CAPITULO ANTERIOR

-El significado de que la piedra haya brillado en tus manos es una prueba de que eres más fuerte que yo. Si no brilla, es que no eres merecedor ed participar en el torneo

Los shamanes decidieron continuar su camino, imaginando como sería el próximo hijo de los Grandes Espíritus.


CAPITULO 7: Descubrí el por qué

Se tardaron una semana en encontrar la siguiente piedra, ya que estaba muy lejos. El siguiente hijo de los grandes espíritus no resulto ser tan amable como Caos. Su nombre era Tezka. Tenía el cabello largo, también de color blanco, y los ojos azules, como un zafiro. Horohoro fue quien se enfrento contra él. El joven Ainu realizo su posesión de objetos con Ikpasui y, al igual que Caos, Tezka no usaba un tipo de posesión, pero al parecer tenían la misma fuerza.

Horohoro empezó con problemas la batalla, al parecer se había confiado. Hizo la posesión de segundo grado agregando una espada de metal con marcas iguales a las de sus ropas. Su posesión se convirtió en dos armas filosas, una en cada brazo, con una cadena que las unía. Eran de color blanco y azul, con las mismas marcas Ainus.

El chico Ainu empezó a atacar con hielo, algo que al parecer tomo de sorpresa a Tezka y se descuido. Le congelo el brazo, sin embargo, luego de unos segundos se descongelo solo, aunque no lo podía mover. Al cabo de un tiempo, Horohoro ganó la pelea, pero al igual que Caos, Tezka detuvo la pelea antes de que alguien pudiera caer.

-Ten, es tuya-dijo Tezka, enfadado

-¿Ah?-pregunto confundido el Usui

-Que ya ganaste, acéptala

El chico Ainu miro la piedra, y en sus manos brillo. Horohoro sonrío con felicidad, mientras corría hacía sus amigos agitando la piedra en una de sus manos en alto. Los demás corrieron para reunirse con el.

-¡¡Lo logré!!-exclamó Horohoro

-¡Bien hecho, Horohoro!-dijo Yoh- ¡Tú también te has vuelto sumamente fuerte!

-Es verdad-coincidió el inglés- tu posesión es increíble

-¡Eres mega máximo!-dijo Ryu mientras abrazaba al peliazul

-¡¡Suéltame o.ó!!

-Como crecen mis niños T-T-dijo un Chocolove sentimental, otra vez vestido de mamá, a lo que Ren y Horohoro decidieron ignorarlo para evitar pegarle por sexta vez en el día

-Estoy impresionada, Horo-kun –dijo Athena sonriendo- no sabía que podías controlar el hielo

-S-sí… Koloro me da esa habilidad…

El Ainu se mostró un poco decepcionado, ya que, al igual que al finalizar la batalla de Ren, esperaba que ella le diera un abrazo. Sin embargo, Athena no lo hizo. Por otro lado, Ren estaba más feliz de lo acostumbrado.

-¿Por qué estas feliz, chibi-suke?-pregunto Ryu a un lado del chino

-No estoy feliz-aseguró este, pero no tardo en sonreír levemente de manera arrogante

-Si, si lo estas –aseguro el ainu- ¿qué te pasa?

-¡Que no estoy feliz!-dijo el chino, ya nervioso al momento en que se sonrojaba levemente

-¡¡Nuetro chibi-suke esta sonrojado!!-exclamó Chocolove, apuntando al sonrojo en las mejillas de Ren

-¿¡Por qué tu cara esta roja!?-preguntó Horohoro, sorprendido

-¿¡Y qué rayos les importa a ustedes!?-contestó el chino

El ojidorado miró de reojo a Athena que caminaba al lado de Horohoro. No supo porque lo hizo, fue algo involuntario. Al darse cuenta de eso, Athena le devolvió la mirada también de reojo. Horohoro se quedo mirando a Ren y luego a Athena, enojado.

-¿Me perdi de algo?-pregunto irónico el Ainu

-¿Qué?-preguntaron Athena y Ren al mismo tiempo, desviando la mirada

-Nee, Lyserg-kun,-llamo Fausto para tratar de calmar el tenso ambiente- ¿esta muy lejos la próxima piedra?

