"Me perdí en su mirada, es que el color de sus ojos me encantaba; no eran ni azules, ni verdes. Eran color café, café que quita el sueño, café que produce desvelos"
Extraños con Recuerdos
Capítulo VI
Cuenta regresiva: seis días y restando.
Cuando Sakura despertó no fue porque su cuerpo despertara naturalmente, fue porque abrazado a su espalda y muy cerca de ella estaba Shaoran moviéndose sugerentemente, mientras repartía besos entre su cuello y oreja.
Sakura no abrió sus ojos de inmediato, pero se acomodó mejor en esa posición cucharita en la que estaban, logrando que su trasero tuviera un mejor contacto con el miembro de Shaoran y disfrutando el gemido suave y ronco que salió de la boca del ambarino.
Pronto la castaña sintió como la mano de él empezó a pasearse por su pierna de arriba abajo y viceversa.
Los movimientos en su trasero continuaban, ahora con mayor intensidad y la mano que tocaba su pierna en su recorrido en ascenso no se detuvo donde siempre, si no que continuó hasta el inicio del pantalón del pijama donde metió su mano haciéndola estremecer.
- Sé que estás despierta desde que te acomodaste, cerezo –le dijo suavemente al oído y su cuerpo volvió a estremecerse.
Sakura siguió sin abrir los ojos, porque bajo el pijama pero sobre su ropa interior, Shaoran la acariciaba como ella hace años le había enseñado. Llevaban unos cuantos años desde que habían iniciado su vida sexual cuando recién Sakura se armó de valor para enseñarle a Shaoran cómo y dónde debía tocarla; Shaoran, como era de esperarse, no demoró en aprender y Sakura descubrió una nueva forma de disfrutar el sexo.
Poco a poco tuvo que separar sus piernas, aun en la misma posición, para darle un mejor acceso a la mano de Shaoran que ya no estaba sobre su ropa interior.
- Mmm…como me gusta –dijo el castaño cuando la humedad de la castaña invadió su mano- Me excita que sigas reaccionando así de rápido a mis caricias.
Shaoran lo sabía y Sakura lo recordó, ella siempre había sido sensible a que le hablaran de forma lenta y ronca, previo a concretar el acto sexual. Por lo que cuando se subió a ella, bajó su pijama y se posó entre sus piernas no había mucho por lo que resistirse.
Cuando sintió el miembro duro y grande de Shaoran en su entrada, mientras éste le sostenía los brazos a cada lado de su cabeza, gimió. Shaoran siempre había sido muy cuidadoso a la hora de entrar, porque Sakura se mojaba rápido, pero no se dilataba de la misma forma, por lo que algunas veces le podía doler, como había sucedido el día anterior.
Shaoran metió solo el principio de su erección y Sakura se sintió llena. Él, insistentemente y a la vez con paciencia, se quedó ahí empujando de a poco. Sakura, años atrás, le había preguntado si no le daban ganas de penetrarla de una vez, la respuesta de él no se había hecho esperar: "si", pero no lo hacía, para hacerla disfrutar y no dañarla.
Volvió a la realidad cuando Shaoran llevaba la mitad de su miembro introducido y la siguiente mitad entró de una sola estocada, con ayuda de ella que levanto sus caderas y las unió a las de él. Ambos soltaron un gemido ronco.
Tras un momento que Sakura disfruto al máximo lo escuchó decir.
- Te necesito arriba.
Sakura frunció el ceño. Montar a Shaoran era algo que le gustaba, no podía negarlo. Incluso, al inicio de su relación sexual, para que ella alcanzara su orgasmo siempre le era más fácil estando arriba, pero justo en ese momento no le apetecía complacer del todo al castaño.
Frunció el ceño y se aferró a él.
- No quiero.
Shaoran sonrió de medio lado y levantó una ceja.
- ¿No quieres?
- Eso he dicho.
Hablaron entre jadeos mientras él se seguía moviendo.
Shaoran analizó la expresión de enojo con la que Sakura quería convencerlo de que, efectivamente, no quería estar arriba, pero como bien él la conocía descubrió que solo lo estaba retando.
Acepto el reto.
Aceleró sus embestidas y luego bajó la intensidad. Luego se separó de ella y se apoyó sobre sus rodillas, donde sin salirse, le levantó las piernas abiertas, afirmando cada mano en ellas. Y así la penetró lento y fuerte, arrancándole en cada estocada un gemido.
