FEEL

CAPITULO 7

"AMOR"

Si la sinceridad tuviera forma, adoptaría la que ese ángel tenia. Era sorprendente la forma tan poco preocupante con la que afirmaba y decía las cosas, a pesar de lo muy graves que eran, parecía que a este no le importaba.

Aun mas impactado estaba por lo que acababa de confesarle, el corazón de cenizas que tenia había recibido un aire reconfortante, juraría al mismísimo dios que era lo que había estado deseando desde que lo conoció, amor, amor de un ser puro, ¿era acaso tan malo el hecho de amar?, a la vista del santo si que lo era, amar a seres que no debía era un enorme pecado que se pagaba con la muerte o con el infierno, se negaba a esa idea, no quería ver a Alfred en su estado jamás, mucho menos deseaba verlo muerto, ese miedo le inundo mas que el aberno, esperaba que Dios no lo haya escuchado, era inútil, estaba seguro que Dios ya lo sabia. Negó para si mismo, eso no estaba para nada correcto.

-No…- susurró.

-¿No?- repitió el blondo. La pauta se hizo presente otra vez, dejo que sus alas se volaran con el viento, las cuales se sacudieron violentamente, dejando escapar varias plumas, una de ellas cayó en el antebrazo del albino, enseguida se hizo cenizas, ambos vieron aquello que aconteció, se observaron por unos segundos, entendiendo mejor su situación.

-No…- concluyo -¿Por qué no?-

-¿Acaso no lo entiendes?-

-No, no lo entiendo-

-No puede ser…- chitó los labios y se peino el cabello hacia atrás-El sentimiento que tienes, te va destruir-

-¿De que forma?, no logro entender porque el amor va a destruirme, no comprendo-

-¡Que no te das cuenta de que el amor hace que estés actuando de una manera contradictoria a los de tu especie, a lo que debes hacer!- levanto la voz.

El ángel se levanto de su lugar y estiro sus grandes alas, su semblante era contrario al de hace un momento -Nada de lo que dices es verdad-

-¡Solo mírate!, justo ahora estas aceptando algo que ni si quiera deberías sentir, ¡esto es una aberración!-

-¿Aberración?, ¿eso es lo que crees que soy?-

-¡Tu no!, lo que sientes por mi…-

-¿Mi amor hacia ti es una aberración?- se abrazo a si mismo, nuevamente quería encerrarse en sus alas, pero esta vez algo en su interior sentía doler, aquello le dio fuerzas, una tremenda, estaba dolido por lo que Iván estaba diciéndole, así que arrugo el ceño, se acerco al albino de manera intimidante, tan cerca que podía sentir la humedad del respirar del ser de luz, le dio miedo tal aproximación, miedo de tocarle por error y convertirlo en cenizas, esos ojos azules se conectaron con los suyos, era imposible para el no poder evadirlos por lo preciosos que eran.

-Estoy ya demasiado disgustado por lo que sigues diciendo desde que te conocí. No has dejado de llamarme "loco", "que estoy mal", que "soy un error", "aberración" por mi sentir, pero es algo que…que ni tu, ni yo y si quiera dios mismo pudo evitar- arrugó su nariz, en verdad estaba ya muy molesto -Todo este tiempo te he observado bien como criatura de dios, conozco tus gestos, el timbre de tu voz cuando estas enojado y feliz, conozco la verdad de tus ojos, que delante de los míos no esconden la sinceridad de tu corazón, ¡niégamelo!, ¡dilo!, repíteme que esto es una aberración, que no sientes lo mismo por mi, si mientes juro que me iré para siempre, y no volveré a verte nunca-

Estaba ya bastante abrumado por la cercanía del joven, pero mas con esas palabras tan lastimosamente sinceras, de un ser que solo estaba dolido, cada palabra suya tenia la verdad, era un ángel después de todo y mentir no estaba en su esencia. Además esa aproximadad era peligrosa para el, sus ojos lo eran cada vez mas, si mentía le saldría contraproducente, con ello reafirmaba que el amor cambia a las personas y a Alfred lo hacia ángel poderoso.

Las palabras no cabían ahora, estaban de mas, la respuesta era evidente.

-No puedes negarlo….- musitó el de los ojos azules y por fin le dio su espacio.

-No debe ser, no quiero que…-

-¿Qué?...-

-No quiero que te conviertas en alguien como yo…- se levantó de donde estaba sentado – Quiero que sigas siendo lo que eres, un hermoso ángel parlanchín y torpe… y daría mi vida para mantenerte así-

-Nunca hagas eso…-

-No tienes ni la menor idea de lo que haría por ti-

-Iván…-sonrió al ver la verdad de esos ojos violetas.

-….- agacho la vista al verse descubierto por Alfred, era cierto que también le quería.

Se escucho el trineo de esas alas, estaba lleno de felicidad extendió sus brazos hacia sus costados y empezó a dar vueltas sobre su propio eje, se alejo volando sobre la superficie del agua, revoloteaba junto a las olas del mar, en una danza armoniosa con esta, haciendo que salpicara a su túnica, el demonio tenia sus sentidos muy alerta, pues estaban a flor de piel, uno de esos tantos estaba subiendo, era el libido.

