Día Seis – Piano bajo la luna I

Las mujeres llegaban al hotel con un par de bolsas y riendo como siempre, la mañana hubo de ser productiva, unas vueltas por las calles principales, las dejaron agotadas y ya deseaban darse un baño y tal vez… Durante la tarde…

- ¿Te contaron lo que paso en 407, hace un par de días? – esa habitación era la suya, prestó atención a lo que hablaban los encargados del hotel.

Si… Era un lindo bebe – rio la mujer, con cara de coqueta.

Pero una lástima que estuviera ese hombre colorín sobre el - Brennan abrió los ojos de forma inmensurable.

- ¿Ángela, que hacía tu marido sobre el mío? – y amabas se condujeron rápidamente a sus habitaciones respectivas, ni rastro de los ¿machos?, fue un pensamiento fugas de la doctora, cuando vio sobre la mesa una nota, que más allá de molestarla, le dio nuevas ideas para el día que recién comenzaba…

"No me busques… Será mejor no vernos hoy"

B.

Más que nota de advertencia, parecía nota de un adolecente molesto con sus padres, por no dejarlo a ir a su primera fiesta. Salió de la habitación, luego de cambiarse, se puso un traje de baño y luego un vestido semi transparente que poco dejaba a la imaginación, pero que ella considero perfecto, para que a Booth se le quitara la maña y posiblemente, para parar el berrinche que se avecinaba cuando lo encontrara. Se unió a Ángela en el pasillo.

No están – dijo la artista y ella afirmo…

- Si alguien no quiere verte… ¿Cuál sería la mejor parte de un hotel para esconderse? – Preguntó de forma despreocupada y con una sonrisa maliciosa en la mirada.

Algo que no se ocupe a esta hora del día – Ángela miró su reloj… Eran poco más de las diez de la mañana.

- ¡La piscina de la azotea! – dijeron al compás y ambas caminaron contorneando las caderas… Sería un día excitante.

Como lo habían presupuestado la azotea estaba prácticamente vacía, un hombre en la barra al costado de la piscina preparando unos tragos y dos hombre con gafas y sombreros oscuros, bebiendo algo que ninguna de las dos logro identificar, fue cuando el hombre castaño posó los ojos en ella y no pudo evitar sentir por primera vez en esa semana el peso de la culpa, su idea había sido jugar aquel día y luego de sus clases, volver a liberarlo ella, para seguir jugando, pero nada ocurrió como quería.

Booth – Soltó llegando a él, mientras Ángela arrastraba a su marido lejos de la pareja, el hombre solo se dio vuelta y pidió otro trago, el barman dejó la botella intuyendo que podía explotar un bomba y se retiró.

La antropóloga puso su mano en la espalda del hombre y este se removió en el asiento incómodo.

Seeley – no obtuvo respuesta algo de parte de su marido, solo un gruñido – Discúlpame – el hombre respiró profundo y se dio la vuelta.

Escucho – por un momento logró revivir esos años de peleas, esos años en que ambos no podían parar de discutir, cuando un caso no cuadraba con lo que ellos exponían.

Era un juego… No pensé que llamarías a alguien… Para que te liberara y bueno, luego de la cena publica y luego lo del café – el hombre suspiró resignado, Huesos era así, concreta y literal, cuando dijo que no se pasó por la cabeza que le haría algo así… Pues era pura y nata verdad.

- ¡Bien me rindo!... Sólo, no me vuelvas a dejar atado y luego te marches… Ahh y nada de volver a bailar en toples frente a otros hombres – y esa era otra de las grandes verdades de su vida, no podía enojarse durante mucho tiempo con ella.

Venga… Vamos a la piscina – y lo arrastró de una mano a la orilla y luego de ello, sacó su vestido por sus hombros y dejó ver un hermoso bañador de dos piezas conjunto verde con negro.

¿Me acompañas? – expresó de forma sugestiva, mientras se lanzaba de piquero al agua.

Ya que más daba… Era un pervertido y tuvo que ponerse gafas y tapar su linda cabellera para que un montón de degenerados que se le acercaran a pedir autógrafos por la escenita con Jack, no lo reconocieran.

