Vaipra Fallent
Toshiba
[Dirección de la compañía]
misiones.
Era ya la hora en que el deseo resurge en los navegantes, y el recuerdo del día que dijeron adiós a los cordiales amigos conmueve al corazón, y en que el nuevo viajero del amor es perturbado si escucha en lontananza la campana que parece sollozarle al día que frénese, cuando comencé a dejar de escuchar, y observar a uno de los espíritus que, de pie, suplicaba con la mano que lo detuviesen.
El purgatorio, Dante.
Obscuridad.
Era turbia y fría la obscuridad en donde se encuentra.
Soledad.
Nunca se había sentido tan sola en el mundo como hasta ahora.
Miedo.
Aquel sentimiento que le embarga hasta los huesos.
Sabía que todo podría llegar a su fin, desde hace tiempo lo presiente con mórbida exactitud, tiene que llegar hasta aquel lejano lugar para poder reunirse nuevamente con esa persona tan importante para ella; para poder cumplir con la misión que tiene preparado el destino.
Destino.
Ese cruel destino la separo de su hermano cuando ella era aún pequeña, apenas si lo recordaba. ¿El la reconocería al verla? Han pasado varios años desde ese entonces, ahora es una bella mujer, risueña y esperanzada mujer que espera con mucho anhelo el recontarse con aquel hombre que comparte su sangre.
Su nombre.
Aquel otorgado por sus padres le recuerda que es dichosa, tiene gracia y porte, su mirada aun inocente cuenta la gran historia que tuvo que sufrir desde aquella separación, mas sin embargo, todo le vio buena cara.
Se encontraba sumida en aquel sueño mientras viaja en tren al lado del hombre que ahora comparte su vida. Talía comenzó a soñar con aquellas inquietudes que le persiguieron años atrás, cuando desesperada buscaba el paradero de su único familiar, y que al enterarse que vivía en Atenas, esta no dudo ni un segundo en ir tras su destino. Sufrió de hambre y frio, pero siempre tuvo esa sonrisa en su rostro. Aun ahora la mantiene, aunque le cuesta mucho, pero él siempre está para apoyarla.
Él, un chico algunos años mayor que ella, discípulo del mejor amigo de su hermano, el mejor alumno. Ahora se encuentra a su lado, cuidando de sus sueños, cuidándola a ella.
Se conocieron en un frio invierno, a las afueras del templo de escorpio, él bajaba al lado de su mentor para conocer al fin a la siguiente propietaria de esa armadura, quizá fue amor a primera vista. Hyoga le regalo una sonrisa sincera, sin maldad en ella y se ofreció a enseñarle aquel misterioso lugar, desde entonces son inseparables.
Ahora varios años después se disponen a ir a una misión al mismo lugar, pero con prioridades diferentes, mientras tanto se hacen compañía uno al otro. Aquel chico de mirada glacial decide acercarse un poco más a la musa para luego sentirla en sus brazos, y de esta manera ella deje los malos sueños de lado.
Lentamente abrió sus ojos y en ellos dejo ver una azulada mirada llena de amor por su compañero, esbozo una cálida sonrisa y luego se abrazó a él.
¿con que soñabas? — pregunto Hyoga.
Simplemente recordaba — dijo ella abrazándose aún más a él.
Espero que haya sido conmigo — dijo sonriéndole
Quisieras — dijo ella igualmente.
La joven de rojizos cabellos se aparta un momento del rubio y luego se estira, voltea a la ventana del tren y mira pasar el hermoso paisaje helado que hay cerca de ellos.
Era de noche cuando llegaron hasta la estación donde tenían que bajarse. A decir verdad el guardar apariencias era casi pan comido, pues cada que les toca una misión juntos aparentan ser una pareja de recién casados, y vaya que aún les falta mucho para llegar a ese punto. Es bien sabido en el santuario que ellos son una pareja completamente oficial, hasta la misma diosa les da su bendición cada que salen a misiones dadas por ella, en esta ocasión tuvieron que viajar hasta la Patagonia chilena para ir por unos estudios de suma importancia que Alexander* tenia para el santuario y por medio de una carta mando a anunciarle al patriarca que estaban listos los resultados que tanto esperaban.
Esta misión en concreto no tiene nada que ver con el ya bien sabido ejército del sueño — al menos directamente—, pero si tenía que ver con el resurgimiento de una de las diosas más temibles del olimpo —y no me refiero a Hera o a su hermana Deméter, las cuales son de cuidado—.
