Título: Propiedad del Rey

Autor: Red Autumn (red_autumn21@yahoo.com)

Traductor: Darkkie

Pareja(s): Legolas/Aragorn, Arwen/Aragorn (implícito)

Clasificación: PG-13 a NC17 – Slash, violación, Angustia, Pensamientos oscuros, violencia, MPREG.

Resumen: Una historia de un joven príncipe (Desde el punto de vista de Legolas)

Advertencia: Muy, muy oscuro. Muchas descripciones gráficas físicas y mentales. POR FAVOR, POR FAVOR CONSIDEREN LAS ADVERTENCIAS.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Tolkien y sólo a él. Yo sólo los tome prestados para darle vida a mi universo fantástico.

NOTA: Este fic es AU (Universo Alterno) Galadriel no tiene poder/ No existe anillo / No hay Sauron o Mordor

7. Baño caliente (* La noche del capítulo 6*)

Lo que me atraía del anochecer era la oportunidad de ver las estrellas brillando, una maravillosa fuente que me remontaba hasta mi infancia.

En Mirkwood, papá, mis dos hermanos y yo estaríamos levantados hasta altas horas de la noche para verlas. Algunas veces, si teníamos suficiente suerte, veríamos una estrella fugaz atravesando encima nosotros.

Cada vez que la luna llena apareciera, papá nos llevaría a su estanque favorito y nos refrescaríamos en él. Allí, él nos señalaría las diferentes estrellas y les nombraría. Después, nos contaría una historia sobre ellas. A menudo yo terminaba conociendo sólo la mitad de la narración puesto que caía dormido fácilmente en el tibio abrazo de mi padre.

En otras noches, sólo nos tumbábamos en un claro y les contemplábamos en silencio, dejando nuestras mentes fluir libremente. Yo siempre sabía lo que ada estaba pensando. No tenía la menor duda. Me dolía verlo algunas veces cuando sus pensamientos fluían hasta nana. Sin embargo, yo era incapaz de hacer alguna cosa que le animara porque no tenía algún recuerdo de ella. La única cosa que compartía con ella y recordaba mi padre, eran mis ojos y mi boca.

Recuerdo un verano cuando yo era un elfo pequeño, una vez cuando apenas era capaz de formar largas oraciones en mi hablar, yo le pedí a mi padre que me alcanzará una estrella. Había escuchado muchas veces de mis hermanos que pequeñas estrellas bajaban a Tierra Media algunas veces para jugar y si teníamos suerte les podríamos ver.

Papá sonreía y me llevaba al jardín. En verdad, vi muchas volando alrededor de los rosales y otros senderos. Corríamos tratando de atrapar alguna. Ada siempre atrapaba una y la ponía en mi puño pequeño. Miraba a través del pequeño agujero que tapaba con el pulgar y le contemplaría parpadeando entusiasmado.

Los dulces recuerdos de Mirkwood se evaporaban, mientras la noche de invierno llegaba con rapidez. Esta noche sería diferente, y yo me agitaba cada vez mas mientras las horas pasaban. La revelación de esta mañana me había sobrecogido el corazón. Mi ingenuidad y falta de experiencia acerca de la conducta de los hombres, me habían costado muy caras.

Diferentes escenarios de escape se formaban en mi mente. Si no sucedían, al menos podría tratar de escapar de él esta noche. Mis planes no estaban garantizados para tener éxito pero al menos no me sentía tan indefenso.

Muy pronto, escuché un grupo de gente marchando hasta mi prisión.

Cuando Aragorn entró, traía un remolque de sirvientes, llevando un cubo de agua humeante mientras los dos del final sostenían bandejas – una cargada con comida mientras la otra, dos vasos de vino cristalinos y una botella de vino blanco.

Los sirvientes trabajaban silenciosa y rápidamente, nunca ninguno se atrevió a mirarme. Solamente uno llego cerca de mí. Extendió un grueso edredón debajo del cobertor y una pila de nueva ropa limpia en la silla cercana.

Después, uno de ellos encendió la chimenea. Siendo un elfo, soy imparcial al calor o al frío del ambiente. Sin embargo, agradecía la calidez que emanaba. Esta habitación siempre estaba fría por alguna razón.

El Rey se detuvo en la ventana observando las actividades. Podía sentir que algunas veces dirigía su mirada sobre mí pero yo me rehusé a encontrarme con ella.