Tranquilamente sacó sus zapatos y polera, luego miró al sol y al panorama que le esperaba en agua, sacó el sombrero y los pantalones.

Esta vez… Yo ganaré – y se lanzó a nadar, llegando a los pocos segundos a lado de su esposa, la tomó por la cintura y beso en medio de sus pechos.

Cuéntame… ¿Qué otras torturas tienes preparadas para mí? – La mujer rio un poco nerviosa y recién ahí se dio por enterada que su marido había estado jugando con ella, que ya sabía de antemano lo que le esperaba en este descabellado e improvisado viaje.

Una al día… - fue todo lo que respondió, mientras deslizaba lo único de tela que poseía el agente.

Huesooos – le dijo en tono serio, pero no se resistió mucho que digamos, pues rápidamente sintió como se envolvían las piernas de su mujer, a sus caderas y dejaba su miembro completamente pegado al sexo de Brennan, comenzó a hablar entre cortado.

¡Por Dios mujer!, dame un respiro por hoy – En la cabeza de Temperance, no cabía el respiro a sus locuras… Pero pensó que sería una muy buena idea, hacerle creer que por hoy… Él había ganado la partida.

Está bien – dijo soltando sus piernas y nadando rápido al extremo y saliendo de la piscina, caminó al hotel.

- Te espero en el restaurant, para una cena y una velada tranquila – Booth sonrió como idiota, cuando vio alejarse a Huesos con algo en la mano… Miró hacía abajo y los ojos se salieron de cuencas y su mandíbula calló al piso.

- ¡Huesos, regresa aquí con eso! – Pero ya se había ido… Una vez más le jugaba una broma pesada

- ¡mamá!, ¡el hombre no lleva traje de baño! – gritó un niño de unos 10 años, antes de salir corriendo - ¡Me lleva!.

Por gracia divina, no se había topado con su esposa, cuando unos guardias lo escoltaron a su habitación, indicándole en tono serio, que no podía ocurrir un escándalo así nuevamente, o aunque fuera amigo del presidente, se le haría una demanda por exhibicionista y falta a la moral pública. Se cambió de ropa, iría solo a cenar o por lo menos con Ángela y Jack, por Dios mismo, que no quería ver a Huesos en esos instantes, porque no sabía exactamente qué haría.

Bajó por las escaleras, no deseaba ver a nadie y ahí estaba ella, ataviada en un hermoso vestido.

Booth – el hombre gruñó sacando toda la furia contenida.

Ahora no… Estoy que me lleva Temperance – la mujer lo miró.

Booth, te prometo que no haré nada esta vez - con tristeza en el rostro simplemente retrocedió.

No logro creerte… De verdad y por ahora, no quiero nada que venga de ti – Booth, comenzó a caminar y al pasar por su lado, ella intento tomar su mano y la él retiró con brusquedad.

- ¡Te dije que no!... Es… Es mejor que vaya, no quiero hacerte daño – siguió su camino, pensando que ella iría tras él… Pero no ocurrió.

Se reunió con los Hodgins y comenzaron a cenar en silencio, él como buen caballero portaba su esmoquin negro, miró a todos lados y no pudo ver a su esposa, miraba tristemente como sus amigos, se daban las manos y reían al comentar algún peinado fuera de serie, o alguna extravagancia, llegó a pensar que talvez había sido muy duro con Brennan, solo después de eso se atrevió a preguntar.

Ángela… – la artista sintió una punzada en su corazón, entendiendo a lo que se refería.

Oh, tigre… Ella dijo que estaría aquí… - La rápida cabeza del agente especial del FBI, comenzó a hacer conexiones, y si talvez le había ocurrido algo, su pecho se oprimió y comenzó a sentir angustia.

Iré por ella… Avísenme cualquier cosa – Dijo levantándose de la mesa.

Tranquilo… Llegará en cualquier momento – Le tranquilizó con la mano y lo instó a sentar.

Las luces comenzaron a descender su intensidad y un hombre apareció en la pista principal.

