Capítulo seis - Jeremy
Jeremy mantuvo los ojos cerrados y luchó por acompasar la respiración. Damon estaba ahí fuera, podía sentirle.
No podía creer lo que había estado a punto de hacer... Se había levantado a media noche, hambriento y desquiciado, y había ido hacia el cuarto de su tía casi sin proponérselo. Dios mío, sólo de pensar en lo que le podría haber hecho... Había tenido suerte de que Elena hubiera gemido en sueños y le hubiese sacado de ese trance sádico.
Intentó calmar los temblores de su cuerpo mientras se decía que jamás volvería a poner a su familia en un riesgo así; por las noches le pediría a Damon que le dejara quedarse en su casa... donde fuera, no le importaba. Sólo quería alejarse de los humanos.
Si hubiera sabido que sería tan difícil... pero qué imbécil había sido al creer que se convertiría y ya está. El hambre lo acechaba en todo momento, el dolor nunca lo dejaba libre y aún no sabía apagarlo... Todo era tan fuerte, tan intenso, que no se veía capaz de soportarlo. Pero ya no había marcha atrás.
Cerró los ojos y se dispuso a dormir, pero no pudo. No podía dejar de pensar en Vicky, en todo lo que no recordaba y no recordaría jamás; no podía dejar de pensar en Anna, en sus besos y su sonrisa.
