Capítulo 7

Un nuevo día se levantaba en el reino de Romerike, y Elsa no dejaba pasar la oportunidad de conocer más el castillo mientras sus padres seguían en conversaciones con el rey August después del desayuno.

La rubia caminaba por los jardines reales observando la variedad de flores que crecían ahí, sobretodo le llamo la atención una rosa blanca que florecía entre algunas rojas, aquella flor le hizo recordar el color de la nieve.

Mientras seguía pensando en aquel color de la pureza, una voz masculina le hizo brincar levemente del susto.

- Disculpe su alteza, no fue mi intención asustarla – el joven pianista la miro muy apenado mientras le seguía pidiendo disculpas por sus imprudencia, a lo que Elsa voltea a verlo.

- Descuide, es mi culpa por concentrarme tanto en esta rosa blanca.

- Aquella flor la planto mi padre hace mucho tiempo, cada año vuelve a florecer, realmente hace un contraste con las rosas rojas del jardín.

- Realmente es muy hermosa.

- Me alegra que le guste.

- Lo que me sorprende es encontrarlo por aquí tan temprano.

- Tenia un cita con el rey, al parecer desea organizar un sorpresa por su estancia en palacio princesa Elsa.

- ¿Por mí?

- Incluyendo a sus padres.

- Oh, es cierto, disculpa.

- Descuida, en cierta manera es grato conversar con usted.

- Igualmente Sir Gerard, además que es una oportunidad de decirle lo que no pude ayer, realmente es un excelente músico ¿Es usted quien tocaba el piano también de noche?

- ¿Lo oyó?

- Sí, era una melodía muy relajante.

- Realmente me sorprende sus oídos tan finos su alteza, aquella tonada la estaba tocando al otro lado del palacio, justo en aquel edificio al frente de las habitaciones donde se hospedan.

- Entiendo… tal vez haya sido por la hora y el silencio que había de noche.

- Eso tiene más sentido.

La rubia se quedo pensando por un momento en las palabras del joven, a decir verdad anoche había escuchado aquella música justo después que se retiraran quienes conversaban cerca de su puerta. Sí el pianista estaba metido en aquel complot con su hermana, tal vez pueda ser parte de la coartada, pero como comprobarlo.

- Por cierto, veo que su hermana es bien unida a usted – la rubia platinada decidió preguntar acerca del tema.

- ¿Elise? Mmm bueno a decir verdad antes éramos muy unidos, pero últimamente anda muy alejada.

- Ayer no daba esa apariencia en el recital – comento sorprendida la joven.

- Lo que digo es cierto, Elise encuentra mucho mejor la vida de palacio, incluso por lo que tengo entendido, se ha vuelto como una consejera del príncipe Albert… - el azabache no evito mirar serio al pronunciar el nombre del príncipe, Elsa no evito observar aquel gesto del joven.

- Veo que no le agrada mucho el príncipe…

- Disculpe su alteza, realmente no quiero traerle problemas con el príncipe Albert.

- Descuide, a decir verdad, tampoco es de mi agrado el príncipe Albert… es demasiado egocéntrico.

- Entonces puedo decirle que tenga mucho cuidado con él, no es lo que aparenta realmente, el rey August es un buen hombre, pero su único error como padre, ha sido consentir siempre los caprichos del príncipe, y ahora incluso él tiene problemas para tratar con su hijo, en el reino se escuchan diferentes rumores del príncipe, pero lo que es cierto es que vive de mujer en mujer…

- Ahora entiendo porque su seriedad cuando hablaba de su hermana… teme que le ocurra algo a ella ¿No?

El joven músico solo atino a mover la cabeza en señal de sí, Elsa ya no tenía dudas del joven, veía en su mirada que decía la verdad y a su vez confirmaba sus sospechas sobre aquel príncipe.

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En Arendelle la situación era diferente, Anna estaba en sus anchas en el palacio escondiéndose de su amigo. Después de perder en piedra, papel o tijera, Kristoff a duras penas tuvo que ceder a jugar con la adolescente. Aunque los dos por instantes trataban de no mirarse mucho a los ojos, ya que un fuerte rubor aparecía en sus mejillas recordando el incidente de un día antes.

