Les recuerdo que nada es mío, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a MrsK81, yo solo traduzco.
Gracias a mi compañera de armas y amiga Erica Castelo por corregir mis horrores.
Capítulo 7 – ¿Puedes guardar un secreto?
EPOV
No anhelaba estaba visita de estado en absoluto. Me encantaba Australia; el clima, el paisaje, y por supuesto la gente. Sin embargo, el hecho de que iba como parte de una visita de toda la familia lo convirtió en un viaje al infierno. Sabía exactamente lo que sucedería en el minuto que abordara el avión en Heathrow, y mi padre no me decepcionó. Comenzó sacudiendo la cabeza en desaprobación, seguido de la mirada que me dijo que pronto tendríamos unas palabras. Lo único positivo resultó ser que la Gran Perra había adelantado su vuelo. Temía pensar cómo hubiera sido el vuelo, si tuviera que lidiar con ella y mi padre.
A pesar de que en realidad estábamos en un vuelo comercial lleno de otra gente, mi familia y nuestro séquito habían llenado completamente la sección del frente. No era una sorpresa considerando al personal de seguridad, los oficiales de prensa y asistentes que vienen con cada uno de nosotros. Obviamente, conmigo vino Tanya, Peter, y Emmett. James también tenía su equipo personal; Charlotte – su asistente, y luego estaban Garrett y Embry – su equipo de seguridad.
Aunque Peter tenía más experiencia, había relajado sus responsabilidades, por así decirlo. Así que el nuevo jefe general de seguridad era Eleazar. En el minuto que pudimos movernos por la cabina, él había llamado a todo el personal de seguridad para discutir su estrategia en los próximos días. Mi madre y padre tenían un equipo fuerte de seis asignados a ellos; el líder del equipo era Randall y sus subordinados debían ser, siendo brutalmente honesto, rostros sin nombres. Tenía tan poco que ver con ellos que no me molestaba en aprender sus nombres. Trataba de mantenerme tan alejado de todos los asuntos de 'papá' como fuera posible, incluyendo su personal.
Jane y Alec eran nuestros oficiales de prensa, había sido informado por ellos sobre exactamente qué iba a hacer, y habían preparado una selección de discursos por supuesto. Tanya tenía la última palabra. Confiaba en su opinión más que en la mía en cuestiones como esta.
También estaba Zafrina, nuestra estilista, asistente de vestuario y todo lo relacionado con apariencia. Ella tenía que aprobar todos nuestros looks antes de que asistiéramos a cualquier evento. Por qué era importante, no lo sabía; porque siempre usábamos lo mismo—aburridos trajes de tres piezas, engalanados de vez en cuando con una corbata vistosa.
Tanya y Charlotte estaban sentadas juntas sincronizando sus agendas, afortunadamente James y yo estaríamos en diferentes eventos a los de mi madre y padre. Ellos eran lo bastante afortunados para ser bendecidos con la compañía de mis abuelos, otro pequeño milagro.
Nos acomodamos para el largo viaje a Hong Kong, íbamos a hacer un corto viaje ahí antes del tramo final a Canberra. James estaba sentado a mi lado, viendo el entretenimiento durante el vuelo y yo estaba tratando de recuperar algo del sueño que tanto necesitaba. Estaba físicamente exhausto. Pero, no cambiaría un segundo de ello, no cuando el mantenerme despierto y muy activo significaba estar con Bella. Cerré mis ojos y permití que ella inundara mi mente.
"James, danos un minuto a tu hermano y a mí, por favor."
La voz de mi padre me sacó abruptamente de muy placentera fantasía y se metió para sentarse a mi lado. Aunque el vuelo era de casi doce horas, obviamente él tenía algo que decirme que simplemente no podía esperar.
Oh, ¿me pregunto que podría ser?
"Edward, no tengo idea dónde estuviste ayer, y por esta ocasión lo dejaré pasar. Pero no volverá a suceder. ¿Quedó claro?"
"Como el agua," murmuré.
