Capítulo 6
Ashido dos meses antes
Ella realmente me estaba volviendo loco, su cuerpo tan delgado y cálido, su manera de mecerse sobre mí realmente me gustaba, ahora ella descansa en la cama de la habitación contigua pero ruego al señor que ella olvide esto, obviamente no está bien, si mi novia realmente supiera donde estoy, con quién estoy estaría muy enojada
-Oye hombre ¿qué diablos crees que haces?
-¿qué?
-muévete más allá me lo estas arrimando imbécil, si a ti te gustan estas joterías a mí no
-vamos Hisagi no me molestes
-¿Qué no te moleste? Mañana entro temprano a trabajar, ustedes quisieron venir a mi casa a alcoholizarse y todos están plácidamente dormidos en mi cama y la de invitados mientras yo duermo en el sillón y por tus calenturas hombre estas robándome más espacio
-no son calenturas
-¿qué no lo son? Quizá no tengas respeto a ti mismo o a tu mujer pero mira que intentar aprovecharte de Rukia en ese estado
-Yo no la obligue a nada fue ella la que respondió a mis caricias
-El otro día me dijo Matsumoto que ella está saliendo con alguien y al parecer ayer discutió con él, obviamente esta despechada de lo contrario ¿por qué motivo te aceptaría? No tienes nada que ofrecerle, nada que ella no tenga ya
-despechada. Eso suena demasiado mal
-agradezco que ella sea cuidada por Mat de lo contrario posiblemente estaría arrepintiéndose
Sus comentarios no me gustaron, esa noche la invitaron a beber y ella acepto, lo más raro es que todos pensamos que no hacia esta clase de cosas, de los cinco que somos ella fue la primera en mostrar signo de estar bajo las influencias del alcohol, fue la primera en volver el estómago sin embargo que aguante hombre, bebió whisky, cerveza, vino y un poco de agua mineral. En grandes cantidades vaya que quería olvidar y para colmo perdió los zapatos a media noche, y como si estuviera en su propia casa se fue a dormir pero no quise dejarla sola y que durmiera tan fácilmente podría colapsar después de todo lo que bebió, así que en más de una ocasión la obligue para que vomitará, cuando regresamos a la habitación que Hisagi conservaba para invitados de las dos camas solo la matrimonial estaba libe le acosté con mucho cuidado y me acosté a lado suyo, al darme cuenta que ella temblaba de frío la abrace lo suficiente para darme cuenta que sus pantalones de mezclilla estaban mojados de los extremos inferiores y sus pequeños pies estaban tan fríos que mi necesidad de afecto me cegó y la atraje a mí, ella no me rechazo al contrario ella comenzó a abrazarme y corresponder mis caricias, comenzó a posar sus manos dentro de mi camisa
-cállate- le susurre cuando ella gimió al sentir mi mano dentro de su pantalón
-no quiero
- tan rezongona como siempre kuchiki. Calla que no estamos solos en la habitación y alguien podría escucharnos
-estoy incomoda- nuestros susurros comenzaban hacer un poco audibles y en el fondo podría escucharse el rechinido de una cama, definitivamente alguien estaba gozando y yo no pensaba quedarme atrás
-¿quieres ir al sillón?- mi voz fue una suplica
-sí-
Y sin más nos levantamos y fuimos a la sala, Hisagi estaba plácidamente dormido en el sillón más largo pero que sin duda estaba igual de ebrio que no nos hubiera escuchado. Me senté en otro de los sillones y baje mis pantaloncillos, ella se colocó frente mío y se amarro el cabello antes de deshacerse de sus pantalones y su ropa interior, en definitiva ella sabía lo que hacía con esa cara de inocente, me sorprendió cuando saco el cigarro pero ahora estaba atónito, al subirse sobre mí en definitiva ella sabía lo que hacía, pero mis nervios y su manera de moverse me quede aún más atónito que no supe hacer algo
-¿ya entro? – le susurre al oído mientras ella se movía
-no- quizá el alcohol hizo de las suyas pero mi erección no era tan buena como lo esperaba
-deja intentarlo- ella se levantó un poco y con sus manos tomo mi erección y comenzó a masturbarme, me sentía tan bien con ella
-solo un poco más
Y entre la oscuridad una luz parpadeante me regreso de mi ensueño, ella se detuvo, volteo a ver la fuente de ello que poco a poco comenzaba a emitir un sonido
-ese es mi teléfono- se levantó de mí y rápidamente comenzó a vestirse
-vamos olvídate de el- me acerque a ella abrazándola pero me empujo
-no te acerques-
-¿estás loca acaso?- Me acerque y la tome del brazo
-Más vale que la sueltes- Rangiku estaba detrás de mí con Ikkaku junto a ella
-no cometas una idiotez que te cueste una paliza- ese idiota estaba amenazándome
-no se metan- Ikkaku tomo mi camisa y por un momento estaba a nada de pedir perdón
-ya basta- Rukia estaba llamando por teléfono
Rangiku e Ikkaku la llevaron a la habitación y a mí me obligaron a quedarme con Hisagi
Suspiro y en la tranquilidad de la habitación comienzo a arrepentirme ella era mi amiga, la chica que me daba consejos para no volver a cagarla con mi novia, la que siempre vi como una pequeña a quien debía proteger. Ahora la eh cagado.