Caminaron hasta llegar al hotel donde se esperarían, mientras que Hyoga tiene que ir por esos documentos, ella tiene que salir a buscar un objeto que podría ser de mucha ayuda en contra del actual peligro que está surgiendo en el mundo nuevamente; pero antes de eso pueden tomarse la libertad de descansar por lo menos esa noche del viaje.
A la mañana siguiente ambos se disponían a comenzar con sus respectivos deberes y como era costumbre se despidieron dándose un tierno beso en los labios.
Talía inicio su recorrido por la parte turística del lugar, vestía la hermosa armadura de escorpio y como si fuera una con las sombras se movió a la velocidad de la luz para que no la viesen. Llego hasta los suburbios cerca de la playa, ahí se encontraba otra persona de suma importancia para el santuario, pues un antiguo santo de plata vivía en aquella tranquila ciudad.
Con sumo respeto toco la puerta antes de que la vieran, este giro el pomo desde adentro y luego la dejo pasar, aquel hombre de escasos cuarenta años, mirada grisácea, cabello canoso y tostado color la dejo pasar sin preguntar nada.
Debes de ser Talía — dijo solamente ante la mirada curiosa de la susodicha.
Así es — respondió ella en un perfecto inglés — me mandaron desde el santuario….
Ya lo sé — atino a decir aquel hombre — el nuevo patriarca me informo de tu visita, ven sígueme al sótano.
La escorpiana no dijo nada y solo atino a segur a aquel singular hombre.
Hace años que no salgo a Grecia, pero mi discípulo me mantiene informando de todo — dijo el hombre para cortar aquel incomodo silencio.
¿su discípulo? — dijo ella enarcando una ceja.
Así es, es un muchacho sumamente atrevido, pero de buen corazón, ahora el conserva mi armadura y le da los cuidados que yo le daba antes, seguramente lo conoces — dijo sonriente — es el santo de plata de pavonis.
Quizás haya escuchado hablar de el — dijo la pelirroja en una sonrisa.
Sé que se junta con otros santos de plata, pero tiende a meterse en problemas con algunos santos de oro, ¡ah! Ese muchacho no conseguirá nada haciendo eso — dijo el hombre.
Disculpe, ¿pero que es ese objeto de suma importancia que tiene para el santuario? — pregunto nuevamente Talía al entrar al sótano de aquella casa.
Todo lo que miras aquí son reliquias que la misma diosa me ha encomendado resguardar, y por desgracia se que los soldados de Morfeo están haciendo de las suyas en estos momentos y que muchos de los jóvenes santos que hay actualmente tienen muchos problemas a causa de ello, pero creo que esto les servirá — dijo dirigiéndose a una de las paredes en donde se observan varias armas colgadas, luego agrega — ¿ves aquel atrapa sueños? — la mujer asiente — bueno, pues ese diminuto artefacto está hecho con hilos de oro que las mismas morías entretejieron para luego atrapar al dios del sueño Iquelos, quien en tiempos antiguos solía martirizar con sueños sumamente obscuros, los que hoy en día se conocen como pesadillas.
¿Eso es el artefacto que nos ayudara? — pregunto incrédula el santo de escorpio.
Aunque no lo creas, ese artefacto fue entregado a la misma atena, pero ese no es exactamente lo que te daré en esta ocasión — dijo el hombre — lo que si te entregare es un objeto que detendrá a la siguiente encarnación del mal — dijo ahora con misterio — cada quinientos años resurge aquella diosa que dice profesar la justicia divina en nombre de los Dioses, y por desgracia el sello que la mantiene prisionera está desapareciendo cada vez mas rápido.
¿O sea que el ejército del sueño esta para servirle? — pregunta sin entender nada.
Niña, seguramente estas enterada de la jerarquía del panteón griego ¿cierto?
Pues si — dijo ella de lo más casual
Bueno, siguiendo esa jerarquía, los oneiros son hijos del dios del sueño Hipnos, que a su vez este es hijo de la diosa Nix, la dueña de la noche — teniendo captada la atención de la joven prosiguió — bueno pues resulta que Morfeo sirve a su tía, la diosa Némesis.
¿Némesis?
Así es, ella ha tratado en innumerables ocasiones tratar de juzgar a la humanidad y sentenciarla con el apocalipsis, para nuestra fortuna, la diosa Atena siempre ha estado para ayudarnos a enfrentarla, pero me temo que en esta ocasión regresara con mayor fuerza y es aquí donde el santuario entra. Ustedes como santos de elite tienen que localizar la nueva vasija en donde reencarnara y eliminarla con esto — dijo el hombre cuando se acercó nuevamente a la pared y de ella descolgó una singular daga — ven siéntate y deja te explico por qué esta arma.
