TRÔGIUM
Cap.7
"Black is the color"
Negro es el color del cabello de mi amor verdadero,
Sus labios son justo como las rosas rojas,
Ella tiene la sonrisa más dulce y las manos más suaves,
Y amo hasta la tierra que ella pisa.
Adoro a mi amor, y ella lo sabe bien,
Amo el suelo por donde ella pasa,
Y anhelo el día, que pronto llegará,
Cuando ella y yo, seremos uno…
(Canción tradicional irlandesa)
Casa de la familia de Burgh, Barrio de Ranelagh, Dublín 6.
Eran cerca de las seis de la tarde cuando entramos Lisa y yo en casa, ella pasó primero con East, abriendo la puerta y yo entré tras ellos, con las bolsas del supermercado.
—…y ayer que estuve en la barbacoa en casa de Donovan, él, Liam, y los demás chicos del bufet me dijeron la misma historia. Parece que se ha dedicado a correr rumores y falsedades en todos los círculos de conocidos que teníamos. —le explico fastidiado a mi madre, caminando hacia la cocina, y dejo las bolsas sobre la mesa, ayudándole con la correa de East para desatarlo. —ha dicho que la engañaba con muchas mujeres y que me dediqué a hacerla sufrir, también que soy alguien que nunca se compromete.
—Qué terrible, hijo, siempre es desagradable cuando alguien propaga infundios de nosotros, porque es uno de los daños más arteros, terribles e indignos que se pueden infligir a alguien, y tan dañinos que no se pueden controlar. —me responde Lisa, empezando a sacar los comestibles que trajimos del supermercado.
—No sabes la rabia que me da, justo porque como bien dices no tengo como detener un rumor, y mi reputación está por los suelos, claro que todo el mundo está predispuesto a creerle a la mujer en una relación y si Minka va por la vida diciendo que soy un patán, aunque me conozcan, queda la duda. —respondo igual de molesto, luego de desatar a mi hijo, y me acerco a ayudar a Lisa a guardar comestibles.
— ¡Qué decepción con Minka! de verdad no esperaba eso de ella, sé que nunca fue del todo cercana a nosotros pero me parecía una chica educada. —comenta mi madre.
— ¿Te digo algo, Lisa? Yo sí lo esperaba, luego de la forma como terminamos, de lo pesada que se puso y de ser capaz de perjudicarme en mi renuncia por su berrinche, esto es lo único que le faltaba para terminar de mostrar la persona que siempre fue. —aseguro abriendo el refrigerador para guardar el yogurt, la leche y las salchichas.
—Comprendo que estés molesto, hijo, pero dentro de lo malo debes tener claras dos cosas buenas: primero, los rumores son temporales, y se extinguen con el tiempo como toda mentira, así que te aseguro que la próxima vez que regreses, ya no habrá nada de qué preocuparte cuando veas a tus amigos. —me explica Lisa, subiendo a la escalerilla para acomodar cosas en las puertas de arriba.
— ¿Y la segunda cosa buena? —le pregunto sacando la canastilla de la verdura para acomodar todo lo que trajimos.
—Que muy a tiempo te diste cuenta de qué tipo de mujer era Minka, y que a pesar de todo esto tan desagradable ya salió de tu vida, y mucho antes de que te comprometieras a algo más. —explica mi mamá, acomodando las bolsas de pasta, subida en la escalera.
—Es verdad, no lo había visto de ese modo, Lisa, gracias por ayudarme a proyectarlo así, pero creo que te equivocas en algo, yo nunca habría dejado que mi relación con Minka llegara a más, siempre hubo un "algo" que me impedía dar el siguiente paso, éramos novios, salíamos, pero no había ese sentimiento especial, que te llena, que te embriaga, que te hace querer estar con esa persona siempre, pasar el resto de tu vida con ella, simplemente jamás ocurrió. —le detallo a mi madre acomodando todas las verduras y regresando a dejar la canastilla en la parte de abajo del refrigerador.
—Yo siempre lo supe, Robert. —dice mi madre bajando de la escalerilla.
—¿Qué cosa, Lisa? —le digo ofreciéndole mi mano para que se apoye y baje mejor.
—Que no te comprometías con Minka, no porque no lo quisieras, te conozco y sé que siempre has sido hombre de familia, no tienes problema en pensar en matrimonio, pero no se lo pedías porque dentro de ti sabías que ese sentimiento especial que buscabas y esperabas sentir, no lo encontrarías con ella. —me responde mi madre con su natural habilidad para leer emociones, yo sonrío.
—Como siempre, Mrs. De Burgh, muy atinado su análisis. —le sonrío y paso mi brazo por su espalda, caminando con ella hacia la sala. — ¿Y qué más adivinó?
—Cosas que te sorprenderían, cariño, por ejemplo, que en el momento más inesperado y de la manera más accidentada, llegó a tu vida una chica hermosa, inteligente y honesta con la que estoy muy segura no tendrías problema para comprometerte mañana mismo, ¿Me equivoco? —cuestiona mi madre mientras llegamos a la sala y nos sentamos en el sillón largo.
—No, no te equivocas, Lisa. —le confirmo. Ella sonríe emocionada y acaricia mi mejilla.
—Dime… ¿La amas? —me pregunta de frente; muy bien, yo no había hablado ni siquiera con ella de mis sentimientos por Reindert, pero tampoco iba a negarlos, menos con mi madre, de igual modo tenía pensado decírselo cuando Rei me aceptara.
—Sí, Lisa. La amo. No sé exactamente en qué momento pasó pero sí sé que desde que la vi, algo fue diferente.
—¡Lo sabía!... tu no invitas a alguien a casa solo porque sí, menos a una chica, y en cuanto abrí la puerta y la vi por primera vez, sospeché que algo especial pasaba entre ella y tú. Luego la invitación a su graduación, tu insistencia en ir a Londres, el querer que se hospede en tu casa y sobretodo usar a tu perro como cebo… ¡Bribón!...te conozco perfectamente, eres igual de meticuloso para conquistar que tu padre. —me dice Lisa y palmea mi mejilla haciéndome reír.
—Encanto de los de Burgh, Lisa, no me culpes. —le guiño un ojo.
— ¿Cuándo vas a pedirle que sea tu novia?
— ¡Qué prisa!... eso es raro en ti, siempre tomas todo con calma. —-le reclamo.
—No cuando se trata de la felicidad de mis hijos, allí quiero todo rápido, además, Reindert es una chica encantadora, honesta, de buen corazón y me ha caído muy bien, a pesar de que podría ser mi hija congeniamos bastante, es como si fuéramos viejas amigas… dime… ¿Cuándo se lo pedirás? —me pregunta tomando mi mano. Yo acaricio su cabeza.
—No sé, Lisa, con Reindert hay que ir con pies de plomo, ella es demasiado práctica y compleja, y como me ha dicho, cree en el amor pero no cree que ella pueda sentirlo, por eso he optado por sitiar la plaza poco a poco, entrar en su vida, hacerla mía primero en pensamiento y después en hechos, no quiero que se escape y me asusta un poco que en un arranque me mande al diablo, que es muy posible. —le explico.
—Inteligente táctica, hijo, a las chicas como Reindert hay que saber conquistarlas, como a los grandes imperios, pero todo lo que vale la pena cuesta. —me advierte Lisa algo que yo ya había considerado.
—Lo sé, y no te preocupes que no te privaré de una nuera que adoras, Reindert Brighid Eleanor Griffiths será muy pronto Reindert Brighid Eleanor de Burgh, de eso no tengas dudas, tienes mi palabra. —le aseguro con firmeza.
—Sé lo que vale la palabra de mi hijo, y por cierto, como madre observadora también he analizado a Reindert, y debajo de todas esas complicaciones y ese temperamento intenso y explosivo…
— ¿Verdad que es una adorable Blowsabella? —orgulloso interrumpo a mi madre que ríe un poco.
—Sí, sin duda, no pudiste describirla mejor, pero te decía, que debajo de todo ese temperamento suyo, estoy segura de que siente algo fuerte por ti, así que no demores mucho en decírselo, porque creo que tendrás éxito. —me previene Lisa.
—¡Pues claro que tendré éxito! Soy guapo, interesante, decente, hijo tuyo… —enumero divertido y mi madre me mira con su ceja levantada.
—No muy modesto. —añade y ambos reímos. Lisa besa mi mejilla. —no sabes todo lo que esperé para verte así, Robbie, mi muchacho fuerte, mi apoyo, mi chico honesto e intenso, enamorado.
—Muy enamorado. —le recalco a mi madre. Ella sonríe y acaricia mi cabello.
—Me doy cuenta, es lo que siempre rogué a Dios que me permitiera ver, a ti y a mi Owen enamorados y felices, al menos contigo creo que sí será posible. —noto cierta melancolía en Lisa al hablar de Owen.
—También con mi hermano, Lisa, aunque ahora le haya ido mal, creo que con este nuevo inicio en su vida vendrán cosas buenas para él, puede encontrar otra chica y enamorarse. —la tranquilizo abrazándola para animarla y beso su cabeza.
—La verdad, Robert, lo veo muy difícil. Luego de todo lo que me confesó Owen cuando estuvo aquí, y conociendo como conozco a mi hijo, puedo creer que le será prácticamente imposible sacar a esa chica, Serena, de su corazón. —vaticina Lisa algo que yo ya había pensado antes, iba a decirle algo que la calmara mas cuando escucho sonar mi móvil en el bolsillo trasero del pantalón y lo busco, alejándome un poco del abrazo de mi madre, cuando veo la llamada entrante con el tono de "Psicosis" y la imagen del "Angry Bird" rojo, sonrío.
—Es ella. —le explico a Lisa.
—Contéstale, y no olvides preguntarle si ya le dieron su título. —se levanta mamá del sillón y regresa a la cocina. Yo le respondo a Reindert y camino tras mi madre.
—Diga Usted, chica Blowsabella. —inicio deliberadamente.
— ¡Robert! ¿Qué formas de responder son esas? —me reclama al instante y yo río. —te acusaré con Lisa y en cuanto te vea te golpearé. —me amenaza.
—No hace falta, aquí nos está escuchando. Mejor en lugar de amenazarme dime como te fue. ¿Al fin eres oficialmente Maestra en Lengua? —le pregunto mirando como mi madre saca su caja con sobres de té y se dispone a poner agua a hervir.
—¡Sí! Al fin, gracias a Brighid, voy saliendo de la oficina de control escolar del "Trinity", me esperé hasta las seis pero no me importó… ¡Tengo el recibo para mi título! Ya firmé y mañana lo recojo por la mañana. —me explica emocionada. Mi madre me hace seña de que le acerque el móvil.
—Felicidades, al fin se acabó tu tortura y tu batalla contra el horrible mundo de la burocracia universitaria. —la felicito, acercándome a mamá y le pongo el móvil en la oreja. —Lisa quiere decirte algo.
—Muchas felicidades querida, ya era justo para ti luego de tanto esfuerzo. —la felicita mamá.
—Gracias Lisa, a los dos, no habría podido hacer todos los trámites sin su ayuda y su hospitalidad. —alcanzo a oír que le responde a mi madre.
—Descuida, linda, sabes que lo hacemos mi hijo y yo porque te apreciamos. —responde mi madre, yo regreso el móvil a mi oreja.
—Lo sé, de verdad no sé cómo agradecerles. —dice ella.
—Oye, Chica Blowsabella con Maestría, esto tenemos que festejarlo. —le sugiero yo y veo a Lisa que me susurra un "Invítala a cenar". — ¿Estás por la zona del "Trinity"? —le pregunto.
—Sí, justo en el jardín de la escuela de idiomas. —me contesta.
—Entonces en vez de venir a casa, espérame en "The Old Storehouse", te invito Boxty para celebrar. —propongo yo enseguida, y Lisa se acerca a mi lado, acercando de nuevo su oreja para escuchar, yo se lo permito, divertido de esta complicidad con ella en el tema de Rei.
—¿Celebrar?... no había pensado eso, iba a tomar el metro para ir a tu casa, tuve un largo día y estoy cansada. —me responde Reindert.
