De su punto más álgido, el sol pronto comenzó a descender. Con ese momento, llegó también el agradecido líder de la aldea, con buenas noticias consigo. La gratitud y la hospitalidad que profesaban sus gentes lo habían llevado a la idea de celebrar un festival en honor a sus particulares invitados.
—En comité, hemos decidido celebrar un festival al caer el sol, para exponer todo nuestro propio patrimonio cultural. Prepararemos nuestros platos más típicos, y otras muestras varias de folklore. —anunció el jefe, con orgullo.—Esta vez, quisiéramos celebrar dicho festival en su honor, como agradecimiento por haber protegido a nuestro pueblo. Por favor, quédense y disfruten de la celebración.
Estaba claro que el día, en su totalidad, no había resultado ser lo que habían esperado o imaginado, y a pesar de todo, no había salido tan mal. Pasaron la jornada luchando contra la oscuridad, como indicaba su misión, aquello era cierto, pero tuvieron la suerte de toparse con gentes amables que mejoraron la experiencia. Así pues, y con los planes originales ya tan tergiversados, los Centinelas no encontraron motivo alguno para negarse a asistir al festival, que por otra parte habían dedicado a ellos.
Durante las últimas horas del atardecer, todos los aldeanos trabajaron con esmero para montar diversos puestos en las calles y plazas principales y encargarse de todos los preparativos necesarios. Se respiraba emoción y los lugareños se mostraban muy alegres por la fiesta que se avecinaba, claramente orgullosos de sus costumbres. Se vistieron con galas especiales y cocinaron toda clase de platos típicos.
Antes de que nadie se diera cuenta, llegó el anochecer y, tan pronto como el último rayo de sol despuntó por el horizonte, el dirigente del poblado dio comienzo al festival. La música tradicional llenó el ambiente, acompañada de los andares y el vocerío de los transeúntes, felices por otra celebración libre de toda amenaza. Lucian y Senna se encontraban algo cansados, como era natural, pero no se resistieron a mezclarse un poco entre el gentío y asistir a las celebraciones, contagiados del entusiasmo de los lugareños.
—Tengan, beban un poco de esto. Sabe algo amargo al principio, pero luego deja un sabor muy dulce. ¡Les encantará!
—¿Ya han probado este postre? Es muy típico de aquí, lleva haciéndose generaciones, ¡Es famoso en toda Runaterra!
La pareja acabó por corroborar que la fama de la gastronomía local era más que merecida: todo estaba delicioso, hacía tiempo que no habían cenado tan bien. Y no todo acabó ahí: llegaron a ofrecerles, incluso, un brebaje dulce, de color vistoso, que al parecer tenía las propiedades de un filtro de amor, o eso contaba la leyenda. No se podía decir que creyeran mucho en semejante cuento, aunque como ya se profesaban un amor sincero, les hizo gracia tomarlo.
—Se dice que todas las parejas que ha habido en Runaterra unidas por un amor verdadero han tomado este filtro antes. Una vez lo beban, se amarán por siempre, y nada, absolutamente nada, logrará separarles.
Les indicaron la manera correcta y simbólica de beber aquella "pócima": después de alzar sendas copas, debían rodear la mano del otro y, solo entonces, beber del recipiente que sostenían, rozando el borde con los labios, siempre al mismo tiempo.
—Realmente, creo que no necesito ningún filtro de amor para amarte para siempre, Senna.
—Ni yo tampoco, Lucian. Pero, en un día tan especial, me gustará brindar por nosotros.
Dicho y hecho: con los brazos entrelazados y siguiendo los pasos estipulados, vaciaron el contenido de sus respectivos recipientes. Al terminar, cruzaron la mirada, y los sentimientos que tenían a flor de piel se manifestaron en una austera sonrisa. Quienes presenciaban el momento, sabiendo de lo que representaba aquella tradición, vitorearon el gesto, incluso aplaudieron, pero ni Lucian ni Senna parecieron escucharlos. Solo se miraron y callaron muchas cosas que pensaban y sabían que el otro pensaba y podrían haberse dicho.
—¡Un momento, un momento!
Provocando más carcajadas que otra cosa, el menor de los hijos del jefe, uno de los niños rescatado del monstruo, apareció en la escena vistiendo un intento de armadura que le quedaba exageradamente grande, así como algo parecido a una espada de juguete hecha de madera. Empezó a andar con un paso tan firme como su corta edad le permitía, procurando mostrarse serio, hasta que llegó hasta delante de la pareja.
