¡Hola a todos! No, no me han secuestrado, aún no [What?]. Bueno no sé si ya observaron en el resumen que estoy buscando Oc's, pero si no lo has visto pues ya se los comunique, si quieren que aparezcan solo tienen que darme su nombre y descripción y yo los pondré… pero aparecerán dentro de algunos capítulos…

Mejor los dejo leer.

Sonic The hedgehog y sus amigos son de SEGA.


Capitulo 7: Experimento.

Era una cálida mañana en Station Square, las avecillas cantaban felizmente, el cielo mostraba los bellos colores en él como si fuera un lienzo lleno de colores pasteles pincelados por un fenomenal artista de nombre reconocido exhibiendo su gran y reciente obra de arte ante todo el público, y los pequeños jugaban tranquilamente en los parques ya que era fin de semana y por ende significaba que no había escuela. Por las calles del centro de la ciudad podían verse miles de zoomorfos ir de aquí a allá con sus compras en las manos o simplemente admirando la mercancía de alguna tienda deseando obtener el objeto que tanto anhelan. De las cafeterías salía el delicioso y exquisito olor de café recién preparado y el maravilloso aroma de pan recién horneado.

Una eriza de púas largas caminaba tranquilamente por las calles de la gran ciudad conversando con su acompañante de la cual se traba de una conejita menor a ella.

—Y ¿Cuál es el fin de este experimento? — pregunto un tanto dudosa la eriza.

—Es algo básico, consiste en ver el comportamiento de una persona, o en este caso zoomorfo, en una habitación cerrada, acompañado de otro zoomorfo de su desagrado y sin ningún entretenimiento alguno, con esto se quiere estudiar si hay posibilidad de que los dos sujetos se agraden en una ambiente solitario y sin la posibilidad de convivir con otro sujeto más que él que este en el cuarto acompañándolo. — explico la coneja detalladamente mientras caminada por la banqueta de la calle en dirección al taller del zorro rubio de dos colas sin apartar la vista de la eriza.

—Veo que la influencia de Tails te hizo muy bien. — comento pícaramente Amy esperando la reacción de su acompañante.

—Tienes razón, el pasar tiempo con él ha cambiado mi perspectiva del mundo que me rodea. — afirmo una Cream un poco sonrosada con una leve sonrisa.

—En todo caso, sigo insegura de si ayudarte con el proyecto todavía. — confeso la eriza de púas largas.

—¿Por qué?

—Porque seguramente el otro sujeto será Sonic. — expreso mientras se cruzaba de brazos y miraba acusadoramente a la coneja. Lo dicho por Amy hizo que Cream se quedara pasmada por la inteligencia de su amiga al descubrir tan rápido su plan.

—¿C-como lo d-descifraste t-tan r-rápido? — cuestiono tartamudeando aun sin salir de su sorpresa.

—Es sencillo ahora que pienso logicamente.

—¿Antes no pensabas asi? —pregunto confundida la pequeña. La eriza nego con la cabeza.

—Veras Cream, cuando perseguía a Sonic mi cerebro se bloqueaba totalmente y solo podía pensar en él, además de que era demasiado ingenua y tonta…, el tiempo y la madurez son algo muy valioso, sin ellos estaríamos perdidos, como yo hace seis años. Me alegro que tú hayas adquirido más madurez a tu edad actual. — explico la eriza calmadamente, pero luego frunció el ceño y se cruzo de brazos. —Pero no pienso quedarme encerrada con ese erizo idiota por horas, ¡Me volveré loca!

—¿Por qué no? si antes eran muy buenos amigos, incluso tú estabas e…— la coneja fue interrumpida.

—¡Ni siquiera se te ocurra decir esa palabra!— exclamo un tanto molesta la eriza, pero luego de unos segundos se calmo.

—Bien, pero hazlo por mí, necesito hacer este experimento— dijo mientras colocaba una expresión adorable en su rostro.

—Ah, ah. No voy a caer en eso, Cream.

—¡Por favor!

—¡No!

—¡Por fis!

—¡No lo hare!

—¡Por favor Amy, por mi!