—¡Vamos! no seas amargada, no todos los días te dan un título de maestría, además es buen plan, adoras el Boxty y la música irlandesa, podemos hacer karaoke o bailar un poco, además te encanta el lugar y Collin es el único barman que te sirve jugo espumoso de arándano en tarros de cerveza. —le propongo intentando convencerla.
—Bien… no es mala idea, caminaré hasta Crown Alley e iré pidiendo a Collin el Boxty, así cuando llegues ya estará listo para cenar juntos. —responde Rei por el móvil y mi madre, que escucha todo, levanta su pulgar en aprobación. —dile a Lisa si quiere venir. —lanza ella.
—No puede, tiene… canasta con las vecinas. —busco yo una excusa inmediatamente, mirando a Lisa que contiene la risa.
—¡Qué mala suerte! en fin, entonces aquí te espero, abogado, no me agrada mucho estar sola.
—Perfecto, no tardo, solo lo que haga en llegar, espérame y pide el mío con extra queso. —le contesto y cuelgo el móvil. —muy bien, Lisa, vamos con ventaja.
—Te perdono la mentira de la canasta solo porque sé que quieres estar con ella, así que ve a ponerte más guapo de lo que eres y alcánzala. —me responde mi madre. —y como consejo, no le compres flores ni chocolates, ni nada trillado, regálale algo que le sirva, ella es de las chicas que aprecia mucho más lo práctico. Ayer que me acompañó a llevar cosas al teatro, le gustó la casaca verde oscuro del aparador de la tienda de Mrs. Callaghan. —me aconseja, yo beso su mejilla.
—Gracias, te debo una. -le digo y corro emocionado hacia mi habitación. ¡Definitivamente tengo la mejor madre del mundo!
"The Old Storehouse" Crown Alley No. 3, Dublín 2.
Eran las seis con cuarenta minutos cuando entré en nuestro Pub favorito, luego de haber ido a comprar dos libros de Traductología y Análisis Literario para Sere en "Hodges Figgis", y caminé por el lugar, que no estaba muy concurrido todavía, algo que agradecí, así que me dirigí a la barra directamente y me senté en un banco alto.
— ¡Hola Reindert! Qué gusto verte, ¿A qué se debe el milagro? —me saluda el alto barman pelirrojo que siempre me ha parecido perfecto para ser el prototipo de un guerrero celta.
—Hola Collin, ningún milagro, sigo arreglando cosas del título, pero parece que será la última vuelta en mucho tiempo, al fin lo tendré mañana. —le explico a mi amigo.
— ¡Felicidades! siempre he dicho que eres la clienta más distinguida que visita este Pub, ¿Vienes a festejar? —me pregunta sirviendo unas cervezas en unos tarros de la máquina.
—Es la idea, voy a esperar a Robert, ¿Podrías ir pidiendo dos Boxty de champiñones, papas con especias y dedos de queso? —le pregunto a Collin.
—Trabajan enseguida, uno con extra queso para Robert como la última vez, y supongo, mientras lo esperas, jugo de arándano con doble espuma en tarro grande. —adivina él.
—Exacto, ¡Por eso adoro este lugar! —le digo emocionada al barman.
—Voy a hacer tu pedido, ya va saliendo tu jugo. —se aleja un poco Collin y yo sonrío, de verdad adoraba este lugar y descubrir que el abogado y yo veníamos mucho aquí, él desde antes con sus amigos y yo en la maestría, fue genial, porque Collin nos conocía a los dos por separado, así que cuando vinimos aquí la vez pasada que estuve en Dublín, pasamos una noche muy divertida de bromas y anécdotas en la barra con Collin. Él me deja mi tarro grande de cerveza con el espumoso jugo de arándano y muchos hielos, y se aleja a seguir atendiendo personas, yo me dedico a tomarlo con verdadera satisfacción, luego de todo lo que hablé en este pesado día, me sabe a gloria. Veo mi móvil con un mensaje del abogado que dice "Mucho tráfico, ya voy por Westmoreland" y le respondo con un "Date prisa, Boxty trabajando".
Cuando guardo mi móvil, escucho la música irlandesa del lugar y veo por el espejo frente a la barra a las personas que están en las mesas de la planta baja, hasta que de repente, en una mesa lateral, alcanzo a notar que un grupo de varias chicas me señalan… ¿A mí?...Qué raro, no las conozco… ¡Un momento! ¡Por los cuernos de Cernnunos! ¡Una de ellas es Miss Kelly!... ¡Por favor que no se le ocurra venir!... me encojo en el banco y finjo no verlas, volteando a otro lugar, cuando de repente…
— ¿Rei? ¡Hola! ¿Qué haces por aquí? —escuchó la voz de la ex novia de Robert ¡Me lleva una pandilla de fomores ebrios! Ya ni cómo hacerme la desentendida. Volteo y sonrío a la hermosa chica irlandesa, quien, impecable y elegante como modelo de revista, me sonríe con amabilidad.
—Miss Kelly… Hola ¿Cómo está? —la saludo con toda normalidad alargándole mi mano que toma enseguida, eso me tranquiliza, después de todo no tengo motivos para huirle o para sentirme incómoda con ella ¿O sí?
—¿Qué tal? ¿Qué haces por estos lares? No esperaba encontrarte aquí. —responde la muchacha castaña sentándose en el banco a mi lado.
—Vine por cosas de la Universidad, y aprovecho mi viaje a Dublín para comer el mejor Boxty de Irlanda, aquí es inmejorable. —le contesto sonriente.
—Es verdad, es uno de los mejores lugares, también me gusta, lo conocí gracias a Robert cuando fuimos novios y ahora vengo con frecuencia con mis amigas. —comenta ella. — ¿Y vienes sola?
—No, estoy esperando a Robert que no debe tardar. —le explico con normalidad. Espero no haber metido la pata al nombrar a Robert, porque sé que terminaron mal, pero creo que no, porque ella sonríe.
—Ya veo… y dime ¿todo bien entre ustedes? ¿Aún no salta a la meta contigo? —lanza Miss Kelly aquella pregunta y yo dejo de tomar mi jugo… ¿La meta? ¿A qué meta se refería?... seguro a sus estudios.
—Sí claro, ya comenzó la maestría y se ha visto apurado, porque hace las dos cosas, estudiar y trabajar, él no tiene beca como yo, siempre me dice eso, ya lo conoce como es de burlón, dice que los individuos comunes deben buscar su superación no como los cerebritos mantenidos de su gobierno, en clara alusión a mí. —le comento, pero curiosamente, Miss Kelly ríe en forma algo burlona.
—No, querida, no me refería a eso, me refería a si ya por fin le diste lo que él quería. —insiste Miss Kelly, dejándome anonadada otra vez… ¿Lo que Robert quería? Lo único mío que él quería con insistencia era la camiseta de Capitán América firmada por Chris Evans, Sebastian Stan y Anthony Mackie.
—No se lo di, me lo ganó en una apuesta. —le explico a Miss Kelly lo que pasó con la camiseta, bebiendo más de mi jugo, y ella me mira sin entenderme.
— ¡No lo puedo creer! ¿Tuvieron sexo por apostar? ¡Vaya! ¡Robert ha mejorado! —enseguida de escucharla, me atraganto horrible con mi jugo, tosiendo como loca, ¡QUE DIABLOS DIJO MISS KELLY! ¿Sexo yo con el abogado? ¿Sexo por apostar? ¡EN QUE UNIVERSO, SANTOS ANCESTROS CELTAS!
—No… no… Miss Kelly… —balbuceo tratando de recuperar el aliento. —está… malentendiendo las cosas… lo que le di en la apuesta fue… mi camiseta de Capitán América… autografiada por el casting de la película… Robert y yo… somos solo amigos… —le trato de aclarar con voz cortada, golpeando mi pecho un poco y limpiando mi boca con una servilleta de papel.
— ¡Ay mujer! ¿Por qué ponerte así por algo tan simple como tener sexo? Robert no es la primera vez que lo hace, seguro dentro de poco va a romper todo tipo de distancia y acostarse contigo como ha hecho con varias por aquí, incluso estando conmigo, ¿Por qué crees que lo terminé? Porque enseguida que te conocí supe que eras la siguiente de la lista y no iba a permitir que en la distancia me viera la cara contigo. —me dice Miss Kelly con tono tan irónico que me molesta.
—Disculpe, Miss Kelly, pero creo que estamos hablando de dos personas diferentes, porque el Robert que conozco y es mi mejor amigo jamás haría algo como eso, tengo entendido que ustedes terminaron por incompatibilidad de metas profesionales, no por las razones que ahora argumenta. —le explico con respeto, una cosa es que el abogados sea a veces irritante y arrogante y otra que yo crea que es el patán que ella dice.
—No, cariño, terminamos porque Robert se cree Superman, se acuesta con cuanta mujer se le pone enfrente y supone que yo debo soportar esas cosas, por eso lo despidió mi tío; ahora él y yo nos hemos vuelto a hablar, pero eso no significa que niegue las cosas que sucedieron. —sigue la ex novia del abogado con tono tan insidioso que me disgusta enormemente, se nota que sigue dolida, pero yo no creeré nada de eso, además me constan los motivos por los que renunció Robert, vi sus papeles.
—Ya veo... —digo lacónicamente, creo que no vale la pena seguirle el juego. — ¿Desea algo de tomar? —cambio de tema como si nada.
—No, tengo mi cerveza allá, en la mesa. —indica ella señalando a su grupo de amigas en la mesa donde las vi.
— ¡Qué bien que viene con sus amigas! no las haga esperar por mí, creo que el tema de nuestra charla ya se agotó. —comento con tono amable dedicándole mi mejor sonrisa, para que vea que el tema me tiene sin cuidado.
—Escucha, Rei, te doy un consejo, aléjate de él, no te conviene, no es un buen hombre, solo le interesan las mujeres para una sola cosa: Sexo. Y en cuanto lo consiga contigo, se irá de tu lado, te botará y te dará mil excusas para ya no verse, porque dejarás de interesarle, tal como hizo con muchas de nuestras conocidas; eres una chica inteligente, date cuenta de las señales, analiza sus comportamientos y verás que tengo razón. — me dice Miss Kelly con mirada insistente, tomando mi brazo, pero yo me deshago de su toque.
—Muchísimas gracias por su consejo, Miss Kelly, de verdad lo valoro, pero en mi caso, siempre le tengo fe a mis amigos primero que a nadie, Robert lo es, Usted no, así que pierde su tiempo diciendo cosas como esta. —le clarifico con toda educación, aunque a este nivel ya tengo ganas de darle una bofetada que le deje marcada mi mano en su perfecto rostro de modelo… ¡Qué tipa mentirosa!
—Hola linda, apenas llego, tuve problemas para conseguir taxi, había un accidente en College Green. —escucho la voz del abogado a mi espalda, y noto como se acerca a mí y besa mi mejilla, eso me hace sonreír, evidentemente vio a Miss Kelly sentada a mi lado, pero no le hace caso y me saluda primero a mí.
—No te preocupes, leí tu último mensaje. — le respondo a Robert, quien trae un paquete envuelto en papel café en su mano y se queda de pie a mi lado, pasando su otro brazo por mi espalda, mirando a Miss Kelly con normalidad, no sé por qué, pero me agrada que haga algo como eso delante de ella. —mientras llegabas saludaba a Miss Kelly.
—Ya veo. ¿Qué tal tú, Minka? no pensé verte por aquí. —comenta el abogado, y ella sonríe.
— ¡Qué coincidencia, querido! también me alegra verte, solo saludaba y preguntaba si había habido cambios interesantes... por cierto, parece que te estás demorando bastante en tomar las riendas de algunas cosas.
—No sé a lo que te refieres. —responde seco y cortante el abogado.
—Me refiero a lo de Rei y tú, ¿Dos meses y aún no te la llevas a la cama? —dice miss Kelly sin asustarse o turbarse, con un cinismo que me disgusta mucho. —el Robert que conozco no hace eso, sino que se lanza al ataque de su nueva conquista hasta lograr su objetivo—comenta la castaña, y veo al abogado fruncir el ceño.