Esta noche… Tenemos la participación de una hermosa mujer… Reciban a nuestra amiga… La dama de Huesos… - La gente en lugar comenzó a aplaudir y una suave música sonaba en fondo… Una canción en español, una que a Booth le pareció como una daga afilada directo al corazón.

No actúes tan extraño,
Duro como una roca… Si te mostré pedazos de piel
Que la luz del sol aún no toca…

Temperance Brennan no se había subido a un escenario, desde que a su compañero de armas le llegó un disparo en el pecho, hace ya varios años, desde aquel día se obligó a no cantar más, a no querer liberar eso tan puro de ella… Pero una locura más… Por el hombre al que amaba… Realmente no le importaba en lo absoluto.

Y tantos lunares que ni yo misma conocía…
Te mostré mi fuerza bruta, mi talón de Alquiles, mi poesía.

Que harás solo una historia más,
Que haré si no te vuelvo a ver
Oh, oh

Lo de la escalera fue exagerado, a él mismo le dolió en el alma rechazar la muestra de afecto que la única mujer que realmente había amado le daba… La vio cantar, entendía poco la letra, pero le llegaba al alma… Ella siempre tan correcta, tan cuadrada, tan puramente científica… ¿Qué tenía de malo que por una vez en su vida quisiera ser otra persona?... Pero solo él era el único estúpido en el mundo que no podía ver eso.

Si desde el día en que no estás, Vi la noche llegar mucho antes de las seis
Si desde el día en que no estás, Vi la noche llegar mucho antes de las seis…
Mucho antes

Por todos los hueso del cuerpo, esto estaba doliendo mucho, Booth no se inmutaba, no se movía de su asiento, iba a necesitar mucho más para que su amado francotirador volviera confiar en ella… Comenzó recordando mientras que cantaba a todo pulmón, Booth era más que puritano cuando lo conoció, le daba vergüenzas hablar de sexo y de cosas íntimas… Ni mencionar variar un poco el lugar, en donde hacer el amor… Era casi imposible, pero así lo amaba y así quería estar con él, el resto de su vida.

No dejes el barco, tanto antes de que zarpemos
Hacia alguna isla desierta, y después, después veremos…
Si me ves desarmada, porque lanzas tus misiles, Si ya conoces mis puntos cardinales
Los más sensibles y sutiles…

La ultima estrofa la entendió complemente, ¿acaso, Huesos creía que por esta pelea, podrían llegar a separarse?... Unas gotas cayeron por sus ojos y se sintió el peor hombre del mundo… El más maldito de todos, se prometió que jamás la haría sufrir y era precisamente lo que ahora estaba haciendo, con su estúpida forma de comportarse…

- Vamos tigre… - Le dijo Ángela y él se puso de pie y colocó la servilleta sobre la mesa, en un acto más calmado.

Que harás la vida lo dirá, que haré si no te vuelvo a ver, Oh, oh

Si desde el día en que no estás, vi la noche llegar mucho antes de las seis
Si desde el día en que no estás, Vi la noche llegar mucho antes de las seis

La canción ya terminaba, tenía que alcanzar y levantar en sus brazos y decir frente a todos que la amaba más que a nada en este mundo y él era un completo patán

Mucho antes de las seis…

La música terminó, cuando un montón de gente se puso de pie y comenzó a alabar la interpretación.

Gracias… Dama de los Huesos – La mujer salió del escenario y se perdió, Booth no logró dar con ella y se sintió frustrado… Ella aun pensaba que él estaba enajenado, nuevamente el presentador hablaba.

Un mensaje… Al señor de los Huesos… Lo esperan en la sala 4 de conferencias – Sonrió, era para él…

Sabía lo que debía hacer, sabía que las cosas se tenían que arreglar ahí y ahora, pero algo oprimía su pecho, no podía llegar y decir… ¡Huesos, soy un idiota redomado! y besarla y pensar que la cosas estarían bien, así porque sí. Se giró a la Barra y pidió un trago, debía esperar a calmarse y meditar cada paso o volvería a cometer un error y esta vez, talvez el ultimo de su relación.