You really got me now


Había muchas cosas en la mente de Waylon Park al ver a su pareja en el escenario. Había admiración, alegría y deseo por igual, sin querer esperar un minuto más en estar entre los brazos de Eddie. ¿Cual sería la mejor manera de recompensarlo?


Extrañaba bastante volver por estos bellos rumbos. ¡Me encanta esta historia!

No tienen idea de lo mucho que me gusta escribirla. Mi tarde fue realmente maratonica, ya que si no actualizaba en estos días, probablemente tardaría bastante en tener una oportunidad para hacerlo los días siguientes por mi trabajo.
Me aventé un repertorio musical ligado a The Doors y a Iggy Pop para poder recrear la escena de este capitulo XD creo que la música de The Doors es sumamente sugestiva.

Espero lo disfruten, ya que la primera parte quedó más larga de lo que tenía pensando. A veces no se cuanto parar. Pido una disculpa por la cantidad de contenido (?).

La canción del titulo corre por cuenta de Iggy Pop con "You really got me" , reflejando el sentimiento de Waylon con Eddie al verlo en el escenario.

Advertencia: Sex (8


Yeah, you really got me now
You got me so I don't know what I'm doing', now
—Iggy Pop

Había muchas condiciones impuestas por Frank al aceptar el "trato".

Al momento de practicar con él para aprender a tocar medianamente decente la guitarra acústica, Frank se había encargado de dejarle claro a Eddie que aquello tendría muchas condiciones. Una de ellas era quedarse hasta que terminaran de tocar. Había sido algo razonable en ese momento, ya que Frank se tomaba muy en serio los diferentes conciertos dados por su banda, pero para su sorpresa la tarea se estaba convirtiendo en una bastante difícil de cumplir en ese momento. Waylon estaba complicando las cosas.

Las piernas del menor se mantenían firmemente fijas sobre las caderas de Eddie, siendo aprisionado el cuerpo del joven contra una pared cercana, estando ambos escondidos detrás del escenario. Los labios de Waylon eran prácticamente devorados por su pareja, quien no podía contener la necesidad de mantener sus manos sobre el cuerpo del menor.

Las caricias constantes de Eddie sobre su espalda baja y trasero habían terminado por levantar lentamente su camisa, mientras la mano contraría del mayor se mantenía fija sobre uno de los muslos de Waylon, intentando darle más soporte sobre su cuerpo. Podía sentir como Eddie aprovechaba ese ángulo para empezar a restregar su cuerpo en contra del cuerpo contrario, provocando que sus caderas dieran lentas embestidas por sobre su entrepierna.

Waylon, por su parte, se encontraba muy ocupado pasando ambas manos por la espalda y la nuca de su novio, sin querer perder el contacto con sus labios en el proceso. Los gemidos y sonidos eran apagados por la música, lo cual era incentivo suficiente para hacerlos más elevados. Los labios de Eddie abandonaron la boca de Waylon por un momento para bajar a besar y succionar ligeramente su cuello.

El collar que portaba Waylon casi de manera permanente estorbaba en su tarea, pero el mayor se las arregló para evadirlo, dejando una marcada mordida sobre la zona más sensible. Waylon dio un quejido elevado, arqueando su espalda al sentirlo, provocando que Eddie sonriera en contra de su piel marcada. Era la reacción que esperaba. El mayor había aprendido, en sus encuentros anteriores, a localizar cada punto sensible del cuerpo de Waylon.

—Tenemos que parar, cariño…—comentaba Eddie con voz verdaderamente afectada, sin separarse del cuerpo ajeno. No tenía deseos de parar sus acciones en realidad.

Durante la semana en donde ambos dejaron de verse por un tiempo, las cosas habían sido bastante difíciles. No habían tenido relaciones en ese lapso. Eddie estaba algo avergonzado de admitir que su pareja tenía razón. Era todo un pervertido. La necesidad de sentir la piel contraria bajo sus manos y su piel empezaba a convertirse en una adicción. Eddie debía comportarse como el adulto responsable que se supone que era, pese a que aquella idea no era del todo grata en el momento. Colocó a Waylon lentamente en el piso, suspirando al ver la decepción en su rostro.

Sus cuerpos aún continuaban demasiado cerca, pudiendo sentir el aroma tan característico de su novio, sin querer apartar el rostro de su cuello. Las manos de Waylon empezaron a pasar por sobre su pecho, acariciando sobre la tela de su camisa negra, sin darle tregua a Eddie para que pudiera calmar su respiración. Una sonrisa se extendía en el rostro del rubio, sabiendo que ninguno de los dos quería parar realmente en ese momento. Waylon se encontraba igual de ansioso que su pareja. Ambos disfrutaban demasiado el sexo por igual.

—Estoy muy caliente, Eddie —admitió Waylon mientras levantaba con ambas manos el rostro ajeno, empezando a dejar una serie de besos y mordidas por sobre su barbilla.

El endurecimiento en los pantalones de Eddie no ayudaba en nada a la situación. Sus manos se ajustaron alrededor del trasero contrario, dando un fuerte apretón. Waylon paro sus acciones con una sonrisa en los labios. Ambos se encontraban en la misma situación al parecer. No tenían idea de cuando se iba a terminar el concierto.

— ¿Qué estamos esperando? —preguntó con curiosidad el rubio, desviando su mirada hacía el escenario.

Podía escuchar los gritos de Frank Manera retumbando por el lugar, siendo acompañado por el público. Era sorprendente cuantos admiradores tenían en realidad. Pese a ser considerada como una banda local, habían logrado extender su música por diferentes Estados. Había una futura gira en puerta.

—Le prometí a Frank que me quedaría hasta que terminaran de tocar al menos. Conociendo como es Frank, es capaz de extender el concierto hasta tarde con el fin de hacerme sufrir. —La voz de Eddie sonaba un tanto exasperada.

Sus manos nunca habían abandonado el cuerpo de Waylon en ningún momento. El menor se encontraba prácticamente acurrucado sobre el amplio pecho, suspirando cerca de su cuello. La sonrisa que mostraba Waylon era amplia y sincera, cargada de cariño y entusiasmo. Tenía un montón de sensaciones y emociones en ese momento y todas iban ligadas al hombre que le sostenía con fuerza entre sus brazos.

—Más bien, para hacernos sufrir a ambos. Vamos Eddie. Te dejaré hacerme todo lo que tú quieras esta noche. —Pese a su semblante, las palabras de Waylon estaban cargadas de sensualidad, siendo un tono sugestivo y bajo. Eddie trago pesado.

Su rostro ardía, su cuerpo entero reaccionaba ante el menor estimulo. Waylon sabía perfectamente que decir y que hacer para mantenerlo en ese estado. Un ligero apretón en su entrepierna logro sacar un gemido grave de sus labios.

—Voy a terminar por hacerte mío aquí si no paras…cariño. —

—Entonces hazlo. —Las palabras de Waylon parecían una especie de reto. Y Eddie estaba más que dispuesto a aceptarlo. Pensó en las posibilidades que tenía en ese momento.