La peli-naranja dijo que una de las condiciones del juego era que solo podían esconderse en los cuartos de huéspedes, o las habitaciones de ella o Elsa, así que aprovechando que el joven seguía contando, ella decidió entrar al cuarto de su hermana, suponiendo que no se enojaría ella si es que no desordenaba algo de su habitación. A decir verdad, ella tenía mucha curiosidad desde hace años el porqué su hermana no le dejaba pasar a su habitación, en la cual ahora se encontraba adentro, pero notaba que todo era normal.

La joven camino con cuidado pero antes junto la puerta de aquella habitación, se quedo mirando la habitación de su hermana mayor, era tan ordenado y limpio, a diferencia de ella que a veces terminaba muy desordenado, todo lucia perfecto en aquel cuarto. Anna sintió el aroma del perfume de hermana mientras una sonrisa escapo de su rostro, finalmente se acerco a su escritorio y sobre él se encontraba un diario.

Anna miro sorprendida aquel bello cuaderno celeste, su curiosidad era inmensa, sabía que las respuestas a sus dudas desde hace años estaría ahí, pero tenía miedo, no era prudente que ella cogiera algo tan personal de su hermana… no podía. Pero lo cogió.

La joven princesa dudo si abrir o no aquel diario, cuando de repente un papel cae de aquel cuaderno, era una hoja arrancada de aquel diario, al parecer su hermana quería deshacerse de algún recuerdo doloroso. Anna dejo aquel diario sobre el escritorio mientras cogía aquella hoja y empezó a leer su contenido.

El joven rubio ya había terminado de contar y empezó a buscar en las habitaciones a la joven princesa. Se sentía algo ridículo haciendo ese juego a su edad pero Anna era muy persistente cuando se trataba de algo que deseaba hacer, finalmente entre caminar por el pasillo vio una habitación con la puerta junta. No tenía dudas, la peli-naranja se encontraba ahí. Se acerco con sigilo y con cuidado fue abriendo aquella puerta.

- Te encontré Anna – comento el rubio mientras cruzaba los brazos y veía a la joven, la cual se voltio a verlo con los ojos al borde de las lágrimas, mientras sostenía una hoja de papel. Kristoff se preocupo de ver así a su amiga y cuando se dispuso a preguntarle qué había ocurrido la princesa se adelanto.

- Porque nadie me dijo que Elsa tenía poderes, porque me ocultaron eso.

- Anna… - Kristoff miro sorprendido de saber que la princesa finalmente había descubierto el secreto de su hermana mayor, el rubio no sabía que decir en esos momentos.

- Kristoff, dime la verdad ¿Tú sabías de esto?

El montañero la observo algo apenado, sabía que cuando regresara la rubia platinada, la situación entre las hermanas sería tensa, a menos que lograra que Anna se calmara y comprendiera todo lo que ocurrió con ella y su hermana. La joven lo había descubierto de la manera errónea.

El rubio suspiro antes de finalmente responder a la joven.

- Te diré toda la verdad, pero antes debemos de ir a un lugar.

- No, yo quiero saber de respuesta ahora – comento levemente enojada mientras unas lágrimas empezaban a rodar en las suaves mejillas de la peli-naranja.

- Por favor Anna, tranquilízate, te doy mi palabra que te contaré todo lo que necesites saber, pero primero debemos de ir a ver a mi familia.

- No entiendo ¿qué tiene que ver tu familia en esto?

- Lo entenderás todo cuando lleguemos. Por favor Anna, hazlo por nuestra amistad.

La joven lo observo pensativa, Kristoff era un buen chico, y le lastimaba bastante saber que él supiera de ello y en cambio ella no, pero si le estaba diciendo que le contaría la verdad, entonces no tenía porque desconfiar de él.

Finalmente ella cedió a la petición de su amigo.

Ambos jóvenes fueron en el trineo del rubio hacia una zona donde abundaban geiseres, una zona que a simple vista era tranquila, además de la cantidad de rocas cubiertas de musgo que había en aquel lugar. Anna no dejaba de mirar algo extrañada por aquel lugar al que había sido llevada.

