CAPITULO 6
Jack Sparrow se levantó mucho más relajado esa mañana. Había consultado con la almohada cómo podía actuar, y tenía la solución perfecta para vengarse. Salió de la habitación a trompicones. Los marineros de la tripulación lo miraron asombrados, ya que aún seguían sin rumbo.
Pero él se aventuró por los pasillos del barco, hasta irrumpir en el camarote donde Kat estaba plácidamente dormida. Una sonrisa pícara se dibujó en su rostro. Carraspeó fuertemente, haciendo que Katherine se estirase ante el ruido.
Kat abrió los ojos despacio, desorientada, no sabía bien dónde se encontraba… solo sabía que no era su casa. Entonces se incorporó a la cama, y observó a Jack… ¡Jack! Se tapó hasta el cuello, tan solo llevaba una pequeña camiseta ya que había pasado calor por la noche, y lo miró asombrada.
Jack sonrió – Buenos días señorita Jones – le dijo divertido al ver su reacción. ¿Estaba turbada? Eso sí que era sorprendente. – ¿Ha dormido usted bien? – le preguntó en el mismo tono burlón.
Katherine cerró los ojos y se apoyó en la pared – Es muy pronto para otra paliza a las cartas… ¿no le parece? – le dijo recogiendo la camisa del suelo, y poniéndosela como pudo para que él no le viera. Se levantó rápidamente de la cama y se puso frente a él.
- Tengo sus tareas – le dijo Jack girándose y mirándola de reojo. Observó la cara de asombro de Kat.
- ¿Disculpe? – le preguntó enarcando una ceja y poniendo las manos en la cintura. ¿Qué se creía este tipo?
- Sí… si va a pertenecer a esta tripulación no esperará usted no hacer nada, ¿verdad? – le preguntó Jack.
Katherine sonrió enfadada – Si no recuerdo mal fue usted el que me obligó a "unirme", si quiere llamarlo así señor… - le dijo antes de que Jack le cortara.
- …Capitán – corrigió en un instante.
Kat se paró en seco – Ohhh… lo que sea – le dijo exasperada.
Jack se acercó a ella – Me temo que a partir de ahora deberá dedicarse a la limpieza de mis aposentos, y de los de toda la tripulación, así como la cubierta, la cocina y el comedor, sin olvidar los cañones – le dijo rápidamente, y levantando un dedo por cada tarea que enumeraba. Iba observando como se desencajaba la expresión de Kat.
Ella suspiró y cerró los ojos, bajando la cabeza. Volvió a levantarla altiva, y miró a Jack a los ojos. – Desde luego – le dijo sin ninguna expresión en su cara.
Jack sonrió satisfecho y se marchó de la habitación como había llegado. Kat se enfurruñó, cogió el almohadón y lo golpeó contra la cama, muy enfadada. ¿Qué se pensaba ese capitán pomposo y desagradecido? Pero lo cierto es que no le quedaba otro remedio, si iba a estar ahí y no sabía por cuanto tiempo, debería amoldarse.
Así que se arregló el pelo como pudo, sin ningún espejo. Ana María tampoco estaba ahí. La había sentido marcharse de la habitación mucho antes, todavía de madrugada, y ni siquiera había notado como había entrado en ella al principio.
Salió del cuarto, no dejaría que Jack la viese afectada, ni derrotada, precisamente lo que él quería. Así que preguntó a Gibbs donde se encontraban los utensilios de limpieza, y él le indicó.
Abrió el armario de los útiles, y comenzó a pasar el trapo mojado por el suelo del comedor… Iba a ser un día largo, ¿o quizá no?
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Jack estaba satisfecho de sí mismo. Sentía que había ganado la batalla, y la guerra. Así aprendería a no humillar al Capitán… pensó para sí. Estuvo un rato en el timón, y luego se marchó a su habitación, que ya estaba limpia… sonrió de satisfacción, ese pequeño demonio estaba recibiendo su merecido.
Estuvo en el cuarto tratando de trazar una ruta que tomar, pero después de varias horas, desistió, y volvió a salir de allí, encontrándose también la cubierta completamente limpia… - Qué rápido limpia esta niña – pensó, extrañado. Aunque ya era más de media tarde, así que no debería extrañarse tanto… aún así…
Bajó las escaleras para entrar a la cocina… y se encontró con Kat, pero no estaba en el suelo limpiando, ni mucho menos. Ella sonreía, y miraba con dulzura a varios piratas que estaban haciendo el trabajo por ella… - Pero qué… - empezó a decir, haciendo que las miradas se desviasen a él.
Katherine miró al capitán sonriente – ¿Deseaba algo Capitán? – le preguntó en el mismo tono que él había empleado esa misma mañana. – Estábamos terminando de limpiar la cocina – le dijo avanzando hacia él.
Maldita sea… ¡esa chica había encandilado a su tripulación y había conseguido que hiciesen el trabajo por ella! Era increíble… Observó la sonrisa altanera de Kat, y comenzó a murmurar por lo bajo. Le parecía inaudito que alguien así se hubiese ganado la confianza de los suyos…
Se marchó de nuevo dejando a Kat mirando a los piratas que limpiaban el suelo. Luego miró su espalda avanzar hacia la puerta, y luego marcharse.
Lo cierto es que no esperaba haber tenido tanta aceptación, pero tras la partida de anoche, parecía que sus admiradores en el barco habían surgido, y muchos marineros se ofrecieron voluntarios para pasar la habitación de Jack, la cubierta y el comedor.
