Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro.
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"Wellcome to Annapolis Summer Camp"
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Capítulo 7
Danny aún permanecería en la enfermería hasta el día siguiente. No es que realmente no estuviera en condiciones de regresar a su barracón, pero había pasado la mayor parte del día durmiendo y no del todo lúcido y la enfermera Blake, una mujer algo bajita, de cabello canoso y ojos severos, había insistido en ello, enfrentándose a cualquiera que llegaba allí exigiendo saber el estado de Williams. De hecho, Danny aún se preguntaba como Steve había podido entrar y permanecer a su lado la mayor parte de la tarde.
─ ¿Cómo se encuentra, señor Williams?
─ ¡Oh, por dios!─ gritó Danny dando un salto sobre sí mismo en la cama ─ En serio, ¿os enseñan a hacer eso en la armada?─ Danny se sujetaba el corazón con una mano mientras la otra se alzaba al aire─ Seguramente tienen un manual en el que establece las bases de como provocar un susto de muerte.
─ ¿Debo entender que se encuentra mejor?─ la mujer dijo entre risas. ─ Y no. No nos enseñan a matar de un susto, nos enseñan a matar de formas más… creativas.
─ "Eso" ─ enfatizó Danny con los ojos desorbitados─ No me tranquiliza nada.
La enfermera se movía con una gran sonrisa alrededor de Danny, comprobó su pulso y sonrió aún más al comprobar que realmente había asustado al joven. Luego comprobó la reacción de sus pupilas a la luz y su sonrisa se desvaneció.
─ Aun está poco reactivo, Williams.
─ Son esas dichosas pastillas…
─ Esas pastillas son importantes muchacho─ dijo severamente, luego su mirada se suavizó antes de continuar─ No sé qué es lo que le ocurrió para sufrir estos ataques…─ Danny contrajo el rostro en un gesto de dolor e iba a hablar pero Blake le calló alzando una mano─ y no quiero saberlo. No es necesario. Pero, Williams, esto no es una tontería. Esas pastillas literalmente le salvan la vida.
─Hacía meses que no me ocurría─ Danny había bajado la mirada, abstrayéndose en un recuerdo lejano─ Este lugar saca lo peor de mi…
─ ¡Aww! Cariño, no todo es malo, ¿no?─ soltó la mujer y le guiño un ojo.
─ No, no todo lo es ─ Danny se ruborizó al darse cuenta de que obviamente ella le había visto "interaccionar" con Steve.
─ Mira…─ empezó mientras le alcanzaba la bandeja de la cena y la colocaba cerca de la cama para que la tomara ─ No me corresponde a mi decirle esto, pero dado que tal vez nadie más lo hará… Tenga más cuidado o traerá problemas al oficial McGarrett.
─ ¿Problemas?
─ ¿Sabe lo que es DADT? ─ ella bajó la voz y esperó una contestación de Danny antes de continuar, Danny negó con la cabeza─ La Armada está actualmente bajo una política estricta en la que cualquier persona que manifieste, exprese o actúe de forma no heterosexual, será expulsado inmediatamente─ Danny se tensó visiblemente ante eso─ Tranquilo cariño, aquí se trabaja bajo secreto. Nadie preguntará. Nadie contará... Solo tenga cuidado o puede arruinar la carrera del chico, usted en pocas semanas se irá…
─ Sí, por supuesto, lo entiendo.─ La cortó inmediatamente. ─ Gracias.
Ella le palmeó la pierna cariñosamente antes de abandonar la habitación, dejándolo sumido en sus pensamientos.
Danny se frotó la cara con angustia, hacía menos de unas horas que él había estado pidiendo un beso de Steve, si cualquier otro que no fuera la enfermera los hubiera visto, a estas alturas Steve estaría expulsado de la academia.
"Eres un idiota Williams", se recriminó mentalmente, antes de girar su atención a la comida. El hambre se había esfumado completamente de su cuerpo…
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Steve no había podido regresar la noche anterior a comprobar el estado de Danny y en la mañana había sido convocado a una reunión que llevó horas, en relación a nuevas actuaciones que se iban a realizar con los chicos para afianzar a los posibles candidatos. Algunos ya habían mostrado interés en unirse a la armada, pero eran menos que otros años y aquello según el Teniente tal vez se debía a la pésima actuación del oficial Davis, quien al parecer había sido reprendido no solo por su actuación con Williams, sino con al menos otros dos jóvenes de otros grupos. Davis respondió que una cadena era tan fuerte como el eslabón más débil, ante lo cual la ira inundó el sistema de Steve que no podía comprender cómo esa persona podía considerar a Danny débil. Danny era muchas cosas pero débil no era una de ellas.
Al terminar acudió a la enfermería para descubrir que Danny ya no estaba. Con un gran suspiro frustrado intentó irse cuando la enfermera Blake lo paró:
─ Williams está perfectamente bien, si eso es lo que le tiene tan tenso.
─Gracias enfermera Blake. Es bueno saberlo.
