Capítulo 6

Los días pasaron y Taiki se mostraba demasiado cortante con ella, sin embargo, el chico nuevo parecía que tenía la misión de aparecerse en su vida, pues en todos lados lo encontraba, o por lo menos, escuchaba de él.

Y no se salvaba, pues al ser compañero de clase de Serena, ésta se la pasaba diciendo lo apuesto y buena gente que era.

Aunque Lita, Rei y ella le recordaban que tenía una relación con Seiya, ese no era impedimento para que la rubia de odangos admirara a su compañero de clase.

Cierto día, en que la ciudad había sido sorprendida por un fuerte aguacero, Amy corrió a la biblioteca escolar para refugiarse y hacer tranquilamente su tarea, ya que no quería estar sola en casa.

Se sentó en la mesa más apartada que encontró y se dispuso a trabajar, cuando se percató que necesitaba un libro de anatomía.

Pasando sus manos por su cabello, volteó a ambos lados constatando que estaba sola, por lo que, dando un resoplido, buscó una escalerilla y se dirigió al estante donde se encontraba el libro que necesitaba.

"Ojalá Taiki estuviera aquí" pensó, mientras se estiraba todo lo que podía para alcanzar su objetivo.

- ¡Eureka! – exclamó la chica cuando por fin tuvo el libro que necesitaba en sus manos. Sin embargo, la escalerilla comenzó a tambalear bajo ella, lo que provocó que perdiera el equilibrio y cayera.

La peliazul soltó un desgarrador grito ante el inminente golpe que recibiría, pero de repente su caída se vio frenada por unos fuertes brazos que la habían atrapado en el aire.

- ¿Estás bien? – escuchó la masculina voz.

Sonrojada, volteó a ver a su salvador, descubriendo una sincera preocupación es sus hermosas esmeraldas.

- Si – contestó ella

La próxima vez que necesites bajar un libro de un estante tan alto, asegúrate pedir ayuda – dijo el muchacho mientras la colocaba en el suelo.

- Gra - gracias – dijo ella acunando el libro contra su pecho.

- No me des las gracias, es lo menos que puedo hacer después de que me ayudaste a encontrar la facultad de psicología – esbozó una sonrisa – soy Ziot Tadaya

- Yo soy Amy Mizuno

- Bueno, srita. Mizuno, ya estamos a mano – le guiñó el ojo – y me pregunto si le gustaría ir por un té caliente a la cafetería.

- Pero está lloviendo – dijo la chica aun sonrojada

- Traigo paraguas.

Ziot convenció a Amy de ir por el té, así que la chica guardó sus cosas, pidió prestado el libro y salió tomada del brazo del rubio mientras platicaban.

- Así que vienes de intercambio de Kyoto.

- Así es.

- Es curioso que a medio semestre hagan este tipo de cosas. De hecho, tu no eres el único chico que llegó de intercambio.

- ¿A no? – el rubio mostró un especial interés en aquello - ¿hay más chicos de intercambio?

- Si, tres muchachos más, pero ellos vienen de Osaka.

- ¿De qué universidad? – Ziot la miró rápidamente por el rabillo del ojo

- De Kinmoku

- ¿Kinmoku, eh? – el chico lo dijo más para si mismo que para su acompañante.

- Si, ¿por qué? ¿hay algo de malo en Kinmoku?

- No, para nada. Por supuesto que no – respondió, moviendo la cabeza y sonriendo.

- Sabes Ziot, es muy extraño que hayan hecho todo este movimiento de alumnos a mediados de semestre.

- Bueno Amy, a veces las escuelas hacen ciertos convenios en beneficio de los alumnos. Juuban posee una especialidad que mi universidad no tiene, por eso decidieron mandarme hacia aquí.

- ¡Oh que interesante! ¿y qué especialidad es la que estás tomando?

El rubio no contestó, puesto que se toparon de frente con Taiki en el pasillo, cubriéndose de la lluvia con una sombrilla.

- Mizuno – dijo Taiki sorprendido al verla del brazo de aquel chico.

- Hola Taiki – dijo ella, tratando de disimular lo que el castaño causaba en ella.

En ese momento, Taiki encaró al rubio que ahora lo miraba con cierta malicia, mientras sentía como su sangre comenzaba a hervir.

- Veo que vienes acompañada – dijo, tratando de permanecer sereno e impasible ante aquél joven que lo miraba de forma déspota y altiva

- Si bueno, él es mi amigo. También viene de intercambio.