— ¿Sabes algo? en el fondo tenía la esperanza de que los chicos del bufet hubieran exagerado, pero todo esto me comprueba que no, que decían la verdad... ¿Por qué esparces todas esas mentiras sobre mí? —lanza el abogado. ¡Un momento! ¿Él ya estaba enterado de lo que esta mujer decía de él?
—Yo no esparzo nada, Robert, solo digo lo que todos saben, que Rei es tu próximo prospecto de pareja sexual, y que de seguro no tardas en hacer con ella lo que haces con todas. —lanza Miss Kelly con el mismo tono artero e insidioso de hace un momento, que lo único que me deja clara es su rabia contra el abogado y sus evidentes celos.
—Te voy a agradecer que no manches más lo bueno que tú y yo tuvimos, porque esto solo demuestra que eres despreciable. —lanza el abogado con tono despectivo, la joven ríe divertida.
—Más despreciable tú por hacer lo que haces ahora ¿Por qué negarlo? ¿Por qué no decir de frente que por Rei me terminaste? —espeta sin contenerse más Miss Kelly mirándome con sus ojos cafés destellantes de ira.
—Te terminé porque me tenías cansado con tus dramas, tus caprichos insoportables y tu presión por una boda que jamás entró en mis planes, por tu gran egoísmo y porque ya no te amaba, no por Rei. —aclara el abogado sin perder los papeles, tranquilo y calmado, y veo a Miss Kelly morder su labio inferior y dedicarle la misma mirada furiosa que clavó en mi hace un momento. —no te vuelvas despreciable, harás que me arrepienta del tiempo pasado que tuvimos, porque entonces creeré que estuve con alguien que no tenía emociones, ni moral en la cabeza y que solo usaba eso último para peinarse. —¡SIII! Ahora sí quiero que el abogado use esa ironía que siempre le censuro. —si quieres seguir esparciendo cosas sobre mí, hazlo, no me interesa, no vivo de la gente, de tú gente. -reitera él. —no te voy a denunciar ni poner una coacción activa de lejanía, simplemente voy a dejar que hagas lo que quieras porque lo que digas o hagas me tiene sin cuidado, y es mi problema, ¡MÍO! si tengo o no algo con Rei ¿te queda claro? —terminante Robert, tomándome del brazo para que me levante; yo, callada, obedezco sin problema y me pongo de pie.
—Bien... supongo que es un adiós, ¿cierto? —pregunta Miss Kelly, levantándose también del banco alto de la barra. El abogado no responde y ella se acerca a él, pone sus manos en sus hombros y besa sus labios por encima, yo me quedo helada al verla hacer eso… ¡QUE TIPA INDESEABLE! ¿Cómo se le ocurre hacer eso?... ¡La podría freír en aceite ahora mismo! ¡No! ¡Podría arrancarle sus cabellos teñidos uno a uno! ¡Empalarla!... ¡AGFGGFGHSHHH! —para que no se te olvide quién fui yo, cariño. —dice con una voz de cinismo evidente y se aleja, dándonos la espalda y contoneando sus caderas de forma exagerada… ¡Cómo la detesto! Veo al abogado de reojo y está impertérrito, como si fuera de piedra.
—Rei, vamos mejor al segundo piso, ¿te parece? —dice el abogado con calma, mientras Miss Kelly regresa a la mesa de sus amigas y estas parecen festejarle lo que hizo con palmas y risas.
—Sí, es mejor. —acepto yo, con tono realmente molesto y una sensación extraña en mi pecho.
—Collin, que nos lleven los dos Boxty y lo que haya pedido Reindert, con su bebida y una cerveza, arriba. —pide el abogado.
—Claro, Robert enseguida mando a un mesero. —nos responde Collin, quien creo que desde su barra había visto todo el altercado.
—Gracias amigo. —responde el abogado y tomando mi brazo, caminamos en silencio hacia las escaleras del Pub, subiendo hacia la planta alta, donde la música es menos fuerte y hay mucha menos gente que abajo, solo un grupo de chicos en una esquina, que parece que festejan un cumpleaños y dan regalos a una muchacha de gafas.
—Robert, ¿Podemos sentarnos en el balcón? creo que me hace falta algo de aire. —le pido al abogado porque de verdad esta molestia y este sofoco en el pecho no se me pasaban. Debe ser la bilis por tanto pelear con las secretarias del "Trinity", ya me causó gastritis. Él no dice nada y camina conmigo del brazo hasta la mesa de uno de los balcones, donde me acomoda la silla para sentarnos. —gracias… Siento mucho lo que pasó, de haber sabido que estaría aquí habríamos elegido otro lugar.
—¡Nah! está bien, no te preocupes, ella no es tan importante como para arruinarnos tu festejo. — acerca él su silla a mi lado, dejando el paquete sobre la mesa, pero veo que no sonríe y sigue con el ceño fruncido.
—Oye, no le creí nada de lo que dice de ti. —le aclaro con firmeza, tomando su brazo, que estaba sobre la mesa, más vale aclararle las cosas. —sé quién es mi mejor amigo y sé que no es el hombre que ella describe. — al fin veo sonreír un poco al abogado, que posa su mano sobre las dos mías.
—Gracias, mejor amiga. — me responde.
—Ya estabas enterado de esto ¿verdad? de las mentiras que dice de ti. —le pregunto, él solo asiente.
—Sí, pero no tiene importancia, mientras no se metan contigo, con mi familia, todo está bien, las mentiras tarde o temprano desaparecen, como dice Lisa. —yo sonrío un poco… ¿Me incluyó junto con su familia? Vaya, eso es lindo.
—Creo que ella aún siente algo por ti, porque parecía muy celosa de mí y sin razón…—¡PAUSAAAA! ¿Por qué dije eso? ¿Por qué entro en este tema sin necesidad? ¡Demonios! —a veces se hacen cosas indebidas por celos... supongo, porque no los he sentido. —aclaro con tono dudoso… ¿De verdad no los he sentido? Robert presiona mi mano.
—Si algún día lo sientes, estarás frita, no es una sensación que se la desee a nadie, menos cuando no se tiene la atención total de la persona que amas. —comenta él.
—Sí, imagino que debe ser terrible, y conociéndome mejor que no los sienta nunca, con lo temperamental que soy freiré a la susodicha en aceite, le arrancaré el cabello y la empalaré. — comento divertida, ¡Qué dije! ¡Por toda una legión de leprechauns! ¿Por qué describí así los celos, santo manto de Brighid? —creo que solo es eso, Miss Kelly aun siente algo por ti y esta celosa, por eso se porta así.
—Déjala, nunca será una verdadera mujer por actuar como lo hace, nunca será como tú, por ejemplo, que eres maravillosamente adulta. — ¿Qué dijo? ¿Yo maravillosamente adulta? Qué fortuna que el abogado no pueda leer mi mente porque de seguro se decepcionaría.
—No tanto... —acepto con tono extraño.
—Lo eres, madura e inteligente, a pesar de tus torbellinos dementes y todos tus puntos en contra que son muchos. —completa él.
— ¡Infinidad! Podría hacer una lista por orden alfabético. "A" Ansiosa, "B" Berrinchuda, "C" Colérica, "D" Demente…y así, ad infinitum—acepto yo.
—Pero con todo y esa infinidad, así te quiero. —explica el abogado tomando mi mano y presionándola con la suya. Muy bien, creo que puedo ser condescendiente con él este día.
—Gracias, igual yo a ti, comprendo que estés molesto, debe ser triste que alguien que amaste te decepcione. —intento aligerar el ambiente.
— ¿Has amado a alguien? — lanza el abogado, mirándome de forma extraña, casi con miedo de mi respuesta… ¿Qué le pasa?
—No, pero supongo, cuando pienso en Owen, por ejemplo, con lo que pasó con Sere, no lo culparía si se decepciona, y ahora Miss Kelly y sus celos, y ver tu cara molesta abajo, por eso lo digo. —mis palabras se interrumpen cuando el mesero nos deja los Boxty, las papas y las bebidas en la mesa y le agradecemos ambos.
—Owen no está decepcionado de Serena, no tendría por qué, ella no ha difamado a mi hermano, le rompió el corazón pero no lo difama ni irrumpe en su vida para hacerlo más infeliz de lo que es, además... ella está pagando un poco las consecuencias ahora, lo digo por su rostro triste y por esa negativa de irse a vivir con el escritor. —explica Robert y me alarga el bote de cátsup, porque sabe que la adoro con el Boxty.
—Sí, es verdad, Sere tampoco lo pasa muy bien, no me hagas caso, no sé lo que digo, creo que aún me dan rabia todas las cosas estúpidas que dijo Miss Kelly de ti, en vez de eso debíamos estar festejando. —pongo la cátsup en mi Boxty y luego llevo mi mano al bolsillo de mi pantalón, sacando el papel con el escudo del "Trinity" que le alargo a Robert. —antes de que empiece a comer entérate y felicítame, ese es el recibo para recoger mañana mi título. —le digo orgullosa, Robert lo mira, lo deja sobre la mesa, sonríe, se levanta y se acerca a mí, haciéndome ponerme de pie para abrazarme con fuerza.
—¡FELICIDADES, MAESTRA EN LENGUA! —dice con tono orgulloso que me alegra bastante, también yo lo abrazo, después de todo eso era lo importante, no los berrinches de una ex novia despechada.
—Aceptada la felicitación, al fin es oficial, vencí al monstruo de la burocracia. —declaro con firmeza, él se separa de mí y deja sus manos en mis hombros, mirándome sonriente.
—Creo que la guerrera que venció al monstruo merece un premio, por perseverar, por su gran logro y por todo lo que representa haberse titulado, así que… aquí tienes, un pequeño presente. —lo veo tomar el paquete café de la mesa y dármelo.
—¿Un regalo? Robert, no debiste… —insisto conmovida.
—¡SHHH! Deja de hablar y ábrelo. —me explica emocionado, en otra situación ya le estaría riñendo y diciéndole que no me dé órdenes, pero ahora de verdad quiero ver mi obsequio, así que quito de prisa el papel café y saco la casaca verde oscuro que vi ayer cuando salí con Lisa.
—Robert, ¡Es genial! ¿Cómo supiste? —pregunto asombrada. El abogado sonríe y presiona mi nariz con sus dedos.
—Tengo una madre observadora, ¿Es lo que querías? —pregunta y me la quita de las manos para ponérmela él mismo, pasándola por mi cabeza.
—Sí, claro, tenía pensado comprarla antes de volver a Londres. —le respondo y meto mis manos en las mangas yo misma, porque Robert me la está poniendo como su fuera el papá que viste a su hija.
—Es tu regalo de recién titulada, espero que la conserves y te acuerdes de mí cada vez que la uses. —me explica con una sonrisa y toma mi mano haciéndome girar. —muy linda…
—Es el mejor regalo que me han hecho en mucho tiempo. —acepto conmovida de su gesto. —No sé cómo agradecerte… —balbuceo.
—Yo sé cómo, cuándo me toque a mí titularme, prométeme que me vas a celebrar a lo grande conmigo. —pide el abogado tomando mis dos manos con las suyas.
—Te lo prometo. —aseguro con honestidad, y me acerco a besar su mejilla… Un momento… ¿Yo beso su mejilla?... ¡Al diablo las explicaciones! Lo merece y tuvo un gesto lindo conmigo. —estaré muy orgullosa y feliz de que mi mejor amigo cumpla esa meta. —le digo cuando me separo.
—Gracias, y yo feliz de que tú estés a mi lado como hasta ahora. —asegura Robert, mirándome sonriente, y de repente, siento como su mano acaricia mi mejilla, solo con el dorso, es una caricia suave y cariñosa, pero no logro entender por qué es que siento la mejilla tan caliente… ¿Habrán subido la calefacción—-¿Cuál sería el siguiente paso, Reindert? —me pregunta él mirándome a los ojos, con una chispa extraña en sus pupilas verdes, una que ya antes había descubierto en cierto momentos. —¿habrá alguna opción post mejor amigo? — ¿Qué cosa? ¡Robert me está diciendo que quiere que seamos más que amigos! ¡Santo caldero de Cerridwen! ¿Qué se supone que le responda?
Opción a) me porto como Blowsabella, me alejo y le digo que no quiero nada con él ni con nadie porque no estoy lista para relaciones amorosas… no, luego de lo que hizo por mí, de lo lindo que se portó, me vería pésima si le hago eso.
