Hola! Dios hace mucho que no actualizaba esta historia.
De verdad me disculpo por mi decsuido pero estos últimos meses han sido de locos, gracias a dios ya el estrés paso y todo ha vuelto a la normalidad, ahora tengo tiempo suficiente para dedicar a esta historia y a "Verdades Reveladas", si se pasan por mi perfil verán cuando reiniciare las actualizaciones de esa historia.
Pero, ya dejare la palabrería y les dejare leer. Pásenlo bien, se les quiere.
Capitulo 6.-
Un par de días después, Reyko se encontraba a las afueras de la villa; sentada tranquilamente cerca de una cascada. Gracias a su testarudez había logrado que Jiraiya se hiciera los nuevos exámenes que Sakura habia propuesto, por desgracia no pudo quitarle la idea de hacer a Obito, Minato y Shiro competir por ella.
¿Es que no se da cuenta lo denigrante que es? Pensó Jigoku mientras la observada desde la distancia. Reyko era joven no estupida; sabía que lo que su abuelo y su tío estaban tramando solo la metería en problemas, problemas que al final tendría que solucionar ella… Como si no tuviera suficiente con la desaparición de su hermana, ellos vienen y le complican más la vida. Y eso no era todo, Naruto la trataba tan diferente a como trataba a los demás y eso causaba mas problemas aun. Estaba casi seguro que sus atenciones tan "favoritistas" hacían que los aldeanos comenzaran a sospechar si había algo entre ellos más allá de ese cariño de "tío- sobrina"
Los pensamientos de los dos jóvenes eran casi los mismos. Reyko suspiro con pesar y se dejo caer hasta caer acostada sobre el césped.
- ¿Por qué deben ser tan problemáticos?_ pregunto al aire.
Se quedo mirando las nubes largo rato, hacer eso la ayudaba a pensar en posibles soluciones; la relajaba y la hacia olvidar sus penas.
- Hay que seguir entrenando no seas flojo Shiro.
Escucho a lo lejos la voz de Minato y rápidamente se escondió entre los árboles. A los pocos segundos; este, acompañado por Shiro y Fugaku; aparecieron en el claro donde ella se encontraba. Desde lo alto de un árbol, Jigoku podía ver todo con claridad sin embargo, ellos no notaban nada y eso le hizo sonreír de medio lado. Esa chiquilla de Reyko era una experta escondiéndose de otros…
Por su parte, la morena observaba a los recién llegados con atención. Al hacerlo no pudo evitar recordar lo sucedido aquel día. En aquella reunión que Naruto habia organizado para presentarle a sus amigos y sus familias; cosa que la hizo esconder la mirada en el flequillo… ese día habia "conocido" a sus padres.
El solo recordar esas horas junto a ellos la hicieron suspirar. La reunión no fue tan mala y todos fueron muy amables, pero aun asi; sentía que fue una tortura estar tanto tiempo con sus padres y no soltar la verdad… decirlo a Ino que estaban vivas, que habían tenido una buena vida hasta el momento aun cuando no tenia idea de donde se encontraba su hermana; decirle a su padre, tienes dos hijas mas a las cuales querer.
Pero no hizo nada de eso, solo se quedo en el lugar y compartió hipócritamente con esos dos, observándolos, estudiándolos; viendo lo que Ryoko y ella se habían perdido todos estos años… sintiendo envidia de sus hermanos.
- No debes sentir envidia de ellos, puede que vivan con nuestros padres y tengan ese amor que nosotras jamás tendremos… pero hay algo que ellos no tienen
- ¿Algo que no tienen?
La morena mayor asintió y sonrió mientras abrazaba a su pequeña hermana con todo el cariño del mundo.
- No tienen esa conexión que nosotras tenemos la una con la otra, no saben lo que es confiar tanto en alguien que no necesitas siquiera hablar para que esa persona entienda como te sientes o lo que necesitas… ellos no tienen ni tendrán jamás entre ellos una relación como la que tu y yo tenemos y eso mi copito de nieve es lo mas importante.
Recordar lo dicho por su hermana la hizo levantar la mirada y sonreír. Llevo su mano a su cuello y toco el collar que usaba desde los diez años; era un collar sencillo que llevaba por adorno un dije con el kanji de la nieve; Ryoko portaba uno igual, era un acuerdo entre ellas, jamás se los quitarían a menos que el cordón se rompiera.