Sonreía, pero esta vez con picardía. Lo cierto es que había hecho amigos con muchísima facilidad, y admiraba las circunstancias en las que se encontraba, con un Capitán pomposo que la perseguía para pagarle su humillación.
Así que con una sonrisa avanzó por los pasillos, hasta llegar a la cubierta, donde Jack tenía cara de enfadado, y llevaba el timón. Se acercó despacio, había muy poca gente alrededor.
- Parece enfadado – le dijo sonriendo, pero sin malicia. – ¿No va a hablarme? ¿Cómo va a irritarme entonces? – preguntó ahora con algo de picardía.
Jack carraspeó, no le contestó, y se limitó a mirarla por el rabito del ojo.
Esto le hizo a Kat sonreír, y le pareció increíblemente tierno. Parecía un niño pequeño al que su madre le había negado un capricho. Suspiró, y supo lo que tenía que hacer. Ante todo él era un Capitán y debía mantener la disciplina en su barco.
- Yo… quería disculparme por mi actitud. Aunque esté aquí contra mi voluntad, no debería haber ignorado su autoridad, Capitán Sparrow – le dijo mirándole a los ojos.
Jack la miró enseguida. Solamente porque le había llamado Capitán ya le llamaba la atención. Observó la sinceridad en sus ojos. – Está bien… - musitó en un tono no muy alto. Kat sonreía, y le contagió la sonrisa a él.
- Le devolveré todo su dinero, si lo desea – le dijo cortésmente.
Jack negó con la cabeza. – No será necesario señorita Jones – le dijo tratando de parecer distraído.
Katherine se apoyó en la barandilla, él la seguía con la mirada, pero no fijamente. – Kat – le dijo mirándole.
Entonces Jack la miró con la misma ternura que había visto en ella – Kat – le dijo, haciendo que Kat asintiese con la cabeza. De pronto se sintió avergonzada, y se sonrojó, ella miró hacia abajo tratando de disimularlo.
Jack entonces sintió un súbito impulso de hacer algo. – Ven aquí – le dijo sonriendo.
Kat volvió a fijar su mirada en él - ¿Aquí? – le preguntó extrañada
El Capitán se rió - ¿Nunca has manejado un timón? – le preguntó divertido.
La chica se rió a su vez – La verdad es que no – admitió sincera. ¿A dónde quería llegar?
Jack dejó el timón un segundo para acercarse a ella y agarrarla de la muñeca. Para colocarla delante de él. Kat sonreía, eran más los nervios que otra cosa. No sabía lo que pretendía
Entonces el tomó con sus manos las suyas, y las colocó suavemente en las traviesas del timón. Lo movió un poco hacia la derecha. Kat se giró un poco y lo miró extrañada, pero él le hizo un gesto para que volviese a mirar al frente.
- ¿No lo sientes? ¿No sientes la libertad? – le preguntó, casi en un susurro. Kat reconoció lo que era pasión en su tono de voz. Entonces cerró los ojos y se dejó llevar por el barco. Notaba como cada uno de sus movimientos del timón interfería en la trayectoria del barco. Notó la fuerza que le transmitía, que entraba por sus brazos y se repartía por su cuerpo.
Entonces sonrió, abrió los ojos y los tenía llenos de lágrimas – Lo siento – le dijo girándose de nuevo para mirarlo.
Sus miradas se entrecruzaron, casi podía verse la electricidad entre sus ojos. Ninguno de los dos retiró la mirada. Jack sintió un magnetismo que casi lo empujaba hacia ella. Tenerla entre sus brazos desprendía un calor que lo hacía casi irresistible. Cerró los ojos sin poder evitarlo.
Kat sentía su respiración sobre ella, haciendo que ella también cerrase sus ojos y se acercase a su vez a él. Nunca había sentido una cosa así, se sentía irremediablemente atraída hacia sus labios. El precioso atardecer complementaba la situación. Jack apretaba suavemente las manos de Kat sobre el timón.
Sus labios estaban a milímetros de tocarse, y entonces – Capitán, ¿tenemos rumbo ya? – gritaba el señor Gibbs saliendo del comedor a la cubierta.
Kat volvió la cara al frente en cuanto escuchó a Gibbs abajo. Gracias a Dios no les había visto. Se separó abruptamente y se sintió ruborizada. – Tengo que irme… - dijo soltándose de sus brazos y bajando las escaleras rápidamente, cruzándose con Gibbs, que la miró extrañado. Pero la ignoró, terminó de subir las escaleras y se encontró con un turbado Capitán.
- Capitán… ¿ocurre algo? – le preguntó curioso. – Ya sabemos que la chica es puro fuego, pero parece agradable… - le dijo pensando que habría ocurrido algo referente al encuentro frente a la mesa de juego.
Jack lo miró. Estaba defendiendo a Kat… eso sí que era nuevo. Gibbs defendiendo a una mujer de su barco… - Puro fuego… desde luego – le dijo recordando lo que acababa de ocurrir… desde luego la chica era guapa, y agradable, y divertida… pero bueno, eso no importaba, porque él era un Capitán pirata y esas cosas no debían importarle absolutamente nada. – Fijaré el rumbo pronto… necesitamos parar de nuevo, la madera de la vela mayor está algo estropeada y harán falta reparaciones – concluyó volviendo al timón. Pese a todo lo que le decía que iba contra su naturaleza, no podía evitar una sonrisa en su cara. ¿Qué habría ocurrido si Gibbs no les hubiese interrumpido?
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Bueno gente… ya sé que no tengo perdón, pero bueno. Esta historia no está abandonada, definitivamente no, y como compensación, os traigo dos capítulos Espero vuestros reviews!