"¿De dónde viene esta actitud? No puedo creer que voy a tener esta conversación contigo de nuevo. ¿No crees que ya es hora de que empieces a actuar con un poco más de madurez, y dejes de resistirte a lo inevitable? Ninguno de nosotros escogió las cartas con las que lidiamos, Edward, así que te sugiero que dejes de actuar como un niñito petulante." Sus palabras tocaron una fibra sensible, una que ya estaba dañada sin solución después de años de incontables sermones, demandas e insultos básicos.
"Tienes toda la razón, papá." Escupí. "Ninguno de nosotros podemos elegir nuestras cartas. ¿Pero sabes qué? La mayoría tiene la jodida oportunidad de jugarlas como le parezca. Ni el maldito que las distribuye, ni el jugador a tu izquierda, o tu derecha. Nadie más. Así que, ¿por qué demonios no puedo elegir?"
"Baja la voz," susurró, y miró alrededor de la cabina con inquietud.
Me eché a reír. Incluso a mitad de un argumento con su hijo, su única preocupación era el hecho de que la gente podría escuchar. "Eres patético. No tienes idea de lo que esto es para mí, y tampoco te importa una mierda."
Nunca en mi vida había maldecido tan descaradamente frente a él. Siempre me contenía, pero ahora, algo había sucedido. Algo me hacía querer dejar salir todo, y Dios, se sentía genial.
"Edward, creo que entiendo más de lo que crees. He estado ahí, ¿recuerdas?"
Por una milésima de segundo, pensé haber escuchado un dejo de arrepentimiento en su voz. Tal vez finalmente lo estaba entendiendo. Tal vez, por primera vez, podría admitir que había sentido lo mismo cuando estaba siendo forzado a aceptar esta vida que no quería.
"Estuve en tu posición; tuve que tomar decisiones que no quería tomar. Pero la diferencia entre nosotros es simple y clara. Encontré en mi futuro el honor, algo de lo que estar orgulloso y algo que apreciar. Acepté que tendría que enfrentar tiempos difíciles y sacrificar cosas, pero lo hice. Desearía poder decir lo mismo de ti, nunca me he sentido más decepcionado de ti." Y así, me recordó exactamente quién era él. El hombre no tenía ninguna compasión en lo absoluto.
Por supuesto que no entendía por lo que estaba pasando, y también era un mentiroso. No había sacrificado nada. Estaba casado con mi madre, a quién nunca ha amado, a quién no se lo hubiese pedido si la decisión hubiera sido suya. Pero no dejó de ir al verdadero amor de su vida. No, esa mujer permaneció cerca de él durante todo su matrimonio.
"Lo dijiste exactamente como es, papá. ¿Cómo pude olvidarlo? Tú hiciste lo que era correcto para tu país, y te casaste con mi madre. Debe haber sido realmente difícil no hacer una mierda y dejar a Maggie cuando aceptaste 'lo inevitable'. Oh, espera un segundo, eso en realidad nunca pasó, ¿o sí? No, porque ella ha estado en tu vida por más de treinta años. No tienes el puto derecho de decirme lo que tengo qué hacer." Estaba gritando lo suficientemente fuerte para que casi todo el avión escuchara. Con un suspiro furioso me levanté. "Disculpa."
Toda la cabina se quedó en silencio, y sentí que todas las miradas estaban sobre mí.
Mi padre estaba congelado en su silla. Siempre había hablado de este tema en los confines de nuestra casa, y ni una sola vez a una distancia en la que alguien más pudiera escuchar. Él miró alrededor con ansiedad, y tuve que sonreír. Verlo avergonzarse hizo de mi arrebato mucho más satisfactorio.
Alcancé a ver a unas cuantas personas al pasar junto a ellas. Emmett estaba luchando por no reírse, mientras levantaba un pulgar discretamente contra su pecho. James sacudió su cabeza al verme por encima de una revista que estaba sosteniendo de cabeza, y Tanya me dio su compasiva sonrisa de—'hablaremos más tarde'. Asentí y me dirigí al cuarto de baño.
