de escamas negras que sobresalían. Poco a poco se rompía su ropa en su espalda creciendo algo en esta. Alas estilo murciélago crecieron expandiéndose de pronto…
-¡Nooooo!. Grito Maria con todas sus fuerzas y de forma desesperada para luego hablar en el dialecto que solo ella entendía. ¡No te lo llevaras me oíste!...¡Si no pudiste conmigo no te llevaras a mi hijo!...
Una voz que parecía provenir de todas partes exclamo de nuevo en un idioma extraño.
-Niña insolente…siempre tan rebelde y preocupada por la creación elegida…
-¡Déjalo en paz!...
Concentrando toda su energía. Enfuscada en salvar la vida de su hijo Maria, libero un grito de desesperación acompañado de una impresionante transformación. En su espalda aparecieron alas de color azul claro y brillante. Su pelo se soltó liberando una larga cabellera rubia y brillante. Sus ojos se volvieron azules incandescentes. A pesar del enojo que debía sentir era irónica la expresión de su rostro, que conservaba esta apariencia angelical y pacifica.
Ante los ojos atónitos de todos los presentes especialmente sus dos hijos y Raiza que nunca la habían visto de esta manera, Maria tomo altura. Ya a cierta distancia elevo ambas manos formando una esfera de energía azul que aumentaba de tamaño progresivamente.
-¡Te dije que no dejare que lo lastimes!...
Con esto Maria lanzo la esfera de energía que rompía las fuertes corrientes de aire y choco con la poderosa aura púrpura causando un ensordecedor sonido. Acto seguido la esfera de energía trasvasaba despacio el aura púrpura escuchándose de nuevo la voz.
-Desde siempre has conocido lo que es capaz de hacer…¿Quién dice que lo quiero ahora?...el vendrá solo…cuando le hagan falta la respuestas, cuando en todas las personas que confíen lo traicionen y sigan con la conducta egoísta de los humanos…cuando eso pase…el vendrá…el vendrá solo…por ahora solo le dejo su herencia…
La esfera de energía trasvaso finalmente el aura púrpura llegando a donde Sandy y cubriéndolo completamente. Una brillante luz blanca imposibilitaba mirar directamente. Ni siquiera se podía mantener los ojos abiertos. Quizás por el esfuerzo realizado Maria empezó a sentirse mareada…llegando al suelo lentamente y sus alas desapareciendo así también como el rubio pelo mas largo de lo usual y sus ojos regresando a su tonalidad original. Cayo arrodillada respirando como si estuviera asfixiada. El viento se convirtió en una suave brisa casi imperceptible. El cielo volvió a aclararse pero no como estaba antes, donde podía llegar a sentirse alguna presencia divina. El suelo se mantenía levantado en algunas partes y resquebrajado por el fuerte temblor. Leonardo corrió a donde su esposa. Esto incluye a los tres hermanos. Sandy yacía inconciente en el suelo tal si no hubiera pasado nada. Maria recupero su ánimo rápidamente y empujo a la gente que la rodeaba. Llego a donde su hijo acompañada por la familia que parecía preocuparse más por ella que por el que realmente parecía más afectado. Leonardo empezó a gritarle a Sandy buscando que despertara. Maria quien se había arrodillado al lado de su hijo abrazándolo tiernamente le pidió que no hiciera tanto ruido. Que dejara a Sandy descansar.
-¡Diablo Ma eres una jodienda!. Dijo José L. asombrado y mirando al cielo no queriendo ser sorprendido nuevamente.
-Para todo debes usar palabras soeces…
-Perdón…
-¿Qué fue eso Maria?. Pregunto Leonardo con seriedad.
-Mami se volvió como un ángel. Exclamo José A. hablando con Raiza. Te digo que mi familia esta loca pa'l…perdón Ma no me mires así.
-Maria perdona el entrometimiento. Añadió Raiza con ganas de no parecer muy curiosa. Pero esto yo nunca lo había visto en ninguna iniciación…tampoco que yo halla visto muchas…
-No me has respondido Maria. Volvió a decir Leonardo en un tono de voz más fuerte. ¿Quién era ese o que fue lo que paso?. ¿Quién esta atentando contra la vida de mi hijo?.
Maria quien seguía muy pendiente de Sandy lo observaba mientras dormía tranquilamente. Por fin se digno en responder con la tranquilidad que era parte de su personalidad:
-Ese es alguien que nunca conociste…ese era mi padre…
…Porque es sencillo hacer promesas…lo difícil es mantenerlas…
La iglesia estaba repleta ese domingo. Era una catedral inmensa con un techo lleno de estrellas y vitrales alusivos al vía crucis de Cristo y su resurrección. Se encontraban muchos familiares, amigos, conocidos miembros de la liga pacifista, mucha otra gente que no se conocia pero que fueron invitados por cortesía y por ultimo mandatarios y representantes de distintas organizaciones o países.
El sacerdote un anciano de piel blanca arrugada, calvo y obeso tenia cara de amargado. Resultaba ser el mismo sacerdote en dos ocasiones anteriores siendo esta la tercera boda que asistía de la misma persona. No sabía la razón por la cual aceptaba esta ridiculez. Posiblemente debía mantener la fe de que las cosas cambiarían en esta ocasión o que en la tercera seria la vencida. Pero se dejaba llevar más por la fe deseando un milagro que creyendo en un posible cambio o no tener que dar otro testimonio al vaticano para justificar otra separación bajo el consentimiento del Papa quien era el representante directo de Dios.
La multitud sentada en los banquillos causaba un leve murmullo, mientras hablaban en voz baja respetando el estar en una iglesia. El otro anciano dedicado a tocar el inmenso órgano se preparaba y el sacerdote soltó un suspiro mirando hacia arriba pidiéndole ayuda a lo divino. De nuevo se preguntaba porque le tenía tanta condescendencia a esta gente. Mirar cada rincón reformado de lo que era una cotidiana y normal iglesia que paso a ser una inmensa catedral, gracias a la ayuda monetaria de esta gente, especialmente de una familia muy especial lo hacia darse cuenta que era mejor conservar la paciencia. Igualmente la hipocresía.
La familia del novio cubría las primeras cuatro filas. Algunos espacios estaban vacíos. Posiblemente no estaban de humor a seguir con los jueguitos del novio. También debía dársele el beneficio de la duda. Sus otros dos primeros matrimonios no fueron muy estables. El primero fue con una mujer demasiado, exageradamente obesa. No cabe duda que resulto victima de increíbles bromas por parte de su hermano. A fin de cuentas la personalidad del novio tampoco era muy fácil de aguantar y la sobrepasada esposa lo acusaba de explotador sexual. La pregunta de cómo debería ser ese acto sexual entre estos dos individuos solo traía pensamientos…macabros por llamarlos de esa manera. Al final resultaban bastante graciosos.
La primera esposa pidió el divorcio por razones que todavía no se concretan y aunque posiblemente la culpa seria del novio, este con todos los contactos que tenia a su disposición la acuso de adultera. Con esto juro nunca casarse pero algunos meses después ya anunciaba a su nueva prometida. Esta la segunda resultaba más pasable y llevadera con la familia. Sin embargo su actitud mandataria muy parecida a la del novio llevo a conflictos imposibles de soportar. Con esta el novio tuvo su primera hija. Para luego terminar en otro abrupto divorcio donde se probaba que el marido era en efecto…un explotador sexual. La historia volvió a repetirse y la esposa salio mal parada.
Así de nuevo juro nunca casarse. Decía que era una perdida de tiempo. Un esfuerzo donde solo debía rendírsele cuentas a los gustos de las mujeres pero no a los gustos del hombre. El era de un carácter machista viendo siempre al sexo femenino de manera inferior. Tuvo muchas aventuras con diferentes mujeres. Y al poco tiempo cuando todo el mundo pensaba que se tomaría un respiro ahora una nueva mujer anunciaba que se casaría con el. A diferencia de las otras dos ocasiones.
José Leonardo o "Lioni" como lo conocían todos los allegados, se casaría por tercera vez consecutiva llevando a cabo una ceremonia mucho más deslumbrante que la primera y segunda vez. Parecía que se esforzaba por hacerla mejor cada vez. Algún tipo de concurso quien sabe. El nombre de la afortunada en esta ocasión era Elena y debía decirse que era una mujer hermosa. De fuerte carácter que no se dejaba dominar por ningún hombre y con suficiente inteligencia para dominar a Lioni. Elena era una mujer delgada con notables curvas, pelo lacio negro que le llegaba mas allá de la espalda, ojos negros que reflejaban cierta malicia o sensualidad al tener una conversación o simplemente chocar miradas. Sin duda Lioni había progresado.
Leonardo estaba sentado junto a su esposa Maria con el normal atuendo para estas ocasiones. Un tuxedo negro con la corbata ancha y una especie de medallón pequeño incrustado. Maria por otro lado vestía un elegante traje azul, tenuemente maquillada y no luciendo la habitual sonrisa o felicidad que le reflejaba cada vez que se le miraba.
Ambos estaban serios y hasta distanciados. Leonardo hacia lo posible por acercársele. Seguramente hasta guardar las apariencias. Pero Maria le brindaba esta única mirada de desprecio. Era una mirada con estilo que no significaba nada para el que no conociera lo que ocurría y representaba un trago amargo para quien la recibía. Atrás estaba José A. vestido de la misma forma y avostensando del aburrimiento. Acompañado de su esposa Maritza. Una mujer de piel blanca, pelo lacio color marrón recogido en un elegante peinado de esos que obligan a las mujeres a quedarse horas con el estilista. Vestía un traje azul acorde con la ocasión o mejor dicho como debían vestir las damas de honor. A su lado estaba uno de los hijos de la pareja. Su nombre Sebastián. Era un niño de seis años de piel blanca y pelo negro corto. Un tanto obeso con grandes cachetes rojizos. Se estrujaba los ojos mientras imitaba a su padre y se tocaba la barriga pensando en la comida que vendría después de toda esta patraña. Se lamentaba en silencio porque todavía debía esperar toda la ceremonia que prometía ser muy larga. Sentado junto a Sebastián se encontraba el hijo menor llamado Sergio. Este era de piel blanca igual que su hermano mayor. La única diferencia es que era mucho más delgado. Con tan solo cuatro años Sergio lucia intranquilo. Asegurando que solo se mantenía sentado en esa silla sin irse a curiosear por toda esa iglesia por la amenaza que le hizo su madre de arrancarle la cabeza si le hacia pasar una vergüenza. Era costumbre que el pequeño Sergio hiciera de las suyas en eventos importantes. El padre solo podía acordarse de alguien cuando cosas como esas pasaban y a veces se reía solo…o maldecía su suerte si Sergio no se controlaba y lo dejaba pidiendo excusas. De vez en cuando Sergio miraba hacia atrás, buscando a su amiga de aventuras…su prima Sachely Nicole. Todos la apodaban cariñosamente Nicole. Algún retrasado mental dijo que ese nombre era más fácil de pronunciar. Fueron tantas las veces que la llamo por el segundo nombre que término contagiándolos. Ella vestía un traje azul. Su larga cabellera negra convertida en otro peinado que le costo trabajo al estilista en cuestión de mantenerla tranquila que hacer su trabajo. Con tan solo tres años era de piel blanca, expresivos ojos negros y miraba a Sergio brindándole una leve sonrisa. También había recibido una amenaza de su abuela quien se encargaba de criarla.