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Rukia tres meses antes
Despierto con las molestias de la luz solar sobre mis ojos. Jalo la cobija pero inevitablemente el sueño se esfumo, me tallo los ojos y me incorporo, el ambiente tiene un olor diferente miro a mi costado y la frialdad de las cobijas me dicen que ha estado vacía desde hace horas. Suspiro, al mirarme al espejo puedo ver como mi cuello y mi clavícula tienen unas manchas rojas que me hacen sonreír ante el recuerdo de sus labios ahí. Doy gracias a que ayer era viernes y hoy no tengo que ir a trabajar. Son casi las 11 de la mañana y muero de hambre. Al salir de bañarme mi celular suena anunciando que ha llegado un mensaje. Sonrió
"Anoche mi júbilo fue pisoteado por una mujer de ojos brillantes e hipnotizantes. ¿Podrías advertirle a mi médico que anda suelta? Me temo que gracias a ella no me encuentra cuerdo"
Me muerdo el labio, lo de anoche no estuvo bien, sin embargo lo disfrute mi duelo interno comienza. Recibo otro mensaje y esta vez es de Orihime me pide que le ayude a realizar unas compras. Nos hemos hecho cercanas. Vamos al centro de la ciudad y visitamos algunas tiendas de ropa. Ella es bellísima, con un cuerpo envidiable pero aun así le hace falta seguridad. Es de las pocas chicas que se encuentra soltera y sin hijos en la empresa.
- kuchiki-san –noto que comienza a ponerse nerviosa, eso le sucede cuando no sabe cómo preguntar algo
- dime ¿algo va mal?-
- Kurosaki-Kun – vaya ella nunca habla de él conmigo, no lo dice pero presiento un conflicto interno, un duelo en el que su corazón a tomado el control de sus palabras que aún no están dichas – Kurosaki- Kun últimamente anda raro ¿sabes...? – duda -¿sabes tú algo?- su pregunta me desconcierta – sé que no debería preguntarte pero en lo poco que has estado con nosotros, se nota que han tomado confianza pareciera que tienen más en común que el trabajo – mi corazón palpita a mil por hora.
- ¿de qué hablas Inoue? Tiene la misma confianza conmigo que contigo. Solo qué eres demasiado penosa cuando está contigo- el rubor de sus mejillas es evidente
- ¿en verdad?- esconde la mirada en el suelo
- Claro no seas tonta al pensar eso- le dedico una sonrisa y por algún motivo siento que le estoy traicionando pero ¿a quién de los dos?
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Me deja en la parada del tren pues ella vive más lejos hacia el sur. Me despido de ella y es cuando enciendo el teléfono, 3 llamadas perdidas de Ichigo, no quería que ella se diera cuenta. Llamo de regreso
- ¿qué ocurre Kurosaki –Kun?- pregunto con una voz delgada, lo odia puedo oír la exasperación detrás del auricular
- ¡Enana ya verás! ¿recibiste mi mensaje en la mañana?-
- Oh lo siento apenas y desperté, Orihime vino a verme- mentí
- Quiero tu maldito trasero mañana temprano en la oficina- su enojo es evidente
- Pero ¿qué mierda? Es domingo idiota-
- Por eso mismo quiero que pienses que hiciste o que no hiciste en las últimas 24 horas- odio ese lado posesivo que tiene, es como si fuese otro, un hombre dominante y seguro de lo que es
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Perfecto ahora estoy en domingo rumbo al trabajo, agradezco que el que viva tan cerca que puedo llegar caminando pero el clima no es muy favorable, esta nublado y tiene signos de que lloverá más tarde. En la esquina antes de llegar al banco una joven de ojos miel bajo del taxi y al págale se le cayó un papelito blanco cuando me acerque a levantarlo ella había desaparecido, traía un número telefónico escrito pero no más, suspire y continúe avanzando mientras guardaba el papel en mi abrigo.