- Intercambio, ¿eh? – Taiki no quitaba la vista de los burlones ojos verdes del chico – ¿de qué universidad?

- De la Universidad de Kyoto – dijo el chico – por cierto, me llamo Ziot Tadaya, mucho gusto – extendió su mano.

- Taiki Kou, mucho gusto – al estrechar sus manos, una extraña conexión se estableció entre ellos, pasando desapercibida para la peliazul.

- Te veo en el parque número 10 a las 12 am – le informó Taiki al rubio telepáticamente

- Ahí estaré – le respondió de la misma manera.

Para aquél instante, la tensión ya se estaba haciendo notoria entre ambos chicos.

- ¿Sucede algo? – preguntó la muchacha - ¿se conocen?

- No, por supuesto que no Mizuno. Es la primera vez que nos vemos – dijo Taiki seriamente.

- Así es Amy, tranquila – Ziot pasó atrevidamente su brazo alrededor de los hombros de la chica, provocando los celos del castaño – no pasa nada. ¿Por qué no nos apresuramos a la cafetería antes de que se suelte la lluvia de nuevo?

- Si tienes razón – contestó Amy – bueno Taiki, nosotros nos vamos.

- Que estén bien – se hizo a un lado para que los muchachos pasaran – Nos vemos Ziot.

- Nos vemos, Taiki – Ziot solo lo miró por el rabillo del ojo y siguió su camino, aun con el brazo alrededor de Amy mientras Taiki se quedaba parado observándolos.

TxA

- ¡Está aquí! ¡Ese maldito está aquí! – dijo colérico Taiki mientras iba de un lado a otro de la sala del departamento mientras era observado por sus hermanos.

- ¿De quién hablas? – preguntó Seiya

- De Ziocite

Yaten escupió la bebida que ingería en esos instantes y se limpió la boca con el dorso de la mano

- ¿Qué hace ese animal aquí? – increpó aún con más rabia que la de su hermano

- Es lo mismo que yo quisiera saber.

- ¿Dónde lo viste? – preguntó ansioso el platinado

- En la universidad. El mal parido utilizó la misma excusa que nosotros para ingresar a Juuban y parece anda detrás de Amy

- ¿Detrás de Amy? – preguntó el pelinegro - ¿por qué?

- ¡Tú por qué crees! – dijo exasperado Taiki – siempre ha buscado estar en competencia conmigo.

- Ya lo creo – Seiya rodó los ojos y se dirigió a Yaten – tranquilo hermanito, yo te cuidaré las espaldas.

El platinado soltó un gruñido y se levantó súbitamente, dirigiéndose a su habitación y cerrando de un portazo, ante la mirada de sus hermanos.

- Sigue sin soportarlo – comentó Seiya

- Y como no, después de saber "sus manías" – agregó Taiki – si yo fuera Yaten, lo odiaría aún más.

- ¿Lo iras a ver?

- ¡Por supuesto! Lo cité en el Parque número 10 a las 12 am. Tengo que saber qué hace aquí y advertirle que se aleje de Amy.

- ¿Tanto te importa esa chica?

- Más de lo que imaginas

El pelinegro soltó un suspiro

- Solo espero que no te estés equivocando de nuevo Tai.

Taiki detuvo su andar para mirar fijamente los zafiros melancólicos de su hermano.

- Seiya yo…

- No tienes que darme explicaciones – el chico movió la cabeza– después de todo, nosotros estamos con ellas, así que tienes derecho a interesarte en alguien.

- Si pero…

- Solo no queremos que sufras, eso es todo, como aquella vez – Seiya se levantó – bueno, voy a bañarme. Estar tanto tiempo entre humanos hace que comience a oler igual de feo que ellos.

- Seiya – el castaño lo detuvo del hombro cuando el chico pasó a su lado – no quiero que le ocurra nada malo a Amy, por eso veré a Ziocite. Por eso me alejé de ella, para evitar que algo pase.

- Te creo hermano, te creo – el pelinegro puso su mano sobre la de Taiki – y espero que después de que te asegures de que Mizuno esté bien, te preocupes por ti.

TxA

El parque número 10 era un lugar desierto y hasta cierto punto escalofriante a esa hora de la noche; una densa neblina cubría el suelo y algunas de las farolas habían comenzado a fallar.

Taiki llevaba una gruesa gabardina azul marino que lo abrigaba muy bien, ya que la noche estaba increíblemente fría.

Caminó por uno de los senderos, frotándose las manos y sacando vaho de la boca; ¿en qué momento se había humanizado tanto? Pronto llegó al lugar donde había acordado con Ziocite.