Supuestamente cuidándola estaba Sandy. Con el mismo rostro de aburrido de siempre y mirando para todos lados para sacar un "Game Boy". Cuando Nicole se quedo mirándolo sorprendida y estuvo a punto de acercársele más para mirar el juego y pedírselo prestado eventualmente, Sandy le paso otro "Game boy" para mantenerla callada. Esta lo tomo inmediatamente con una sonrisa de emoción para luego no saber ni como encenderlo. Observo como lo hizo su tío pero cometió el error de no bajarle el volumen. Alguien carraspeo su garganta en señal de desaprobación. Tanto tío como sobrina, miraron a Sydney. Esta solo movía su cabeza negativamente y puso la mano abierta para confiscar los juegos de video. Como Sandy dudo y discutió un poco sin subir mucho la voz, Sydney se quedo en silencio rompiéndolo solo para decir:
-Voy a contar hasta tres…
-Pero…pero…
-Uno…
-Oye no seas injusta…¿sabes en cuantos matrimonios del zángano este he estado?...
-Ya llegue al dos y no quieres saber lo que pasara si llego al tres.
-¿Qué me vas a hacer?. Pregunto Sandy de manera retante para luego retractarse cuando Sydney se dirigía a levantarse. Espera…espera solo analizaba mis opciones. (le da el "Game Boy" pasándole también el de Nicole) ¡Me lleva el diablo!.
Su voz hizo eco por toda la iglesia. Era común que Sandy dijera algo en el momento menos indicado. Se sintió ligeramente observado he hizo lo posible por esconder la mirada de su madre que debía estar pendiente de su comportamiento y de seguro tendría que arreglar cuentas con ella más tarde. La familia Henríquez se hallaba dividida desde hace tiempo. No debería ser sorpresa entonces que entre todos los invitados la otra parte de la familia Henríquez conservara cierta distancia, sinónimo de animosidad entre ambas partes. Leonardo los invitaba se atrevería a decir por cortesía. Resultaba peor no invitarlos y demostrar inestabilidad familiar. Para el experimentado hombre las apariencias importaban mucho y lo menos que le gustaba era estar en la boca de los demás. Entre las cuatro filas de asientos ocupando la del lado izquierdo respectivamente al lado de la familia del novio estaba el otro lado de la familia Henríquez. Con rostros de pocos amigos y de no estar conformes con lo que estaba pasando. También se vislumbraba las miradas de burla. Descontento y quien mirara fijamente envidia…
Porque muchos enemigos se esconden en la sonrisa más amable, en el saludo más cordial o las personas que nos toca ver todo el tiempo…
Diomedes tomo una copa de champaña de un mesero que pasaba con una bandeja. Vestido con un traje que difería del tuxedo de los demás miembros de la familia, el joven y apuesto hombre brindaba sonrisas hipócritas y saludos del mismo tipo a dignatarios que le tocaba saludar y otra gente importante de la sociedad. El salón donde se llevaba la fiesta era inmenso. En la gran tarima una banda de música con más de veinte músicos. Hasta el presente habían tocado de todo. Desde música romántica, hasta salsa o merengue. No faltaban los boleros o un buen tango para los inspirados. La comida era abundante cubría cuatro largas mesas, atendidas por miembros de la cocina dispuestos a servir con una amplia sonrisa. La cena viajaba desde lo más exótico y desconocido hasta lo más común conocido en el nuevo mundo.
Diomedes hombre alto de piel blanca, delgado y musculoso de pelo y ojos negros, tenia la oportunidad de coquetear con algunas féminas que parecían derretirse cuando el les pasaba por el lado. "Lioni" bailaba el primer vals con su nueva esposa mientras era aplaudido y la multitud lo rodeaba. Leonardo que estaba cansado de ver tanto espectáculo, teniendo sus propios problemas en mente decidió separarse del tumulto buscando una copa de alguna bebida alcohólica. Odiaba cuando los meseros no aparecían cuando se les necesitaba y los que hacían acto de presencia tenían la bandeja vacía.
-Por un demonio…
-¿Hablando solo tío?.
Leonardo suspiro antes de voltearse. También miro hacia arriba maldiciendo su suerte en esta ocasión mentalmente. No había cruzado palabra con ninguno de sus familiares. Los esquivaba a cualquier intento porque la experiencia le enseñaba que siempre solía ocurrir algún incidente. Leonardo sencillamente odiaba las reuniones familiares.
-Hey sobrino…¿Cómo andas?. (le extiende la mano para saludarlo pero Diomedes se la deja tendida) ¿Se te olvido como saludar a los hombres o tengo que refrescarte la memoria a nalgadas?.
-Tu siempre tan gracioso anciano. Dijo Diomedes riéndose con sarcasmo. Me estuvo raro que no vinieras a saludarnos…es como…no se como debería decirlo…(toma un poco de su vino mientras piensa la mejor manera para expresarse todo esto parte de su pequeño drama) no quisieras hablarnos. Si creo que eso es lo que te pasa. Eso es malo tío. ¿Acaso nos estas ignorando?.
-¿Quién yo?. Exclamo Leonardo como si estuviera sorprendido por lo que decía su sobrino. Claro que no. (Busca con la vista a un mesero) No tengo nada en contra de ustedes. Pero ya sabes como soy. Odio las reuniones familiares…
-El que se pasa hablando de unión familiar por la paz del mundo que esta en nuestras manos…o debería decir en las manos de tu familia desde hace cinco generaciones.
-Jesucristo ¿Qué debe hacer un hombre para encontrar algo de beber?. Pensaba Leonardo mientras su sobrino empezaba a atacarlo buscando sacarlo de sus casillas.
-¿Te quedas callado?. ¿Acaso dije algo que te molestara?.
-¿Por qué siempre tenemos la misma conversación?. Pregunto Leonardo de manera analítica a sabiendas de que había hecho la misma pregunta antes y siempre obtenía una parecida respuesta.
-Por el mero hecho de que tus estupidos hijos y con esto te incluyo no merecen regir la liga pacifista y dominarla por más tiempo. Creo que sabes que la época de cruxatis se acerca tío y yo no espero esperar treinta años para que mi familia empiece a cambiar su historia…
Diomedes observa a Leonardo de manera desafiante. Mientras el tío solo lo complace con una sonrisa media torcida parecida a una mueca. La conversación se vio olvidada cuando un fotógrafo impertinente viendo la ocasión quiso tomarles una foto juntos. Conservaron su distancia juntándose por obligación. El fotógrafo todavía no conforme con lo que los hombres le podían ofrecer, pidió que se abrazaran alegando que esta era un motivo especial. También les pidió que sonrieran con más ánimo que aparentaban que se había muerto alguien. Sobrino y tío se miraron por unos segundos de arriba abajo. Suficiente habían intentado ya y esto sencillamente no lo podían tolerar. Leonardo impulsivo por naturaleza fue el primero en hablar:
-No lo hice cuando pequeño no voy a hacerlo ahora.
-Lo mismo digo anciano.
-Te están llamando en la tarima para que hagas tu espectáculo de travestí.
Diomedes le dio la espalda y se alejo de este. En ese mismo instante pasa un mesero respondiendo a las plegarias de Leonardo. Este toma dos copas y le pasa una al fotógrafo.
-Gracias pero yo no bebo. Dijo el fotógrafo todavía sorprendido por lo que ocurrió hace un segundo y tomando la copa casi por obligación.
-Ahh no me salgas con esas hombre. Dijo Leonardo enganchándole el brazo como si lo conociera de tiempo. Además esta es una ocasión especial y Dios no te mandara al fondo del abismo por beber… ahora existen varias personitas con las que me gustaría me tomaras una fotito. ¿Dime para que periódico internacional trabajas?.
Niurka sentada junto a su hermana Keila compartían miradas de indiferencia locas por largarse de ese lugar. La felicidad expresada en sus primos era una que estas no disfrutaban en lo más mínimo. Niurka era de piel blanca ojos claros, esbelta figura y pelo lacio largo de color castaño. Vestía un ajustado traje rojo levantando algunas miradas por su atractiva figura y seductora mirada. Todo esto era hasta que llegaba su esposo con alguna bebida para ofrecerle. Un hombre alto de origen ruso llamado Alexei Petranov. Llevaban un matrimonio bastante estable y Alexei era un militar condecorado en su natal Rusia. Este era alto de piel blanca, pelo corto de color negro y atlética figura. Vestía su uniforme de gala y a pesar de su mirada llena de autoridad que inspiraba respeto se desvivía por complacer a su esposa y a la hija que tenían estos. Keila era todo lo contrario a su hermana. Esta era de menor estatura, pelo lacio mucho más corto de color negro, ojos marrones e igual belleza. Tendía a ser un poco menos reservada que su hermana por el mero hecho de ser divorciada. Ambas eran mujeres maduras rondando casi en los treinta años. Vasta experiencia dentro de la liga pacifista con muchas misiones de paz alrededor del mundo y ansias de progresar o adquirir un nivel de jerarquía mucho más alto. Keila vestía un traje color azulado resplandeciendo su belleza. De vez en cuando brindaba alguna mirada picara a algún hombre que le pareciera atractivo. También a diferencia de su hermana tenia solo un hijo. Un pequeño revoltoso llamado Francis.
Zaira vestida elegantemente para la boda tenia doble trabajo. Primero continuar siendo reconocida entre los mandatarios de distintas nacionalidades y segundo era la responsable de toda la organización del baile. Había resultado un trabajo descomunal. Pero no había reto pequeño o grande que Zaira no quisiera enfrentar. Cuando la multitud le daba un respiro y descansaba la sonrisa que salía ya de manera automática, admiraba todo el trabajo realizado. La decoración, la música apropiada, la cena tan variada y las bebidas de última calidad. No faltaba el lugar apropiado para los invitados. Especialmente para los especiales que debían conservar su distancia como su abuelo había ordenado. Mientras veía a su tío "Lioni" disfrutar de su boda notándose muy amoroso con su esposa (no mucha diferencia con las anteriores) ella se imaginaba así misma algún día pasando por este proceso. Le encantaba la magia escondida en las bodas. Se prometían amor eterno enfrentándose por siempre al futuro incierto. Debía pensar de esa manera porque estaba enamorada. Veía a los niños corretear y esperaba que su tío (que para colmo era menor que ella) no estuviera planificando hacer de las suyas. De pronto tuvo un mal presentimiento. Una de esas corazonadas que le daban de repente y para colmo por lo general nunca fallaba. Se motivo a buscar a Sandy con la vista mezclándose entre la gente, esperando que estuviera sentado como su madre le había ordenado. No era fácil convencerlo pero el ofrecimiento de una recompensa era más que suficiente. Además cuando estaba junto a Sydney esta solía controlarlo por lo menos durante el tiempo donde esta también no se aburriera. Cuando ya el corazón estaba a punto de salírsele por la ansiedad y el miedo de que Sandy le aguara la perfección de su fiesta (porque era casi tradición que Sandy rompiera algo o le diera a alguien o simplemente hiciera alguna broma pesada) lo encontró sentado en una mesa solo. Algo bastante raro. Respiro aliviada para luego percatarse de un suceso extraño. Sandy hacia lo posible por comerse un trozo de biscocho clavando su tenedor una y otra vez encima de la mesa. Pero el plato se movía para todos lados incluso flotaba. Sandy lucia desesperado. Sin embargo continuaba luchando con esto quizás por el aburrimiento y esto parecía entretenerlo. De cualquier manera a Zaira no le gustaban esas demostraciones que llamarían mucho la atención y Sandy solía improvisar cosas extrañas sin importarle mucho las consecuencias para obtener lo que quería. Quien estaba haciendo esos truquitos no debía estar muy lejos.