Cerré la puerta con seguro detrás de mí y me senté en el inodoro con mi rostro entre mis manos. No me arrepentía de las cosas que había dicho, pero sabía que habría algunas repercusiones por mi arrebato. Las indiscreciones de mi padre se habían mantenido muy bien ocultas por años, y fue solo por casualidad que me había enterado de la aventura.
Yo tenía casi doce años, James solo diez, e idolatrábamos a nuestro padre. Papá era un ávido jugador de polo y como James, jugaba regularmente. A James y a mí nos llevaba a ver los juegos, mientras mamá se quedaba en casa. Antes de que empezara el juego, él nos llevaba tras bastidores para ver los caballos y sus compañeros de equipo. Luego nos llevaban a una zona privada para sentarnos a ver. 'Tía' Maggie nos acompañaba, y de vez en cuando, su hermano se nos unía.
Entonces, después que terminaba el juego, Maggie siempre desaparecía mientras remplazábamos los remaches en el campo con nuestro equipo de seguridad. Cuando ella por fin regresaba, era con mi padre a unos pasos delante de ella, y luego todos nos íbamos a casa. Nunca noté la ropa arrugada, o el cabello despeinado. ¿Por qué lo haría? Después de todo, cuando tenía doce creía que mis padres tenían un matrimonio feliz.
Un juego cambió toda mi vida. Destruyó cualquier respeto que tuviera por mi padre y solo reafirmó mi odio por la vida en la que había nacido. James y yo estábamos jugando después del silbatazo final, y él decidió subirse a un árbol justo afuera de la arena. Desafortunadamente, a medio camino hacia arriba mi hermano perdió el equilibrio y se cayó. Una mujer vino rápidamente a atenderlo, pero James estaba alterado. Corrí para buscar a mi padre en los establos, y me encontré con Maggie doblada sobre una puerta de establo; su falda subida alrededor de su cintura, y su ropa interior por ningún lado. De pie detrás de ella estaba un hombre aporreando en ella como un animal salvaje. No pude ver su rostro, pero rápidamente desvié la mirada. Emmett tenía una enorme reserva de pornografía en su habitación, y había pasado horas mostrándomela, de modo que sabía exactamente lo que estaba pasando. Estaba a punto de irme y continuar buscando a papá, cuando escuché al hombre hablar.
"Te sientes tan bien, nena."
En el instante que reconocí la voz, me puse furioso. Cogí una horquilla recargada en la pared junto a mí y me lancé hacia Maggie y mi padre. Maldije en voz alta mientras lo hacía, por consiguiente advirtiendo a mi padre, él se quitó del camino dando tumbos y luego me quitó el arma de las manos, mientras trataba de abotonar sus pantalones al mismo tiempo.
"Edward… ¿qué estás… se supone que estés con…" El generalmente tranquilo e imperturbable príncipe Edward estaba balbuceando como un idiota.
"James se cayó de un árbol y está llorando," respondí y limpié mi rostro, avergonzado de sentir lágrimas cayendo por mis mejillas. Me di la vuelta para marcharme y él me alcanzó para detenerme, colocando una mano en mi hombro.
"Edward, espera."
"Suéltame," siseé, "No me vuelvas a tocar. Te odio."
Las cosas nunca volvieron a ser lo mismo. Me mantuve callado por años, tratando desesperadamente de proteger a mi madre y a James. Pero mi padre ni se inmutó, seguía imponiéndonos a Maggie, y yo constantemente iniciaba disputas y peleas con ella, tratando de alguna forma de sacarla de nuestras vidas.
Fue solo cuando mi madre preguntó por qué odiaba tanto a Maggie, que me enteré de la verdad. Ella sabía de la aventura y siempre lo había sabido. Por todos esos años no había hecho y dicho nada. Un juego de polo me dejó eficazmente sin mis dos padres, y la relación con Esme y Carlisle empezó a hacerse más fuerte como resultado.
Nunca le conté a James, pero de alguna forma lo sabía. Y no parecía afectarle en lo más mínimo. No le dio importancia como lo hacía con la mayoría de las cosas, negándose a permitir que algo lo molestara, centrándose en su propia vida. James debió haber sido el mayor; debió haber sido el segundo en la línea—no yo. Todo en él era más apto para la responsabilidad, era una lástima que eso nunca sucedería.