Una vez que terminaron, los sirvientes fueron rápidamente despedidos. 

El silencio era bienvenido esta vez. Me gustó escuchar el crujir y tronar del fuego. Siempre me trajo buenos recuerdos.

Ninguno de nosotros movió un músculo. Podría decir que él estaba todavía mirándome mientras yo continuaba contemplando el fuego.

Después de algún tiempo, le escuché caminar hasta mí. Endurecí mis nervios para no mostrar algún temor.

Parado frente a mi, bloqueó la vista de la chimenea. Levante mi mirada y le encontré observándome, como si tuviera algo en mi rostro.

Cuando él hizo el primer movimiento, salté. Una sonrisa divertida se formó en sus labios lo que me hizo rápidamente sonrojar de vergüenza. Él alcanzó su bolsillo y sacó una cadena dorada con una llave colgando de ella. Alejó los cobertores hacia un lado, se inclinó y colocó la llave en la cerradura.

Tan pronto como libero mi pierna, la jale con prisa y comencé a inspeccionar la llaga donde me apretaba y rozaba el acero. Pude ver feas heridas alrededor de ella después de mi episodio de esta mañana.

Apenas cuando él trataba de alcanzarme para tomarme, me arrastré hacia atrás pero no fui bastante rápido – ¡malditos sean sus reflejos élficos! Una de sus manos atrapo mi pierna y me empezó a jalar de vuelta hasta él. Trate de patear su mano con mi otra pierna pero el consiguió atraparle también.

De la manera mas indigna, me estiró.  Mientras mi cuerpo se resbalaba hasta él, mi camisa iba en dirección opuesta, causando que expusiera mi completa desnudez, para al final amontonarse en mi pecho. Si yo no le hubiera bajado con mis manos, se hubiera deslizado sobre mi cabeza.

Antes de que pudiese protestar, él me recogió en sus brazos. Traté con mi mejor esfuerzo de ponerme en pie. Era un ultraje para un Príncipe ser tratado de tal manera. En tal caso, ya había recibido bastante abuso de su parte desde mi cautiverio aquí. ¿Quién sabe cuanto mas tendría en el futuro cercano?

Cuando llegamos a la bañera, me dejó gentilmente sobre la alfombra de felpa azul. Luego el hizo un movimiento para retirarme la única pieza de ropa que yo tenía. Golpee sus manos y trate de correr hasta la puerta. Sin embargo, sólo conseguí avanzar dos pasos antes de que el me tomara por la cintura y me arrastrará hacia atrás.

"¡Aléjate de mi!", grité, y traté de golpear su entrepierna con mi mano. Aragorn ya había anticipado mi intención. Con sus brazos rodeando mi cintura, me levanto del piso mientras yo pateaba inútilmente el espacio vacío.

"¡Si dejas de pelear, podría ser mas amable contigo!" dijo con voz forzada. "Solamente quiero dejarte tomar un baño. Seguramente tendrás una fuerte urgencia de el ahora" continuó. Sabiéndome derrotado, dejé de luchar y luego me bajo lentamente.

"Sí," mascullé, y mis hombros cedieron, repentinamente sintiéndome cansado.

"Adelante, antes de que el agua se enfríe," su voz era mas cariñosa esta vez.

"¿Podrías voltearte por favor?" No quería quitarme mis ropas mientras él miraba.

Levanto una ceja. "No lo creo. No voy a perderte de vista."

Le miré y luego a la bañera donde el humo estaba elevándose en pequeños nubes. El agua invitaba tanto, que no podía resistirlo.  Además, necesitaba desesperadamente librarme de su olor y sus manchas de mi cuerpo.

Volviéndome para darle la espalda a él, deslicé la camisa indeciso sobre mi cabeza y la deje caer al piso. Luego me caminé rápidamente dentro de la tina.

Se sintió tan bien cuando mi cuerpo entero se sumergió en el agua caliente. Todos los nudos en mis músculos inmediatamente comenzaron a deshacerse y sentí la calma sobre mí. Cerré los ojos y dejé que mis sentidos fluyeran libremente, olvidando temporalmente mí alrededor. La esencia del aceite que el sirviente había  agregado al agua, lentamente se elevaba hasta mi nariz, relajándome aún más. Casi podía escucharme ronronear de contento.