Realmente, no se habían puesto de acuerdo sobre en qué punto del parque se verían, pero esto Taiki lo intuía, ya que las farolas comenzaron a fallar con más frecuencia.

Con las manos en los bolsillos, volteó hacia ambos lados del desierto lugar, esperando que apareciera su compañero de raza.

- Qué puntual eres Taiki.

El castaño dirigió su mirada en dirección hacia dónde provenía aquella sensual voz, topándose con el rubio sentado sobre una de las luminarias con la pierna cruzada.

- Hola, Ziocite

El rubio mostró una media sonrisa y brincó hacia donde estaba el castaño, quedando frente a frente.

- El hecho de que me llames por mi nombre no significa que tendrás poder sobre mi, M…

- ¡Ni se te ocurra! – Taiki lo acusó con el dedo

- Ah – el chico se cruzó de brazos, sosteniendo su barbilla con una mano – tu si me puedes llamar por mi verdadero nombre pero yo a ti no.

- Es jerarquía y lo sabes – Taiki lo miraba con desdén

- Si claro – Ziocite rodó los ojos - ¿qué quieres?

- Que te alejes de Mizuno

- ¿Ah si? ¿Por qué? – preguntó burlonamente

- Ella es mía – el castaño lo miraba fríamente

- ¿Tuya? – el rubio soltó una estrepitosa carcajada – no percibo tu aroma por ningún lado

Encolerizado, Taiki tomó del cuello a Ziocite con una mano

- Te lo advierto Ziocite, aléjate de Amy Mizuno

- Tan violento como siempre – el rubio se soltó de su agarre – aun no puedo creer lo que Kakyuu dice de ti, siendo tu tan macho – el chico le dirigió una mirada lasciva, mientras se mordía un labio.

Con un rápido movimiento, el rubio se acercó a él, lamiendo su cuello.

– Sabes tan increíblemente bien…

El castaño puso cara de desagrado al sentir la lengua del rubio recorrer su cuello.

- Y esa zorra dice que yo soy el raro… - Taiki rodó los ojos mientras el rubio se alejaba de él – ¿para qué quieres a Mizuno si a ti no te gustan las mujeres?

- ¡Claro que me gustan! – se defendió Ziocite – desde que me acosté con Kakyuu…

- ¿Qué tú qué? – Taiki estaba boquiabierto – no puedo creer hasta dónde ha llegado su grado de perversión – pasó una mano por su cuello, quitándose los rastros de saliva de Ziocite.

- No te preocupes Taiki, tú no eres mi tipo – dijo burlonamente – sabes cómo me gustan.

Taiki soltó una estrepitosa carcajada

- No eres su tipo.

- Ni él el mio, créeme, aunque sea de los que me gustan. Además, estoy con Malachite.

- Ya me lo imaginaba yo, que ustedes dos seguían juntos. Entonces, ¿para qué diablos estas tras Amy?

- ¡Porque necesito alimentarme de un humano! Los Three Lights no son los únicos que tienen derecho a buscar alimento y esa niña es increíblemente buena. Me excita pensar en cómo se va a retorcer cuando la posea.

El castaño montó en cólera otra vez, apresando al rubio por las solapas de la camisa

- Te lo digo una vez más, ni se te ocurra tocarle un solopelo a Amy Mizuno, ¡Ella es mía! – rugió Taiki

- No la has marcado, y eso quiere decir que no te pertenece – Ziocite lo empujó – y si ya terminaste, me tengo que ir. Te veo en la escuela Taiki, y mándale mis saludos a Yaten.

Dicho esto, Ziocite desapareció dejando a un muy enojado Taiki en medio de la fría noche de Tokio.


Hi!

Antes de que los focos rojos de ¡PELIGRO - PELIGRO! se enciendan, debo decir que no, no va a haber yaoi, esto solo fue un mini mini yaoi y el único que habrá, porque, pues Ziocite es bisexual :p pero no más acercamientos y menos con Taiki, aunque, si adivinan quién le gusta verdad? jiji

Espero que este capítulo haya sido de su agrado, muchas gracias al Invitado Misterioso, Liz Vara, Kamisumi Shirohoshi, Serenity Rose Kou y Gumimegume por sus reviews y a Majho Durán, Martha Pérez y María Angélica Opazo por sus comentarios vía FB

Por razones personales, estaré actualizando el próximo martes :p y los invitó a leer Dulce tentación, mi nuevo fic, es un SxS.

Besos estelares Bombones! :*