Quizás podía ir a la zona más oscura del lugar o arriesgarse a ser descubierto en esa área. Su mente dejaba de operar con normalidad, dando lugar únicamente a su impulso por sentir a Waylon Park en ese momento. Empujando con suavidad al rubio, empezó a acomodarlo lentamente sobre la pared, intentando levantar sus piernas nuevamente. Tenían que darse prisa.

Para su sorpresa, la guitarra dejo de sonar y la voz de Frank Manera dejo de escucharse por un momento. Esa había sido la última canción. Frank agradeció al público por su asistencia, recordándoles que estuvieran pendientes para el siguiente lanzamiento del nuevo disco. Demonios, pensó Eddie al escuchar a sus amigos acercarse, teniendo que liberar a Waylon de sus brazos en ese momento. Casi parecía como si Frank estuviera estropeando las cosas a propósito. Conociendo a su amigo, probablemente así era. Era casi un superpoder.

— ¡Eddie-boy! Que sorpresa verte aun por aquí…y vestido —comentó la burlona voz de Frank al darse cuenta del desastre que eran ambos. Waylon tenía la camisa levantada por la espalda y el cabello de Eddie se había desacomodado por los movimientos de las manos de su pareja. La sonrisa de Frank se extendía con orgullo, sabiendo bien que la sorpresa había sido del agrado de Waylon.

— ¿Te gustó la presentación de tu novio, Way? —

—Gustarme es poco. Estoy muy impresionado en realidad. Apenas y he podido mantener mis manos apartadas de Eddie…como el groopie que siempre he sido. —Las palabras de Waylon provocaron que un sonrojo marcado apareciera en el rostro de Eddie, más aun al sentir como Waylon pasaba su mano por debajo de su chaqueta, sobre su espalda, rozando en poco tiempo su trasero.

Agradecía que el lugar estuviera oscuro para que nadie notara aquellos actos. Aparentemente Frank Manera tenía el poder de ver en la oscuridad, porque pese a sus lentes oscuros y la poca iluminación, su sonrisa se extendía cada vez más, entre burla y admiración.

—Es lo que mi lover-boy quería. Coger como conejo toda esta noche. —

— ¡Frank! —

— ¡Solo soy sincero! —

Waylon no pudo evitar reír ligeramente ante ese comentario, alzándose lentamente para darle un pequeño beso a Eddie en los labios. Realmente estaba muy emocionado. Su madre era la única persona que le había dedicado canciones en realidad. Nunca se imaginó algo así, ni siquiera en sus más alocadas fantasías, el poder encontrar a alguien que estuviera dispuesto a hacer frente a una audiencia en un bar, con el único propósito de hacer un detalle para él. La canción era muy hermosa y provocaba que un sentimiento cálido se expendiera en el pecho de Waylon al momento de recordarlo. Su sonrisa se extendía en todo momento, siendo notado por Eddie, por todos en realidad.

—Vaya, nunca había visto a Waylon tan contento, no después de aquella primera noche en el parque —mencionó la voz de Miles, siendo seguido de cerca por Lisa Clawson, quien mostraba una sonrisa igual de emocionada, empezando a encaminarse hasta quedar cerca de Eddie.

—En serio que fue asombroso. ¡Muy buen concierto, chicos! En especial tú, Eddie. Creo que no nos han presentado oficialmente. Soy Lisa Clawson, amiga de Miles y de Way. —

—Yo soy Edward Gluskin, es un placer conocer a todos los amigos de…—

— ¡Basta de formalidades! ¡Vamos a celebrar de una vez! Hay cervezas cerca aquí atrás y todos ustedes están invitados, incluso tú, mocoso —mencionó la voz de Frank, interrumpiendo a Eddie al momento. Eran demasiado comunes las miradas fulminantes que le daba a Manera en todo momento.

El grupo pasó entonces a la parte trasera del escenario, que estaba parcialmente iluminada por algunas luces, condicionada por Trager con diferentes cosas como sillones, un gran espejo, incluso un par de repisas y un estéreo en donde poner música. El lugar era para que las bandas que tocaran tuvieran una oportunidad para descansar con sus amigos después del concierto.

Eddie se encaminó de la mano de Waylon, notando como el rubio no podía quitarle la mirada de encima. La sonrisa de Waylon había valido todo aquel sacrifico de verse envuelto en las constantes prácticas con Frank Manera. Ambos tenían poca paciencia y gran temperamento, siendo una tarea difícil el lograr coordinarse de manera adecuada. Los gritos de Frank no habían sido de gran ayuda al principio, siendo casi milagroso que pudiera tocar los acordes en realidad en el escenario. Había lamentado por un momento aquel trato, pero ahora que notaba la sonrisa de su novio al caminar y la forma en la cual se encontraba prácticamente pegado a su cuerpo, las cosas realmente habían valido la pena.

—Cariño, ¿quieres quedarte o... —

—Una cerveza estará bien, Eddie. Creo que se los debemos a los chicos —

Waylon tenía razón. No habían salido como pareja oficial con los amigos de Waylon, era una buena oportunidad para que pudieran convivir. Eddie suspiro, intentando mantener esa conversación en voz baja, terminando por pasar su brazo de forma lenta por sobre la cintura de Waylon. Esperaba que las cosas no se salieran de control, especialmente por contar con la presencia de Frank y Miles en un mismo espacio, teniendo la tendencia a insultarse o hablarse con sarcasmo en todo momento. Además del hecho de que había un par de cosas que atender dentro de sus pantalones.

Para sorpresa de Eddie, la convivencia fue mucho más amena de lo que esperaba.

Lisa se encontraba platicando o, mejor dicho, intentando platicar con Billy, quien parecía querer darles un par de lecciones a ambos en lenguaje de señas. Billy había llevado a Natasha, con quien había empezado a salir hace algunas semanas atrás, siendo una sorpresa para sus amigos. No había sido una persona de muchas relaciones y era sumamente reservado en su vida personal. Durante un largo tiempo en su infancia, todos habían pensado que Billy en realidad era sordomudo, siendo una gran sorpresa para todos el día que al fin habían escuchado su voz al hablarles.

Natasha y Billy se habían conocido en una de las reuniones de una asociación de gente con problemas auditivos, siendo Billy un miembro muy activo dentro de la comunidad sordomuda de la ciudad. Aunque no tuviera problemas en escuchar, Billy era una persona muy entregada a la causa, dominando a la perfección el lenguaje de señas y perfeccionando con el paso de los años la enseñanza de ese lenguaje a diversas personas, siendo de apoyo en diferentes actividades de la asociación.

Natasha había pensado durante la mayoría de las juntas que Billy en realidad era sordomudo de igual manera, ya que realmente no parecía tener otra forma de dialogar que no fuera el uso de señas. Había sido toda una sorpresa el día en que ambos empezaron a comunicarse, siendo revelado por el mismo Billy que en realidad no tenía problemas de audición.