Un par de manos sobre mis hombros me trajeron de vuelta a la realidad. Abrí mis ojos y vi su cuerpo desnudo elevarse sobre mí. La más repugnante vista era su miembro flácido colgando peligrosamente cerca de mi rostro. Yo sabía que su propósito era sólo humillarme.

Sin invitación, se unió a mí en la tina. Me moví tan lejos de él como era posible, estando alerta y siguiendo cada uno de sus movimientos.

"Necesito un baño también," sonrió tímidamente. "No soy como los otro hombres. Yo crecí entre elfos, ¿recuerdas?"

¿Cómo podría olvidarlo?

"¿Cómo puedes ser tan violentamente cruel conmigo especialmente cuando yo también soy un elfo y puedo recordarte, éramos hermanos?" Había hecho referencia a nuestra relación en el pasado por que mi fe había sido traicionada. No debí nunca confiar en él desde el primer día que lo conocí. Debería haber hecho caso de mis instintos. Cuantos había tenido y les ignoré y ahora me había metido a mi mismo en este problema. "¿Sientes algún placer en hacer a otros sufrir?"

"No, Legolas," sus manos salpicaban algo de agua en su pecho velludo. "Siento haber sido tan cruel contigo pero tus acciones y resistencia me enfurecían"

"Pienso que tengo el derecho en defenderme." Mis ojos se entrecerraron con desaprobación. Por primera vez, el evitaba de mi vista, como si estuviera turbado y evitara algo. No me importaba, por que yo le odiaba y lo que había hecho era imperdonable. "Yo confié en ti, como Elladan y Elrohir lo hacían. Aún Lord Elrond tenía su completa confianza en ti. ¿Qué he hecho para ganar tal trato tuyo?"

Aragorn no me respondió con rapidez. En cambio, alcanzó la pequeña mesa donde las bandejas yacían y vertió algo de vino en los dos vasos.

"Toma," dijo pasándome un vaso. Le tomé y olí el contenido. "No puse ninguna droga en el," rió entre dientes.

"Simplemente quiero oler el vino," repliqué, mirándole con un poco de sospecha.

El levanto su vaso, golpeando el mío antes de tomar un sorbo.

El vino no era una de mis bebidas favoritas pero este sabía muy bien. Era frutal, ligero y refrescante.

"No has respondido mi pregunta todavía," le recordé.

"Vi a Haldir entrar a tu habitación en Rivendel. Por lo tanto, era natural asumir que cada vez que tu peleabas conmigo, estabas tratando de salvarte de él." Su mirada encendida apuntaba a mi cara, estudiando mi reacción.

La sorpresa me atrapó. No pensé que nadie hubiera atestiguado cuando Haldir entró a mi habitación esa noche. Yo le advertí que estuviera seguro de que nadie le hubiera visto llegar. Mi padre no estaría contento al escuchar tales noticias en Mirkwood, no importa cuan inocente sea la situación. No obstante, Haldir no había fallado en esta materia, por que estaba seguro de que él había sido cauteloso. Solamente que él no podía evitar, que alguien estuviera espiándonos a propósito.

"¿Eran amantes ustedes dos?" dijo rompiendo el hilo de mis ideas.

Esta vez era mi turno de estudiar su semblante. Encontré extraño que él se refiriera a mi relación con Haldir como algo pasado. Él podía reclamarme como su consorte pero sin mi corazón, no tenía nada.

"La primera vez que yo conocí a Haldir, él ya era un guardián para Lord Celeborn y Lady Galadriel. Ocurrió que en mi primera visita yo le conocí mientras él estaba a cargo de llevar un importante mensaje entre Imladris y Lorien. La segunda vez que le encontré fue cuando apareció en Mirkwood para una breve visita. Fuimos muy cercanos… conectados uno al otro." Deliberadamente respondí en una manera muy vaga, esperando ver su reacción.

"¿Te refieres a un lazo de amor?" Aragorn interrumpió impaciente.

Así que, él estaba celoso de Haldir. Todo parecía encajar ahora – la pelea de espadas, sus venenosas miradas y su apenas oculta aversión al elfo de Lorien. Había pensado que Aragorn no le agradaba el elfo por su arrogancia. ¿Era Aragorn tan bueno al ocultarse a si mismo que nadie, ni siquiera su padre adoptivo había detectado su traición en la familia?