Era su prima Keila quien movía su mano derecha mientras movía el plato por telekinesis. Niurka y su esposo se encontraban todo esto ridículamente divertido. Con todo el pesar del mundo Zaira sabia que debía hacer algo antes de que las cosas se salieran de control. Si alguno de los hermanos de Sandy se daba cuenta de esto, lo tomarían como excusa para empezar una pelea. Zaira insistía en que cambiaria la tradición. Debía darse prisa. Porque no era la única que se había dado cuenta de lo que ocurría. Sydney caminaba a paso decidido a ponerle punto final a Keila.
-Permiso. Dijo Sydney al llegar a la mesa y con seriedad escalofriante en su rostro.
-Mira quien es. Inquirió Niurka de manera despectiva mirando a Sydney rápidamente para luego darle la espalda nuevamente. La recogida de la familia. ¿Sabias hermana que hacemos obras de caridad por los demás?. Ahora adoptamos gente para justificar nuestros errores. Cosas de la vida.
Sydney trago en seco. Pero cerró sus puños apretándolos fuertemente. Cuanto deseaba propinarle un golpe a esta engreída narizona de por si. Recordó a Sandy quien se había cansado de tanta patraña y ahora le ordenaba a Glitch que quemara el biscocho. Al parecer a su fiel compañero no le gustaba la idea. Respiro para calmarse y regresar a lo que había venido.
-Se lo que están haciendo y eso es contra las reglas de la liga pacifista según creo. En el código 17, párrafo cuatro, secciones tres a la siete dice claramente…
Sydney dejo de hablar al escuchar la risa cínica que salio de Niurka. Fue acompañada por su esposo y luego Keila.
-¿Me vienes tu a decirme lo que debo hacer?. Pregunto Keila entre risas. Escúchame enanita no te metas en lo que no te importa. Yo molesto al inútil de mi primito cuantas veces se me de la gana.
Sydney se vio sonrojada de la furia. Hacia lo posible por dar lo mejor de ella y pertenecer a la liga pacifista cuando tuviera edad. Se aprendía mejor todos lo reglamentos y exámenes teóricos de ingreso. Saco mejores calificaciones que Sandy y hasta lo ayudaba la mayoría del tiempo. Daba lo posible por demostrar tener la capacidad suficiente. Sin embargo no le importaba tanto que le llamaran recogida. Porque en cierta forma lo era…otro comentario era el que le hervía la sangre.
-¿Cómo me llamaste?. Pregunto Sydney aguantando las ganas de empezar a repartir golpes.
-¿Qué escuchaste mal?. Refuto Keila dándose cuenta que había encontrado el talón de Aquiles. Te llame enanita ¿algún problema?.
-¡Enanita tu ma…!.
-¡Hey!.
Zaira llego justo a tiempo agarrando a Sydney y tapándole la boca mientras esta hacia señas con sus manos y hacia lo posible por soltarse.
-¡¿Cómo andan por aquí?!. Pregunto Zaira queriendo disimular como si no estuviera pasando nada. ¡Tremenda fiesta no!.
-Sigue llegando la gente indeseable. Volvió a decir Niurka. Me dicen Zaira que fuiste tu la que organizaste el pequeño parque de diversiones para el retrasado mental de "Lioni".
-Tuve el privilegio. Respondió Zaira de manera condescendiente. Claro que no es nada comparado a lo que ustedes están acostumbradas.
-Tu nunca tendras nuestra clase Zaira. Añadió Niurka con aires de superioridad. Al igual que nuestros primos terminaras casada con un fracasado. No como yo (tocándole la mano a su esposo) con todo un oficial del ejército ruso. Clase y categoría ante todo.
-Si seguro sobre todo bueno pues las dejo con el permiso (agarrando a Sydney con más fuerza) ni mi amiga y yo las molestaremos más.
Al Zaira dar la espalda con Sydney dos pedazos del biscocho de bodas las impactaron en el rostro. El impacto fue tan fuerte que ambas cayeron al suelo con su ropa sucia y el rostro cubierto. Soltaron un leve grito por la impresión y no paso mucho para que empezaran a escucharse las risas de los invitados. Ahora sentadas ambas se quitaban el biscocho que les cubría el rostro. Si algo Zaira no aguantaba era la humillación.
-Parece que tuvo un accidente. Dijo por primera vez Alexei muerto de la risa en su acento ruso. Deberían tener más cuidado. Especialmente la recogida…pueden acusarlos de abuso infantil.
La risa no le duro mucho. Alexei recibió un fuerte golpe en la cabeza que lo hizo caerse hacia atrás con todo y silla. Había sido una esfera negra muy pequeña. Niurka se levanto a socorrerlo para luego ver de quien se trataba. Su primo Sandy a la distancia portando su versátil resortera.
-Por primera vez hace algo bien. Pensó Zaira.
Keila utilizando sus habilidades de telekinesis alzo a Sandy hacia el alto techo haciéndolo chocar en varias ocasiones con este. A causa de la sorpresa Sandy soltó su resortera pero Glitch la tomo inmediatamente, disparándole con su rayo láser a la mano de Keila. Esta se quejo de dolor, aprovechando Sydney para tomar el mantel blanco de la mesa revolcando las copas y empapando a Niurka. Sin importarle Sydney cubrió rápidamente los ojos de Keila, enredándola para que no pudiera atacarla. Así Sydney aprovecho y tomo una bandeja y mientras Keila desesperada movía todo a su alrededor, incluyendo personas, Sydney le dio un fuerte bandejazo en la cabeza que la llevo al suelo media aturdida. No fue la única. Sandy cayó al vació a causa de la perdida de concentración de Keila.
-¡¿Quién es la enana ahora estupida?!. Gritaba Sydney rabiosa.
Niurka sujeto a Sydney por su pelo pero Zaira la agarro por la espalda y las tres cayeron al suelo revolcándose por este mientras se caían a golpes. Sandy se levanto despacio algo aturdido por la manera en que se restallo en el suelo ante todos los invitados que no salían de su asombro y cabe señalar que tampoco se atrevían a hacer nada. Muchos conocían que incidentes como este, porque más que tratara Leonardo de evitarlos ocurrían con frecuencia en todas las actividades donde ambas familias debían soportarse por mucho tiempo. Mientras Sandy se levantaba tambaleándose y tocándose la cabeza noto que Alexei venia corriendo hacia el, puño preparado para golpearlo. No tendría tiempo para reaccionar, debido a que no se había recuperado completamente de la última agresión recibida. Aparte estaba acostumbrado a los golpes. Pero cuando el ruso estuvo lo suficientemente cerca recibió una patada en el rostro. Esta paso por encima de Sandy debido a su baja estatura. Cuando Sandy miro hacia atrás se trataba de su hermano mayor José A.
-¡Nono!. Dijo Sandy con alegría.
-El truco no es coger cantazos Sandy. Todo dizque porque puedes aguantarlo todo. También hay que defenderse.
-¿De que hablas?.
-Dejare que te des cuenta…mientras déjame enseñarle al ruso este a no ser abusador y a no meterse con el debilucho de mi hermano.
-¡No soy un debilucho!.
-Bueno allí esta el increíble Francis…demuéstramelo y patéale el trasero al loco fuera de manicomio ese.
José A. no desaprovechaba ninguna ocasión para darles una lección a los Henríquez del otro lado de la familia. No era como el padre que disimulaba eso de unión familiar y hacia lo posible por guardar las apariencias. Con el la hipocresía nunca funciono y mientras más lejos los tuviera…peor…porque no le daban la oportunidad para romperles la cara. Posiblemente era la boda de su hermano. Pero nadie quitaba que en las dos bodas anteriores ocurrieron sucesos parecidos. En la primera boda fue que la esposa se dio cuenta de lo que realmente hacia su esposo. Más tarde tuvo que borrársele el cerebro hasta el punto que ni siquiera se acordaba de su tiempo con "Lioni". La segunda trabajaba en las instalaciones de la Liga. De cualquier forma corrió un destino parecido y antes de ser despedida tuvo que hacérsele un lavado de cerebro a la fuerza. El resultado fue irremediable daño cerebral a la madre de su única hija. Su localización exacta después de ese incidente todavía se mantenía bajo una ola de misterio.
El ruso Alexei podrá no ser un familiar directo. Eso no daba razón a que no tuviera algún viejo truco debajo de la manga y estuviera prohibido en cierta manera usarlo como era el caso de José A. Poniéndose en pie rápidamente mirando a José A. furioso estaba dispuesto a buscar venganza.
-Pagaras por esta humillación. No sabes quien soy.
-Tampoco que me interese ruso pendejo. ¿Sabes lo que significa pendejo o quieres que te lo traduzca a la mala?.
Los ojos de Alexei se pusieron de un color blanco brillante y se vio rodeado de ondas eléctricas visibles que pasaban de un color blanco a un azulado claro. Eso fue suficiente para impresionar a José A. pero también para advertirle:
-No tengo nada contra ti Alexei. Aquí hay personas inocentes…así que te recomiendo no te metas en lo que no te importa te puede ir mal…
-¡Demuéstrame lo que me vas a hacer!.
Alexei extendió sus manos hacia José A. saliendo estas ondas eléctricas que perseguían cada rápido movimiento que José A. hacia para evadirlas. Muy cerca de el, buscaba moverse en círculos para no herir a nadie. En una ocasión dio un brinco hacia atrás, poniéndose de cabeza y no colocando bien sus manos en el suelo para el impulso. A pesar de que logro hacer la maniobra no le dio tiempo a realizar la siguiente y Alexei lo enredo. Atrapado José no podía moverse por más que lo intentaba. Veía el rostro burlón de Alexei y como su esposa e hijos miraban asombrados. Especialmente Sebastián quien veía a su padre como un súper héroe y verlo de esta manera representaba posiblemente una desilusión. O al menos eso pensaba el padre que lo observaba a cierta altura porque Alexei lo elevaba mientras lo hacia sufrir electrocutándolo.
-Al principio esta habilidad era para mí una maldición. Un error de esos estupidos científicos de mi país. Me tomo tiempo acostumbrarme y verle el lado positivo. No sabes de lo que soy capaz. Soy un héroe de guerra. No vendrás a avergonzar mi nombre y dejarme en ridículo sin pagar las consecuencias.
-¿Dónde estará el cabrón de mi hermano cuando uno lo necesita?. Pensaba José A. no queriendo usar sus habilidades. Para que peque yo que lo haga el que es el menor por tres minutos…
-Ahora Henríquez fracasado…veamos que voy a hacer contigo…ahh ya lo tengo. Pídeme perdón y todo este sufrimiento que estas pasando se acabara.
