Pareja: SasuHina [NaruSaku]
Autora: DarkAmy-chan
Género: Romance/Humor

- pensamientos
- Hablan
- "Recuerdos"

oOoOoOoOo

Los Personajes de Naruto no me pertenecen, son del Maestro Kishimoto

oOoOoOoOoOo

White Wishes

Chapter 6

Estaba cansado. Era realmente agotador escapar de alguien que estaba cerca de ti todo el tiempo, después de todo somos compañeros de banco. No podía evitar sentirme de esa manera, avergonzarme tras recordar sus palabras, esas que dijo aquel fin de semana pasado.

"Hare que te enamores de mí. Prepárate Hinata."

¿Por qué no le dije nada? ¿Por qué no le rechace?

La imagen de ambos respirando agitadamente debido a los roces, a nuestras manos dándonos placer asalto mis pensares, causando que en mi rostro se posase un rojo intenso, que negase intensamente con mi cabeza en un intento de apartar eso de mi mente. ¡Era imposible!

Un cansado suspiro escapo de mis labios al no obtener respuesta. No quería recordar más aquellas escenas, lo raro que me hacia sentir. Todo era tan extraño, tan confuso.

¿Cómo podía estar sintiéndome de esa manera, por alguien de mi mismo sexo?

Sasuke-kun, ¿Cuál es tu platillo favorito? ─ La voz de una chica provoco que mis pasos se viesen detenidos en medio de uno de los pasillos, escondiéndome para apreciar a esa persona, a ese chico de oscura mirada que la veía sin interés alguno. ─ El mío es una deliciosa ensalada cesar.

Baje la mirada al sentirme como un idiota. Estaba escondiéndome, huyendo de ese chico. Parecía una mujer, una chica temerosa de no conocer su inclinación amorosa, miedosa de lo que esa persona podía hacerle y provocarle. Apretando mi puño frente a mí me dije que era un hombre, que como tal debía enfrentar mis problemas no huir de ellos. Debía ser fuerte, repetirme una y otra vez que mi corazón pertenecía a Naruko-chan, y que ella era mi única musa.

Aun en aquel escondite visualice una vez más a ese morocho, el cual mantenía la misma pose de indiferencia, que parecía más perdido en sus propios pensares que en las palabras de esa linda chica de cabello rubio.

Tenía esa mirada, la misma que desprende esa soledad que me logra estremecer. ¿Por qué? ¿Por qué se pierde en la nada, con ese aire lleno de melancolía?

Sin darme cuenta mis pasos fueron guiándome hacia ellos, deteniéndome al no comprender mi actuar, al no saber como llegue a estar frente a sus cuerpos mordiéndome el labio inferior por no saber que decir. La oscura mirada de ese chico siempre lograba ponerme de nervios, avergonzarme con supremacía. Tal vez era por las cosas que me había hecho, quizás por el hecho de que nuevamente teníamos una relación oculta del resto del instituto, o podría ser que de cierta manera me preocupaba.

¿Será que deseaba saber más de él, de lo que le afligía? Pero ¿Por qué?

Seguro era porque se lo debía, porque aunque había sido por su culpa que me despidieran, también se había tragado su orgullo para ir a hablar con mi jefe e incluso amenazarlo si no me dejaba volver.

E-Esto... ─ No pude mantener la vista en esa mirada tan opuesta, en verdad lograba incomodarme. Pero cuando por fin lograba sacar el habla, aquella mujer que había estado con Uchiha-kun me abrazo de improvisto, causando que mi rostro se tornase rojo intenso por su cercanía.

Si Hinata-kun es tan tierno. ─ Escuchaba a la mujer que aún me estrujaba entre sus brazos. Sin saber que hacer o decir mis blancas orbes se posaron en la figura que estaba en frente mío. Me estremecí al notar su clara molestia, al reparar en el aura oscura que comenzaba a salir del que era mi novio. Tenía que alejarme, soltarme del agarre de esta chica antes de que él dijese algo que no debía. ─ ¿Por qué no me das tu nume...?