Kristoff y Anna bajaron del trineo y caminaron a centro de aquel lugar rocoso.

- ¡Familia! ¡Ya llegué! Necesito conversar con Gran Pabby.

- ¿Familia? – comento Anna levemente sorprendida, ella observaba que estaban al medio de la nada y solo con un montón de rocas, por un momento observo al rubio, o le estaba jugando una broma de mal gusto, o algo le había pasado a su cabeza. Cuando la joven estuvo a punto de hablar al chico, las rocas empezaron a moverse y rodar hacia donde estaba Kristoff - ¿Qué es lo que está pasando? – comento sorprendida la joven.

- ¡Kristoff! ¡Mi querido hijo! ¡Qué alegría es verte por aquí! – comento una mujer troll que antes era una roca.

- Bien madre, es un gusto volver a verte.

- Me imagino que estas comiendo bien.

- Pero Bulda míralo a nuestro muchacho, definitivamente está comiendo bien – comento un troll varón que acompañaba al lado de Bulda.

- Gracias papá.

- Ejem… disculpen… - comento Anna aún sorprendida por lo que ocurría.

- ¡Oh dios mio! ¡Kristoff acababa de traer a su novia! – comento entusiasmada la mujer troll mientras el resto de trolls comenzaron a celebrar.

Ambos muchachos se quedaron perplejos al comentario de la troll, e inmediatamente ambos nerviosos y muy sonrojados negaron que así sea.

- Mamá, ella es mi amiga Anna y no, no es lo que piensas.

- Así que es Anna, que alegría verte muchacha, mi pequeño Kristoff no dejaba de hablar de ti y de tu hermana, aunque sobretodo de ti.

- Mamá, por favor… - comento sonrojado el chico mientras le reía nervioso a Anna – Mamá, volviendo a algo serio ¿Dónde está Gran Pabby?

- ¿Me buscabas Kristoff? – en ese momento apareció detrás de los trolls reunidos uno con apariencia más imponente y que desbordaba sabiduría. Anna se quedo sorprendida de verlo, por alguna razón le parecía familiar.

- Abuelo Pabby, justo queríamos conversar con usted, a decir verdad no pensaba que traería a Anna de este modo, pero es algo que ella necesita saber.

El troll observo a sus demás "hijos" y pidió que los dejaran a solas a los tres, haciendo caso, todos los trolls se alejaron, mientras Gran Pabby se acerco y tomo la mano de Anna.

- Por tu mirada, veo que has descubierto cosas que debieron estar ocultas para ti por mucho tiempo.

- ¿Usted sabe sobre ello?

- Mucho más de lo que imaginas joven princesa.

Anna observo a Kristoff, quien solo lo miro pidiéndole calma, sabía que se aproximaba una larga charla.

La peli-naranja escucho toda la historia de parte de Gran Pabby, el porqué no recordaba los poderes de Elsa y el incidente con la magia de su hermana. Anna poco a poco cambiaba su semblante de angustiada a uno que comprendía lo que ocurría. Finalmente llego el turno del rubio.

- Anna, lo que dice Gran Pabby es parte de la historia, a decir verdad yo ya sabía de los poderes de Elsa por el incidente que ocurrió en mi cumpleaños hace muchos años. Ese día Elsa me conto lo ocurrido, además que tus padres querían guardar aquel secreto junto con Elsa hasta que encontraran una solución.

- ¿Entonces Elsa lo hizo por no lastimarme?

- Créeme que es difícil para ella no poder contarte aquello. Ella tema lastimarte nuevamente.

- Pero Elsa es mi hermana, nunca me lastimaría de nuevo de esa manera… Gran Pabby ¿hay manera que recupere mis recuerdos? Quiero recordar aquel secreto que compartíamos de niñas, si es como me cuenta.

- Me temo que no se podría por el momento – comento el sabio mientras ponía un rostro de tristeza.

- ¿Por qué? Yo ya estoy bien ahora.

El sabio cogió la trenza de la peli-naranja que llevaba un mechón blanco, Anna miro confusa al sabio antes que pronunciara palabras.

- Mientras Elsa no encuentre la manera de controlar su poder, esta marca en tu cabello seguirá. Si yo te devuelvo aquellos recuerdos, es probable que nuevamente entres en aquel estado con el que viniste aquella vez cuando eras pequeña.