—¡EH DICHO QUE NO! — grito muy molesta, pero cuando vio que la coneja comenzaba a llorar, se arrepintió y mucho.

—T-tu –n-n-nunca m-me h-habías g-g-gritado. — dijo la coneja entre sollozos con las manos entrelazadas y cabizbaja.

—L-lo lamento, Cream. No fue mi intención responderte de ese modo. — se disculpo mientras trataba de secarle las lagrimas que salían de los ojos cafés claros de su pequeña amiga.

—Descuida, yo tuve la culpa, no debí haberte insistido tanto en algo que no quieres hacer. — dijo en voz baja mientras se secaba las pocas gotas saladas que brotaban de sus orbes cafés claros.

La rosada suspiro pesadamente y dirigió su mirada al cielo. "Me voy a odiar por esto" pensó y luego se armo de valor para dejar su dignidad a un lado y aceptar la dichosa petición de su acompañante.

—Está bien, hare el maldito experimento solo por ti. — y como respuesta recibió un gran abrazo.

—¡Gracias Amy! Sabía que no me fallarías. —expreso con mucha felicidad Cream.

—Sí, de nada. — dio un pesado suspiro para aclarar sus ideas. Recordó algo extraño que le había sucedido esa misma mañana y que no había comprendido, hasta ahora. —Cream, ¿acaso Rouge sabía de esto?

—Sí, ¿Por qué? — el nerviosismo de la coneja comenzó a brotar de nueva cuenta, la habían descubierto, de nuevo.

— Maldita sea.

—¿Ocurre algo? — pregunto lo más inocentemente que pudo.

— Esa maldita murciélago me engaño para ponerme esto. — murmuro molesta por su atuendo, mientras entrecerraba los ojos. Y es que la eriza estaba preciosa, tenía un aspecto tan angelical que hacía que todos los chicos se le quedaran viendo indiscreta y descaradamente, lo que causaba que la rabia de la rosada aumentara aun más.

Su vestimenta consistía en un vestido corto hasta las rodillas de mangas largas, color blanco y ajustado exclusivamente a su busto y debajo de este llevaba un listón delgado color dorado. Sus pies portaban un par de zapatillas color doradas. Como accesorio llevaba un listón grueso dorado atado alrededor de su cabeza en forma de diadema acompañado de un moño del mismo color y por ultimo una gargantilla pegada a su cuello con un moño a un lado igualmente dorado. Sus púas estaban onduladas y su fleco se lo había peinado de tal forma que le cubriera su ojo derecho.

—Reconozco que portas un atuendo algo atrevido, y podría terminar como el último experimento. — dijo esto último la coneja con un semblante serio lo cual era extraño en ella, pero después de unos segundo sonrió. — Aunque te vez muy hermosa con ese vestido.

—¿Cuál ultimo experimento? — pregunto curiosa, ignorando completamente el alago.

—Bueno ya hemos ejecutado el experimento, solo que en la primera prueba utilizamos al señor Knuckles y a la señorita Rouge como los sujetos.

—Y si ya lo realizaron una vez, ¿para qué quieren una segunda? — pregunto con una ceja arqueada, lo que daba a entender más que nada la extrañeza que sentía en ese momento.

—Es que hubo ciertas… dificultades. —contesto haciendo énfasis en "dificultades".

—Explícate. ¿Quieres?

—Solo te diré que cuando Tails y yo revisamos las grabaciones de la noche en la que se quedaron solos, mi forma en la que veía al mundo cambio completamente y mi inocencia se esfumo. — dijo con las mejillas sonrojadas y con semblante aterrado.

La eriza de orbes jade se quedo pensando unos cuantos segundos, pero cuando capto el mensaje apretó los dientes y empuño sus manos en un intento de controlar su ira. Su ceño se frunció y su rostro se puso levemente rojo con una vena resaltada de su sien.

—¡¿Cómo se les ocurrió hacer tal estupidez sabiendo que los estaban grabando?!, ¡Por Caos!, ¡Ni siquiera Sonic hubiera cometido tal idiotez! — exclamo entre dientes con rabia a la vez que hacía ademanes con los brazos y fruncía más el ceño.