Me oculté en el baño por tanto tiempo como pude, pero el capitán anunció que podríamos encontrarnos con algo de turbulencia, y pidió que todos regresaran a sus asientos. Mi padre se había ido, regresando a su asiento junto a mi madre al otro lado del avión. James estaba sentado nuevamente en su lugar junto a mí.
"¿Estás bien?" Susurró.
"En realidad, no," respondí. "No puedo seguir haciendo esto James."
"Lo sé, trata de olvidarlo por ahora. Bien, cuéntame de tu chica. Parece que te has encariñado mucho con ella." Me miró expectante. "Bella, ¿verdad? Vamos, como tu hermano, tengo el derecho de saber hasta el último detalle."
La cabeza de Emmett apareció por encima del respaldo del asiento frente a nosotros. "Y como tu primo y colega, también necesito saber. Por seguridad y todo eso."
Tanya habló, desde su lugar junto a Emmett. "Lo siento, Edward, sabías que nunca lo dejarían pasar."
"Sí." Me eché a reír. "Lo sé."
Había sido fácil contarles de ella. No revelé nada privado. Esas imágenes eran solo para mis ojos, pero había mucho que platicar. Y creo que hablé por el resto del vuelo. Ni James o Emmett me dijeron alguna vez que me callara, tampoco pareció aburrirlos. Creo que ambos apreciaban el nuevo y menos serio lado de Edward, y yo también.
~x~
Después de una corta escala en Hong Kong, estábamos de vuelta en el avión y en camino otra vez. La mayoría de los pasajeros estaban dormidos, como yo había intentado estarlo. Pero tenía demasiadas cosas en mi mente, la discusión con mi padre, la visita, y por supuesto, Bella.
Incluso después de que había reclinado totalmente el asiento y acomodado para dormir, el sueño nunca llegó. Di vueltas durante una hora, intenté leer y escuchar algo de música en mi iPod. Pero incluso algunos viejos clásicos no hicieron nada para relajarme. Volviéndome a sentar, empecé a inspeccionar las películas disponibles.
"¿Tampoco puedes dormir?" Tanya se deslizó en el asiento junto a mí.
Sacudí mi cabeza. "No. Demasiadas cosas en mi mente, supongo."
"Esa fue una intensa conversación, Edward. Debería advertirte, solo prepárate para tu abuela cuando la veas. Jane ya le ha informado, en caso de que alguien en el vuelo decida ir a la prensa," me dijo.
"Lo sé, Tan, pero honestamente, ya me importa poco. ¿Te molesta si hablamos de algo más?" Le pedí. "¿Por favor?"
Ella me sonrió, "Bueno, solo puedo pensar en una cosa de la que te gustaría hablar."
"Me conoces muy bien." Me eché a reír.
"Me sorprende que tu padre no haya visto la diferencia en ti. Edward, incluso si no supiera sobre Bella, no se necesitaría un genio para concluir que estás fascinado con alguien. Tienes esa 'mirada' en tus ojos." Hizo una pausa, "Cuéntame de ella."
"Ella es increíble, Tan, en realidad no hay nada que no me guste. Es solo una lástima que…" No necesitaba terminar. Ella sabía y yo sabía exactamente en qué estaba pensando.
"Nunca se sabe," añadió, "Las cosas tienen una forma de resolverse solas—de una forma u otra."
"De alguna forma, no veo que eso suceda." La corregí. "El día en que la Bella que conozco sea aceptada en la familia, felizmente correría desnudo hacia el centro comercial."
"Pero, tal vez si ellos supieran lo importante que ella es para ti. Si de verdad se toman su tiempo y lo piensan, se darían cuenta que podrían usar a Bella para conseguir que tu cabeza esté de nuevo en el juego. Podrían sorprenderte. Mucha gente tiene entrenamiento de etiqueta, tal vez si Bella…"
"No." Dije con brusquedad. "Bella no. No la dejaría cambiar por mí… por ellos. No la quiero ecuánime y educada; ella es perfecta como es. Solo ser parte de esta familia te consume la vida, Bella es demasiado especial para eso."