- ¿Gran Pabby, que quieres decir? – Kristoff comento preocupado mientras se acercaba a su amiga y la ayudaba a levantarse.

- Podría caer inconsciente, más no podría matarla. Un golpe en el corazón si podría ser fatal, ya que los recuerdos se pueden cambiar pero no descongelar un corazón.

Anna y Kristoff se miraron preocupados el uno al otro, nunca a la princesa le tomo importancia aquel mechón blanco, pero ahora entendía la gravedad del asunto, de alguna manera ahora le tocaba ayudar a Elsa junto a su familia y su amigo a que pueda controlar sus poderes.

- Muchas gracias por contarme toda la historia Gran Pabby, y gracias Kristoff por traerme aquí.

- Es lo menos que podía hacer – el joven dio un suspiro mirando hacia el trineo y a Sven que los esperaban – A decir verdad, lo que me preocupa ahora es como reaccione Elsa de que ya sabes aquel secreto.

- Es cierto… Bien es mejor irnos, seguro estarán preguntando por mí en el castillo.

- Tienes razón, gracias por todo Gran Pabby, adiós familia, prometo regresar pronto – comento esto último en voz fuerte mientras se despedía a lo lejos de quienes lo adoptaron.

Bulda junto a su esposo se acercaron al rey de los trolls mientras veían alejarse a los jóvenes junto al reno.

- Gran Pabby, hay algo más que no le dijo a Anna ¿No es cierto? – comento la mujer troll preocupada.

- Sé que ella lleva una hoja de papel, ella no solo se ha enterado de la verdad de su hermana, sino también de sus sentimientos.

- ¿Qué quiere decir? – comento el padre de Kristoff.

- Se viene una gran tormenta en la vida de aquella joven, pero su tenacidad le ayudara a vencer ello.

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Ya habían pasado dos días en Romerike, y Elsa había aprovechado aquel tiempo para conocer más a Gerard, y a su vez tener la oportunidad que se le presente a Elise. Hasta el momento no había tenido problemas para conversar con la joven, aunque aun no podía sacarle información hacerse el príncipe y su complot. Elsa necesitaba una pista, pero no había rastros hasta el momento de algún movimiento de parte del heredero de la corona de Romerike.

Justo en aquella tarde, decidió invitar a Elise a pasear por el jardín de aquel palacio. La rubia al comienzo era tímida con ella, tal vez le sorprendía que ella tratara de ser cordial con ella siendo de la realeza, pero poco a poco la joven rubia entraba más en confianza con Elsa.

- Es una hermosa tarde para tomar el té – comento la rubia platinada mientras se sentaba en una banca de aquel jardín y juntaba sus manos enguantadas sobre sus piernas.

- Tiene razón su majestad… perdón, Elsa – comento con una sonrisa la joven.

- Elise, noto que eres algo tímida para conversar conmigo… a decir verdad pensaba que yo era más complicada para socializar con otras personas…

- Bueno… en realidad estoy acostumbrada a atender a la realeza de Romerike, pero el trato que recibo al menos de quien es la persona más cercana que atiendo… es muy diferente a como me tratas tú, a decir verdad soy la envidia de otras mujeres del palacio o del mismo pueblo que no me permite tener amigas…

La rubia platinada puso su mano enguantada sobre la mano de la joven mientras le regalaba una sonrisa.

- Sí te reconforta, yo no te tengo envidia, y me pareces una persona muy agradable.

- Gracias.

- Gerard también piensa lo mismo de ti.

- ¿Mi hermano?

- Sí, me entere que le tratas muy diferente ahora ¿Tuvieron una pelea?

La joven se quedo en silencio mientras observaba a la princesa.

- Creo que he cometido algunos errores, pero en realidad yo… - justo en aquel momento que la joven iba a hablar mío caer un copo de nieve que era seguido por otros más. Elsa también se quedo sorprendida, no espero que llegare un anuncio temprano del invierno en aquel reino. Mientras ambas contemplaban aquel níveo manto que caía del cielo, Elise miro a su lado percatándose al fondo que estaba pasando el príncipe Albert junto a otro hombre encapuchado, la joven no evito mirar cabizbaja comprendiendo que la hora ya había llegado.

