''Sé que piensas que hablo mal de ti. No me importa tu apariencia o lo que eres, lo importante es que tú estás aquí para mí. Quiero que sepas que aunque somos diferentes, nuestros sentimientos son iguales"
Continuación.
Pov Kagome.
Me dirigí hacia mi grupo con Inuyasha atrás mío, parece que está enojado, porque había rechazado su ayuda.
Debo ser fuerte, no tengo que llorar más, aunque me duela bastante olvidar este sentimiento de ser débil.
Cuando ambos llegamos con nuestro grupo, me recibió Shippo con un abrazo.
—Kagome creía que no llegarías, ya hemos guardado todo— comentó con una gran sonrisa el kitsune— y tu Inuyasha, ¿a dónde estabas?... Nos abandonaste en medio del bosque— agregó, sacándole la lengua al mayor.
—maldito Shippo... Mejor cállate—gruño, a la vez que se acercaba al pequeño.
El hanyou le pego al kitsune en la cabeza, haciendo que este se quejara.
—ayayayayay ... Perro tonto, ¿por qué hiciste eso?—se quejó el pequeño.
— ¡Inuyasha!— lo llame, él se volteo a mí.
— ¡¿qué?!—habló enojado.
— ¡Abajo!— dije con los ojos cerrados.
El joven de kimono rojo, cayó al piso como si fuera atraído por la fuerza de la gravedad.
— ¡¿por qué hiciste eso Kagome?!—gritó Inuyasha.
— ¡abajo!... ¡Abajo!, ¡abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo!—dije mirando a Inuyasha— eso es porque te fuiste sin decirnos nada... ¡Abajo!
Ÿ—Hahahahaha Kagome-sama eso está muy bueno... Te lo tenías merecido reptil apestoso—se reía a carcajadas Hikari.
Ignoré a Inuyasha que se encontraba tirado en el piso, y me fui con los muchachos.
—Te lo tenías merecido perro tonto—comentó Shippo sacándole devuelta la lengua.
—¡maldita Kagome! ¡Me las pagarás!—dio un grito al aire, se encontraba furioso el joven híbrido.
Estuvimos caminando por unas tres horas, cada rato Inuyasha recibía una mirada asesina por parte mía. Hikari murmuraba de algo que no entendía, de seguro son planes para deshacerse de Inuyasha.
—muchachos descansemos en este lugar—avisé y todos asintieron.
Sango y Miroku se sentaron en unas rocas, Inuyasha salto hacia una rama y se recostó ahí, por mi parte yo me apoye a un árbol con Shippo en mi hombro.
Ÿ—Kagome- sama... ¿Podemos alejarnos un poco?, esto es aburrido— comentó la joven.
—No sería bueno alejarme ahora— susurré.
— ¿Con quién hablas Kagome?— preguntó Shippo.
— ¿yo?... Con nadie—sonreí nerviosa.
Ÿ— ¿con nadie?, ¿y yo quién soy?— preguntó ofendida Hikari.
—Mejor no hablemos—le susurré.
—Kagome me asustas—comentó el kitsune.
— ¡eh!... Siento la presencia de un fragmento—avisé de golpe.
— ¿Adónde?—preguntó Inuyasha bajando de las ramas.
— ¡Por allá!— respondí y rápidamente empiezo a correr hacia el lugar indicado.
— ¡Kagome espera!—gritó Sango.
Pov Narradora.
Pero ya era tarde, la joven miko había cruzado un campo de fuerza, sin haberse dado cuenta de la existencia de éste.
Sus amigos intentaron cruzarlo, pero sus intentos eran en vano, este no se los permitía.
—¡Kagome!—gritaban todos, tratando de llamarla.
En otro lugar.
Una joven niña, se encontraba caminando por un sendero de árboles, que se encontraban en ese lugar. La pequeña estaba perdida ya que había elegido otro camino, que el de su amo.
— ¿dónde estará Sesshomaru-sama?... ¿Dónde estoy?...—miró por todos lados y se dio cuenta de algo—todos los árboles son idénticos.
Lo que daba a entender es que el bosque era un laberinto. Rin se desesperó y empezó a correr hacia ningún lugar en específico.
—¡Sesshomaru-sama!... Jaken-sama—gritaba la niña.
La jovencita se cansó y paro de correr, hasta que sus oídos empezaron a escuchar una melodía muy bella. Sin darse cuenta ella se empezó a acercar, sin que ésta lo pidiera. Como si fuera un imán la melodía.
Kagome al sentir que nadie la seguía se paró en seco y miró hacia atrás.
—muchachos, ¿dónde están? ... ¿Hikari qué pasó?— preguntó ella.
Ÿ—eso es lo que iba diciendo por el camino... ¡Esto es una trampa!—gritó.
—Debo volver— se dijo a sí misma, pero ya era tarde, los arboles la rodearon y todos estos eran idénticos—no puede ser esto es...
Ÿ—un laberinto Kagome-Sama—terminó la frase tomando una postura sería.
Ella respiró hondo y empezó a dar vuelta en donde se ubicaba, hasta que empezó a escuchar una notas de una flauta dulce. La melodía del instrumento era hipnótica, que hizo que ella también caiga en la trampa.
Continuará…