- señorita kuchiki ¿qué le trae por acá en domingo?- el vigilante esta igual de sorprendido que yo
- me pidió Ichigo que viniera ¿ya llego mi jefe?-
- oh claro y hay una muchacha con él- el anciano es más chismoso de lo que podría imaginar. Su declaración me toma por sorpresa
- ¿una mujer?- él asiente ferozmente – ¿de la empresa?
- Si, al parecer es jefa
- De acuerdo, gracias-
Comienzo a avanzar a nuestro lugar, ni siquiera me cambie así que mis tenis no hacen demasiado ruido por los pasillos, voy directamente a enfrentarme a Kurosaki, su actitud comienza a fastidiarme. Cuando salgo a piso él está sentado en su lugar mientras una joven esta inclinada sobre su escritorio lo suficientemente que no puedo ver su cabeza únicamente su falda demasiado corta
- No pienso ceder. Estas loca si crees que olvidaré todo tan fácilmente- la voz de Ichigo estaba a la defensiva
- Haz lo que quieras pero te advierto que regrese para quedarme
- Vete al diablo no lo permitiré- Ichigo se levantó de su asiento, su cara estaba roja de furia, en sus ojos no había más que resentimiento, al verle así mi corazón se altero
- Bien, esto será la guerra entonces, prepara tus abogados Kurosaki. Quiero el divorcio
Al escuchar lo último mi estómago se contrajo, el latir de mi corazón aumentó tanto que podía sentir hervir mi sangre de la rapidez con la que viajaba a través de mi cuerpo. Sin más aquella mujer tomo su abrigo y su bolsa, al darse vuelta me encaro, su cara blanca y pálida mostraban unos labios rosas carnosos, su cabello lo traía recogido pero era tan negro que sobre saltaban aquellos ojos de un color avellana que claramente era resultado de su enojo
- ¿acaso no te dijeron que está mal escuchar conversaciones ajenas?- esa mujer se detuvo frente a mí
- Kuchiki – la voz de Ichigo era irreconocible ¿desde cuándo volví a ser kuchiki para él? -¿qué haces aquí?
- Vi.. vine po.. po porque me lo pediste ¿recuerdas?- la inseguridad de mi voz hizo que esa mujer riera. Al escucharme él solo comenzó a sobarse la frente
- Lo olvide. Ven necesito que me ayudes con este papeleo
- ¿Esta mujer es tu segunda?- la voz de aquella bruja se escuchó en la habitación. Al voltearme me di cuenta que tenía el uniforme de la empresa, saco azul marino y la falda gris Oxford, que mostraban lo alta que era en la jerarquía de empleados ella era gerente.
- ¿ahora vienes a cuestionar las decisiones en mi trabajo?- ella solo se río y cerró la puerta de la oficina del gerente detrás de ella. Ichigo solo se desplomo sobre su silla llevando ambas manos a su cara
- ¿acaso dijo divorcio?- mi voz fue demandante y el solo levanto la cara para verme, podría ver el pánico en ella
- No es momento kuchiki
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Esta mujer está volviéndome loca, no deja de acercársele, de insinuársele de regañarlo y el solo hecho de saber que están casados me hierve la sangre. ¿Cómo es que pudo casarse con una bruja como ella? La eh escuchado y soportado solo 8 horas y no puedo aguantar un minuto más. Al parecer nuestro departamento salió mal este mes y han hecho que Ichigo realice un reporte del motivo de nuestra falla y como mejorar con base a lo obtenido en meses atrás. Por lo que estoy ayudándole, podría a ver sido fácil y rápido pero esta bruja está quitándole tiempo y retrasándonos haciendo que le lleve café y encerrando a Ichigo en la oficina.