- Tú tienes un hermano que se preocupa mucho por ti Elise, yo comprendo el sufrimiento que debe estar pasando, de donde vengo, tengo una hermana menor de la cual me preocupo mucho… e incluso he hecho algunos sacrificios por su bienestar de ella, si le pasara algo, me lamentaría mucho, además de no perdonarme por no protegerla.

Elise la observo nuevamente, veía en la mirada de Elsa que había un cariño sincero por su hermana, pero aquella mirada también era de nostalgia.

- Tú hermana debe ser muy importante para ti para que hayas hecho sacrificios por ella… a decir verdad Gerard es mi medio hermano, somos hijos del mismo padre, pero la mamá de Gerard falleció cuando era él bebé, mi papá se volvió a enamorar y se caso con mi madre, pero cuando tenía cinco años, ella falleció de una enfermedad, a pesar de eso ellos estuvieron a mi lado y me protegían, pero ahora Gerard se opone que me enamore…

- ¿Enamorarte? ¿Acaso amas a alguien?

- Elsa… existe alguien que es inalcanzable para mí, pero aún así voy tras él… aunque ya no estoy segura de mi misma y lo que siento… ¿Qué es el amor? – la rubia platina vio como la mirada celeste de la joven estaba llena de suplicas, necesitaba una respuesta a aquello que la tenía confundida. Junto a ello la nieve empezó a caer en más abundancia.

- El amor… a decir verdad yo una vez me sentí "enamorada" de alguien, en cierto modo te entiendo al decir que es "inalcanzable".

- Pero tú eres una princesa, puedes estar con quien desees.

- No es tan fácil como crees… él fue el único chico del que me enamore, pero era inalcanzable para mí ya que mi hermana menor está enamorada de él.

- El sacrificio que hablaste…

- Es uno de ellos – hizo una pausa mientras su mirada volvía hacia los copos de nieve - fue hace años que mi hermana me hizo la pregunta, nunca espere que me preguntara sobre ello, pero en ese momento me di cuenta que sentía algo por nuestro amigo, tenía miedo realmente por cómo reaccionaría ella si le respondía con sinceridad a su pregunta.

- Pero pudiste intentarlo, quien sabe tal vez él te corresponda.

- La verdad es que no creo que sea posible, más allá de rendirme a intentarlo, eran los sentimientos de él. Quizás no se ha dado cuenta aún, pero a quien él protege y ama es a mi hermana menor – comento con una sonrisa la rubia platinada.

- Valla… y yo pensé que mi amor era complicado…

- A decir verdad, el amor es entregar todo a la persona que amas, y eso incluye sacrificios, yo amo a mis padres y a mi hermana, y si mi amigo está enamorado de ella, y ella de él, no pienso impedirles. Al menos aquel dolor de entonces ya lo supere.

- El amor es sacrificar por alguien…

- Sí, pero el amor nunca será dejarse manipular o hacer lo que la otra persona quiere… no hay amor más puro que el correspondido, y sobre todo de aquellos que te quieren como familia.

Elise se quedo pensativa por un momento, repentinamente ambas muchachas escucharon un alboroto venir en la sala de audiencias.

La curiosidad no evito que ambas muchachas fuesen a aquel lugar, mientras la hermana menor del pianista solo ponía una cara de tristeza.

- ¡Albert que es lo que estás diciendo! ¡Eso es imposible, Gerard es hijo de un buen amigo! – comento totalmente sorprendido el rey August.

- Su alteza, por favor, entiendo que sea su hijo, pero lo que está diciendo es mentira, yo nunca estaría en su contra, la única persona que realmente está planeando algo contra usted es quien está a su lado en este momento. Yo lo vi conversando con un asesino a sueldo y que quería su corona.

- ¡Gerard, lo que estás diciendo es muy delicado!

- Padre, vas a crear a un plebeyo, yo lo vi hablando con el asesino. Guardias, traigan al hombre.

En ese momento entro un hombre encapuchado que estaba fuertemente aprisionado. Los guardias dijeron al rey que atraparon a este sospechoso en el castillo.