—¡¿Cómo osáis cometer esta afrenta?! ¡Someter a la dama con la magia negra de un filtro de amor! ¡Yo soy el único caballero digno de su corazón, y os reto a un duelo por ella!
Los dos Centinelas de la Luz bajaron la mirada para ponerla a la altura del pequeño, con ojo crítico. Fue Senna, risueña, quien dedujo primero a qué venía todo aquello.
—Oh, cielos. Alguien tomó nota de tus dotes para la batalla y quiere retarte para que veamos cuánto ha aprendido. ¿No es adorable?—rio Senna.
—Descanse, pequeño soldado. —le contestó Lucian al pequeño, mirándole con ironía. —Por si no lo sabía usted, la señorita es capaz de luchar por su corazón por sí misma. Sin embargo, no me deja otra alternativa que aceptar su desafío. Desenvaine su arma y hable, ¿Qué duelo propone?
El pequeño, con movimientos algo torpes, buscó al lado de su bolsillo una espada de madera a la que parecía tener mucho aprecio. Con ella en ristre, señaló a Lucian retándolo a duelo, procurando adoptar un semblante intimidatorio.
—¡Os reto a un duelo justo! Ambos haremos gala de nuestra sapiencia en combate, ¡ganará el primero que desarme al rival!—espetó el niño, anunciando sus normas.
—¿Osas usar las técnicas que has aprendido de mí en mi contra, canalla?—rio Lucian, arqueando una ceja. Acto seguido, desenvainó su pistola, más bien para exhibirla, pues no pensaba dispararla realmente. —Está bien, jovencito, veamos de qué pasta estás hecho.
Desde su posición, Senna se cruzó de brazos, atenta a la batalla de minúsculas proporciones. A su lado, la hermana del combatiente más joven observaba la escena, con una expresión interrogante y sarcástica en la cara. Se notaba que no confiaba en que las aptitudes de su hermano fueran tan férreas como decía.
Los dos duelistas empuñaban ya sus armas, y a la marca de salida, el niño profirió un grito enérgico a modo de cántico de guerra. Esto provocó que él fuera el primero en blandir su alma, dirigiéndola ofensivamente contra Lucian en línea recta hacia delante. Alternaba todo el rato entre avanzar y retroceder a cortos pasos, para atacar y cubrirse al mismo tiempo, aunque siempre en línea recta. Obviamente, Lucian no iba a abrir fuego arcano contra un crío que tenía ganas de jugar a los héroes, así que optó por no usar el rango que le concedía su arma y atacar directamente golpeando con el cañón de la pistola.
La batalla, finalmente, no duró demasiado: Lucian simplemente tuvo que esperar pacientemente a que su rival se pusiera nervioso al ver que su estrategia no surtía efecto y echarse hacia adelante cuando el pequeño retrocediera. Pronto, un golpe de la pistola contra la espada hizo que la segunda acabara en el suelo, incapaz de hacer frente a una pistola auténtica. Abatido, el niño la contempló, plenamente consciente de que aquello suponía su derrota.
—¡Eres increíble, hermano! ¿Cómo se te ocurre desafiar al señor Lucian para ganarle con lo que has aprendido de él? ¡Es estúpido!—le recriminó la pequeña, con cara de circunstancias.
—¡Pero…! ¡No lo entiendo! ¡Hice todo lo que el señor Lucian me enseñó para ser un buen guerrero! ¿Por qué he perdido entonces?—se preguntó el niño, algo desilusionado.
—Yo te diré por qué. —anunció Senna, poniéndose de rodillas para llegar a su altura, tratando de mostrarse amigable.—Imitaste los movimientos que Lucian y yo ensayamos antes, pero debes saber que no existe un único modelo de batalla. Cada pelea es distinta, y el saber adaptarse y reconocer qué procedimientos seguir para cada una es lo que un guerrero experimentado hace.
El joven aprendiz, recogiendo su espada del suelo, abrió los ojos como platos mientras escuchaba hablar a la Centinela. Todo lo que le transmitía le sorprendía y le sonaba completamente nuevo a lo que creía saber, pero no pudo dejar de escucharla con un sincero interés.