Hyuga tengo que hablar contigo. ─ El tono de ultratumba utilizado por este moreno no solo provocó que yo diese un paso atrás del pavor, sino que causo que la mujer que me había mantenido preso entre sus brazos, me soltase inmediatamente para voltear a verle también. Ambos estábamos paralizados del miedo, por su aura asesina. ─ Vamos.

Y sin darme tiempo para replica o mayor reacción, me tomo de la muñeca para sacarme de ese lugar, ignorando por completo que casi me llevaba arrastrando, e incluso pasándose por donde no brilla el sol mis claros intentos por soltarme de su agarre, por evitar terminar en un salón desocupado como en el que acabamos.

¿Qué crees que estas haciendo? ─ ¿Qué que estaba haciendo me pregunta? Ni siquiera entiendo que paso para que me llevase de esa manera, para que se comporte así, ¿y quiere que entienda?. Nada pude decir, solo desviar la mirada al no poder comprenderme ni a mi mismo. Ni siquiera sabía porque me había acercado a ellos en primer lugar. ─ Primero has estado evitándome durante dos días, y ¿ahora dejas que esa mujer se te acerque?

Podía percibir el calor en mis mejillas, la vergüenza que sentía al recodar todas las veces que intento hablarme, lo notorio que era mi escape. Si en un momento incluso al no tener que decir, dije lo primero que se me vino a la mente: Zombis. Que un zombi se estaba acercando a atacarnos.

Debía dejar de ver Walking Dead. Me estaba afectando en extremo. Condenada debilidad por las cosas de terror.

Pero eso no venia al caso. Fue la escusa más ridícula que se me había podido ocurrir. Me da pena incluso de recordarlo.

¿C-Como quieres que reaccione, después de lo que me dijiste en tu casa? ─ Uf. Por fin podía sacarlo de mí. Aunque sentía la vergüenza en mi ser, había logrado pronunciar esas palabras. Estaba orgulloso de mi mismo.

¿Temes que me aproveche de ti? ─ Con una mezcla de vergüenza junto con asombro le mire, solo para notar que se acercaba lentamente hasta que nuestros rostros quedaron a centímetros de distancia. ¿Qué se suponía que estaba haciendo? ¿Por qué no me movía?. Su sonrisa llena de diversión solo lograba inquietarme más, que mis pulsaciones fueran en aumento. Estaba jugando conmigo. ─ ¿Te pongo nervioso?

No pude enfrentar por más tiempo sus ojos negros. Eran ciertas sus palabras, y con mi actitud solo lo estaba afirmando, pero ¿Qué otra cosa podía hacer?. Jamás he sido bueno para mentir.

...N-No es como si no me hubiese hecho algo antes... ─ Logre articular con clara dificultad. Mordiendo mi labio inferior intentaba calmar estos sentires, mi siempre constante timidez. ¿Por qué debo ser así, siendo que soy hombre?.

Su risa llena de diversión oscura se hizo notar, causando que nuevamente mis sentidos se centrasen en su persona, apreciando así esa sonrisa ladina tan característica suya.

Y parece que te gusta lo que te hago sentir. ─ El calor volvía tomar posesión de cada centímetro de mi rostro, podía percibir el calor, mi vergüenza. No podía ser, debía decir algo, no confirmarlo con mi reaccionar, pero nada salía de mis labios. Mi actuar solo le causo más diversión, podía notarlo en sus expresiones. ─ Que sucede Hinata, ¿te comió la lengua el gato?

...¡M-Mentira! ─ No pude soportar más su presión, la pena que sentía. Con la fuerza necesaria le aparte para abrir la puerta, para marcharme de ese lugar que cada vez parecía tener menos oxigeno para mis pulmones.

Cuando por fin me había alejado lo suficiente de ese salón, mi mano fue a parar a la altura de mi corazón. No sabía si estaba latiendo por el esfuerzo de la corrida, o por lo que ese chico provocaba en mí. Todo era tan extraño.

Debía dejar de pensar en eso, prepararme para las siguientes clases que estaban por venir.