Sakura sabía lo que Shaoran pretendía, pues en esa posición él llegaba a lo más profundo de ella y por lo duro y el tamaño, dolía. Pero era un dolor placentero que se permitió aguantar un poco más, hasta que él, en esa posición, la tomo de la cintura y la alzó, dejándola sentada ahorcajadas sobre él, la tomó de la nuca y la obligó a besarlo.
Fue la castaña la continuó moviéndose por la posición, y mantuvo ese vaivén duro y lento.
- Dije que te necesitaba arriba –repitió el castaño.
- Y yo dije que no quería –insistió ella y jugando le mordió el mentón, en respuesta recibió una nalgada- ¡Ay! –se quejó.
- Dolor placentero –dijo él con sorna y alejó el mentón de los dientes de ella cuando los vino venir esta vez.
Sin salirse de Sakura, Shaoran estiró sus piernas y se echó hacia atrás, logrando lo que desde un principio quería: tener a Sakura arriba, montándolo.
- Adoro esta vista –dijo llevando ambas manos a los senos de ella- Puedo disfrutar de éstos y el pequeño rebote que harán cuando pierdas el control -el tono ronco y los jadeos excitaron a Sakura y su humedad la delató- Y, claramente, a tu intimidad también le gusta –observó orgulloso él de lo que había provocado.
Sakura hubiera querido replicar, pero la verdad su cuerpo ya la había traicionado, por lo que todas las pruebas estaban en su contras, así que completamente entregada se dejó llevar por el placer de tener a Shaoran bajo suyo, pues era en esa posición cuando Sakura era quien lograba que él gritara su nombre y se fuera antes de lo previsto.
Sakura movió su cuerpo como sentía lo necesitaban. Empezó con movimientos lentos, apoyada en el pecho de él. Pronto no era suficiente por lo que aumentó el ritmo, cuando sintió que tanto ella como él necesitaban más se recostó sobre él y con su ayuda moviendo sus caderas consagraron un baile que los llevo a ambos al orgasmo y se dejó caer completamente sobre él.
Cuando recupero la respiración se acomodó para mirarlo, la sonrisa en el rostro de Shaoran hablaba de un hombre agradecido y satisfecho.
Depositó un casto beso en sus labios.
- Me voy a salir –anunció ella, pues sabía que un orgasmo como el que acababan de tener dejaba las partes íntimas de ambos un poco sensibles.
Y recordaba perfectamente las muecas de Shaoran mientras ella se levantaba para sacar la masculinidad de él. Se aferraba a las caderas de ella, cerraba los ojos y arrugaba la nariz, todo acompañado de una carcajada, como cuando se te duerme una pierna y duele de una forma tan extraña que te ríes.
Una vez separados y saciados, fueron a ducharse para empezar un nuevo día.
- ¿Si saben que no han sido muy discretos, cierto?
Comentó de pronto Eriol cuando Sakura llevaba a su boca la cuchara con leche y cereales, que de haberla metido a su boca hubiera escupido, en cambio solo enrojeció hasta las orejas y se quedó inmóvil.
- Los vecinos –agregó Eriol soltando una carcajada- Ella está engañándolo con el jardinero –completó aun muerto de risa- ¡Aouch! –se quejó tras recibir una patada certera en las canillas por parte del castaño- Pero que poco delicado.
- ¿Si sabes que es mala educación meterse en la vida del resto? –dijo entre dientes Shaoran- Y de seguro el vecino también sabe cómo es que se la metes a…
- ¡Shaoran! –interrumpió Sakura con ambas manos golpeando la mesa suavemente.
El castaño volteó a mirarla y Sakura con la cabeza apunto a Tomoyo, Shaoran la miró de reojo y por primera vez en su vida vio a la amatista ruborizada.
- Yo…Tomoyo, lo siento –dijo avergonzado- Es que este imbécil… -dijo entre dientes matando a Eriol con la mirada.
Eriol sonrió y beso en la coronilla a Tomoyo, la que aun avergonzada siguió su desayuno.
El desayuno, para suerte de ambas mujeres, continuó en silencio. Ambas luego decidieron lavar las cosas ocupadas y alejarse un rato de lo indiscretos que habían sido sus respectivos novios.