-¡Agarrame un testículo!.
-Eso puede arreglarse.
José A. sintió un fuerte corrientazo en el área de sus genitales. Solo se le noto en el rostro el dolor que debía estar sintiendo, puesto a que no soltó ni un solo quejido. Al contrario en medio de todo eso era capaz de reírse.
-Me lo pico si "Lioni" no se esta riendo por una esquina. Volvió a pensar este. Ese cabrón me las va a pagar.
La pelea entre las mujeres continuaba muy pareja. Sydney logro soltarse de Niurka y ayudaba a Zaira agarrándola entre las dos para tirarla al suelo y patearla. Parece que nadie se metería en este conflicto. Sin embargo Keila recobro la conciencia. Con un solo movimiento de su mano lanzo a Sydney contra una distante mesa. Agarro a Sydney por sorpresa, impactando la mesa boca arriba lastimándose la espalda y la cabeza. Aparte rompió la mesa, rastrallándose luego en el suelo. Levantarse de eso no seria fácil y Sydney callo en las redes de la inconciencia. Sandy corría socorrerla pero un personaje se le apareció en frente lanzándole alocadas patadas mientras gritaba como un demente. Era un muchacho delgado de cuerpo atlético de la misma edad de Sandy pero con habilidades más desarrolladas. Era de pelo castaño corto y ojos negros. En su rostro se le notaba que estaba fuera de si y el grado de impulsividad que este tenia. Tampoco perdía ninguna oportunidad para enseñarle a Sandy de lo que este estaba hecho, puesto a que Sandy le jugaba muchas bromas pesadas, manteniéndose siempre escondido no dándole el frente. Su nombre…Francis.
-Mira quien trajo la corriente. (al hablar Francis hace una pausa y mientras mira a Sandy de arriba abajo pasa la lengua por toda su boca de manera excéntrica) Sandy Henríquez…mi excitante primito…
-Ok…debes buscar ayuda Francis. Dijo Sandy asqueado y buscando una manera de escaparse de la situación. Mira ¿Por qué no hacemos las paces?. No vale la pena seguir esta lucha entre familia.
-Hablas como todo un cobarde…puedo sentir tu miedo…y me satisface…voy a pasarla tan bien contigo.
-¿Acaso ves muchas películas de esas porno?...mi mama no me deja ver eso. Dice que me pudren el cerebro. Ahora que te veo se a que se refería.
-¡Cállate y pelea cabrón!.
Francis se dirigía directamente hacia Sandy. Pero este preparado para tales circunstancias busco en su tuxedo sacando rápidamente una esfera de cristal con una luz azulesca en su interior tirándola al suelo. Los golpes de Francis daban en un escudo de plasma y este que no pensaba solo daba golpes enojándose cada vez más.
-No podrás esconderte detrás de tus trucos por mucho tiempo.
-Posiblemente. Exclamo Sandy disparándole con su resortera.
Con una rapidez increíble Francis esquivo el proyectil y como quien dice desapareció. El escudo se desvaneció. Sorprendido Sandy lo buscaba. Acordándose de Sydney a quien veía moverse levemente, Sandy corrió hacia ella nuevamente siendo sorprendido por una patada en el rostro que lo elevo por los aires de una manera relativamente exagerada. Sandy le paso por encima a la gente y viajo varios pies de distancia como si estuviera volando. Atravesó al otro lado del inmenso salón de actividades. Donde la conmoción de lo que estaba pasando al otro lado no había sido definida claramente.
-Por fin un poco de ron para calmar las tensiones.
Leonardo aprovechando que ya no tenia que saludar a más nadie se aflojaba la corbata de su tuxedo que le apretaba demasiado. Detrás de el había una mesa con bebidas alcohólicas. Una que andaba buscando desde hace tiempo y se imaginaba que la colocaron a tanta distancia y casi escondida de manera intencional. Escucho un grito desde arriba que se hacia mucho más audible gradualmente pero ni siquiera miro a ver de que se trataba. Ya se lo imaginaba. Aparte nadie lo sacaría de este momento de tranquilidad que tanto buscaba y por eso se llevo otro poco del ron de color marrón claro que estaba bebiendo. Arrugo un poco el rostro al tragar. Frente a este una mesa se rompió bruscamente causando gritos de espanto y asombro. Leonardo todavía con toda su calma espero a ver de quien se trataba. Algunos segundos después, vio como su hijo Sandy se levantaba de nuevo tambaleándose como si estuviera medio borracho. Leonardo arqueo una ceja bebiendo mientras pensaba:
-¿Por qué no me sorprende?.
Se acerco a Sandy quien no sabía para donde ir. Agarrándolo para que no se cayera en lo que se recuperaba del golpe.
-Hey con calma muchacho…estas en la boda de tu hermano y acabas de tener un aterrizaje forzoso diría yo.
-Me di cuenta. Decía Sandy abrazando a su padre.
-¿Qué paso?. ¿Con quien es la pelea esta vez?.
-Francis. Dijo Sandy empezando a quejarse. Pa…están abusando de nosotros y están contra las reglas usando sus habilidades. Debes hacer algo.
-Ya lo estoy haciendo. Dijo Leonardo riéndose y refiriéndose a la copa que tiene ya media vacía. No sabes todo el tiempo que llevo buscando un poquito de ron sencillo no las porquerías raras que son más caras que tu.
Sandy lo miro extrañado.
-Olvida lo que dije… y ¿tu que haces volando?.
-Francis es muy fuerte yo nunca podría ganar…
Leonardo no lo dejo terminar la frase dándole una cachetada en la cara.
-¡Nunca digas que no se puede!. ¿Cuántas veces debo decírtelo?.
-Solo digo la verdad ellos tienen habilidades Pa y yo no tengo nada…
Leonardo levanto la mano en señal de que le daría otra cachetada a Sandy. Este solo se quedo observándolo fijamente a los ojos y Leonardo sonrió para ponerle la mano en la cabeza cariñosamente.
-Pues tu si tienes una habilidad que nadie más puede ver. A lo mejor piensas que no es la gran cosa. Pero te equivocas.
-Si ya se lo que tengo Pa…pero no me ayuda mucho.
-No me refiero a eso…tienes la perseverancia y el cerebro. Algo se te ocurrirá.
-¿Por qué no detienes todo esto?. Pregunto Sandy de pronto no sintiéndose muy cómodo con las palabras de su padre. Creo que no te gustan estos acontecimientos.
-Bueno podría. Exclamo Leonardo de manera analítica. Pero la verdad…no me da la gana. Ahora ve allá y vuélveme un padre orgulloso.
Sandy se arrasca la cabeza dudoso.
-No se Pa…mejor me quedo aquí. Es mas seguro.
-Oh eso lo veremos.
Una corriente de aire envolvió a Sandy levantándolo del suelo.
-Pa…
-Descuida estas acostumbrado a los aterrizajes forzosos. ¿Qué le paso a Súper Sandy se volvió un miedoso?.
-Esta…de vacaciones. Dijo Sandy buscando zafarse de tener que regresar. Una oportunidad. Peleare la próxima vez…
-Adiós muchacho.
De esa manera Sandy salio disparado nuevamente en la misma dirección de la cual había venido. Leonardo regreso a la mesa de las bebidas sirviéndose otra copa.
-Odio las reuniones familiares…¿Por qué no puedo tener una familia normal?. Algo muy malo tuve que haber hecho para merecer esto.
Y tras esas palabras Leonardo conservo un mórbido secreto. Como si le hubiera venido un recuerdo tormentoso de tiempos no muy lejanos o de errores que no encontraban manera de resolverse o simplemente una disculpa no seria suficiente. En medio de la conmoción donde se esperaba alguna reacción de este, Leonardo solo pensaba queriendo hundirse en el alcohol con ganas de encontrar alguna respuesta. Algún truco secreto que lo ayudara a resolver lo que enfrentaba. Quizás una manera de regresar el tiempo atrás y aunque en la vida real si existían los medios de retornar en el tiempo las consecuencias por lo general eran catastróficas. No podía imaginarse que estaba destinado a hacer lo que hizo. Así entre tantas respuestas que añoraba en una botella de ron común, solo encontraba un vacío mayor, combinado con una confusión que alteraba su sistema. Porque esa era otra cosa que odiaba. La falta de respuestas. La incertidumbre. No saber cual seria el próximo paso y si todo lo que había soñado una vez se vería destruido un día. En el ron que al principio se servia en una copa y después como nadie estaría prestándole atención, bebía directamente de la botella, no encontraba respuestas. Pero si un ofrecimiento de olvido momentáneo que para el…era mejor que nada bajo tales circunstancias.
Algunos segundos antes cuando Zaira vio que su Sydney terminaba en una mesa inconciente, soltó a Niurka queriendo socorrer a Sydney. Era un panorama extraño ese de que hubiera tantas personas y nadie se metiera en su pequeño dilema violento. Keila quien vio sus intenciones le lanzo sillas y mesas. No faltaron objetos punzantes que tenia a la vista como, tenedores y cuchillos. Keila se veía decidida a hacerla sufrir. Se tomaba las cosas muy en serio sin duda. Al ver la amenaza y sin muchas opciones, Zaira se olvido de las reglas, recordando que esta era una agresión directa que atentaba contra su vida. Alzando sus manos un escudo azulado transparente la rodeo. Todo lo que Keila le lanzaba con su telekinesis chocaba contra este.
-Pero mira a mi primita usando su estupida habilidad de protegerse así misma. ¿Qué no te da un cargo de conciencia por eso?. ¡OH no estoy violando la ley!. ¡Caerá una maldición sobre nuestra familia!.
-Keila ya esto se esta saliendo de control. Decía Zaira con esforzada voz. Estas utilizando tus habilidades contra otras personas para hacerles daño y eso es contra las reglas tu lo sabes.
-Esas son estupideces que se invento algún imbécil religioso. Somos un milagro de la creación y si se nos dieron estos regalos es por algo. Somos el siguiente escalón de la evolución humana. Detalle que tu miserable familia nunca ha querido entender en generaciones. Si nuestra familia tiene una maldición…esa son ustedes usurpadores de poder…
-Déjamela a mi hermanita. Interpuso Niurka frotándose ambas manos y mirando a Zaira con malicia. Eres buena dando golpes prima. Ahora es mi turno…
-Niurka no…espera…puedes hacerle daño a alguien…
-Es a ustedes que les toca dar respuestas a nosotros no…¿somos los rechazados o se te olvido eso también?.
-Esto es una locura. Es mejor que detengamos esto ahora mismo. Vas a lastimar a alguien…
-A ti te dolerá más. Eso te lo aseguro.
Niurka extendió ambos brazos hacia los lados con las palmas bien abiertas. Luego junto ambas manos con fuerza creando una onda sonica de gran magnitud que estremeció todo el salón. El suelo temblaba acompañado del estruendoso sonido causado y todo lo que estuviera enfrente empezó a salir disparado hacia atrás. Esto incluye a Zaira a quien el escudo la protegió por lo primeros segundos pero no los siguientes ataques de Niurka que siguieron al primero. Salio volando hacia atrás, adolorida por el impacto que recibió su cuerpo y atravesando una pared de cemento. El aterrizaje solo podía imaginarse. La multitud empezó a buscar rutas de salida ante tanta agresividad. Abarrotaban las puertas existentes, viéndose un pánico caótico.
