Capítulo 7

¿Por qué no me sorprende que mami siga pudiendo dedicarme el mismo tiempo a mí que a su trabajo? Es increíble como, a pesar de que yo le ocupo mucho tiempo, logra superar todos los problemas para no fallar en lo que realmente es importante para ella, aparte de mí por supuesto. Se nota porqué ha llegado a ser una gran médico-ninja.

Las siguientes vacaciones fueron iguales, sólo que esta vez tuvo dos días de vacaciones. Estuvimos en casa y mami se lo tomaba todo con tranquilidad. Como empezaba a hacer algo de calor, mami empezó a ponerme menos ropa, aunque cada vez que salíamos igualmente cogía un abrigo para mí. Imagino que no querrá que vuelva a resfriarme porque la última vez estuvo muy preocupada. Se notaba que no estaba acostumbrada a que me pasara eso.

Cuando volvimos, mami siguió con su misma rutina, aunque no me quejo, aparte de porque nadie me entendería, porque disfruto mucho de la compañía de las otras personas, sobretodo de la del hombre del pelo rojo que es con quien paso más tiempo. Algunos días, la chica del pelo rosa también se pasaba a visitarme mientras estaba en el despacho de mami.

A veces cuando no tengo nada que hacer, lo cual es casi siempre, intento hacer fuerza con las piernas para intentar parecerme a los demás y no ensuciar tanto la ropa. Menos mal que en casa tenemos a personas muy amables que lavan mi ropa y consiguen que quede muy limpia. La mayoría de las veces lo intento cuando estoy con mami porque estoy seguro de que si lo consigo, ella se pondrá muy contenta.

Mis intentos solo consiguieron que me cansara bastante y comenzara a dormir cada vez más, pero no por ello dejaba de intentarlo. Cuando empecé a comprender que así no iba a conseguirlo, comprendí que no debía ser tan insistente, que todo llegaría en el momento que menos lo esperara.

Y ese momento fue algunas semanas después. Se acercaba el día en que celebraríamos mi primer año de vida y yo estaba algo más contento de lo normal. Mami había estado buscando algo en los cajones de su de su armario, en casa, y los dejó abiertos. Mi curiosidad me llevó a ver lo que había dentro, pero estaba demasiado alto. Conseguí alcanzar el cajón de arriba con las manos y para poder ver bien me apoyé solo sobre las piernas. En ese momento, mami volvió a la habitación y se quedó paralizada. Pocos segundos después, caí de golpe contra el suelo quedándome sentado. Lo único que se me ocurrió hacer en ese momento fue reírme y empezar a dar palmas. Eso hizo que mami reaccionara y corriera a cogerme en sus brazos. Enseguida bajó a decírselo al abuelo y la tía, que enseguida vinieron para cogerme. Mami aprovechó ese momento para llamar a los chicos y a sus amigas para contárselo. Pronto la noticia se extendió por toda la aldea.

Aunque mami y los demás estaban muy ocupados el día de mi primer cumpleaños, consiguieron sacar algo de tiempo y me dieron una fiesta. La primera fiesta que hicieron sólo para mí. Fue increíble, no por los regalos si no por la cantidad de personas que estuvieron allí: mami, los chicos, las chicas, la tía, el abuelo, el chico del pelo rojo y sus hermanos… Ese día fue increíble y para darles las gracias a todos, con ayuda de mami me puse de pie otra vez y conseguí que todos se quedaran igual que cuando me vio mami. En ese momento, me metí la mano en la boca y conseguí que todos se acercaran a mí para abrazarme igual que hace mami muchas veces.