Y de eso estaba seguro.
Tanya me conocía lo bastante bien como para dejar el tema. En vez de eso, me preguntó sobre Esme. La había llamado del camino al aeropuerto. Me escuchó con avidez mientras le hablaba efusivamente de Bella. Incluso preguntó si tenía planes de presentársela a mi familia favorita. A decir verdad, me hubiese encantado. Pero en realidad, dudaba que Bella estuviera de acuerdo. Sin querer hacer sentir mal a mi tía, le dije que vería lo que podía hacer, pero le advertí que no se hiciera esperanzas.
Tan pronto como pasamos seguridad y aduana en el aeropuerto de Canberra, a James y a mí nos llevaron al hotel para ducharnos y cambiarnos. A pesar de largo vuelo, no se nos dio tiempo para recuperarnos y solo una hora después nos llevaron a la Escuela de Gramática de Canberra, para conocer a los niños y los maestros. Afortunadamente, nos deshicimos de mis padres; ellos se iban a reunir con el primer ministro australiano para almorzar, junto con mis abuelos. Digo mejor ellos que nosotros.
Toda la escuela había preparado una selección de actividades que pensaron reflejarían mejor sus talentos. Los niños más pequeños interpretaron una colección de rimas infantiles y usaron disfraces para acompañar el maravilloso recital. Los niños mayores ofrecieron una demostración de sus habilidades deportivas, y también sus talentos musicales. Después que todos terminaron, James y yo nos separamos para relacionarnos con los alumnos. Él se unió a unos cuantos niños y niñas jugando fútbol, y yo me senté junto a una niña al piano y toqué Heart and Soul y Palillos chinos con ella. Y en mi humilde opinión, superamos a Tom Hanks y Robert Loggia en Quisiera ser grande con creces. Cuando habíamos terminado, la alenté a ponerse de pie para hacer una reverencia. Los maestros y estudiantes que observaban le dieron una entusiasta ronda de aplausos, y ella se veía como la niña más orgullosa en el mundo.
"Gracias, su alteza," susurró con timidez. "No sabía que usted tocaba el piano."
"De nada, y mi nombre es Edward." Le dije. "Me encanta el piano. Solo desearía tener la oportunidad de tocar más."
Tuve un momento de nostalgia, pensando en lo que pudo haber sido. Solo la idea de estudiar música en la universidad había sido la expectativa más excitante de mi vida, y que luego me dijeran que tenía el talento para perseguirla, fue asombroso. Pero eso nunca sucedió, y nunca lo haría.
Cuando seguimos adelante echamos un vistazo a los salones de clase, con cada uno de los maestros mostrándonos el trabajo que habían estado haciendo ese trimestre. Tanto James como yo disfrutamos esto, conocer gente real que hace de la sociedad lo que es. Los oportunistas y los estirados aristócratas no ofrecían nada más que una falsa idea de cómo era en realidad Gran Bretaña.
~x~
La mañana siguiente, todavía estaba teniendo problemas para aclimatarme a el cambio de temperatura, y la diferencia de horario. Después de otra noche inquieta, estábamos de camino a un almuerzo con una organización benéfica de algún tipo, algo a lo que toda la familia debía asistir. No tenía idea de qué hora era en Inglaterra, pero quería, y necesitaba hablar con Bella.
En el segundo que contestó el teléfono anunciando que era una 'hija de puta con una seria resaca', me eché a reír con fuerza; ganándome que James me rodara los ojos, y luego articuló 'la amas' con bastante dramatismo antes de cerrar nuevamente los ojos. Me enteré que había sido atacada por Alice la noche anterior, que luego había insistido en reunirse con ella para almorzar. Sin embargo, para mi alivio, no pareció haberle molestado. No quería que terminara la conversación, por lo que me decepcionó cuando tuvo que volver a trabajar.