-hasta mañana Kurosaki- esa perra
-haz lo que quieras
-piensa lo que te dije. Yo no miento. Bien lo sabes, si no me permites quedarme bueno entonces yo no permitiré que mi hija este un minuto más contigo- esa mujer subió a un taxi y se despidió enviándonos un beso al alejarse
Ichigo le dio un golpe a su auto –sube- su voz era demandante –te llevo a tu casa-
-pero puedo ir caminando-
-súbete- grito y lo hice
Después de un rato me di cuenta que nos estábamos alejando demasiado de nuestro objetivo, el mantenía fijas las manos en el volante y una mirada perdida en la pista
- Ichigo – me ignoró – idiota deja de hacer eso, detente por favor- comenzó a subir la velocidad –basta- grite pero no aflojaba su agarre del volante comenzaba a asustarme – por favor – suplique más para que se detuviera. Se orilló, detuvo carro y bajo, yo aún no podría asimilar nada y aún podía sentir aquella adrenalina en mi cuerpo que daba miedo. Azoto la puerta y grito, un grito de desesperación, miedo, coraje.
- ¡¿Por qué?!- gritó nuevamente al aire y aquellas nubes que habían amenazado en la mañana cumplieron su atentado y gotas de lluvia comenzaron a mojarlo, desde el coche podía verlo en el suelo, hecho pedazos
- ¿estás bien? – mi pregunta era obvia pero ¿qué más podía yo hacer? Me acerque lentamente a él, me incline y le abrace, me dolía verlo así, el deshizo el abrazo y volvió a gritar, su llanto era de frustración, volvía a cercarme y esta vez me acepto nos tiramos en el suelo mientras el ahogaba ese miedo que sentía por dentro, ese coraje del cual desconocía del todo
Después de que el llorara todo lo que tenía que llorar, aún empapados el cielo aclaro pero aún podían verse pequeñas gotas, en silencio subimos al carro
- Gira aquí- le indique, miró por el retrovisor y luego a mí
- Tienes mucho que explicar, para que llegues a casa, incluso a la mía con este tráfico terminarás enfermo
- No tengo nada que explicarte
- Estás loco si crees que dejarás las cosas así
A regañadientes hizo lo que le pedí y ya no tuve que indicarle más, él sabía a donde llegaríamos
- Buenas tardes bienvenidos a… - aquella pelirroja de la otra vez nos recibió
- Hola una habitación-
- Me temo que no tengo dobles- me interrumpió seguí su mirada y estaba observando a Ichigo quien estaba absorto de la situación
- No me importa. Quiero una de cama matrimonial- ella me observo sorprendida estaba apunto de decir algo pero mis celos me cegaron –tu sabes con este hombre no se puede hacer de todo en una cama individual- me contestación la sorprendió más de lo que me sorprendió a mi
Al entrar a la habitación Ichigo me volteo a ver sorprendido y antes de que pudiera hacer algo o reprocharme
- No es como que nos vayamos a quedar a dormir ¿para qué querrías dos camas?- él solo levanto los hombros como respuesta y se dejó caer en la cama, aún parecía estar en un sueño
- Vamos necesitas bañarte y dejar que tu ropa se seque- él solo me ignoró. Odio tanto cuando se comporta como un niño. Sin pedir permiso lo levante de la cama y lo lleve al baño, comencé a deshacerme de su chamarra y la colgué encima de unas toallas. Parecía un muñeco. Regrese y comencé a deshacer los botones de su camisa, a medio camino el detuvo mis manos y de estar viendo hacia el vació el fijo su mirada en mí.
- No es necesario-
- Lo es porque tienes que ser fuerte por tu hija- al hacer mención de ella, volvió a afligirse. Continué mi camino por su camisa y al jalar de ella para que saliera de su pantalón clave mi vista a su entre pierna que con ayuda de la lluvia su pantalón se adhería salvajemente a esta. Trague en seco ¿qué diablos pensaba?
- ¿Qué pasa por esa cabeza perversa tuya?- su voz era diferente era como el Ichigo que yo conocía pero al levantar la vista a su cara esta estaba desecha –vamos sal que puedo hacerlo solo- Pero no me moví, no moví un dedo.
Chan chan chan... ¿cómo están chiquitines? se que tarde en actualizar, disculpen , he estado algo ocupada porque #findesemestre :( procuré que este capi este un poco más largo, si no fue así perdonenme
FlynnChan: aquí tienes el nuevo capítulo, me alegra que te este gustando tanto, espero tu review
Gracias por leer y por seguir la historia, animense a comentar que me alientan demasiado.
Suerte portense mal
momo