El antiguo santo de pavonis condujo a su invitada a una sala que hay en ese sótano, luego de indicarle que tome asiento, este se encamino hasta un mini bar de donde saco dos vasos y luego se giró donde Talía, quien se encontraba sentada con las piernas y brazos cruzados.
No te molestara en acompañar a este viejo con un trago — dijo sonriente.
Pero que no sea alcohol — le regreso la sonrisa—, creo que un vaso con agua estará bien para mí.
Luego de que el hombre sirviera ambos vasos se dispuso a comentarle toda la historia que hay detrás de esta singular daga. Tomo asiento y luego de tomar un poco continúo con su plática anterior.
Bien, como veras esta daga es sumamente diferente a la que atena resguarda en el santuario.
Eso es lo que veo, ¿pero aquella no es suficiente para detenerle? — cuestiono la joven
Me temo que no. Como te dije anteriormente, esta daga es especial, fue hecha con una pluma de avestruz y bañada en el metal más precioso, esta daga fue hecha por el mismo Hefestos por petición de Atena.
¿Por qué? — frunció el seño
Porque a diferencia de la que ella posee en el santuario, esta daga puede hacer mucho más, veras la daga que tiene atena puede matar el cuerpo físico del dios que surja en la tierra, pero está en cambio, puede perforar hasta su alma. Según tengo entendido Némesis suele elegir el cuerpo donde descansa un semi dios, actualmente hay muchas almas que han vivido desde la era del mito, aunque ellos mismos lo desconozcan.
¿un semi dios? — ese tema comenzara a causarle pesadillas a la chica.
Así es, aunque no lo creas, pero ese no es el caso. Tanto el recipiente de la diosa, como el de sus hermanos tienen que ser localizados, por eso es que el ejército se esmera en secuestrar especialmente infantes menores de cinco años, así los pueden manipular y cuando la diosa llegue esta se los ofrecerá a sus hermanos, en especial a Hipnos, sin mencionar que tiene un trato con Hades para entregarle la tierra una vez que esta sea purificada.
A ver si entiendo. Némesis desea regresar a Hades a la vida y una vez que ella desate el apocalipsis le entregara la tierra a él.
Así es. Básicamente es eso. — dijo el hombre cuando tomo nuevamente el vaso y bebió un poco — por eso te digo que es importante localizar el recipiente elegido y encerrarla antes de que lo posea, o en el peor de los casos acabarla con todo y recipiente, así al menos evitaremos que los dioses gemelos regresen de su encierro.
Mientras que Talía trata de procesar la información recién recibida, a las afueras del centro de investigación de paleontología, Alexander recibe con gusto a Hyoga, a quien no mira desde el desafortunado accidente hace tres años.
Luego de platicar, preguntar cómo se encuentra el pequeño y la hermana de su maestro, cambian repentinamente su estado de animo a uno más serio, fue cuando le menciono un poco sobre la investigación que estaba realizando para Aiolos.
Creo que ya tengo la ubicación donde aparecerá — dijo sin ánimos.
Y en estos documentos dice eso — dijo más como respuesta que como comentario.
En parte, aquí están las investigaciones que solo ellos tienen por enterado, agradecería mucho que este sobre llegue sellado hasta las manos de Atena.
Descuida, está seguro en mis manos — dijo Hyoga antes de levantarse —
Otra cosa, dile a Atena que puede utilizar el vellocino de oro, será de mucha ayuda para lo que les espera.
Hyoga agradeció el consejo, luego de despedirse salió con la frente en alto y se dispuso a regresar al hotel.
Talía no puede esconder su sorpresa ante todo lo que ha escuchado hasta el momento, luego de una gran conversación con ese hombre, este le dijo que la daga encierra el alma en el pequeño rubí que tiene en la hoja, y antes de marcharse le entrego un amuleto.
Lleva contigo este colguije de Nike, la cadena es hilo de oro del vellocino sagrado, te traerá suerte y éxito para terminar con tu tarea.
Muchas gracias — dijo ella mientras sostiene el dije.
Luego el santo de pavonis le entrego la daga envuelta en piel y amarrada con un hilo de seda rojo, la acompaño hasta la puerta y la despidió deseándole lo mejor a ella y a sus compañeros, pues la batalla que se avecina no será nada sencilla.
Se encontraron en la habitación del hotel, habiendo cumplido con sus respectivas misiones se dispusieron a empacar todo y regresar al santuario lo más pronto posible. Tanto Hyoga como Talía no dijeron nada con respecto a sus encargos, simplemente salieron tomados de la mano con un fuerte apretón, el cual silenciosamente les decía que estaban completamente preocupados por lo que el futuro les aguarda.