Cuando en la tarde bajaron todos a la playa y las chicas fueron al mar, Shaoran aprovechó el momento a solas con su amigo.
- ¿Puedes explicarme qué fue lo de esta mañana?
- ¿Qué cosa? ¿Lo de la vecina? –preguntó haciéndose el idiota el de gafas, por lo que en respuesta Shaoran golpeó su brazo- Dios mío, hombre, contrólate –se quejó.
- Y tú deja de hacer de imbécil, que te digo te queda, pero no es el momento.
Shaoran notó que Eriol se acomodaba a su lado de forma casual. El castaño estaba sentado con las piernas estiradas y apoyadas sus manos hacia atrás, donde recargaba su torso. Eriol se acomodó con las rodillas flectadas.
- Tomoyo se excita –soltó mirando a su novia.
Shaoran abrió los ojos. Eriol y él eran amigos desde que habían nacido prácticamente, pero jamás habían hablado de sus relaciones sexuales con las chicas, más por respeto a ellas; aun cuando ellas se contaban hasta el más mínimo detalle.
- Se excita con películas eróticas –aclaró- Y con ustedes ayer y hoy, pues…no necesitamos poner ninguna –aclaró el joven de gafas.
Shaoran alzó sus cejas.
- Jamás la había visto ruborizarse –comentó el de ojos cafés.
- Es que eso en extremo la avergüenza –explicó Eriol- Ya sabes, las mujeres tienen más tapujos con esto del placer a través del sexo y creo que es una de las pocas cosas que no ha sido capaz de comentar a Sakura.
Shaoran entendió. Esa conversación jamás tuvo lugar.
- ¿Debo contarte algo yo a cambio? –dijo con una sonrisa burlona ante la insistente mirada zafiro.
- Secreto por secreto –sentenció Eriol.
- Con Sakura los vimos una vez y nunca se atrevió a comentárselo a Tomoyo.
Eriol abrió y cerró la boca. Si Shaoran hubiera sabido que con tal revelación hubiera dejado por primera vez en la vida a Eriol callado le hubiera contado mucho antes.
- P-p-pe… -tartamudeo Eriol. Shaoran no pudo evitar soltar una carcajada, lo estaba disfrutando- Eso es… -intentó decir Eriol sobrecogido.
Shaoran suspiró y se sentó, sacudiendo sus manos.
- Fue hace dos veranos. Volvíamos de comprar, los buscamos y no estaban; dejamos las cosas en la cocina e íbamos a salir a buscarlos, pero Sakura pasó primero al baño del primer piso, por supuesto –explicó mirando sugerente a Eriol, quien empezó a recordar el momento- Dejaron la puerta del baño sin seguro y como estaban tan "ensimismado" –hizo comillas con sus manos- ni lo notaron. Me acerque a ella porque estaba petrificada y la saqué de allí en cuanto vi el por qué –soltó una carcajada- Desde entonces no vemos películas pornos, porque los recuerda a ustedes y, convengamos que oírlos es una cosa, pero verlos...
Eriol fue quien esta vez se sonrojó.
- Si se lo tenían bien guardado –dijo al fin, volviendo a la normalidad, intentando recuperar su seguridad.
- Secreto por secreto –dijo Shaoran estirando su mano.
- Secreto por secreto –repitió Eriol.
Y ambos volvieron a mirar a sus novias.
Entrada la noche todos se arreglaban para salir, pues uno de los vecinos había ofrecido la fiesta que se hace por esos lados todos los veranos, esas en que no hay invitados, pero llegan todos.
Sakura recordó un par de esas fiestas que no habían sido agradables, sobre todo las últimas. Sacudiendo de su cabeza esos pensamientos, suspiró y sonrió.
- ¿Estás lista? –preguntó Shaoran asomando su cabeza por la puerta.
- Si –salió tras él.
Habían decidido ir caminando, pues el lugar del evento era solo dos casas más allá y a pesar que los terrenos no eran pequeños, por esos lados no era peligroso.
Sakura se aferró al brazo de Shaoran y sonrió a la vida, quiso hacerle prometer que estarían juntos en ese lugar, que no la dejaría, pero no quiso resaltar errores del pasado en lo que parecía ser el nuevo comienzo.