El sonido de mis estomago de pronto causo que me detuviese, que recordase que no había comido nada durante la hora de almuerzo, y todo por estar escapando de esa persona. Tras un suspiro llegue a la conclusión que tendría que comer a escondidas durante el resto de las horas de estudio.

...

Clases de matemáticas. A diferencia de muchos, yo amaba los números, las ecuaciones y todos sus derivados. Esas horas eran mis favoritas, las más fáciles para mi.

Fue por eso que aproveche esos momentos para sacar mi obento, ese que me preparaba todas las noches. Esta vez consistía en arroz frito con pedacitos de salchichas en forma de pulpo. Me había acostumbrado a hacerlas con esa figura, ya que a Hanabi le gusta mucho y tiende a robármelas mientras las hago.

Y no era por ser presumido o algo por el estilo, pero era muy bueno cocinando. Estaba acostumbrado, después de todo de alguna manera termine ocupando el lugar de mi madre en ese ámbito. Al comienzo hasta calentar agua fue dificultoso, pero poco a poco gracias al internet logre aprender pequeños trucos, a tener la suficiente paciencia para no quemar todo. Me sentía orgulloso de mi comida igual o más que una mujer.

Cuando por fin me disponía a tomar uno de los pequeños pulpos una mano se me adelanto. Mis blancas orbes fueron a parar con asombro hacia mi compañero de banco, apreciando así como devoraba el que era mi almuerzo. Y no conformándose con uno, siguió sacando de estos sin siquiera decir vocablo alguno.

No pude evitar pensar que tal vez él tampoco había comido nada.

Preocupado escribí en mi cuaderno aquella interrogante, si no había comida nada durante la hora de descanso. Al mostrarle lo escrito, sus ojos negros se pasaron de mi rostro, hacía las letras plasmadas en esa hoja de papel. Tras unos segundos en que creía que no respondería, escribió en su cuaderno que no.

Como siempre era alguien de pocas palabras. Pero lo importante es que no había sido ignorado. Fue por eso que con una sonrisa anote como respuesta que podía comer de mi obento lo que quisiera.

El pasar de los minutos transcurrió con ambos degustando de mi comida de esa tarde. La verdad es que Uchiha-kun parecía tener mucha hambre, porque se estaba comiendo la mayor parte. Quizás debí traer más. Pero ¿Cómo esperar este desenlace?. ¿Es que acaso no tenia a nadie que cocinara para el?

Mis pensares fueron interrumpidos al notar el cuaderno de Sasuke-kun sobre el mio. Asombrado pase de su mirada, a lo que decía.

"Tu madre cocina muy bien. Debes estar orgulloso"

Fue imposible que mi rostro se ensombreciera por tales palabras. Me había traído tanto buenos como malos momentos a la mente.

No pude comer más después de aquello. Mi apetito había desaparecido, tal como lo hizo hace años atrás tras lo ocurrido con esa persona.

...

Al concluir las clases y terminar de guardar todos mis útiles, emprendí camino a la salida del salón. Estaba perdido aún en lo leído del cuaderno de ese moreno. Hace mucho que no recordaba ese suceso con tanta fuerza. Creía haberlo superado, pero tal parece que no es así.

Comencé a caminar entre los alumnos, perdido en mi mundo, con la mirada ida, obviando todo ruido o persona que pasase a mi lado. Bueno. Eso fue hasta que sentí que alguien me tomaba del brazo y me jalaba hacía la salida con rapidez.

Asombrado note que era mi novio quien aún me llevaba a algún lugar desconocido. Al comienzo atine a consultarle que pasaba, que qué hacía, donde me llevaba, pero solo su silencio recibí como repuesta. Su voz únicamente se hizo escuchar cuando me ordeno subirme a su auto. Sin comprender obedecí subiendo al asiento del copiloto. Aún era día de semana, así que no importaba si llegase un poco más tarde a casa, ya que Hanabi estaba con la vecina, y yo no tendría que levantarme tan temprano porque al otro día debía asistir al trabajo.

