The House of the Spirits
Epilogue
The end of a cycle
Quinn se encontraba sentada en el pórtico de la casa, su mirada estaba fija en el bosque, con la pálida luz del día, aquel tenebroso lugar lucia tan inofensivo.
- Bueno ahora si estoy 100% segura de que no hay ningún tipo de energía en esta casa, ni demoniaca, ni fantasmal ni mucho menos portales hacia el mas allá – aseguro la señorita Pillsbury llegando junto a la rubia
- ¿Ni siquiera mi mama? – Quinn inquirió con un poco de esperanza
- No cielo, me temo que tu madre ya no esta en este mundo ni el mundo de los muertos
- ¿Qué paso con ella?
- Ella se auto destruyo a si misma cuando se enfrento al poltergeist, se podría decir que se eclipsaron el uno al otro
- ¿Por qué ella haría algo así?
- Para protegerte por supuesto
- De seguro había alguna otra manera
- No la había Quinn… un poltergeist no es un fantasma ni un demonio, el algo mucha mas peligroso y fuerte, y que solo puede ser destruido por una gran energía, tu madre sabia eso y precisamente por saberlo, fue que hizo lo que hizo
- ¿Cómo es que no consiguió sentir el espíritu de mi madre? – Quinn quiso saber, le parecía un poco extraño que los poderes de clarividencia de Emma no hubieran detectado la energía fantasmal de su progenitora
- No logre sentir la energía de tu madre, porque ella estaba prácticamente adherida a ti – la pelirroja explico – pero si la vi, no en forma física, sino en tu aura, por eso era tan brillante
- ¿Era?... ¿eso quiere decir que ya no brilla?
- Si brilla, pero no resplandece como antes… pero no te preocupes, estarás bien
- ¿Qué hay de ellos? – la rubia pregunto señalando hacia el bosque – ¿permanecerán ahí para siempre?
- Me temo que si, o al menos hasta que encuentren un nuevo portal por donde cruzar
- ¿Qué hay de la casa?
- Ya lo dije, esta limpia… ¿te interesa comprarla?
- Ni de chiste la comprare
- No te puedes quejar, porque no todo lo sucedido fue malo, ¿cierto? – Emma dijo señalando a cierta morena que se acercaba a ellas
- En eso tienes razón, cosas buenas salieron de toda esta locura – Quinn aseguro sonriendo bobamente mientras mantenía su mirada fija en Rachel, que ya estaba a solo un par de pasos de distancia – hola hermosa – dijo saludando a la recién llegada
- Bien, yo me retiro, mi trabajo aquí esta finalizado – Emma informo incorporándose de su asiento – suerte a ambas
- Gracias por toda su ayuda señorita Pillsbury – Quinn agradeció incorporándose también para abrazar a la pelirroja
- Por favor, ya te dije que puedes llamarme Emma y recuerda que estoy a solo una llamada de distancia – Emma miro a su ex alumna y le regalo una sonrisa, para luego retirarse
- ¿Y bien? – Rachel inquirió sentándose junto a la rubia, quien retomaba nuevamente su asiento – ¿todo en orden?
- Al parecer si – la escritora respondió con un poco de melancolía – la casa esta limpia, los fantasma del bosque se quedaran ahí por siempre y mi madre volvió a morir, aun no entiendo como eso es posible, pero paso…
- ¿Estas bien? – la morena pregunto tomando sus manos entre las suyas y acariciándolas con sutileza
- Lo estoy – Quinn intento sonar convincente, pero sin ningún éxito, ya que su tono apagado y afligido la delataba, tanto que Rachel no pudo evitar enarcar su ceja derecha de manera interrogativa – de acuerdo, no estoy del todo bien… es solo que aun no me creo lo que paso, es confuso y loco
- Pero fue verdad, yo estuve ahí – Rachel le recordó – ¿Qué pasara ahora?
- Bueno, llame a Tina hace un par de horas para decirle que dejare la casa
- ¿Te vas?
- Si, después de todo lo sucedido, quiero regresar a New York
- ¿Qué hay con tu bloqueo?
- Aun lo tengo, pero estoy segura que lo superare pronto, siempre lo hago
- Entonces estas decidida a irte sin mirar atrás ni llevarte nada contigo – Rachel dijo sintiendo una pequeña aprensión en su pecho
- De hecho esperaba que quisieras acompañarme a New York – la escritora le propuso con un poco de inseguridad – se que estas visitando a tus padres Rachel, ¿pero cabe la posibilidad de que acortes tu visita y regreses a New York conmigo?
- Sabes que si hago eso mi padre Hiram no esta muy feliz, ¿cierto?, de hecho no esta nada feliz contigo después de lo que le dijiste anoche – Quinn no pudo evitar reír al recordar lo sucedido la noche anterior con el señor Berry – no te rías rubia, casi haces que le de un infarto
Rachel permanecía recostada sobre la camilla en la sala de emergencia, Quinn se encontraba a su lado sujetando su mano de manera cariñosa, mientras el médico de guardia revisaba detalladamente la placa que minutos atrás habían sacado de su tobillo lastimado.
- Buenas noticas, su tobillo solo esta lastimado – el médico les informo girándose para ver a ambas chicas – con unos antiinflamatorios y hielo, mañana estar como nueva
- ¿Qué hay del golpe en la cabeza? – Quinn pregunto visiblemente preocupada
- Solo es un pequeño golpe, nada de qué preocuparse
- Rachel, cariño – Hiram exclamo bastante exaltado llegando hasta su hija en compañía de su esposo – ¿Cómo esta mi hija?