—T-tranquilízate Amy. Mi madre y el señor Sonic ya los sermonearon, a ambos. — dijo en un vano intento de calmar a la chica. Luego diviso el taller del zorro rubio y sus labios formaron una leve sonrisa que desapareció rápidamente.

—No. Lo siento, Cream, pero tendrá que ser otro día lo de tu proyecto. Ahora mismo voy a darle la paliza de su vida a Knuckles. —dijo y se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección contraria al taller.

En ese momento Cream pensó en la idea más descabellada que nunca antes había tenido y que, según ella, era la única forma de evitar que su amiga rosada se marchara.

—¿Sabes?, Tails y yo hemos revisado ese video cientos de veces y, a mi parecer, las técnicas de seducir de Rouge son muy efectivas. — trato de decir lo más pícaramente que podía, para molestar más a la eriza, claro está.

Amy se detuvo por unos segundos, se dio media vuelta y cuando lo hizo, su rostro estaba mucho más rojo, lo que le indico a la coneja salir huyendo de ahí. Cream corrió lo más rápido que podía y Amy, aún así con zapatillas, corría velozmente, casi pisándole los talones.

La coneja llego a la entrada del lugar y sin perder el tiempo fue directamente a un pequeño teclado incrustado a la pared e ingreso unos cuantos dígitos, después de unos segundos el muro se movió dejando ver un ascensor de cristal, subió a este y mecánicamente apretó un botón. Pero para su desdicha, cuando menos se lo esperaba, la eriza ya estaba a un lado de ella, mirándola asesinamente y con el ceño exageradamente fruncido. Aparto su vista de la chica y presiono otro botón, rápidamente se sostuvo de donde pudo y en unos cuantos segundos las puertas del ascensor se cerraron y comenzó el descenso velozmente causando que la eriza cayera al suelo.

Cuando las puertas se volvieron a abrir, mostro un pequeño pasillo metálico en el cual se encontraba un perchero con una bata blanca encima de él, en medio de dos puertas. Cream salió rápidamente y tomo la bata para colocársela, de esta saco lo que parecía una mascarilla de seguridad, luego entro a la segunda puerta seguida de una enojada Amy, la cual cerro fuertemente la puerta una vez dentro. La habitación era totalmente blanca y al parecer el suelo estaba cubierto de colchonetas, lo que hizo que la eriza se extrañara.

—¡Tails, activa el PR36G! — grito Cream mientras se acercaba a una de las esquinas de la habitación y se aseguraba que la mascarilla estuviera bien sujeta, a Amy le dio curiosidad de saber para que era la máscara, pero cuando iba a preguntar comenzaron a salir miles de burbujas de todos lados, y cuando se comenzaron a reventar llenaron el lugar de una fragancia que no pudo identificar pero causo que comenzara a marearse y su vista se tornara borrosa, en cuestión de segundos cayó rendida al suelo.

.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&

Un dolor de cabeza lo invadió intensamente, los parpados le pesaban demasiado como para levantarlos. Se sentó en lo que parecía ser una superficie… suave y… acolchonada, eso lo sorprendió enormemente obligándolo a abrir completamente los ojos.

Entrecerró los ojos y observo minuciosamente a su alrededor, después de unos segundos de examinar la habitación una mueca de desagrado se dibujo en su rostro "Oh no, estoy en la maldita prisión blanca" pensó con fastidio.

Después de quejarse e insultar al lugar donde había terminado, se percató de un bulto blanco y rosado, se levanto y camino hacia este, cuando estuvo lo suficientemente cerca se dio cuenta de que se trataba de una eriza, se coloco de cuclillas y le hizo a un lado una púa que le cubría parcialmente el rostro y la reconoció al instante, era Amy. Retrocedió rápidamente cuando Amy comenzó a recobrar la conciencia, volvió donde originalmente había despertado y se acostó para quedar cómodamente, opto por sacar una pequeña pelota que traía en el bolsillo trasero de su pantalón blanco y comenzó a jugar con ella rebotándola en el muro.