- Es muy fastidioso_ se quejo Shiro_ mejor sentémonos a ver las nubes.
Escuchar al Nara la hizo alejarse de sus pensamientos y centrarse de nuevo en los visitantes. Ryoko tenia razón en lo que habia dicho… ellos como hermanos jamás se entenderán tan bien como ellas son capaces de hacerlo.
- ¡No!_ gritaron Minato y Fugaku a la vez.
- Recuerda que Shikamaru-san nos pidió que te ayudáramos a entrenar un rato_ dijo el rubio.
- ¿Para que? Soy lo bastante bueno_ se quejo Shiro.
- Pero puedes ser mejor_ dijo Fugaku_ si ya hasta puedo vencerte_ agrego feliz.
- No te lo tomes a pecho Fuga-baka; cualquiera puede vencer a Shiro.
- Tu no_ dijo el Uchiha.
- Eso es porque es un gran amigo y no quiero dejarlo mal parado_ dijo el rubio.
- ¿Desde cuando?_ pregunto el Nara.
El ojiazul rodó los ojos y vio a su amigo con mala cara.
- Hay que entrenar_ dijo molesto.
- Repito ¿Para que?
- Souichi fue enviado solo a una misión ¿no quieres tener ese privilegio algún día?_ dijo Minato.
El moreno lo pensó unos segundos y luego se encogió de hombros.
- Yo si_ dijo el rubio_ por eso debe probarle a mi padre que puedo llegar a ser tan bueno como Souichi.
Jigoku frunció el ceño tras la mascara. Souichi en poco tiempo había logrado ganarse la confianza de su padre y de Shikamaru. Ser enviado solo en una misión es un privilegio que no todos tienen; pero que te envíen en una misión en solitario al país del zorro, eso es algo que es prácticamente imposible y probablemente haya sido un error. Conoció a Souichi cuando le toco ir a ser apoyo de él, Saya Inuzuka y Hana Namikaze. La misión era simple y Souichi resulto ser un excelente líder de equipo, demostró porque era Jounin a sus 15 años; un prodigio de su clan, eso era y su padre no podía estar mas orgulloso. Pero aun le faltaba mucho.
- Todos son buenos_ dijo en voz baja_ aunque ¿Qué mas podía esperarse de los hijos de los 12 de konoha?
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- ¡¿Cómo que no tenemos noticias de el?!_ pregunto Naruto enojado.
- Simplemente no hay_ dijo Shikamaru tranquilamente_ no se ha comunicado con nosotros desde el día de su partida.
Esto era malo y el rubio lo sabía. Enviar a Souichi solo al país del zorro había sido arriesgado pero él, Shino y Shikamaru estuvieron de acuerdo en que merecía la oportunidad. El Aburame era un prodigio de su clan y un excelente ninja.
- ¿Has hablado con Shino sobre esto?
- Pensé que era mejor hablar contigo primero.
Naruto se levanto de su asiento, dio media vuelta y se dedico a mirar por la ventana.
- Hace años que no perdemos un ninja_ dijo suspirando.
El Nara se coloco a su lado y asintió.
- Enviaremos un equipo a buscarlo.
- Debes enviar a alguien que no le tema a las historias que circulan sobre ese lugar, alguien que sea capaz de guiar a un grupo sin problemas.
El rubio sabía muy bien a quien debía enviar. Sin decir nada, se acerco a su escritorio; tomo un papel y escribió una nota. Luego hizo un par de sellos e invoco a una pequeña rana de color verde.
- Llevale esto de inmediato.
La rana asintió y desapareció tan rápido como llego.
- ¿Estas seguro?_ pregunto el Nara.
- No, por eso debo conversar primero con el_ admitió apesumbrado.
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Minato y Fugaku habían terminado rindiéndose; cosa que causo mucha gracia a los dos jóvenes que los observaban; pues ahora los tres chicos estaban tirados en el césped mirando las nubes y buscándoles forma. En definitiva Shiro tenía un poder de convencimiento que pocos poseen.
- Seria un gran líder… lastima que sea tan flojo_ dijo Jigoku con una sonrisa.
En ese momento una pequeña rana apareció en una rama junto a el. El joven la miro sorprendido.
- Mensaje de Naruto.
- Puedo verlo_ dijo retórico.