—Tú hablabas de una batalla equitativa y, por lo tanto, justa. Esta batalla no lo era desde el principio. Pretendías enfrentarte a Lucian, que lleva un arma de rango, con una espada, un arma cuerpo a cuerpo. De buenas a primeras, eso supone una desventaja para ti. —afirmó Senna, con convencimiento.
—Exacto, ¿por qué crees si no que te desarmé usando solo el contacto del cañón? Me igualé a ti y usé mi arma como si fuera cuerpo a cuerpo. Obviamente, no iba a abrir fuego contra ti, sería demasiado peligroso, incluso aunque tuvieras tantas ganas de aprender y practicar. —Lucian se unió a la conversación para instruir de igual forma a su 'rival' y completar el discurso de Senna.
—Además, la victoria se ha decidido por cuestión de tiempo. Solo hacía falta esperar un rato para saber qué ibas a hacer, puesto que has usado el mismo patrón de movimiento todo el rato. Paso adelante, ofensivo, para después paso hacia atrás, defensivo. Como punto de partida está bien… Pero cuanto más tiempo pasa en el combate, resulta un tanto predecible. —sonrió Senna.—Y otro detalle que deberías tener en cuenta es… Este de aquí.
La mujer, acercándose al pequeño, le puso la espada en la mano y sujetó un momento sus brazos para indicarle qué le quería comunicar. Él, por su parte, despertaba la simpatía de todos cuanto lo miraban, pues se le notaba ávido de aprender.
—Tienes la espada en esta mano de aquí, y tu error es justamente que solo utilizas el brazo con el que sujetas la espada. ¿No ves que tienes otro bracito disponible?—señaló la Centinela, dándole un toquecito a dicho brazo. —Cuando te veas en apuros, te puedes encontrar falto de recursos, ¡así que no desperdicies lo que tienes por naturaleza! Con un brazo para la ofensiva, te sobra otro para defenderte. ¡Así tu estrategia será más eficiente!
La lección ya estaba dada, y el alumno decidió atesorar todos aquellos consejos en su mente para hacerse más fuerte y llegar a cumplir sus propósitos. De repente, su derrota no le sabía tan amarga, y con la inocencia de un niño se repuso rápidamente e incluso, contento, agradeció la paciencia de los Centinelas de la Luz, que se prestaron a corregir sus errores.
—¡Muchas gracias, señor Lucian, seguiré todos sus consejos! Siento haberle retado de ese modo…
—Tranquilo, fiera. Ahora céntrate en entrenar mucho, ¿de acuerdo? Quién sabe, puede que algún día nos crucemos y me ganes. —le contestó el Centinela, tratando de mostrarse afable.
—Gracias a usted también, señorita Senna. Procuraré recordar todo lo que me ha enseñado, ¡entonces nadie podrá conmigo!—declaró, orgulloso, mientras se acercaba a la mujer con los brazos extendidos. —¿Un besito?
No tuvo una mejor ocurrencia en ese momento, si bien pronto no le pareció tan buena. Sintió cómo su pequeño cuerpecito se elevaba por los aires, no por arte de magia, sino porque Lucian lo había aupado con un deje de sarcasmo para cruzar con él una mirada irónica.
—No tienes lo que hay que tener para esto, jovencito.
Ante el desafío de la mirada de Lucian, que daba la impresión de que lo habían herido en lo más profundo de su honor, y la diversión y el descaro en el semblante del niño, Senna solo alcanzó a romper a reír como una posesa. Parecía que su amado estuviera terriblemente celoso, ¡y de un crío, nada menos!
—Anda, ven, listillo. —Senna tomó al pequeño de los brazos de Lucian y le concedió su 'deseo': le dio un suave beso en la frente. —Que te sirva como impulso para hacerte fuerte y convertirte en un gran guerrero. El mal siempre necesita a más valientes para combatirlo. ¿Lo harás por mí?
Como si hubiera recibido una bendición, el hijo del jefe de la aldea asintió bobaliconamente. Aun así, era imposible no fijarse en el brillo de sus ojos, emocionado ante la idea.
—Así me gusta. Ahora, ve con tu hermana, vuestro padre os estará buscando.