-Sí, parece que sí-dijo Lyserg.-mejor buscamos un lugar para pasar la noche, esta oscureciendo

-Es cierto, empieza a hacer frío¿verdad?-dijo Yoh buscando con la mirada un lugar donde dormir

Encontraron una cabaña al parecer desabitada, muy pequeña aunque acogedora. Tenía solo una habitación, una pequeña cocina, un baño y una salita con muchos sillones. Los shamanes decidieron que Athena durmiera allí, y ellos en la salita.

-Pero…-dijo la niña sin convencerse- yo puedo dormir aquí…

-¿Y dejar que hagas otro escándalo como el del fantasma Kuno?-dijo enojado Ren, con las manos en los bolsillos- olvídalo

-¡Que malo eres, Ren-sama!-dijo enojada la castaña- ¡Fue culpa de Yoh-kun!

-¿Mía?-preguntó inocente el Asakura, señalándose a si mismo

-Sí, fue tuya ¬¬ -coincidieron todos

-Descuida, pequeña y linda Athena-chan-dijo Ryu mientras tomaba sus manos- no tienes que preocuparte por mí, dormiré bien

-Cla-claro-contestó esta, con un tic en el ojo

-Ryu-san tiene razón-dijo Lyserg- dormiremos bien aquí

-Buenas noches-dijo Fausto sonriendo

-De acuerdo… Buenas noches a todos

La chica entró en la habitación sintiéndose algo culpable. La habitación era muy pequeña, y de todas formas no cabían todos ellos allí. Athena se sacó la ropa y se puso su Kimono rojo, luego se recostó en la cama mirando el techo.

-¿Pasa algo?-preguntó Reverie apareciendo al lado de su shaman

-Pienso en lo mismo de siempre…

-¿En tus hermanos?

-Sí… ya son dos años desde que no nos vemos…

-Athena…

-Quiero verlos…

++++ Donde los bishounes ++++

Ya estaban todos los shamanes durmiendo. Horohoro había sido el primero, debía estar exhausto por la pelea. Yoh, para variar, se durmió también inmediatamente, y luego los demás. Ren permanecía despierto, mirando el techo con los brazos detrás de su cabeza. Trataba de descubrir que era lo que desequilibraba su poder espiritual, y no podía saber que era… aunque tenía una pista, pero no lo iba a admitir.

++++ Donde Athena ++++

Athena había salido de su habitación por la ventana. Estaba sentada en el pasto mirando un lago que había visto antes de entrar en la cabaña. Era muy bonito ver como la luz de la luna se reflejaba en el agua cristalina. Había veces en los que prefería estar afuera, para pensar tranquilamente y estar en contacto con el ambiente, la ayudaba a relajarse. La castaña dejo escapar un suspiro melancólico.

-Ren-sama…-dijo ella en medio de ese suspiro

-¿Dime?-pregunto una voz conocida tras ella

-¿Eh?-se da vuelta, sorprendida- ¡¡Re-Ren-sama!!

El chino estaba de pie tras la chica, mirándola. Athena estaba tan concentrada pensando que no se había dado cuenta de que Ren se había acercado hacía ella. Se sonrojo inmediatamente al ver que había escuchado que ella pronunciaba su nombre.

-¿Qué… qué pasa?-pregunto esta, mirando el suelo

-Pero…-dijo el chino confundido- si tú dijiste mi nombre

-Ah… sí…-dijo ella mirando el lago de nuevo, sin saber que decir

-¿Mirabas el lago?-pregunto Ren sentándose tranquilamente a su lado

-Algo así…-contestó esta, mirándolo de reojo

-¿Por qué me abrazaste?-preguntó el ojidorado de la nada

-¿Cuándo?

-No te hagas, cuando termine la batalla con Caos

-Ah, pues… porque… -tartamudeo esta, jugando con sus dedos- esta preocupada por ti y bueno…

-¿Por qué?

-Cómo que porque…

-Athena

-Mmm…

-Tú sabes lo de mi enfermad ¿cierto? Sé que escuchaste cuando se lo conté a Horohoro

-¿Lo…lo sabías?

-Claro, no soy tonto, pero descuida, al menos me alegra que hayas guardado el secreto

-¿Por eso estabas feliz hoy día?