La rana le tendió el trozo de papel y desapareció de nuevo.
Tenemos que hablar; ven de inmediato a mi despacho.
No era muy común que el rubio fuese tan directo en sus mensajes; usualmente narraba una historia que no tenia nada que ver con lo que quería y solo en las ultimas líneas le pedía algún favor o le indicaba la misión que quería que realizara.
Arrugo el papel, luego una pequeña flama apareció en su mano y quemo el mismo; dejo ir las cenizas con el viento y desapareció. Lo mejor era ir a ver que quería.
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- Tardaste_ se quejo el rubio al sentirlo llegar.
- ¿Qué pasa?_ pregunto directamente.
Naruto miraba la aldea por la ventana de su despacho. Lo escucho suspirar, sin embargo el rubio no se giro, asi que fue Jigoku quien se coloco a su lado y espero que hablase.
- Coloca un jutsu de silencio_ pidió el kage.
El joven ambu se sorprendió por el pedido pero hizo lo que se le ordeno.
- Souichi ha desaparecido_ dijo sin rodeos Naruto.
- ¿Desaparecido?
- Se fue hace dos días; tenia instrucciones de enviar un mensaje cada noche, sin embargo no lo ha hecho.
- Dos días no es tiempo para preocuparse. Pero si fue al país del zorro…
- Eso es lo que me preocupa; ambos sabemos como es ir a ese lugar.
Jigoku asintió.
- Por eso, quiero enviar a un equipo por el.
- ¿Qué tengo que ver en eso?
- Quiero que lideres el equipo, pero me preocupa tu situación.
- ¿Mi situación o la de tu sobrina?_ pregunto usando ese tono retórico que molestaba tanto al rubio.
Jigoku era un joven fuerte, tal vez demasiado poderoso para la poca edad que tenia y eso lo hacia en cierto punto arrogante. Cuando usaba ese tono retórico de "Ve al grano y no me hagas perder el tiempo" era irritante, en especial para Naruto; quien veía esa impaciencia del chico como un mal habito que solo le traería problemas en el futuro. Sin embargo, el ojiazul se mostró como si el comentario y el tono en el que fue dicho no le hubiesen afectado en absoluto, ya que muy en el fondo sabia que el chico a su lado tenia razón.
- Sabes lo que me preocupa.
- Si estarás por aquí, Reyko estará a salvo ¿o no?
- No puedo cuidarla todo el tiempo_ dijo preocupado.
- Que se dedique a cuidar al anciano, eso la mantendrá ocupada y siempre sabrás donde esta_ aconsejo el ambu.
- No es mala idea_ admitió el rubio.
- Por supuesto que no.
- Necesito pedirte otra cosa.
- ¿Tiene que ver con tu otra sobrina?_ dijo el joven rudamente.
- Necesito que estas alerta… podrías encontrarte con ella.
- Ryoko no quiere ser encontrada. Donde quiera que este, esta segura.
- No lo se.
- Si tu no has podido hallarla ¿Qué te hace creer que ellos lo harán?_ dijo secamente.
- Van tras ella, lo más probable es que sepan mucho sobre su vida.
- No han venido por Reyko… ni siquiera lo hicieron cuando estaba en el bosque y era mas vulnerable.
- Aun asi…
- Podrías dejar de ser tan negativo y concentrarte en Souichi.
- Reyko…
- Estará bien aquí_ dijo el ambu comenzando a hartarse del asunto.
- No me entiendes ¿cierto? Tú no la quieres, no la vez como tu familia, para ti solo es una misión… nada más.
El silencio callo sobre ellos durante varios segundos.
- En eso tienes razón_ dijo el joven por fin_ pero te conozco desde hace mucho, te preocupas por ella, mas que tu sobrina es tu hija… la adoras, al igual que el viejo y el problemático; pero deben entender que no es una niña, dejo de serlo hace mucho tiempo y lo mejor seria que confiaras en ella; cuéntale la verdad, dile tus temores… ella será capaz de entender.
- Tengo miedo_ admitió el rubio.
- Miedo a que te odie por haberle ocultado el peligro que persigue a su hermana.
El asintió.
- No puedo decirte nada mas_ dijo el joven tras suspirar.
Naruto suspiro y contó hasta diez para organizar sus prioridades, antes de decir:
- Debemos movernos rápido; encontrar a Souichi es lo mas importante de momento, no sabemos hasta donde llego.