José A. había instruido a su familia a no meterse en tales situaciones. Aunque lo vieran sufriendo. Sin embargo en este preciso momento deseaba que alguien lo desobedeciera. No se atrevía a utilizar sus habilidades temeroso de hacerle daño a algún inocente.
-Pídeme perdón. Seguía pidiendo Alexei intensificando su ataque. Pídeme perdón y todo esto se acabara…
-Si mi hermano se atreve a pedirte perdón a ti ruso pendejo de veras es más patético de lo que yo pensaba.
El ruso se percato de la llegada del segundo de los gemelos. Pero no podía hacer nada debido a que necesitaba ambas manos para realizar sus ondas eléctricas.
-No te metas tú que no es contigo…
Lioni bebiendo vino de una copa exclamo:
-Ah no descuida…mi hermano me debe unas cuantas.
-¡Lioni maldito…!
-Pero nadie quita algo. Añadió José L. antes de que José A. terminara su insulto. Que pueda tenderle una manito…ya que tú eres así como eléctrico y todo eso. Tremendo de verdad. Sin duda te ves del carajo. Nadie le había hecho a mi hermano lo que haces tú. ¡Bravo!. ¡Tremenda hazaña!. (José L. extiende su mano abierta en dirección a donde esta su hermano) Déjame hacerle la última maldad.
El brazo completo de José L. se vio congelado de repente. Una ráfaga de hielo salio de su mano y formo una especie de arco por debajo de José A. Este entendió después lo que su hermano se proponía. El ruso cegado por el orgullo solo decía:
-Te dije que no te metieras. Si no el que sufre es tu hermano…
-Pero y yo no me estoy metiendo amigo mío no te alteres.
-¡Pues aléjate si no quieres sufrir lo mismo!.
-Si porque tu te ves tan fuerte y abusador. Exclamo Lioni de manera cínica.
Sobre ellos José A. aprovechaba la distracción. Ya que no podía usar sus manos abrió su boca, saliendo una llamarada de fuego que lo asemejaba mucho con un dragón. El arco creado por su hermano era lo suficientemente grande para que Alexei no se diera cuenta por el resplandor causado por el fuego. La llamarada chocaba con el incesante arco derritiéndolo y el resultado líquido se quedaba flotando en el aire. José notaba la ayuda distante y disimulada de su elegante cuñada quien le guiño un ojo.
-Dime Alexei. Seguía diciendo Lioni bebiendo vino y con su mano todavía extendida. ¿Qué pasa con el hielo cuando hace contacto con el fuego?. Por lo general se evapora…pero si lo mantienes a la temperatura adecuada obtienes otro resultado…
El arco desapareció repentinamente transformándose en bolas de nieve. Suficiente para que Alexei viera la piscina de agua que lo esperaba. Sin tiempo a reaccionar el agua cayó sobre este como una abrumadora ola electrificando al ruso. No pudo quedarse en pie he inconciente cayo al suelo saliendo humo de su cuerpo. José L. quien se había elevado sobre hielo para evitar electrificarse así mismo cuando el agua se esparciera se reía mientras José A. era bajado lentamente gracias a las habilidades de Elena.
Adolorido José A. miro mal a su hermano.
-¿Qué te pesaba ayudarme?.
-Permíteme pensar la pregunta.
-No seas insensible. Añadió Elena con autoritaria voz. ¿Estas bien?.
-Claro que estoy bien. Dijo José A. con orgullo. Pude haberme zafado solo. Lo que pasa es que no quería hacerle daño a nadie. (le da a su hermano en el hombro) ¿Por qué te duraste tanto?.
-La verdad…disfrutaba tu sufrimiento.
-Desgraciado.
-Ya ya yo también te quiero no te pongas sentimental ahora.
-¡Alexei!.
Niurka corría hacia donde su esposo olvidándose de sus primos adversarios que la observaban cruzados de brazos.
-¡Alexei!...(Niurka se arrodilla al lado de este moviéndolo asustada aleja sus manos rápidamente cuando le brinda una leve descarga) ¡¿Alexei que te han hecho?!...¡No te me mueras que no puedo vivir sin ti!...
-Pero que drama. Dijo José L con sarcasmo. ¿Qué lo tiene grande ese cabrón que ella lo quiere tanto?.
-Lilo. Exclamo Elena en señal de desaprobación. No digas eso.
Su hermano no pudo evitar reírse.
-Ahora es Lilo…Ja vete pa'l carajo.
Elena bloqueo una inmensa lámpara arrancada del techo que se dirigía hacia ellos. La agresión era iniciada por Keila quien conservaba la distancia al lado de su hermano Diomedes.
-Malditos criminales. Les juro que algún día pagaran por lo que han hecho.
-¿Por qué no nos haces pagar ahora? Pregunto José L. de manera amenazante. ¿O es que se te puede partir una uña?
Elena se coloco enfrente de los hermanos en actitud amenazante.
-Debería ser yo la que te cobre por arruinar mi boda ramera.
-¡¿Cómo te atreves?!. Refuto Keila alterada. No conoces nada de nuestra familia. Nada de lo que ocurre entre nosotros. Te exijo que me respetes.
-Oblígame.
Keila se dirigía a continuar con ataques de telekinesis. Pero su hermano la detuvo.
-No pierdas el tiempo con estos salvajes Keila. Seamos más evolucionados y esperemos nuestro tiempo…que les advierto esta muy cerca…
El tiempo en el cual se recibió la amenaza esta no era digna de preocupación. Siempre era el mismo cuento con estas personas. Diomedes se enojaba. Brindaba miradas de desprecio junto a su familia. Continuaba las amenazas de una venganza futura que algún día llegaría. Esa seria la época en el cual el otro lado de la familia dominaría la liga pacifista y por consiguiente la paz mundial. La costumbre sin embargo por parte de los hermanos gemelos era no hacerles caso e ignorarlos. La mayoría del tiempo les daban la espalda, obviamente pendientes de cualquier agresión inesperada y dejarlos hablando solos. Una manera muy poca usual de decirles que les importaba poco lo que estos dijeran o prometieran. Sencillamente se veía como imposible eso de que estos quienes eran vistos como inferiores desde siempre (quizás por educación de Leonardo quien a su vez fue educado de igual forma) terminaran algún día controlando la Liga Pacifista. Ni aunque se merecieran una oportunidad y tuvieran las mejores intenciones. Generaciones después de su creación todavía seguían estando en discordia. De cualquier manera eran ciertas las palabras que el padre de Leonardo siempre le recitaba a su hijo una y otra vez: "Nunca le des demasiada confianza a los de tu propia sangre porque algún día cuando menos te lo esperes derramaran la sangre que ambos comparten"…
…Dicen que en pocas ocasiones demostramos quienes realmente somos…o lo que somos capaces de hacer…Dicen que muy pocas son las veces que se demuestra cuando realmente amamos a alguien…y cuando por fin la oportunidad aparece son muchas las veces en la que fracasamos…pero no es el fracaso lo que hace que esa persona amada se de cuenta de lo que sentimos…es el intento…el sacrificio que estamos dispuestos a hacer…solo por amor…sonara extraño para muchos…pero son muy pocas las veces que alguien se lo toma en serio y son muchas las veces que ignoramos lo que esta frente a nosotros…
-¡Déjala en paz!.
No supo de donde saco fuerza en su voz. Mucho menos como se atrevió a pararse en donde estaba. De esa manera tan desafiante. La costumbre era hacer lo posible por nunca encontrarse con su primo que por lo general le daba una paliza humillante. Es por eso que Sandy se dedicaba a mortificarle la vida a la distancia. Pero nunca a enfrentársele. Su mente le decía que Francis tenía demasiada agilidad. No importaba lo mucho que Sandy pudiera entrenar o levantarse una y otra vez, debido a su condición de aliviar con rapidez las heridas. Francis resultaba un adversario imposible. En silencio Sandy admitía sentir miedo. Porque Francis no era un muchacho normal. Todos estaban convencidos de que le faltaba un tornillo. Evidencia existía que fue llevado a varios psicólogos y psiquiatras. Quienes venían con el cuento (palabras de Leonardo que no le creía ni una sola palabra a la madre) de que Francis era un joven superdotado que al no encontrar entretenimiento con complicados cálculos o materias escolares apropiadas para su nivel intelectual, terminaba aburriéndose y su hiperactiva mente buscaba otros medios de entretenimiento. El problema entonces surgía en que sus medios de diversión eran morbosos, macabros y hasta escalofriantes. Se divertía con la sangre, el sufrimiento extremo infligido en animales que se le regalaban en sus cumpleaños y luego se lo extendía a miembros de la familia. Se le descubrió (andaban los rumores) que le encantaba ver acciones sexuales y se pasaba espiando a quien pudiera o buscando información o materiales audiovisuales de esta índole. La madre después de la desaparición de su padre, puso a su hijo en un riguroso entrenamiento para que fuera un excelente pacifista. Pero Francis no demostraba ser un joven de muchas palabras. Más fácil para el era buscar la violencia que sentarse a dialogar durante horas con dos bandos en discordia un tratado de paz. Sin su fiel compañero Glitch, tampoco sin su resortera y careciendo del cinturón que le facilitaba tantos trucos para salir de situaciones difíciles; Sandy sentía un escalofrió que le corría por todo el cuerpo. Podrían catalogarlo como falta de confianza en si mismo. Francis lo miraba de esta manera peculiar que asqueaba a Sandy. Lo había sorprendido manoseando a la inconciente Sydney y eso si no lo soportaría.
-¿Decidiste regresar?...me estaba divirtiendo tanto con tu amiga. (Francis acerca su mano izquierda a su nariz y hace un sonido con esta como si estuviera olfateando algún placentero perfume) Ella…¿siempre huele de esa manera?. Debes saberlo…¿O no me digas que nunca has experimentado nada con ella?.
-¡Maldito enfermo!.
-¿Qué me vas a hacer?. Decía Francis disfrutando ver a Sandy enojado.
Nadie puede prohibirme a mi nada. Mucho menos tu estupido. Después que acabe contigo, me seguiré divirtiendo con tu amiga. (Vuelve a olfatear su mano) no se me quita de la mente ese olor…ahora quiero saborearlo…
-¡Nadie toca a Sydney!.
Sandy no aguanto más. Olvido todos los entrenamientos de defensa con su madre. La ira lo había cegado y corrió hacia Francis gritando como un loco, decidido a darle una paliza sin pensar en alguna estrategia o estilo a seguir. Francis lo espero tranquilamente para darle un solo puño en la nariz que paralizo al encolerizado Sandy inmediatamente. El dolor en la nariz que sangraba y pensaba estaba rota lo saco de concentración si es que tenia alguna. Todavía de pie Francis solo lo observaba con una cínica sonrisa dibujada en su rostro.
-Tu sangre me satisface.