Iván no pudo evitar crear imágenes pecaminosas en su cabeza hacia el ángel alegre, el ente se acerco al agua, tomo un poco de esta en sus manos y la aventó hacia el ser de luz impregnándose en sus ropas.

El blondo se erizo al sentir el agua caerle, sonriendo aun mas, vaya risa hermosa, tan mágica. Sin embargo el agua había ya hecho su labor, pues las prendas de Alfred ya estaban adheridas a su cuerpo, dejando ver su silueta, el demonio sonrió victorioso de su fechoría y su imaginación voló mas allá de ese bello mar, chitó los labios al tiempo que gruño. No quedando satisfecho comenzó a lanzarle agua de poco en poco, algunas gotas caían en sus alas, otras cuantas en su pecho, dejando ver mas de esa piel, aquel botoncillo cereza, el demonio veía con deseo al ser de luz, mientras que el otro seguía jugando con el agua. Era un espécimen raro de ángel, que le hacia sentir muy feliz, cosa que le preocupaba, puesto que no podría contenerse con el cuando le deseara de otra manera, no podría vivir sin poder tocarlo, como deseaba ser esa agua, como añoraba ser el viento y revolver esos cabellos, tarde o temprano su ser bestial desearía yacer con el.

Por ahora borro esas ideas burdas y se dedico a mojar al otro mientras seguía danzando, ahora ya Alfred le devolvía el agua que le tiraba con sus alas, reían y se perseguían, hasta que se agotaron.

El joven empezó a temblar y se trataba de cubrir con sus alas del frio por la brisa. El albino se rio y tronó sus dedos para llevarlo a otro sitio, cuando Alfred toco el piso del sitio nuevo era suave, blanco como sus alas y el viento era helado, tembló aun mas que cuando estaban en el otro lugar.

-Hahahaha…- Iván se rió por su travesura, chasquió los dedos y esta vez lo llevó a un lugar mas cálido, esta vez Alfred piso hojas, el viento corría pero era agradable -Este es el campo, el anterior era la montaña, aquello blanco era la nieve, aquí en el campo te secaras mas rápido-

-Gracias…- se sentó en el suelo , entre las flores de colores, los pétalos de estos se desprendían de sus botones y encontraban asilo temporal en la piel del ángel y el cabello del albino.

Alfred tomo el pétalo y lo pegó a su nariz, oliendo su dulce fragancia, después la toco sintiendo la textura tersa y suave, no pudo escuchar su sonido pero lo metió a su boca sintiendo el extraño sabor de esta.

-Ahora resulta que tienes hambre…-

-No es eso, solo quería sentir esto, conocerlo mejor, pero no pude escucharlo, ni saborearlo-

-Es un pétalo, no emite sonido alguno y ni creo que sea comestible-

Rodo el pétalo en sus dedos y lo soltó dejándolo escapar con el viento, el rubio miro de manera nostálgica aquello, se mordió los labios y apretó la orilla de su ropa, algo extraño, lo cual llamo la atención de Iván.

-¿Qué te sucede?, te ves ansioso-

No le dio la mirada, seguía mirando a la nada, ahora los dedos de sus pies hacían fricción con el suelo, inclino la cabeza observando las hojas que poco a poco eran levantadas por la brisa.

-En este mundo bendecido por las creaciones de mi padre, en mi poco tiempo de existir, he sentido muchas cosas, animales, plantas, paisajes, personas, sentimientos, pero… hay algo que no he podido sentir y me frustra-

-Vamos, tienes toda una absurda vida angelical para sentir eso-

-Quizás no lo sienta nunca y me causa mucha tristeza- suspiro y abrazo sus piernas- Jamás podre sentirte-

Ninguno pudo decir nada al respecto, ambos sabían que aquello era una realidad. Entonces una pequeña hoja verde pasó frente a los ojos de Alfred, misma que cayó en la pierna de Iván, la observo con cautela, que envidia de esta.

Tomo una de esas hojas del suelo, viéndola por ambos lados, la pego a su pecho y la pego a sus labios, aquel acto llamo la atención del demonio, Alfred le extendió la hoja al demonio, la cual tenia tomado de la punta y este con sumo cuidado la tomo del otro extremo, haciendo lo mismo que el otro. El rubio sonrió avergonzado, un beso indirecto, estaba lleno de emoción, pero con ese acto había logrado

comprobar algo, tomo otra hoja entre sus dedos -Iván, creo que te amo mucho y esta vez hare algo mas, no quiero que te asustes y si algo llegase a salir mal, quiero que sepas, que estaré feliz por haberlo intentado-

-¿Qué estas diciendo?, ¿Qué vas a hacer?- se levanto del suelo -¿A que te refieres?-

-No te muevas…- le siguió en sus movimientos, acorto esa distancia entre el demonio y el.

-¡No! ¿Qué haces?-

-Solo quiero sentirte, aunque sea solo una vez- Estiro su dedo índice con la hoja en el hasta chocar con la cara del demonio.

Iván solo abrió los ojos grandes -Alfred no….- susurro y cerró los ojos fuertemente.