- Su tobillo solo esta lastimado y el golpe en su cabeza no fue grabe – el médico les informo a los recién llegados – a decir verdad, tuvo suerte, caer por una escaleras y salir ilesa es algo que no siempre sucede
- Rodaste por unas escaleras, ¿Cómo paso eso? – Hiram cuestiono mirando a su hija
- Fue un accidente, me resbale, eso fue todo
- Bueno los accidentes pasan – Leroy dijo queriendo quitarle importancia al asunto
- Hiram poso su mirada en la rubia que se encontraba al lado de su hija – ¿tienes algo que ver con lo sucedido? – le pregunto con un poco de agresividad
- Claro que no – Quinn le aseguro un poco nerviosa
- Papa, Quinn no tuvo nada que ver – Rachel volvió a repetirle a su progenitor
- Hiram miro a Quinn con desconfianza – bien señorita Fabray, nosotros ya estamos aquí, así que ya te puedes ir – le ordeno
- Hiram por favor – Leroy le suplico a su esposo en un susurro
- No – Quinn se negó a la orden dada por el hombre
- ¿perdón? – Hiram inquirió frunciendo su entrecejo
- No me iré solo porque a usted le moleste mi presencia señor Berry – Quinn le hizo saber
- ¿Cómo te atreves hablarme de esa manera?
- Lo hago porque no me deja alternativa – tanto Rachel como Leroy se quedaron en completo silencio mirando cómo tanto Quinn como Hiram libraban una batalla visual – se que no confía en mí, se que tiene miedo de que Rachel sufra de nuevo, pero le juro señor Berry que mis intenciones con su hija son limpias, y estaré con ella, le guste o no, así que puede aceptarlo o puede enojarse
Hiram apretó su mandíbula con fuerza miro a su esposo quien en esos momentos hacia grandes esfuerzos por no reírse, luego miro a su hija quien miraba con orgullo a Quinn.
- ¿Crees que se me fue la mano? – Quinn quiso saber ciertamente preocupada
- No, creo que hiciste lo correcto, porque de cierto modo te has ganado su respecto – Quinn sonrió orgullosa de si misma – pero no te confíes rubia, puede que aun finja que le caes mal
- Podre sobrevivir a eso morena – la escritora le dijo guiñándole un ojo traviesamente – entonces, ¿regresaras conmigo a New York?
- Quiero estar contigo Quinn – Rachel le dijo mirándola de manera tierna – se que todo esto es un poco loco, sobre todo la forma en cómo se han dado las cosas, y no se donde estaremos dentro de tres años o tres meses, lo único que se es que quiero estar contigo, vivir el momento
- Entonces esta decidió, regresamos a New York – Quinn sentencio sonriéndole bobamente
- Regresamos – Rachel repitió mientras acercaba su rostro al de la rubia y atrapando los labios de esta en un beso dulce pero sediento
Treces años más tarde, Quinn caminaba en dirección a la vieja mansión Williams, de la mano de una pequeña morenita de tan solo 10 años de edad. Muchas cosas pasaron en su vida esos años, pero la más importante de todas fue el haberse casado con Rachel después de un año de relación y dos años más tarde tuvieron una hija, la cual llamaron "Alba Sophia Fabray Berry"
- ¿Qué hacemos aquí mami? – Alba pregunto mientras caminaba de la mano de su rubia madre hacia aquella vieja mansión, la cual no lucia para nada linda
- ¿Recuerdas el libro que escribió mami? – Quinn le dijo deteniéndose frente a la vieja mansión
- Si, la casa de los espíritus – la pequeña respondió – ¿Cuándo podre leer tu libro?
- Pronto cielo, pero antes de que lo leas, quería presentarte la casa de los espíritus – dijo la escritora señalando la casa frente a ellas
- ¿Esa es la casa de tu libro?
- Si…
- Se ve bastante vieja
- Es porque es muy vieja cielo, fue construida mucha antes de que yo naciera
- ¿Hay espíritus ahí dentro?
- No, hace mucho que dejo de haber espíritus ahí dentro, ahora solo es una vieja mansión y nada más
- Mama dice que en el bosque hay muchos espíritus
- Es cierto, y es por eso que no debes ir al bosque – la rubia le confirmo a su hija inclinándose para quedar a su altura – ¿prometes que nunca iras al bosque?
- Lo prometo – la pequeña Alba le prometió a su madre levantando su mano derecha – podemos entrar a la casa
- No creo que sea una buena idea
- Por favor, me gustaría verla por dentro
- Lo siento cielo, tu madre me mataría si se entera que te traje aquí, así que por favor no le digas nada
- No lo hare…
- Ahora vámonos, que tu abuelos de seguro quieren pasar tiempo contigo – la rubia le pidió incorporándose y tomando su mano
- Mami, ¿Quién es esa mujer? – la pequeña alba pregunto señalando hacia una de las ventanas superiores de la casa
Quinn miro hacia donde su pequeña hija señalaba y entonces fue cuando vio a una mujer mayor y que llevaba un vestido negro antiquísimo, se encontraba parada frente a una de las ventanas superiores, mirándolas a ambas fijamente desde las alturas
- Que verdadera putada – fue lo único que se limito a decir Quinn antes de comenzar alejarse junto con su pequeña hija de la vieja mansión Williams
Mientras la escritora se alejaba de la propiedad junto con su pequeña, no podía evitar pensar que quizás nunca entendería lo que sucedía con esa casa, que quizás lo que pasaba dentro de aquellas viejas paredes, sería un misterio sin resolver, uno de esos misterios que perduran durante siglos y pasan de generación en generación hasta convertirse en leyenda.
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: ni Glee ni sus personajes me pertenecen. Al igual que las canciones que puedan aparecer en esta historia.
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