Opción b) le explico con calma que no me desagrada la idea… un segundo… ¿No me desagrada la idea?
—No sé... últimamente las cosas que van pasando en mi vida no tienen mucha lógica, pero no me desagradan. —acepto con mi tono más calmado… ¡Qué patética soy! ¿De dónde saqué eso de NO ME DESAGRADAN? —además, hoy me di cuenta que nuestra amistad es especial, te conozco y confió en ti a pesar de todas las ex novias celosas que digan cosas en tu contra. —le explico, y noto como sube sus manos hacia mi cuello y mi nuca, dejándolas allí, y mirándome de una manera dulce que no permite lugar a otras interpretaciones de su cariñoso gesto.
—Solo tuve dos ex novias, una divorciada y con hijos en la carrera, y Minka. —asegura él. —Conquistas, cuando libre, soltero, algunas... -Yo sonrío… ¿Por qué me estaba confesando su vida amorosa?
—Ya veo, no sabía eso, pero no te estaba preguntando a detalle. —le respondo, y no me alejo de su lado, los dos seguimos de pie al lado de la mesa, y él no ha retirado sus manos de mi cuello. —de verdad me alegra que llegaras, estaba empezando a ser insoportable su insistencia y sus palabras, y ya sabes qué pasa si colman mi paciencia. —le explico con tono de voz quedo.
—Claro que lo sé, lo he sufrido, de hecho así te conocí… y ahora… creo que tendré que mandarte una notificación cuando demos ese siguiente paso ¿verdad? ¿O lo prefieres sin documentos de por medio? Porque indefectiblemente va a pasar, lo sé. —dice él con una seguridad que me hace sentir un escalofrío.
—Me agrada la notificación, le da más formalidad a lo acontecido. —acepto tratando de tomar todo en broma.
—O a lo que vendrá. —acepta él y besa mi mejilla dulcemente, yo sonrío y dejo mis manos sobre el pecho del abogado, porque prácticamente ha acortado toda distancia entre nosotros.
—Ventajas de que seas abogado… -balbuceo algo confundida de sentir su beso de esa manera.
—Ventajas de que seas lingüista. —se separa él mirándome los ojos profundamente, tan profundamente que me sonrojo con violencia, por todo lo que creo entender con esa mirada verde que me sacude.
—Fuera de pensar varios insultos para tu ex novia en latín, gaélico y sánscrito cuando te besó, no le veo ninguna ventaja a mi profesión en este asunto. —le explico. Un momento… ¿Le acabo de confesar que quería insultar a Miss Kelly por besarlo?
—Yo sí, entiendes todo lo que te digo. —responde el abogado y acaricia mi mejilla. —eres increíble... —susurra él despacio, mientras deja sus manos en mi cintura. —por favor, no hagas nunca caso a lo que te digan otros, nunca haría algo que te hiciera mal, Rei... nunca. —me pide con tono fervoroso que me conmueve, yo subo mis manos y acomodo el cuello de su camisa.
—No debes decir eso, se quién eres, y no digas que soy increíble, si pudieras leer mis pensamientos no te lo parecería, te asustarías. — le confieso.
— ¿Asustarme? ¿Por qué? ¿En tus pensamientos quieres comerme a besos? —lanza él divertido, otro sonrojo violento.
— ¡NO!... ¡Robert! —le reclamo y le pego en la mejilla levemente, mientras él ríe. — ¡tenías que salir con un comentario típico de ti! —le reclamo.
—¡No! ¡Vaya!... lo siento... como no aclaraste, solo deduje. —se excusa él, pero no quita sus manos de mi cintura.
—No es eso, abogado arrogante, solo quería decirte que nunca creeré nada que no corresponda con el hombre que sé que eres. —le aclaro dejando de nuevo mis manos en su pecho.
—Tenía que decirlo, creí que había esperanzas de que eso pudiera suceder... ya sabes, ser el que te bese de verdad y no que tengas como primer beso el de un demente de la preparatoria—. Dice él pero en un tono dulce, recordando lo que le confesé eso hace poco.
—Creo que... si llegara a pasar… hablando en subjuntivo... —aclaro yo el carácter potencial y no real del tiempo verbal.
—Ajá. —me anima a seguir hablando y sube sus manos por mis costados, sobre la casaca verde.
—No me molestaría que fueras tú. —acepto con un hilo de voz… ¿Yo dije eso? ¿Acabo de decir que no me molestaría que el abogado me besara?... ¡Reindert Brighid Eleanor Griffiths! ¿Qué diablos te ocurre esta noche? ¿En dónde dejaste tu cordura? ¿En Londres?
— ¿Y si de casualidad te lo pidiera ahora? ¿Aceptarías o me dirías que no es el tiempo para eso? —me pregunta él.
—Te sonará extraño pero... —dejo mi mano sobre su mejilla. —con todo lo que dijo esa mujer y como está el ambiente, no me gustaría que fuera ahora, preferiría un recuerdo más... ¿Cómo lo digo? Mmm… más libre de malas suposiciones. ¿Comprendes? —él asiente.
—Claro, debes sacar esa mala vibra de que seguro solo te quiero llevar a la cama. —-susurra él y besa mi frente. —tienes razón, Minka lo puso pesado. —Responde con tono realmente desencantado.
—No lo decía por eso, Robert, yo nunca creería eso de ti. —le aclaro.
—Menos cuando soy hijo de Lisa ¿Cierto? —añade con orgullo y yo asiento.
—Y un buen hombre que admiro, respeto y quiero mucho. —completo con honestidad. —pero tranquilo, no es por eso...
—Comprendo, pero que te quede claro que va a pasar, Reindert, cuando sea el momento te voy a besar, y aprenderás a querer mucho de eso, solo conmigo... y... te haré firmar papeles para que no te retractes. —me dice el abogado con su acostumbrada seguridad, y me ayuda a sentarme en la mesa de nuevo, besando mi cabeza al hacerlo.
—Eso me da mucha seguridad, me conoces muy bien, y si pasa en otro lugar y momento menos tenso, no lo evitaré. —acepto mucho más relajada y comienzo a cortar un trozo de mi Boxty con cátsup.
—Espero que aprendas a besar, porque no te dejaré mucho tiempo para respirar. —se burla él un poco en lo que come su Boxty.
—Algo me dice que serás buen maestro. —bromeo yo, bebiendo mi jugo.
—Dalo por hecho. —acepta Robert tomando su tarro de cerveza. —brindemos, por tu nueva meta alcanzada y por poder al fin decir muchas cosas que tenía en mi corazón, sin peligro de que me pongas morado un ojo. —yo río.
—Salud por eso, y salud por este momento genial que no podría ocurrir con nadie más que contigo. —aseguro y los dos chocamos los tarros, brindando; de alguna manera, esta noche, a pesar de las intrigas de Miss Kelly, todo estaba mejorando, y lo iba a disfrutar, sin complicaciones ni opciones ni sobresaltos, de esos ya había tenido muchos, y Robert siempre sabía cómo mejorar mis malos momentos.
Aeropuerto de Dublín. Día siguiente.
Estaba sentado en la sala de espera del vuelo a Londres, cuidando la mochila de Reindert, mientras ella iba por donas, su nueva adicción de la semana, y aprovechaba la espera para responderle a Owen el mensaje que me dejó preguntándome cómo me fue con el trato de arrendamiento de mi departamento.
"Todo tranquilo, se lo quedó un amigo de la facultad, Edmond O´Conell, me depositará a la cuenta cada mes y se quedó también con los muebles".
Escribo en el móvil y le doy enviar, después me estiro perezosamente y observo todo a mi alrededor, espero que mi lindo Torbellino Demente no tarde mucho, cuando veo al lado en la fila de asientos de la sala, noto a una monja ancianita de cara blanca y sonrosada y de hábito negro con blanco que me sonríe, yo le regreso la sonrisa, me parece muy familiar… ¡Claro!... las monjas a las que Reindert les cambió mis galletas por maní.
—Buenas, hermana, nuevamente volvemos a coincidir. —saludo con cortesía.
— ¡Oh! es Usted, jovencito... veo que nos recuerda. —saluda la ancianita.
—Y Usted a mí. —le respondo notando que a pesar de que ha pasado un mes sí sabe quién soy.
—Difícil olvidar a un jovencito tan amable, cortés, educado y atento… ¡Espere a que lo vean las demás! ¡Hermana Evelyn, hermana Muiread, hermana Christine! —llama ella a las otras tres monjas que estaban de pie charlando cerca de allí, todas voltean. —miren, es el jovencito amable del mes pasado. —me presenta la ancianita. Ellas se acercan a saludarme y yo, como el caballero que Lisa educó, me pongo de pie y tomo las manos que me alargan.
— ¡Es verdad!... que coincidencia de nuestro señor encontrarlo de nuevo. —me van saludando de una en una.
—Lo mismo me dije cuando las vi, una agradable coincidencia… ¿Viajan mucho a Londres? —cuestiono acabando de saludar.
—Cada mes, vamos a un curso de biblia en la parroquia "Our Lady Of The Assumption" en Picadilly, el obispo que los da es un erudito de la biblia. — responde una monja regordeta de grandes ojos grises.
—Ya veo, pues me alegra verlas de nuevo. —saludo y las invito a sentarse con un gesto de mi mano.
— ¿Y su esposa? ¿No viaja con Usted? —pregunta otra monja alta y delgada. Yo sonrío… ¡Mi esposa!... de verdad ese día ellas creyeron que Rei era mi esposa y yo les seguí el juego para molestarla, veamos qué pasa si ahora lo hago igual… ¿Cómo reaccionará mi chica Blowsabella? Espero que diferente, porque luego de lo que pasó con Minka en el Pub, seguro le quedó claro lo que quiero de ella.
—Sí, claro, siempre viajamos juntos, yo no puedo estar sin ella ni ella sin mí, solo que fue a comprar algo de comer, seguro ya no tarda en venir. —les respondo con normalidad. Finalmente era buena idea usar esta situación como mi "Medidor de Avances", quiero saber cómo se porta mi chica obtusa en esta situación.
— ¿Los dos son de Dublín? —cuestiona la más ancianita.
—Solo yo, ella vive en Londres, pero estamos de regreso porque, tal como nos recomendaron hace un mes, ya celebramos la boda y vinimos a finiquitar muchas cosas como pareja en Irlanda porque vamos a asentarnos en Londres un tiempo. —les digo con un entusiasmo muy convincente, porque aunque ellas no lo supieran, en verdad esos eran mis planes con mi lingüista obstinada.
— ¡Alabado sea nuestro señor! —exclama la más anciana y las otras tres se santiguan.
—Les cuento porque sé que ustedes estaban esperando una noticia como esta y además porque fue gracias a nuestro anterior encuentro que al fin nos decidimos y luego de arreglar unas cosas vinimos a casarnos a Dublín. —sigo yo con mi pequeña farsa.
—¿Qué le dije, hermana Muiread? Las oraciones hechas con fe siempre son efectivas, desde hace un mes que los conocimos oramos a Nuestra Señora de Knock, a San Patricio y a Nuestro Señor para que iluminara su camino. — acepta la anciana.
—El suyo y el de todas las parejas jóvenes que no consagran al Señor su matrimonio, hermana Catherine. —corrige otra de las monjas.
—Pues fueron muy poderosas sus oraciones, hermanas, porque no solo nos casamos, sino que dentro de poco vamos a bautizar a nuestro hijo también. —les aseguro encantado de notar sus caras de felicidad y siguiendo su juego, porque me acabo de acordar que en la ocasión anterior todas pensaron que East era nuestro hijo.
— ¡Cuanto nos alegramos! A nuestro regreso, toda la congregación de Hermanas de la Misericordia se alegra con ustedes, señor, ofreceremos una misa en acción de gracias por su feliz matrimonio y por su hijito. —asegura la ancianita
—Supongo que ya casados, no habrá problema con el bautizo de nuestro pequeño. —le comento divertido, pero pareciendo todo un padre serio.
—Ningún problema, jovencito, porque aunque Londres no es muy católica, al menos no tanto como nuestra madre patria, si es posible que encuentren iglesias católicas cerca de su futura casa.