La joven era bastante linda en realidad. Tenía cabello castaño rojizo que le llegaba hasta mitad de la espalda, ojos brillantes y grises, además de una cálida sonrisa que parecía bastante entusiasta. Natasha había perdido la audición a causa de un accidente a los 13 años de edad. Las cosas fueron bastante difíciles en ese momento, teniendo que aceptar la idea de haber perdido la audición y teniendo que aprender a usar el lenguaje de señas en poco tiempo.

A sus 23 años se sentía un tanto avergonzada de pasar algunas dificultades en diferentes sitios aun, ya que en ocasiones los significados de las señas cambiaban dependiendo la región de la persona. Tenía que practicar constantemente para dominar más aspectos del lenguaje, teniendo a Billy como un apoyo para poder practicar y aprender más sobre los diferentes significados. Se habían conocido gracias a eso y en poco tiempo habían comenzado a salir. Nunca vieron a Billy tan contento y cómodo con alguien.

Sus amigos estaban realmente contentos, aunque les tomó por sorpresa. Frank tenía la extraña manía de tener a sus amigos "bajo sus alas protectoras". Era sumamente celoso en cuanto a relaciones con sus amigos, sintiendo que nadie era "nunca suficiente" para llenar sus expectativas.

Las antiguas relaciones de Eddie habían sido monitoreadas por Frank prácticamente, teniendo una personalidad bastante entrometida en cuanto a espiar y estar al tanto de quienes eran esas personas con quienes salían. Las relaciones de Eddie habían sido predominantes con mujeres, pero había habido un par de chicos con quienes salió un par de veces. Waylon había sido una revelación para todos, como lo era ahora Natasha en este momento.

Por su parte, Miles se encontraba meditando sus posibilidades.

Chris se encontraba sentado en uno de los sofás más cercanos a la puerta, siendo seguido de cerca por su atenta mirada. El castaño tenía un pequeño debate interno, sosteniendo un par de cervezas en sus manos. ¿Sería muy atrevido invitarle una cerveza a Chris en este momento? Nunca había tenido una conversación demasiado prolongada en realidad, no desde el momento en que ambos se conocieron aquella noche. Esta era una buena oportunidad de acercarse a Chris, pensó Miles, encaminándose a paso demasiado lento y nervioso para su gusto.

La sonrisa de Chris no se hizo esperar al verlo cerca. Miles desvió la mirada, sintiendo ardor en sus mejillas al momento de ver amor platónico tan cerca, empezando a extender la cerveza con un nerviosismo que realmente era impropio de él, siendo notado esta pequeña interacción sus respectivos amigos. Aquello si era verdaderamente interesante de observar.

—Hola Chris. Eh… ¿gustas una cerveza? —

—Claro que sí, Miles. Gracias por traerme una. —La mano de Chris se extendió y por un breve momento, que en realidad parecía eterno ante los ojos de Miles, sus dedos se tocaron en ese gesto. Miles sentía como su corazón martillaba más en su pecho. Realmente era patético, pensó, pero no podía evitar todas esas reacciones al estar frente a Chris.

—Fue un gran concierto, por cierto. Siempre estás excelente en la batería, eres bastante bueno en ello, Chris. —

—Muchas gracias, únicamente hago lo que me gusta, creo que se ve reflejado en eso. —Chris logró abrir la botella sin ninguna dificultad, notando como Miles estaba batallando ligeramente con la tapadera, más por el nerviosismo que por otra cosa. El mayor no pudo evitar tener el gesto amable de quitársela lentamente de las manos, abriéndola al momento. Una sonrisa siempre estuvo en sus manos en el proceso, extendiéndola nuevamente en su dirección. Miles trago pesado.

—Gracias Chris, debo parecer demasiado débil o algo así. —

—Claro que no. Creo que ya tuvimos esa conversación sobre la debilidad —Miles le dio un trago a su cerveza, como si necesitara de ese gesto para poder darse valor en realidad.

No sabía muy bien qué tipo de conversación podría tener con Chris, pero realmente quería intentarlo de alguna manera. Era sorprenderte, pensó por un momento, la cantidad de cosas que podía experimentar por alguien, la cantidad de ideas que podría tener de ver a esa persona, de verlo sonreír, de estar presente en muchos de sus momentos importantes, la gran cantidad de escenarios en donde podría verse interactuando con esa persona, siendo una de sus principales metas en realidad. Lo irónico del asunto es que al estar frente a esa persona importante, las ideas parecían evaporarse por completo. A veces la mente era demasiado caprichosa.

—Realmente me alegra que pudieras venir, Miles —la voz grave de Chris terminó por sacarlo de sus pensamientos al momento. Parecía que el martilleo en su pecho no dejaría de aparecer en toda esa noche.

La voz de Chris era grave, pero tenía una suavidad al entonar. Era amabilidad lo que reflejaba en realidad, una amabilidad que era bastante notoria en su semblante, en su postura, en la manera tan particular en la cual trataba al resto de las personas, como si fueran importantes, como si lo que tuvieran que decir fuera significativo. Había una especie de silencio, como si lo que el resto de los miembros de la banda y sus propios amigos pasara a segundo plano. Miles únicamente podía enfocarse en Chris, en la forma en la cual le sonreía y en la sinceridad que expresaba al hablarle y decirle tal confesión. A oídos del resto quizás podría parecer algo sin importancia, pero para Miles había sentido un gran impacto esas palabras.

Sus manos se ajustaron nerviosas sobre la botella de cerveza, bajando la mirada por un breve momento, meditando una posible respuesta. Miles era la clase de personas que podía enfrentar cualquier cosa. No le tenía miedo a nada en realidad, siendo demasiado arriesgado e impulsivo, a veces para su propia seguridad.

Estuvo presente en diferentes movimientos y manifestaciones, incluso había ido a un desierto en una ocasión, con la plena idea de encontrar pruebas para desenmascarar a unos corporativos. Había tenido que pedir la ayudar de Waylon después de eso.

Ninguno de esos retos anteriores se había igualado a enfrentarse a sus sentimientos. Se lamentaba internamente por ser tan inexperto en el área, sobre todo porque nunca le había dado importancia a nada que tuviera que ver con relaciones.

Era una pérdida de tiempo, pensó en algún momento, queriendo regresar en el tiempo para golpear a su antiguo yo en el rostro y decirle que se aventurara a más cosas de ese estilo. Necesitaba esos conocimientos justo ahora.

—Bueno…ya sabes. Soy casi el fan número uno. No podía perderme el gran regreso por nada del mundo. —La respuesta le parecía muy estúpida, pero no había nada más interesante que agregar.

Miles se mordió el labio inferior, siendo un gesto característico de su nerviosismo. Parecía que indiscretamente todas las miradas estaban fijas en su interacción. El castaño no se sentía intimidado por eso en realidad, pero hubiera preferido no obtener tanta atención, sobre todo porque la tarea era de por si complicada sin un público presente.

Su mirada se desvió ligeramente en dirección a Waylon, quien parecía regresarle la mirada como una especie de incentivo para que conversara más. Pese a que el rubio se encontraba en un lapsus de completa fijación con su pareja, entendía lo importante de ese gran paso para Miles, que en otras circunstancias hubiera optado por ser solo un observador, limitándose a mirar a Chris a lo lejos únicamente. Miles levantó nuevamente su cerveza, dando un sorbo bastante profundo, dejando la botella casi vacía. El ambiente se sentía más denso, esperando que con la cerveza pudiera relajarse aunque sea un poco.