- Concuerdo contigo; hay que partir pronto.
- ¿Quieres ir?_ pregunto el rubio con sorna.
- Me encanta el país del zorro, es un reto cada vez que voy… no se porque lo enviaste a él, debiste enviarme desde el principio_ le reprocho _ además ¿no es por eso que me has llamado? para que lo traiga de vuelta
- ¿Y correr el riesgo de que Reyko y el viejo vinieran sin protección desde el bosque?
- Con eso no convences a nadie; Reyko ya no es una niña Naruto.
- Lo se, fui egoísta.
- ¿Qué mas da? Ya esta hecho ¿con quien voy?_ pregunto seriamente.
El rubio sonrió de lado. No le gustaba cuando las predicciones del moreno se hacían realidad; Reyko ya no era una niña, si fuese ninja activa seria capaz de llevar a cabo cualquier misión… pero el aun la veía como la bebe que tuvo en sus brazos apenas nació.
- Soy tu niña_ dijo Jigoku sacándolo de sus pensamientos.
- ¿Qué?
- Eso dirá Reyko cuando te atrevas a contarle la verdad.
De nuevo el rubio sonrió y tras la mascara, Jigoku no pudo evitar hacer lo mismo. Era momento de que el kage entendiera algo tan simple como el hecho de que Reyko siempre seria su Rey-chan.
Ryoko y Reyko, pensó el rubio. Desde que nacieron, supo que ellas serian especiales. Sus padres les habían heredado dos grandes técnicas, técnicas que muchos deseaban tener. Con los años, las habían protegido, las habían entrenado en todas las áreas que conocían y ellas las habían dominado todas… eran las kunoichis mas completas que conocía.
Sin embargo, de pequeña Ryoko era muy traviesa y utilizaba su herencia todo el tiempo, estaba orgullosa de ser quien era y por eso… por eso alguien había descubierto la verdad y comenzó a perseguirla. Al poco tiempo Ryoko se enfrento a mucha gente y noto el peligro que corría, del mismo modo en el que se dio cuenta que solo la buscaban a ella, no sabían de Reyko y eso la había llevado a hacer todo lo posible por alejarse, proteger a su hermana.
Una combinación como la que ellas representaban no surgiría nunca más, simplemente porque aun cuando los hijos que tenían ahora sus padres llegaran a emparentarse, ellas eran descendientes directas de dos "sangre pura" no era una mezcla como ya lo eran sus hermanos. A escasos 12 años Ryoko comprendió todo lo que su existencia representaba, mientras que ellos solo la veían como una problemática que se metía en situaciones que la superaban; muy tarde se había dado cuenta de la verdad… no pudieron entender a Ryoko a tiempo y por eso ella había tomado el control de la situación; todo para proteger a aquella persona que lo era todo para ella.
Estaba seguro que Ryoko no se dejaría vencer tan fácilmente; esa chiquilla de cabello y ojos negros era muy lista, una estratega de mente fría y muy ágil en las artes ninjas. Sabría cuidarse sola, sobreviviría para mantener al enemigo concentrado en ella y evitar que se dieran cuenta que Reyko existía.
- Cuida de ella, tío Naruto.
Eso le había pedido aquel día que se marcho y el hacia su mayor esfuerzo por cumplir; mas ahora que sabia el porque del actuar de la morena. A el poco le importaba la sangre de sus sobrinas, el las quería por lo que eran, las hijas de dos amigos suyos. Dos personas que habían cometido un error, un error que trajo al mundo a esos dos seres maravilloso que el ayudo a criar; las quería como si fuesen sus hijas, fue padre de ellas antes de ser el padre de Minato y eso significaba mucho para el. Ryoko y Reyko le regalaron sonrisas y momentos especiales; le enseñaron a ser un buen padre… las amaba y se arrepentía de no habérselo hecho saber a Ryoko antes de su partida.
- ¿Estas ahí, Naruto?
- Si_ dijo el con una sonrisa.
El ambu lo miro confundido pero no logro preguntar nada pues Naruto comenzó a caminar hacia su escritorio y tomo asiento.
- ¿Te parece bien ir con Obito, Minato, Shiro y Hizashi?
- El sharingan, el byakugan, control de sombras y rasengan… me parece bien.