—Le daré el teléfono de Monseñor O´Farrel en "Our Lady Of The Assumption" de Picadilly para que pronto bautice a su pequeño. —asegura la monja alta y busca su libreta en su bolsa de mano.
— ¡Que bendición que ya se hayan casado, señor! Y más que vayan a hacer hijo de Dios a su pequeño. —asegura otra de las monjitas, yo asiento encantado.
—Y a Usted se le ve feliz, sin duda formarán una familia encantadora unida en el amor de Dios. — añade la más joven de ellas, yo iba a responder algo pero de reojo veo avanzar hacia mí a Reindert, con una gran caja de donas en su mano, comiendo otra de estas y mirando distraída su móvil. Muy bien ¡Hora del bullying! Algo bueno debe de salir de esto, lo presiento.
— ¡Miren, ahí viene mi esposa! esa mujer con las donas. —les señalo a las hermanas. — ¡Cariño! ven, mira quiénes están aquí. — le grito con efusividad, sonriendo complacido al ver que nos está mirando con sus bellos ojos violeta a las monjas y a mí muy sorprendida, dejando su dona glaseada a medio comer. Las monjitas la saludan agitando sus manos, y yo corro a ayudarla con la caja de donas, pasando mi brazo por su cintura y haciéndola caminar, porque se había quedado paralizada… ¡Cuánto voy a disfrutar esto! —son las hermanas de hace un mes… ¿Las recuerdas? —le digo cuando llegamos juntos a las sillas de la sala de espera.
—Sí, claro, hola hermanas... que sorpresa encontrarlas de nuevo. —saluda ella, mientras yo dejo las cajas de las donas en el asiento.
—El gusto es todo nuestro, señora, yo vi primero a su esposo y nos saludamos. —dice la hermana ancianita y entonces la reacción es instantánea: Se enciende su "irish temper" y me mira furiosa, pero en contraste, yo sonrío.
—Ya le dije a las madres la buena noticia de nuestra boda, querida, y que dentro de poco bautizaremos al pequeño. —lanzo de golpe, disfrutando enormemente la situación.
—¡QUE! —se alarma ella y me mira asustadísima y contrariada.
—Así es, señora, qué feliz coincidencia encontrarlos, le estábamos diciendo a su marido que desde la última vez que los vimos, oramos a Dios porque iluminara su camino y ahora que los vemos ya casados, es una gran alegría para toda la comunidad. —asegura una de ellas.
—Sí, cariño, ya lo saben, y están tan felices que nos van a dar el dato de una iglesia en Londres, para poder bautizar al pequeño ¿No te parece maravilloso? —sigo con mi tono de marido emocionado, y beso su mejilla, pero ella sigue sin reaccionar. —discúlpenla, hermanas, aún no se acostumbra a nuestro nuevo estado civil. —Reindert me mira de nuevo fulminante, pero no niega nada.
—Es normal, señora, pero permítanos felicitarla como corresponde. —asegura la más joven de ellas y se levanta a abrazar a Rei, yo me hago a un lado porque enseguida se levantan las demás a lo mismo, y la miro divertido, aunque por el hombro de la hermana cuando la abraza, ella me mira con ojos de indignación. Yo en cambio estoy tranquilo y le sonrío. ¿Qué hará? ¿Negará las cosas o dejará que se la crean como la vez anterior?
— ¡Pero quite esa cara, hija mía! debería estar feliz, al fin Dios nuestro Señor bendijo su unión. —asegura la ancianita abrazando a mi chica Blowsabella.
—Claro hermana es que... me tomó de sorpresa... —¡WOW! ¿Ella sigue el juego? ¡Qué maravilla! Creo que puedo sacarle más jugo a la situación, sí señor, mucho más.
—Muchas felicidades señora, que Dios bendiga su familia y a su hijito. —la felicita la última monja.
—Gracias hermana, parece que después de todo este bribón se salió con la suya. —responde ella y aunque sonríe de forma encantadora, me da un codazo en el estómago que de verdad no es nada dulce. Yo no me quejo y solo froto mi abdomen.
—Sí, prácticamente… la obligué a casarse conmigo… pero al fin aceptó y soy dichoso. —respondo luego de su golpe y paso mi brazo por su cintura atrayéndola a mí de forma rápida para besar de nuevo su mejilla, tomándola desprevenida. ¡Así es, cariño! Si me pegas y maltratas, te responderé con besos.
—Nada mejor que estar casados según la ley de Dios, ambos son jóvenes y necesitan de sus bendiciones para iniciar una familia. —responde la monja viejecita.
—Tome, señora, esta es la dirección y teléfono de Monseñor O´Farrill en Londres, diciéndole que van de parte de las Hermanas de la Misericordia de Dublín, sin duda bautizará a su hijito rápidamente. —asegura la más alta de ellas, poniendo en la mano de Rei el papel. Yo debo contener la risa que amenaza con salir de mi boca al imaginar al susodicho sacerdote al enterarse de que bautizaría a un bulldog.
— ¡Vaya!... muchas gracias, hermana... —lo mira Reindert y después me sonríe muy exagerada y lo dobla guardándolo en la bolsa de mi camisa. —guárdalo tú, cariño. —asegura y pellizca mi mejilla con dos de sus dedos algo fuerte… ¡Muy fuerte!...se estaba vengando.
—Yo lo guardo, amor. — le respondo con calma a pesar de tener mi mejilla enrojecida y dolida. ¡Diablos! Esta me la cobraré también, y en el mismo tipo de cambio: Con besos.
— ¿Cuánto tiene su hijito? —pregunta la monja más joven. ¡Buena pregunta! ¿En edad de perro o en edad humana? Ni idea qué decirles.
—Pues... casi un año. —responde ella por mí.
— ¡El angelito de dios! —se emociona la monjita.
—¿Y se parece a usted o a su esposo? —cuestiona otra de ellas, yo casi me doblo de risa allí mismo… ¿East? ¿A quién se parecía?... debo contenerme o echaré a perder mi broma.
—Definitivo a él. —escucho a Rei responder divertida, mirándome con una sonrisa de lado.
—Entonces siéntase feliz, señora, porque su esposo es muy apuesto. —palmea mi dolida mejilla la sabia ancianita.
—Bueno, se parece a mí, pero ama a su madre como nadie. —respondo enseguida. —aunque claro, otro tipo de amor al mío, yo adoro a mi mujer. —declaro contundente, besando su mejilla de nuevo y claro que otra vez la tomo desprevenida porque no hace nada por evitarlo. ¡Esto es el cielo! En otra situación si la beso tantas veces ya tendría roto algo.
—Definitivamente con la bendición de Dios el amor reinará en su familia, si cuando los conocimos ya se notaban muy enamorados, ahora mucho más. —siguen entusiasmadas las monjitas.
—Es usted muy afortunada señora. —asegura la que nos dio el papel. En eso tenían razón, mi chica Blowsabella era muy afortunada de que yo la haya elegido para madre de mis hijos futuros.
—Sí, mucho... con este marido ¿quién no? —les responde Reindert con tono meloso en que noto ironía evidente.
—Yo soy el afortunado, hermanas, se los puedo asegurar, la amo casi desde el instante en que nos conocimos ¿saben? Y jamás amé a nadie como la amo a ella. —confieso, y esto no es actuado, espero que ella lo note.
—¡Bendito sea el amor santificado por Dios! —estalla la más anciana, y alcanzo a escuchar un lejano "Amén", digo, alcanzo a escuchar, porque de repente Rei sonríe a mi lado y de forma encantadora, la veo subir ella el nudo de mi corbata hasta mi cuello… ¿Será posible que tenga un gesto así de íntimo y cariñoso conmigo? ¿Será solo por la actuación o…?
—Tienes mal el nudo de la corbata, cariño… —dice con tono dulce… ¡Error! no era un gesto de cariño ni parte del show, porque estaba subiendo demasiado el nudo y ya me estaba apretando. Ahora que está de espaldas a las monjas, veo sus ojos recriminantes de "Te voy a matar", y seguro lo haría, pero tengo el antídoto contra eso, así que levanto mi mano y acaricio su mejilla, mirándola en respuesta de la forma más dulce que puedo… ¡Touché!... enseguida se desconcentra y muy sonrojada suelta el nudo de mi corbata.
—Bien, jovencitos, entonces les daré la bendición para su matrimonio. —interrumpe la monja más ancianita, y levanta su mano para bendecirnos mientras las otras monjas juntan sus manos y cierran sus ojos, así que enseguida paso mi brazo por la cintura de Reindert y con mi otra mano tomo la suya entrelazando mis dedos con los de ella, mientras escucho las palabras de la monjita. —Dios nuestro, bendice a estos hijos tuyos que uniste con tu amor en santo matrimonio y ayúdalos a fundar una familia católica y feliz, unida en el amor y que nuestra señora de Knock los cubra con su mano, Amén... —bendice la monja haciendo la señal de la cruz sobre nosotros.
—Amén. —responden todas y se santiguan.
—Amén. —digo también y beso el dorso de la mano de Reindert, que sigue en silencio. ¡Hora de contratacar! No iba a tener una oportunidad así quien sabe en cuanto tiempo, y ella me debía el beso desde el Pub.
—Muy bien, lista la bendición divina, hermanas, ahora, supongo que como en las bodas, puedo besar a mi esposa. —lanzo de forma convincente, mirando de reojo la reacción de Reindert que se sonroja y abre desmesuradamente sus ojos.
—Desde luego, hijos míos, siendo esposos es lo más natural. -—e emociona la anciana y palmea mi mejilla… ¡BENDITA SEA USTED, HEMANA! Qué idea tan increíble se me ha ocurrido… ¡Gracias Dios!
—No... Hermana… no es necesario… estamos en público… y… —se enreda mi chica.
—Vamos, hija, no es nada impropio estando casados. —anima la monja. —además su esposo sí quiere.
—Yo sí quiero, ¡Claro que sí! —me apresuro a decir entusiasmado, y la miro de frente, pero en vez de atrapar su cintura, atrapo su cuello con ambas manos, intentando que me mire y se relaje… ¡Pero en verdad yo estaba igual o peor de nervioso!... ¿Besarla?... lo quería hace mucho, pero no iba a apresurar las cosas para no asustarla, estaba esperando el momento ideal para el primer beso, aunque ahora, si tenía esta deliciosa oportunidad, no iba a desperdiciarla, así que sonrío, y me acerco al asustado rostro de mi lingüista obstinada, sintiendo que se estremece solo con mi contacto. Espero sea por emoción y no por miedo. Tengo que calmarla un poco. —no sabes cómo he ansiado este momento... y no... No te voy a dejar ir esta vez... —susurro con voz queda sobre sus labios, pero sin besarla aún, ella parpadea de prisa, sonrojada, y alcanzo a escuchar perfectamente algo que me suena a paraíso.
—Robert... —dice mi nombre con un tono deliciosamente dulce, íntimo, casi suplicante, mirándome de una forma que me quita toda duda… ¡Ella lo quería también! ¡Bendita mi suerte irlandesa! No me resisto más y me acerco a rozar sus labios con los míos, de forma suave, lenta, tranquila, pero sí, es un beso en forma, nuestro primer beso, puedo sentir perfectamente cómo se estremece con mi contacto, y con mis dedos, suavemente, relajo su rostro en caricias leves en sus mejillas, pero sin soltarla para nada.
No me equivoqué, besar a Reindert es el cielo, es una sensación electrizante y a la vez cálida y suave, dulce, deliciosa… he besado a otras mujeres en mi vida, pero nunca sentí lo que siento con ella, esta mezcla de intimidad, electricidad, complicidad y deseo imperioso de descubrir más, y aunque sé que ella no ha besado en forma nunca a nadie, me daré el lujo de enseñarle, así que entreabro sus labios con los míos y la obligo a intentar responder, guiándola con mis movimientos en su boca inexperta en este beso cariñoso y lento, un beso amoroso, suave, para no asustarla.