Sin entender su actuar me dedique a observarle en silencio mientras manejaba, tratando de comprender su actitud, de imaginar a donde íbamos. Mis pómulos se encendieron levemente al pasarse una escena por mi mente, un lugar desolado donde... ¡No tenía siquiera el valor para pensarlo en voz alta!

¿En verdad me estaba imaginando esas cosas? ¿Qué tanto me estaba afectando todo lo ocurrido con este chico?

¿A dónde...? ─ Pero mis vocablos quedaron estancados al sentirle detenerse de improvisto, al no poder evitar irme levemente hacía delante por la brusca frenada. ─...eso dolió...

Llegamos. Bájate. ─ Estupefacto le vi salir cerrando la puerta de su lado tras de si. Seguía sin comprender que era lo que le ocurría, pero cuando le imite, no pude evitar el asombro en mis facciones. Era un mirador. No parecía ser muy concurrido, pero poseía una hermosa vista al mar. Estaba sin palabras.

No pude evitar sonreír mientras me acercaba a la baranda de madera, visualizar con clara alegría el chocar de las olas contra las rocas. Era impresionante.

De pronto el calor de unos brazos rodeándome por la espalda me hizo salir de mis pensares, causando que mis mejillas se tornasen rosa pálido. Intente moverme, temiendo que alguien nos viese de esa forma, pero su tono neutro me detuvo.

Quédate quieto. Nadie viene por estos lados. ─ No podía estar tranquilo, no cuando mis sentidos estaban tan alertas, cuando mi corazón comenzaba a latir con intensidad nuevamente de solo sentir el calor de su cuerpo. Era un robot, mi ser estaba completamente paralizado. ─ Por mucho tiempo solía venir aquí, cuando necesitaba pensar, desconectarme.

La sorpresa volvía a tomar posesión de mi persona. ¿Seria posible que estuviese preocupado por mi?. Todo mi ser se relajo ante lo pensado, meditando que era una buena persona a pesar de su apariencia de chico malo, y que en verdad parecía quererme. Tal vez solo por hoy debería dar una oportunidad, mostrarme cómodo con nuestra relación.

...G-Gracias...es muy relajante. ─ Mi blanca mirada fue a parar a ese bello paisaje que estaba frente a mi nuevamente. Las olas estaban calmadas, pero aun así lograban mojar algunas de las piedras las cuales rodeaban este lugar.

El silencio nos rodeo después de mi última frase. Ambos permanecimos en completo mutismo, y ya no me sentía tan incomodo estando en esta posición. Incluso me había dado cuenta que por mi frágil contextura cabía muy bien entre sus brazos. Aún no podía borrar de mis pensares tales palabras, inclusive aún podía percibir el calor en mis mejillas. En verdad me estaba comportando como una chica. ¿Qué diablos ocurría?.

Fue en eso que el peso de los recuerdos acudió a mí nuevamente, causando que mi semblante se ensombreciera una vez más. La melancolía de esos tiempos nuevamente volvía a sentirla en mi ser. La soledad cuando esa persona querida se va...

...Mi madre falleció hace unos años atrás... ─ Realmente no me importaba si me estaba poniendo atención o no, si le interesaba escuchar mis penas. Solo estaba pensando en mí, en sacar esta oscuridad de mi persona, compartir con alguien este sufrimiento que he estado guardando solo para mí durante tanto tiempo. ─...Desde entonces tuve que aprender a cocinar para mi padre y hermanita.

Una suave sonrisa se poso en mis labios al terminar. Había podido contarlo, sacarlo de mí. Fue como quitarme un peso de encima. Me sentía mucho más tranquilo.

...Te has esforzado. Debes quererlos mucho. ─ Le escuche hablarme después de unos segundos de completo mutismo. Mi corazón volvía a latir con intensidad al percibir como me abrazaba con tanta necesidad. Realmente no sabía que hacer, como reaccionar. ─ Quiero que me quieras de esa forma. Da todo por mí, Hinata.

Mis blancas orbes mostraban el asombro por sus vocablos. De mis labios nada lograba articular por esto que estaba expresando. ¿Acaso debería intentar corresponderle?