Cuando llegaron al lugar de la fiesta salían luces de colores, la música estaba a volúmenes que estando uno al lado del otro no podían hablarse sin alzar la voz, había gente bailando por todo el jardín y alrededor de la piscina; otros entraban y salían de la casa con bebidas alcohólicas, era todo una locura.
- ¿Hace cuánto no veníamos? –pregunto Eriol.
- Desde que éramos jóvenes, solteros y con sueños –respondió Shaoran.
Tomoyo y Sakura se miraron y la segunda dio un golpe suave en el brazo de Shaoran. Todos rieron.
Pasadas las horas Sakura se encontró junto a Tomoyo sentadas en una de las orillas del jardín, alejadas un poco del bullicio de todo le lugar y ambas con un vaso de cerveza en la mano.
- Es una noche preciosa –comentó la castaña con la cabeza echada hacia atrás mirando el cielo.
- Lo es, podríamos estar en la playa, todo este ruido ya no me emociona –sugirió Tomoyo.
Ambas asintieron.
- Esperamos a Eriol y Shaoran para irnos –sentenció la castaña.
Pero cinco minutos después la felicidad que le había provocado la idea de ir a la playa de noche se vio inundada por el miedo de pasar de nuevo por lo mismo.
- Dijo que se adelantaba, creí que estaba con ustedes –expresó el de ojos zafiro.
- No ha vuelto, a lo mejor se perdió –dijo preocupada Sakura, quiso agregar que lo había notado como dicen "un poco arriba de la pelota" (*), pero no quería aguar la fiesta de todos.
Suspiró y se puso de pie.
- Iré a buscarlo –anunció.
- Iremos a buscarlo –rectificó la amatista.
Sakura sabía que no debía ni la dejarían ir sola, así que solo sonrió por cortesía, sonrisa que media hora después de dar vueltas por el lugar y no encontrar al castaño se transformó en una mueca de angustia.
- No contesta –dijo Eriol volviendo a guardar su celular.
Sakura se mordió el labio inferior, la preocupación estaba siendo reemplazada por enojo.
No era la primera vez que pasaba por esto.
Desde donde estaban, la parte trasera de la casa, miró a su derecha y detenidamente analizó a las personas de los distintos grupos, no distinguiendo en ninguna de ellas al castaño. Miró a su izquierda y en el tercer grupo de personas lo vio.
Conversando, riendo y tomando.
Apretó sus manos en puño y frunció su ceño.
Fue cuando Sakura lo recordó.
Dejo de ir a China con él, porque Shaoran la dejaba sola. Estaban físicamente bajo el mismo techo, pero Sakura siempre estaba sola.
La de ojos esmeraldas, tenía la bendición de llevarse bien con la familia de Shaoran cuando eran novios y por eso al principio dejaba que Shaoran la dejara con su madre o con sus hermanas, incluso con Meiling u otra prima con la que Sakura no tenía tanta confianza; pero cuando eso empezó a hacerse costumbre en cualquier evento familiar, empezó a sentirse incomoda conociendo a gente nueva presentada por su suegra como la novia de su hijo y éste brillaba por su ausencia, en otras palabras, empezó a ser parte de esa familia sin estar en ningún momento al lado de su novio, pues él compartía tragos con sus primos, tíos o cualquier familiar.
Y lo mismo empezó a ocurrir con los amigos de él en China, sobre todo con una pareja amiga que lo conocía en etapas de la vida de Shaoran que Sakura no conocía y en las que al parecer no encajaba. Cuando se juntaban solo los cuatro no era como cuando estaban con Eriol y Tomoyo, no, ahí Sakura se sentía como haciendo de mal cuarteto. Sonreía y opinaba cuando podía hacerlo, porque la mayoría del tiempo hablaban de un tema que para ella no era muy conocido y de gente que ella no conocía. Dejo de asistir a esas juntas con el tiempo.
Los matrimonios, cumpleaños, juntas familiares, siempre era lo mismo. Su molestia se acentuó cuando los primos empezaron a molestarla abiertamente, que se estaba pareciendo mucho a la madre de Shaoran, que se llevaba mejor con ella que con el propio Shaoran, que se estaba convirtiendo en la típica señora cascarrabias y que Shaoran aun podía arrepentirse, porque aún no le ponía ningún anillo en el dedo.