"No. Como uno de familia, Haldir me quería tan profundamente y me protegía mucho. Él era casi como mi propio hermano… quién nunca me haría daño."

Pude ver los tensos músculos relajarse después de mi confesión pero aun se enfurecía al mismo tiempo que no parecía tomar nota de mi última oración. Parecía que descuidadamente indiferente a ella.

"Yo le dije a él que viniera a mi habitación por que había muchas cosas que quería ponerme al día con él, puesto que no le había visto desde casi dos siglos desde su ultima visita a Mirkwood."

"Ya veo," dijo revolviendo esta nueva información en su mente.

Me preguntaba si no hubiera sabido Aragorn de este mal entendido, ¿Podría tratar de herir a Haldir?

"¿Le hiciste algo a Haldir la noche que me raptaste?" Rezaba en mi corazón que nada le hubiera dañado.

"No," respondió simplemente. "Déjame lavar tu cabello," dijo cambiando el tema.

"No," le rechacé. "Lo haré por mi mismo." Coloqué el vaso de vino en el piso a un lado de la tina.

El hombre se encogió de hombros y me paso una botella de vidrio. La tome y abrí la tapa. Cuando la acerque a mi nariz pude oler el dulce aroma de las flores. Vertiendo un poco en mi cabello, le lave rápidamente, un poco torpe pues mis manos aun seguían vendadas. Después sumergí mi cabeza entera bajo el agua. Cuando salí, sentí el agua correr a lo largo de mi sedoso cabello rubio. Enjuagué mi rostro mientras algo de esa agua caía sobre mi frente también. Se sintió tan bien ahora que finalmente pude asearme por completo. Aragorn tomó la oportunidad de hacer lo mismo.

Como el agua se había puesto fría, él se levantó, se seco a si mismo y enredó la toalla alrededor de su cintura. Me pasó una toalla para mi también.

Tomándola, la use para cubrirme mientras me levantaba.

Apenas y puse un pie fuera de la bañera, el rey se inclinó hacia mí para tratar de agarrarme pero esta vez yo fui demasiado rápido para él. Corrí hacia la cama y me deslice debajo del edredón.

Mis acciones parecían divertirle, porque ligeramente escuché su risa mientras se dirigía hasta la cama. Quité la toalla que me envolvía y la envolví en mi cabeza para secar mi cabello.

La cama se inclino un poco mientras él se trepaba en ella, y se sentaba a un lado mío.

Repentinamente, él tomó una de mis muñecas, arrebatándome la toalla y la tiro al piso. Trate de jalar mi muñeca de regreso, sintiendo el miedo recorrer mi espalda.

Sin decir una palabra, empezó a jalar los vendajes e inspeccionar mis heridas. Hizo lo mismo con la otra. Satisfecho, dejo mis manos sin volverlas a vendar.

"Estás sanando rápidamente," afirmó.

"Soy un elfo," le respondí.

"Un hermoso elfo," me corrigió. "Vamos a comer y luego vamos a dormir."

¿Escuché mal? Le mire cautelosamente. Él debe de haberlo sentido.

"¿A menos de que desees hacer algo mas?" Mi miro sugestivamente.

"No, necesito descansar," le respondí rápidamente.

Comimos con tranquilidad, cada uno en sus pensamientos.

Mientras nos preparamos a dormir, pensé que él iba a darme una camisa limpia para ponerme encima.

"No estoy acostumbrado a dormir desnudo. ¿Podría usar algo?" le pregunté a Aragorn cuando vi que el estaba colocando el edredón sobre nosotros.

"No. Dormirás desnudo cuando yo este contigo." Diciendo eso, él me jalo hacia abajo y presiono su cuerpo desnudo contra mi espalda desnuda, lo cual me hacia sentir muy incómodo.

Yo estaba a punto de protestar. "Dije no, Legolas," contestó tajantemente.

Con un enojo apenas moderado, yo yací tranquilamente. Una mano agarro mi cintura y me rodeo posesivamente mientras me apretaba más cerca de él. Sin embargo, estaba demasiado cansado, y pronto me quede dormido.

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Reviews! Reviews! Que me animarían mucho a seguir traduciendo… snif… Así que si la historia no es interesante ya no sigo traduciendo… L