Pensando que había logrado distraerlo Sandy empezó a lanzar puños sin sentido. Francis solo se movía esquivándolos con facilidad. Desesperado Sandy le brindo una primitiva patada que Francis aguanto tumbándolo al suelo. Mientras Sandy estaba boca arriba su primo le dio un fuerte golpe en el pecho. Sandy se sintió asfixiado de pronto. Otra patada en el costado para luego continuar con variadas repeticiones solo dejaba a Sandy indefenso en el suelo. Por su nariz emanaba mucha sangre. No pasando mucho tiempo para que esta se mejorara. Sin embargo sus demás heridas tomarían tiempo para curarse. El dolor seguía existiendo y Francis lo humillaba frente a su familia. Por que la multitud había abandonado el salón ante todo el alboroto causado. Solo quedaban sus familiares cercanos. Sus hermanos a la distancia observaban en silencio. Su padre todavía pegado a la mesa de bebidas hacia lo mismo. La juventud solo aprende mediante experiencias marcadas y este era el turno de Sandy. ¿Será el demasiado indefenso para no poder salvar a Sydney como lo hizo una vez?. Cada vez que intentaba levantarse, recibía un nuevo golpe por parte de Francis que solo le vociferaba insultos. Tirado en el suelo con cada fibra de su cuerpo molestándole choco con los ojos de Sydney. Esta movía su cabeza lentamente regresando en si tocándose la cabeza. Lo primero que vio fue sus ojos marrones algo perdidos al no saber que había ocurrido en el tiempo que estuvo inconciente. Riéndose Francis le dio la espalda.
-¿Ya no es divertido?. Pregunto Francis caminando hacia Sydney sin imaginarse que Sandy podría levantarse. Estarme molestando todo el tiempo y nunca darme el frente. (Alza sus manos en señal de victoria) ¡Seré el mejor pacifista del mundo!...¡Todos se arrodillaran frente a mi y tu serás el primer enemigo que venceré!.
Aturdida Sydney se sienta lentamente tocándose la cabeza. Todo para ser recibida por Francis quien le brindo una pervertida sonrisa.
-Mira quien regreso…
Bruscamente y sin mucha resistencia por parte de Sydney quien todavía se encontraba muy atontada para defenderse así misma, Francis la agarro por un brazo y la forzó a levantarse. Tuvo que agarrarla con ambas manos para sostenerla. La abrazo tomándola por la cintura.
-¿Cómo estas preciosa?. (Francis huele su pelo) ¿Cómo puedes andar todo el tiempo con un fracasado?. Quédate conmigo y te enseñare lo que puedo hacer…
Con sus ojos entreabiertos Sydney hizo vanos intentos por soltarse. Pero estaba muy débil, mareada y el dolor en su cabeza era insoportable. Al final debido a la tensión que recibía volvió a desmayarse. Fue ese el instante que algo extraño ocurrió dentro de Sandy. Todos los dolores desaparecieron. Ahora se sentía con más energía que nunca. Sentía una extraña fuerza dentro de si que no podría explicar. Pero su mente solo pasaba algo…eliminar a su primo bajo cualquier modo.
-Te dije que la soltaras.
Esa voz que hablaba no se parecía a la de el y su mirada no era la usual que brindaba incluso cuando estaba molesto. Esta voz salía desde lo más profundo de su interior. Francis solo reía tirándola al suelo sin ningún tipo de condolencia.
-No vale nada para mí. Mucho menos tu…son tal para cual…pedazos de basura.
Sandy cerro sus puños mientras su piel se transformo y un aura rojiza empezó a rodearlo. Sus ojos cambiaron de negros a un verde intenso y su piel se volvió una áspera con una línea de escamas negras. El extraño acontecimiento preocupo a todo el mundo. Sus hermanos empezaron a correr hacia el. Leonardo hizo lo propio. El resto de la familia se quedo sin saber que ocurría. Cuando estuvieron mas cerca todos fueron lanzados hacia atrás por una fuerza invisible. Al intentar alcanzar a Sandy por todos los medios posibles resultaba imposible. El rostro de Francis se notaba preocupado. Le gritaban cosas. Incluso sus primos del supuesto lado enemigo. Leonardo no se quedaba atrás. Ellos se imaginaban lo que ocurría y Francis no tendría escapatoria esta vez. Ahora intentaba calmar las cosas con Sandy pero algo le decía que era demasiado tarde…
-¿Así que soy una basura verdad?. Pregunto Sandy bajo esa extraña voz. ¿Por qué no me demuestras que tan basura soy?...
Todo lo que recuerda es el grito de un aterrorizado Francis. Lo que paso después desapareció de su memoria y nadie se ha atrevido a contarle la verdad…
…La vida en su esencia siempre a sido simple…Es tendecia humana complicar las cosas…hasta el punto de no encontrar una salida…destruir todo por lo que se a trabajado…o darse cuenta muy tarde de lo que realmente valoramos…Porque cualquiera comete errores…pero se requiere valentía para vivir con las consecuencias…
-¡Eres el amor de mi vida lo sabes muy bien!. ¡¿Cuánto tiempo llevamos juntos?!. ¡¿Cuántos obstáculos hemos superado?!. ¡¿Recuerdas cuando al principio nadie nos quería juntos?!. ¡Tenemos tres hijos no puedes hacerme esto!...¿que pensaran de nosotros?.
-A mí nunca me ha importado las apariencias. Lo lamento Leonardo. Por última vez…quiero el divorcio.
La mente de Leonardo pensaba rápidamente. Sus historias eran legendarias. Era un ejemplo para toda la comunidad pacifista. Era el mejor orador, líder y muchas cosas más que la gente se inventaba con el pasar de los años. Pero para su esposa…seguía siendo humano y enfrentarse a ella no era cosa fácil. Desde el principio Maria fue una mujer de pensamiento independiente y familiares demasiado exigentes. De hecho la sacaron del clan familiar cuando ella acepto casarse con el. Su mundo se le venia encima y a el solo le quedaba hacerse el inocente. Negarse bajo cualquier contexto a las acusaciones de su esposa.
Y mientras más intentaba explicar o decir cualquier argumento a su favor, Maria pensaba que su mayor preocupación eran las apariencias. Las preguntas y lo bajo que caería toda su familia. Eso sin contar sus hijos. Ellos no podrían enterarse de nada de esto. Maria había intentado en varias ocasiones salir de la biblioteca parte de su residencia. Era gigantesca con paredes de madera, cuadros de pintores famosos decorando los alrededores incluso retratos de ancestros de la familia. Una ventana de cristal permitía que los rayos tenues del sol que se escondía entraran por esta.
La mansión Henríquez se encontraba en una casi inaccesible montaña abordada de árboles en la región Norte de Puerto Rico. Muy pocos conocían que esta mansión llevaba mas de doscientos años existiendo. Era una especie de fortaleza con todos los lujos posibles. Paredes exteriores en mármol y grandes murallas modernizadas. Pero todavía se le dejaron las garitas al estilo español. Todo para que siguiera con este único estilo antiguo. Detrás de las murallas había un hermoso jardín que bordeaba la mansión junto con tres fuentes y una principal de un ángel que daba a la entrada de la casa. La mansión contaba con numerosas habitaciones y entretenimientos para los distinguidos invitados que de vez en cuando visitaban la mansión. Establo de caballos, inmensa piscina, terreno para jugar golf y otros deportes de amplio espacio. No faltaba la inmensa piscina y los lujos interiores de la distinguida mansión. Leonardo se preocupaba mucho por tener lo último. No le importaba los gastos que tuviera que hacer para que el otro lado de la familia no tuviera una mejor mansión. Noto una vez que un familiar cercano tenia una mansión con más atracciones he inmediatamente empezó la tarea de expansión.
Dos de sus hijos se habían casado. Su hija mayor que tuvo antes del matrimonio actuar no había vuelto a casarse y vivía junto a sus tres hijos en la mansión. La mayor era Zaira quien daba indicios de ser una joven muy inteligente destinada para ser líder algún día. Roberto seguía el orden demostrando no tener muchas aptitudes. No parecía muy interesado en eso de la Liga Pacifista. Más se preocupaba por los videojuegos o disfrutar de los lujos que le ofrecía la mansión. El ultimo
Emmanuel nació con una extraña condición que lo mantenía encerrado todo el tiempo. Contacto con el mundo exterior podría matarlo al instante, debido a que su sistema inmunológico no funcionaba. Por eso debía mantenerse en una habitación sellada herméticamente con purificadores de aire y un costoso sistema que no permitía la entrada de bacterias u otro tipo de microorganismos que podrían ser dañinos para el. Encerrado como estaba su madre lo visitaba todos los días. En ocasiones debía trabajar para la liga. Pero últimamente cancelaba sus deberes para pasársela con el solitario hijo. Sandy y Sydney se mantenían en la academia de Zealots. Serian los próximos cadetes de la Liga y para Sandy este lugar era mucho más entretenido que la mansión. Siempre debía regresar tres veces en semana para entrenamientos con su madre. Aunque el padre estaba desesperado por que la Maria permitiera que Sandy tomara entrenamientos con otras personas calificadas que el elegiría. Alegaba que Maria lo mimaba demasiado y su buen corazón solo hacia de Sandy un muchacho muy sentimental. Ni Maria mucho menos el menor de sus hijos que era muy apegado a su madre permitirían tal cosa.
Leonardo caminaba por la biblioteca, el lugar que elegían para tener sus discusiones preocupado. Corrió hacia su esposa antes de que esta tocara la cerradura de la puerta. Agarrándola por un brazo y volteándola para que esta le diera el frente le dijo:
-No puedes abandonarme…nada de lo que dices es cierto y quien te lo halla contado o mostrado…es un mentiroso.
Maria se zafo brindándole una mirada de esas que Leonardo detestaba. Ella aparentaba leer su mente cuando la miraba de esa manera y Leonardo solo rezaba porque ella no hubiera aprendido o tuviera esa habilidad y nunca se lo hubiera dicho.
-No es la primera vez. Dijo Maria conservando su serenidad. No es la primera vez que pasa esto. Puedes negármelo querer escondérmelo, pero llevamos juntos casi la mitad de nuestras vidas. Muchas cosas he visto que has hecho y me quedo callada. Soporto lo que otras no lograrían.
-¿Cómo que no es la primera vez?. Pregunto Leonardo extrañado en su interior sabia que su esposa decía la verdad pero ahora el impulso solo la obligaba a querer saber que tanto ella sabia se dio cuenta de su error. Nunca ha pasado nada. Creo que estas paranoica. Con tantos problemas que existen (intento tocarla nuevamente pero Maria se aleja) oye hace tiempo que no te tomas unas vacaciones…ver a un ser querido para recordar viejos tiempos…limar asperezas.
Maria esbozo una leve sonrisa desviando su mirada notándose cierta melancolía. Leonardo noto que sus palabras habían tocado un punto débil y aunque intentara mentir o aparentar que nada ocurría estaba seguro de que mentía. Era todo lo que le quedaba. ¿Se atrevería a decirle la verdad?
-Perdóname…podemos irnos de vacaciones nosotros a esos lugares que antes visitábamos… ¿recuerdas Venecia? ¿Paris? ¿Los días que pasamos con los Yeti?.