Después de toda aquella aventura que había vivido en un momento, raíz de algo parecido a una broma de nobles intenciones, el joven aprendiz de belicista se reunió con su hermana, que seguía observándolo con un matiz de desaprobación por su conducta. Ambos comentaron emocionados el transcurso de aquel día tan peculiar, y se alejaron por los entresijos del festival para ir a reunirse con su progenitor, mientras se perdían entre la multitud. Desde su posición, los dos Centinelas, reunidos otra vez, se fijaban en su partida, sin poder borrarse la sonrisa circunstancial del rostro.
—Qué paciencia tienes con los niños, Senna. Siempre te noto muy cómoda y muy contenta cuando tratas con ellos, por exasperantes que puedan ser a veces. —le mencionó Lucian, observándola de reojo.
—Pues sí, tienes razón, no puedo evitarlo. —admitió ella, con una sonrisa sencilla.—De algún modo, ver lo inocentes que llegan a ser me hace creer en el bien del mundo. Es… Es como un consuelo, por así decirlo. Me recuerda que luchar contra el mal vale la pena.
Tras pronunciar su respuesta, Senna se mantuvo silente durante un rato, con la mirada algo perdida. No se la veía especialmente triste, pero Lucian, que la conocía bien, alcanzó a vislumbrar un brillo nostálgico en su mirada. No en vano, nada quitaba que hubiera sido un día arduo para ambos, con un cúmulo de sensaciones que agotaban física y mentalmente a cualquiera. Incluso Senna, con su voluntad férrea, se sentía algo cansada.
Las miradas de ambos se cruzaron una vez más durante un fugaz instante, en que Lucian trató de averiguar qué rondaba errante por la mente de Senna. No supo dilucidar exactamente la naturaleza de esos pensamientos, si bien tenía una ligera idea. Además, sospechaba que aquella especie de ataque que ella había sufrido tras derrotar al monstruo de las Islas de la Sombra seguía haciendo mella en su corazón, de algún modo. Hubiera dado todo por acabar con los fantasmas que se cernían sobre su pureza y su paz, y aun así, continuaba creyendo en su fortaleza.
El choque de miradas, sin embargo, duró relativamente poco tiempo. Las ideas que suscitó siguieron presentes en la mente de los Centinelas durante un tiempo más largo, pero nada se dijeron al respecto. En su lugar, muchos otros estímulos exteriores se disputaban el captar su atención. No en vano, el festival iba viento en popa, y nadie se había retirado todavía. La noche era joven, y en los corazones de todos había mucho que celebrar.
(…)
¡Buenas otra vez! Después de unos días, vuelvo a traer un nuevo capítulo ^3^ Gracias a todos los que me leéis y os pasáis por aquí, espero de todo corazón que os guste y os siga gustando :D
Respondo a continuación a las reviews x) Como siempre, me gusta responder a todas, con el detalle que se merecen, así que, allá va:
A Geodixx12, es cierto, dicen que antes de una tormenta todo se sume en una extraña calma y tranquilidad… Sin duda, después de la acción de la pelea, estos capítulos no son sino un oasis de relativa paz, que quién sabe lo que durará x) En lo que a mí respecta, tengo una relación de amor/odio con Thresh, porque a mí también me gusta mucho su lore, me parece trepidante, pero mi corazón se derrumba al pensar lo que le hizo a Lucian (no, en absoluto tiene que ver con que se me dé terriblemente mal jugar Thresh, para nada XD) Ojalá el capítulo te haya valido la pena, ¡feliz semana para ti también! :D
A Nyphera, primero avisarte de que mi respuesta vaya a ser probablemente igual de larga que tu comentario, porque me gustaría responder a todo lo que te tomaste la molestia de escribirme, y lo hago encantada. ^^ Primero de todo, no consideres una molestia el ser crítica o el escribir comentarios largos, yo personalmente agradezco que sean críticos al leer mis historias y me ayuden a mejorar, siempre es una ayuda, y, por supuesto, sentir que alguien se toma su tiempo para dejar su largo y trabajado comentario es un gran honor para mí, así que te lo agradezco en el alma ^3^
»Me alegro de que mi narración te parezca clara, es algo que he ido puliendo a lo largo de los años y, por experiencias pasadas, intento corregir las construcciones crípticas o artificiosas, aunque tenga cierta tendencia a ellas xD Sí, estamos de acuerdo, trémula es una palabra muy hermosa, la uso siempre que lo considero oportuno, y también procuro ser cuidadosa con el vocabulario variado, para mí es importante xD