De repente, siento que comienza a responder, y que ella también entreabre su boca para dejarme saborearla, mientras se detiene con sus brazos de mi espalda… ¡Funcionaron las plegarias de las monjas! Mi chica Blowsabella, temperamental y fría como hielo, estaba cediendo, me estaba respondiendo, me estaba besando… ¡Dios mío! Lo que yo no haría con ella ahora mismo si no estuviéramos en un sitio público con cuatro monjas enfrente.
Aún a mi pesar, me separo de su dulce y sublime boca, y sin soltar su cuello, termino el beso pero alcanzo a susurrar antes:
—Gracias... lo recordaré... hasta que te vuelva a besar. —susurro y ella abre sus ojos y me mira asombrada de mis palabras.
— ¡Dios los bendiga a ambos! De verdad casarse fue su mejor decisión. —dice una de las monjitas, Rei reacciona un poco y sonríe.
—Gracias madre... sí... sin duda lo fue... —dice un poco más relajada, siguiéndoles el juego, y se toma de mi brazo.
—Vamos hermana Catherine, dejemos solos a los señores, seguramente nos veremos en el avión—. Llama a la más ancianita otra de las monjitas.
—Sí, sí, seguramente, les deseamos mucha felicidad en Londres. —se alejan a los asientos las monjas charlando y cuchicheando entre ellas, y en cuanto las veo lejos, giro mi cabeza para mirar a Reindert, quiero notar sus reacciones ante nuestro primer, inesperado e interesante primer beso. Ella no suelta mi brazo y me sonríe, algo sonrojada todavía.
—Agradece que no preguntaron cómo vamos a llamar al pequeño porque EAST no es un nombre muy católico. —dice divertida y se suelta de mi brazo.
—Ya se nos ocurrirá algo cuando tengamos a nuestro primer hijo. —sonrío tomándola de los hombros para girarla y que me mire de frente, necesitaba de verdad ver en sus bellos ojos amatista la confirmación de que le gustó el beso tanto como a mí.
— ¿Primer hijo?... ¿No crees que vas muy de prisa?... en un solo día soy tu esposa, me besas por primera vez y vamos a bautizar a East. Definitivo te gusta ponerme en aprietos. —me pega en el pecho, pero ahora yo la tomo de la cintura con ambas manos y la acerco a mí, obligándola a dejar sus palmas en mi pecho, encima de mi camisa, ella, sorprendida de mi intensidad, levanta sus ojos y me mira asombrada, pero es muy tarde, ya la he atrapado.
—No, no te quiero poner en aprietos, quiero comprometerte a que me ames... ¿se puede? —pregunto con voz dulce. Muy bien, ya no están las monjas alrededor y ya no responderá por compromiso, ahora quiero saber qué siente y ya no vale la pena ocultarle lo que yo siento.
—Oye... abogado... de verdad creo que vas un poco rápido... tú y yo nos llevamos bien, somos buenos amigos y...
— …y yo te amo hace mucho. —completo la frase sin darle más tiempo de empezar con sus análisis de "Opción A y opción B". —No me conformo con ser solo tu amigo, quiero más, ya te dije en el Pub ayer... puedo soportarlo un poco ahora... pero no para siempre. —puntualizo con honestidad. Hora de la verdad, ya no más cautela con ella, que lo sepa todo.
—Tú me amas... ¿me amas? —Cuestiona con tono asustado. —como... ¿Cómo tu hermano a Sere? —pregunta Rei totalmente tomada por sorpresa, y sus manos en mi pecho se estremecen cuando asiento con la cabeza. —perdona que lo pregunte pero... no sé si con la forma como nos conocimos y el peor lado de mí que has visto, pueda ser posible que me ames. —argumenta, yo sonrío.
—¿De verdad no lo sabes? —dudo yo… ¡Por San Patricio! Si le había dado más señales que un satélite a la NASA. Yo la miro ahora atentamente a los ojos, perdiéndome en la inmensidad de esas pupilas violeta que me atraparon desde que me golpeó en su universidad, y ahora, curiosamente, ella no huye, ni se aleja de mi mirada, ni rompe el momento, ni me golpea, solo me mira, se pierde en mis ojos como yo en los de ella, y espero que ahora si pueda leer en ellos todo lo que siento.
—Quizá lo presentía, pero intentaba explicarlo de otras formas, no he sido precisamente encantadora contigo y no... Bueno... no encontraba razones lógicas para que un chico como tú se interesara en el saco de complicaciones que soy yo. —responde en voz baja, con un leve rubor en sus mejillas.
—Tú como siempre, intentando poner explicación a las cosas que no la tienen, a las cosas que solo se sienten. — admito porque la conozco bien, y acaricio su rosada mejilla, pero ahora ella no me empuja ni me pega, solo sonríe.
—Es mi forma de ser, y tú todavía tienes oportunidad de huirle a este torbellino demente lleno de complicaciones, que no sé si sea lo mejor para ti... —balbucea con tono dolido, y entonces la abrazo con fuerza.
—Eres lo único para mí. —susurro con énfasis, envolviéndola en mis brazos.
— ¿Cómo haces para estar tan seguro, para no dudar, para no titubear con nada relativo a tus sentimientos? —-Me pregunta la pelinegra en mis brazos, yo la separo de mi abrazo y dejo mis manos en sus hombros. —el amor es algo demasiado complejo y contigo parece tan simple que me desconciertas.
— ¿Qué sientes por mí? —lanzo de frente. —y no tengas miedo, si es algo negativo, lo entenderé, y quizá, solo quizá, haga el esfuerzo de dejarte ir. —subo mi mano por su hombro y acaricia su cuello. —pero si me dices que... no te soy tan extraño, que te gusto, que te sientes bien a mi lado, déjame luchar por ti. —suplico mirándola a los ojos.
—Escucha, abogado, he intentado responderme esa pregunta desde hace meses sin éxito, he buscado todas las explicaciones, desde las más fantasiosas, graciosas, científicas, poéticas literarias, psicológicas y hasta astrológicas, considerando que no creo en eso, al motivo por el cual mueves y sacudes todos mis esquemas ordenados de vida y sentimientos pero aún... aún no logro entenderlo del todo. —dice ella hablando muy de prisa y un poco sonrojada, ¡Qué diablos con esta mujer! Siempre buscando motivos cuando la verdad es tan sencilla.
—Vamos a hacer algo muy inteligente, algo que te va a agradar porque así eres tú. —susurro y beso su mejilla de manera lenta, pero luego la jalo de la mano y me siento en el asiento de la sala de espera, al lado de las maletas, haciéndola sentar en mi regazo, hago todo de prisa, sin darle explicaciones ni darle tiempo de reaccionar, y cuando paso mis brazos por su cintura y la miro sonriente, puedo ver que, aunque sigue sonrojada y asombrada de mi acción, no intenta alejarse ni parece incómoda.
— ¿Qué… qué vas a proponerme?... a veces tus tratos me sorprenden y me asustan. —dice ella, deteniéndose con una mano de mi hombro y con la otra, acomoda su cabello tras su oreja, y realmente se ve increíblemente bella así, y mucho más porque la tengo justo donde y como quiero y no se está resistiendo.
—No tienes de que asustarte, solo deja que las cosas se den solas, ya no te expliques nada, no busques explicaciones de ningún tipo, yo prometo no sobrepasarme contigo haciéndote sentir incómoda, ni que te sientas presionada por mí, ahora que regresemos, vamos a tomarlo de manera más "fresh" y luego, cuando te sientas lista, solo avanzamos al siguiente paso. —aseguro y tomo su mano libre besando su dorso. — ¿te gusta la idea?
—Bien... tomarlo más "fresh"... eso ayuda porque a veces me sobresaltaba demasiado y tus acciones, miradas o palabras me volvían un manojo de nervios. —acepta Reindert con su naturalidad y honestidad de siempre, yo sonrío y llevo su mano a mi mejilla, dejándola allí.
—¿Sabes por qué te ponías así de nerviosa? -le digo y ella niega con la cabeza, ¡Por Dios! Si algo amaba de este torbellino demente era justo su transparencia, era muy fácil de leer. —era porque tú ya sabías lo mucho que te amaba, y creo que lo sabes muy bien desde que tu agudo oído escuchó mi pelea con Minka el día de tu presentación de tesis. —le digo con la misma honestidad, ella se sonroja y aparta su mano de mi mejilla, iba a decir algo, pero yo pongo mi dedo sobre sus deliciosos labios y no la dejo hablar. —no me niegues ni nos neguemos a esto, Rei, te aseguro que nadie te va a amar como yo te amo. —muy bien, ya lo dije con todas sus letras, y esa era la verdad, la amo, la quiero en mi vida, y aunque fui cauteloso para que no se asustara, su respuesta a mi beso y su forma de tomar esta situación me da esperanzas.
—Robert… —musita ella mi nombre, algo asombrada. —pero cómo… por qué… no entiendo… —insiste.
—Porque yo te amo tal como eres, te amo hace mucho y a veces tenía tantas ganas de besarte... -le digo con honestidad y la hago sonreír, y la contemplo, acariciando un mechón de su cabello. —pero siempre pensaba que besarte hubiera servido solo para alejarte de mí, y yo no quería eso, al contrario, quiero retenerte en mí. —le digo con toda seguridad mis planes.
—Te creo, tú eres siempre muy decidido y seguro con lo que quieres, y de verdad me gustaría poder ser así también, no buscar explicaciones y solo sentirlo, pero aún estoy algo enredada en algunas cosas con todo lo que siento. —me responde con voz queda, mirándome con un destello de temor en sus lindos ojos morados, pero aún con eso, acaricia mi mejilla. —lo lamento... soy complicada... ¡No te estoy diciendo que me desagradas! No, pero digamos que... necesito asimilarlo mejor.
— ¿Asimilar que sientes lo mismo por mí? —atajo de golpe tomando su barbilla y obligándola a mirarme. —¿es eso? ¿Asimilar que me amas igual pero tienes miedo de aceptarlo?
—¡Robert! —estalla sonrojada y aleja su rostro de mi toque. —¡Eso no ayuda a aclararme! ¿Que no dijiste tomarlo todo "fresh"? tramposo como siempre. —se queja Rei, y yo acaricio con mi nariz la suya, para que se calme, sonriéndole.
—Dime algo, torbellino demente… ¿Alguna vez te besaron así? —sigo con tono dulce y ella niega con la cabeza.
—No, yo... nunca lo permití hasta ahora. —me confiesa y le creo, además me encanta su respuesta, me gusta todo de ella, lo malo y lo bueno, lo excepcional y lo ordinario, todo lo que la hace ser quien es, eso es lo que quiero para la mujer de mi vida.
—Tú vas a ser mi esposa. —le digo sin titubeos lo que he pensado y de lo que estoy ahora seguro. Ella me mira impresionada y parpadea.
—De verdad eres asombroso, Robert, das por hecho todo con una seguridad que a veces me asusta. —confiesa Rei, pero con tono dulce, no agresivo, que me indica que en el fondo de su analítico y complejo subconsciente, no le desagrada la idea.
—Es que tú lo serás, lo sé, —le reafirmo, y ella sonríe y besa mi mejilla.
—Creo que sabiendo todo eso y en vista de la honestidad que leo en tus ojos, puedo pasar por alto la paliza que pensaba darte por este lio con las monjas. Tengo que aceptar que como primer beso, fue muy bueno, solo, por favor, tenme paciencia con todo esto que estoy sintiendo ¿sí?... en cuanto esté segura y vea con claridad yo misma te lo diré, te doy mi palabra. —asegura. Yo asiento, no es lo que quería pero mejor eso que nada, además no se está negando y eso me abre nuevos caminos a su corazón.
—Está bien, lo comprendo, tampoco te voy a presionar, pero ahora que ya me he confesado contigo, tampoco voy a dejar de mostrar lo que siento por ti. —le advierto. Ella asiente.
—Gracias, es que no me gustaría decidir nada tan delicado como sentimientos sin la misma seguridad que tienes tú. —me explica y acomoda el cabello de mi frente a un lado en una caricia deliciosa, yo sonrío muy cerca de sus labios.
—El amor no es algo delicado, Reindert, es algo precioso, no tienes que pensarlo como algo delicado, debes sentirlo porque tienes que darte cuenta si me amas o no, es todo. —le explico.