Frank se encontraba un poco alejado de todo el grupo. Algunas cuantos envases de cerveza yacían a su alrededor en poco tiempo, teniendo acomodadas a sus dos guitarras como si de personas se trataran a cada lado, en el sofá. Debía afinar muy bien a Marie, ya que había sido tocada por manos mortales y comunes como las de Eddie, quien tenía dedos de costurero en realidad. Su niña había sido profanada por otro hombre y era su deber darle la atención que se merecía. Pese a tener los lentes puestos, se notaba cierto gesto de satisfacción en su rostro.

Su banda estaba reunida otra vez y nuevas personas llegaban a su círculo. La idea, en otros tiempos, le hubiera parecido irritante, pero se encontraba de bastante buen humor, sobre todo por el hecho de que ahora tenía a Eddie prácticamente a su disposición.

Waylon parecía un buen muchacho en realidad. Quizás era impulsivo, obstinado en ocasiones y bastante inseguro en muchos aspectos, pero no había duda de que había algo en ese chico, algo que realmente podía hacer feliz a Eddie, ya que se notaba un cambio en su personalidad desde que Waylon llegó a su vida.

Nunca había sido de las personas que realmente se sintieran emocionadas con las muestras de afecto, pero hasta el mismo Frank Manera se encontraba satisfecho de verse involucrado con la unión de ese par.

En cuanto a Billy, el hombre siempre había sido un misterio. Frank quería mucho a todos sus amigos y procuraba estar presentes en todos los momentos importantes, pero estaba consciente de que Billy era reservado en cuanto a relaciones amorosas.

No tenía que indagar mucho para ver lo transparente que era Natasha y que en realidad ambos congeniaban bastante bien. Billy nunca se alejó de su lado y siempre que le era complejo leer los labios de los demás Billy dejaba todo de lado para girarse en su dirección, empezando a hablarle en señas para explicarle la conversación.

Los ojos de Natasha parecían iluminarse al verlo, mostrando una sonrisa mientras que su amigo le sujetaba la mano con suavidad, estando siempre al pendiente de sus necesidades.

Billy siempre había sido una persona muy considerada con los demás, pese a su hermetismo. No era de esperarse que encontrara a una persona indicada con quien compartir su visión.

En cuanto a Chris…bueno. El hombre era la mejor persona que conocía. Desde que se conocieron y todos empezaron a salir en conjunto, Chris se había hecho cargo de ser la persona encargada de cuidar a todos, siendo el lado racional del grupo, junto con Billy. Ambos tenían una personalidad similar, siempre cuidadosa y responsable, mientras que Eddie y Frank tenían una personalidad más explosiva, con tendencia a enojarse con facilidad. La diferencia era la impulsividad que Frank tenía, de la cual en realidad se sentía orgulloso.

Sentía que todas las buenas ideas habían brotado de su mente, cosas como empezar una banda en conjunto, hacer diferentes viajes juntos o hasta incluso cosas de la magnitud de empezar a ser amigos entre todos. Nunca se arrepentiría de aquel día en que se invitó él mismo a la casa de Eddie Gluskin y que con ese acto empezaran una amistad que se forjaría durante tantos años, aunque nunca diría algo tan meloso en voz alta.

Todos conocían que Miles Upshur tenía fuertes sentimientos por Chris. El mocoso era demasiado obvio en sus interacciones, en la forma en la que le miraba, le sonreía y en la que prácticamente le daba "me gusta" en todas las publicaciones de Chris en sus redes sociales, aunque fuera la cosa más insignificante posible.

Quizás no era muy su agrado, ya que Miles siempre le resultó una persona muy entrometida y altanera, pero tenía que admitir que era bastante graciosa la manera en la cual se había enganchado a Chris, notando todas aquellas cosas que poseía Chris.

La mayoría de las personas eran superficiales. Chris tenía muchos amigos, pero había experimentado momentos realmente incomodos en el pasado. Las personas tenían la tendencia de ser prejuiciosas en cuanto a su apariencia, sobre todo por el tema de su peso. Chris nunca le había dado mucha importancia, pero se había cerrado bastante al tema que involucraban las relaciones amorosas.

Para Frank, y para el resto del grupo en realidad, le era bastante raro que Chris no con alguien a estas alturas. Era demasiado bueno, siempre decían, como para no haber conquistado a alguien. Era esa una de las razones por las cuales le daba puntos a Miles: era bastante persistente.

Las interacciones habían sido lentas y casi nulas, pero Miles nunca quitaría el dedo del renglón, sobre todo porque se notaba lo mucho que en realidad le gustaba. Esperaba ver como las cosas evolucionaban con el tiempo, aunque sentía que sus amigos iban encaminados a cosas muy buenas en realidad.

En cuanto a él, nunca se sintió con la urgencia de tener a alguien a su lado. Era demasiado genial para esas cosas románticas. Tenía a sus guitarras, a sus amigos y compañeros de banda y diversas cosas que experimentar en su vida. Había tiempo de sobra, y Frank Manera estaba dispuesto a aprovecharlo al máximo.

Todos continuaron interactuando y conversando, mientras el tiempo continuó su curso. Eddie había logrado al fin sentarse en un sofá, teniendo a su pareja sentado casi en sus piernas, ya que Waylon nunca se había separado de él en ningún momento. Los ojos claros de Waylon no dejaban de mirarlo y nunca había dejado de sonreírle al encontrarse con su mirada. Los brazos del rubio estaban sujetos a su torso mientras su cabeza se apoyaba sobre el amplio hombro contrario, pareciendo más una especie de colegiada en ese momento.

Ligeros besos eran dados sobre su rostro, provocando que la sonrisa de Eddie se ensanchara al momento. Eddie estaba prácticamente fascinado con cada una de esas interacciones, disfrutando del hecho que su pareja estuviera tan cariñoso, demostrando tantos afectos en público.

Poco le importaba sin el resto de las personas encontraba mirando aquellos afectos, Eddie podría disfrutar de aquello sin importarle nada más, logrando sostener el cuerpo ajeno mucho más cerca de su cuerpo, posando uno de sus fuertes brazos alrededor de las caderas contrarias. Las atenciones de Waylon se desviaron lentamente hasta llegar a sus oídos.

—Realmente te necesito dentro de mí en este momento... —Waylon nunca había sido muy reservado en decirle a su pareja sus deseos. Una ligera mordida en el lóbulo termino por despertar algo en Eddie que en definitiva no debería estar despierto en un entorno como este.

Ambos no tardaron en levantarse. La sonrisa de Waylon se extendía mientras era tomado de la mano, prácticamente jalado del brazo mientras Eddie se abría paso por la habitación, pasando cerca del sitio en donde Frank continuaba tomando, casi en silencio, como si fuera una especie de portero en aquella reunión.