Sin decir nada me rendí al calor de sus brazos, perdiéndome una vez más en la lejanía del mar, en la paz que se percibía. Debía admitirlo, y es que en verdad no me sentía mal estando de esta forma con este chico. Al contrario, me lograba sentir de alguna manera protegido.

¿Qué debía hacer madre? ¿Debía dejarme arrastrar por sus sentimientos?

...

El camino de vuelta transcurrió en silencio, pero no era malo, al contrario. Desde que le conté un poco de mi dolor, el ambiente entre nosotros se percibe más tranquilo, de alguna manera podía sentirle más cercano.

Cuando empecé a notar que estábamos llegando a mi casa, ya más relajado que cuando íbamos al mirador, le agradecí por llevarme a ese sitio, por todo lo que había hecho por mi ese día. Pero mi sorpresa fue cuando lo vi bajarse al mismo tiempo, al apreciar esa característica sonrisa suya. Tenía un mal presentimiento.

...

Y ahí estábamos una vez más en mi habitación, la cual se me hacía cada vez más pequeña de solo sentir su mirada puesta en mi persona. ¿Acaso sabía lo nervioso que me ponía y lo hacía apropósito?

¿Quiere que le ayude con sus ejercicios de matemáticas? ─ Temeroso me acerque a ver lo que llevaba resuelto en su cuaderno, notando así que ningún ejercicio estaba siquiera a medio hacer. Pero en el instante en que me disponía a consultarle que pasaba, su mano agarro la mía para luego impulsarme hacia su persona.

Ahora me hallaba completamente rojo entre sus piernas, con mi rostro a escasos centímetros del suyo. ¿Qué debía hacer? ¿Por qué no me movía?. Estaba perdido en mí palpitar, en esos ojos negros que parecían absorberme con cada segundo que pasaba.

Estas nervioso. ─ No me estaba preguntando, lo estaba afirmando. ¿Pero como espera que no lo este, cuando actúa de esta forma?. Le gustaba verme así, sin poder siquiera enfrentar más su mirada. Incluso puedo percibir su sonrisa, su disfrute. ─ Se que no te soy indiferente Hinata.

...No digas esas cosas. Sasuke-kun sabe que yo... ─ Mi única escapatoria fue cortada por sus palabras, por sus brazos impulsándome hacia el suelo, quedando bajo su cuerpo, mirándolo con clara estupefacción.

No te soy indiferente. Ni siquiera te molesta que te toque. ─ No podía ser, ¡no podía!. Quería decirle que no era así, pero sus manos tocando mi sexo solo provoco que apretase mis dientes mientras mi rostro se tornaba más rojizo. ¿Por qué seguía permitiendo que me sometiera de esa forma? ¿Seria acaso que fuese con dice?.

Un gemido que escapaba de lo más profundo de mi ser me hizo volver en si, que me tapase el rostro en un intento de evitar mostrarle la vergüenza que sentía, en que mi cuerpo estaba respondiendo como siempre a sus dedos. No podía sentirme tan mal y tan bien al mismo tiempo.

Esta persona me estaba cambiando, estaba provocando cosas en mi ser que jamás había esperado expresar, y mucho menos por otra persona de mi mismo sexo. Sabía que no estaba bien, que se supone que debería estar rechazándole, pero sigo aquí rendido al movimiento de su mano, al toque de sus dedos sobre mi cuerpo.

Pero todo eso se vio acrecentado al escucharle bajar el cierre de su pantalón, al notar su calor junto al mio, de percibir como un suspiro escapaba de sus labios solo con el contacto de nuestros sexos. Estaba tan caliente, se sentía así al menos, ya que era demasiado tímido como para abrir mis ojos y mirar.

¿En que momento había bajado mis pantalón junto con mis boxers?

Apretando mis labios contuve un gemido que deseaba escapar de mí al sentir como empezó a masturbarnos al mismo tiempo, así juntos como habíamos estado. No podía contener el calor que seguía creciendo en mí, en cada centímetro de mi piel. Era demasiado, nuevamente me estaba dejando arrastrar sin oponer resistencia.