—A mí me parece delicado, más que nada porque no quiero equivocarme, menos por apresurar las cosas, ya he visto ejemplos malos de eso y creo que todavía estoy descifrando todo lo nuevo que me enseñaste a sentir. Perdona, pero así soy yo...es que si la respuesta es "SI" quiero hacer las cosas bien porque no me gustaría perderte, suelo ser demasiado despistada en entender emociones y si te llego a lastimar no me lo perdonaría. —me abraza y yo le correspondo.
—Está bien... —susurro con calma.
—Gracias por entender... — Rei me abraza ahora con fuerza, colgándose de mi cuello.
—Tendré toda la paciencia del mundo, porque no quiero perderte nunca, perderte no es una opción, yo no soy como Owen, él creyó que lo mejor era darle su espacio a Serena porque ella había elegido a otro, pero yo nunca haré eso, estaré a tu lado demostrándote que soy tu mejor opción, y no voy a dejar de luchar por ti, porque sé que tú eres TODO para mí, así que estaré como un rastrillo mientras sienta que hay un rayo de luz en tu corazón que ilumine mi camino. —le clarifico abrazándola con mucha fuerza. Ella se separa de mí y me sonríe, dejando sus manos enlazadas en mi cuello.
—Eres persistente y decidido siempre, y tengo mucha suerte de que me hayas elegido, demasiada, no creas que no valoro y se lo que significa que me estés diciendo esto. —me responde, y yo, perdido en la visión de su rostro hermoso tan cerca, solo logro ver sus labios, y rozarlos de nuevo. Definitivo ya que había descubierto el camino hacia esa boca, iba a quererlo recorrer siempre, en cada oportunidad.
—Tus labios sabían a dulce... —le digo con voz susurrante, y siento como sus manos en mi cuello tiemblan un poco
—Seguro… fue por la dona glaseada que venía comiendo, no pensé que al llegar aquí pasaría todo esto y acabarías por besarme de esa forma tan... tan… —la veo dudar en decir la palabra y sonrío.
—¿Como ésta? —pregunto sin darle oportunidad de encontrar la definición y atrapo sus labios otra vez, pero ahora es un beso más firme, más seguro, abriendo sus labios con los míos desde el inicio, sin importarme mucho si está lista o no para este tipo de beso posesivo que literalmente moría por darle hace mucho, y no le doy tregua alguna, me apodero de su boca, acariciando su espalda, de arriba a abajo, sin permitirle alejarse, y cuando siento que se estremece, que me permite acceso a sus labios y que sus manos se aferran a mi hombros, es la locura para mí.
Al fin me permito perder un poco del autocontrol que había ejercitado con mi chica obstinada todos estos días, y me doy el lujo de invadir su boca, con mi lengua presionando la de ella, la beso entonces con profundidad, nuestras bocas unidas, sin dejar espacio alguno entre nosotros, respirando en su boca, que milagrosamente me responde, y la recuesto suavemente de lado, entre mi pecho y mi brazo, sentados en la silla de la sala de espera del aeropuerto y sin importarme mucho si alguien nos ve o no, para mí en ese momento solo existe Reindert, su boca dulce y su cuerpo entre mis brazos, envuelta en mí, como esperé tenerla hace mucho…
— "Pasajeros del vuelo 234 de Aer Arann, con destino a Londres, favor de abordar por la puerta 3". —Alcanzo a escuchar a lo lejos la llamada de nuestro vuelo… ¡No!... no quiero que termine, pero si yo lo escuché, mi lingüista de oído biónico seguro también, y la magia acaba, porque ella trata de alejarse de mis labios, aunque no lo logra del todo, porque yo no se lo permito.
— ¿Qué? —susurro en sus labios y la beso de nuevo por encima.
—Robert… nos… nos están llamando... —dice ella en voz baja. Ya se había roto la magia.
—Bien... pero te voy a seguir besando en el avión, muchas veces, porque ahora eres mi esposa. —declaro con tono orgulloso que no oculto y la veo levantarse de mi regazo.
—Hora de abordar, Míster de Burgh, hay que ir a casa, nos espera un hijo en vísperas de bautizo. —me alarga ella la mano y yo la tomo, pero en cuanto me levanto de inmediato la acerco a mi cuerpo, con mi mano envolviendo su cintura, y maravillosamente esta vez no se resiste, solo toma su mochila con su laptop del asiento de al lado.
— ¿No olvidas las cajas de Donas? ¿Las necesitarás o te bastará con mis besos para calmarte? —le pregunto.
—Supongo que pueden ser ambas opciones, pero mejor llevémoslas, porque seguro las necesito para trueque de maní. —asegura, yo las tomo y los dos comenzamos a caminar hacia donde nos revisan los boletos.
—Vamos juntos. —le aclaro a la empleada de Aer Arann, mostrándole los boletos, ella asiente y nos sonríe. —muéstrale tu pasaporte, cariño. —le digo a Rei, sin alejarme de su lado, hasta que lo muestra y la mujer lo revisa, cortando los boletos.
—Bienvenidos a bordo, señores, que tengan buen viaje. —-nos desea, y luego de agradecerle, seguimos el camino por el túnel de abordar hasta el avión, y al entrar y caminar hacia nuestros asientos, tomados de la mano, riendo, bromeando y a veces yo besando la mejilla de mi chica, o sus labios, sin que me golpee por ello, sé que estoy a muy poco de escuchar las frases que en sueños he puesto en sus labios muchas veces: "Robert, yo también te amo".
Edificio 2879, Tryon Street. Departamento 3 B. Día siguiente.
Iba saliendo de la ducha aquella tarde, luego de haber llegado de correr con East, y ya cambiada y usando la casaca que me regaló Robert, me dirigí a la cocina con mi cabello mojado sujeto con una pinza. Eran las dos de la tarde y Robert estaba trabajando, por la mañana que Sere se fue a clases y desayunamos juntos él y yo, me despidió en la puerta con un beso que me dejó sin aliento, y aunque me avisó que no iría a comer, me estuvo poniendo mensajes toda la mañana, uno en especial que recibí antes de bañarme me hizo sonrojar, decía: "Por la noche vamos a cenar pizza, y me cobro lo que no te he besado hoy".
Muy bien, debo admitir que luego de nuestro regreso de Irlanda, las cosas con él habían disminuido mucho mi tensión y mi ansiedad, sé que aún no éramos nada formal pero ese "algo" inexplicable que me rodeaba cuando el abogado estaba cerca era agradable y estaba aprendiendo a tomarlo "fresh". Iba caminando por el pasillo mientras le respondía el mensaje, cuando escuché un grito:
—¡REINDERT BRIGHID ELEANOR GRIFFITHS! ¡VEN AQUÍ O SE ENFRIARÁ LA TORTILLA DE PAPA! —escucho la voz de Serena, que me grita con fuerza desde la cocina. Sonrío y corro a la cocina donde en efecto huele delicioso.
—¿Sere? No esperaba que vinieras, pensé que tenías clases hasta las ocho. —le digo a mi amiga que con su delantal blanco está sacando la deliciosa comida del horno. East está echadito en su camita de la cocina, cansado y con su lengua fuera luego de nuestro ejercicio.
—Mi profesor de literatura comparada salió del país a dar una ponencia y no estará esta semana, así que acabando las dos clases de la mañana vine para acá, supuse que no tendrías nada de comer y compré para hacer tortilla de papa, llegué cuando estabas bañándote. —explica mi amiga. Yo sonrío y me acerco a buscar platos, cátsup y vasos para la comida.
—Huele delicioso, no sé cómo haces para cocinar en minutos, no tardé ni quince en bañarme. —alabo algo que siempre admiré de Sere.
—Sabes que es uno de mis talentos. — responde ella.
—Pues a comer porque luego de correr muero de hambre. —aseguro con apetito.
— ¿No esperamos a Robbie? —pregunta ella.
—No va a venir, se queda a comer en la oficina, tiene mucho trabajo, con eso de que pidió el viernes para viajar a Irlanda, se le acumuló todo, dice que solo vendrá a cenar, así que ya puedes servir la deliciosa tortilla estilo Myles. — la animo.
—Vale, solo espero que el olor de la tortilla quite el del perro, no sé cómo soportas que East huela a queso fundido, doritos y papas lays. —insiste Serena, sacando los cubiertos del cajón.
—Le toca baño mañana, no seas quejona, no sé por qué siempre críticas a mi East. —la reprendo y busco la jarra de té helado en el refrigerador, para servir los dos vasos.
—Porque apesta igual que esas perras que mi madre cría en casa, y sabes cómo me disgusta todo lo que me recuerde Nottingham. —espeta Serena.
— ¡Que delicada eres! —me burlo un poco. —bueno pasando a temas más agradables, aunque ayer ya no alcanzamos a platicar porque estabas muy cansada con tu tarea, te conseguí los libros de Traductología y Análisis Literario en "Hodges Figgis", te dije que allí seguro los encontraría, y también la cruz de santa Brígida que querías en plata, aunque en eso me ayudo Lisa. —le explico.
— ¡Por la Rana René! Qué maravilla, ayer ya no te pregunté por mi medalla, pensé que no la habías conseguido. —comenta Sere cortando los pedazos de tortilla de papa y dándome uno en mi plato.
—Fuimos a la parroquia donde Lisa ayuda y el padre Aidan nos la vendió, esta bendita por cierto, te la doy más tarde porque la dejé en mi maleta. —le explico a Sere.
—¡Gracias Reindert, eres un amor! De verdad quería mi medalla, y ya que tengo los libros, nadie me superará en notas. —promete Sere.
—Más te vale, Cabeza de Panqueque, no tolero notas mediocres en lingüística de mi mejor amiga. — le advierto, poniéndole mucha cátsup a mi tortilla de papa.
—Hasta ahora no menos de 96, ya viste tú misma la nota ponderada. —me recuerda Serena.
—Lo sé, lo sé y estoy orgullosa, Lisa dice que Santa Brígida es patrona de la inspiración y que te ayudará mucho en tus estudios. —le cuento lo que mandó decir la madre de Robert, pero enseguida veo el rostro de mi amiga ponerse lívido, deja de comer y noto esa particular mirada triste que tanto le conozco.
—Yo... dile a la señora de Burgh que gracias por acompañarte por mi cruz… —balbucea Serena con su tono de conejito asustado.
—Se lo diré, no quiso ni hablar de pagársela, dice que es un obsequio para ti, ya le dije que Gwen te hizo devota de santa Brígida y dice que entonces con más razón te la envía, porque fue ella quien le leía la oración a la niña. —le explico a Sere, y la noto de nuevo melancólica. —¡Pero quita esa cara! No dije nada malo, fue un gesto lindo de Lisa, ¿No crees?
—Sí, mucho pero… es que… creía que luego de lo que le hice a su hijo debía detestarme un poquito. —comenta Serena.
—Para nada, Lisa es una mujer ecuánime y de buen corazón, aunque sabe lo de Owen y tú nunca ha hecho comentarios despectivos sobre ti, y si te detestara no te habría regalado la medalla, así que no te pongas así, acéptala y úsala, aunque no sé para qué me encargaste otra, si tienes la que te regaló Gwen. —le comento mi duda, y bebo algo de té. Otra vez noto la actitud de mi amiga algo melancólica y muy triste.
—Rei, ¿Podemos hablar de otro tema? Por favor. —suplica mi amiga, así que aún era doloroso para ella todo lo de Owen y los niños, pobre.
—Bien, entonces te diré cuál fue el resultado de mi viaje a Dublín, ¡TENGO MI TÍTULO! —me presumo a Sere.
—¡Genial!... me lo vas a enseñar en cuanto acabemos de comer, felicidades, amix, de verdad estoy orgullosísima de ti. —me dice emocionada Serena.
—Sí, al fin lo tengo y con mi kilométrico nombre correcto, lo cual es un gran alivio, aunque claro, el doctorado en Edimburgo se ha ido al último rincón del averno, ya es muy tarde. —explico con melancolía comiendo un gran trozo de tortilla. Ese tema aún dolía.