-Lo nuestro se acabo Leonardo. Yo lo deje todo por ti. Me diste más de lo que pude una vez imaginar. Cuando me escape nunca pensé que tendría la hermosa familia que tengo hoy…si están un poco locos y hasta son medio indisciplinados a veces…pero son mis hijos y en el fondo se que tienen un gran corazón. (Toca el rostro de Leonardo con ternura) y tu también Leonardo. Todo lo que haces…tu exigencia, tu dureza en ocasiones…todo es parte de la forma en que creciste. En el difícil tiempo que viviste. Pero también me dejaste ver el corazón enorme que tienes y aunque intentas serlo no eres perfecto…yo no tengo nada contra ti. No te guardo rencor. Me brindaste los mejores años de mi vida…es hora de que pasemos a ser amigos. Como en los viejos tiempos antes del noviazgo y (se ríe al recordar) el escape increíble…
-¿Acaso quieres un tiempo sola como hiciste mientras fuimos novios?. Puedo brindarte eso si quieres…
-No compréndelo. Ya no somos niños Leonardo. Es mas creo que nos volvimos adultos antes de tiempo. Tu tienes casi sesenta años y yo (habla en son de broma) no digo mi edad porque las mujeres de estos lados me pegaron la costumbre hace mucho tiempo de no divulgarla. He aprendido tantas cosas a tu lado y ya…creo que te haz cansado de mi.
-¡No!...¡No digas eso!.
-Deseas más aventuras o no se que…yo solo prefiero nuestra amistad. Era hermosa y yo la he olvidado. Nuestro divorcio es un hecho Leonardo. Aparte…te perdono.
-¿Perdonarme a mi?...¿De que?. Si algo malo he hecho es descuidarte a través de los años.
Maria volvió a sonreír con una serenidad digna de admiración. Tenía este único don de irradiar paz incluso en los momentos más difíciles.
-¿Me pregunto si alguien te conocerá más que yo?. Puedes seguir negándolo Leonardo. Ya no cambias la voz cuando mientes. Pero tus ojos no pueden engañarme. Incluso cuando me miras directamente. Olvidémonos de este tema ¿quieres?...sabes muy bien lo que hiciste y no hace falta mencionarlo…
Maria abandono la biblioteca a paso lento. Dejando a Leonardo sumido en sus pensamientos. Se quedo parado mirando el suelo sumido en sus propias memorias. ¿Por qué no era capaz de admitirlo?. Su lógica aparecía de nuevo. Estaba acostumbrado al silencio a negar las verdades más difíciles bajo cualquier contexto o excusa. A su esposa no podría mentirle y ella lo enredo en sus propias artimañas. Ahora se llamaba estupido. ¿Por qué no pudo resistirse a la tentación?. La pregunta le circulaba una y otra vez por la mente. Envuelto en rabia Leonardo estrello todo lo que tenia cerca. Ya nada valía la pena. Libros, viejas piezas de cerámica, incluso tomo las pinturas y las rompió con sus manos. ¿De que servia lo material si lo que más quería estaba dispuesto a abandonarlo?. Tiro un cuadro por la ventana y se arrodillo en el suelo respirando agitado para luego empezar a gritar. Pero ya no le quedaba nada. Al menos eso pensaba. Salvo estar sumido en las mentiras. En la negación que venia casi automática. No le quedo nada más que afrontar sus errores. Sabiendo que esta vez no existía manera de remediarlos. Leonardo Henríquez hizo algo que no recordaba hacer desde que era niño. La última paliza que recibió de su padre lo obligo a prometerse así mismo que nunca más lloraría. Pero ahora la historia cambio drásticamente y del sufrimiento…del amor…de los errores y la frustración…lo único que le quedaba…lo único que nadie podría quitarle…eran sus lágrimas…
Las tentaciones vienen en variadas formas. Siempre las advierten. Dicen que debemos evitarlas y por mucho tiempo pensamos que ninguna tentación podrá derribarnos. Será por nuestra experiencia o por el orgullo de creer saberlo todo…entonces quizás para ver si es verdad o para estrujarnos en la cara que somos mas humanos de lo que imaginamos caemos sin darnos cuenta…o si lo sabemos pero no logramos escapar. Porque sabemos que la tentación existe….pero nadie se ha inventado una satisfactoria manera de evitarla…salvo pedir perdón después y ser castigados luego…
Leonardo se ponía su camisa color azul después de ponerse el pantalón color negro. Si se sentía arrepentido o no ese no era el punto. Se sentía satisfecho. Todavía podía complacer a una mujer como en sus viejos tiempos donde andaba de don Juan. Al menos que esta estuviera fingiendo. El estaba convencido de que no…su experiencia le decía que se daría cuenta de algo parecido.
No podía ser más estupido…porque su orgullo no se lo permitía…
Betsabé descansaba en la cama arropada con una sabana roja. Era una esbelta mujer de algunos treinta años. De hermosa figura y piel blanca. Ojos marrones expresivos y seductores. Carnosos labios, perfilado rostro. Abundante busto curva figura. Pelo largo rojizo y sonrisa encantadora. Estaba desnuda y solo veía como su amante se bestia rápidamente. Era costumbre que después del acto sexual Leonardo quisiera retirarse rápidamente. No duraba mucho tiempo. Rara la vez que se quedaba para una segunda ocasión. Ella lo observaba con un cigarrillo en sus labios que luego aguantaba entre sus dedos de la mano derecha.
-Siempre con prisa mi amor.
-Tengo cosas que hacer…ya sabes.
-Puedo imaginármelo. La vida de un pacifista. Estas retirado. ¿Por qué no disfrutas de la vida tesoro?. ¿Por qué sigues involucrándote en cosas de la liga pacifista?. La política te dará un ataque al corazón.
-Es mucho más que eso. Dijo Leonardo acordándose de sus acérrimos enemigos una especie extraterrestre de la que nadie tenía conocimiento.
-¿Por qué no te divorcias es obvio que no quieres a esa mujer ya?.
Leonardo detuvo el proceso de vestirse.
-De mi familia no hables…mucho menos de mi esposa. Te tengo viviendo bien y si necesitas algo lo tienes en tus manos. Lo único que te pido es silencio…¿es acaso mucho pedir?.
-No…pero dime…¿Cuánto tiempo puede durar una mentira?.
-El tiempo que sea necesario.
-¿Así que me tendras de esta manera por siempre?.
-¿Qué quieres de mi?. Déjate de rodeos estupidos y dime.
-Solo quiero tu amor legitimo…que seas sola para mi…no para esa mujer que no te ama…
-Aquella mujer me conoció cuando yo no tenia nada. Cuando solo era un loco aventurero. Ahora no me vengas a decir que solo quieres a un viejo por su belleza.
-Lo material siempre importa y a ella también…se hace la santa pero no lo es. Además…nunca te hará el amor como lo hago yo…y a ti te queda mucha vida déjame decirte…Te rejuvenezco Leonardo. Te hago sentir la leyenda que eras antes…
Leonardo termino de vestirse preguntándose que hacia en este lugar. Desde la primera vez que vio a esta mujer por los pasillos de la liga no pudo aguantar las ganas de tenerla. Era sin duda una mujer excepcional y aunque sus intenciones eran obvias el tenia el dinero para mantenerla. Nadie podría castigarlo por un poco de diversión. Y Maria ya no tenia la misma piel…o la misma intención de antes. Ahora era un suplicio motivarla y casi nunca el se excitaba. Pero con Betsabé la historia era muy diferente. Ella le decía la verdad. Lo hacia sentir como la leyenda que era antes. No como el recuerdo de tiempos difíciles que representaba.
Leonardo abandono el apartamento que se encontraba en un tercer piso el cual el pagaba. Salio del edificio montándose en una limosina que lo esperaba en frente. A pesar de que hacia lo posible por guardar las apariencias todos sabían o por lo menos se imaginaban a que iba a ese lugar. Al conductor cerrarle la puerta camino rápidamente hacia su puesto de chofer arrancando la limosina. Leonardo no se imaginaba que aparte de los ojos curiosos alguien muy cercano a el lo observaba…
...Porque el día que todo el mundo pensaba que ella había muerto…solo era un nuevo principio…
-¡Mariaaaa!...
La energía cósmica de este ser era demasiada. Si no lo detenían ahora pasaría otro por el portal y con esto una fuerza invasora completa. Era una empresa que se había predispuesto hace mucho tiempo y encontrar los portales de los Protoss a través de la Tierra no era cosa fácil. Desconocían cuantos existían. Solo sabían que eran de gran antigüedad. Posiblemente desde antes que existiera la humanidad como tal. La guerra con los Protoss empezó años atrás cuando Leonardo apenas estaba en veinte años. Fue bajo estas circunstancias que conoció a su esposa y si no hubiera estado junto a ella y otros compañeros parte de la Liga Pacifista el mundo fuera muy diferente. Quizás ni existiría. Solo quedaban tres de ese grupo antiguo original y uno de ellos asumió la presidencia de la Liga y muchos lo catalogaban como que le faltaba un tornillo. Su verdadero nombre solo lo conocían los que lo conocían de tiempo y estos habían jurado no divulgarlo. No siempre el presidente de la Liga Pacifista fue de esta manera. Compartía habilidades increíbles y fue en un anterior conflicto con los Protoss donde perdió su memoria.
Esta tumba subterránea guardaba los secretos de esta invasora especie que catalogaba a los humanos como especie inferior y no deseaban algún tipo de alianza con esta. Hasta ahora la única manera de destruirlos es destruyendo sus portales y luchando contra los pocos que pasaban del otro lado. Exterminarlos era casi imposible…
A pesar de sus planes de divorcio la pareja debía cumplir con sus deberes. Llevaban casi treinta años buscando este nuevo portal y al estar seguros de donde se encontraba no lo pensaron dos veces siguiendo la promesa de mantener silencio sabían que las probabilidades estaban en su contra. Ya no eran los mismos y todos lo que una vez podría ser de ayuda habían desaparecido. Maria y Leonardo solo como una vez empezaron…decidieron terminar con este portal sin buscar algún tipo de ayuda adicional. Podría ser estupidez o no deseaban ver a ningún familiar pasar por el catastrófico poder de un Protoss. Todo dependía de que tan rápido llegaran al lugar. Cuanto tiempo tomara la excavación y después…solo deseaban que ningún Protoss hubiera pasado. Al encontrarlo el portal de forma circular y extrañas inscripciones que todavía nadie podía interpretar empezó a girar y una luz azulada se poso en el centro…la peor pesadilla de todo el mundo tomo forma. Protoss se preparaban para pasar al otro lado. Después de tanto años seguían obsesionados con conquistar la Tierra.