- No puedo creerlo… y justo ahora que tenemos las visitas de los reyes de Arendelle – comento el rey muy consternado – Di de una vez, quién te contrato.

El asesino miro de reojo al príncipe el cual le sonreía levemente.

- El músico.

- ¡Ya lo oíste padre, él es el único traidor, merece la ahorca! – comento con furia Albert.

- ¡ALTO SU MAJESTAD NO VALLA A COMETER UN ERROR! – en ese momento Elsa había interrumpido lo que estaba ocurriendo.

- Princesa Elsa… - comento muy afligido el rey.

- Elsa, disculpe pero como ve estamos en una audiencia privada, y mi padre no está disponible para hablar debido a la traición de ese hombre.

- A quién le debería de dar vergüenza es a usted príncipe Albert, no puedo creer lo lejos a lo que usted ha llegado.

- ¿Disculpe "su alteza" a que se está refiriendo? ¿Acaso me está acusando a mí de armar esto?

Repentinamente en el salón, entraron los padres de la joven princesa, los cuales se asombraron por el alboroto que estaba ocurriendo, y sobre todo de ver como su hija enfrentaba al príncipe de Romerike.

- ¿Hija que haces aquí? – comento el rey mientras se acercaba a la joven rubia junto a su madre.

- Con todo respeto a nuestros invitados, los reyes de Arendelle, pero me temo que su hija quiere provocar una guerra con su insolencia de acusarme de algo que no he hecho – comento notablemente enojado el hijo del rey August.

- Elsa ¿Qué has dicho? Tú sabes que solo somos invitados aquí.

- Padre, madre, discúlpenme, no es mi intención provocar un altercado con Romerike y Arendelle, pero tampoco puedo permitir que acusen a un inocente. Gerard no es quien armo un complot en su contra su majestad – comento notablemente afligida la rubia platinada mientras se acercaba al lado del azabache que la miraba sorprendido y de alguna manera agradecido de que al menos alguien creyera en su inocencia – Hace unos días en la noche escuche cerca de mi habitación la voz del príncipe Albert, conversaba con alguien más y mencionaba sobre su intención de poseer de una vez la corona de Romerike.

- ¡¿Albert, dime la verdad en este momento?! – comento furioso el rey al ver como la joven princesa contaba su historia con seguridad de lo que escucho.

- ¡Padre, debes creerme a mí! No ves que la princesa está protegiendo a Gerard porque se enamoro de él, seguro el músico le llevo un par de serenatas para conquistarla.

- ¡No le permite que hable así de Elsa y mucho menos de mi persona! – comento furioso el azabache.

- ¡Rey August, no voy a permitir que su hijo falte el respeto a mi hija de esa manera! – del mismo modo se notaba una cara de enojo de parte del rey Agdar.

- Yo creo en las palabras de mi hija su majestad, Elsa siempre ha sido una chica decente y honesta, y sobre todo de gran corazón hacia los demás sin importar su condición social – comento Idun mientras se colocaba al lado de su hija.

- No dudo de la decencia de su hija amigos míos, y perdonen la insolencia de mi hijo, pero me es difícil creer que mi propio hijo este detrás de todo esto….

- Créalo su majestad – en ese momento Elise entro al salón con seriedad mientras Albert lo miraba sorprendido – Es verdad lo que dice la princesa Elsa y mi hermano Gerard… el príncipe Albert estuvo planeando armar este complot, quería comenzar por separarlo de su hombre de confianza, que es mi hermano Gerard… yo… yo también soy culpable de esto, él me ordeno que atestiguara en su contra, su objetivo era matar a mi hermano y más adelante encontrar otro plan para apoderarse de su corona.

Todos en aquella sala se quedaron sorprendidos por la declaración de la joven, sobretodo Gerard se acerco a paso lento a su hermana la cual lo miro apenada y con unos brotes de lágrimas en sus ojos.

- Gerard… ¿Me podrás perdonar?

- Elise, claro que sí. Me alegra que hayas abierto los ojos – comento Gerard mientras su hermana lo abrazaba ocultando su rostro en su pecho.