—¿Aún sigues con eso?, Rei, ¡Por todos los muppets! de verdad ya suelta el tema y ve otras opciones. —me regaña Serena. —me refiero a que dejes de querer postular allá para el doctorado, hazlo aquí, con calma, pero aquí, estudiaríamos juntas, mientras tú haces el doctorado, yo termino mi licenciatura y hasta puedo postular a la maestría. —sugiere ella.
—Mira, Sere, no es que no me agrade la idea de estudiar aquí, o que no valore el nivel de las universidades de Londres, pero yo dije Edimburgo y Edimburgo será como que me llamo Reindert Brighid Eleanor Griffiths, aunque muera de bilis por esperar 3 años. —confieso con orgullo.
—Definitivo eres la mujer más obstinada del universo, Reindert, muy bien, vete a Edimburgo, vete lejos a hacer lo mismo que puedes hacer aquí. Por cierto, ¿Qué dice tu novio irlandés? ¿Te apoya con la idea? No creo que le agrade mucho considerando que él se mudó a Londres solo para estar contigo. —asegura Serena comiendo su tortilla. Yo enarco una ceja, ¡Ya volvía con el tema del abogado! Pero ahora sé cómo responderle.
—Pues claro que está de acuerdo, él siempre me apoya con lo que deseo hacer ¿Verdad precioso? — le recalco, lanzando un beso a la camita de East y siguiendo la broma de Serena.
—Sí, claro, hazte la graciosa, sabes que no hablaba del porcino, sino del otro "Irish boy", de Robert, al menos él me ha dado la razón y me ha dicho que eres una estúpida inglesa terca que solo quieres hacer lo que te da la gana sin pensar en tu bilis, pérdida de tiempo y de energía. —comenta ella algo que el abogado ya me había dicho. —-y no me mires feo, él lo dijo así, literal "Estúpida inglesa terca".
—No te preocupes, sé que lo dijo, me lo dice cada que saco el tema de Edimburgo, tú y Robert a veces no parecen mis mejores amigos, me trollean. —me quejo. Un momento… ¿Mejor amigo el abogado? ¿Luego de lo que pasó en Londres lo era?... siendo literales sí, porque no era mi novio oficialmente todavía…
—No es trolleo, es que si él te ama, es normal que te quiera tener cerca, no debe gustarle que te vayas a Escocia, y claro que yo lo apoyo, no me gustaría que mi amix se fuera tan lejos cuando apenas la recuperé, así que ambos lo decimos por tu bien. —me explica Sere, bebiendo su té.
—Ya, ya... parece que el destino está a tu favor y al suyo, porque a fuerza me esperaré tres años. —le explico molesta, tratando de ignorar su anterior comentario de que Robert no quiere que me vaya porque me ama… a veces asusta la capacidad de Serena para adivinar emociones, literal, pero no se lo confirmaré.
—Vale, no te diré más si no me haces caso ni a mí ni a tu novio irlandés, no gastaré saliva. —seria mi amiga.
—Oye, Sere, espero que con "novio irlandés" estés hablando de East, porque sabes que el abogado y yo solo somos amigos. —le explico, y no sé por qué le he negado las cosas… ¿Qué más da que Sere sepa sobre lo del abogado y yo?...mi amiga ríe.
—Claro que no es el cerdete, tú sabes que hablo de Robert, de ese hombre que babea por ti, y que te empeñas en llamar solo "mejor amigo", porque aunque lo quieras negar, él y tú tienen una atracción enorme y una muy fuerte tensión sexual que muchas mujeres desearían tener con sus parejas. —asegura Serena y de nuevo tengo la duda…
Opción A: Le cuento lo que pasó en el viaje y confirmo sus observaciones aunque me exponga a muchos TE LO DIJE…
Opción B: No le digo nada de momento hasta que de verdad haya algo que contar, finalmente él no es mi novio. Bien, si, mejor esa.
—Pues es solo mi amigo, aunque lo digas así ¿De verdad es tan difícil de creer que un hombre y una mujer sean buenos amigos sin irse a la cama? —lanzo frotándome la sien, Sere ríe.
—No es que sea difícil, ahí me tienes a mí, tengo amigos y no me acuesto con ellos. —argumenta.
—¿Entonces? —enfadada yo le regreso la pregunta.
—Que lo de Robbie y tú no es así de simple, Ustedes no son "Simples mejores amigos" a él le gustas y mucho, no me sorprendería que ahora que está definitivamente en Londres te confiese sus sentimientos y se lance a tu conquista como debe ser, es de los hombres decididos. —me explica Serena con ese aterrador sentido de la observación que le regaló la naturales… ¡Por el manto de Brighid! ¿Qué le digo?...
—¡NOOO! menos ahora que nunca, no luego de todo lo que Miss Kelly dice de él y de mi. —espeto.
—¿Y a ti qué carajos te importa lo que esa estúpida diga? Robert no está con ella, dime... ¿Por qué la mencionaste de repente? —lanza mi amiga. Muy bien, puedo ocultarle lo del abogado y yo pero debo contarle lo de Miss Kelly.
—Verás, Sere, ahora que viajamos, el día que me dieron mi título, Robert me invitó a festejar en "The Old Storehouse" para cenar y charlar, pero mientras lo esperaba, Miss Kelly estaba allí con sus amigas y se acercó, primero normal, y me hizo plática, yo trataba de no responderle mucho, instintivamente me sentí incomoda aunque sin razón, lo admito, ella nunca había sido grosera ni mucho menos conmigo… —cuento sirviéndome otro pedazo de tortilla.
—Ajá ¿Y? —anima Serena interesada.
—Pues, luego desvió la charla hacia Robert, me preguntó si Robert y yo ya nos habíamos acostado... Y aunque le aclare que no, que solo éramos amigos, no me creyó, dijo que era imposible porque Robert terminó con ella por mi culpa y que además, lo pintó como un canalla que solo seduce chicas y las desecha. —le cuento con calma.
— ¡Maldita hija de los muppets! ¿Acaso no estuvo com años con ella? ¿Eso es desechar? —se molesta Serena.
—Claro que no, Robert tiene sus muchos defectos, que me sé en orden alfabético, pero sé que no es un canalla , ni un promiscuo ni nada semejante, igual me molesté y se lo dije, que no me interesaba escuchar sus mentiras y le recalque que él y yo no tenemos más que una gran amistad.
—Muy bien, pero dime... ¿no sentiste nada? ¿Ni un puntazo de celos? ¿No sentiste orgullo que esa tipa, a pesar de sus horribles palabras, te dijera eso, de que Robbie siente algo por ti? —me lanza Sere. Yo valoro mis posibilidades… ¿Qué le digo para que no se haga novelas?... bien, intentaré ser objetiva.
—Claro que me dio coraje, no me gusta que insulten ni calumnien a nadie, menos a un buen amigo, ¿celos? No, no tengo por qué, y de esa mentira que dijo que Robert la terminó por mi culpa mucho menos, sé que no es así, él me ha contado cómo y por qué terminaron y no es por mi ¡Líbreme la madre Danna! —respondo. —igual Robert llegó cuando yo empezaba en modo violento y él la puso en su sitio, la dejo diciendo estupideces y nos subimos a la parte de arriba del lugar a seguir festejando. —le cuento a Serena, omitiendo, claro, lo del beso de Minka y la escena de arriba. —lo terrible es que Miss Kelly ha esparcido esos rumores sobre Robert y yo en todos sus círculos de conocidos en Dublín. —le explicó a Sere.
— ¡Qué tipa hueca y maldita! ya me suponía que era así aún sin conocerla por lo que me contaba Owen y porque su madre y East nunca la aceptaron del todo, sabes que los perros y los niños presienten a la gente mala. —comenta Sere acabando su té.
—Sí, claro, lo bueno de esto es que Robert la puso en su lugar y que no arruinó nuestro festejo, cenamos, bailamos y me regaló esta casaca… ¿Verdad que es genial? —le presumo a Sere, ella sonríe.
—Más que genial, se nota que él te quiere mucho y que sabe tus gustos. —asegura mi amiga, y de repente toma mis dos manos sobre el desayunador. —Reindert, mírame a los ojos… —lanza ella.
— ¿Qué pasa? —acepto mirándola extrañada.
— ¿Robert no te mueve nada de nada? no como amigo... me refiero en serio, como hombre. —lanza Serena ¡Por el caldero de Cerridwen! ¿Qué hago ahora? ¿Lo acepto? ¿Lo niego?
—Pues… nunca lo he visto así, al menos no aún…—balbuceo sin negar ni aceptar nada. —y creo que justo por eso podemos llevarnos bien, podemos ser amigos sin sentimientos complicados en medio.
— ¿Nunca? ¿En serio nunca? —inquisitiva Serena me mira a los ojos de forma penetrante que me pone algo nerviosa.
—Ya dije que de momento no; no sé qué vaya a pasar más delante pero ahora, en este momento de mi vida, soy muy feliz con mi mejor amigo y su perro y no necesito nada más. —le digo terminante.
—Vale, no insistiré, tú sabes la verdad, supongo. —argumenta ella. —te dejaré en paz con el tema que tanto te perturba, solo déjame decirte algo... el día que tú me ocultes algo, así sea un maldito suspiro, el ía que sienta que pierdo la confianza de mi mejor amiga, me olvidaré de esa promesa de juventud de contarnos siempre todo y ser amigas por siempre, y sabes que lo haré, te dejo de hablar lo que me queda de vida, Reindert. —afirma Sere en un tono que me da escalofríos, pero ¿Por qué? después de todo la opción que elegí era la mejor, no iba a contarle nada a Sere hasta que hubiera algo que contar ¿O no? No era mentira, ni era ocultarle nada, era solo… precaución.
—Me queda claro, Sere, pero finalmente, ¿que podría yo ocultarte? —además de una confesión de amor, un beso increíble y una relación "fresh" con el abogado… ¡ME LLEVA BALOR Y SU OJO MALVADO! Lo estaba haciendo de hecho. ¿Qué me pasa?
—Estás en tu derecho de ocultarme algunas cosas, es tu vida, pero creo que no podría soportar que no confiaras en mí, que me mintieras o negaras algo, más cuando tú siempre me exiges que te cuente el 90 por ciento de mi vida, porque el 10 por ciento sobrante son cosas sexuales que no quieres saber a detalle. —ríe Serena.
—Está mal tú estadística, Serena, de hecho es un 86 por ciento, porque el otro 14 son temas largos y obsess que siempre te corto. —la corrijo—tranquila, yo nunca te mentiría—respondo.
—Te creo, amix, solo lo dije para prevenir, ahora, vamos a levantar todo esto y directo a tu habitación, quiero mis libros, mi medalla y ver tu título.
—¡Hecho! —sonrío al notar que se ha ido el tema incómodo, pero algo dentro de mí me empieza a molestar, ¿Le estaba mintiendo a mi mejor amiga al no contarle sobre Robert y yo?...más vale que la respuesta sea NO, porque no me agradaría meterme en líos, menos con Sere. ¡Por todos los fomores del averno! Eso del amor y las relaciones todo lo complica, tan fácil que era mi vida sin irlandeses en ella… pero he de aceptar que no era nada emocionante y ahora, moría de ganas de que él regresara y nos besara… ¡Hey! ¡Alto! Ya alucinando, ¡Esta no soy yo, Brighid bendita! ¿Qué le pasa a mi ecuanimidad?...
NOTAS FINALES: No, no estaba muerta, al menos no en el sentido literal, solo hasta el tope de ocupaciones, pero el gran vicio de escribir no se va, así que poco a poco retomo mis historias, más en vacaciones de verano, nunca dejo nada inconcluso así que poco a poco vamos avanzando.
Gracias a mi amix Genbu por recordarme cuanto amo esta historia y que debo retomarla para llegar al punto en que se conjunta con Bifurcación, así que, a divertirnos con las cosas que le pasan a la demente lingüista y al abogado sexy, que parece, con complicaciones y todo, que van avanzando, solo que, una nueva problemática se ve en el horizonte: Rei ya no fue el todo honesta con su amiga, sea por temor, por soberbia o por lo que sea…esperemos no taiga cola.
¡Gracias por todo! Y a seguir con el difícil camino TROGIUM. ¡ESPERO COMENTS AMIX!
"Cuanto más complicado, mejor, cuanto más imposible, más bello"