En esas ocasiones, Sakura mostraba una sonrisa amable y se retiraba. Tenía la suerte que la mansión Li era grande y el jardín siempre la recibía con los brazos abiertos.
Sakura no tenía problemas con que Shaoran bebiera, tenía problemas con que no supiera cuando parar. Shaoran no era alcohólico, simplemente en eventos así se dejaba llevar, pero con el tiempo todo tenía un límite.
El de Sakura llegó cuando Shaoran bebía descontroladamente vino tinto y luego no era capaz de levantarse de la cama y vomitaba. Lo aceptó una vez y él prometió que no volvería a suceder. La segunda vez también prometió lo mismo. La tercera fue el ultimátum.
Shaoran había dejado de beber vino, pero a veces, en muy contadas ocasiones, se le pasaba la mano con algún otro trago. Y Sakura no sabía cómo sentirse al respecto. No quería ser la mujer bruja que no permitía que su novio bebiera y pasara un buen rato con amigos o familia, pero tampoco quería seguir haciendo como que nada sucedía. No cuando el hecho que él se emborrachara a ella le hacía daño.
En la adolescencia, efectivamente, habían bebido mucho con sus amigos. Por suerte ninguno tenía una borrachera muy desagradable, pero con el paso del tiempo, el cansancio y las responsabilidades la de Shaoran ya no le parecía tan divertida, no cuando era el único que seguía pasándose de copas y ella tenía que ver cómo regresar a casa y quedar con el alma en un hilo cuando él volvía a la suya.
Esos detalles mermaron algo en ella. Sufrió, lloró y hablaron. Shaoran cambió, procuraba no dejarla sola y no beber mucho.
Pero justo en ese momento Shaoran estaba tan feliz por haber vuelto con Sakura que no lo pudo evitar y tomó más copas que las que su cuerpo podía aguantar.
Sakura lo miró. El grupo con el que estaba lo componían tres mujeres y dos hombres contándolo a él, y una de ellas, la rubia de ojos verdes estaba tan condenadamente cerca de él que la respiración de Sakura se agitó por la furia.
¿Han sentido como algo de alguien que amas tanto puede molestarte hasta detestarlo?
Sakura lo sintió en algún tiempo, cuando Shaoran se pasaba de copas. La forma en que sus labios salían exageradamente de su boca hacia el vaso para beberlo la detestaba; si, los mismos labios que la volvían loca de placer, en esos momentos la hacían enojar.
La castaña siempre se preguntó si él no podía simplemente parar cuando sentía ese pequeño mareo que te provoca el alcohol antes de que realmente te emborraches.
Cuando lo vio ahí conversando feliz, recordó uno de los episodios que lograron que el año antes de terminar siguiera convirtiéndose en un infierno: el momento en que los defectos que alguna vez eran adorables empezaron a no serlo.
Sakura sabía que amar significaba aceptar defectos, porque nadie es perfecto y por mucho que ellos se llevaran bien había cosas que ambos odiaban del otro, pero que el amor permitía minimizar lo detestable que podían ser esos defectos; incluso, ciertas costumbres que a uno no le gustaban las toleraba en la persona amada.
Pero cuando la relación va en decadencia y los defectos no son agradables y las costumbres dejan de ser tolerables, por mucho amor que se profesen, no había relación que aguantara.
Sakura odiaba la oscuridad y la soledad; Shaoran podía vivir con ambas cosas y disfrutarlas.
Y si había algo que Sakura odiaba más que la oscuridad y la soledad, era ver a Shaoran borracho.
Como justo estaba el castaño ahora.
- Iré a buscarlo –atinó a decir Eriol cuando notó la reacción de Sakura.
Tomoyo la abrazó de lado poniendo ambas manos en los brazos de ella.
- Tranquila –le dijo la amatista colocándose frente a ella y secando una lágrima que Sakura notó solo en ese momento.
- Creo que no hicimos más que reconciliarnos en el único aspecto en el que no teníamos problemas –soltó con un puchero que Tomoyo adoró.
- ¡No hagas eso, no traje mi cámara! –se quejó abiertamente logrando una sonrisa sincera de parte de Sakura.
Cuando Eriol volvió con un Shaoran en un estado evidente de ebriedad, éste se tiró a abrazar a Sakura.
- ¡Cerezo! –habló fuerte- ¡No sabes cuánto te amo!