Leonardo armado con un sable de luz que le había quitado a uno de los invasores la última vez que vinieron espero que el primero llegara. Cuando la inmensa criatura hizo acto de presencia no le dio tiempo de hacer nada. Leonardo lo trasvaso por la mitad matándolo en el acto. Una sangre azul brillante corría por todo el suelo. La siguiente sorprendió a Leonardo con un poderoso rayo amarillento que lo lanzo lejos del portal. Se dirigía a hacerle lo mismo a Maria. Pero esta ya estaba preparada para tales circunstancias. La energía de ambos choco desatando una brillante luz cegadora. Maria rodeada por su aura se transformo en ese ser que denotaba su verdadera forma. Eso seria más que suficiente para detener a este Protoss. Pero este no era un Protoss cualquiera. Se defendía con solo una mano y no parecía sorprendido por las habilidades de Maria. Esta sentía como la fuerza se le escapaba. Su energía no duraría por mucho y este Protoss pasaría sin ningún problema a destruir la humanidad. A este punto no existía mucho que Leonardo pudiera hacer. Una especie de escudo energético lo bloqueaba de querer llegar cerca del Protoss. Ni siquiera las armas convencionales con las que andaban serian de ayuda en esta ocasión. Maria solo vio una solución…
-Leonardo…cuida de nuestros hijos…
Su cansada voz solo decía que no le quedaba mucho tiempo y utilizaría un acto prohibido. Leonardo lo conocia por eso su desesperación iba en aumento.
-¡No Maria!...¡Olvídalo podremos destruirlo después buscaremos ayuda fue estupido querer hacer esto solos!.
-¡Tu no entiendes nada!. Grito Maria arrodillándose en el suelo con el pelo rubio parte de su transformación y la tonalidad de sus alas perdiendo su brillantez natural. ¡Después de este solo queda otro portal!. ¡Desde siempre supe que no seria para nosotros destruirlo…al menos no para mi!...¡No dejare que le hagan daño a la humanidad…a mi familia..a mis hijos…cuida de ellos Leonardo…cuida de nuestros hijos…cuida de Sandy…cuida de Sydney…porque ellos…ellos…!
Ya no le daba cabida a más palabras. Su rostro se veía afligido y a Leonardo solo quedaba mirar. Nunca se había sentido tan impotente. Tan indefenso.
-¡Maria…yo…yo te amo!...
Fue lo único que se le ocurrió decir esperando algún milagro. Algo que evitara que su esposa desapareciera de su vida. Un sentimiento mayor que la culpa lo invadió. De nuevo lagrimas.
-Lo se. Dijo Maria con cansada voz pero dispuesta a darlo todo. Yo también…Esto es solo el principio…
El aura que rodeaba a Maria cambio de rojo a púrpura oscuro. Sus alas pasaron de angelicales a endemoniadas. Su piel blanca y fina se puso áspera con escamas. Su rostro angelical que irradiaba paz se transformo en un grueso rostro endemoniado de ojos rojos y la suavidad de su voz no fue la excepción. El Protoss noto el cambio de energía y utilizo ambas manos para aplastarla. Pronuncio algo telepáticamente que al parecer Maria pudo entender sonriendo malévolamente. Acompañado de un crujido ambos seres se vieron consumidos en su propia energía creando una explosión que movió las murallas del templo subterráneo. Leonardo dudo en escapar del derrumbe que empezaba. Pero escucho una voz en su mente que conocia muy bien y en cierta manera lo obligo a escapar.
-Vete Leonardo…tienes muchas cosas que hacer…Siempre estaré contigo…siempre…
El templo se vio destruido. Leonardo se sumergió en el llanto. Al ver como el templo se derrumbaba sentía que su corazón afrontaba la misma situación. Vio a un ser que emergía de entre los escombros pensando que era su esposa. Con esperanza espero a que estuviera más cerca. Al verlo era el Protoss envuelto en el aura púrpura de Maria mirando a Leonardo en actitud desafiante. Cuando Leonardo pensó que el sacrificio de Maria había sido en vano el Protoss cayó a tierra estrepitosamente. Dijo algo en la mente de Leonardo que este pudo entender:
-Tiene gran poder tu humana…tiene que vivir mas de una vida para aprender a controlarlo…haz conmigo lo que quieras…tu humana absorbió todo de mi…todo…
…La vida es un proceso…Puede resumirse en tres aspectos esenciales…Crecimiento…aprendizaje…desición…
José A. se disponía a tomar el ascensor. Vestido de negro su miraba se hallaba entristecida. Amargada. Pocos se atrevían a acércasele y ofrecerle las condolencias por la muerte de su madre. Un cuerpo no se había encontrado. Tampoco explicaciones satisfactorias de parte del padre. Esto causaba discordia y José no estaba de humor para nadie. No descansaría hasta que su padre le explicara lo ocurrido incluso lo obligaría. Antes de que la puerta se cerrara una mujer corrió al ascensor entrando justo a tiempo.
-Gracias. Inquirió la mujer con una sonrisa fingida.
José ni siquiera la miro.
-Escucha se que…pues…es difícil lo que estas pasando. Lamento mucho la muerte de tu madre…era…era una gran mujer. Si en algo puedo ayudarte…
-Ni siquiera la conocías Betsabé. Interrumpió José quedamente. Sin duda era una gran mujer y tú debes estar muy contenta.
-¿Contenta?. Pregunto Betsabé con cierto nerviosismo. No te entiendo José…¿Quién puede estar contento en un momento tan triste?.
Cuando las puertas del elevador se abrieron nuevamente José A. salio por esta aunque ese no era el piso donde quería detenerse.
Sin duda en la soledad de su apartamento Betsabé imaginaba cosas. Leonardo iría a donde ella en cualquier momento. Cuando quisiera apagar el sufrimiento. El buscaría cariño y ella se lo daría. Soñaba en grande. La nueva señora Henríquez. Con tanto dinero que se podría jubilar cuando quisiera. No trabajaría y seria el centro de atención. Quien quita que se diera la buena vida. Se preparaba para ducharse quitándose la ropa y entrando a la ducha con agua caliente. Sonreía mientras se enjabonaba. De pronto el agua se puso más caliente de lo normal. Vapor salía por la ducha y por mas que Betsabé intento controlarlo o desconectar el calentador el agua salía con la misma intensidad. Un suceso raro. Cuando salio de la bañera sintió un calor insoportable en el baño. Toco la cerradura y alejo la mano rápidamente puesto a que esta estaba muy caliente. La toco con la toalla y al abrir la puerta soltó un grito de espanto. Todo el apartamento estaba en llamas. Empezó a correr buscando una ruta de escape. En la puerta de salida del apartamento todo estaba en llamas. Al acercarse a la ventana de cristal no pudo abrirla y entre los gritos de ayuda observo a una figura conocida a la distancia. Aterrorizada se quedo observándolo. Pero el hombre hizo un chasquido con sus dedos y el apartamento exploto brutalmente. Por las ventanas salían incontables llamas. Un terrible fuego que llamaba la atención de todos y amenazaba con propagarse. El hombre abandono la escena caminando tranquilamente mientras Betsabé había muerto. Quizás un accidente…o posiblemente todo lo contrario.
…La culpa tiene muchas caras…pero la más común…es el silencio…temor a lo que piensen los otros…preocupados mas por el nombre…se necesita mucho para hacer un hombre entender lo malo de sus actos…
-¿Por qué lo hiciste?.
-¿Por qué hice que?.
-¡Conmigo no te hagas el estupido!. ¡La mataste!.
-¿Te preocupa mucho tu amante no es cierto?. Explícame lo que paso con mi mama y yo te digo lo que paso con Betsabé.
-Has llegado muy lejos…Soy tu padre…
-Mi madre tenía un corazón muy grande Pa. Ella a lo mejor hizo lo posible por soportarte…pero no se merecía lo que paso. ¿Crees que no sabía lo que ella estaba sufriendo?.
-No se de que me hablas.
-Como siempre Pa. ¿Qué me vas a hacer?. ¿Le harás daño a mi esposa o a mis hijos?. Todo por una ramera que quiere quitarte tu dinero.
-Me faltas el respeto.
-Abre tus ojos anciano.
-Respétame soy tu padre…
-Le perdí el respeto hace mucho tiempo al que se hacia llamar mi padre.
Ocho largos años han pasado. La familia se ha desmembrado. Los pequeños han crecido y evolucionado Sandy y Sydney se fueron a un distante entrenamiento que les cambio la vida. Más tarde se vieron envueltos en una conspiración entre su propia familia. Sydney resulto culpable. Pero alguien tenía evidencia de que era todo lo contrario…
No existía forma de detener al encolerizado Sandy. Con su futura esposa muerta y su hijo también decidió matarlos a todos. Alguien se encargo de borrar su memoria y luego cargarlo con que todo había sido su culpa.
Existe un nuevo comienzo en nuestra historia. Con las sombras todavía presentes. Con la culpa intentando esconderse…el nuevo comienzo es en este preciso momento…
Aris caminaba a toda velocidad mirando su reloj. Era temprano en la mañana y como era costumbre los lunes…siempre llegaba tarde. La guagua pública la dejaba frente a su universidad y ella con la prisa que llevaba tuvo que cruzar la calle casi sin percatarse en los carros que pasaban temprano en la mañana. Es aquí cuando un auto negro frena de repente chillando sus gomas y la espanta quedándose paralizada pensando que este la impactaría.
Un muchacho se bajo del vehiculo preguntándole con evidente rostro de preocupación:
-¿Oye estas bien?.
Pero Aris respiraba agitadamente como si estuviera sufriendo algún ataque de histeria. Al ver al joven le pregunto:
-¿Cómo…como te llamas?...
El muchacho tardo en responder. Pero al ver el estado de ella le dijo:
-Sandy…oye si quieres te llevo al hospital no te… (Aris se desmaya cayendo en los brazos de Sandy) OK…mujeres.
En medio de la avenida y con gente gritándole que se moviera Sandy se apresuro a montarla en su vehiculo y con gran velocidad la llevo a un hospital.
...Porque no existe una casualidad completa... pero si una ignorancia egoísta…
Parado frente al ultimo portal le tomo casi una década encontrarlo. Tenía a un antropólogo leyendo las inscripciones muy interesado en lo que veía. Leonardo observaba toda la operación acercándose al antropólogo en otro templo subterráneo en algún lugar del mundo.
-¿Qué dice?. Pregunto Leonardo.
-Según lo que veo. Respondió el antropólogo tecleando con rapidez sobre el teclado de su computadora portátil. Aiur es el planeta de los Proboss…
-Protoss. Aclaro Leonardo. Prosiga.
-Narra que en efecto este es el último portal…pero que existe otro…
Eso capto la atención de Leonardo que se inclino en la mesa junto al experto antropólogo.
-¿Qué mas dice?...Vamos dígame… ¿Qué mas dice?
-Nada más…solo esto…un nombre creo yo…solo interpreto la primera letra...la cual es "A" pero nada mas…
-Entonces solo queda algo por hacer.
Leonardo destruyo el portal y con ello toda la evidencia…incluyendo al antropólogo quien fue eliminado y toda su información salvaguardada. Leonardo no quería dejar ninguna evidencia y el único que quedaba para detener a los Protoss era el…esto si no lo encontraban a el primero…
))"
Este es un relato de lo que paso antes de la historia actual. Para ayudar a comprender las acciones futuras de cada uno. Todavía le falta algunas cosas como ustedes podrán notar y algunas preguntas que esclarecer. Pero decidí hacerlo en medio de otros episodios para hacer la historia un poco más interesante. Mentira solo para dejarlos en suspenso un poquito más. Espero que halla sido de su agrado y disfruten los capítulos siguientes.
