Hola! jaja hacia tanto de no ... bueno da lo mismo, he aquí con un nuevo cpitulo, algo corto pero es algo, bueno disfrútenlo, dejen sus comentarios.


los personajes de noragami, y los de inuyasha no son mios, son de sus respectivos autores, jaj al fin me acorde de ponerlo.

¿Pero que?

Mi cuerpo y mi mente no supieron cómo reaccionar, no estaba frente a la verdadera Hiyori, entonces ¿Quién podría ser? En estos momentos podría ser cualquiera, si bien podría ser el mismo Naraku también podría ser un conocido de Yato, doy un paso hacia atrás, tal vez sea una creatura muy peligrosa, pero definitivamente logro engañarnos con Hiyori-

-¿Qué es lo que has hecho con hiyori? –Yato no tardó mucho en salir de su sorpresa, estaba alterado, tomo a la falsa Hiyori por el cuello y empezó a estrangularla.

-S-si intentas ma-matarme jamás sabrás donde esta Hiyori –después se rio burlonamente y un humo espeso empezó a brotar de su cuerpo.

Yato se alejó por instinto, era veneno, Inuyasha y su sensible nariz no resistirían mucho.

-Inuyasha, ¡despeja el veneno con tu viento cortante! –grite sin contenerme, tal vez así también podríamos capturarlo.

-Detente ahí, no escaparas –grito un Inuyasha mareado para después lanzar su tan clásico ataque.

Al fin pudimos ver la cara de la falsa Hiyori, era un espíritu que parecía ser del Sengoku, con unos grandes ojos cafés y el cabello hasta los codos.

-¿Qué ha hecho con hiyori? –Yato amenazaba poderosamente con su espada.

Aquella chica solo se le quedo viendo en un profundo silencio, quedaba claro que no iba a hablar.

-No me obligues a usar mi espada –Sin fallar el pulso y son duda de cortar su cuello, así se veía Yato.

-¿O que Yaboku?-esta última palabra la dijo con especial intención, ¿Yaboku? Creí que se llamaba Yato.

Yato dio un paso atrás, perdiendo un momento la cordura, lo que haya querido decir aquella chica, lo afecto

-Yato, Yato, despierta –Yukkine hablo desde las espadas.

-O ya está bien de juegos, dinos que es lo que has hecho y con quien estas aliada, claro si quieres aunque sea un poco de piedad –Inuyasha y su paciencia que no tiene.

-No tengo ningún motivo para hablar contigo, hibrido – quien fuera esta chica, me desespero.

-Creo que sabes muy bien con quien estás hablando y de lo que somos capaces, solo te lo preguntare una vez más ¿Dónde está Hiyori?

Sigo intentando descubrir que es lo que tiene de distinto Yato, me pareció poco educado de su parte que no se despidiera de Aome, y los demás, creo que aunque siempre está peleando con Inuyasha ese par son muy amigos, no entiendo por qué el cambio de actitud, además,¿ no Cofcu-san se perdió en el pueblo?, aquí está pasando algo muy extraño, creo que de hecho… no, no es nada….

-Vamos Hiyori, ya llegamos –Yato soltó mi mano y corrió rumbo a la entrada de aquel pequeño templo.

-Oye Yato, vas a tener que volver a explicarme por qué nos fuimos son avisar, sabes aun no me queda del todo claro –me quede unos quince minutos sin recibir respuesta.

-Vamos, no querrás que la noche nos sorprenda –dijo con un sepulcral tono Yukkine.

Mis ojos se abrieron de sorpresa, jamas espere llegar a escuchar a Yukkine hablar asi, es raro –No, vamos.

No quería quedarme atrás, algo no olia bien, el templo… me parece vagamente familiar, creo que alguna vez lei de él, pero no puedo acordarme que decía, ni donde lo habia leído.

-Dime Yato, este templo ¿Cuál es? ¿Dónde habia escuchado de él antes?

Yato detuvo su caminar, se volteo y con una mirada extraña en el rostro hablo –Veras, recuerdo que ustedes llevaban una materia de historia, nunca escuchaste nombrar acerca del templo de las tinieblas –

Ahora lo recuerdo, el templo de las tinieblas, era un pequeño templo ubicado en Osaka, al inicio se llamaba el templo de los espiritus, pero comenzaron a practicarse ritos muy extraños en él, cada vez se hacían mas oscuros y misterosos, hasta que solo se usaba para ritos de magia negra.

Mi cuerpo se detuvo, ahora podía saber que todos ellos no eran nada buenos, ni siquiera eran ellos, si, creo que lo sospeche desde el principio, el olor de Yato era diferente, mi error fue no darme cuenta.

Trate de correr, al darme cuenta de lo que estaba a punto de pasar, pero aquella cosa no solo era muy buena engañando, sino también muy agil.

-Lo siento mucho Hiyori, pero no tengo elección – habla Yato antes de que todo se vuelva oscuro.