— ¿A dónde van con tanta prisa, par de tortolos? —

—Vamos Frank. Ya hemos cumplido aquí. ¿Me dejas llevarme a mi novio a un lugar más privado? Quiero demostrarle lo mucho que en realidad me gustó su presentación. —La voz de Waylon resonaba con cierta urgencia, provocando que Eddie y Frank giraran la vista en su dirección.

Una sonrisa se dibujaba en su rostro y había cierto orgullo en su sinceridad. Eddie no podía hacer otra cosa más que suspirar y darle la razón a Waylon, pese al poco tacto de su declaración frente a la única persona que era capaz de sacarlo de sus casillas. La voz de Frank se aclaró, como si estuviera a punto de decir algo importante.

—Muy bien, my Lover-boy, quedas delegado por hoy de todas tus tareas y obligaciones, pero ten por seguro que esta semana te llegaran muchos más mandatos de ahora yo, tu propietario. Espera a los siguientes días mis mensajes y disfruta de estos momentos en compañía de tu pareja. Realmente necesitaras acordarte de esta buena cogida cuando hagas todas las cosas que tengo en mente para ti, Ed. —

—Como…como tú digas Frank —Eddie casi se quería arrancar la lengua ante esa declaración. Darle la razón o aceptar las condiciones de Frank iba completamente en contra de su naturaleza, pero ya no tenía tiempo para arrepentirse. Ni razones tampoco.

Waylon asintió ante aquel discurso, jalando a Eddie esta vez y empezando a encaminarse a la salida, girando su cabeza únicamente para asegurarse de que Miles continuara con aquella torpe interacción con Chris, estando seguro de que su amigo al otro día probablemente tendría una sonrisa permanente en su rostro. Lisa parecía igual de entusiasmada con el aprendizaje de señas, estando seguro de igual manera que intentaría practicarlo con todos en el transcurso de los siguientes días.

Por el momento, lo único que le preocupaba en este momento es que Eddie y él se encontraban caminando rumbo al auto y que apenas y podía contener el deseo de lanzarse a sus brazos para besarlo. Waylon realmente necesitaba sentir sus labios y sus manos por todo su cuerpo, pero debía contenerse de cierta forma.

Quería que las cosas fueran distintas por esta noche, ya que el ambiente del momento era completamente distinto a otras noches. Su mente continuaba dispersa, encontrándose con la imagen mental de Eddie en el escenario, cantando para él, mirándolo solo a él.

Un revoloteo apareció en su interior, dentro de su estómago, sintiéndose bastante sorprendido de poder experimentar aquello y poder mantenerse ilusionado con una relación. Eddie había logrado lo imposible y Waylon tenía que pagarle de alguna forma. Había que hacerlo especial.

— ¿A qué hora es conveniente que regreses a casa hoy? —preguntó la voz de Eddie, quien se acercó lentamente a su cuerpo mientras meditaba, empezando a dejar lentos y suaves besos por su cuello, posando una de sus manos sobre el muslo contrario. Waylon cerró los ojos mientras alzaba la cabeza, terminando por reclinarse sobre el asiento del copiloto.

—No hace falta…acordar hora —mencionaba con voz afectada, pues Eddie había empezado a succionar las partes sensibles de su cuello, provocando que gemidos elevados salieran de sus labios, sin controlarlos —hoy me quedaré a dormir en tu casa. Soy todo tuyo esta noche. —

-.-

No habían tardado mucho en llegar a la casa de Eddie. La declaración de Waylon fue sorpresiva, pero igual fue aceptada sin muchos comentarios. El pensamiento racional de Eddie moría al apenas entrar en contacto con aquel par de labios, más aun al tenerlo prisionero nuevamente, esta vez dentro de las paredes de su vestíbulo.

Los sonidos de Waylon eran sofocados por los labios del mayor, quien parecía no querer darle tregua tampoco al pasar sus manos por todas partes. Su trasero fue presionado, mientras una poderosa mano levantaba una de sus piernas, dando la posibilidad de que Eddie pudiera moverse con mayor libertad sobre su entrepierna, presionando su miembro erecto sobre el endurecimiento en los pantalones de su pareja. Waylon se sentía sorprendido. Se supone que el de la seducción desesperada era él.

—Eddie…—las manos de Waylon pasaban por todo el amplio pecho, notando como el mayor continuaba con sus atenciones. Había un brillo en su mirada, algo que reflejaba el deseo que experimentaba. Hacía tiempo que no notaba esa expresión. No desde la noche en que ambos habían tenido relaciones por primera vez.

— ¿Qué sucede, cariño? Pareces algo sorprendido…—incluso su voz sonaba diferente, pareciendo más alguna especie de depredador o algo por el estilo. Su mano lentamente terminó por abrir los pantalones de Waylon, empezando a meter su mano en lo profundo de sus bóxers, acariciando con descaro el miembro del joven hasta despertarlo. Un gemido de sorpresa salió de los labios de Waylon en ese momento.

—E-Eddie... —no estaba acostumbrado a no tener cierto control en la situación, Parecía que Eddie no era el único quien se había acostumbrado a las constantes actividades sexuales de ambos. Las caricias de Eddie lograban un efecto en todo su cuerpo, sin poder evitar ceder ante sus reacciones.

—Hm… ¿qué es lo que quieres, cariño? —la voz de Eddie se escuchaba baja. Era sensual en realidad. Un lento gruñido salió de sus labios mientras dejaba suaves mordidas por la barbilla contraria. Waylon no dejaba de jadear, ya que la mano de Eddie nunca se había apartado de su miembro, estimulando más vigorosamente dentro de sus pantalones. Sus ojos se cerraron con fuerza, usando toda la fuerza de su autocontrol para hablar.

—Quiero que subamos a tu cuarto Eddie. Eso es lo que quiero. —Eddie abrió por un momento los ojos, ya que la voz de Waylon había resonado con cierta autoridad.

Levantó el rostro en ese momento, mirando con pupilas dilatadas los ojos contrarios, con cierta duda en su semblante. Waylon suspiró suavemente, empezando a acercarse para dejar un beso menos pasional sobre los labios de su novio. Las cosas debían estar realmente raras si el romanticismo salía por deseos de Waylon y el instinto primario por parte de Eddie.

—Quiero que sea un tanto…diferente. Nunca lo hemos hecho en tu cama, Eddie. Nunca llegamos. —Eddie tuvo que desviar la mirada ante aquello. ¿Cómo era posible que su pareja, siendo menor que él, tuviera más delicadeza en ese detalle? Vaya que se había transformado en una especie de bruto, pensando únicamente en base a su deseo. Abandonó lentamente el pantalón contrario, suspirando mientras dejaba un par de besos sobre sus labios y rostro. Esta vez los besos fueron mucho más lentos, cariñosos.

—Lo siento mucho, cariño. Parece que he perdido todos los modales que tengo —comentó con voz apenada mientras tomaba la mano de Waylon, besándola a manera de reflejar su "caballerosidad". Waylon no pudo hacer otra cosa que reír ligeramente ante aquella dramática reacción. Le encantaba que Eddie tuviera esos detalles.