Steve se atusó el cabello nerviosamente, aún le pesaban las palabras de Davis sobre Danny y solo necesitaba verlo. Aunque no sabía bien para qué. Tal vez solo lo quería ver en pie y enfrentándose de nuevo a un día más tras otra crisis, demostrando a todo el mundo que él no era débil.
─Espero que sepa lo que hace, Oficial─ dijo la mujer negando con la cabeza al verlo tan obviamente desesperado.
Steve quedó mirándola, evaluando el porqué de sus palabras, incluso buscando una amenaza detrás, pero al no ver nada amenazante en ella le contestó:
─ Honestamente, no tengo ni idea de lo que hago.
Ella tan solo le apretó el hombro y abandonó la habitación dejándole cierta intimidad para lidiar con sus sentimientos.
No ayudó mucho que Danny pasara el día claramente esquivándolo, en la sala comedor nunca le dirigió la mirada y había evitado en dos ocasiones cruzarse con él fuera de los edificios. ¿Acaso se arrepentía de todo lo sucedido? Si Steve era sincero consigo mismo, realmente después de lo que ocurrió el día anterior, dolió lo suficiente para no querer acercarse a él más de lo necesario, pero le habían asignado las maniobras de la tarde y lo que en principio había sido recibido con cierta alegría ahora únicamente era un fuente de frustración.
No cruzaron una palabra, pese a todo Steve no pudo evitar observar el avance de Danny por el circuito, mucho más lento de lo habitual, incluso observó cómo fue derribado en una sección que habitualmente pasaba con mucha facilidad. Era como si la mente de Danny no estuviera en lo que estaba haciendo, lo cual era un reflejo de Steve, quien no podía pensar en otra cosa que en la repentina distancia entre ellos.
Al terminar las maniobras Steve los convocó para explicar al grupo que a partir de la siguiente semana se introducirían dos actividades nuevas, el combate cuerpo a cuerpo durante las maniobras de la tarde y una competición de remo, para la que se adentrarían en la bahía tres veces a la semana hasta el final del campamento, cuando tendría lugar una carrera.
Ante eso Steve observó como la postura de Danny cambiaba radicalmente, sus hombros se descolgaron, dándole un aspecto abatido, su tez se volvió cenicienta y su mirada se perdía más allá de Steve, completamente desenfocada. Steve vio allí mismo el inicio de un nuevo ataque de ansiedad.
Steve luchó con su necesidad de abrazarlo allí mismo, obviamente no podía hacer eso delante de todo el mundo, pero sí podía ayudarlo a ralentizar su respiración pautándole el movimiento y la cadencia. Disolvió las filas lo más rápidamente que pudo para poder ayudar a Danny, varios aspirantes llamaron su atención con preguntas que no quería contestar en aquel momento y para cuanto pudo volverse Danny había desaparecido.
"Mierda", pensó mirando a todos lados, "¿Dónde has ido, Danny?"
Miró en su barracón… y no estaba.
El siguiente movimiento lógico para cualquiera sería la enfermería, aunque sabía que Danny no iría allí voluntariamente, pero cabía la posibilidad de que alguien lo hubiera acercado.
Blake no lo había visto desde esa mañana, aunque le aseguró que aún debería tener medicación suficiente en su sistema para que no se repitiera la necesidad de más tan pronto, lo cual descartaba un episodio agudo. Oír eso fue un alivio, sinceramente. Steve el día anterior había tomado un par de comprimidos del bote de medicamentos de Danny pues no quería volver a verse en la tesitura de necesitarlos y tener que correr hasta el barracón para conseguirlos, esa pérdida de tiempo había agravado el cuadro sin duda, así que ahora los llevaba continuamente encima. Algo que no iba a compartir con nadie si no era necesario. Aun así necesitaba encontrar a Danny y averiguar qué le ocurría.
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Danny había huido.
Su corazón se paralizó ante las palabras de Steve, para posteriormente bombear incontroladamente. Así que sí, él sabía que había huido y si hubiera podido habría regresado a Nueva Jersey en ese preciso momento. Él simplemente no podía seguir estando allí, no si tenía que meterse en el agua. No. No podía. Simplemente no podría volver a hacerlo nunca.
Así que corrió, agotando la poca energía que le quedaba tras todo un día de altibajos y acabó sin pretenderlo justo frente a frente con la bahía, conocido en ese tramo como el río Severn, una porción de agua que se extendía a kilómetros a la vista. Danny quedó petrificado mirándolo. Completamente agotado se dejó caer en el borde de lo que debía ser un pequeño puerto para la academia, con las piernas colgando, sin poder apartar la vista de la extensión de agua reviviendo en su cabeza los momentos más dolorosos de su vida. El sol se reflejaba en agua como aquel día, aparentemente mansa, nada la diferenciaba de tantos otros momentos que había compartido con su familia… todo viró de golpe cuando el agua lo arrastró inesperadamente, engulléndolo una y otra vez. Él luchó con todas sus fuerzas pero nada parecía ser suficiente, sus pulmones rompiendo entre jadeos cada vez que conseguía salir a superficie, prácticamente era capaz de saborear aún el salitre en su paladar… y los gritos, los gritos retumbaban en su cabeza como si los viviera en ese preciso momento, algunos suyos pero la mayoría de Billy:
"¡Danny! ¡Danny! ¡Espera Danny iré por ti!", y luego la nada… el silencio.