-No… no es por eso

Después de decir eso último, Ren río levemente para si mismo, mirando el lago. La castaña se sorprendió al ver y escuchar la risa de su acompañante. Sintió un cosquilleo en el estomago al verlo, y no pudo evitar sonreírle también. Era la primera vez que lo veía reír.

-¿Entonces por qué?-pregunto esta, acercándose más a él, con más confianza

-Lo sabrás algún día-contestó el chino maliciosamente

-¡Que malo!-dijo esta haciendo un puchero infantil

-Nee, -llamo este mirándola- ¿puedo preguntarte algo?

-Claro

-A ti te gusta Horohoro ¿verdad?

Athena se sorprendió por la extraña pregunta del chico, pero estaba más sorprendida porque era él quien se lo preguntaba. Horohoro le había preguntado lo mismo, y ahora Ren. El corazón le comenzó a latir con fuerza, mientras trataba de no mirar a Ren a los ojos.

-¿Por qué preguntas?-respondió ella sin querer contestar, y sin saber el motivo porque no queria responder

-Curiosidad-dijo este sinceramente, encogiéndose de hombros- él parece estar interesado en ti, y no estaría bien que jugaras con él

-Pues yo…

La chica se arriesgo a mirar a Ren, luego se arrepintió de hacerlo. Este la miraba directamente a los ojos, con sus penetrantes ojos dorados… esos ojos que parecían poder leer su mente, que le impedían poder mentirle. Estaba muy nerviosa, con la mirada del chico clavada en su rostro. La castaña balbuceó y apartó la mirada bruscamente, mirando el césped.

-No tienes porque responderme ese tipo de preguntas si no quieres-aseguró Ren para tratar de calmar el nerviosismo de la joven

-Ah, esta bien-contestó esta aliviada, sonriendo- "menos mal que no es un chico insistente ¬¬"

De pronto, Ren comenzó a toser seguidamente, y a apretarse el pecho con su mano. Sentía que se ahogaba, y comenzó a sudar mucho, mientras que un calor insoportable lo asfixiaba. Ella lo miro confundida, sin entender lo que le pasaba. Lo llamo pero este no le respondió, seguía tosiendo.

La chica no sabía que hacer. Estaba al lado de él, a unos centímetros, y solo podía mirar como Ren estaba ahí, apunto de darle un ataque al corazón. El chino al parecer intentaba hablar, pero no podía, ya que la tos no se detuvo. Athena lo abrazó fuertemente llorando, asustada. ¿Que podía hacer? De pronto, el chico dejo de toser al cabo de unos minutos, y puso una mano en la cabeza de Athena.

-¿Re-Ren-sama…?-llamo ella al sentir el contacto con su acompañante

El dolor en el pecho de Ren se estaba disminuyendo lentamente. Otra vez, en cuanto Athena lo abrazo. Abrió los ojos lentamente, aun con su mano en la nuca de la niña, que estaba acurrucada abrazándolo, miro para asegurarse de que no había nadie mirando.

-Ya estoy bien-aseguró el chino- gracias a ti

-¿A mi?-pregunto perpleja la castaña- Pero si yo no…

-Por preocuparte tanto por mi-dijo este algo sonrojado, no le gustaba demostrar lo que sentía o que las personas se preocuparan por él- lo mismo paso cuando me abrazaste al terminar la batalla, le dolor desapareció

Ren se separo un poco de Athena, para verla a la cara. Athena trato de disimular su sonrojo al ver al chico tan cerca de ella, sonriéndole… sin embargo, aun tenía una tristeza en sus ojos, que no pudo ocultar. Athena le devolvió la sonrisa, mientras Ren se levantaba, tendiéndole una mano para que ella se levantara también. Athena tomo su mano, quedando a la altura de Ren.

FIN CAPITULO 7


Athena Ikimasu!!! 7 capitulo arriba y otro hijo de los grandes espiritus!! Espero que les haya gustado y lean el próximo capitulo n.n!! Dejen sus reviews porfiiss!

Horohoro: seh, para que el narrador siga jugando con los sentimientos de la gente ¬¬

Narrador: por decima vez, yo solo narro la historia, la autora es la culpable ¬w¬

Autora: dijiste algo cariño ¬¬?

Narrador: nada, jefa u.u

Autora: que bien n.n Sigue narrando ahora el octavo capitulo, que para eso te pago

Narrador: "me paga ¬¬?"