Unas horas más tarde, estaba más que aburrido. Lo que al inicio había sido una interesante presentación por el fundador de la organización benéfica se había convertido en un análisis financiero de cómo se habían distribuido sus fondos durante los anteriores doce meses. Sentí mi teléfono vibrar en mi bolsillo y le eché un vistazo a la pantalla. Era solo mi prima, Alice. Sin duda querría hablar de su almuerzo con Bella, pero por supuesto no podía contestar en medio de esto. Rechacé la llamada, y pretendí prestar atención al orador.
Casi inmediatamente después, recibí un mensaje de texto. Bajando la vista leí las pocas líneas y me congelé.
¿Qué demonios, Edward? ¿Desde cuándo te acompaña Kate a las visitas de estado por amor de Dios? Bella lo sabe—necesitas arreglar esto—AHORA. – Alice x P.D – La amo
Sin pensar mucho en la reunión, mi familia, o la prensa presente. Salí corriendo del salón, y marqué el número de Bella. Ella contestó y de inmediato empezó a disculparse, pero la corté en seguida. Tenía que explicarle que no tenía idea de que Kate venía, y que definitivamente no la quería ahí conmigo. Afortunadamente, por algún milagro ella pareció creerme.
Con la situación con Bella tranquila, era el momento de hablar con mi padre. No regresé a la presentación, esperé pacientemente afuera de la sala. Emmett esperaba nervioso, plenamente consciente de que iba a haber otra tremenda discusión; me pidió varias veces que me calmara, pero no era físicamente posible. Escuché que terminaban la reunión, y en efecto, la gente empezó a dejar la sala. No miré a nadie, esperando solo a que saliera mi padre. Tan pronto como lo hizo, me puse de pie y lo fulminé con la mirada.
"Tenemos que hablar," escupí. "Tienes que darme una maldita explicación."
No me respondió, esperó a que se vaciara la sala, y volvió a entrar a zancadas. La puerta ni siquiera se había cerrado detrás de mí, cuando me dejé llevar.
"¿Te importaría decirme por qué demonios Kate y su familia están a punto de abordar un vuelo a la puta Canberra? Al parecer, ha sido invitada a acompañarme. Será mejor que sea una broma, porque si no lo es, voy a subir a un avión de vuelta a casa en este momento." Tenía los puños cerrados con fuerza a mis costados. Todo mi cuerpo estaba rígido, la furia dentro de mí trataba desesperadamente de encontrar una salida, y justo ahora, nada parecía más atrayente que la expresión engreída en el rostro de mi padre. Estaba seguro que en el momento que mi puño conectara con su mandíbula, perdería esa sonrisa de suficiencia.
"No seas tan dramático, Edward." La expresión de indignación y frustración tan familiar estaba fija en su lugar. "Katharine va a ser parte de tu futuro, de una forma u otra. No es como si tuvieras muchas alternativas en el horizonte, y sí te acompañará en el hospital. A partir del tercer día del siguiente mes, se convertirá oficialmente en miembro de mi fundación, y con ello vienen ciertos deberes que ella debe cumplir."
"Déjame adivinar, ¿los mismos que yo tengo? Eres más que patético, no funcionará, puedo asegurártelo. Si estás tan desesperado porque sea parte de la jodida familia, te sugiero que encuentres otra forma. Tal vez tú deberías de casarte con ella papá, porque, de ninguna manera lo haré yo. Ni en sueños—¿me escuchaste?" Casi me lancé, la ira se había vuelto casi incontrolable, pero Emmett estaba entre nosotros en un instante, reteniéndome.
"Edward, vámonos." Forcejeó conmigo llevándome hacia la puerta.
"De ninguna manera ha terminado esta conversación, Edward," mi padre gritó detrás de mí.
"Vete a la mierda, bastardo egoísta," le siseé y dejé que Emmett me sacara de la sala.
"Excelente, Edward. Wow, nunca antes vi que le hablaras tan directamente como ahora," Emmett murmuró con admiración. "Apuesto a que se sintió bien, ¿eh?"