—Estaré esperándote arriba. Ve por agua fría. Creo que la necesitas justo ahora. —

Eddie no pudo hacer otra cosa que asentir, ya que Waylon se apresuró a subir las escaleras, dando una sonrisa de complicidad antes de desaparecer ante sus ojos. Eddie se apresuró a ir por agua, tomando un par de vasos antes de poder subir rumbo a su cuarto, llevando un poco de agua de igual manera por si su pareja necesitaba un poco de agua. Al abrir la puerta de su habitación, a visión lo dejó un poco aturdido ante su deseo.

Waylon se encontraba sentado sobre la cama, portando una de las amplias camisas blancas de Eddie, que apenas lograba cubrir parte de sus muslos al momento. Los hombros eran demasiado anchos para él, dejando al descubierto varias porciones de su piel, sobre todo su cuello, parte de sus hombros y su pecho. La ropa de Waylon se encontraba tirada en el piso de la habitación, esparcida de manera descuidada por doquier, sin ser algo verdaderamente importante en ese momento. Lo que a Eddie verdaderamente le importaba era la manera en la cual Waylon se levantaba lentamente, empezando a encaminarse en su dirección, pasando sus brazos alrededor de su cuello.

—Bienvenido…—los labios de Waylon no tardaron en encontrarse con los labios contrarios, empezando un lento beso, mientras terminaba por jalar lentamente el cuerpo ajeno, acercándose peligrosamente ambos a la cama.

Las manos de Eddie querían encontrar su camino sobre las caderas contrarias, pero el vaso con agua era estorboso en realidad para su cometido. Waylon tomó apresurado el vaso, dándose cuenta del gesto de impotencia en su pareja, empezando a beber del agua en un solo sorbo, dejando que parte del agua se vertiera en gruesas gotas sobre la camisa blanca. La prenda no tardó en volverse transparente, provocando en Eddie la reacción de lanzarse prácticamente sobre su cuerpo.

El cuerpo de Waylon cayó sobre la cama, sintiendo como aliento de Eddie lograba filtrarse por la delgada y húmeda tela, provocando un estremecimiento en todo su cuerpo. Las manos de su novio de repente estaban por todas partes nuevamente, pudiendo sentir los roces constantes entre sus miembros, más al verse desprovisto de sus pantalones, sintiendo la delgada tela de sus bóxers rozar contra la gruesa tela del pantalón contrario.

Waylon dejó caer el vaso en algún punto, empezando a retirar aceleradamente la chaqueta oscura de los hombros contrarios, dándose la tarea de desabrochar su camisa y aflojar ligeramente su corbata. La tarea era complicada, pues Eddie nunca se había despegado de su cuerpo en ningún momento, siendo presa nuevamente de aquella necesidad primaria. Ambos lo eran en ese punto.

Su cabeza se alzó ligeramente al notar como Eddie se levantaba lo suficiente para deshacerse de sus prendas superiores, revelando una sonrisa depredadora mientras arrojaba la camisa negra aun lado, dejando únicamente la corbata sobre su cuello. Waylon no podía apartar sus ojos de aquella fiera mirada, alzando más sus caderas al momento.

— ¿Qué quieres que te haga esta noche, cariño? —decía Eddie con una voz marcada y potente, bajando ligeramente el bóxer contrario. Waylon facilitaba la tarea al separar y alzar bien las piernas, dejando que su mirada cargada de deseo conectará con la mirada de su novio.

—Quiero que me devores todo…—

Como si las palabras de Waylon fuera un comando, Eddie empezó a levantar la camisa del cuerpo contrario, empezando a dejar ligeras lamidas y mordidas por toda la zona. Los sonidos que Waylon soltaba eran incentivo suficiente para provocar que la acción se repitiera de forma automática, dejando plasmada en su piel varias marcas rojizas sobre su torso. No era como si fuera la primera vez que las dejaba, pero el rubio podía notar como su pareja era el doble de entusiasta y brusco que en ocasiones anteriores, y eso en verdad le encantaba.

Si era sincero, Eddie tenía que admitir que los sonidos de su pareja eran comparables con alguna especie de maullido, provocando que la sonrisa de Eddie se intensificara por sobre la piel contraria, alzando la mirada para notar el semblante de placer y dolor de su pareja. Sabía que debía calmarse, pero no podía contener la sensación de querer sentirle por completo.

—Pareces más un gato en celo que otra cosa, cariño… ¿quieres que te haga ronronear más? —decía la voz entrecortada de Eddie, logrando alzarse lo suficiente como para dar con uno de sus pezones, ando un ligero lengüetazo por toda la extensión. Los ojos de Waylon apenas y podían mantenerse abiertos, estando expectante de todas aquellas acciones que el mayor haría sobre su piel.

Las manos de Eddie no se quedaban quietas tampoco. La ropa interior de Waylon había sido arrojada a un lado, dejando entre ver su necesitada erección, que fue atendida casi al momento por los expertos dedos de su pareja. La mano contraría se encontraba ajustada sobre sus muslos, deslizándose de arriba hacia abajo para alcanzar a rozar su trasero.

Sabía que su pareja tenía una fijación por rozar su trasero el mayor número de veces posible, por lo que no era para nada sorpresivo aquel gesto. Waylon únicamente se limitó a sonreír ligeramente, sin poder controlar sus gemidos. Eddie mordió suavemente parte de su pezón izquierdo, dejando humedecido y erecto el pezón contrario. El gemido de Waylon era más de sorpresa ante la acción.

—Demonios Eddie, vas a provocar que me corra antes de tiempo. —

—Hazlo. No será la primera vez en esta noche en la que haré que termines…—las palabras de Eddie sonaba más como un reto personal. Waylon no podía mantener la vista apartada de su rostro, logrando ver como su novio descendía lentamente, entre besos y mordidas, hasta lograr dar con su miembro. La mirada de que dio Eddie mientras se relamía los labios era algo que en definitiva nunca había visto antes.

—Hm…parece que alguien necesita atención —comentaba Eddie, subiendo y bajando sus dedos por sobre toda la extensión, admirando como Waylon prácticamente se retorcía ante su roce. La sonrisa se Eddie se extendía, empezando a acercar entonces sus labios a la punta del miembro de su pareja.

La sensación fría de la lengua del mayor fue contrarrestada al sentir la boca de Eddie envolviendo su miembro, provocando que su espalda formara un ligero arco al momento, cerrando los ojos de manera automática al sentir la calidez de la sensación.

Waylon estaba muy acostumbrado a practicar sexo oral en realidad. Era una de las cosas que más le gustaba hacer al momento de tener relaciones, pero habían sido contadas las ocasiones en las que había recibido tales atenciones. Siempre había incomodidad ante la inexperiencia de sus parejas en el área, ya que siendo sincero, no estaban acostumbrados a dar atenciones de ese tipo, siendo más la curiosidad de sentir a un hombre un incentivo, como si vieran a Waylon como una especie de experimento para intentar cosas nuevas. Ninguno de sus amantes anteriores había sido tan cuidadoso como era Eddie. Ninguno de sus amantes anteriores era Eddie. Eso le daba cierta sensación de seguridad y calidez, como si supiera que las cosas siempre saldrían bien. Empezaba a acostumbrarse a la sensación de tener sexo con un plus al estar atraído física y sentimentalmente a la persona. El sexo con sentimientos era una cosa completamente irreal para él.

