Descargo: Los personajes utilizados son propiedad de Rick Riordan.


Especial de Halloween

—Entonces, los espíritus de los muertos son agresivos en Halloween.

—Sí.

—Y tú, por órdenes de Hades, debes ayudar a mantenerlos en el inframundo.

—Sí.

—Así que no podrás estar en el campamento esta noche.

—Exacto.

—Y no saldrás herido.

—No debería, las almas de los muertos me reconocen como un hijo de Hades. Sólo debo espantarlas. La mayoría debería retroceder de inmediato.

—La mayoría. Creo que ahora odio esas palabras.

—Dioses, Will. No es la primera vez que hago esto. He pasado por cosas peores. Estuve en el Tártaro, ¿recuerdas?

Oh, Will lo recordaba. Todo el campamento lo sabía. No es algo que se pueda mantener en secreto. Pero esto era diferente. Antes, él y Nico no eran pareja. Nico había estado en el Tártaro, sí, pero cuando Will se había enterado lo vio como un logro enorme para Nico, el semidiós del que había oído hablar, no como un novio que había caído al Tártaro, el lugar más aterrador del inframundo. No podía pensar en eso, no quería imaginarlo caminando por ese lugar. No sabía cómo era y no quería saberlo.

Pero en ese momento, en el que Nico le dijo que se va a poner en peligro (no con esas palabras, fue algo como: voy a evitar que escapen almas del inframundo. Pero para él sonó como si fuese a enfrentarse a todos los dioses solo.) No puede dejar de temer por Nico. Aunque él ya pasó por cosas peores. Pero rayos, es imposible para Will no alterarse. Antes se enteró de los peligros que Nico corrió una vez ya habían pasado. Ahora no. Ahora Nico estaba frente a él; Will podía detenerlo, intentar detenerlo. Pero eran órdenes de un dios.

Suspira. Will no podía ir con Nico, la falta de sol no es buena para los hijos de Apolo, quedaría inconsciente en un par de horas. Además, los semidioses son como bebés en Halloween, más de uno saldrá herido.

—¿Señorita O'Leary estará contigo?

—Sí.

Con una última mirada y una sonrisa resignada, Will dijo: —¿No podré verte disfrazado de momia?

—Gracias a los dioses, no.

—Pasaré por la cabaña de Hades después de medianoche. Siéntete como cenicienta.


Nico, como buen semidiós que es, no permitió escapar a ningún alma. Y, como buen novio que es, estuvo en su cabaña a medianoche. Como cenicienta. Quería golpearse cada vez que pensaba en eso.

Estaba pensando cómo rayos su novio planeaba llegar a su cabaña sin ser comido por las arpías, cuando la puerta se abrió y entró Will.

Nico se sintió tenso de inmediato, Will lo estaba examinando con la mirada, buscando daño. No era nada inusual, pero exactamente así se había iniciado una situación un poco descontrolada hace un par de días.

—No voy a hacer una fiesta de Halloween en mi cabaña, Will—. Sus ojos ya no estaban en el rostro de Will. Estaban mirando fijamente la bolsa que él cargaba, de la que se asomaba un sospechoso vendaje muy similar al de el disfraz de momia que Will había querido que Nico vistiera.

—No es una fiesta de disfraces. Para eso se necesitan más personas disfrazadas. Aquí sólo serás tú.

—No.

—Sí—. Will tenía ese brillo maligno en los ojos; Nico comenzaba a temer por su orgullo.

—Deja de decir tonterías. ¿Para qué rayos quieres que use un disfraz de momia? Es un mal chiste.

—Oh, será divertido.

Entonces, Will lo atacó. O así se sintió. En realidad sólo le tiró la bolsa a la cabeza, pero fue un atentado contra su integridad física.

Al final de la noche, la cabaña de Hades estaba hecha un asco. En su increíblemente encarnizada lucha de almohadas destruyeron un par de sillas y luego cayeron por el cansancio.

Will, acurrucado al lado de Nico, estaba medio dormido. Nico sopesó enviarlo a su cabaña, pero no fue más que un pensamiento fugaz. Prefería mantener a Will a su lado todo el tiempo posible.

Es en momentos como ese, cuando ambos están en paz, que Nico tiende a recordar el inicio de su relación. Vaga por las peleas que tuvieron, las inseguridades por parte de ambos, porque aunque no lo parezca Will tenía muchas inseguridades con respecto a sí mismo y a su relación, más de lo primero que de lo segundo, pasa por los hermanos y hermanas de Will-ellos son todo un caso- y termina con ellos, ahí, juntos.

Acaricia el cabello de Will y desea que, si Halloween le dio ese momento de paz, se repita muchas veces más.


Fin.

Ya. Omg. Me siento realizada(?)

Para este tema hice algo liviano, porque ya estaban bombardeados por los temas anteriores. Igual me gusta el resultado.

Agradezco a Karen Hikari, la persona que organizó la Semana Solangelo; también agradezco a todos lo que comentaron, agregaron a favoritos y siguieron mi aporte y el trabajo de los demás autores.

Me disculpo por no haber publicado en los días que le corresponden a los temas, pero aquí está finalmente.

Sin más que decir, nos leemos.