Descargo de responsabilidad: Harry Potter y casi todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.

Traducción al castellano, autorizada por la autora, del original en inglésGilded Soul

Autora: Digitallace

El alma dorada

Capítulo 7 – Acorralado

Draco y Hermione estaban en la biblioteca, habían decidido no bajar a desayunar para encontrar lo antes posible un remedio para Harry, el conejo.

––¿Dijiste que era de color púrpura?

Draco asintió. ––Y olía a zanahorias.

Ella lanzó un resoplido y desvió la vista una vez más hacia el conejito, Draco no dejaba de acariciarlo mientras buscaba en el índice de un grueso volumen de pociones. Hermione no pudo evitar sonreír divertida. Eran tan tiernos.

Después de una hora sin obtener ningún resultado, Hermione dijo: ––Quizá tendríamos que decírselo a Dumbledore.

Draco la miró entrecerrando los ojos. ––¿Y qué le vas a decir exactamente?

Hermione pensó unos momentos… iba a ser muy difícil… finalmente bajó la cabeza, derrotada. Ya era casi la hora de la primera clase. ––¿Querés que me lo lleve yo?

Draco miró la bola peluda y negó sacudiendo la cabeza. ––No, a mí no me molesta. ––respondió metiéndoselo en un bolsillo. Salieron de la biblioteca y marcharon hacia la clase de Pociones. A ninguno de los dos se les había ocurrido pensar en una excusa para justificar la ausencia de Harry. Slughorn no era de los que hacían un escándalo por una ausencia y menos tratándose de Harry.

Pero ese día el profesor Slughorn estaba enfermo y Snape lo reemplazaba.

Cuando Snape entró, miró furioso hacia el sitio vacío. ––Señor Malfoy, ––exclamó con su habitual tono desdeñoso–– ¿tendría la amabilidad de decirme por qué su compañero ha decidido negarnos la gracia de su augusta presencia?

Draco se encogió de hombros. ––Me temo que desconozco la razón, señor. ––dijo aparentando un aire de total indiferencia.

––Muy bien, si alguno de ustedes llegara a verlo, ––vociferó Snape mirando directamente a Hermione–– ¡déjenle en claro que le hizo perder a Gryffindor cincuenta puntos! ––se oyó un coro de murmuraciones de protesta pero Snape las hizo callar con un aullido y un flamear amenazante de varita.

Luego de que se hizo silencio y todos volvieron a ocuparse de su trabajo, Draco sacó al conejo del bolsillo y se lo puso en la falda. Se dedicó a acariciarlo mientras completaba el informe sobre la poción matalobos. Pansy vino a sentársele al lado. Draco levantó de inmediato los ojos buscando a Snape, no quería llamar todavía más la atención, pero Snape se había retirado a la oficina adjunta al aula.

––¿Qué pasa, Parkinson?

Ella dibujó una media sonrisa y le tendió una carta. ––Llegó durante el desayuno. ¿Vos dónde estabas?

––¡No es asunto tuyo! ––bufó él sin ocultar su irritación.

Pansy hizo una mueca disgustada y estaba a punto de pararse para irse pero fue entonces que vio al conejo en la falda de Draco. Lanzó un chillidito de regocijo y estiró la mano para tocar al animalito. Draco trató de impedírselo pero ella fue más rápida, lo alzó y lo apretó contra su pecho. Empezó a hacerle arrullos mimosos.

––¡Oh Draco! ¡Es tan tierno! ¿De dónde lo sacaste? ––preguntó con un chillido entusiasta.

Draco trató de recuperarlo, pero ella se volvió a un lado poniéndolo fuera de su alcance. ––Tampoco eso es asunto tuyo. ¡Devolvémelo ya!

Pansy se sorprendió por lo perentorio del tono. ––¡Eh!, es sólo una mascota. ¡Ni que fuera una persona! ¿Tiene nombre tu bebé?

––¡Devolvémelo ya, Pansy! –– se lo arrancó de los brazos y volvió a guardárselo en el bolsillo. En ese momento volvió Snape, más furioso que antes, si cabe.

––Diez puntos menos para Slytherin, señorita Parkinson, por estar fuera de su sitio. ––gritó Snape y fue a sentarse al escritorio.

Pansy volvió a su lugar mascullando por lo bajo.

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Cuando salieron, Hermione lo tomó de un codo y lo llevó a un corredor lateral. ––Eso estuvo muy cerca, Malfoy.

––Ya sé. No fue mi culpa… menos mal que le había sacado los anteojos… ¡que si no!

Hermione soltó una risita y luego se puso seria. ––Quizá sea mejor que se quede conmigo el resto del día.

Draco la miró renuente. ––No sé…

––Por ahora lo puedo dejar en mi dormitorio… si te parece… después de Transfiguración tengo una hora libre…

––Yo también tengo una hora libre después… ¿te parece que nos reunamos en la biblioteca?

Ella asintió, tomó el conejo y corrió a la torre de Gryffindor para dejarlo en su dormitorio.

Una hora más tarde, Draco entró en la biblioteca y se puso a revisar unos libros de pociones. Hermione llegó unos minutos después, muy trastornada. Draco se puso de pie muy alarmado.

––¿Que pasó? ¿Dónde está Potter? ––demandó con urgencia.

Ella lo sacó de un bolsillo y se lo pasó. Draco lo apretó contra su pecho. ––¡Está temblando como una hoja! ¡Qué le pasó?

Hermione se dejó caer en una silla y se llevó una mano a la frente. ––Cuando volví al dormitorio, ¡Crookshanks estaba a punto de atacarlo! ¡Lo tenía acorralado en un rincón!

––¡Dejaste a Potter a merced de esa bestia sarnosa? ––la increpó él furioso.

––Bueno… no fue a propósito… no se me ocurrió… calmémonos y tratemos de encontrar la forma de recuperarlo.

Draco le lanzó una mirada negra. Apretó a Harry más cerca de sí y bajó la vista al libro que estaba revisando. Hermione rompió en sollozos.

––¡Pará, Granger! Está bien… fue un descuido…

––Si, ya sé… pero si Crookshanks… ––gimió sin poder concluir la frase.

Draco estiró la mano y le tomó la muñeca. ––Está todo bien. Potter está bien… un poco asustado eso sí… se va a quedar conmigo hasta que encontremos como curarlo… no te angusties más…

Hermione pareció consolarse un poco. ––¿Te das cuenta de lo irónico que es? Está más seguro con vos… un Malfoy… que conmigo que soy su mejor amiga.

Draco consideró la idea y sonrió. ––Sí que es extraño y notable… lo que son las cosas, ¿no?

Hermione soltó una risita y los dos volvieron a sumergirse en los textos.

––¡La encontré! ––gritó Hermione media hora después.

––¿Y qué estás esperando? Decime todo. ––la urgió Draco.

Hermione leyó en su libro. ––Aparentemente se llama poción Dasypodis, transforma al que la bebe en un conejo. Es dificilísima de preparar, por eso es muy rara.

––¿Y cuál es el antídoto?

Hermione se mordió el labio. ––No lo dice…

Draco suspiró frustrado. ––Bueno… ahora ya sabemos algo más… va a ser más fácil buscar. ––se pusieron a trabajar de inmediato. Pero recién dos horas después Draco encontró algo más sobre la poción… y no sólo sobre la poción….

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