Sintió la boca de Eddie rodeando su miembro en poco tiempo. La sensación de calidez terminó por extenderse prácticamente por todo su cuerpo. Los gemidos de Waylon nunca habían parado y la sensación eléctrica de Eddie conectando su mirada con él durante el acto era cada vez más intensa.

Los movimientos de Eddie eran tranquilos, disfrutando el acto. Sentía cierto orgullo de provocar tantas reacciones en el cuerpo de su joven novio, sin poder evitar mirarlo con detenimiento, notando el enrojecimiento de su pecho y la aceleración en su respiración, sin duda alguna estaba disfrutando el acto.

Era la primera vez que Eddie le daba sexo oral, y lo estaba haciendo de maravilla. En ningún momento sintió exceso de dientes o algún tipo de incomodidad. La lengua del mayor parecía recorrer con lentitud y paciencia cada parámetro de su miembro, dejando rastros de saliva mientras su boca se movía en un constante movimiento.

Eddie empezó a acelerar ligeramente el ritmo. Su mira se cerró mientras dejaba que su cabeza bajara y subiera en movimientos continuos. Quizás no era experto en el área, pero en definitiva estaba bastante satisfecho con su desempeño. Debía intentar este tipo de cosas más a menudo, sobre todo si provocaba tantas eróticas reacciones por parte de su pareja. Waylon levantó lentamente la cabeza, notando como Eddie se encontraba completamente concentrado en su tarea, provocando que algo hiciera clic en su mente. Las cosas no se supone que debieran tornarse así.

—E-Eddie…para…—comentó con voz sumamente afectada mientras intentaba llevar sus manos hacía los mechones negros contrarios. Todo su cuerpo estaba sucumbiendo ante la sensación de placer, impidiendo que sus actos tuvieran cierta coherencia. Debía intentar reponerse un poco de aquella sensación de calor en su vientre

—Q-quiero que te acuestes, Eddie…de espaldas a la cama…—un ligero tirón en su cabello provocó que los ojos de Eddie se levantaran con sorpresa y duda. No quería parar en realidad. Había empezado a disfrutar de forma bastante amplia su tarea. La mirada de Waylon estaba sumamente dilatada ante la excitación y Eddie quería ver más de eso. Quería escuchar y ver mucho más.

— ¿Lo estoy haciendo mal, cariño? —la duda se extendía por su semblante, provocando una ligera sonrisa en el rostro de su pareja. Su hubiera estado más cerca de su rostro habría plantado una gran cantidad de besos por todas partes.

—Hiciste algo muy bonito por mí esta noche y yo soy el que debería…agradecerte por ello. Me encanta sentirte así, Eddie, realmente me gusta esta sensación…pero yo quiero atenderte. ¿Podrías acomodarte en la cama? —Eddie se le quedó mirando por un momento antes de asentir. Se levantó lentamente, rozando su nariz con la piel contraria, aspirando el aroma del sudor de su pareja, rozando sus labios contra los labios contrarios al quedar frente a frente nuevamente.

—Todo lo que mi novio quiera. —Un ligero beso fue dado entre ambos antes de que Eddie terminara por acomodarse sobre la cama, expectante.

Waylon no sabía cómo había logrado formular oraciones coherentes tras su excitación, logrando levantarse de la cama para buscar en el cajón cercano una de las botellas lubricantes que su pareja tenía guardadas, conociendo lo precavido que era Eddie para todo momento. Una sonrisa se extendió al levantar el contenido, girando su mirada en dirección al mayor.

— ¿Estaba dentro de tus planes que termináramos teniendo relaciones aquí, o es que acaso miras a alguien más, Gluskin? —

Ese tono de burla. Este en definitiva era el Waylon que conocía. Aquel joven que siempre mantenía una actitud despreocupada ante todo momento y de quien en definitiva había aprendido algunas cosas, como disfrutar más de los momentos. Esta misma persona terminó por acomodarse cerca de su cuerpo, empezando a desabrochar su pantalón oscuro, dejando en poco tiempo el miembro erecto liberado, vertiendo una buena cantidad de lubricante por toda la extensión, llenando de forma generosa desde la punta hasta la altura de los testículos.

Eddie no había atendido su necesidad desde que empezaron con el acto. Sus ojos se cerraron un poco mientras un gemido grave salía de sus labios ante la sensación agradable, sintiendo como Waylon se dedicaba a acariciar por cada rincón, pasando sus delgados dedos por las zonas sensibles, despertando aquella necesidad básica nuevamente de querer someter a su pareja contra la cama una vez más. Una vez que sintió que el miembro estaba listo, Waylon empezó a colocar sus piernas alrededor de las caderas contrarias, recubriendo sus dedos con la sustancia, abriendo bien las piernas mientras una sonrisa de complicidad se extendía sobre su rostro.

Ser testigo de cómo Waylon empezaba a dilatarse a si mismo era sin duda alguna una de las imágenes más eróticas que había visto en toda su vida. El rubio empezó a meter primero uno de sus dígitos, notando como su semblante se llenaba de cierta incomodidad, empezando a meter y a sacar su dedo de forma acelerada mientras su cabeza terminaba por inclinarse hacia atrás, dejando al descubierto la gran cantidad de marcas que se encontraban sobre la piel sensible de su cuello, alrededor de su collar negro. Un segundo dedo se unió mientras Eddie notaba como Waylon empezaba a extender ambos dígitos a manera de tijeras. Las manos de Eddie prácticamente se ajustaron sobre sus caderas, sin querer perder de vista los movimientos contrarios en ningún momento. Su mirada se había transformado un poco, volviéndose más oscura por el deseo. Necesitaba sentirse dentro, sentir lo ajustado de su interior. Realmente necesitaba sentir el calor de Waylon en este momento.

—Cariño…—

—Creo que ya estoy listo…—la voz de Waylon lo sacó de su concentración. Los dedos de Waylon abandonaron su tarea, empezado a bajar hasta empalarse a sí mismo sobre el erecto miembro contrario. Hubo un gesto de dolor momentáneo, seguido de un gemido elevado por parte de ambos.

La sensación de calor lo envolvía todo. Eddie apenas y podía contener los sonidos de sus labios al jadear, aferrando más sus dedos a las caderas contrarias. Waylon parecía igual de estimulado, apenas y pudiendo sostenerse al colocar sus manos sobre el amplio pecho descubierto. Los movimientos eran lentos al principio.

El peso de Waylon lograba hacer que el miembro se adentrara mucho más profundo en su interior, provocando que la cabeza de Eddie terminara por alzarse ante la sensación tan placentera. El rubio usaba sus piernas para poder moverse con firmeza, intentando crear un ritmo poco a poco, dejando que sus caderas de ajustaran de mejor forma sobre el regazo contario hasta lograr un ritmo preciso, lento pero en sincronía.