Concordé profusamente. Me importaba una mierda las repercusiones, necesitaba eso. Bella tenía razón, vulgar o no, no había nada como una ronda de putos y mierdas para de verdad ayudarte a aclarar tu cabeza. Pero, cuando estaban dirigidos a un padre cretino, era aún mejor.
~x~
Me gustaría decir que lo que vociferé funcionó y no se me forzó a estar con Katharine. Pero, desafortunadamente, la Gran Perra intervino. Era una vieja zorra astuta, y arregló que llevarán a Kate al hospital poco después que James y yo lo hicimos. Cualquier escena que felizmente causaría en privado, la Gran Perra sabía que no la haría cuando estuviera en alguna parte que era importante para mí. Kate se dirigió directamente a mi lado, y saludó a mi hermano y a mí amablemente.
"¡Edward, James! Qué fabuloso verlos. Esta va a ser una maravillosa experiencia, ¿no creen?"
No. De ninguna manera. En lo más mínimo.
"Estamos un poco atrasados con el horario. Si podemos ir directamente al ala pediátrica," anunció Tanya, y con bastante habilidad se puso entre Kate y yo.
El hospital había experimentado recientemente una enorme transformación, principalmente gracias a una caridad muy preciada para mí. Esme y Carlisle, aunque bendecidos con dos hijos sanos, habían perdido un hijo de ocho años por una leucemia mieloide aguda. Solo tenía vagos recuerdos de Masen; murió cuando yo tenía seis años. Pero, la Fundación Masen Cullen había sido fundada en su memoria, y en el único gesto sincero que recordaba, mi padre accedió a tomar un rol activo en la recaudación de fondos. Tan pronto como cumplí dieciocho años, él había renunciado a su posición y yo me había hecho cargo.
Gracias a un trabajo incansable, y una inversión bastante sustancial de nuestra fundación, el departamento de oncología pediátrica, ahora era capaz de ofrecer a los niños los mejores servicios y tratamientos médicos, por lo tanto incrementando sus oportunidades de supervivencia. Hoy, íbamos a conocer a algunos de los niños que eran pacientes en el ala.
Mi hermano y yo estábamos totalmente cómodos con los niños, algunos de ellos enfermos terminales, sin embargo, Kate se quedó atrás. Nunca fue grosera, pero era evidente que no había estado preparada para algunas de las cosas que vio. Aunque la mayoría de los niños estaban relativamente bien y con buen ánimo, algunos estaban conectados a máquinas y sueros, y se veían completamente pálidos y terriblemente enfermos. Los niños que estaban levantados, querían hablar de deportes, música y por supuesto, las celebridades que yo había conocido. Mientras hablábamos con un grupo de niños mayores, vi a una jovencita mirando distraídamente por la ventana. Una enfermera notó mi atención y se acercó.
"Ella es Sasha, me temo que está en fase terminal. No hay nada más que podamos hacer más que hacerla sentir cómoda," dijo con tristeza.
"¿Cuánto tiempo le queda?" Pregunté.
"Solo unas cuantas semanas, tal vez, es difícil saberlo con seguridad."
Sin querer verla sola, me acerqué lentamente y aclaré mi garganta para llamar su atención. "Hola," le susurré y me senté en la orilla de su cama. "Soy Edward, ¿cuál es tu nombre?"
"Sasha," respondió débilmente. "Eres un príncipe, ¿verdad?"
Sonreí, "Sí. ¿Dónde están tus padres?"
No veía a nadie cerca además de la enfermera junto a su cama. Ella se veía muy enferma. No podía creer que la hubiesen dejado aquí sola. Pero al mencionar a sus padres ella sonrió.
"Mi papi solo fue por mi mami. Ella tuvo una bebé ayer, todavía no la he conocido, pero mi papi me mostró una foto esta mañana."
"Wow. Eso es maravilloso. ¿Cómo se llama?" Estiré mi mano y tomé su pequeñita en la mía.
"Todavía no tiene uno." La sonrisa en su rostro se volvió aún más pronunciada. "Me dijeron que yo puedo elegir uno."
"Entonces, ¿ya has elegido uno, Sasha?" Sonreí, "Será mejor que sea uno muy bueno – darle un nombre a alguien es realmente especial."