Sakura intentó no perder el equilibrio cuando Shaoran no siendo consciente de su peso y fuerza la abrazó y casi ahorcó en ese gesto.
- Y no sabes cuánto te odio yo en este momento –fue su respuesta.
Shaoran se separó y perdió el equilibrio cual borracho, mas no cayó.
- ¿A mí? –se apuntó- ¿Por qué me odiarías? ¡Te juro que no estaba haciendo nada con esas mujeres! –levanto ambos brazos mostrando inocencia.
Por el estado de ebriedad el volumen del tono de voz de Shaoran era bastante más alto de lo normal por lo que había llamado la atención de algunas personas a su alrededor. Sakura notó aquello y con una sonrisa fingida habló.
- Vamos, Shaoran, no te estoy acusando de nada –le estiró una mano- Solo quiero irme.
- ¡Pero es la verdad, cerezo, te juro que no he tocado a nadie! –continuó él, avergonzando aún más a Sakura.
- Shaoran, por favor, solo camina.
- ¡Te sigo a donde quieras, mujer de mi vida!
¿Había dicho que odiaba la oscuridad, soledad y a Shaoran borracho?
Pues también odiaba estas cosas en público.
Trágame tierra.
Sakura empezó a caminar y Tomoyo se colocó a su lado, Eriol y Shaoran las siguieron muy de cerca.
- ¿Sabes cuál es el problema? –pregunto Sakura a Tomoyo antes de que cada una se retirara a su habitación. Tomoyo negó con la cabeza- El problema es que mañana cuando despierte me pedirá perdón sinceramente, me mirara a los ojos…y esos ojos cafés que tiene me pedirán a gritos que lo perdone y prometerán que no volverá a suceder… -hizo una pausa, Tomoyo le acarició el cabello- Y esos ojos cafés, que me quitan el sueño, conseguirán lo él quiera.
Tomoyo tomó las manos de su amiga con las suyas.
- Pero créeme Sakura, el brillo que hay hoy en tus ojos lo vale.
Y Sakura lo sabía, sabía que había recuperado parte de su alegría de vivir, pero no sabía si podía aguantar los pequeños tropiezos…
…no por segunda vez.
¡Hola, hola!
Si, ha sido bastante el tiempo, pero espero les gustara este capítulo, y como dicen por ahí, espero que sientan que la espera valió la pena.
Conseguí trabajo, así que he estado adaptándome a la nueva vida de adulta u.u Pero no abandonaré, descuiden.
(*) "un poco arriba de la pelota": en mi país (Chile) en un uso coloquial implica esa fase antes de estar borracho, pero cuando ya has bebido (¿se entiende? jajaja)
Respuestas reviews:
Honna-chan: La idea principal es hacer un capítulo por cada día, tendremos altos y bajos en ellos, como los capítulos no están escritos no puedo adelantarte nada, pues mientras uno escribe sale todo. Sobre la escena cuando Shaoran se fue con otra, trata sobre algo que se dejó entrever en capítulos anteriores: Shaoran estuvo con una mujer a los tres meses de que Sakura terminó con él; estaba soltero, pero a ella le dolió de todas formas.
Erzeth: Jajajaja Si, quizás debió durar un poco más, pero convengamos aún no sabemos si están reconciliados.
Lunabsc: Espero te guste este capítulo.
Sakura Kinomoto Amamiya 26: ¿Te gusto este? Espero contar con tu opinión.
Carupin: Jajajaja…"más que insano" ¿mega insano? Sakura quería saber todo, porque en su cabeza Shaoran había hecho una y mil cosas con la mujer, gracias a su curiosidad poco sana es que descubrimos que si bien el hombre se acostó con otra, se sintió como la mierda luego y no lo hizo más. Lo divertido continúa…aun los protagonistas no nos han dicho que siguen juntos. Creo que has sido la única que ha logrado ver más allá…¿qué sucederá luego de estos diez días?
ValSmile: Yo también creo que las mujeres somos de las que queremos saber todo, hasta el último detalle, para que luego otra no nos venga con cuentos. Y ¡Claro que hay más! Por lo menos es la idea, hacer un capítulo por cada día que ellos estén ahí de vacaciones. Lo que sucederá es un misterio.
¡Nos leemos en el siguiente capítulo!