- ¿Asi armas tus equipos en ambu? ¿Por la técnica que usan?_ pregunto el ojiazul con los ojos entrecerrados.
- No soy de trabajar en equipo pero cuando no queda de otra, me preocupo por cubrir todos los aspectos… eso es lo que me interesa.
- De acuerdo, los llamare, vuelve en media hora.
- De acuerdo, iré a prepararme.
- Bien…
- Si quieres dejare un clon_ dijo en voz baja
El rubio no comprendió, lo que hizo que Jigoku sintiera ganas de acercarse a el y golpearlo en la cabeza.
- Para vigilar a Reyko_ dijo antes de desaparecer en una nube de humo.
Naruto sonrió y susurro un "gracias" en voz baja antes de comenzar a llamar al equipo de rescate.
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En lugar de ir a casa a preparar lo necesario como habia dicho. Jigoku, se dirigió de nuevo al lugar donde habia dejado a Reyko; esta vez se aseguro de que ella no notara su presencia; a ella le parecería un insulto si llegaba a enterarse de que en mas de una ocasión le habia ocultado su presencia, pero lo que la morena no supiera no le haría daño.
La chica aun seguía escondida entre los árboles para que los chicos, que aun seguían observando las nubes y discutiendo de a momentos por entrenar; no la notaran. Jigoku se apoyo en un árbol y la observo por largo rato, debía preparar todo para la misión pero por alguna razón quería quedarse allí mirando a su protegida un poco más.
No se habia enamorado de ella, eso era imposible; el no amaba a nadie y no comenzaría con la sobrina de Naruto. Desde hacia años, cuando inicio con esa misión; sabia que estaba cometiendo un error, estar cerca de Reyko solo le traería problemas al final y el no era fanático de los problemas.
Suspiro con resignación y dejo el lugar. Una vez llego a su apartamento se dejo en su cama. Recordó a su familia, cosa que no se permitía hacer muy seguido y se quito la mascara.
Un cabello rojo se dejo ver, no pasaba de los hombros y sus ojos abiertos, mostraban un color violeta poco usual.
- Deberías ser honesto _ dijo una voz en su interior.
- La honestidad es para los tontos.
La imagen de un pequeño zorro surgió en su mente. De cabello rojo como el suyo y de ojos en un tono violeta un poco mas oscuro que los que el mismo portaba.
- Ambos sabemos que eso no es lo que piensas realmente.
- Lo que pienso es irrelevante.
- ¿Qué harás con Reyko?
- Tengo mejores cosas en las que pensar… volveremos a casa_ agrego lo ultimo con un tono de voz tan bajo que aunque hubiese alguien junto a el no lo hubiese escuchado ni una palabra.
El zorrito meneo la cola en señal de felicidad. Hacia mucho que no iban a su país del natal; desde que Jigoku habia ido allí por primera vez y se habían conocido. Aquel día las cosas cambiaron para los dos; se creo un vinculo entre ese chico hundido en la oscuridad y ese zorrito sumido en la soledad, dos seres escondidos en las tinieblas que no estaban apresurados por salir; sino que mas bien, buscaban hacerse con el control de ese pequeño infierno que les habia tocado vivir para obtener esa habilidad a la que muchos temen… La habilidad de no sentir nada por nada ni por nadie, ni siquiera por uno mismo.
- ¿Estas feliz con eso?
- Si_ una respuesta simple.
El animal hizo un mohín dando a entender que la respuesta no le satisfacía.
- Espero que sea igual de emocionante que la última vez.
Jigoku asintió y cerró los ojos. Dentro de poco debería presentarse en la oficina del hokage para ultimar todo con sus compañeros de equipo… nunca habia ido al país del zorro con tantas personas, siempre que iba allí, iba solo; aunque eso no era del todo cierto… Yuuki lo acompañaba a todos lados. Era su familia, su compañero fiel, parte de su ser, su soledad, de su alma… parte de su infierno.
Eso es todo por hoy, lamento haberles hecho esperar tanto; que fue prácticamente un año! mil disculpas en verdad. A partir de ahora espero y ruego a dios no tener motivos para dejar de actualizar esta historia y en su lugar estar todos los fines de semana aqui con ustedes hasta que ya esta idea llegue a su fin.
Asi que... Nos vemos el próximo fin de semana.
Matta ne!