—¿Dónde estoy? — pregunto suavemente Amy a nadie en especifico, a la vez que se llevaba una mano a la faz.

—Estas en "La habitación experimental" o como yo le llamo "La prisión blanca". — respondió simplemente, sin dejar de botar la pelota.

—¿Ya has estado aquí? — pregunto con curiosidad.

—Más de diez veces. — respondió cortante.

La eriza frunció levemente el ceño. —¿Cuál es tu problema? — se cruzo de brazos y de piernas esperando la respuesta de su, lamentablemente, único acompañante azul.

—El estar atrapado aquí… contigo. — respondió monótonamente sin apartar la vista del muro blanco frente a él, como si este fuera mucho más interesante que observar a la chica que tenía a un lado.

Amy frunció el ceño a más no poder y apretó los puños con fuerza, se levanto rápidamente y comenzó a gritar por todo el cuarto los nombres del zorro y la coneja para que la sacaran de ese infernal lugar. — ¡Cream, sácame de aquí o tirare la puerta e iré por ti y por Tails y van a conocer lo mala que puedo ser cuando estoy realmente molesta! — grito muy furiosa con los ojos cerrados y una mano levantada hacia el techo.

Después de unos minutos, y sin haber obtenido respuesta, la rosada se dirigió hacia la salida y, con un ágil movimiento, saco su espada láser de una de las mangas y comenzó a atacar la puerta con puñetazos, patadas y su arma fuertemente. Pasaron las horas y la eriza seguía tratando de salir de ahí sin ningún resultado, al parecer el zorro de dos colas había blindado muy bien la habitación, ya que solo había logrado hacerle algunos pequeños rasguños a pesar de que le daba varios ataques, continuo intentando huir de esa "Prisión blanca" hasta que cayó rendida al suelo acolchonado y fresco de aquel lugar.

—¡Me vengare, maldita puerta, lo juro! —grito con un puño cerrado hacia la salida con las respiración agitada. El chico azul solo rodo los ojos.

—Toma, — Sonic le lanzo una manzana y Amy la atrapo con una mano sin levantarse de su lugar. — recuperaras las energías desperdiciadas.

—¿De dónde la sacaste? — cuestionó para luego darle un gran mordisco al fruto y tragar rápidamente. —¿Acaso eres brujo ahora?

—Muy chistosa. — rio sarcásticamente y luego volvió a un semblante serio. —Puede que nos dejen encerrados por horas aquí, pero al menos se aseguran de darnos alimentos, un lugar para asearnos e igualmente nueva y limpia vestimenta.

—Claro, pues yo no veo ese lugar para asearme. — dijo con los brazos cruzados.

Sonic tomo una piña que tenía en una bandeja a un lado de él y la lanzo hacia un punto de la pared y cuando el fruto choco con esta, un sonido hueco se escucho. —Ahí está el baño.

Amy observo fijamente al erizo con los ojos entrecerrados. Le intrigo saber porque el erizo azul se comportaba tan distante con ella, pues hasta donde sabía no le había hecho daño, ni siquiera le había dirigido la palabra por un largo periodo, un muy, muy, muy largo periodo.

—¿Qué fue lo que te hice para que me odiaras de esa manera? —pregunto seria.

—¿Odiarte?, ¿Crees que te odio?, ¿De verdad? —interrogo irónicamente y luego, sin resistirlo, se echo a reír.

—No encuentro la gracia. — dijo fríamente a la vez que trataba de controlarse para no lanzarse contra él y darle una paliza.

—Yo no te odio. — contesto con su semblante serio al mismo tiempo que desviaba la mirada.

—¿Y porque te comportas serio y distante? — indago mirándolo fijamente.

—Así me comporto con todos.

—¿Desde cuándo? — trato de buscar la mirada de Sonic pero este no se dignaba a mirarla.

—Desde que creí haberte perdido. —murmuro casi inaudiblemente.

—¿Qué?

—¡Desde que creí haberte perdido! —grito y luego sus orbes esmeraldas se posaron en ella.