Las caderas de Eddie se elevaban para ayudar con aquellas acciones, provocando que su miembro tuviera mayor fricción en el interior de su pareja. La sensación lograba despertar muchas reacciones en su cuerpo, como sudoración, calor y parte de una electricidad que se sentía irradiar por todas partes, teniendo mucho más énfasis en la zona de su pelvis.

El movimiento empezó a ser cada vez más acelerado. Eddie estaba hipnotizado. Ver a Waylon rebotar encima de su cuerpo, gimiendo y diciendo su nombre con voz entrecortada era una imagen que en definitiva debía resguardar bien en sus memorias. Waylon se sostenía con fuerza, intentando mantener sus movimientos cada vez más acelerados y precisos, sintiendo como los espasmos en sus caderas eran cada vez más intensos. Sin duda estaba cerca del orgasmo.

Su miembro ya había sido estimulado y su cuerpo le pedía a gritos poder descargarse ya. Eddie parecía en una situación muy similar, pues su cuerpo presentaba los primeros signos previos, como la respiración acelerada y el rostro contraído. Ese fue el suficiente incentivo para acelerar mucho más las cosas.

—Quiero que…lleguemos juntos…Eddie…—

—Hm…cariño —la voz de Eddie había sonado mucho más grave y elevada al momento de eyacular. Su cabeza se había alzado, al igual que su cuerpo, provocando que sus caderas se adentraran mientras su semilla terminaba por llenar el cuerpo ajeno.

La sensación de calor provocó que Waylon terminara de igual manera, llenando el vientre ajeno con la pegajosa sustancia, terminando por sentir su cuerpo débil, casi cayendo del cuerpo de Eddie al momento. El brazo de Waylon fue jalado ligeramente, siendo acomodado al lado del cuerpo del mayor, notando lo cansado de su mirada y lo satisfecho que se encontraba tras su orgasmo. Había una sonrisa compartida, una sonrisa cargada de complicidad, más aun al lograr unir sus labios atrás el acto. Ambos estaban sudados y pegajosos por la sensación.

—Creo que hemos hecho un desastre en tu inmaculada cama, señor Gluskin, ¿Qué pensara tu amante de esto? —

—Creo que se sentirá ofendido de que mi verdadera vida sexual sea mucho más estimulante, cariño —un ligero beso fue dado sobre la frente de Waylon mientras se acurrucaba sobre el amplio pecho contrario. Con mucha dificultad, Eddie terminó por retirar el resto de sus prendas inferiores, notando como sus pantalones se encontraban manchados con la semilla de ambos. Poco le importaba en realidad. La sensación de Waylon sobre su cuerpo era mucho más importante ahora.

Sabía que ambos necesitaban un baño urgente, pero la sola idea de alejarse de ese joven cuerpo le resultaba aún menos razonable. Los ojos de Waylon estaban cansados ahora, pero aún le miraban con ese brillo con que lo miraban en el escenario.

Nunca antes había visto a alguien mirarlo de esa manera, como si fuera la única persona en toda la habitación. En todo el mundo. Eddie empezaba a creer que en realidad no había otra persona a quien buscar. Con Waylon había empezado a tener una seguridad que nunca antes había experimentado. Era joven, impulsivo, pero bastante interesante en todo sentido.

No quería perderse ningún detalle en realidad. Quería estar presente para él en toda ocasión, así como quería a Waylon en cada evento o momento de sus días. Estaba tan comprometido, ahora que lo pensaba, en esta relación.

—Me hiciste muy feliz hoy, Eddie —mencionaba la voz aflojerada de su novio. Su mirada se cerraba entre bostezos, pero parecía no querer darle atención a su necesidad de descansar. Estaba demasiado concentrado en admirar el apuesto rostro de su pareja, con el cabello despeinado y la azul mirada fija en sus gestos. Eddie siempre le miraba de esa forma.

—Necesitas descansar, cariño. Es tarde, hemos hecho muchas cosas aquí —la voz de Eddie parecía tener el mismo timbre cansado. Ambos estaban cediendo lentamente a su cansancio. Waylon no quería ni dormir. La sola idea de poder compartir cama con Eddie era algo demasiado especial. Era la primera vez que compartía cama con alguien en realidad. Era otro nivel de intimidad completamente nuevo para el menor.

Ambos no tardaron en caer dormidos al poco tiempo. Dos horas pasaron antes de que Waylon abriera lentamente los ojos por un momento.

Había estado soñando con un panorama futuro.

Eddie se encontraba en su sueño. Había una parrillada en el jardín y todos sus amigos se encontraban presentes. Nunca había visto a Eddie tan feliz. Todos sonreían y parecían convivir bien, como lo habían hecho esa noche en particular. La mirada de Eddie era tan azul como el cielo mismo y Waylon no podía apartar la mirada de su pareja. El martilleo en su corazón se sentía tan real, como la primera vez que lo miro o cuando lo escuchó al llamarlo durante su primera cita. Era muy difícil para Waylon admitir la cantidad de emociones que había sentido por Eddie desde la primera vez, pero eran tan reales y tan fuertes, que creyó haberse interesado por él desde el principio.

Waylon quería que su sueño se hiciera realidad.

Al levantar la vista y acostumbrarse a la luz de la ventana, notó el semblante relajado de Eddie a su lado. Waylon sonrió al verle así. Sentía calor en su pecho y una sensación de bienestar que hace tiempo no sentía. El rostro de Eddie era atractivo, pero al estar relajado había algo inexplicable de describir. Era suave, bastante suave. Waylon sentía que podría despertar y verlo cada noche.

El sentimiento de necesidad de expandió rápidamente, provocando que se acercara hasta dar un muy suave beso sobre sus labios, intentando no despertar a su pareja. Una de sus manos se posó sobre su mejilla, suspirando. Si, en definitiva quería más de esto cada día y cada noche, pudiendo despertar sin ningún problema con esta bella imagen de tranquilidad frente a sus ojos. Era estúpido el pensamiento, pero siempre se había considerado alguien estúpido en realidad.

Waylon se sentía cada vez más y más involucrado en esta relación. Nunca había entendido el sentimiento que las personas adquirían por sus parejas hasta estos momentos de su vida. El calor que irradiaba Eddie era una sensación agradable, sintiendo en poco tiempo como el mayor terminaba por acomodar sus brazos alrededor de su cuerpo, jalando el cuerpo de Waylon hasta terminar por estar ambos abrazados, siendo un gesto realizado entre los sueños del mayor. Waylon sonrió mientras se acomodaba mejor hasta quedar acurrucado sobre el amplio pecho, suspirando. No tenía deseos de dormir realmente, ya que su mirada estaba fija en la placentera expresión de Eddie al descansar. Se sentía tan irreal de poder compartir cama con alguien y poder disfrutar la de la sensación de estar cerca de esa persona, era un sentimiento que le asustaba un poco si era sincero.

Tenía que admitir que Eddie realmente lo tenía en este momento.


Siempre me da nerviosismo poner escenas de sexo. Siento que me quedan un poco mal xD espero sus comentarios para saber si voy por buen camino más que nada!