- ¡Es obvio que todos aquí están mintiendo! – comento Albert con un rostro desencajado.

- ¡No puedo creer que haya criado un uno como tú Albert, me has decepcionado completamente!

En ese momento la sala se lleno de una risa maniática acompañado del rostro totalmente desencajado del príncipe, este en un acto de locura cogió una espada cercana, mientras amenazo con matar a su propio padre en frente de todos.

Los guardias intentaron acercase pero no podían, Albert amenazaba que si alguien se acercaba, su espada se hundiría en el cuello de su padre.

Elsa observaba horrorizada la escena, pudo salvar la vida de Gerard, pero ahora el amigo de su padre corría peligro. De repente por el temor de aquel momento sintió que alrededor de ella empezaba a caer pequeños copos de nieve, sus padres se percataron de ello y la ocultaron detrás de ellos, por el shock del momento nadie más vio lo que ocurría con Elsa, excepto el azabache.

La rubia platinada miro hacia el piso viendo como caía los copos de nieve, en ese momento recordó un hecho que le paso con Kristoff. Tal vez no todo estaba perdido para salvar al rey.

Elsa golpeo delicadamente el piso con su pie mientras rápidamente una ráfaga de nieve apagaba las velas del salón dejándolo a media luz, una tormenta de nieve estaba ocurriendo afuera, así que aprovechando ello, la rubia abrió un par de las ventanas con ayuda de sus poderes, todos en el salón se encontraban asustados, incluso el príncipe de cabello castaño que había perdido la cordura.

Repentinamente un grito seguido de un golpe de espada en el suelo alerto a los demás, finalmente otros guardias llegaron con antorchas, y observaron que el príncipe estaba congelado sus pies con el suelo y la mano que sostenía la espada. El peligro finalmente había pasado, para asombro de todos.

El rey August mando a que aislaran a su hijo en la torre más alta del reino, fuera de cualquier contacto humano y que un sordomudo lo alimentara, si bien se sentía dolido de las acciones de su hijo, nunca espero que terminaría así. Lo que aún no se explicaba era como es que las ventanas se abrieron y encontrara parte de su sala congelada y con nieve. Pero fuese lo que fuese, se sentía agradecido por ello, ya que aquel extraño suceso le salvo la vida. Los reyes de Arendelle observaron a su hija y con una sonrisa le dieron a entender que se sentían orgullosos de ella y la sabía acción que tomo, no solo al defender a un inocente, sino también al proteger al rey, aunque ese secreto solo quedaría en su familia.

El azabache se quedo observando a la rubia que se encontraba al lado de sus padres, la veía asombrado, pero también se le dibujo una sonrisa en los labios, no se equivocaba al pensar que ella era más especial de lo que imaginaba.


Hola a todos, disculpen el retraso en traer este capítulo, pero como verán a sido el más largo que he escrito hasta el momento en este fic x3, este cap habla más de Elsa en varios aspectos, descubriendo muchas verdades, además de la reacción de Anna al enterarse finalmente de la verdad. Bueno no les mencionare más de ello x3, espero que les guste. :)

Guest: Gracias por tu comentario :D Y disculpa el retraso x3 pero ya vino este capítulo largo x3

Ice The Magic Wolf: Muchas gracias por tu comentario :D , me alegra que te guste esta historia y de igual manera lo encuentres interesante x3, gracias de igual modo por decir que redacto bien :,D en realidad siento que aún me falta mucho, pero de corazón agradezco tus palabras :D

fan-de-caidos-del-mapa: Muchas gracias por tu comentario fan de caidos del mapa :D, me alegra que te agrade el rumbo que va encaminándose esta historia x3 espero que te agrade este capítulo :D

Alexis Lion 99: Como siempre y de corazón, muchisisimas gracias por tu comentario Alexis :D , me alegra que te gustara la cita-no cita de Anna y Kristoff aunque los dos son tímidos a su modo de admitir algunas cosas x3, y el encuentro de Elsa y Gerard :D definitivamente no iba a desaprovechar la oportunidad de unirlos de nuevo x3, espero que te guste este capítulo nuevo que traigo :D

Gracias de corazón a todos quienes leen, no se olviden de comentar :D les agradeceré mucho :D