Una mano se cernió sobre su hombro y su cuerpo se estremeció tembloroso.
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─Danny, hombre, llevo horas buscándote…
Steve estaba enojado a estas alturas y su voz no dejaba eso oculto. La noche se había cerrado y ambos habían perdido el horario de la cena. Uno por idiota y el otro por más idiota todavía.
Danny no había reaccionado a la presencia de Steve de ninguna forma visible, permanecía con la mirada fija en algún punto del agua, que no era más que una mancha oscura, con luces a varios kilómetros al fondo. No era una mala vista, solo que no pensaba que Danny la estuviera disfrutándola mucho.
Se sentó a su lado y con cuidado golpeó con su hombro el de Danny para intentar sacarlo de su estupor, pero no se movió. Al mirar su rostro vio lágrimas en sus mejillas y pese a querer pasar sus dedos y limpiarlas decidió esperar a que Danny hablara.
Pasó demasiado tiempo para el gusto de Steve, pero finalmente Danny se abrió:
─ Voy a regresar a Nueva Jersey. ─ La voz de Danny no era más que un susurro, sonaba tan derrotada.─ A primera hora iré a hablar con el Teniente.
─ ¿Qué? Vamos, Danny, ¿por qué harías eso? No, no me hagas eso…yo…─ Steve miró a ambos lados antes de tomar una mano de Danny entre las suyas rezando porque Danny no lo rechazara─ ¿Qué ha pasado? ¿Es Davis otra vez, o esos chicos?
Danny miró de reojo como las manos de Steve englobaban la suya, pero permaneció callado. La noche había caído completamente y el silencio los envolvía de una manera fatalista que Steve no podía soportar.
─Venga Danny, dame algo con lo que trabajar aquí… ─ Steve no quería sonar tan desesperado.
─ Dentro de unas semanas me iré de todas formas, ¿qué importa?
─ Importa. A mí me importa. ¡Dios, Danny! ¡Mírame!─ Steve tomó la cara de Danny todo lo gentilmente que fue capaz y le volteó para que le mirara. Su piel estaba fría y sus ojos totalmente enrojecidos e hinchados, como si hubiera estado llorando por mucho tiempo. Limpió las pocas lágrimas que quedaban y le susurró casi sobre los labios ─ A mí me importa. Me importas, Danny.
Aquello provocó que más lágrimas cayeran. Steve apoyó su frente sobre la de Danny y aguantó mientras su amigo se desahogaba, rogándole que le explicara qué ocurría una y otra vez.
De repente Danny se tensó e intentó separarse de Steve, mientras sus ojos intentaban ver la extensión a su alrededor…
─ Yo no sabía nada de ese DADT, no lo sabía… yo solo te traeré problemas, Steve, simplemente deja que me vaya─ la voz quebrada de Danny llegaba como un murmullo.
Pero Steve no dejó que Danny se apartara, en lugar de eso besó sus labios con delicadeza una y otra vez, y Danny se hundió en el tierno roce.
─No, Danny, no, yo ya he perdido mucho en esta vida, y no voy a dejarte ir solo por una ley estúpida y no sin una explicación. ¿Puedo asumir que tu comportamiento de hoy haya sido debido a que alguien te informó del DADT?─ Danny asintió casi imperceptiblemente─ De acuerdo, me querías proteger, pero Danny, eso dolió, ¿lo entiendes verdad? Prométeme que nunca volverás a huir así de mi…no sé si podría soportarlo de nuevo.
─ Lo siento─ gimió Danny, y su respiración comenzó a entrecortarse nuevamente.
─ ¡Hey, hey… no Danny, respira bien, por favor!
Pero las manos de Danny comenzaron a temblar ligeramente mientras se retorcían agarrando la camiseta de Steve.
─ Danny, ¿qué pasa? ¿No huiste por eso, verdad?
Danny negó.
─ Yo no puedo... No puedo… yo no…
─ ¿Qué no puedes?─ Steve subió la voz, casi gritándole por una explicación y se lamentó inmediatamente. Eso era lo último que Danny necesitaba en ese momento.
─ ¡Yo, no puedo meterme en el agua Steve! ─ graznó. De repente la respiración de Danny empeoró y ahora todo su cuerpo temblaba.
─ ¿No sabes nadar?
─ Se nadar.
─ ¿Entonces, cual es el problema?
─ Hace…dos años… hace dos años ahora de que alguien, importante para mí, se ahogó en el mar.
─ ¡Oh, Danny!─ Steve atrajo su cuerpo para abrazarlo, él sabía lo que era perder a alguien en un accidente─ Lo siento, pero los accidentes ocurren…
─ ¡No lo entiendes!─ gritó entre respiraciones entrecortadas─ ¡Se ahogó por mi culpa! ¡Billy se ahogó por intentar ayudarme!
Continuará…