»Mira que revisé veces que no se me hubiera colado ninguna errata de ese tipo, pero siempre se me escapa alguna xD gracias por la advertencia, lo volveré a revisar y corregiré lo que encuentre. Imagino que, cuando fui cogiendo el ritmo del redactado, todo empezó a fluir, pero al principio siempre cuesta arrancar y mi cabeza debía de estar más pendiente de cuadrar bien los aspectos de la trama xD
»Una de las cosas que me gustan sobre esta parte del lore es que me da la sensación de que está bastante desvinculada de otros personajes y es, por lo tanto, bastante independiente y sencilla de hilvanar y comprender xD no es como otras partes, interesantes también, que solo se entienden juntando los lores de muchos personajes de la misma región, etc. Tengo que decir que a mí Lucian me encanta, también en jugabilidad (lo tengo a maestría 5 y si no lo tengo a más es porque soy malilla jugando, en general XD) Como dices, es una adición a lo que queda en las sombras y se da por sobreentendido, pero me pareció interesante recrear un episodio de ese pasado oculto, por así decirlo :D
»Lo confieso, me paso las partidas repitiendo las frases que les oigo a los campeones, tanto que me las acabo aprendiendo, soy así de lerda XD Además, usar frases 'oficiales' me pareció una buena idea, porque se convierten en una especie de código compartido entre la autora y quienes me leen, ya que asumo que quien lea esta historia conoce a los personajes, así que se crea ese vínculo XD Thresh es así, contagia el sadismo que irradia XD
»Sobre esa teoría, tengo que decirte que vas muy encaminada a la manera en que lo pensé yo, se puede decir que coincidimos xD No me gustaría extenderme sobre esto, porque más adelante se desvelará mi enfoque con más calma, pero a esta teoría le añadiría un par de puntos: el primero, puramente situacional, es que la atrapó a ella primero porque fue ella la que se acercó más y se dirigió hacia su escondite, y el segundo es algo que se dice en el lore de Thresh, que menciona que él busca a los más fuertes de espíritu. Desde mi punto de vista, Senna es una mujer de gran convicción, lo que encaja con la descripción, así que para Thresh debe de ser delicioso hacer caer en la desgracia a los más fuertes asdjhsajkfhasdfks *ataque de feels* XD
»Eso se dice de ellos en todo momento, que son como dos mitades de un mismo ser, compenetrados en todo momento y formando un dúo imparable en sus batallas. Yo lo pienso y lloro, ains, me parece precioso xD Es oficial que fueron pareja, obviamente, pero para mí son OTP suprema, merecían algo mejor (ya salió mi faceta de shipper empedernida, lo siento xD) Tengo que darte la razón, también, en que se crea esa sensación de que ella lo eclipsa a él por el momento, aunque la justificación que ofrezco es que a Lucian ya lo conocemos, el Lucian que todos conocemos y amamos (Vocecilla de fondo: ¡Que conocemos y tú amas! D: ) y ya sabemos cuál es su personalidad y la manera que tiene de relacionarse y actuar, pero en cambio, de Senna apenas sabemos nada, la forma de su personaje está mucho más sujeta a la imaginación, así que me llevó más volumen narrativo proyectarla como un personaje relevante y completo. De todos modos, en los capítulos posteriores a este, también se profundiza mucho más en Lucian y cómo se siente, así que paciencia xD
»Sí, lo que es la historia está ya terminada, aunque antes de subir cada capítulo lo reviso de nuevo para corregir pequeños errores que me encuentro o completar alguna cosa, y por supuesto, añadir las contestaciones a los reviews que recibo ^^ Tengo que decir que no añadí una narración de la historia del momento en que Thresh se enfrenta directamente a ambos y se hace con el alma de Senna. En su lugar, y como es una historia que realmente ya se conoce, preferí ir dejando pequeñas gotitas de presagios que dan a entender al lector qué es lo que está dispuesto que pase en el futuro de lo que proyecto. Es como que me gusta hacer sufrir, pero al final sufro yo mucho más en el intento xD
»Y ya para terminar, siento yo también haberme extendido tanto, pero me puse tan contenta al leer tu comentario que no podía dejar de responderte detenidamente, como mereces xD Espero no haberme hecho tediosa y, sobre todo, leer de ti de nuevo pronto. ¡Muchos saludos! ^3^
Talea Mirabilis