Amy pudo ver en la mirada de Sonic tristeza e impotencia, pero sobre todo tristeza. Por un momento quiso abrazar al erizo con todas sus fuerzas y echarse a llorar hasta que ya no pudiese más, pero no, no era la niña de doce años indefensa y que si quisiese se podía quedar llorando todo un día o hasta que no le quedaran más lagrimas que derramar, no, ahora era mucho más madura y por ende más fuerte ante sus sentimientos. Pero aun tenía una duda… una duda que la inquietaba mucho, demasiado como para callarla.

—No entiendo… si ahora me tienes aquí, frente a ti, ¿Por qué estas distante y serio conmigo, cuando podríamos hablar tranquilos, sin resentimientos, como antes? —cuestiono abiertamente, buscando una verdadera respuesta y el motivo del comportamiento extraño del azul.

Sonic solo sonrió y negó con la cabeza lentamente. —No lo comprendes ¿Cierto? — Amy negó sin expresión alguna. El erizo se acerco un poco a esta y la miro a los ojos aun con una sonrisa. — La razón de porque me comporto así es porque te hago demasiado daño y te amo tanto como para lastimarte. — y sin darse cuenta ahora estaba a varios metros de la eriza rosada. Amy estaba atónita ante la revelación de Sonic, pero solo se quedo quieta sin decir ni hacer nada, su cerebro trataba de procesar la información que había recibido y se le dificultaba creerle al erizo.

—Si me amaras tanto como dices no estarías lastimándome de esta manera, siendo serio y frio conmigo. —dijo con una media sonrisa.

—Es la única manera de alejarte y no lastimarte con alguna de mis estupideces. —dijo con un semblante serio y frio a la vez que sacaba un móvil de su bolsillo trasero.

—Pero… —fue cortada por Sonic.

—Préstame tu móvil. —dijo con la mano extendida hacia ella para recibir el objeto.

—¿Para qué lo necesitas? —interrogo desconfiada.

—Para aumentar la señal de uno de los móviles y lograr llamar a alguien para que nos saquen de aquí. —explico rodando los ojos como si fuera lo más obvio del mundo aun con la mano extendida, al mismo tiempo que, con su mano libre, sacaba una caja pequeña de uno de los bolsillos delanteros del pantalón.

—¡Vas a destruirlo!

—Te comprare otro.

—Si… claro. — dijo desconfiada, pero aun así le entrego su móvil.

—¿A quién llamarías? —pregunto a la vez que comenzaba a desarmar los teléfonos.

—A Shadow. —contesto sin titubear.

Sonic no dijo nada solo se coloco a espaldas de la rosada y, cuando esta no pudo verlo, hizo una mueca de disgusto. Por su parte, Amy comenzó a reflexionar las actitudes de Sonic y a tratar de encontrar algún modo de hacer que el erizo le fuera más explicito de acuerdo a sus sentimientos y así no quedarse del todo intrigada, pero simplemente no pudo llegar a grandes conclusiones y decidió contemplar a su alrededor esperando que el azul lograra su cometido y pudieran salir de ahí con la ayuda de su hermano.

.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&

En una habitación llena de pantallas y ordenadores, se encontraba un zorro de dos colas con ojos celestes vestido con una camisa blanca y unos pantalones de mezclilla, encima de la camisa tenía una bata negra. También, en la misma habitación, se encontraba una coneja color crema de orbes cafés claros, vestida con un vestido rosa pastel y encima de este portaba una bata violeta.

—Parece que están teniendo resultados positivos. —comento Cream con una gran sonrisa y con emoción en su voz a la vez que anotaba algunas cosas en su cuaderno.

—Me parece grandioso, considerando que antes no se soportaban. —expreso Tails con una sonrisa radiante mientras ajustaba unos fusibles a un aparato.

—Si…, es increíble que Sonic se haya confesado al fin. —susurro tristemente al mismo tiempo que dejaba su cuaderno a un lado y tomaba asiento en una de las sillas de oficina. Se quedo observando al zorro, el cual se encontraba a espaldas de ella, como si quisiera una respuesta o alguna señal de él, la cual, para su desdicha, nunca llego.