"No," respondió con tristeza, y luego me miró emocionada. "¿Me ayudarías a elegir?"
Momentáneamente abrumado por un gesto tan simple pero conmovedor, necesité de unos momentos para controlar mis emociones.
"Ella es muy hermosa, y tiene mucho cabello muy oscuro y rizado. Es como era el mío… antes." Dio unos golpecitos en su cabeza, que estaba cubierta con un pañuelo color rosa. "Iba a llamarla Grace, es mi segundo nombre. Pero decidí que en vez de ese quiero uno realmente especial para ella. Creo que voy a elegir Grace como segundo nombre, así sabré que me recordará cuando ya no esté."
Sentí que mi garganta dolía, la niña no tenía más de nueve años, y así, sabía lo que le deparaba el destino. Era trágico, y me sentí estúpidamente egoísta por tener la audacia de quejarme por mi jodida vida. Al menos tenía una.
A estas alturas, James, Kate, Tanya y Charlotte se habían acercado a nosotros. Sabía que el encuentro estaba siendo filmado, pero ignoré al camarógrafo en el fondo y centré mi atención en Sasha.
"¿Puedes pensar en algún nombre?" Persistió, y apreté su mano.
"De hecho, sí puedo. Conozco a alguien que es realmente extraordinaria. Ella es genial y divertida, y se ha vuelto muy importante para mí."
Escuché que Kate jadeó, y Tanya reaccionó con un resoplido. Les presté poca atención y continué mirando a Sasha.
"¿Ella tiene un nombre bonito?" Sasha se movió hacia adelante y se sentó. "¿Cuál es?"
"¿Qué te parece si te lo susurro?" Le ofrecí y ella soltó una risita.
"Está bien," respondió.
Así que me moví hacia adelante y dije el nombre muy bajito, para que solo ella pudiera escucharme.
Su rostro estaba sonriendo y dejó escapar un pequeño chillido de emoción. "Me encanta ese nombre."
"Pero tiene que ser nuestro pequeño secreto—por ahora. ¿Puedes guardar el secreto?" Le pregunté con seriedad.
"Sí, lo prometo." Asintió solemnemente y luego extendió su mano. "¡Espera! ¿Ella es bonita? Quiero decir, si no lo es entonces no quiero llamar a mi hermanita así."
Sonriendo a la imagen que vi en mi mente, sacudí mi cabeza. "Sasha, te lo juro, ella es la cosa más linda que he visto en mi vida."
Awwwwwww, ¿qué nombre creen que le haya dado Edward a la Sasha? ¿Será que Kate reaccionó así porque pensó que estaba hablando de ella, o porque ya se dio cuenta que hay alguien más en la vida de nuestro príncipe? Eso será interesante de ver. Queda cada vez más claro que la relación de Edward con su padre no es nada buena, y ahora sabemos por qué. Espero que hayan disfrutado del capítulo, como siempre, me encantaría saber qué fue lo que más les gustó, así que espero ansiosa sus reviews para saber su opinión. Recuerden que es el único pago que recibimos por compartir estas historias con ustedes.
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: PEYCI CULLEN, injoa, RosebellaCullen, Letieuge, Tata XOXO, Laliscg, Gabriela Cullen, Fran Ktrin Black, freedom2604, ELIZABETH, YessyVL13, tulgarita, Sarai, paly, Ali-Lu Kuran Hale, Jade HSos, Maribel, beakis, myaenriquez02, gsaavdrau, Lady Grigori, Klara Anastacia Cullen, lizdayanna, Techu, Marie Sellory, bbluelilas, LucyGomez, Srher Evans, Elizabeth Marie Cullen, Yoliki, patymdn (gracias por tu constancia ;)) Cary, lagie, floriponcio, bellaliz, Noelia, libbnnygramajo, Vanina Iliana, Merce, ValeWhitlockGrey (¬¬) nnuma76, Pili, Adriu, alejandra1987, rjnavajas, Hanna D.L, Annel, Pam Malfoy Black, LicetSalvatore, Sully YM, Mafer y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo.