...S-Si no deseas hacer ruido, deja que te bese Hinata. ─ En ese instante me percate que aún mantenía mi mano sobre mi rostro, tratando de contenerme, de no mostrar mi sentir. Pero tenia razón en lo que decía, ya que no sabía por cuanto tiempo lograría contener estos sonidos que deseaban escapar. Eran insostenibles a este punto.

Cuando logre conseguir el valor para mostrarme, para verle a los ojos, mis blancas orbes se toparon con esas tan oscuras, apreciando en estas el deseo, la pasión que sentía con cada movimiento de su mano. ¿Acaso yo reflejare lo mismo?

Fui nuevamente sacado de mis pensamientos al notar que se apoyaba en sus manos. Ahora me tenía atrapado entre sus brazos, apreciando su característica sonrisa ladina que tenía plasmada en su rostro. Estaba embelesado de alguna forma de solo apreciarla, perdiéndome en mis palpitaciones que cada vez eran mas intensas, hasta que un escalofrío recorrió mi espina dorsal.

¡Él había simulado una penetración! El roce de nuestros sexos quemaba, realmente lo hacía con cada movimiento que efectuaba. Ahora no era solo yo quien soltaba ruidos de sus labios, sino también Sasuke-kun, pero nos calló con sus besos, con nuestras lenguas peleando por dominio.

Estaba perdiendo la cabeza por culpa de este chico, y realmente no estaba haciendo mucho para evitarlo.

...

Aquí estaba otra vez tratando de recuperar el aliento, con el cuerpo de otra persona sobre el mío en el mismo estado. ¿Qué estaba haciendo? ¿Es que en verdad no me era indiferente?

¿Cocinaras para mi también? ─ Lo escuche decir tras unos minutos de completo silencio, donde nuestras respiraciones por fin se había logrado calmar. Realmente sus vocablos me tomaron desprevenido, y fue imposible no recordar sus palabras de esa tarde

"Quiero que me quieras de esa forma. Da todo por mí, Hinata."

¿Qué debía hacer? ¿Estaba bien todo esto, lo que pasaba entre nosotros?. Él en verdad parecía una persona muy solitaria, y algo dentro de mi deseaba protegerle, cumplir con lo que me había pedido horas atrás en aquel mirador.

...S-Si Sasuke-kun lo desea, lo hare. ─ Al darme cuenta de lo que había dicho, pude percibir el calor reunirse nuevamente en mis pómulos, acrecentándose al notar que se levantaba levemente para verme. Estaba avergonzado por esto que me hacía sentir, por estas extrañas emociones que se instalaban en mí cada vez que me veía de esa manera. Debía salir de esto de alguna forma, o caería desmayado de la vergüenza. ─...D-Después de todo S-Sasuke-kun me ayudo esta tarde, es lo mínimo...que puedo hacer.

¿Sabes que cuando mientes, tu nariz se pone más roja de lo normal? ─ Al escucharle inconscientemente tendí a taparme dicha parte. Aunque claro que eso se acabó al notar su risa, al haberme delatado solo. Me había engañado, y yo había caído completamente. ─ Eres demasiado inocente.

¿Inocente? ¿A que se refería con eso? Sí él es quien siempre me miente para salirse con la suya.

Iba a reclamarle, decirle que no era como decía, pero sus labios sobre los míos me hicieron callar. Me había pillado completamente desprevenido, y me estaba avergonzando una vez más por sus acciones, por el abrazo que ahora me daba.

...Quiero hacerte el amor. ─ Me dijo tras unos segundos de silencio, dejándome nuevamente sin saber que responder.

.

.

.

.

.

.

Fin Chapter 6:-

Notas Dark: Hola a todos mis amados lectores.

Quiero darles la bienvenida a mis nuevos lectores, y también agradecer a quienes me han apoyado en este proyecto desde el comienzo. Espero que este capitulo haya sido del agrado de todos ustedes.

Besitos para todos, y nos estamos leyendo en el siguiente capitulo

Kisses

DarkAmy-chan