—Claro, como Charmy contigo. —dijo lo más natural que pudo mientras apretaba los dientes, fruncía el ceño y contaba mentalmente hasta diez en un intento desesperado por calmar su rabia.

—Al menos tuvo el valor necesario para decírmelo. —comento con un semblante molesto, lo cual era extraño en ella.

Tails no lo resistió y dejo su trabajo a un lado, se levanto de su asiento y encaro a la coneja. —¡¿Qué insinúas?! —le grito viéndola a los ojos.

Cream imito la acción de Tails y se levanto de su lugar. —¡Nada que te importe! —grito a la defensiva y molesta con los brazos cruzados.

—¡No, ahora me lo dices!

—¡Lo que estoy insinuando, es que no tuviste el mismo coraje que Charmy para confesarme lo que sientes! —vocifero viéndolo a los ojos con odio.

Tails solo se quedo callado, Cream tenía razón, él era un cobarde, él tenía la culpa por haberse interesado más por sus proyectos y maquinas que por la conejita que tanto adoraba. Había recibido un golpe muy bajo, bastante bajo para su orgullo.

—¿No me vas a decir nada? — cuestiono con lagrimas resaltadas es sus orbes cafés, el chico rubio trato de secárselas pero esta le golpeo la mano. —No me toques.

—No quise lastimarte. — murmuro a la vez que desviaba su mirada de la de ella y se rascaba la nuca.

—Pues muy tarde, ya me habías lastimado desde hace mucho. —confeso a la vez que se secaba con un puño las pocas lagrimas que se escapaban de sus orbes. —Yo me largo, ya no tengo nada que hacer aquí. — se quito la bata violeta y la lanzo en donde anteriormente estaba sentada, luego se dirigió a la puerta y, cuando salió, la cerro con fuerza.

Tails se quedo reflexionando durante minutos, su peor pesadilla se había vuelto realidad, Cream lo odiaba con cada fibra de su ser y él era el único responsable de eso. Salió de la habitación en dirección a la planta alta de su hogar, tal vez con una ducha y una siesta podría aclararse varias ideas que tenía en mente, antes de entrar al ascensor, en el que anteriormente habían llegado Amy y Cream, activo la alarma de seguridad olvidando completamente a Sonic y Amy.

.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&.-&

—¡Listo! —exclamo serio Sonic a la vez que le entregaba el teléfono a Amy.

—¿Qué respondió? —pregunto interesada.

—Tardara un poco en llegar.

—Bien. —dijo con una sonrisa cálida lo que causo que el erizo se quedara observando sus labios y luego sus ojos jades simultáneamente. Amy miro a su alrededor buscando algo en especifico que no encontró, lo que la obligo preguntarle al azul. —¿Dónde dijiste que se encontraban los baños?

Sonic dejo de observar los orbes jades y los tentativos labios rosados para señalar con la mano a un lugar del muro. —Ahí ésta.

—Gracias. —se levanto del suelo acolchonado y se dirigió hasta el lugar señalado.

Sonic se percato de que varios puntos rojos estaban por toda la habitación, dirigió su vista a la rosada y un punto estaba justo en medio de su cabeza. Corrió hacia Amy y se lanzo contra ella causando que cayeran al suelo, él encima de ella, después de unos segundos la habitación se lleno de líneas rojas atravesadas unas con otras, en el único lugar que no llegaban era donde los erizos se encontraban.

—No te muevas, ni hagas ni un solo ruido. —susurro Sonic a la oreja de Amy. La eriza se estremeció el sentir el cálido y suave aliento de Sonic en su oreja, lo que ocasiono que un suspiro se le escapara de los labios.

—¿Qué ocurrió? —pregunto con suavidad en voz baja observando las verdes esmeraldas que tenia frente a ella.

—Alguien activo la alarma. — y fue en ese momento en el que se dio cuenta de la cercanía de los labios de Amy con los suyos. Un leve sonrojo y una sonrisa divertida se dibujo en su faz y, cuando Amy se sonrojo aún más que él, una pequeña risita salió de su boca.

—Ah… —murmuro. Las mejillas le ardían a más no poder y no podía evitar verse tan dulce e inocente en ese estado. Su nerviosismo aumento al observar que en vez de alejarse, Sonic se acercaba más a ella, cerrando el espacio entre ellos a tan solo unos cuantos milímetros de sus labios.

Sonic luchaba para poder contenerse y no besar los dulces labios de la rosada que tenía en frente, hacía tanto tiempo que no probaba el néctar prohibido y adictivo de la boca de Amy, una fuerza lo motivaba a ser más fuerte que sus tentaciones y era la única razón que impedía el contacto de sus labios con los rosados de su amada.

—Lleguemos a un acuerdo, ¿Te parece?

Amy asintió.

—Esto nunca paso. —susurro serio.

—Me parece bien. —murmuro seria. Luego ambos se sonrieron. Ese sería su secreto.

Las orejas de Sonic se crisparon y la sonrisa cínica se dibujo en su rostro. El sonido de las alarmas comenzó a resonar por toda la habitación insistentemente para después callar en tan solo unos cuantos segundos, la puerta se abrió dejando ver a un erizo negro con betas rojas y ojos carmesí vestido con una camisa y pantalones negros.

—¡Aléjate de mi hermana, maldito faker! — exclamo Shadow con una arma en la mano y apuntándole al ver la incómoda escena que montaban Amy y Sonic. Y como todo hermano sobre protector, tenía que ver con una mirada asesina al pretendiente de su pequeña hermanita.

—Tranquilo, no hay porque ponernos agresivos. — dijo con una sonrisa desvergonzada a la vez que se levantaba del cuerpo de la chica y colocaba sus manos detrás de la cabeza. —Adiós Amy Rose. — se despidió sin voltearla a ver, dirigiéndose a la salida.

Amy se quedo sonriendo muy felizmente en el suelo, hace tan solo unos segundos que sus labios estaban a punto de hacer contacto con los labios de Sonic y, aunque no sucedió nada, volvió a sentir una sensación que no había sentido por años.

Después de unos segundos de silencio, se levanto gracias a la ayuda de Shadow y se rasco la nuca con nerviosismo esperando el sermón de su hermano mayor, un sermón que nunca llego.

—Sinceramente no creí que siguieras amándolo. —comento Shadow con un semblante serio mientras guardaba su arma.

—¡Yo no lo amo! — afirmo molesta. — Solo nos encontraste en esa situación incómoda causada por un accidente.

—Sí, claro. — dijo sarcástico y luego cambio a una expresión fría. —Pero la próxima vez no tendré consideración y lo voy a matar con mis propias manos.

—No creo que debas preocuparte. Él ya tiene novia. —dijo con una media sonrisa a la vez que avanzaba a la salida.

Shadow arqueo una ceja con confusión. Se podía ver que ambos erizos se amaban y ninguno lo ocultaban, lo negaban pero no lo ocultaban y aunque no estuvieran juntos de todos modos eran felices o eso fue lo que él vio en cada uno de sus rostros, eso era extraño, Sonic y Amy eran extraños.

CONTINUARA…


Momento SonAmy arruinado… que feyo .

Bueno, ya les aclare la duda y como podrán ver, Sonic y Shadow no son novios ¬¬. [What?]

Espero que les haya gustado este capítulo y quiere agradecer a todos los lectores que dejan y no reviews, todos con especiales para mí. Sé que puede ser un poco aburrido, pero les aseguro que del capítulo nueve en adelante va a comenzar lo bueno. Yo me despido. ¡Feliz fin de semana!

Por cierto.

Dark love: ¡Gracias!, lamento no haberte respondido anteriormente pero con cuenta se me hace más sencillo, lo siento :P.

Srto: ¡Gracias! Y no sabes lo que falta ¬3¬ , no tienes porque disculparte por no comentar el capitulo anterior, no es una responsabilidad hacerlo, pero se agradece ;)

Eso es todo, creo, en todo caso yo me voy a comer chocolate [What?], nos vemos.

Manda saludos su amiga: Dark Rose Mouth*-*/